Geopolítica y poder global. Resúmenes

Resúmenes de libros de Geopolítica y poder global

1. "Las consecuencias económicas de la paz", de John M. Keynes (1920)

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2. "Los límites del crecimiento", Dennis Meadows / Club de Roma (1972)

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3. "El fin de la Historia", Francis Fukuyama (1992) 
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4. "El choque de civilizaciones", de Samuel P. Huntington (1996)

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5. "La anarquía que viene", de Robert D. Kaplan (2000)

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https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/04/la-anarquia-que-viene-de-robert-d.html

6. "La venganza de la geografía", de Robert D. Kaplan (2012)

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7. "Así se domina el mundo", de Pedro Baños (2017)

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8. "El dominio mundial", de Pedro Baños (2018)

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Resumen del libro "Las consecuencias económicas de la paz", de John M. Keynes (1920)


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Resumen elaborado por E. V. Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, economía internacional, historia económica, geopolítica

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Ficha técnica

Título: "As consecuencias económicas da paz"

Título original en inglés: "The Economic Consequences of the Peace"

Fecha de publicación: Nueva York, 1920

Autor: John Maynard Keynes

Publicación en gallego: Universidad de Santiago y Fundación BBVA, 2015,

Número de páginas: 248

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Texto de la contraportada

Traducción

"Al final de la Primera Guerra Mundial, los países vencedores, desigualmente afectados por la devastación bélica, dirigieron reclamaciones indemnizatorias contra Alemania, lo cual no era raro pues la avidez expansionista y belicismo del Reich fue determinante en la provocación del conflicto.

Pero, además de las indemnizaciones, en cantidades valoradas con absoluto exceso, el Tratado de Versalles de 1919 imponía duras limitaciones a la reconstrucción de la economía alemana, arrebatándole yacimientos, recursos, instalaciones productivas, medios de transporte e instrumentos jurídicos y políticos, que elevaban de raíz la reconstrucción del país.

John Maynard Keynes, que formaba parte del grupo de asesores del gobierno británico en las negociaciones de la Conferencia de Paz de París, advirtió a sus representantes gubernamentales de que tan excesivo comportamiento, además de romper el futuro económico de Alemania, tendría graves consecuencias para el futuro de Europa en su conjunto. Las consecuencias económicas de la paz, publicado en el mismo  año de la firma del Tratado de Versalles y que constituyó un clamoroso éxito editorial y pronto publicado a once idiomas, contenía la exposición de sus argumentos al respecto.

No se trata de un ensayo académico de lecciones de economía sino, más bien, de un alegato al sentido común, en el que se mezcla la pasión, la erudición, la crítica, la política y, sobre todo, la economía real. Keynes refleja, con elegancia, dominio de la lengua y dotes para la descripción, su malestar y preocupación sobre las duras y, en algún caso también, ambiguas disposiciones económicas del Tratado, que acabarían, según él, desmantelando la economía de Alemania y, en última instancia, socavando las perspectivas de la paz y la reconciliación.

Cuando el III Reich invade Polonia el 1 de septiembre de 1939, el valor profético de la obra de Keynes adquiere toda su trágica dimensión".

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ÍNDICE

Prólogo por Jaime  García-Lombardero y Viñas.

Las consecuencias económicas de la paz

1. Introducción

2. Europa antes de la guerra

Población

Organización

La psicología de la sociedad

La relación del Viejo Mundo con el Nuevo

3. La conferencia

4. El Tratado

5. Reparaciones

Compromisos adquiridos antes de las negociaciones de la paz

La Conferencia y las condiciones del Tratado

Capacidad de Alemania para pagar

La comisión de reparaciones

Las contrapropuestas alemanas

6. Europa después del Tratado

7. Los remedios

La revisión del Tratado

El arreglo de las deudas entre los aliados

Un préstamo internacional

Las relaciones de Europa Central con Rusia

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RESUMEN

Se cumple este año un siglo de la firma del acuerdo de paz del Tratado de Versalles, que selló mal las tensiones de la Primera Guerra Mundial entre los aliados (Francia, Inglaterra, Bélgica, Estados Unidos e Italia) y Alemania y que sentó las bases para un nuevo enfrentamiento una generación después. El Tratado de Versalles exigía fabulosas indemnizaciones a Alemania por los daños causados en sus ataques a los aliados. Fue una paz a la "cartaginesa", como señala Keynes, en referencia al tratado de paz que impusieron los romanos a los cartagineses para hundirlo comercialmente, lo que desembocó en una nueva guerra púnica.

Comentarios iniciales: La Primera Guerra Mundial supuso una enorme masacre que acabó casi en tablas y desgastó a toda Europa. Alemania, la principal potencia industrial de Europa, tuvo que pedir la paz a los aliados (Inglaterra, Francia, Italia, Benelux y Estados Unidos) a finales de 1918 al verse atrapada en una maniobra ofensiva mal calculada y para replegar a su Ejército al interior para evitar una revolución social (espartaquista) como en Rusia en 1917. El kayser Guillermo II aceptó los catorce puntos del presidente de Estados Unidos para parar la guerra mediante un armisticio e iniciar la ronda de negociaciones.

Keynes recuerda que en la sociedad prebélica de 1913, Europa ya vivía en decadencia mientras que el espíritu capitalista seguía como motor en Estados Unidos. Recuerda que alguien dijo que en Europa sobraban cien millones de bocas a las que alimentar porque la agricultura no daba para todos. Criticaba el sistema social donde el pastel se reparte desigualmente entre las élites, que se llevaban el mayor trozo, y el populacho, cuya población se había multiplicado por encima de los límites de subsistencia ya que mayoritariamente seguía siendo agrícola. A ello se unía la corruptela de los políticos que, tras la guerra y el regreso de la paz seguían con sus prácticas de saqueo, y se afanaban en mantener el status-quo en todos los países. Por tanto, cualquier conferencia de paz o tratado solo iba a seguir manteniendo el status-quo existente.

Francia era las más interesada en hundir económicamente a Alemania porque lo tenía al otro lado de la frontera. Lo ideal para París era convertir a su poderoso vecino industrial en un pintoresco país pastoril lleno de praderas donde pastasen las ovejas. Por eso, el presidente Clemenceau presionó para imponer draconianas condiciones en los tratados que no les parecieron justas a los derrotados. Alemania sufría pérdidas territoriales en la Lorena y Alsacia, Alta Silesia, el estrecho de Danzing en Polonia, parte de Chequia y debía devolver las tierras ganadas a los bolcheviques tras la firma de la paz en Brest-Litotwsky en 1917. También perdía sus colonias en África y el Pacífico. A todo ello se suma, la imposición de cuantiosas indemnizaciones de guerra y la intervención de sus minas de carbón en el Rhur e hierro, que eran la base industrial de Alemania. También perdía su mercado tradicional en Centroeuropa porque su aliado, el Imperio Austrohúngaro, se troceó en diversos países (Austria, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Checoslovaquia, Serbia...) y los hundió económicamente conformando un paupérrimo patio trasero. Además, Alemania perdía toda su flota y Ejército y solo quedaba con efectivos suficientes para mantener el control interno del país y evitar una revolución. Las enormes indemnizaciones de guerra, entre ellas al país neutral Bélgica y los pueblos franceses ocupados, hundieron a Alemania, disparó la hiperinflación y generaron protestas que fueron oportunistamente aprovechadas por Hitler y los nazis en la década de 1920.

Desde el punto de vista geopolítico, el mapa europeo posterior a 1918 era un puzzle salteado de estados pequeños e inestables y supuso la desaparición de cuatro imperios: el Reich alemán (que se transformó en la República de Weimar y perdió sus colonias en África, como Namibia, y el Pacífico), el imperio Austrohúngaro de los Habsburgo (dividido en una miríada de pequeños países), el Imperio Otomano (reducido a Anatolia y Constantinopla, y la liberación de Arabia, Egipto, Siria y Palestina, algunos de ellos protectorados británicos, franceses y rusos) y el Imperio Ruso (reconvertido en la URSS y sus repúblicas satélite).

Keynes, economista y diplomático, llegó con la delegación británica a París en 1919. Había grandes expectativas de cerrar un buen acuerdo de la mano del presidente Wilson. Pero Keynes prontó caló a los principales protagonistas:  Wilson parecía ser el alma mater de la paz pero estaba totalmente desorientado y parecía un aldeano retraído y perdido en medio de las intrigas europeas. A su lado, el primer ministro británico Lloyd George tenía puestos los cinco sentidos juzgando carácteres, penetrando en lo que pensaba cada uno o casi sondeando telepáticamente a cada interlocutor. Mientras Wilson paseaba como un ciego por las Conferencias, el presidente francés Clemenceau  y sus astutos consejeros movían hábilmente los hilos para infligir el mayor castigo posible a Alemania y anularla como potencia rival durante las próximas generaciones. Según Keynes, los franceses retorcían el lenguaje para que, a ojos de Wilson, pareciese un tratado justo, moral y correcto pero cada frase llevaba trampa, estaba finamente atado en los detalles y lleno de cláusulas ambiguas para hundir más a Alemania. A efectos prácticos, el tratado concluía con una frase ambigua que venía a decir que la comisión de paz podría exigir nuevas condiciones a mayores de las firmadas, lo que que creaba dudas sobre el propio tratado.

En el caso de Clemenceau, Keynes da de él da una descripción espeluznante. Lo describe de tal forma que a un lector de nuestros días le recordaría a un siniestro oficial de La Estrella de la Muerte (de la saga Star Wars). Keynes se para a describir sus guantes y frías manos, así como su personalidad engreída y soberbia. Clemenceau había vivido la guerra con Prusia de 1873 que derrotó a Napoléon III, le exigió el pago de una cuantiosa indemnización y tenía en la cabeza la revancha. Su obsesión era destruir económicamente a Alemania. Retrataba perfectamente a los militares franceses que enviaban fríamente oleadas de millones de franceses a morir en las trincheras para ganar un kilómetro de tierra. Keynes repara en que Clemenceau es un político profesional que cuenta con asesores que le están trayendo continuamente noticias de todo lo que se mueve en los salones de la Conferencia de Paz. Es un político curtido al que no se le escapa detalle pues tiene oídos en todas partes y un equipo de habilidosos consejeros que se dedican a conspirar y tramar cláusulas ventajosas para Francia, por no decir abusivas.

Otra de las grandes descripciones de Keynes es la del presidente Wilson, el artífice de la paz pero que en París aparece como un pobre predicador presbiteriano al que nadie le hace caso. A todo ello, se suma que Wilson no acudió con consejeros y fue sin preparar un plan de paz por lo que no tenía un guion. Lo dejó todo a la improvisación y la providencia. Por eso, solo se fijaba en las grandes frases del tratado pero no en las consecuencias ocultas que habían introducido los franceses. 

Keynes recoge por ejemplo que los colonos alemanes en África perdían todas sus tierras y tenían que sufragar gastos de mantenimiento. Además, analizó la produccion de carbón de Alemania antes de la guerra y después (120 millones de toneladas y 90 respectivamente). Francia y Bélgica se llevaban parte de la producción de carbón (además de explotar los yacimientos del Ruhr). Según los cálculos de Keynes, Alemania solo podrían producir para consumo interno 60 millones y no era suficiente. Sus aliados, sobre todo Austria, quedarían descolgados y arruinados. Keynes consideraba que Alemania no podría sostener su industria y que las condiciones de los aliados eran abusivas (precisamente, esa era la intención de Francia, de alejar el problema de Alemania durante varias generaciones). 

Para Keynes, las cláusulas del Tratado eran humillantes para una Alemania que tenía atadas las manos para relanzar su industria (justo lo que quería Francia). Acusó a Wilson de ser un pobre ingenuo al que le habían colado, bajo la apariencia de hermosas frases sobre la paz, unas abusivas cláusulas que volverían nuevamente inestable a Europa con una Alemania llena de tensiones. 

La clave de Keynes está en la población: Alemania era un gigante de 60 a 80 millones de habitantes (frente a los 40 o 50 de Francia), por lo que si se presionaba la caldera, podía estallar. Vio la importancia del potencial de crecimiento de la población en Alemania ligado a problemas económicos para generar un gran conflicto.

En la segunda parte del libro, Keynes calcula la indemnización que Alemania tenía que pagar realmente a cada país: aquí se incluyen los daños materiales por bombardeos (edificios, barcos, fábricas y fincas), pensiones a heridos y a viudas de caídos en combate, así como 1.000 millones de libras a entregar antes de 1921. Keynes critica a los políticos británicos porque, en período electoral, pasaron de un mensaje conciliador y solidario a otro donde se prometía a los electores exprimir hasta el último marco disponible a la potencia perdedora. Algunos candidatos exaltados incluso pedían colgar al kayser. Los políticos franceses y británicos aseguraban que Alemania tenía una enorme riqueza y que se la iba a transferir de inmediato a la población de los aliados. Pronto llovería dinero. Keynes dice que esto no era cierto: Alemania no podía hacer más esfuerzos económicos.

Por un lado, el kayser solo tenía 100 millones de libras en oro en su banco central y ya había entregado 50 a Estados Unidos e Inglaterra para comprar alimentos y provisiones. Keynes advirtió que era mala idea que Alemania entregase su oro del banco porque es con lo que respaldaba el marco y podría devaluarlo si no tenía oro con que garantizar su valor (lo que así ocurrió unos años después al desatarse una hiperinflación galopante del marco). Y señala Keynes: si Alemania pierde su comercio con el resto del mundo occidental (salvo con América del Sur), ¿con quién van a comerciar unos con otros? ¿de dónde va a salir el dinero para pagar las indemnizaciones?

Por otro, Alemania tenía sus principales mercados en el sur y este de Europa (los Balcanes, Rumanía, Bulgaria, Turquía) pero estos estarían condenados a la pobreza porque Alemania ni siquiera les podría exportar carbón, que iba destinado a los aliados. No había de dónde sacar más dinero.

