domingo, 29 de octubre de 2023

"El malestar de las ciudades", de Jorge Dioni López (2023)

 Resumen del libro "El malestar de las ciudades", de Jorge Dioni López (2023)

Resumen original y actualizado en:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2023/10/el-malestar-de-las-ciudades-de-jorge.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, urbanismo, ciudades, turismo, economía, gentrificación

........................................................................

Ficha técnica

Título: "El malestar de las ciudades"

Subtítulo: Privatización, turismo, vivienda, especulación, tráfico.... Por qué es cada vez más difícil vivir en las ciudades

Autor: Jorge Dioni López

Fecha de publicación en español: Barcelona, 2023, editorial Arpa

Número de páginas: 348

................................................................................

Biografía del autor Jorge Dioni López (hasta 2023)

 Jorge Dioni López nació en Benavente (Zamora) en 1974. Es licenciado en Periodismo por la Universitat Autónoma de Barcelona y su carrera profesional abarca diarios (Sport, Marca y Metro), radio (SER, RNE y Ràdio Gràcia), revistas (Vanity Fair, GQ y El estado mental) y comunicación institucional (Alcatel-Lucent y Asociación de Clubes de Baloncesto). También ha realizado tareas de corrección y edición para diversas instituciones. En la actualidad, imparte talleres de lectura y escritura en Escuela de escritores, realiza tareas de comunicación corporativa para la agencia Dobleh y colabora con La Marea. En 2021, publicó La España de las piscinas, premio Libro del año de no ficción por el Gremio de Libreros de Madrid.

................................................................................

Texto de la contraportada

"¿Por qué se va la gente de las ciudades? Porque la echan. Una multitud de factores, desde el precio de la vivienda hasta los efectos del turismo, empujan a las personas a abandonar los espacios urbanos concentrados. Poco a poco, las ciudades se vacían y envejecen. Lo extraño es que no lo notamos, porque el flujo constante de personas nos hace sentir que todo está lleno, en especial los centros históricos, reconvertidos en parques temáticos.

El rentismo ha sustituido a la producción. La ciudad se ha convertido en un tablero de Monopoly que expulsa a los que no pueden pagar. ¿Por qué apostar por los habitantes de clase media cuando la especulación, el turismo o el consumo desaforado en domingo resultan más provechosos? Las ciudades ya no anhelan construir el futuro; buscan rentabilidad.

Tras el éxito de su primer libro, La España de las piscinas, Jorge Dioni López se centra en los problemas de la ciudad contemporánea y vuelve a plantear los efectos ideológicos del urbanismo. El malestar de las ciudades es una lectura extraordinaria, a la altura de las grandes obras de la sociología urbana.

................................................................................

    ÍNDICE

Introducción. ¿Qué es una ciudad?

Primera parte. La ciudad abierta y sus enemigos

1. La conquista del espacio

2. Privatización: el robo de las gradas

3. Financiarización: los señores de la tierra

4. Turistificación: todo el año es San Fermín

5. Gentrificació: gente de desorden

6. Desarrollismo: se pueden tener criados

7. El regreso de las murallas

Segunda parte. La larga marcha

9. La ciudad de los promotores

10. I Love NY

11. ¡Propietarios del mundo, uníos!

12. Un Singapur en el Támesis

13. Los años del descubrimiento

14. Queremos un Calatrava

15. Los "detroits" del turismo

16. Las ciudades cansadas

Epílogo. Cerrar la puerta

.............................................................................................................

RESUMEN

El autor Jorge Dioni López habla en su libro de la "ciudad neoliberal", que equipara a la conversión en una colonia de las antiguas metrópolis. En la ciudad concentrada se insertan flujos globales y desterritorializados y eso provoca una expulsión inmobiliaria de los residentes porque nadie los necesita en el nuevo modelo. Son los efectos de la tercerización. Es la llamada "economía de flujos".


