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jueves, 7 de abril de 2022

"Infocracia", de Byung-Chul Han (2021)

 Resumen de "Infocracia", de Byung-Chul Han (2021)

Link al resumen original:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2022/04/infocracia-de-byung-chul-han-2022.html

Autor del resumen: E.V.Pita (2022), doctor en Comunicación Contemporánea, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, democracia, sociedad de la información, digitalización

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500 RESÚMENES DE LIBROS  DE ECONOMÍA Y SOCIOLOGÍA

"DE ADAM SMITH A LA INFLACIÓN EN POSTPANDEMIA (1776-2023)"

por E.V.Pita (2023)

Link al compendio de resúmenes:

Descargar en PDF en este enlace:
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Ficha técnica

Título: "Infocracia"

Subtítulo: "La digitalización y la crisis de la democracia"

Título original en alemán: "Infokratie. Digitalisierung und die Krise der Demokratie"

Publicación en alemán: 2021

Publicación en español: 2022

Editorial en español: Taurus. Penguin Random House Grupo Editorial SAU

Número de páginas: 103

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Biografía de Byung-Chul Han

 Byung-Chul Han nació en Seúl, en Corea del Sur en 1959. Es uno de los filósofos más leídos del mundo. Profesor de Filosofía y Estudios Culturales en la Universidad de las Artes de Berlín, su original y lúcida crítica a la sociedad contemporánea consta de más de 15 obras. 
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Texto de la contraportada

"El régimen de la información es una nueva forma de gobierno. 
La digitalización avanza inexorablemente. Aturdidos por el frenesí de la comunicación y la información, nos sentimos impotentes ante el tsunami de datos que despliega fuerzas destructivas y deformantes. Hoy la digitalización también afecta a la esfera política y provoca grandes trastornos en el proceso democrático. Las campañas electorales son guerras de información que se libran con todos los medios técnicos y psicológicos imaginables.

Los bots difunden noticias falsas y discursos de odio e influyen en la formación de la opinión pública. Los ejércitos de troles intervienen en las campañas y apuntalan la desinformación. Las teorías de la conspiración y la propaganda dominan el debate público. Mediante la psicometría y la publicidad digital, se intenta influir en el comportamiento electoral y en otras decisiones conscientes.  Byung-Chul Han describe la crisis de la democracia y la atribuye al cambio estructural de la esfera pública en el mundo digital. Y da nombre a este fenómeno: infocracia.

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ÍNDICE

El régimen de la información
Infocracia
El fin de la acción comunicativa
Racionalidad digital
La crisis de la verdad

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RESUMEN

El autor Byung-Chul Han ha destacado por desgranar la sociedad de la información desde que comenzaron a desarrollarse las redes sociales, la sociedad de la información ahora reciclada como sociedad de la transparencia, la sociedad del rendimiento y la pérdida del anonimato. El fenómeno no solo se ha enmendado sino que ahora es más grave. 

Byung-Chul Han define el "régimen de la información" a la forma de dominio en la que la información y su procesamiento mediante algoritmos e inteligencia artificial determinan de modo decisivo los procesos sociales, económicos y políticos. Aclara que no se explotan cuerpos y energías, sino información y datos. El poder está en el acceso a la información y no en la posesión de los medios de producción (como señalaban los economistas de los siglos XIX y XX). El poder está en la vigilancia psicopolítica (Han escribió un libro sobre esto) y en el pronóstico del comportamiento (algo estudiado por Shoshana Zuboff). En la misma línea que Zuboff acepta que juntos, el régimen de la información y el capitalismo de la información, conforman el capitalismo de la vigilancia (la gente es solo datos y "ganado" consumidor).

La diferencia es que en el capitalismo industrial, los individuos eran aislados y entrenados para ser "ganado laboral" sometido a un engranaje de la maquinaria de producción y sus cuerpos dóciles eran usados para tareas energéticas. Por contra, en el capitalismo de la información, el individuo está comunicado para generar muchos datos y se cree libre, auténtico y creativo ("Se produce y se realiza a sí mismo"; Han escribió un libro muy bueno relacionado con ello: "La sociedad del rendimiento"). El interés en el nuevo régimen es apoderarse de la psique mediante la "psicopolítica" y su cuerpo "está secuestrado por la industria de la belleza".