En cuanto a los valores en Bolsa de Alemania y otros bonos, no ascendían a más de 100 millones de libras y el resto Alemania ya lo había vendido meses antes de que Estados Unidos se uniese a la guerra.

Keynes calcula que el coste máximo de la indemnización por daños sería de 5.000 millones de libras (500 para Bélgica, 800 para Francia, 500 para Inglaterra en cuanto a inmuebles dañados; a ello se suman otras cantidades por la guerra submarina) y otros 3.000 por pensiones y viudez. Cree que los 8.000 millones de libras es una cifra más que aceptable pero el propio tratado no la fija. Considera que hubiera sido más adecuado establecer una cifra y luego distribuirla justamente entre todos los países dañados y no esperar a que cada perjudicado enviase sus reclamaciones.

Por otra parta, había que descontar los 2.000 barcos que Alemania entregó inmediatamente a Inglaterra como indemnización de guerra.

Sobre la forma de pago de Alemania, tenía que poner 1.000 millones de libras en 1921 y luego ir pagando en función de sus posibilidades entorno a 100 o 160 millones al año. El problema es que los intereses iban generando una bola de nieve de forma que en 1936 ya tendría que estar pagando el doble de lo adeudado. Keynes calcula el pago de la deuda para 50 años. [Nota del lector: la canciller Ángela Merkel pagó la última deuda de la Primera Guerra Mundial en el siglo XXI]

La conclusión de Keynes es que el tratado era tan injusto que Alemania quedaría aplastada por la deuda y que no podría crecer económicamente (justamente lo que pretendían los francesas), por lo que también se dificultaría el abono de indemnizaciones a los aliados. Además, prevé que el hundimiento del valor del marco (al quedarse Alemania sin reservas de oro) arruinaría a todos y al comercio internacional.

En concreto, Keynes calcula que Alemania no podrá pagar más de 2.000 millones de libras de las 8.000 que tendría que abonar.

Keynes también advierte del proceso hiperinflacionario que se está gestando en Europa. Recuerda que el marco vale 8 veces menos que en 1913 en el mercado interior y, 16, en el extranjero. Lo mismo ocurre con otras monedas en Francia e Italia debido a que se pusieron en circulación muchos billetes.

Alemania exporta productos por valor de 504 millones de libras e importa por 538. Con el Tratado, su producción no aumentaría. Sus principales proveedores son el Imperio Británico (98 millones) y Estados Unidos (85) y Rusia (71) mientras que sus mejores clientes son Imperio Británico (91 millones) y Austria-Hungría (55) y Rusia (44).

Por otra parte, Keynes advierte de que los países aliados están endeudados con Estados Unidos (prestó 1.890 millones de libras). Francia le debe 550 a EE.UU y otros 508 al Reino Unido, e Italia 325 y 467. Por su parte, el Reino Unido debe 842 a Estados Unidos (aunque eran préstamos que luego entregaba a los aliados). La idea de Keynes es que EE.UU. condone la deuda a sus aliados o que la cancelen entre ellos para que estos puedan empezar de cero económicamente. Veía injusto que Italia tenga que pagar una deuda de 827 millones mientras que los países perdedores, como Austria o Checoslovaquia, no paguen nada por estar en quiebra. [nota del lector: al final, EE.UU. exigió hasta el último centavo a sus aliados]. La propuesta de Keynes es que EE.UU. les vuelva a conceder créditos a la reconstrucción a estos países.

Otra de las propuestas de Keynes es convertir a Europa en un espacio libre de aduanas y eliminar las fronteras a las mercancías. La razón es que antes había cuatro imperios fronterizos y ahora hay 20 países, lo que estancará la economía, ya que cada nación mirará para su propio interés, por lo que no se fomentará el librecambio. Propone una zona de libre comercio entre Europa central y del Este, Siberia, Turquía, Reino Unido, Egito e India, que haría tanto bien a la prosperidad mundial como la propia Sociedad de Naciones.

 El autor también es partidario de que Alemania asuma la iniciativa comercial con el Este de Europa y Rusia para crear allí un mercado porque, de lo contrario, competirá con el Reino Unido en América. Ve importante que Alemania recupere pronto su producción para pagar su deuda, tener a sus trabajadores bien alimentados para que sean productivos y generar riqueza en los países vecinos, actualmente hundidos en la miseria. De lo contrario, advierte que podría haber guerras civiles y revoluciones.

En cuanto a las relaciones de Rusia con Alemania, Keynes examina la posibilidad de que ambos países creen un bloque militar común. Ve difícil que el gobierno burgués alemán se entienda con Lenin pero cabe otra posibilidad: que la reacción triunfe en Rusia y en Alemania. En concreto, advierte que un gobierno reaccionario en Brandemburgo crearía un poderoso núcleo militar en el corazón de Europa con nuevas aspiraciones imperiales y unas aspiraciones "napoleónicas" que resurgirían cual ave Fénix [nota del lector: dio en el clavo, Hitler encabezó años después ese gobierno reaccionario y militarizado, como previó Keynes]. Recuerda que Alemania aceptó las condiciones del armisticio porque quería conservar íntegro su territorio de 1870.

Respecto a Rusia (controlada por los bolcheviques) descarta el bloqueo económico porque es el gran exportador de cereales para Europa, que necesita alimentos urgentemente.

El libro finaliza con algunas propuestas: reformar el Tratado para hacerlo más benigno y proclive al librecambio para fomentar el comercio internacional entre las naciones, sustituir a la Comisión de Reparaciones por la Sociedad de Nacionales para verificar que los pagos de indemnizaciones se cumplen (aconseja 50 millones al año para dejar que Alemania se recupere).

También se muestra crítico con los actuales gobernantes de los aliados y el dinero que recibirán en préstamos e indemnizaciones: Polonia se lo gastará en ejercer el papel de policía que le encomendó Francia entre sus vecinos, las élites de Rumanía se repartirán el botín, Italia lo gastará en luchas con Yugoslavia... Cree que el único que hará algo productivo con los préstamos será Alemania, que invertirá en su industria y en recuperar su antigua prosperidad material. Por eso, proponía que los aliados le diesen abundantes créditos a Alemania durante cinco o diez años, así como barcos, materias primas y alimentos y le abriesen sus mercados para hacerla la mayor nación industrial del mundo y que así pudiese devolver todas las indemnizaciones de guerra. Otra idea era exigir el pago en oro aprovechando la devaluación de las monedas. Tampoco descarta grandes avances y progresos que eleven el nivel de vida en los siguientes años.

Lo que parece claro, dice Keynes, es que nadie tenía un conocimiento exacto de la capacidad de pago de Alemania durante muchos años pero los políticos "mentían" y decían a sus electores que podía llegar a pagar 10.000 millones de libras.

El párrafo más tétrico de Keynes es uno al final del libro que dice: "Si creemos que todos los aliados son ángeles puros y los enemigos hijos del demonio, si ansiamos año tras año ver a Alemania empobrecida y a sus hijos morir de hambre y enfermedad, rodeada de enemigos, si rechazamos las proposiciones que ayuden a Alemania a recuperar una parte de su antigua prosperidad material y de hallar medios de vida para la población industrial de sus ciudades, si esa es la manera adoptada por las democracias de Europa Occidental y respaldada financieramente por Estados Unidos, entonces ¡que el Cielo nos salve a todos! Si aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de Europa central, no dudo en predecir que no ha de tardar la venganza. No habrá nada que pueda retrasar por mucho tiempo la guerra civil, la última, entre las fuerzas de la reacción y las convulsiones desesperadas de la revolución, ante cuyos horrores parecerán insignificantes los de la última guerra alemana y que destruirá, cualquiera que fuese el vencedor, la civilización y el progreso de nuestra generación".

El autor concluye con pesimismo que el Tratado de Versalles no incluye ninguna disposición para lograr la rehabilitación económica de Europa: nada para colocar a los imperios centrales, derrotados, entre los vecinos, nada para darles estabilidad a los nuevos Estados de Europa, nada para levantar a Rusia. Tampoco promovió ninguna forma de solidaridad económica entre los propios aliados. En París no se logró ningún arreglo para restaurar la desorganizada Hacienda de Francia e Italia ni para hacer concordar los sistemas del Viejo y el Nuevo Mundo.

Añade que el Consejo de los Cuatro no prestó atención a estos problemas por estar preocupado por otros: Clemenceau, con ahogar económicamente a su enemigo Alemania; Lloyd George, con hacer algo y llevar para casa algo que durase una semana; el presidente Wilson con no hacer nada que no fuese justo y correcto. A Keynes le parece un "hecho sorprendente" que nadie tratase de la cuestión clave ante sus ojos: una Europa hambrienta y deshecha. Las reparaciones de guerra era su única cuestión económica y la resolvieron como un problema de teología, de política, de táctica electoral, menos resolver el porvenir de los Estados que tenían en sus manos.

 Incluye también una premonición del conde Brockdorff-Rantzau, de la comisión alemana, quien advirtió que Alemania no podría alimentar a toda su población si se les privaba a 15 millones de la navegación (la flota había sido entregada a Inglaterra) y el comercio y auguraba una catástrofe y muertes en masa si retrocedían medio siglo. El Tratado sentenciaría a muerte a millones de alemanes, hombres, mujeres y niños.






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Resumen del libro "Los límites del crecimiento", de Dennis L. Meadows / Club de Roma (1972)


Resumen original y actualizado del libro en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/06/los-limites-del-crecimiento-de-dennis-l.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, ecología, crecimiento económico, medio ambiente, desarrollo sostenible,

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Ficha técnica

Título: "Los límites del crecimiento"

Autor (dirección): Dennis L. Meadows y colaboradores del MIT (Club de Roma)

Lista de participantes: Dennis L. Meadows (director), Alison A, Anderson (contaminación), Jay M. Anderson (contaminación), Ilyas Bayar (agricultura), William W, Behrens III (recursos), Farhad Hakimzadeh (población), Steffen Harbordt (tendencias sociopolíticas), Judith A. Machen (administración), Donella H. Meadows (población), Peter Milling (capital), Nirmala S. Murthy (población), Roger F. Naill (recursos), Jorgen Randers (contaminación), Stephen Shantzis (agricultura), John A. Seeger (administración), Marilyn Williams (documentación) y Erich K. O. Zahn (agricultura).

Título en inglés: "The Limits to Growth"

Publicado en 1972

Edición en español: Fondo de Cultura Económica, México (1972-1982)

Páginas: 253

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Texto de la contraportada

Un grupo de intelectuales y hombres de empresa y de ciencia de Europa y Norteamérica, a los que se han agregado estudiosos de Asia, África y América Latina, resolvió en 1968 emprender con los métodos que la cibernética y las ciencias sociales son capaces de usar hoy en día, un examen a fondo de las interrelaciones entre crecimiento de la población, desarrollo industrial y agrícola, utilización de los recursos naturales y contaminación del medio ambiente en una perspectiva de largo plazo hasta por lo menos mediados del siglo XXI. Tras una labor de más de tres años, con base en la mejor información disponible, el grupo técnico elaboró los modelos que son objeto del presente estudio, cuya versión original ha suscitado ya, en el mundo entero, apasionadas polémicas.

Los modelos muestran diversas alternativas de las que se desprende que de seguir las tendencias actuales, se excederá la capacidad del planeta para sostener una población siempre creciente. Lejos de tener ninguna intención alarmista, los análisis efectuados pretenden llamar la atención sobre las consecuencias de distintas posibles situaciones reales, con objeto de que los responsables de la conducción de la Humanidad puedan prever las medidas y las políticas que serían oportunas para que no se llegue a una situación catastrófica.

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ÍNDICE

Prólogo a la edición en español: "Allende el año 2000"

Presentación

La condición humana

La problemática mundial: síntomas y enfermedad

El proyecto del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)

Introducción

Perspectivas humanas

Problemas y modelos

1. Naturaleza del crecimiento exponencial

La matemáticas del crecimiento exponencial

Modelos y crecimiento exponencial

Crecimiento de la población mundial

Crecimiento económico mundial

2. Los límites del crecimiento exponencial

Alimentos

Recursos no renovables

La contaminación

El crecimiento exponencial de la contaminación

Límites superiores desconocidos

Rezagos naturales en los procesos ecológicos

Distribución global de los contaminantes

Los límites de la contaminación

Un mundo finito

3. El crecimiento en el sistema mundial

Objetivos del modelo mundial

La estructura del circuito de retroalimentación

Hipótesis cuantitativas

Uso de recursos "per cápita"

La utilidad del modelo mundial

4. La técnica y los límites del crecimiento

La tecnología en el modelo mundial

La tecnología en el mundo real

5. El estado de equilibrio global

Frenos deliberados en el crecimiento

El estado de equilibrio

El crecimiento en el estado de equilibrio

La igualdad en el estado de equilibrio

Comentario

Apéndice: "Estudios relacionados con el actual"

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RESUMEN

Comentarios iniciales:  "Los límites del crecimiento" es una obra clásica que se publicó como informe en 1972 por el Club de Roma. Fue uno de los primeros en alertar de que era una mala idea pensar en un crecimiento exponencial en un planeta con recursos limitados. Una de las pruebas era que el petróleo se iba a agotar y, casualmente, en 1973 estalló una crisis energética sin precedentes. Casi 50 años después, las advertencias del Club de Roma siguen vigentes, en un planeta sobrecalentado. En 1972, la población mundial era de 3.500 millones de personas; ahora son el doble y en el 2050 se espera llegar a los 10.000 millones.

Los autores advierten de que uno de los mitos más generalizados en la sociedad actual es la promesa de que el mantenimiento de los patrones prevalecientes de crecimiento llevará a la igualdad entre los hombres. En realidad, el crecimiento de población y capital ensanchan la "brecha" que existe entre ricos y pobres en el mundo y dicho patrón lleva a un "colapso desastroso". Añaden que el mayor impedimento para una distribución más igualitaria de los recursos mundiales es el crecimiento demográfico (según aumenta la población, la distribución es más inequitativa). La solución que proponen es dirigir el mundo a un crecimiento estacional (estable, con población y capital estables). Calculan una población estabilizada en 8.200 millones si se pusieran en marcha ya el control de natalidad en 1972 y el reemplazo familiar fuese efectivo en el 2000.