Explica una nueva tendencia que consiste en comprar edificios enteros en el centro de las ciudades, dejar que se degraden, conseguir ayudas para la rehabilitación, y volver a edificar más caro, con lo cual es negocio. Es la destrucción creativa del neoliberalismo que consiste en crear "nidos de negocio" allí donde no los había o era un acceso comunal y ahora es de acceso privado. Esta fórmula de crear valor como producto o de valorizar, monetizar y privatizar (comprabarata-degradación-reconstrucción-reventacara) se ve también en la sanidad. Es lo que se llama "destrucción creativa". En un entorno desregulado y privatizado, dice el autor que cualquier relación social se puede transformar en un producto y convertirse en capital. El espacio del centro se revaloriza al convertirse en zonas de bajas emisiones y con peajes urbanos (la llamada "gentrificación verde", que revaloriza los espacios privatizados). Y en el rural, las viviendas con piscina provocan problemas de falta de agua y en otras ocasiones instalan macrohuertos solares. La industria turística no echa humo porque cuesta verla aunque es muy extensa.

En las ciudades, los centros se están despoblando poco a poco de sus habitantes "de siempre" porque estos son expulsados cuando no pueden pagar los altos alquileres. Asimismo, los edificios se destinan a vivienda turística, por lo que el centro se convierte en un parque temático donde siempre hay actividades y una muchedumbre paseando de un lugar a otro. El autor pone como ejemplo la ciudad de Santiago de Compostela, recorrida a todas horas por peregrinos, y por la noche, por la tuna estudiantil. En estos centros urbanos es imposible vivir porque los precios son muy altos, está todo abarrotado y lleno de turistas. "Es difícil vivir en un lugar donde todo el mundo tiene un nivel de vida más elevado que el tuyo", dice el autor, en referencia a la reforma de las dársenas de Londres (Cannary Warf). Se trata de un turismo masivo e insostenible, dice el autor, lo mismo que la movilidad y el consumo, también insostenibles. Y, por otro lado, las actuales ciudades hacen más evidentes las desigualdades: los ricos y la élite se concentran en el centro y los pobres en el extrarradio. Lo llama el "mercado de la irresponsabilidad" porque crear conflictos tiene capacidad de crear valor, lo mismo que la ruptura de consensos.

El resultado es que barrios enteros se convierten en focos turísticos y los antiguos habitantes se mudan a la periferia, donde la vida es más barata. Hay un "efecto expulsión" del centro urbano, del que se adueñan los propietarios ricos, muchas veces para no vivir allí sino para realquilar las viviendas que han adquirido y cobrar rentas. Y otras veces, para amarrar su yate. Y el que es turista, al ser servido por solícitos camareros, tiene esa sensación de poder.

El autor recuerda los tiempos del desarrollismo de los años 60, basado en la precariedad laboral, servicios públicos escasos o inexistentes y el consumo como elementos de distinción. Frente a pequeñas explotaciones rurales se impuso la emigración a la ciudad y el crecimiento descontrolado de estas urbes.

Por otra parte, barrios populares se degradan por la delincuencia (o por las noticias alarmantes), a lo que se suma la pérdida de servicios o falta de mantenimiento (como el fin de las cajas de ahorros), se vende barato y después se rehabilitan como pisos o "lofts" de lujo a mil euros el mes de alquiler. Pone como ejemplos Lavapiés, en Madrid, o El Raval, en Barcelona. En esta fórmula hay derribos de edificios que no interesa rehabilitar, el solar se deja en barbecho hasta que la vivienda se haya revalorizado y se reedifica con aumento de edificabilidad (y se le cambia el nombre, como Soho o Tribeca). El autor insiste: "La ciudad es el producto y el destinatario de las políticas públicas es el inversor privado. El ciudadano es cliente y puede disfrutar del producto si compra su entrada". Lo equipara al juego del Monopoly donde un acaparador se queda con todos los inmuebles y arruina al resto, sin esperanza.

El autor culpa a los neoliberales (con Milton Friedman a la cabeza, quien desmontó el Estado de Bienestar culpando al Estado por restringir libertades y porque la clase media está subvencionando a gente que no paga. El autor replica que, al contrario, el Estado y la ley es la fuerza de los que no tienen poder y los servicios públicos permiten no tener que aceptar cualquier trabajo). El autor señala que el neoliberalismo genera miedo e incertidumbre entre los propietarios (que se convierten en victimistas y se convierten en agraviados porque ya no controlan el espacio público y se sienten marginados y no pueden hacer lo que les dé la gana).

El autor examina la degradación que sufrió California, paradigma del Estado de Bienestar. Tras varias políticas de desmantelamiento (Howard Jarvis situó la propiedad privada en el centro ideológico), tuvo que aprobarse la Proposión 30 (impuestos más altos a las rentas altas). Ahora, el 10 % de los californianos se han ido a otros estados más baratos o con una regulación más laxa, menores impuestos y vivienda más barata (se han mudado a Austin, Texas, empresas como Tesla, Google, Apple, Amazon, Oracle o Dropbox). Ha surgido un movimiento llamado GoodBye California (que se agravó por la extensión del teletrabajo).