El autor indica que mientras en el antiguo régimen primaba la sociedad del espectáculo, donde los soberanos se hacían visibles, en el nuevo régimen los gobernados son los visibles sin cesar a través de la intensa comunicación en las redes sociales y el teléfono móvil que es realidad un panóptico disciplinario (el panóptico se refiere a la idea de Bentham de una prisión circular con una torre en el centro donde cada preso cree que los centinelas de la torre lo están vigilando a él todo el rato. Recuerda al Gran Hermano de George Orwell  aunque la diferencia es que antes los presos evitaban los focos y ahora desean visibilizarse). Todo esto mantiene al individuo disciplinado y sumiso sin obligarle a ello porque él mismo se expone y se esfuerza a ser visible por sí mismo. El autor recalca que "la dominación se consuma en el momento en que la libertad y la vigilancia se aúnan". Por ello, la transparencia es el "imperativo sistémico del régimen de la información" (todo debe presentarse como información) y añade que la "prisión digital es transparente". La vida cotidiana es registrada por el "smartphone" y la arrulladora voz del asistente Alexa son "informantes" que nos vigilan. Pero, por contra, los dominadores y el poder no son transparentes, de ahí la caja negra algorítimica (que oculta los procesos por los que procesa los datos).

El autor dice que el individuo del nuevo régimen digital se ha rodeado de sensores que monitorizan su vida y donde el "like" es el amén que excluye toda revolución pues ahora se "comparte" todo. 

Una de las claves que aporta el libro es que el capitalismo de la información se apropió de técnicas de poder neoliberales como los "incentivos positivos" (en vez de coerciones), pues explotan la libertad en vez de suprimirla, dice el autor. El "súbdito digital" recibe "susurros", "toques" y la publicidad se da ahora a través de venerados "influencers" que nos motivan y nos hacen ver los productos de consumo como herramientas de "autorrealización". La propia identidad es ahora una mercancía.


domingo, 1 de noviembre de 2020

"La desaparición de los rituales", de Byung-Chul Han (2019)

 Resumen del libro "La desaparición de los rituales", de Byung-Chul Han (2019)

Resumen original y actualizado en el siguiente link:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2020/11/la-desaparicion-de-los-rituales-de.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, hábitos y costumbres, sociedad de Internet

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Ficha técnica:

Título: "La desaparición de los rituales"

Subtítulo: Una topología del presente

Título original en alemán: Vom Verschwiden der Rituale. Eine Topologie der Gegenwart.

Fecha de publicación en Alemania: 2019

Editorial en español: Herder Editorial, SL, Barcelona

Número de páginas: 120

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Biografía oficial del autor (hasta el 2020)

Byung-Chul Han (Seúl, Corea del Sur, 1959) estudió Filosofía en la Universidad de Frigurgo y Filosofía alemana y Teología en la Universidad de Munich. En 1994 se doctoró en la primera de dichas universidades con una tesis sobre Martin Heidegger. Ha dado clases de Filosofía en la Universidad de Basilea, de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín. Es autor de más de una decena de títulos, la mayoría de los cuales se ha traducido al castellano en Herder Editorial.

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Texto de la contraportada

Los rituales, como acciones simbólicas, crean una comunidad sin comunicación, pues se asientan como significantes que, sin transmitir nada, permiten que una colectividad reconozca en ellos sus señas de identidad. Sin embargo, lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad, pues se ha producido una pérdida de los rituales sociales. En el mundo contemporáneo, donde la fluidez de la comunicación es un imperativo, los ritos se perciben como una obsolescencia y un estorbo prescindible. Byung-Chul Han se pregunta: ¿por qué las formas simbólicas cohesionan la sociedad y qué nos depara cuando esta deja de cultivarlas? Para Han, su progresiva desaparición acarrea el desgaste de la comunidad y la desorientación del individuo.

En este libro, los rituales constituyen un fondo de contraste que sirve para perfilar los contornos de nuestras sociedades. Se esboza, así, una genealogía de su desaparición al mismo tiempo que se da cuenta de las patologías del presente y, sobre todo, de la erosión que ello comporta. En este nuevo ensao Byung-Chul Han reflexiona sobre estilos de vida alternativos que serían capaces de liberar de la sociedad de su narcisismo colectivo.