"No emprender ninguna acción para resolver estos problemas equivale a emprender una acción poderosa. Cada día que transcurre de crecimiento exponencial sostenido va acercándose el sistema mundial a sus límites últimos de crecimiento. La decisión de no hacer nada aumenta el riesgo de colapso. No podemos decir con certeza cuánto tiempo puede la Humanidad aplazar el inicio de controles deliberados de su crecimiento, antes de que pierda la oportunidad de controlarlo. No puede continuar cien años más. Debido a los regazos, si la sociedad global espera a que estos obstáculos se manifiesten claramente, habrá esperado demasiado", indican los autores. Advierten que "la Humanidad podría ahora iniciar una transición controlada y ordenada del crecimiento hacia el equilibrio global".

El libro se plantea esta pregunta: "¿Existen recursos suficientes para que pueda llevarse a cabo el desarrollo económico de los 7.000 millones de habitantes que se prevé que tendrá el mundo en el año 2000, a un nivel de vida razonablemente elevado?". La respuesta es: depende de la manera como las principales sociedades consumidoras de recursos traten algunas decisiones importantes que afrontar. Podían seguir aumentando el consumo de recursos conforme a la tendencia actual. Podrían aprender a recuperar y reciclar materiales desechados. Podrían desarrollar nuevos diseños para aumentar la durabilidad de productos derivados de recursos escasos. Podrían fomentar patrones económicos y sociales que satisficieran las necesidades de una persona, a la vez que minimizaran, en lugar de maximizar, las sustancias irremplazables que esa persona posea y desgaste. "Todas esas posibilidades implican sacrificios que son partícularmente difíciles en este caso porque conllevan la elección entre beneficios presentes y futuros", dice. Una de las soluciones es subir el precio de los recursos para hacerlos "antieconómicos" pero el aumento poblacional obligará a que el sistema se vea empujado a sus límites y al agotamiento de los recursos mundiales no renovables.

Según indican, el hombre se enfrenta a toda una gama de problemas que parecen intratables e inasibles: deterioro del medio ambiente, incontrolable expansión urbana, inseguridad de empleo, enajenación de la juventud, rechazo del sistema de valores de nuestra sociedad por parte de una proporción siempre en aumento de la población, inflación. Se trata de problemas que surgen en países en desarrollo, son complejos y actúan vigorosamente entre sí de una manera que aún nos resulta incomprensible. 

Dicen que el predicamento de la Humanidad es que somos capaces de percibir los síntomas individuales del profundo malestar de la sociedad; sin embargo, no podemos entender el significado y la interrelación de sus innumerables componentes y diagnosticar sus causas básicas, y por lo mismo, somos incapaces de planear respuestas adecuadas al caso. Dicen que hay que, ante la perspectiva cortoplacista, hay que introducir cambios profundos para rectificar la situación mundial antes de que sea demasiado tarde.

Advierten que 

1) Si se mantienen las tendecias de 1972 de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso de la población y de la capacidad industrial.

2) Es posible alterar estas tendencias de crecimiento y establecer una condición de estabilidad ecológica y económica que pueda mantenerse durante largo tiempo. El estado de equilibrio global puede diseñarse de manera que cada ser humano pueda satisfacer sus necesidades materiales básicas y gozar de igualdad de oportunidades para desarrollar su potencial particular.

3) Si los seres humanos deciden empeñar sus esfuerzos en el logro del segundo resultado en vez del primero, cuanto más pronto empiecen a trabajar en ese sentido, mayores serán las probabilidades de éxito.


En primer lugar, el grupo aborda el concepto de "perspectivas humanas". Señalan que estas varían en tiempo y en espacio y todo interés humano se localiza en algún punto de la gráfica tiempo-espacio. Afirman que la mayoría de población del mundo se preocupa por cuestiones que afectan únicamente a su familia o a sus amigos en un período corto de tiempo. Otros ven más allá y en un área más amplia (una ciudad o un país). Muy pocos tienen una perspectiva global que se proyecte a un futuro muy lejano. Por ejemplo, la preocupación la próxima semana por la familia es enorme, lo mismo que los amigos, pero menos intensa para el país o mundo. El próximo año, esta preocupación continúa para la familia y amigos, pero se va diluyendo para un período de vida del sujeto o la vida de sus hijos.

Otro dato del que alertan es que el consumo de fertilizantes crece exponencialmente con un tiempo de duplicación de casi diez años. Su uso en 1972 era cinco veces mayor que en 1945.

Respecto a la población, el informe calculaba que la población urbana total aumente exponencialmente en las regiones menos desarrolladas del mundo y casi linealmente en las desarrolladas. En las menos desarrolladas, la población se duplica cada 15 años. Se esperaba pasar de 400 millones a 2.000 millones de habitantes urbanos en el Tercer Mundo y de 500 a 1.200 millones en las ciudades de las regiones más desarrolladas.

Respecto al ahorro, explican la diferencia entre crecimiento exponencial y lineal con el ejemplo de 10.000 dólares guardados bajo el colchón. En la versión mexicana, si una persona guarda diez pesos bajo su colchón, sus ahorros crecerán linealmente. Si después de diez años, invierte sus 100 pesos a una tasa de interés del 7 %, esos 100 pesos crecerán exponencialmente, con un tiempo de duplicación de diez años. Mediante estas explicaciones. pretendían concienciar a la gente de que un problema es mucho más problemático si crece de forma exponencial que lineal, en referencia al agotamiento de recursos y al crecimiento de la población.

Exponen que desde 1650 la población mundial ha crecido exponencialmente a una tasa de crecimiento que va en aumento. La población de 1970 ya superaba las previsiones de 1958 (a una tasa de incremento del 2,1 %, se duplicaría en 33 años). Y dieron en la diana porque su proyección estimaba 6.000 millones de habitantes en el 2000 (y, efectivamente, se alcanzaron ese año los 6.228 millones). Lo explican diciendo que mientras aumenta el promedio de fecundidad (proporción de la población que da a luz anualmente), disminuye el promedio de mortalidad (la proporción de la población que muere anualmente).

También tienen en cuenta la producción industrial mundial desde 1963. Ve un claro aumento exponencial a pesar de pequeñas fluctuaciones. Si la tasa media de producción total está creciendo al 7 %, la tasa por habitante es del 5 % anual. El resultado es que en 1970 ya había subido a 150 %.
Además, ven que está aumentando la inversión (nuevo capital añadido anualmente) mientras que disminuye la depreciación (capital desechado anualmente).

Aplicando esta tasa de crecimiento económico (PNB) a diversos países (Estados Unidos, Suecia, Reino Unido, Japón, Argentina, Ghana e India), observan que las tasas de crecimiento exponencial están ampliando la brecha económica que existe entre los países ricos y los pobres. USA pasó de 250 dólares per cápita en 1750 a 3.500 en 1970 mientras que India pasó de 30 dólares en 1850 a 100 en 1970. 
Lo que descubren es que el aumento de la población no se corresponde con el de la producción: Mientras la población de China crecía en 1970 un 1,5 % su PNB crecía solo un 0,3. Caso igual de dramático era el de India. donde el crecimiento poblacional era del 2,5 % y el PNB solo del 1%. Por contra, Estados Unidos crecía un 1,4 % y la tasa del PNB se disparaba un 3,4 % (con lo cual, había más riqueza a repartir), un caso muy parecido al de Alemania. Especialmente afortunado era Japón: aumentaba un 1% su población pero un 9,9 % su PNB (tocaba más a repartir).

Uno de los fallos predictivos del Club de Roma fue la extrapolación del PNB al 2000 (lo situaban al valor del dólar en 1968 pero no contaban con la gran inflación de 1973-1982). A China le calculaban 100 dólares per cápita y en el 2000 resultó tener entre 930 y 2.340.

Respecto a la alimentación, indicaron que América del Norte y Europa Occidental excedían el máximo de proteínas (sobre todo las animales) y calorías necesarias para satisfacer la vida diaria mientras que África Central, Pakistán, India y África, no llegaban a lo necesario. "Existe desigualdad en la distribución no solo entre regiones sino dentro de las mismas regiones", indicaba.

Otro dato que detectaron es que la tasa de crecimiento de la producción total de alimentos en las regiones no industrializadas del mundo es casi la misma que la de la población, de lo que se deduce que el bajo nivel de la producción de alimentos "per cápita" ha permanecido casi constante. En las gráficas se ve cómo aumenta la producción en África, Medio Oriente, Lejano Oriente y América Latina pero a cada habitante le sigue correspondiendo la misma cantidad de alimento a causa del aumento poblacional.

Los expertos también abordan la tierra cultivable. Señalan que el total de tierra cultivable que existe en el mundo es de unas 3.200 millones de hectáreas. La productividad de 1970 exigía 0,4 hectáreas de tierra cultivable por persona. Suponiendo que la población sostuviese su tasa de crecimiento, la tierra disponible se agotaría en el 2000 (si no se mejorase la productividad), se acabaría en el 2045 si se duplicase la productividad y en el 2070 si de cuadriplicase. Pero en todo caso, alertan, la tierra cultivable disponible disminuye porque a medida que la población crece se utiliza con fines urbano-industriales. Con este factor correctivo, la tierra para alimentos se agotaría en el 2000 (de no haber mejoras productivas), 2025 (si se duplicase la productividad) y 2050 (si se cuadriplicase). Los expertos ven demasiado suerte ir superando estos sucesivos "puntos críticos", pues cada vez será más costoso hacerlo.

Luego, pasan a examinar (mediante una simulación informática) las reservas de recursos naturales no renovables. Por ejemplo, el cromo se agotarían en una situación normal en 420 pero si su uso aumenta en un 2,6 %, se terminarán en 95 años. Aunque las reservas se quintuplicasen, solo quedaría para 154 años. Y aunque se pudiese reciclar, no quedará más que para 235 años. A medida que crecen los costos, se frena su uso y el material se reemplaza por otro. Incluso si un hallazgo duplicase las reservas, estas se agotarían muy rápido y el período de duración del recurso solo se prolongaría 20 pírricos años.

De ahí concluyen que "dadas las actuales tasas de consumo de los recursos y el aumento proyectado de las tasas, la gran mayoría de los recursos no renovables hoy importantes tendrán costos extremadamente elevados dentro de cien años".

Al carbón le dan 2.300 años (posible cifra errónea) de duración estática, al petróleo 31 años, al aluminio 100, al cobre 36, al hierro 240, el gas natural 38 y al oro 11. Si se quintuplicasen las reservas, el petróleo duraría 50 años y el gas natural 49.

Por otra parte, estudian la contaminación, de la que culpan directamente al ser humano de su aumento exponencial. En primer lugar, analizan el consumo de energía y PNB per cápita. Ven una importante correlación (al trazar la recta de regresión) entre el consumo de energía y lo que produce cada persona en cada país. Aunque EE.UU. consume el equivalente a 10.000 kilos de carbón por persona y un país pobre, menos de 1.000, se ve una clara línea de correlación. Las diferencias y dispersiones que pueda haber se explican por el clima, precios locales de los combustibles o la incidencia de la industria pesada.

Otra de las alerta que lanza (y que se reveló acertada) es la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera que sigue una línea exponencial desde 1860 y crece 1,5 partes por millón (ppm) al año. Calcularon 380 ppm para el año 2000 (actualmente es de 387; la tasa en el 2000 fue de 2 ppm, invariable desde 1998).

También alertaron de que el desecho térmico liberado sobre la cuenca de Los Ángeles (EE.UU.) estaba afectando ya al clima local.

Del mismo modo, alertaban del aumento de los residuos nucleares a la vez que subía la capacidad de generación nuclear (calcularon que se multiplicaría por 90 en 30 años).

La contaminación por desechos industriales y agrícolas también afectó a la concentración de sal en los lagos (como el de Ontario), lo que generó cambios químicos y un sospechoso descenso agudo y en picado de la pesca de trucas, gobios, sollos, arenques y otras especies. 

Además, analizan la acumulación de desechos orgánicos en el Mar Báltico, donde la circulación del agua es mínima, y se detectó la caída constante de concentración de oxígeno en el agua. En algunas zonas es cero, y no puede albergar vida.

Otro factor es el consumo de mercurio, que se usa para producir sosa cáustica y cloro, elementos que luego son liberados a la atmósfera crecientemente.

Y en Groenlandia, aumentan los depósitos de plomo en las capas profundas de la nieve. Delata la contaminación que emana de los tubos de escape de los coches.

Además, le siguen la huella del DDT (insecticida actualmente prohibido) en el medio ambiente. Aunque fue prohibido, los peces lo mantuvieron 11 años más (al ser parte de la cadena trófica, el DDT de los peces también llega al hombre y los pájaros) y hasta 1995 no desapareció.


SEGUNDA PARTE

MODELOS Y SIMULACIONES INFORMÁTICAS

En la segunda parte del libro, analizan los posibles escenarios entre recursos del planeta y población.

Por ejemplo, sitúan varios escenarios posibles. En uno, la población aumenta hasta alcanzar la capacidad de sostenimiento y luego se mantiene estable a lo largo del tiempo. En otro modelo, la población sobrepasa la capacidad de sostenimiento y desciende levemente. En otro, la población sube y baja en función de si sobrepasa o no la capacidad de sostenimiento. Y en otro, los recursos se desploman rápidamente por el aumento descontrolado de la población y el número de habitantes se hunde en picado hasta alcanzar un nuevo equilibrio.


Relacionan el nivel de nutrición (en calorías vegetales) con la esperanza de vida para los hombres (comiendo miserablemente de 2.000 a 4.000 se rondan entre 30 y 50 años; a partir de 10.000, se rondan los 65 o 70 años; un aumento de consumo de alimentos es insignificante).