El autor cree que al revivirse la Guerra Fría, vuelve el keynesianismo y propone sacar del mercado sectores como energía, sanidad, formación o vivienda. Dice que quienes culpan a factores externos del descenso de la clase media deberían culpar al propio sistema económico, porque la clase media intenta evitar la redistribución para arañar algo para él cuando en realidad "el trabajador que pasa a considerarse propietario pone la semilla de la precariedad de sus hijos".

Otra de las piezas de la ciudad neoliberal es el Manifiesto sobre la No Planificación (de Reyner Banham, gran defensor del vehículo privado). Los ciudadanos quieren su espacio y además pueden pagarlo. Pero el fin de la planificación implica el fin de la ley, dice el autor. Estos ejemplos de "puertos libres" son Shanghai o Hong Kong para atraer capitales (zonas de recreo, zona comercial, viviendas de lujo, paseo marítimo). Añade que en el neoliberalismo, las Administraciones públicas tienen un papel muy activo, ya que deben garantizar las condiciones para la redistribución de la riqueza hacia arriba. Cita a Patsy Healey, quien señala que el sector público toma la iniciativa, ensaya ideas, coordina, organiza los proyectos y, una vez que el riesgo se ha eliminado, transfiere después la iniciativa al sector privado que capta la tasa de ganancia. Si hay algún problema, el sector público vuelve a intervenir en forma de rescate. Son proyectos muy simbólicos de una economía próspera como el Golden Triangle (Pittsburgh), el Inner Harbour (Baltimore), una "arquitectura milagrosa" (Llàtzer Moix) que en España tiene su mejor ejemplo en el Gugghenheim de Bilbao: "Son una señal en el mapa: aquí hay plusvalías". Estos proyectos no solo modifican el entorno sino que simbolizan el cambio, proporcionan sentido y la reactivación de la ciudad legitima todas las decisiones, indica el autor. En el fondo, añade, estos proyectos son una "colonia" dentro de la metrópoli. 

Lo malo de estos proyectos ambiciosos (como el de los muelles de Londres como Canary Wharf, auspiciado por Thatcher, que se convirtieron en zonas caras y exclusivas) es que el dinero acaba en proyectos comerciales o turísticos, donde las condiciones labores son peores, y además aparece un sector vinculado a esas ayudas públicas que son consultoras especializadas en el drenaje del dinero público. Ya no se ordena el crecimiento sino que lo fomenta porque hay que aprovechar la capacidad de la ciudad para crear valor (Peter Hall). El inversor queda liberado de la planificación redistributiva. El resultado es que Londres se convirtió en un potente centro financiero, núcleo turístico y atracción de inversión pero también en una de las ciudades más desiguales del mundo, afirma el autor, con zonas muy desfavorecidas donde la mortalidad infantil es la más alta del país. Dice que "hay varias ciudades en el mismo espacio".