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ÍNDICE

Presión para producir

Presión para ser auténtico

Ritos de cierre

Fiesta y religión

Juego a vida o muerte

Final de la historia

Imperio de los signos

Del duelo a la guerra de drones

De la seducción a la pornografía

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RESUMEN

El autor explica que los ritos son acciones simbólicas que transmiten y representan aquellos valores y órdenes que mantienen cohesionada una comunidad. Generan una comunidad sin comunicación mientras que lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad. Estabilizan la vida gracias a su mismidad, a su repetición. Hacen que la vida sea duradera. "La actual presión para producir priva a las cosas de su durabilidad", dice. "Destruye intencionalmente la duración para producir más y para obligar a consumir más", afirma. No es posible demorarse si nos limitamos a gastar y a consumir las cosas. Y cita como ejemplo al "smartphone". Dice que en los ritos, las cosas se usan de forma pulcra y respetuosa, no se gastan ni se consumen. "Hoy consumimos no solo las cosas sino también las emociones de las que ellas se revisten", dice.

El autor parte de la base de que el neoliberalismo ha estimulado la producción (todos deben producir las 24 horas del día, cualquier tarea es producción), a un ritmo de jornada laboral, con todos los días iguales. El capitalismo fomenta el individualismo, el ganar más, el producir sin parar y sin sentido. Por contra, en anteriores épocas agrícolas precapitalistas, donde había un sentido comunitario y religioso, se diferenciaba el trabajo (que tenía sus estaciones) con la fiesta, donde había un descontrol durante varios días donde los excesos estaban permitidos (Navidad, Pascua, Pentecostés). Había un tiempo ritual ( que tiene un sentido) [nota del lector: entiendo que el sentido de estas fiestas religiosas era marcar el calendario: el equinocio de invierno, que suponía un parón por el frío, el de primavera para sembrar con la vuelta del calor, el de verano para cosechar, y el de otoño, la recolección]. 

Es decir, que la fiesta era también una forma de ritual pero al mismo tiempo un descanso y estaba pensada para saber vivir bien. En la era industrial, los días festivos se fueron difuminando y se convirtieron en productivos para ganar más o producir lo que fuese. [nota del lector: pensemos ahora en toda esa gente que está sacándose fotos en Instagram y "produciendo contenido" para las plataformas sociales, que buena idea de negocio tuvo el listo que las montó].

Señala que la percepción simbólica desaparece a favor de la percepción "serial", que es intensiva (como en las series de TV; va de una vivencia a la siguiente, algo sin fin). Por eso hay el "binge watching" (atracón televisivo o el visionado bulímico). Dice que el régimen neoliberal fuerza a percibir de forma serial e intensifica el hábito serial. La constante "update" o actualización abarca a todos los ámbitos vitales y no permite ninguna duración ni finalización, lo que da a una "pérdida del hogar", trastornos de déficit (frente a la religión, que insiste en prestar atención), ya no se aprende nada de memoria ni se hacen repeticiones (base del ritual religioso, menciona a Kierkegaard) porque se buscan nuevas aventuras estimulantes, excitaciones y vivencias.

 "A dispositivos neoliberales tales como la autenticidad, la innovación o la creatividad le es inherente forzarnos permanentemente a lo nuevo pero solo generan variaciones de lo mismo mientras que las repeticiones dan estabilidad a la vida", dice. Dice que la presión por producir genera rutina y para escapar del vacío consumimos más novedades. "La vida intensa como lema publicitario del régimen neoliberal no es otra cosa que consumo intenso", dice.

Añade que la comunicación digital consta de "cámaras de eco" en las que uno habla de sí mismo y los "me gusta", los amigos y los seguidores no constituyen ningún campo de resonancia". Recalca que la digiltalización debilita el vínculo comunitario y es una comunicación "descorporizada". Ni siquiera hay lugar para los sentimientos, pues la comunicación digital es manejada por las pasiones y "propicia una descarga emocional inmediata" (cita a Twitter y la política emocional que se basa en ello).