También  ven una relación entre las tasas de natalidad y el PNB per cápita. A medida que se aumenta el PNB y la riqueza personal, los nacimientos disminuyen. Lo mismo ocurre (es una tendencia comparable) con las familias que desean tener cuatro o más hijos (casi todas quieren tener familias grandes en países muy pobres, casi nadie en los países de renta media y un ascenso en aquellos que viven cómodamente).

Una de las gráficas más espectaculares aborda la evolución de cinco factores (recursos, alimentos, producción industrial, contaminación y población) combinados  dentro de una secuencia de tipo mundial entre 1900 y 2100. Dicen que todo crece exponencialmente hasta que la base de recursos, que disminuye con gran rapidez, lleva forzosamente a una pérdida de velocidad del crecimiento industrial. Hay "rezagos" y la población y la contaminación siguen aumentado algún tiempo después después de alcanzar el punto máximo de industralización. Finalmente, se detiene el crecimiento de la población porque aumenta la mortalidad por falta de alimentos y servicios médicos.

Según dicha simulación, el crecimiento se detiene mucho antes del 2100 (sin contar guerras o epidemias). "Con base a la hipótesis de que el sistema actual no sufrirá ningún cambio de importancia, el crecimiento industrial y el demográfico seguramente se detendrán a más tardar en el transcurso del próximo siglo XXI", dice el libro.

En otra simulación informática, los autores prueban a duplicar las reservas de recursos naturales. El resultado es alarmante porque la contaminación se dispara de modo exponencial. Según dicho modelo informático, la industrialización puede alcanzar un nivel superior que antes puesto que los recursos no se agotan con tanta rapidez. El problema es que la liberación de contaminación satura los mecanismos medioambientales de absorción, la cual se eleva con rapidez y genera un aumento de la tasa de mortalidad y la disminución de la producción de alimentos. Al final, los recursos se agotan a pesar de que había el doble que antes.

Por eso dicen que los recursos ilimitados no son la clave del crecimiento sostenido en el sistema mundial sino que para evitar el colapso hay que frenar la contaminación. 

En una tercera simulación, prueban a poner recursos ilimitados (mediante centrales nucleares) pero ni siquiera reciclando los materiales y duplicando los recursos se puede frenar la contaminación, que al crecer exponencialmente corta abruptamente los alimentos, población y producción.

Otro problema es que reducir la contaminación es muy costoso (hay un coste adicional a medida que se incrementa el volumen de desechos orgánicos a reducir). Esto también vale para la reducción de la contaminación atmósferica en una ciudad (a partir de cierto límite, mejorar un 15 % cuesta cuatro veces más).

Otra simulación aborda un modelo mundial con recursos limitados y el control de la contaminación. La idea es que las nuevas tecnologías reducen la contaminación industrial y agrícola, por lo que la población sigue creciendo hasta el límite máximo de tierra cultivable, momento en (sobre el 2070) que cae la disponibilidad de alimentos y el dinero invierte en la agricultura y lo retira de la industria.

Una nueva simulación prueba a usar recursos ilimitados pero con un control de la contaminación y un incremento de la productividad agrícola (con el doble de rendimiento medio de la tierra). En este caso, la población y la industria aumentan pero acaba generando una crisis de contaminación, que hunde la producción de alimentos y, al poco, la población.

En otro modelo, los recursos son ilimitados, hay un control de la contaminación y la natalidad está regulada perfectamente (control de natalidad voluntario) para evitar el problema de los alimentos. La población sigue creciendo lentamente pero la crisis de alimentos se aplaza solo uno o dos decenios. En cuanto la contaminación alcanza niveles intolerables, se hunde todo, esta vez cerca del 2100.

Otro modelo explora un escenario con recursos ilimitados, control de la contaminación, incremento de la productividad agrícola y regulación perfecta de la natalidad. Hay un reciclaje del 75 % y la contaminación se reduce al 25 %, los rendimientos de la tierra se duplican y se regula la natalidad. Aunque logra temporalmente una población constante con un ingreso mundial medio como EE.UU., todo se viene abajo porque el crecimiento industrial se frena al agotarse los recursos, la contaminación se acumula y bajan los alimentos (se desploman). Esto ocurría sobre 2070. Nuevamente, el resultado es que el fin del crecimiento se prevé para antes del 2100.

Los autores explican que no es difícil entender la manera como se presenta el colapso. En toda la red de circuitos de retroalimentación entrelazados que constituye el sistema mundial, tuvieron que introducir "rezagos" (efectos que salen a posteriori por un retardo: por ejemplo, desde que nace un niño se tardan 15 años en que sea fertil) y que solo son graves cuando hay cambios acelerados (como cuando pisas el freno a gran velocidad en una curva). Debido que actualmente experimentamos grandes cambios a mucha velocidad, los cambios podrían operar a través de los rezagos para retroalimentar cualquier parte del sistema antes de que se introdujese cualquier acción o política. La situación es peor cuando el crecimiento es exponencial (la población y el capital exceden los límites más allá de que el resto del sistema frene el crecimiento y la contaminación puede rebasar el punto crítico de peligro pero solo es detectado unos años después).

El libro señala que "las esperanzas de los optimistas tecnológicos se centran en la capacidad de la tecnología para desplazar o extender los límites del crecimiento de la población y del capital".

Los autores añaden que "hemos demostrado que en el modelo mundial la aplicación de la tecnología a resolver problemas aparentes de agotamiento de los recursos, contaminación o escasez de alimentos no tiene efecto alguno sobre el problema esencial constituido por el crecimiento exponencial en un sistema finito y complejo". Incluso los modelos más optimistas no impidieron la caída ulterior de la población y la industria y ninguno aplazó el colapso más allá del 2100.

Comentan el éxito de la Revolución Verde genera efectos sociales inesperados para los que no se puede hacer frente en 20 años. Recuerdan que hay problemas sin solución técnica como la carrera armamentística, las tensiones raciales o el desempleo. Un problema sin solución técnica podría poner fin al crecimiento de la población y del capital.

Los autores mencionan la caza de ballenas: si se agotan, también se acaban los balleneros, es preferible aceptar unas tasas de pesca (a medida que se matan las manadas, es más difícil encontrar supervivientes por muy potentes que sean los barcos). Se debaten entre aceptar el límite natural de crecimiento o superarlo con la esperanza de que haya otro salto tecnológico para seguir creciendo.

Recalcan que "nadie puede afirmar que el crecimiento material del planeta pueda continuar indefinidamente. El hombre todavía puede elegir sus límites y detenerse cuando desee, con tal de debilitar algunas de las presiones más fuertes que provocan el crecimiento del capital y la población, o de instituir contrapresiones (no del todo agradables y que implicarán cambios profundos en las estructuras sociales y económicas), o las dos cosas". Una vez superados los límites, las presiones ajenas a la voluntad del hombre frenarán el crecimiento y, según los modelos, estas pueden ser peores que las que la sociedad elija para sí misma.

Recalcan que la tecnología no lo resuelve todo (aunque la gente crea que sí) y que no puede ser la solución última a todos los problemas porque distrae la atención del problema de base (el problema del crecimiento en un sistema finito) e impide que hagamos una acción efectiva para resolverlo.

Parte 5. El estado de equilibrio general

Los autores recalcan que los circuitos positivos de retroalimentación que operan sin freno alguno (la población y el capital industrial) generan el crecimiento exponencial. Estos se contrarrestan con circuitos negativos de retroalimentación (por ejemplo, la natalidad se contrarresta con la mortalidad). Lo que proponen es igualar los nacimientos con las defunciones para hacer un mundo sostenible.

Por eso presentan uno modelo mundial con población estabilizada, en la que se igualan la tasa de natalidad y mortalidad mientras que el capital industrial sigue sin control generando el crecimiento exponencial de productos, alimentos y servicios. El agotamiento de los recursos acaba por originar un colapso súbito del sistema industrial. Eso ocurriría entono al 2030 o 2050, tras alcanzar un "pico" máximo de producción seguido de una caída en picado. Lo único bueno es que la población sigue estable.

En el siguiente modelo, la población y el capital están estabilizados. Se restringe el crecimiento del capital (se iguala la inversión a la depreciación). Ahora el crecimiento de la población se detiene y se estabiliza temporalmente. Sin embargo, la población y el capital son tan elevados que agotan aceleradamente los recursos puesto que no se han adoptado tecnologías para conservarlos. La producción industrial decae ante la falta de recursos y la eficiencia de capital, también al tener que usar más para generar producción utilizable. Este modelo establece un colapso entorno al 2100 pero los efectos ya se notan en el 2060 y es el que más se parece a la situación actual.

Finalmente, proponen un modelo mundial estabilizado (I) en el que los recursos se estiran más allá del 2100. Se aplican unas políticas de regulación del crecimiento (estabilización de la población, reducción del consumo, mayor educación en salud, reducir la contaminación un 75 %, alimentos suficientes para "toda" la población, enriquicimiento del suelo, distribución del capital hacia alimentos, reciclaje y control de la contaminación) y se añaden políticas tecnológicas para producir un estado de equilibrio sostenible en un futuro lejano. En este modelo estacionario, aún se produce el triple que en 1970.

En un segundo modelo estabilidado (II), con un control de la población, y sin tantas restricciones, hay un ligero aumento de todos los factores a medida que lentamente se agotan los recursos.

En otro modelo, si se introducen las políticas de estabilización en el año 2000, la población y el capital industrial alcanzarán niveles tan elevados que generan escasez de alimentos y de recursos aún antes del 2100 (sobre el 2060).

Estos serían los niveles del estado de equilibrio global:

1) Que el tamaño de la planta de capital y de la población sean constantes.

2) Que todas las tasas de insumos y productos (natalidad, mortalidad, inversión y depreciación) se mantengan a un nivel mínimo.

3) Que los niveles de capital y de población y la relación entre ambos se fijen de acuerdo con los valores de la sociedad.

Dicen que ese tipo de equilibrio no significa estancamiento. 

Creen que podría seguir el crecimiento indefinidamente sin degenerar el planeta. La gente podría dedicarse al arte o la música, o los deportes y la religión o la vida social, una vez que se ha generado un excedente de producción y se cubrieron las necesidades de alimento. Pero generalmente cuando hay un aumento de ocio (en el mundo real, eso no se traduce en la reducción de la jornada a la mitad para todos, sino el despido para la mitad, como dijo Russell. Las horas, efectivamente, son las mismas)

Entre los descubrimientos clave para mantener una sociedad de estado estable:

- Nuevos métodos de recolección de desechos (reciclaje) para reducir las tasas de agotamiento de recursos y minimizar la tasa de depreciación del capital

-  control de la energía solar (libre de contaminación)

- control natural de las plagas (por interrelación ecológica)

- avances médicos que reduzcan la mortalidad

- anticonceptivos (para igualar la natalidad a la mortalidad)

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Resumen:  "El fin de la Historia", Francis Fukuyama (1992) 


Resumen original y actualizado en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/09/end-of-history-and-last-man-francis.html

Sociología, teoría política

Resumen y comentarios: E.V.Pita (2011), licenciado en Sociología y Derecho.

Título: ""The end of History and the last man"

Autor:  Francis Fukuyama

Fecha: 1992

Editado por: The free Press

Traducción en español: "El fin de la historia"

Resumido de la versión en inglés

Notas del lector: Tras la caída del muro de Berlín, Francis Fukuyama llegó a la conclusión de que la lucha entre las distintas ideologías del siglo XX (democracia liberal, fascismo y comunismo) habían llegado a su fin con la victoria de la democracia liberal, la etapa final y natural de la evolución política que pasó por la monarquía, el absolutismo, las dictaduras de un corte u otro, y la democracia.
Mucha gente cree que el autor falló en su predicción porque la "Historia" sigue su curso (11-S, auge de China, caída de los régimenes de Egipto, Túnez o Libia, etc...) y no siempre para mejor. Sin embargo, quienes están familiarizados con la Sociología se dan cuenta enseguida de a qué evolución de la "Historia" se refiere el politólogo Fukuyama. Este aclara que no debemos entender "Historia" con el concepto tradicional pues, evidentemente, en 1992 continuaban los conflictos como la guerra de Irak, entre otros. En mi opinión, se refiere a la historia vista dentro del materialismo hegeliano y luego continuado por Marx, la de una evolución de las ideas que finaliza con el más elevado sistema de gobierno, que, según defenderá Fukuyama en este libro, sería la democracia liberal.