El autor también habla del proceso de regeneración del frente marítimo de Barcelona en 1992 (el equivalente al centenario de Baltimore) que conllevó el derribo de 4.200 viviendas de renta baja en suelo que pronto se iba a revalorizar. La idea era realojar en viviendas de promoción pública a familias afectadas, pero hubo un desplazamiento de miles de personas y un cambio de uso de locales. Se intentó traer equipamiento cultural y universidades (PERI), lo que convirtió al Ravat en un parque temático. Pero el autor se pregunta: "¿para quién se realiza este proceso, para la gente que vive ahí o para desplazarla y atraer flujos de población o capital?". Barcelona encajaba en lo que David Harvey llamó el giro emprendedor de las ciudades: colaboración público-privada y cambio de actividad de las administraciones, que pasan a captar las oportunidades de inversión y crecimiento. Adquieren riesgos, construyen infraestructuras o adaptan los marcos fiscales o laborales. "La acción redistributiva y social queda en segundo plano", afirma el autor. De lo que se trata no es de planificar la ciudad sino de colocar un Gugghenheim para atraer inversión y turismo. "Todo el mundo quería uno", dice el autor, sobre el nuevo icono de Bilbao, y que no supuso sobrecoste. Es lo que se llama el "modelo de los contenedores" (polos, hubs o labs a través de beneficios fiscales, ayudas directas o deducciones, a lo que debe sumarse una estructura productiva para la que trabajar o un tejido industrial vinculado al territorio). En el caso de Bilbao, hubo bastante control y se favoreció más la industria que la inversión inmobiliaria, y se crearon zonas de biodiversidad y carriles bici. Otras ciudades intentaron copiar el modelo de "arquitectura milagrosa" para poner la ciudad en el mapa. Cita a Santiago de Compostela y la "Ciudad de la Cultura", que no se colocó en un espacio devastado sino en una ciudad que ya funcionaba y ya tenía un icono: la catedral. El hecho de colocar al Gaiás en un monte, en un espacio alejado (doctrina Arrese) que obliga a coger el coche conlleva un intento de funcionar como "antena del mercado laboral", sin inserción con su entorno. Pero estuvo lleno de sobrecostes y en el 2013 se paralizó. Otros ejemplos son la Ciudad de las Bellas Artes de Valencia, de gran belleza estética pero desligada del entorno pero que se justificaba con el lema "Todo el mundo quiere venir a Valencia". No eras nadie si no tenías un macroproyecto. Alicante tuvo su Ciudad de la Luz o el Distrito Digital, o el hub digital VLC Tech City, ejemplos de cómo reconvertir un polígono industrial en un distrito innovador. Otro "hub digital" es Tres Xemeneies, en Sant Adrià de Besós, que suma 2.000 nuevas viviendas. O el Parque Paramount de Murcia, Mundo Ilusión en Castellón o el fracasado casino EuroVegas o Wanda Campamento y Gran Scala. El autor señala que "la idea es repetida: centros de convenciones, hoteles, casino, centros comerciales y de ocio". La idea es antifordista: tus clientes son foráneos, no tus propios trabajadores como quería Ford (fordismo).

El autor añade que, mientras la sociedad del Bienestar busca el consenso, el neoliberalismo quiere huir de eso a través de la segregación escolar, los bulos o el pin parental y el precio es perder las estructuras colectivas (y comunes). El modelo productivo es ahora rentista y de servicios, por ello Barcelona recibe 12 millones de turistas (una nueva industria). En la ciudad se insertan flujos globales y eso provoca una expulsión inmobiliaria. Son los efectos de la tercerización. Es la llamada "economía de flujos".

El autor se pregunta: "La pregunta de para quién trabaja el Estado es necesaria a medio plazo porque, cuando este desaparece o se vuelve ineficaz, su espacio puede ocuparlo el crimen organizado".

Algunas ciudades han apostado por los congresos y la cultura, pero como dice el autor, la ciudad tiene límites y saturación de los recursos, y cree que hay que hacer una transición.

El autor, siguiendo a Edward Bellamy, concluye que es necesario acabar con la concentración de capital y propone una nueva ciudad donde la vivienda no pueda ser propiedad de personas jurídicas y no pueda ser acumulada. También que la Administración garantice ese derecho como la sanidad o la educación o la energía. Dejando al sector privado, la competición será el formato (lógica darwiniana y hoobesiana). Por contra, propone trabajo garantizado, semana de cuatro días, jornada laboral de seis horas, salario y patrimonio mínimo y máximo, servicio público de vivienda y energía.


domingo, 22 de octubre de 2023

"Poder y progreso", de Daron Acemoglu y Simon Johnson (2023)

Resumen del libro "Poder y progreso", de Daron Acemoglu y Simon Johnson (2023)

Resumen original y actualizado en:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2023/10/poder-y-progreso-de-daron-acemoglu-y.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, economía, progreso, tecnología

..................................................................................................................................

Ficha técnica:

Título: "Poder y progreso"

Subtítulo: Nuestra lucha milenaria por la tecnología y la prosperidad

Título original: "Power and Progress"

Autores: Daron Acemoglu y Simon Johnson

Publicación en español: Deusto (Planeta), Barcelona, 2023.

Número de páginas: 550

..................................................................................................................................

Biografía de los autores Daron Acemoglu y Simon Johnson (hasta 2024)

Daron Acemoglu es catedrático de Economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Ha publicado artículos en revistas de prestigio internacional y es uno de los diez economistas más citados en el mundo según Ideas/RePEc. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, de la Asocación Económica Europea y de la Econometric Society. Fue galardonado en 2016 con el Premio Fronteras del Conocimiento BBVA de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas por sus aportaciones fundamentales a la economía del crecimiento y el desarrollo. En 2012, publicó el bestseller Por qué fracasan los países (Deusto), junto con James A. Robinson.