También indica que el régimen neoliberal individualiza a los hombres y al mismo tiempo se evoca la empatía, pues es una caja de resonancia. La empatía sirve para influir y manejar emocionalmente a la persona. "En el régimen neoliberal no solo se explota el tiempo laboral, también la persona entera", dice, y añade que la gestión emocional es más eficaz que la racional. "La psicopolítica neoliberal se diferencia de la biopolítica de la modernidad industrial, que opera con coerciones y mandatos disciplinarios", afirma. Lo social se somete por completo a la autoproducción.

Analiza el "rendimiento", y cuanto más aporta el sujeto, más gana el ego, se explota voluntaria y apasionadamente a sí mismo, hasta quedar destrozado. "Se mata a optimizarse", dice. Su fracaso se llama "depresión" o "burnout" (trabajador quemado). En cambio, la depresión (que se basa en una referencia hiperbólica a sí mismo) no se produce en una sociedad absorta.

Otro problema es la "sociedad de la autenticidad", donde todo el mundo se representa a sí mismo, donde se rinde el culto al yo y solo se preocupa de analizar su propia psicología. "El culto narcisista a la autenticidad es corresponsable del progresivo embrutecimiento de la sociedad, pues hoy vivimos una cultura de las pasiones y donde campa el narcisismo, lo lúdico desaparece de la cultura y el arte ya no es un discurso", añade. Hasta James Bond ya no se alboroza al final de la película con fiestas y juegos con sus bellas amantes sino que se reúne con su jefa y acepta volver al trabajo con una nueva misión: "Será un placer". Hay una incapacidad por "finalizar", todo queda a la presión de "optimizarse". 

Su constitución narcisista coarta la formación de la comunidad. Añade que "uno se explota voluntariamente creyendo que se está realizando", el régimen neoliberal se apropia de la persona transformándola en un centro de producción de una eficiencia superior y la involucra en el proceso de producción. Hasta se han puesto de moda los tatuajes. "Hoy el mundo no es un teatro en el que se representan papeles y se intercambian gestos rituales, sino un mercado en el que uno se desnuda y se exhibe. La representación teatral deja paso a la exposición pornográfica de lo privado", dice.

Por su parte, la globalización es un no-lugar, como Internet, una "hipercultura" (espacios culturales sin límites que implosionan y se traspasan unos a otros y es aditiva sin cierre) y genera "el infierno de lo igual", y la violencia de lo global se contrarresta con "el fundamentalismo del lugar". Al contrario, en la aldea  nadie cuenta sus vivencias sino que hay una historia común.

Las fiestas actuales ya no tienen rituales ni celebración sino que son una "gestión de eventos consumistas" destinados a las masas (y no a la comunidad). "La producción acapara incluso el reposo, degradándolo a tiempo libre, a pausa para hacer un descanso. El tiempo libre es para algunos un tiempo vacío, que provoca un horror vacui. La presión para aportar rendimiento no hace posible ni una pausa que permita descansar. Por eso, muchos se ponen enfermos justamente durante el tiempo libre: el leisure sickness o enfermedad del ocio. El tiempo libre viene a ser una torturante forma vacía de trabajo", dice el autor. Recalca que el trabajo tiene un fin pero el rendimiento, no. Antes las fiestas eran el desenfreno y ahora es el trabajo el desenfreno y esa presión para producir desintegra la comunidad", afirma. 

Añade que el capitalismo no es una religión pues no congrega sino que tiene efectos individualizantes y aislantes y el capital no descansa y totaliza lo profano. Con el dinero, hago que otros trabajen para mí. Los turistas recorren no-lugares vaciados de sentido mientras que los peregrinos están ligados a lugares que vinculan a los hombres. Los rituales arcaicos (que ponen énfasis en el juego y derroche de energías) le resultan chocantes al hombre actual cuyo estilo de vida es dominado por el trabajo y la producción. El capital compra tiempo porque la muerte es entendida como una pérdida absoluta.