Índice
Part I AN OLD QUESTION ASKED ANEW  (Una vieja pregunta contestada de nuevo)
1 Our Pessimism (Nuestro pesimismo)
2 The Weakness of Strong States I (La debilidad de los estados fuertes I)
3 The Weakness of Strong States II, (La debilidad de los estados fuertes II)
Eating Pineapples on the Moon (Comiendo dulces en la luna)
4 The Worldwide Liberal Revolution (La revolución liberal mundial)
Part II THE OLD AGE OF MANKIND (La vieja era de la humanidad)
5 An Idea for a Universal History (Una idea para la Historia Universal)
6 The Mechanism of Desire (El mecanismo del deseo)
7 No Barbarians at the Gates (Sin barbaros a las puertas)
8 Accumulation without End (Acumulación son fin)
9 The Victory of the VCR (La victoria del VCR)
10 In the Land of Education (En el país de la educación)
11 The Former Question Answered (La cuestión)
12 No Democracy without Democrats (No hay democracia sin demócratas)
Part III THE STRUGGLE FOR RECOGNITION (LA CONTIENDA POR EL RECONOCIMIENTO)
13 In the Beginning, a Battle to the Death for Pure Prestige (En el comienzo, una batalla a muerte por puro prestigio)
14 The First Man (El primer hombre)
15 A Vacation in Bulgaria (Unas vacaciones en Bulgaria)
16 The Beast with Red Cheeks
17 The Rise and Fall of Thymos (Auge y caída de Thymos)
18 Lordship and Bondage
19 The Universal and Homogeneous State (El universal y homogeneo estado)
vii
viii CONTENTS
Part IV LEAPING OVER RHODES (A saltos respecto a Rodas)
20 The Coldest of All Cold Monsters (El más frío de todos los fríos monstruos)
21 The Thymotic Origins of Work (Los orígenes del trabajo)
22 Empires of Resentment, Empires of Deference (Imperios de resentimiento, imperios de diferencia)
23 The Unreality of "Realism" ( La falta de realismo del "Realismo político")
24 The Power of the Powerless (El poder de la falta de poder)
25 National Interests (Interés nacional)
26 Toward a Pacific Union
Part V THE LAST MAN (El último hombre)
27 In the Realm of Freedom (En el camino de la libertad)
28 Men without Chests (Hombres sin ¿ajedrez?)
29 Free and Unequal (Libre y desigual)
30 Perfect Rights and Defective Duties (Derechos y deberes)
31 Immense Wars of the Spirit (Profundas guerras del espíritu)

En la introducción, Fukuyama aclara que él va a hablar de la historia en sentido hegeliano, es decir, en la evolución de las ideologías hasta dar con la más adecuada y beneficiosa para la humanidad. Para Marx, el fin de la historia sería el socialismo o el comunismo, la Hegel y otros, la democracia liberal. Fukuyama resalta que el siglo XX demuestra que la evolución de las ideologías no es un río continuo de progreso sino que se producen saltos e involuciones, como los autoritarismos o las dictaduras que reemplazaron en los años 30 a varias democracias  parlamentarias y que en los 90 tuvieron su versión "light" con estados asiáticos no-democráticos que han progresado porque sus élites son capitalistas, lo que va unido al progreso tecnológico. Los socialismos, dice Fukuyama, se quedaron estancados en la tecnología de los años 50, no así las democracias occidentales y los autoritarismos asiáticos porque ellos siguieron el progreso asociado a las tecnologías de la información.
 Fukuyama se posiciona y admite que, a partir de 1945, es innegable que la democracia liberal trajo cierta prosperidad a los ciudadanos. La caída del muro de Berlín, dejó esta opción como la última alternativa, tal y como pensaba Hegel siglo y medio antes.
Fukuyama, releyendo a Hegel, señala que la historia comienza cuando los humanos entran en conflicto con otros para exigir un "reconocimiento" social, lo que dará a sociedades de amos y esclavos. Ese sería el primer eslabón evolutivo de las sociedades. El autor resalta que cuando Hegel escribe esto acaba de triunfar la revolución liberal y el capitalismo, que van asociados al racionalismo y la ciencia occidental. Los estados más avanzados tecnológicamente suelen consolidar su independencia porque disponen de mejor armamento, afirma.

Fukuyama hace referencia a el "ultimo hombre" (last man) pero aún no he entendido bien el concepto. Durante varias paginas habló de la "necesidad de reconocimiento" que ha llevado al hombre a dividirse en amos y esclavos, en siervos y señores... En la democracia liberal, dice que las desigualdades persisten entre ricos y pobres. Esa lucha por el reconocimiento provocó grandes avances como la Revolución Americana o Francesa pero creó conflictos como los nacionalismos y los fascismos, entre otros.

El autor reflexiona sobre el pesimismo que ha impregnado el siglo XX. A principios del siglo XIX, Europa había conseguido grandes libertades que fue ampliando en un siglo de paz (si se compara con las guerras napoleónicas) y donde el progreso tecnológico inundó la època de optimismo. Sin embargo, en 1914 los paises centrales autocráticos (Alemania, Austria) se enfrentaron a las democracias occidentales (junto a la Rusia zarista). Surgió una Alemania democrática pero Fukuyama nos recuerda que es evidente que la Historia no avanza de forma progresiva como creía Hegel sino que puede dar pasos atrás (como el propio evolucionismo darwiniano, que a veces da rodeos para avanzar). Otra guerra más en 1939 (esta vez, entre la ideología totalitaria y las democracias y los totalitarismos de izquierdas) barrió Europa. El mundo de Derechas se inclinó hacia el autoritarismo y el de izquierda hacia el totalitarismo hasta que, sin que nadie lo previese, cayó el muro de Berlín en 1992.

En las siguientes páginas se refiere a la tesis de Samuel Huntintong (1960) sobre que tres gobiernos tan distintos como Estados Unidos, Reino Unido y la URSS gobernaban porque eran gobernos serios que se dedicaban a gobernar, lo que daba seguridad y estabilidad al ciudadano, y con ello cierta legitimidad.
Luego se pregunta como gobiernos tiránicos como el de Hitler que en vez de defender la igualdad entre todos que propugnaba la democracia liberal se basaba en la desigualdad y en la superioridad de unas razas sobre otras. Pues, dice Fukuyama, lo apoyaba su partido y los ciudadanos.

La crisis de legitimidad empezó a hundir las dictaduras como fichas de dominó. En 1974, cayó la de Portugal, le siguió Grecia y España. En los 80, Filipinas, Corea y toda Latinoamérica: las dictaduras de Argentina, Chile, Nicaragua o Brasil, entre otras, que se convirtieron en ejemplares democracias. Por eso, dice, no es tan extraño que se derribase el muro de Berlín en la nueva ola democratizadora de los años 90: Europa del Este y el imperio soviético. [nota del lector: a esta tesis habría que añadir la reciente ola democratizadora en el Islam, unas veces bajo ocupación occidental como Irak o Agfanistán, y otras por acción de sus ciudadanos indignados: Túnez, Libia, Egipto y ¿Siria? así como otros intentos frustrados en Irán, China (Tiannamen) o Barheim. Como lector, no cabe más que deducir que la ola democratizadora que comenzó en 1974 sigue expandiéndose].

(en unos días continuará el resumen)



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Resumen: "El choque de civilizaciones", de Samuel P. Huntington (1996)


Sociología, política internacional, conflicto social

Resumen y anotaciones de E.V.Pita (2011)

Ver resumen original y actualizado en el siguiente link:
 http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/05/el-choque-de-civilizaciones-de-samuel-p.html


Título: "El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial"
Título original: "The clash of civilizations and the remaking of the world order"

Autor: Samuel P. Huntington

Fecha de publicación: 1996
Publicación en España: 1997
Editorial: Paidós

INDICE

UN MUNDO DE CIVILIZACIONES
1. La nueva era en la política mundial
2. Las civilizaciones en la historia y en la actualidad
3. ¿Una civilización universal? Modernización y occidentalización

EL CAMBIANTE EQUILIBRIO DE LAS CIVILIZACIONES
4. El crepúsculo de Occidente: poder, cultura e indigenización
5. Economía, demografía y civilizaciones rivales

EL ORDEN EMERGENTE DE LAS CIVILIZACIONES
6. La reconfiguración cultural de la política global
7. Estados centrales, círculos concéntricos y orden civilizatorio

CHOQUES DE CIVILIZACIONES
8. Occidente y el resto del mundo: cuestiones
9. La política global de civilizaciones
10. De las guerras de transición a las guerras de línea de fractura
11. El dinamismo de las guerras de línea de fractura
12. Occidente, las civilizaciones y la civilización

Resumen de la portadilla [cito textualmente]: "El presente libro, basado en un influyente artículo que "ha configurado la totalidad de los debates públicos de estos últimos años (Foreign Policy), es un informe incisivo y profético, en la línea de Francis Fukuyama de El fin de la historia, sobre las distintas formas adoptadas por la política mundial tras la caída del comunismo. La fuente fundamental de conflictos en el universo posterior a la guerra fría, según Huntington, no tiene raíces ideológicas o económicas, sino más bien culturales: "El choque de civilizaciones dominará la política a escala mundial; las líneas divisorias entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro". Y, a medida que la gente se vaya definiendo por su etnia o su religión, Occidente se encontrará más y más enfrentado con civilizaciones no occidentales que rechazarán frontalmente sus más típicos ideales: la democracia, los derechos humanos, la libertad, la soberanía de la ley y la separación entre la Iglesia y el Estado. Así, Huntington _al tiempo que presenta un futuro lleno de conflictos, gobernado por unas relaciones internacionales abiertamente desoccidentalizadas acaba recomendando un más sólido conocimiento de las civilizaciones no occidentales, con el fin, paradójicamente, de potenciar al máximo la influencia occidental, ya sea a través del fortalecimiento de las relaciones entre Rusia y Japón, del aprovechamiento de las diferencias existentes entre los estados islámicos o del mantenimiento de la superioridad militar en el este y el sudeste asiáticos".

Comentarios generales: Este libro surge tras la guerra de Irak y las guerras balcánicas y del Cáucaso. Cualquiera que mire los mapas se dará cuenta de que detrás siempre hay un conflicto entre culturas islámicas y cristianas (ortodoxas y protestantes). [Nota del lector: y casualmente algún proyecto para el paso de un gasoducto o de una explotación petrolífera].

En las primeras páginas de su libro, Huntington muestra 3 mapamundis: de 1920, 1960 y 1990. El de 1920 muestra los países occidentales y sus colonias (Africa, India, Oriente Medio, Indonesia) y el resto del mundo independiente (Etiopía, Arabia, China, Rusia bolchevique, Japón, Corea y Latinoamérica, salvo Guayana). El de 1960, muestra un mundo más dividido: el bloque comunista Rusia-China-Vietnam, el mundo libre (sur de Africa, el Mercado Común Europeo-OTAN, Persia) y los países no alineados. En 1990, tras la caída del comunismo, el mundo cambia: Hay 9 bloques culturales: Occidental (UE, Australia y Norteamérica), Japón, Africa, Lationamérica, Islám, Hindú, Chino, Ortodoxo y Budista.

[Nota del lector: en realidad, entre 1920 y 1990, las civilizaciones siguen donde están: no hay países islámicos que se hayan convertido al cristianismo, pero quizás algunas ex repúblicas soviéticas, hayan incrementado la influencia del Islam (Kazjastán, Uzbekistán, etc...), las Filipinas hasta puede que hayan perdido población católica, latioamérica no puede ser considerada una sola, ya que tiene un bloque cristiano y occidentalizado (Argentina, Chile). Y si bien una colonia como Sudán, podía estar bajo dominio británico en 1920, también es cierto que era un continuo foco de conflicto, no se puede decir que se sumase alegremente a la causa occidental aunque obviamente en política internacional estaba integrado en el bloque de Occidente. Por tanto, habría que reconstruir los 3 mapas de Huntington para ver en realidad cómo ha cambiado el mundo en cuanto a las religiones].

[Nota del lector: tras el atentado a un rotativo satírico de París en enero del 2015, el libro El Choque de Cilivizaciones volvió a estar de actualidad]


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Resumen de "La anarquía que viene", de Robert D. Kaplan (2000)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/04/la-anarquia-que-viene-de-robert-d.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, geopolítica, política internacional, globalización, orden mundial

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Ficha técnica

Título: "La anarquía que viene"
Subtítulo: La destrucción de los sueños de la posguerra fría

Título original: "The Coming Anarchy"

Autor: Robert D. Kaplan

Publicado en español: Coleccion Sine Qua Non, Ediciones B, Barcelona, 2000

Número de páginas: 207

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Biografía de Robert D. Kaplan (hasta el 2000)

Robert D. Kaplan es corresponsal del Atlantic Monthly y autor de seis libros sobre viajes y problemas internacionales, traducidos a una docena de lenguas. Su best-seller, Fantasmas balcánicos (Ediciones B) fue elegido por el New York Times como uno de los mejores libros de 1993 y, por Amazon.com, como uno de los diez mejores libros de viajes de todos los tiempos.

Viaje al futuro del imperio (en esta misma editorial) y The End of the Earth también se situaron entre las obras más vendidas en Estados Unidos; el primero fue elegido por el Washington Post y Los Angeles Times como mejor libro del año.

Kaplan suele ofrecer charlas al ejército de EE.UU. Ha sido consultor del US Army Special Forces Regiment y es miembro de la New American Foundation.

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Texto de la contraportada

"¿Es la democracia el mejor sistema de gobierno? ¿Es legítima la tiranía para el Tercer Mundo? ¿La guerra es beneficiosa en algún sentido? ¿Es contraproducente la paz? ¿Debería Estados Unidos tener un papel preponderante en el mapamundi que se avecina?

Si las respuestas a estas preguntas fueran tan cautelosas como es habitual en política exterior, este libro no tendría sentido. La insolencia de las respuestas con que Kaplan desafía lo "políticamente correcto" para cuestionar la democracia y la paz propician su interés.

El autor sostiene que la democracia será catastrófica para el Tercer Mundo si antes no se consigue cierto desarrollo económico y social; alerta a Estados Unidos sobre el riesgo de que su democracia se convierta en oligarquía en el futuro; critica la paz total y defiende, en cambio, un cierto estado de lucha que prevenga conflagraciones mayores. Y aconseja a Estados Unidos apoderarse de la ONU.
Un libro para el debate que algunos considerarán exclusivamente una provocación.

"El cristianismo no hizo el mundo más pacífico ni, en la práctica, más ético, sino simplemente más complejo. La democracia, que está ahora dominando el mundo como anteriormente lo hizo el cristianismo, puede hacer lo mismo"

"La guerra, mucho más que la paz, es una igualadora y una promotora de cambio social"

"La paz verdadera, del tipo que muchos imaginan, sólo es posible mediante una forma de tiranía, aunque sea útil y benigna".

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ÍNDICE

1. La anarquía que viene

    Cómo la escasez, la criminalidad, la superpoblación, el tribalismo y la enfermedad están destruyendo el tejido social de nuestro planeta.

2. ¿Fue la democracia solo un instante?

Mientras tratamos de implantar nuestra versión de democracia en el extranjero, en lugares donde no puede prosperar, también a nosotros se nos escapa de las manos. Por qué la democracia desestabilizará el mundo tanto como lo hizo el cristianismo primitivo.