Simon Johnson es un prestigioso economista angloestadounidense. Licenciado por la Universidad de Oxford, es profesor de la cátedra Ronald A. Kurtz de Capacidad Empresarial en la Escuela de Administración Sloan del MIT. Fue economista jefe del FMI y ha desarrollado diferentes labores relacionadas con la política y la docencia. Es coautor, junto con James Kwak, del libro 13 Bankers (Vintage, 2011). En noviembre de 2020 fue nombrado miembro voluntario del equipo de supervisión de la agencia para la transición presidencial de Joe Biden.

..................................................................................................................................

Texto de la contraportada

"Una historia de la innovación que nos revela por qué debemos democratizar el desarrollo tecnológico"

"El progreso no es un destino predeterminado, sino que depende de nuestras elecciones. Esta reflexión resulta muy pertinente en un mundo donde los avances digitales y la robótica amenaza nuestros empleos y nuestras democracias a través de la automatización excesiva, la recopilación masiva de datos y la vigilancia intrusiva.

Los prestigiosos economistas Daron Acemoglu y Simon Johnson emprenden un impresionante recorrido por la historia y el futuro de la tecnología, desde la revolución agrícola del Neolítico hasta el ascenso de la inteligencia artificial. Concluyen que el ser humano siempre puede estar al mando del desarrollo tecnológico y decidir si sirve a los intereses de una élite o al bien común.

Poder y progreso ofrece una nueva interpretación de la economía política de la innovación y desafía el derrotismo de quienes asumen que el desarrollo técnico trae inevitablemente una concentración del poder y la riqueza. Acemoglu y Johnson demuestran que estos avances pueden convertirse en una herramienta de empoderamiento y democratización.

Este libro es un recordatorio esencial de que podemos y debemos recuperar el control de la tecnología y redirigir la innovación para que vuelva a beneficiar a la mayoría".

..................................................................................................................................

ÍNDICE

Prólogo. ¿Qué es el progreso?

1. El control de la tecnología
2. Visión en canal
3. Poder de persuasión
4. El cultivo de la miseria
5. Una revolución de la gente común
6. Las víctimas del progreso
7. Un camino disputado
8. Víctimas digitales
9. Una lucha artificial
10. La democracia se rompe
11. La redirección de la ideología

..................................................................................................................................

RESUMEN

Daron Acemoglu, en su libro "¿Por qué fracasan los países?", culpó a las élites que montar economías extractivas para quedarse el excedente y, con su inmovilismo, no permitir que el país despegue, frente al éxito de las naciones democráticas (más redistributivas). En este libro, el coautor vuelve a centrarse en el papel de las élites, en concreto la oligarquía tecnológica que están implantando su visión del mundo que se basa en una "lectura muy particular y completamente errónea" del mundo y que no se basa precisamente en la abundancia para todo el mundo sino que se centra en la automatización, la vigilancia y la recopilación de datos a escala masiva, lo que socava la prosperidad común y debilita las democracias, según los autores. Considera que los líderes tecnológicos están implantando una tecnología basada en la IA para automatizar el trabajo y reducir costes laborales, sin mejorar mucho los resultados, cuando había otras vías de redireccionar la tecnología que podrían empoderar al trabajador y no hundirlo.

 La narrativa de estos líderes tecnológicos se basa en que el tren de la productividad nos va a beneficiar a todos, que las nuevas tecnologías van a llevarnos a la abundancia y al control de la naturaleza y a una inteligencia artificial cuyas capacidades evolucionan a un ritmo exponencial. Estos invitados a la fiesta siempre tienen un micrófono cerca cuando plantean debates. 

En su libro hacen un repaso a episodios ocurridos desde hace mil años y en los que los cambios tecnológicos han beneficiado a unos pocos. Ponen como ejemplo la Edad Media (repleta de innovaciones tecnológicas aunque se considere una Era Oscura), donde los campesinos no se vieron beneficiados por el excedente agrícola, que la élite destinó a construir catedrales.