Otra de las cuestiones que examina es la del "jugador" (como los guerreros que no temen morir) y la del "trabajador" (el soldado mercenario que tiene miedo a la muerte). Cree que estas dos formas de afrontar la vida se refleja en la actual sociedad, donde casi todos son "mercenarios asalariados". El concepto de "jugar" proviene de la antigüedad y se asocia con los señores y caballeros). Y añade que el pensar (y no el trabajar) tiene un componente "lúdico" que se ha perdido con el "dataísmo" (Big Data) pues ahora se asimila al cálculo. La presión por producir destruye el espacio de los juegos y las narraciones. El trabajo algorítimo no es narrativo sino "aditivo", de la narración se pasa a la mera "numeración". "El dataísmo hace que la producción del saber resulte pornográfica", dice.

Señala que el Big Data genera un saber dominador que hace posible intervenir en la "psique" humana y manejarla. Dice que el imperativo dataísta de transparencia "no es una continuación de la Ilustración, sino su final". Recalca que la transparencia es un imperativo dataísta que obliga a pasarlo todo a datos e información, a visibilizarlo y genera una presión por producir. Este dominio de comunicación total coincide con la vigilancia total y que "se hace pasar por libertad".

También habla de que la rigurosa higiene de la "corrección política" pone fin a la seducción erótica. En el neoliberalismo, bajo la presión para producir, todo se exhibe, se visibiliza, se desnuda y se expone, queda a merced de la "inapelable luz" de la transparencia.

La presión para producir y aportar rendimiento, dice el autor, alcanza hoy todos los ámbitos vitales, incluso la sexualidad. La líbido, que representa el fenómeno del capital en el nivel del cuerpo, es hostil al juego. Advierte que "el exceso de positividad constituye la patología de la sociedad actual. Lo que enferma no es la carestía, sino la demasía".





lunes, 18 de diciembre de 2017

"Psicopolítica", de Byung-Chul Han (2014)

Resumen de "Psicopolítica", de Byung-Chul Han (2014)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2017/12/psicopolitica-de-byung-chul-han-2014.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación Social, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, poder, política, neoliberalismo

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Título: Psicopolítica

Subtítulo: "Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder"

Título original en alemán: Psychopolitik

Autor:  Byung-Chul Han

Fecha de edición en alemán: Barcelona, 2014

Editorial: Herder

Páginas: 127

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Biografía de Byung-Chul Han (hasta 2014)

Byung-Chul Han (Seúl, Corea del Sur, 1959) estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994 se doctoró por Friburgo con una tesis sobre Martin Heidegger. En la actualidad es profesor de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín. Es autor de más de una decena de títulos, de los cuales se han traducido al castellano, además de la presente obra, otros cuatro.



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Texto de la contraportada

El filósofo Byung-Chul Han dirige ahora su mirada crítica hacia las nuevas técnicas de poder del capitalismo neoliberal, que dan acceso a la esfera de la psique, convirtiéndola en su mayor fuerza de producción. La psicopolítica es, según Han, aquel sistema de dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder seductor, inteligente ("smart"), que consigue que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación.

En este sistema, el sujeto sometido no es consciente de su sometimiento. La eficacia del psicopoder radica en que el individuo se cree libre, cuando en realidad es el sistema el que está explotando su libertad. La psicopolítica se sirve del  Big Data, que, como un Big Brother digital, se apodera de los datos que los individuos le entregan en forma efusiva y voluntaria. Esta herramienta permite hacer pronósticos sobre el comportamiento de las personas y condicionarlas a un nivel prerreflexivo. La expresión libre y la hipercomunicación que se difunden por la red se convierten en control y vigilancia totales, conduciendo a una auténtica crisis de libertad.

Según Byung-Chul Han, este poder inteligente podría detectar incluso patrones de comportamiento del inconsciente colectivo que otorgarían a la psicopolítica un control ilimitado. Nuestro futuro dependerá de que seamos capaces de servirnos de lo inservible, de la singularidad no cuantificable y de la idiotez - dice incluso - de quien no participa ni comparte.

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ÍNDICE

La crisis de la libertad

Poder inteligente

El topo y la serpiente

Biopolítica

El dilema de Focault

La curación como asesinato

"Shock"

El capitalismo de la emoción

La ludificación

Big Data

Más allá del sujeto

Idiotismo

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RESUMEN

Este autor retoma algunos de sus conceptos anteriores como la sociedad del cansancio (o del rendimiento) y de la sociedad de la transparencia (todos somos vigilados por un sistema "panóptico" digital). Señala que en el capitalismo neoliberal es un empresario de sí mismo que se autoexplota.