3. El idealismo no detendrá el genocidio

Lo que reducirá el riesgo de futuros holocaustos no serán los tribunales de crímenes de guerra, sino las políticas de equilibrio de fuerzas y las agencias de espionaje con más recursos económicos. Por qué la humanidad está más protegida si se da por supuesta la maldad intrínseca.

4. Servicios especiales de inteligencia

Por qué las funciones de la CIA y las fuerzas armadas acabarán por fusionarse. La institución del espionaje en Washington adquirirá más poder en vez de tornarse obsoleta.

5. La actualidad: La inquietante contemporaneidad de la Decandencia y Ruina de Gibbon

Por qué Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano, de Edward Gibbon, refleja el mundo tal como es ahora en África, Oriente Próximo y la antigua Unión Soviética.

6. Proporcionalismo: un enfoque realista de la política exterior

¿Qué debe hacer Estados Unidos en el Tercer Mundo, donde hay tanto por hacer y tanto que no puede hacerse?

7. Kissinger, Metternich y el realismo

A World Restored, un libro sobre las guerras napoleónicas que Henry Kissinger escribió en su juventud, muestra las despiadadas ironías de la historia de las que prescindimos deliberadamente, aunque Kissinger llevó esas enseñanzas demasiado lejos en Vietnam.

8. El Nostromo de Conrad y el Tercer Mundo

Una redifinición de realismo con la ayuda de la gran obra de ficción de Joseph Conrad.

9. Los peligros de la paz

Un período prolongado de paz en una sociedad tecnológicamente avanzada como la nuestra podría conllevar grandes males. El ideal de un mundo en paz y gobernado con benevolencia por una organización mundial no es en absoluto una visión optimista del futuro.

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RESUMEN

Comentarios iniciales: el libro es muy duro desde el punto de vista geopolítico de la "real politik" (hasta parece escrito por Kissinger), ya que dice cosas como que en África y el Magreb es más práctico que el Ejército y los militares impongan un gobierno a que los ciudadanos voten en democracia ya que esas elecciones, bien intencionadas, suelen desembocar en caos y guerras civiles brutales y pone varios ejemplos. Menciona el testimonio fatalista de un vecino de Túnez que dice que en el 2000 el país no estaba preparado para tener democracia. Recuerda que, en África, solo el 20 % de la población está alfabetizada, la misma que en la Inglaterra del dictador y tirano Cronwell [nota del lector: como bien dice el reciente libro Factfullness, ese porcentaje de alfabetización ha subido mucho ahora]. Dice que aspira a decir unas cuantas "verdades incómodas".

En muchos párrafos, el autor se identifica claramente con "nosotros" (Estados Unidos), por lo que el libro hay que entenderlo en clave de política exterior norteamericana.

El autor dedica una colección de ensayos a describir el panorama internacional una década después de la caída del Muro de Berlín. "Los años que siguen a una victoria militar y política son tiempos tristes para los realistas". Los vencedores  de la Primera Guerra Mundial, como el ingenuo presidente Wilson, lucharon por el idealismo de la democracia y la libertad (pero en los Balcanes y Oriente Próximo, eso significaba una conciencia étnica exacerbada) y los ganadores de la Guerra Fría creían que la paz iba a traer libertad y prosperidad bajo los estandartes de la democracia y el libre mercado ha dado paso a una "nueva lucha por la supervivencia" en la que "el mal presenta nuevos disfraces".

El autor había viajado por Europa del Este en los años 80 y se dio cuenta de que el desplome del Imperio soviético no iba a ser del todo "alegre" al desmantelarse las estructuras de seguridad, generar conflictos étnicos en Yugoslavia y a una redivisión de Europa en Europa Central y los Balcanes.

Respecto al futuro optimista que muchos veían para una África subsahariana democrática fue igual de ingenuo. Recuerda que Sierra Leona celebró elecciones en 1996 seguidas de una anarquía bajo la banda juvenil Señor de las Moscas. En Rusia, la democracia no mejoró la vida de sus ciudadanos mientras que la autocrática China sí lo hizo. Añade que mientras las fronteras que dibujaron los colonialistas se desintegran, el retorno a la democracia de Nigeria causó un rápido ascenso de la violencia étnica. Añade que los éxitos democráticos, como Nigeria, son "fenómenos superficiales en una situación más generalizada de cataclismo demográfico y medioambiental". Su preocupación son los aumentos bruscos y absolutos en la demografía de los países más pobres en el futuro próximo y por cómo ese factor interactúa con el agotamiento del suelo, las divisiones étnicas y tribales, para generar zozobra.

Desde 1999, "la tesis global de un mundo bipolarizado entre sociedades como la nuestra (que produce los bienes y servicios que el resto del mundo quiere) y las atascadas en distintos formas de caos, se ha mantenido o desarrollado". La anarquía es el paradigma de la era de posguerra fría. Ve un aumento de la desigualdad entre los países ricos y pobres "y la diferencia va aumentando".

Su mensaje no es el fracaso de la democracia sino la aparición de "regímenes híbridos" cuasidemocráticos, que se adhieren oficialmente a los procedimientos parlamentarios mientras entre bastidores los servicios militares y de seguridad juegan papeles dominantes. Cita como ejemplo a Venezuela (en tiempos de Chávez).

Respecto a África Occidental dice que se está convirtiendo en el símbolo del estrés demográfico, medioambiental y social a nivel mundial, donde la anarquía criminal se erige como el verdadero peligro "estratégico" [a afrontar por la civilización occidental]. Hay enfermedad, superpoblación, crimen infundado, escasez de recursos, migraciones de refugiados, erosión de naciones-estado y fronteras internacionales, autorización de ejércitos privados, empresas de seguridad y cárteles internacionales de tráfico de drogas. Sierra Leona, como un microcosmos de lo que está ocurriendo, le recuerda a la Europa medieval anterior a la paz de Westfalia en 1648, con señores de la guerra dominando parte del país. Las selvas de los países vecinos son desforestadas a ritmo acelerado.

Acertó al prever la duplicación de la población de Nigeria en 25 años (en 1995 tenía 90 millones de habitantes y ahora 160) mientras agota sus recursos y las ciudades crecen a pesar de la malaria.

Su principal amenaza, tras las guerras balcánicas del siglo XX, es la "naturaleza desenfrenada" en África. "Para entender los acontecimientos en los próximos 50 años es necesario entender la escasez medioambiental, el choque cultural y racial, el destino geográfico y la transformación de la guerra", por este orden.

El autor desmiente a los tecnooptimistas que creen que la tecnología y el libre mercado resolverá los problemas de agotamiento de recursos: "No tienen en cuenta que el 95 % del aumento de la población tendrá lugar en las regiones más pobres del mundo, donde los gobiernos demuestran escasa capacidad de funcionar". No descarta los análisis neomalthusianos. Ve una división entre aquellos viven en una esfera "posthistórica" de prosperidad burguesa y gran parte de la gente "atrapada en la historia" viviendo en barrios bajos, con conflictos étnicos, con falta de agua y suelo. La gente, según Homer-Dixon, deberá elegir entre estados totalitarios (cita al Irak de Sadam Hussein), miniestados con tendencias fascistas (la Bosnia serbia), y culturas de la calle (Somalia).

Para hacerse una idea de lo que pasa en el mundo, Homer-Dixon, pone este ejemplo: "Imagínese una limousina con aire acondicionado (Occidente y el emergente cinturón del Pacifico) paseando por Nueva York por una zona llena de baches y mendigos sin techo (el resto del mundo).

Así que el mundo se divide en dos: en una parte, está el Último Hombre de Hegel y Fukuyama (el que dijo El Fin de la Historia), sano y mimado, y en la otra parte, el Primer Hombre de Hobbes, condenado a una vida corta, brutal, sucia y pobre. Y ambas estarán amenazadas por la presión medioambiental: el rico la contendrá, el pobre, no.

Una de las claves, como en China, es el traslado de la población rural a las ciudades del litoral. Prevén tensiones y que el centro se desgaje.

Dice que las guerras del futuro serán de supervivencia comunal, agravadas por la escasez medioambiental, subnacionales, con extinción de estados.

Cita al mariscal Metternich (el que puso orden en Europa tras la caída de Napoleón) como un "realista" que implantó régimenes reaccionarios en toda Europa para asegurar la estabilidad y la paz. Respecto al auge del Cristianismo en Roma, dice que el Imperio Romano no se volvió de repente un gobierno pacifista sino que una élite amoldó el Cristianismo a sus intereses para justificar otras guerras.

Respecto a los años de paz, dice que en esa época en la burocracia aumenta la corrupción, infidelidad y estupidez, las instituciones del Gobierno parecen menos vitales y el recuerdo de la amenaza se desvanece. Asegura que la guerra conduce a un respeto por un gobierno progresista y amplio pero la paz crea un vacío institucional que es llenado por empresas dedicadas al entretenimiento.
Ve alarmante la reducción de los ejércitos permanentes porque ve un aumento de las bandas violentas [nota del lector: no se ve nada de eso, sino más bien lo contrario, la criminalidad está cayendo]. Dice que la idea de que un mundo en paz implicará menos violencia es ingenua porque esa violencia adopta una forma que no es organizada (se pueden reducir los índices de criminalidad y poner más prisiones y vigilancia electrónica, lo que según Kaplan demuestra que la paz duradera solo es posible mediante una forma de tiranía, aunque sea sutil y benigna).

Añade que una ONU más poderosa serviría a los intereses de todos en la ayuda humanitaria pero a día de hoy solo representa "ilusiones" pues hace de tribuna para las divisiones de la guerra fría reemplazadas por otras distintas y refleja la élite global tal cual es. Añade que "la ONU adora el consenso pero el consenso puede ser un servidor del mal, puesto que la capacidad de enfrentarse al mal implica la voluntad de actuar con audacia e implacabilidad y sin consenso, atributos que la dirección ejecutiva nacional posee en mucho mayor abundancia que cualquier organización internacional". Dice que reautorizar asesinatos por el Congreso de EE.UU. podría hacer mucho más por "contener el mal" que ampliar el Consejo de la ONU para incluir a India y Brasil.  Cree que EE.UU. debería apoderarse de la ONU para convertirla en un multiplicador transparente del poder americano y occidental.

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Resumen de "La venganza de la geografía", de Robert D. Kaplan (2012)


El resumen actualizado y original está en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2015/03/la-venganza-de-la-geografia-de-robert-d.html

Resumen y comentarios por E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, geopolítica, política internacional

Título: "La venganza de la geografía"
Subtítulo: "Cómo los mapas condicionan el destino de las naciones"

Título original: "The Revenge of Geography"

Autor: Robert D. Kaplan

Feha de publicación: 2012

En español: RBA Libros SA, 2013

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Biografía oficial del autor Robert D. Kaplan (hasta 2013)

"Robert D. Kaplan (Nueva York, 1952), periodista y analista político, es autor de catorce obras sobre política exterior y libros de viajes, entre los que destacan: Monzón: un viaje por el futuro del océano Índico, Fantasmas balcánicos: viaje a los orígenes del conflicto de Bosnia y Kosovo, y El retorno de la antigüedad: la política de los guerreros. Ha sido corresponsal en el extranjero para la revista The Atlantic durante más de 20 años, profesor de Seguridad Nacional en la Academia Naval de Annapolis (2006-2008), miembro de la Junta de Políticas de Defensa, el principal consejo asesor del Departamento de Defensa estadounidense (2009-2011) y sénior del Center of a New American Security, en Washington (desde 2008). En 2011, la revista Foreing Policy incluyó a Kaplan en la lista de los "Top 100 Global Thinkers". Actualmente, es el principal analista geopolítico de la empresa privada de seguridad Stratfor."

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Texto de la contraportada

"En el pasado, el contexto geográfico y las realidades naturales de los imperios y las naciones siempre fueron determinantes en los conflictos internacionales. Así ha sido hasta ahora y así será en el futuro, por encima de cualquier condicionante que la globalización imponga. Esa es la sorprendente y brillante tesis que se postula en La venganza de la geografía. Serán la distribución del espacio, el clima y otras circunstancias exclusivamente físicas los parámetros que definirán el devenir de las diferentes regiones mundiales durante el próximo siglo.

Robert D.Kaplan, uno de los más agudos y reputados analistas políticos de la actualidad, repasa en este impactante libro las teorías y los descubrimientos geopolíticos más recientes, examina algunas páginas reveladoras de la historia, para a continuación proponer una lectura global del mundo en que vivimos y definir cuál será el posterior desarrollo de los acontecimientos en el escenario internacional"

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ÍNDICE

La venganza de la geografía

Primera parte
Visionarios

1. De Bosnia a Bagdad

2. La venganza de la geografía

3. Heródoto y sus sucesores

4. El mapa euroasiático

5. La distorsión nazi

6. La teoría del anillo continental

7. El atractivo del poder marítimo

8. La "crisis del espacio"

Segunda parte
 El mapa de principios del siglo XXI

1. La geografía de las divisiones europeas

2. Rusia y el corazón continental independiente

3. La geografía del poder chino

4. El dilema geográfico de la India

5. El pivote iraní

6. El antiguo Imperio otomano

Tercera parte
El destino de los Estados Unidos
1. Braudel, México y la gran estrategia

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Comentarios previos

El libro ha tenido bastante éxito pues en España, en el 2015, ya va por su sexta edición. Es ameno y explica muchas cosas de la actual geopolítica. Fue escrito entorno al 2010-2011 y publicado en el 2013 y augura conflictos en Ucrania y el norte de Siria (como así ha ocurrido).
Al leer el libro, uno tiene la sensación de que las potencias son entes vivos ambiciosos que se pelean entre sí, o más bien sospecha que esa descripción no es más que una burda racionalización que hacen los imaginativos geopolíticos para explicar la realidad como si fuese un cuento infantil. Pero de momento, es la teoría que explica algunos de los grandes movimientos de política internacional y predice otros con increíble exactitud.