En el capítulo 2 ponen como ejemplo la construcción del Canal de Suez, liderada por el francés Ferdinand de Lesseps, y el posterior fracaso del canal de Panamá, porque su líder impuso una férrea visión de cómo construir el canal y que causó la muerte de 20.000 trabajadores por fiebres. Finalmente, EE.UU., 25 años después descubrió cómo resolver el problema de las fiebres y de trazar el canal (creando un lago artificial en un río inundable). Dicen que los grandes desastres se basan en visiones muy poderosas pero basadas en éxitos del pasado.

En el capítulo 3,  dice que la persuasión está muy arraigada  en las instituciones políticas, que tienen capacidad de elaborar una hoja de ruta. La acción de los poderes compensatorios y su mayor pluralidad de voces podrían poner freno a los excesos de la soberbia y las visiones egoístas.

En el capítulo 4, estudia los cambios desde la vida sedentaria en el Neolítico hasta los cambios de distribución de tierras en la Edad Media y Edad Moderna. No ven pruebas de que funcione el llamado "tren de la productividad". Las transiciones agrícolas enriquecieron y empoderaron a una élite muy reducida mientras que los campesinos no sacaban beneficio porque carecían de poder político y social, y la tecnología seguía el camino que marcaba una élite muy reducida. 

En el capítulo 5, analizan la Revolución Industrial pero pasan por alto la visión de la clase media y los emprendedores que intentaban mejorar su riqueza y posición social, aunque no eran inclusivos. Se impuso una nueva visión sobre el control de la naturaleza.

En el capítulo 6, indican que la primera fase de la Revolución Industrial empobreció a la población (a causa de la automatización y por la falta de voces de los trabajadores en las decisiones). El escenario cambió a finales del siglo XIX con la organización de los trabajadores, que conllevó cambios sociales, modificación de la dirección de la tecnología y una subida de los salarios. Fue una pequeña victoria, dicen.

En el capítulo 7, estudia las luchas por la fijación de los salarios y las cuestiones políticas que crearon un gran crecimiento económico rápido y generalizado después de la Segunda Guerra Mundial en las naciones industrializadas. Mejoró la educación, la sanidad y la esperanza de vida. Afirman que el cambio tecnológico no llegó a automatizar el trabajo y creó más oportunidades para los trabajadores. Había detrás un nuevo cambio institucional y poderes compensatorios.

En el capítulo 8, ya en nuestra época, se abandonó el camino de la prosperidad compartida porque la tecnología ha regresado a la senda de la automatización y la reducción de los costes laborales. Este giro lo achaca a la falta de participación y movilización de la clase trabajadora, los sindicatos y la regulación pública.

En el capítulo 9, señala que la senda iniciada en los años 80 por la Inteligencia Artificial está ampliando la desigualdad económica. Añaden que las tecnologías basadas en la IA solo aportan ventajas muy limitadas a la mayoría de las tareas que hacen los humanos. Se monitorizan los centros de trabajo y dejan indefenso al trabajador y exporta la automatización a escala global (revierte las mejoras en el Tercer Mundo). Según los autores, la IA solo beneficia a unas personas y abandona a las demás. Proponen centrarse en ver cómo las máquinas son más útiles a los humanos.

En el capítulo 10, creen que la democracia podría tener problemas por culpa de la recopilación masiva de datos a través de la IA, que ha intensificado la vigilancia sobre la población por parte de gobiernos y empresas. A ello se suma la desinformación y el refuerzo del extremismo. Afirman que el camino de la IA no es bueno ni para la economía ni para la democracia, y se retroalimentan entre sí.

El capítulo 11, propone medidas para revertir esta tendencia. Su propuesta es redirigir el cambio tecnológico mediante el cambio de discurso, la reconstrucción de los poderes compensatorios y el desarrollo de soluciones técnicas, normativas y políticas que solucionen el sesgo social de la tecnología.

Entre sus soluciones se encuentra:

- Fragmentar las grandes tecnológicas

- Reforma fiscal

- Invertir en los trabajadores

- Liderazgo público para redirigir el cambio tecnológico.

- Protección de la privacidad y la titularidad sobre los datos.

- Revocar la sección 230 de la Communications Decenty Act (Ley de Decencia de las Comunicaciones) de 1996, que exime a las plataformas de la responsabilidad legal sobre los contenidos publicados en Internet

- Impuesto a la publicidad digital

- Impuestos sobre la riqueza

- Redistribución y fortalecimiento de la red de seguridad social (estudio de la eficacia de implantar una Renta Básica Universal)

- Educación

- Salarios mínimos

- Reforma de la universidad