En las primeras páginas, señala que el nuevo poder político no basa su autoridad en someter a una disciplina a sus súbditos sino en mantener un control sutil para que ellos mismos se autoexploten sin darse cuenta de la manipulación. Uno de los controles más sutiles, dice el autor, reforzados mediante la publicidad, consiste en convencer a todo individuo a que se someta a una carrera consigo mismo en aras del perfeccionamiento y la eficiencia. Por ejemplo, se alecciona a todo el mundo para que pierda peso y mantenga una figura esbelta y estilizada (a base de comer un tipo de dieta adelgazante, de meter horas en el gimnasio, ...). El que no lo consiga es un perdedor. Esto mismo se emplea al trabajo, donde se exige la excelencia. El autor señala que esta sociedad del rendimiento genera estrés y depresión y los individuos altamente competitivos acaban por caer enfermos psicológicamente al no poder disfrutar de la vida sino solo vivir para trabajar mucho para ganar más dinero y consumir más.

El autor cree que el nuevo poder político es ante todo psicológico (por eso, habla de psicopolítica) al mandar mensajes sutiles a la población para que dé todo lo posible de sí misma y que rinda al máximo pero sin coaccionarla sino considerando que el ciudadano es ante todo "empresario de sí mismo". Es lo que se halla en el trasfondo de la ideología neoliberal, según Byung-Chul Han.

Para que todo funcione bien, es necesario manejar mucha información, por lo que la ideología neoliberal también promueve la "transparencia", tanto de los ciudadanos, que no dudan en malvender su intimidad en Internet, como de los Gobiernos, a los que se les presiona para que faciliten toda la información disponible a las empresas. Este gran flujo de información solo pudo ser posible mediante el fomento de Internet, que nos ha hecho a todos más "visibles". Todo ese torrente de datos es convenientemente examinado por el Big Data para obtener nuevos datos que ayuden a hacer más eficiente el sistema y mejorar su rendimiento.

El autor dice que detrás del Big Data opera una ideología del "dataísmo", lo que equivale a nihilismo. Añade que los números se "sexualizan y fetichizan".

Otro de los comentarios importantes que el autor hace en el libro se refieren al advenimiento de una Segunda Ilustración. En la primera, en el siglo XVIII, los ilustrados franceses insistieron en la primacía de la razón y el conocimiento sobre las emociones y los sentimientos, que llevado a su extremo acabó en los campos de concentración y en una sociedad altamente industrializada y movida por criterios exclusivamente racionales. Con la llegada del Big Data nace una segunda ilustración que libera el conocimiento del arbitrio subjetivo de los científicos porque con suficientes datos "la teoría sobra". Ve una euforia estadística con los modelos masivos. Añade que la transparencia es la palabra clave  de la segunda ilustración que genera un nuevo tipo de violencia.

El autor teme que el Big Data cree una nueva clase social en la que todos estemos clasificados en función de nuestra "puntuación" social y los que no alcancen los puntos serán marginales o "basura".

También menciona el "quantified self" como método de cuantificarse a sí mismo: datos sobre la propia salud. rendimiento escolar y laboral, etc...

sábado, 20 de diciembre de 2014

"La sociedad del cansancio", de Byung-Chul Han (2010)

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500 RESÚMENES DE LIBROS  DE ECONOMÍA Y SOCIOLOGÍA

"DE ADAM SMITH A LA INFLACIÓN EN POSTPANDEMIA (1776-2023)"

por E.V.Pita (2023)

Link al compendio de resúmenes:

Descargar el PDF en este enlace:
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Resumen: "La sociedad del cansancio", de Byung-Chul Han (2010)




Autor del resumen: E.V.Pita, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, cambio social, estructura social

Título: "La sociedad del cansancio"

Título original: "Die Müdigkeitsgesellschaft"

Autor:  Byung-Chul Han

Fecha de publicación: Berlín, 2010
Editorial original: MSB Matthes & Seitz

Editorial en español: Herder Editorial SL, Barcelona, 2012

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Biografía oficial del autor (hasta 2012)

Byung-Chul Han, de origen coreano, estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994, se doctoró por la primera de dichas universidades con una tesis sobre Martin Heidegger. En la actualidad es profesor de Filosofía y Teoría de los medios en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe. Autor de más de una decena de títulos.