El título de La venganza de la geografía viene a referirse a que hay espacios geográficos que, gobierne quien gobierne, obligan a un país a su expansión territorial. Piénsese que la Rusia zarista y la URSS en nada variaron su política de anexionarse países para avanzar hacia el Índico y llegar al mar.
Kapland sigue la estela de otros que ponen como factor determinamente la geografía para el éxito de una nación. Es una vieja idea que los sociólogos descartaron hace tiempo porque estos le dan más importancia a la estructura social y las leyes. Así, por ejemplo, en la actualidad vemos dos tendencias: La sociológica, que estaría representada entre otros libros por "¿Por qué fracasan los países?, en donde defienden que las democracias y la libertad generan crecimiento económico mientras que los regímenes absolutistas o dictatoriales generan estancamiento. La otra tendencia sería la geográfica, en la que autores como Kaplan o el autor de "¿Por qué manda Occidente...por ahora?" han revitalizado la idea de que la geografía determina el éxito de un país (el viejo tópico de que en el sur son más vagos porque hace sol y salen a bailar y en el norte muy trabajadores porque hace frío y están todo el día en el taller).

 Kapland sostiene que las naciones tienen estabilidad cuando han ocupado todo su espacio natural (un gran valle, una estepa, una cadena montañosa). Por el contrario, cuando tres países se reparten un mismo valle sin barreras naturales que los separen, esta situación generará luchas fronterizas e invasiones durante siglos. La tendencia es que, finalmente, todo ese territorio se unifique. Así, países como Egipto han gozado de una gran estabilidad durante milenios porque los faraones ocuparon todo su territorio en ambas orillas del Nilo y el país fue protegido de invasiones por el desierto del Sáhara, el Mediterráneo y el Mar Rojo. Por el contrario, Mesopotamia, cruce de las rutas que llevan a  Asia, Europa y África ha sufrido continuos cambios políticos durante milenios, una región siempre azotada por guerras, migraciones o ataques. 
Otro dato que los autores recientes comentan cada vez más es que el auge de Europa a partir del siglo XVII tiene relación con la expansión de Rusia hacia Siberia, Crimea y Mongolia, que cortó el paso a los nómadas de la estepa que tantos estragos causaron antaño. Esa seguridad fomentó la estabilidad en Euroasia y disparó el crecimiento económico. No es lo mismo hacer la revolución industrial en un siglo XVIII pacífico que teniendo que enfrentarse a hordas de fieros jinetes del Cáucaso que arrasan todo a su paso.

Kapland menciona a tres autores importantes que configuraron la teoría de la geopolítica actual. El más prestigioso y reconocido es  Mackinder, un autor de principios del siglo XX que con una teoría determinista vino a decir que historia de la humanidad siempre había estado promovida por los grandes avances hacia el exterior de los pueblos que no tenían salida al mar y que se situaban cerca de Europa oriental y el corazón continental de Eurasia. Hablaba de que Eurasia formaba una "isla mundial" y que el país que conquistase el corazón continental dominaría el mundo. Proponía que hubiese unos estados-barrera independientes que separasen Rusia de la Europa marítima. Veía el futuro en función de un equilibrio de poder que garantizaba la libertad. Alrededor del corazón continental existía un "anillo continental" de Eurasia (lo que hoy llamamos periferia: Mediterráneo, Mesopotamia (Irak, Afganistán), Caspio, Himalaya, Finlandia). Sostiene que el poder terrestre se enfrentó siempre al marítimo (Rusia contra el Imperio Británico, Esparta contra Atenas, Venecia contra Turquía). La clave de la geopolítica es esa zona inaccesible de Eurasia abierta a los nómadas, que el ferrocarril acertó. MacKinder defendía el poder terrestre pero Rusia fue derrotada por Japón, un poder marítimo, en 1905. Algunas de sus predicciones sobre las expansiones territoriales se cumplieron pero no mediante la guerra sino mediante pacíficas emigraciones hacia esos bordes del "anillo continental" para ocupar espacios vacíos.

Después, Kapland menciona a Karl Haushofer, un asesor de Hitler en los años 20 y 30 del siglo XX, que leyó y tergiversó a Mackinder, defendió que había que consolidar un área alemana y rusa, desde el Elba hasta Amur. El llamado "espacio vital". El nuevo orden mundial alemán estaría compuesto por una cuenca pacífica dominada por Japón, una Panamérica, dominada por Estados Unidos y un corazón continental dominado por los alemanes, con una subregión mediterránea norteafricana dominada por Italia. Prácticamente, está describiendo los escenarios y objetivos bélicos de la Segunda Guerra Mundial antes de que esta empezase. La geopolítica alemana acarreaba una "guerra perpetua" por el espacio. La geopolítica de Haushofer era el plan maestro para que los nazis supiesen qué tenían que conquistar.

Strausz-Hupé es el tercer geopolítico de gran influencia y el más realista, En "Geopolítica: la lucha por el espacio y el poder" alertó del peligro de la geopolítica nazi y restauró el prestigio de Mackinder, que lejos de delirios expansionistas lo definió como un observador imparcial. Strausz-Hupé animó a los americanos a que se concienciasen de la importancia que tenía su país, tras la guerra mundial, para estabilizar y preservar el equilibrio de poder euroasiático. El poder aéreo acabaría por dejar sin sentido la idea del "corazón continental". Y avisó de que la tendencia era crear "superestados".

El libro estudia grandes masas continentales como Europa, el Mediterráneo, Rusia, Mesopotamia, Irán, China, Turquía o Estados Unidos.

El caso más interesante es el de Rusia porque el territorio del país no ha hecho más que agigantarse desde tiempos de los zares hasta llegar hasta Vladivostok, en el Pacífico. Los zares tenían sus ciudades asentadas en los bosques pero se expandieron hacia las estepas para crear una anillo de seguridad. Al hacer sus fronteras más grandes, también aumentaron los riesgos, y fue necesario expandir la frontera. De este modo, se cortó el paso a los belicosos nómadas que durante siglos asolaron China, Oriente Medio y Europa del Este. La guerra de Crimea a mediados del siglo XIX entre el Imperio Británico y Rusia, fruto del Gran Juego, refleja bien el conflicto de intereses entre una potencia marítima (Inglaterra) y una terrestre (Rusia) que ansiaba llegar al mar. Afganistán se convirtió en una pieza clave para Rusia que se disputó con Gran Bretaña.
Aunque la capital era San Petersburgo, en el mar Báltico, Rusia era una potencia terrestre y la URSS acabó por establecer su capital en Moscú. Su expansión natural en Europa incluía Bielorrusia, los países bálticos y Ucrania. La URSS no hizo más que continuar la expansión zarista y crear un anillo de repúblicas y absorberlas. Incluso le quitó parte de Manchuria a China. En la Segunda Guerra Mundial se produjo el gran choque entre las dos superpotencias continentales, Alemania y la URSS, por hacerse con el control de la gran planicie que va desde Francia hasta los Urales. Alemania salió derrotada y la URSS controló gran parte de Europa del Este pero no pudo hacerse con Grecia, tras la Segunda Guerra Mundial, porque los aliados consideraban esa zona del Egeo como un "pivote geopolítico" de vital transcendencia. Si Grecia caía en la órbita soviética, caería el resto de Europa. En todo caso, la URSS siguió un plan geopolítico para hacer un anillo de seguridad mediante países satélite que lo separasen de Alemania. El hecho de que Grecia quedase fuera de la órbita soviética y fuese occidental pudo haber contribuido al futuro colapso de la URSS, según Kapland, porque Alemania asumió el poder continental. La guerra de Corea o la fracasada invasión de Afganistán en 1979 dio el golpe de gracia al sistema soviético. Este proceso expansionista se paró con la disolución de la URSS aunque la diplomacia rusa continuó para mantener su influencia en la periferia.
Kapland sostiene que si Rusia apostase seriamente por integrarse en la economía mundial trasladaría su capital al puerto de Vladivostok, en el Pacífico, cerca de Japón, Corea y China. La cuenca del Pacífico es ahora el motor de la economía mundial y Rusia podría tener grandes ventajas si establece una gran ciudad en Vladivostok, a solo unos miles de kilómetros de Shanghai. Por otro lado, dado que Rusia ocupó zonas chinas en el siglo XIX, que ahora están desplobadas, la geografía ha vuelto a su situación original y ahora muchos emigrantes chinos cruzan la frontera para asentarse en territorio ruso. Respecto a Ucrania, el autor escribió el libro antes de la guerra de 2014, pero ya aventura que iba a ser un foco de tensión porque no hay ninguna frontera natural que separe a Rusia de Ucrania.

Otra zona geopolítica de interés es China. Kapland sostiene que al tratarse de un país unificado (gracias al canal que unió los ríos Yan-sen y Amarillo, y enlazó económicamente el norte y el sur), apenas tuvo guerras y pudo desarrollar una economía estable, salvo por las invasiones mogolas y nómadas esteparios. La idea de Kapland es que China se va a convertir en una potencia marítima, por lo que acabará por dominar el Pacífico. Da consejos para los intereses americanos para contrarrestar la creciente influencia china en ese océano. 

Respecto a Oriente Medio, Kapland sostiene que Irán (la antigua Persia) ha prolongado su influencia cultural en todo su entorno a pesar de que sus fronteras son menores que en su época de esplendor. Es uno de los pivotes de Eurasia. Otro pivote es Turquía, que tras la Primera Guerra Mundial perdió su imperio otomano y se volvió laica. Su influencia se ha acrecentado a medida que los políticos musulmanes han recobrado el poder en los últimos años. También cobra importancia el norte de Siria porque es un lugar muy conflictivo por todos los grupos étnicos que hay allí y muy difícil de controlar, por lo que previó nuevas guerras allí. Lo curioso es que Kapland escribió el libro antes de que el Estado Islámico se hiciese fuerte precisamente en esa zona, asunto que hoy es muy preocupante en la esfera internacional.

Respecto a Estados Unidos sostiene que actúa como una potencia marítima ya que está protegido por dos océanos y una frontera amiga en Canadá. Cree que algún día México se expandirá al norte de Estados Unidos porque esa zona fue española durante muchos siglos y la prueba es que los inmigrantes hispanos cruzan la frontera para asentarse y trabajar allí porque se sienten "como en casa".

(continuará el resumen)


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Resumen del libro "Así se domina el mundo", de Pedro Baños (2017)

Resumen original y actualizado del libro:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/02/asi-se-domina-el-mundo-de-pedro-banos.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, geopolítica, relaciones internacionales, poder mundial, política internacional, globalización

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Ficha técnica

Título: "Así se domina el mundo"

Subtítulo: Desvelando las claves del poder mundial

Autor: Pedro Baños

Fecha de publicación: 2017

Editorial: Ariel, Editorial Planeta. Barcelona

Páginas: 468

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Biografía del autor Pedro Baños (hasta 2017)

El autor Pedro Baños es coronel del Ejército de Tierra y diplomado del Estado Mayor, actualmente en situación de reserva. Ha sido jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo. Ha participado en misiones en Bosnia-Herzegovina (Unprofor, Sfor y Eufor) y hoy es uno de los mayores especialistas en geopolítica, estrategia, defensa, seguridad, terrorismo, inteligencia y relaciones internacionales.

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Texto de la contraportada

"Alianzas, manipulación, rivalidad, guerra psicológica... todas las claves de la geoestrategia mundial.

"Desde hace algunos años, debido a la compleja situación actual, la ciencia de la geopolítica - y su aplicación práctica, la geoestrategia. que tiene como objetivo la influencia de los países a escala mundial - está adquiriendo una importancia que en cierto modo había perdido tras la Segunda Guerra Mundial. Pero ¿cómo se relacionan los países? ¿Qué estrategias de poder utilizan?

A través de numerosos ejemplos, veremos que existen diversas estrategias clásicas, todas con un trasfondo de hipocresía y de aprovechamiento de las debilidades ajenas, que ha prevalecido a lo largo del tiempo. También descubriremos que durante toda la historia se han cometido una serie de errores geopolíticos que se siguen repitiendo. Aunque hoy en día las reglas han cambiado por una serie de condicionamientos - como los avances tecnológicos- que obligan a modificar las acciones geopolíticas, existen unos fundamentos inamovibles en este campo.

El coronel Pedro Baños, un experto estratega, nos adentra en las incógnitas de estos juegos de dominio entre países y nos desvela numerosas claves y trucos del poder mundial que se pueden condensar en unas eficaces reglas universales para conseguir nuestros objetivos, con títulos tan sugestivos como "El mundo visto como patio de colegio", "El portero de discoteca", "Empobrece y debilita a tu vecino", o "Miente, que algo queda".

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ÍNDICE

1. Geopolítica y geoestrategia

2. Cómo es el mundo

3. Principios geopolíticos inmutables
    El estado es un ser vivo
    La economía manda
    El determinante peso de la Historia
    No hay aliados eternos, sino intereses permanentes

4. Las geoestrategias inmortales
    La intimidación
    Cerco y contracerco
    Patada a la escalera
    Empobrece y debilita a tu vecino
    Simula y disimula
    El "breaking point"
    Fomenta la división
    La dominación indirecta
    Retuerce la ley para retorcer a tu enemigo
    Quítate tú para ponerme yo
    El que parte y reparte se queda con la mejor parte
    No hagas lo que los demás pueden hacer por ti
    La creación del enemigo
    El contrapeso
    Miente, que algo queda
    Las armas de comunicación masiva
    El pensamiento único
    El abuso de los pobres
    Siembra cizaña
    El fervor religioso
    La vía de escape
    El "buenismo"
    La creación de la necesidad
    El loco
    La sinergia
    Las copas de champán
    El burro y las alforjas
    
5. Errores frecuentes en geopolítica
    Ignorar la idiosincrasia de los pueblos
    Mostrar el poder exponiendo las debilidades
    No estar preparado para lo inesperado
    Confiar en vencer con rapidez y sin pérdidas propias
    Despreciar las religiones y ofender a sus fieles

6. Los pecados capitales de la geopolítica

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RESUMEN

Comentarios iniciales: El libro es muy ameno y se lee de un tirón. Sus capítulos se estructuran en una especie de lección magistral o análisis seguido de sus correspondientes ejemplos históricos o anécdotas diplomáticas o militares para ilustrar su estudio. Cada pieza de análisis es encabezada por una frase de un destacado historiador, militar, diplomático o político (Tucídides, Napoleón, Maquiavelo, Clausewitz, etc...).