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ÍNDICE

El Prometeo cansado

La violencia neuronal

Más allá de la sociedad disciplinaria

El aburrimiento profundo

Vita activa

Pedagogía del mirar

El caso Bartleby

La sociedad del cansancio

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Idea general: Byung-Chul Han parte de la idea de que el individuo de las sociedades actuales está sometido a una gran presión para obtener el mejor rendimiento posible en el trabajo [nota del lector: Lipovesky diría también que en el entorno personal y amoroso]. El obrero ya no es explotado sino que se autoexplota él mismo para mejorar su eficiencia, incluso con dopaje, lo que le lleva a una situación de cansancio permanente e infinito. "El sujeto del rendimiento se cree en libertad pero está tan encadenado como Prometeo", dice.

Aunque el autor es filósofo, su idea es una gran proeza sociológica porque a nadie se le había ocurrido entender la actual sociedad como generadora de cansancio  e incluso depresión aunque muchos empleados lo vean a diario cuando se tumban "fritos" sobre el sofá al llegar a casa. Lipovesky se había acercado mucho a esta idea al señalar en uno de sus libros que la actual sociedad exigía un gran rendimiento al individuo, obligado a ser feliz en ámbitos tan dispares como el trabajo, la moda, la familia o incluso la cama, lo que le generaba "stress" si fallaba algo para lograr sus estándares de felicidad.

Byung-Chul Han sigue esa línea de razonamiento. 
En el capítulo 1 sobre la violencia neuronal, señala que en épocas pasadas las enfermedades eran virales pero esa época quedó atrás gracias a las vacunas y antibióticos inmunológicos. En esas épocas, se luchaba contra un enemigo externo como en la Guerra Fría y se repelía ciegamente todo lo extraño con discursos negativos sobre la amenaza del "otro" para provocar una reacción inmunitaria.
Pero desde hace tiempo se lleva "de manera inadvertida", dice Byung-Chul Han, un cambio de paradigma que surgió tras el fin de la Guerra Fría y, por lo que se deduce de su texto, llegó con el auge de la globalización que disolvió las fronteras. En vez de extrañeza, ahora hay "diferencia", que no produce reacción inmunitaria. Ni siquiera los inmigrantes serían extraños, sino una "carga" económica, dice el autor.
Según el autor, la patología del siglo XXI sería neuronal con enfermedades e "infartos psíquicos" como la depresión, el trastorno límite de personalidad (TLP), el transtorno límite de personalidad (TDAH) y el síndrome del desgaste ocupacional (SDO), lo que vulgarmente se conoce como "estar quemado". El colapso del yo se produce por un "sobrecalentamiento" de lo positivo como la hiperactividad.
Detrás de estas enfermedades ve un exceso de positividad por la sobreabundancia de lo "idéntico".
Y añade: "La violencia de la positividad, que resulta de la superproducción, el superrendimiento o la supercomunicación ya no es viral, lo que genera rechazo, agotamiento, fatiga y asfixia ante la sobreabundancia. Es una violencia neuronal".
Dice que Braudrillard se equivoca al interpretar la violencia de la positividad en clave inmunológica cuando dice que la "comunicación generalizada y la superinformación amenaza todas las defensas humanas". Pero para Byung-Chul Han, la violencia de la positividad no presupone ninguna enemistad sino que se despliega en una sociedad permisiva y pacífica. Dado que se generan dentro del propio sistema y es inmanente al sistema, no hay resistencia inmunológica porque la violencia neuronal carece de negatividad.

 Byung-Chul Han también dice que hemos dejado atrás la sociedad disciplinaria de Foucault (llena de hospitales, psiquiátricos, cárceles, cuarteles y fábricas), una sociedad del control, la prohibición y la negatividad, y ha sido sustituida por una sociedad de gimnasios, oficinas, bancos, aviones, centros comerciales y laboratorios genéticos. "La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria sino una sociedad de rendimiento, los súbditos son ahora sujetos de rendimiento, emprendedores de sí mismos". Es una sociedad de un poder sin límites, del "Yes, we can" [nota del lector: y en España el "Podemos"]. Los proyectos, iniciativas y motivación reemplazan a la prohibición. En vez de locos y criminales, ahora se generan depresivos y fracasados.
Lo único que tienen en común ambas sociedades es que se empeñan en "maximizar la producción", pero llega un punto en que la sociedad disciplinaria se topa con un límite a su crecimiento por lo que el inconsciente social pasa del "deber" al "poder" para aumentar mucho más la productividad. Y añade Byung-Chul Han: "El sujeto de rendimiento es más rápido y más productivo que el de obediencia". Hay una mera continuidad. Quienes no están a la altura,... se deprimen (cita a Alain Ehrenberg). Para el autor confluyen otros factores como la carencia de vínculos y, sobre todo, la presión por el rendimiento, que es el nuevo mandato de la sociedad del trabajo tardomoderna. El obligarse a sí mismo a rendir genera exceso de trabajo y rendimiento, "lo que se convierte en autoexplotación" y encima es muy eficaz porque va acompañada de un "sentimiento de libertad". [nota del lector: Vuelve al mismo punto de partida de Lipovesky en "La Felicidad Paradójica": es una libertad paradójica porque las obligaciones inmanentes a ella se convierten en violencia y su manifestación patológica son las enfermedades psíquicas".

En el tercer capítulo, sobre el aburrimiento, Byung-Chul Han habla del exceso de estímulos que dispersan la atención como, por ejemplo, los juegos de ordenador o las tareas "multitasking", una habilidad para la que están capacitados tanto el hombre actual como los animales salvajes (estresados por los ruidos "raros" en la selva y en permanente estado de vigilancia para sobrevivir). Ninguno de los dos está inmerso en lo contemplativo. De la preocupación por una buena vida, el ego hiperactivo actual pasa a una preocupación por la superivivencia, lo que no es un buen ambiente para generar cultura o incluso bailar, que son fruto de la vida contemplativa y el aburrimiento.

Luego, el autor Byung-Chul Han cuestiona el concepto de "animal laborans" moderno de Hanna Arendt en La Condición Humana. Sostiene él que el animal laborans moderno no renuncia a su individualidad ni a su ego para consumarse trabajando en el proceso vital anónimo de la especie. "La sociedad del trabajo se ha individualizado y convertido en la sociedad del rendimiento y la actividad histérica del trabajo. Es un hiperneurótico, con un gran nivel de agitación nerviosa", dice. 
Añade que en las sociedades tardomodernas el "yo" está aislado porque su vida sin religión es ahora efímera y le falta la narración que le daba la religión y nos reduce a todos a una "vida desnuda" o un "homo sacer" (un excluido de la sociedad totalmente aniquilable como el preso de Guantanamo, un sinpapeles, un enfermo vegetal enchufado a una máquina). Dice que el hombre moderno sería un "muerto viviente". "En esta sociedad de obligación actual, cada cual lleva consigo su campo de trabajos forzados, la depresión actual se parece a la de los presos muselmänner de los campos de concentración debilitados y apáticos aunque el actual enfermo está bien nutrido y obeso", añade.

En los últimos capítulos, Byung-Chul Han viene a concluir que el ser humano y la sociedad se ha transformado en una "máquina de rendimiento autista".

El último capítulo, La sociedad del cansancio, arroja más luz sobre el asunto al añadir el efecto del dopaje que se considera admisible para aumentar el rendimiento de, por ejemplo, un cirujano que salva vidas. Se busca un cuerpo que funcione sin alteraciones y maximice su rendimiento. Pero el exceso de actividad y de rendimiento provoca un "infarto del alma". 
Añade que el cansancio de la sociedad del rendimiento es un cansancio a solas que aísla y divide. Lo contrapone al cansancio de Handke, que es inspirador como el domingo pensado para no hacer nada y disfrutar de un tiempo de paz, que se contrapone al cansancio del Yo agotado, que se debe a un exceso de positividad e incapacita para hacer algo. La comunidad del Pentecostés, del sabbath o el domingo libre, se opone a la sociedad activa.