Se observan algunos errores de traducción de textos procedentes del inglés como "deception" que es un falso amigo (no significa "decepción" sino "engaño").

Entre sus fuentes cita a los clásicos ( Robert D. Kaplan) y también a los generales chinos Peng Guangqian y Yao Youzhi, así como los estrategas Qiao Liang y Wang Xiangsui.

No obstante, el libro no muestra una potente teoría para interpretar el mundo y la política internacional (salvo la de que el más fuerte es el que manda) en el sentido en el que lo haría Kaplan con su análisis del factor geográfico ("La venganza de la geografía") y los movimientos poblacionales en las planicies. Más bien, la tesis de Baños es que los países son como personas armadas con garrotes y los más fuertes atizan a los débiles para robarles todo a la menor oportunidad. Es bastante crítico con las causas ocultas de la guerra pues, en su opinión, los movilizadores son hipócritas y engañan a la sociedad con causas humanitarias o en búsqueda de la paz mientras priman intereses económicos (defender a una compañía nacional) o geoestratégicos (necesidad de controlar un estrecho para cortar la salida al mar a un país rival).

Recuerda que, según el tratado bélico Wu Zi las motivaciones de la guerra son cinco: lucha por la fama, lucha por el beneficio, acumulación de animosidad, desorden interno y hambre. Recuerda también lo que dijo el conde Alexandre de Marenches en 1986: el conflicto internacional actual consiste en la lucha por el dominio de las materias primas y en el control psicológico de las poblaciones por los medios de comunicación, las Iglesias, la educación y la desinformación. También cita al militar Michael Howard que denunció los excesos de usar a los militares al servicio de intereses económicos. El autor advierte: "En un escenario de hipocresía y cinismo, confía solo en tus propias fuerzas".

En este sentido, considera efectivamente a cada país con su propia personalidad y características físicas: el matón de la clase (robusto y pendenciero), los amigotes del matón y sus desdichadas víctimas, los que hacen frente al matón y son independientes (pero excluidos del juego y condenados al ostracismo), el que finge ser amigo de todos (Suiza), y los que no pintan nada y son indiferentes para el resto (lo mejor es pasar desapercibido). Las naciones serían como "niños" en un patio.

Y luego están los desarrapados (6.600 millones), que ansían que cambien las tornas para ocupar el sitio de los ricos y los privilegiados (900 millones). El autor cree que hay una enorme desigualdad en el mundo. Otro problema, según dice, es que las nuevas generaciones de gran parte del mundo no han conocido las guerras ni sus horrores y podrían caer en el error de buscar honor y gloria, y botín rápido, y montar otro calamitoso desastre. Ve improbable otra guerra mundial (pero no imposible) ya que las grandes potencias apuestan por enfrentarse a través de países secundarios (Vietnam, Corea) y además ahora se actúa mediante "guerras híbridas" (en países interpuestos, manipulación de la opinión pública, guerra comercial y financiera, ciberguerra...).

El mundo actual sería una especie de estado natural sin Estado hobbesiano que imponga el orden (Kaplan). Y recuerda lo que dijo Friedrich Ratzel (en "Sobre las leyes de la expansión espacial de los Estados") sobre la expansión de los países más poderosos (cultura, economía) hacia una frontera viva y cuya lógica de absorber territorios más ricos en la periferia para ampliar su "espacio vital" (el Lebensraum). Por otra parte, el padre de la geopolítica fue el sueco Rudolf Kjellén, que consideraba que el Estado tiene vida (nace, lucha, se desarrolla, ejerce su influencia, entra en declive y muere y da lugar a otro sistema social). Otro geopolítico fue Karl Haushofer (que justificaba la expansión de la Alemania industrial en el siglo XX debido a su limitación de recursos y materias primas). 

En general, varios geopolíticos coinciden en ver una constante histórica en el hecho de que los grupos son expansionistas. El autor dice que tales necesidades de un Estado "vivo" siguen vigentes: el Estado debe cubrir las necesidades básicas de su población (alimentación) y la industria (materias primas y recursos energéticos).

Según esta teoría, el país más fuerte ahora es Estados Unidos, el cual es desproporcionadamente poderoso y prácticamente domina los mares y ejerce un poder real en todo el globo. Según el autor, tal poder americano está en declive y ahora tiene a dos rivales ganando protagonismo: Rusia, que intenta recuperar su esplendor e influencia, y China, una poderosa potencia comercial en expansión. Los frentes son diversos: hay choques con Rusia en el Ártico, en Europa del Este (donde se ha expandido la OTAN) y en Siria (zona de influencia rusa en el Mediterráneo) con China en el mar de China y el Pacífico. A ello se suma la carrera o pugna mundial por captar materias primas mineras y energéticas en África (en las que están involucrados Francia, EE.UU., y China, entre los más activos). Son los llamados "minerales estratégicos": primero fueron el hierro y el cobre, luego el petróleo, y ahora el uranio, cobre, cobalto, manganeso, cromita, tierras raras (de las que Corea del Norte tiene grandes reservas sin explotar), germanio, berilio, bauxita, litio, grupo del platino. El coltán ni siquiera es comercializado abiertamente.

La economía fue razón para las guerras púnicas (Cartago se convirtió en un rival comercial de Roma en el Mediterráneo), napoleónicas (Inglaterra, potencia manufacturera, hundió en Trafalgar la flota de España y Francia y se convirtió en dueña de los mares), la Guerra de Cuba (EE.UU. necesitaba controlar los pasos de Cuba para ir seguro al Canal de Panamá y las islas Filipinas era su puente en tierra para controlar el Pacífico) o la Primera y Segunda Guerra Mundial (guerras proteccionistas, el Imperio Británico contra la Alemania industrial necesitada de petróleo, independiente de los préstamos internacionales mediante el trueque sin interés y que estaba aumentando su flota, Japón y EE.UU. pugnando por el control del Pacífico) y las guerras de Oriente Medio (control del petróleo en Irán y equilibrio con Irak en una guerra de desgaste entre ambos, el interés de Francia en los hidrocarburos de Libia) y finalmente China-Corea (la guerra por el dólar de China, las minas de tierras raras (magnesita) de Corea del Norte). 

 Las necesidades estratégicas y críticas actuales están en Guinea (bauxita), cobalto (Congo), cromita (Sudáfrica, Kazajistán, India), manganeso (Gabón, Brasil, Ucrania), germanio, grafito y tierras raras (China), estaño (Indonesia), hierro (Brasil), uranio, niquel y paladio (Rusia) y el caso especial de Afganistán (lleno de oro, cobre, hierro, cobalto, tierras raras, litio, cromo, plomo, zinc, berilio, fluorita, niobio y uranio). Sin olvidar que el petróleo y el gas mueven el mundo y, en un futuro, el mundo estará en manos de quien controle la producción y distribución de electricidad (el país que sea dependiente, se convertirá en un esclavo tecnológico de los más desarrollados).

El autor también habla de las "guerras postmodernas", que se caracterizan por usar abrumadoramente instrumentos económicos y financieros para debilitar y derrotar al enemigo: concesión de préstamos, imposición de sanciones, informes de agencias de calificación, inversiones de fondos soberanos y capital riesgo, dominio de los mercados, control de las bolsas, manejo de la deuda y otras herramientas bancarias en evolución. Los estrategas chinos Liang y Xiangsui creen que en las guerras futuras aumentarán las hostilidades financieras.

La "neoglobalización" es la nueva globalización en la que el actor dominante sería China aprovechando las infraestructuras ya creadas por los occidentales (inundaría los mercados a precios baratos y los beneficios los derivaría al campo militar o ciberespacio). La Ruta de la Seda a Europa y su paralela por el mar (a África y Sudamérica) enlazaría el 60 % del mercado global. El autor vaticina que EE.UU. no se quedará de brazos cruzados y baraja Corea del Norte como campo de batalla entre las potencias (sin hacerse daño entre sí, claro).

Respecto a quien domina la economía mundial cita a la discreta e invisible familia Rothschild (tiene 2 billones de dólares; se ignora su capacidad real para influir en decisiones clave de alcance mundial), la casa Saúd (1,4 billones), los Walton (Wallmart, solo 152.000 millones), Koch (petróleo, 89.000 millones) y los Mars (dulces, 80.000 millones).

Por otra parte, el mercado mundial del grano está dominado por cuatro grandes, las ABCD: AMD (USA), Bunge (Brasil), Cargill (USA) y Dreyfus (franco-holandesa).
En cuanto a pesticidas, fertilizantes y alimentos transgénicos están Monsanto, Dupont y Dow (USA), Bayer (Alemania), Syngenta (Suiza) y ChemChina.

A todo ello se suma, según el autor, la "inteligencia económica" llevada a cabo por Francia, ya que el Estado pone facilidades a las empresas privadas para informarles de concursos, ventas, obras públicas... para ganar ventaja sobre otros países.

Esto es en cuanto a la Economía.

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Otros conceptos que maneja, además de la "guerra híbrida" (que mezcla presión mediática, bloqueo económico, ciberguerra, desestabilización interna de un país financiando a facciones y azuzando cizaña entre ellas) es el de "lawfare" (guerra jurídica en la que se usa el derecho internacional para deslegitimar al enemigo, por ejemplo, por no respetar los derechos humanos, elecciones tramposas, con lo que se logra paralizarlo financieramente). Lo curioso es que este derecho internacional solo se aplica a los países del montón pero los importantes no se someten a él. El autor recuerda que Japón, sutilmente, suele dejar caer que si le procesan por crímenes de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, él podría sentar a EE.UU. por arrojar dos bombas atómicas contra dos ciudades llenas de civiles desarmados.

Otro concepto que usa es el de "soft power", que sería el que usaba Obama para mantener el control en el mundo sin presionar demasiado a sus oponentes, usando la diplomacia, el uso de la desestabilización interna, o violencia de baja intensidad (mediante ataques selectivos de drones). En todo caso, todos saben quién manda.

El autor habla de otros factores históricos. Recuerda que Corea del Norte fue bombardeada hace medio siglo por EE.UU. y perdió al 20 % de la población. El autor concluye que los siguientes dictadores presumieron de misiles intercontinentales y bomba nuclear para disuadir a USA de futuros bombardeos, lo que aplaudió la población al garantizarles seguridad. También menciona otros casos de países "indomables", caso de Afganistán (partido en dos en el siglo XIX por las intrigas del Imperio Británico para cortarle el paso a Rusia hacia el Índico y crear un tapón de tierra, con lo que dejó al pueblo pastún dividido por la mitad; el autor recuerda que Afganistán fue una piedra en el zapato para Alejandro Magno, Inglaterra, la URSS y EE.UU. debido a la fiereza de sus moradores de las montañas que solo obedecen la ley de venganza de su clan).

Otro de los factores es el cultural y recuerda la dificultad de que las ideas occidentales convenzan a los países de Oriente Medio para "occidentalizarse". El autor advierte que no todos los países piensan con la lógica de Occidente ni ven la democracia ni los derechos humanos ni la libertad de expresión tan atractivos, por increíble que les pueda parecer a los occidentales (y recuerda esas misiones "humanitarias" que dejan bombardeos y caos a su paso). En el caso de China, el autor cuenta que esta potencia se "vende" a los países africanos y sudamericanos como un país bueno que no se mete en los asuntos internos ni les da la consejos ni "moralina" como los occidentales.

El autor también refiere lecciones de estrategia que dio la historia pero también la vida misma. Recuerda por ejemplo el hecho de la "patada a la escalera": una vez que una potencia ha subido a la cima tira la escalera para que no suban sus rivales. Sería el caso de EE.UU. rodeando a la exURSS por Europa del Este y el Báltico (al expandirse su flanco la OTAN), boicoteando la presencia de Rusia en Siria y ejerciendo influencia en el Mar Negro y Aral, donde ya tiene bases americanas, así como en Thule (Groenlandia, para controlar el Ártico). En Asia, EE.UU. intenta mostrar músculo a China, con un gran despliegue en Corea del Sur, y China, a su vez busca crear un "mar interior" sin extranjeros.

La idea general es que por muy poderoso que sea un país, debe saber primero a qué se enfrenta cuando invade un país. Recuerda que el día-D del desembarco en Normandía, los aliados vieron frenado su avance por muros vegetales de 3 metros que habían creado los celtas 2.000 años antes. En otros países, un "patinazo" cultural generó graves tensiones: la revuelta de los cipayos en la India contra los británicos (por untar con grasa animal los cartuchos), las rebeliones religiosas en Afganistán o Pakistán porque los americanos hicieron algún sacrilegio, o la tenacidad vietnamita (que ya había echado a los colonizadores franceses) y con los que para EE.UU. fue imposible negociar  nada que no fuese la inmediata retirada americana del país. También está el caso filandés, cuya pequeña población se dividió en guerrillas y paró a los carros de combate soviéticos en 1939 durante todo el invierno hasta que Stalin tuvo que desistir. O cómo los guerrilleros españoles convirtieron en un infierno la presencia de las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia (donde Napoléon perdió medio millón de hombres en cinco años, "gota a gota").

El autor recuerda que la guerra es "incontrolable" e "impredecible" y que aunque todos van con la idea de ganar suele haber "sorpresas". Un enemigo débil puede atacar el punto más vulnerable de su prepotente atacante. O el conflicto, previsto para unos días, puede encenagarse durante décadas (pone como ejemplo Afganistán, Vietnam).

El fervor religioso también es un catalizador para que las poblaciones vayan a la guerra pero el autor recuerda que, generalmente, los poderosos tienen otros intereses inconfesables (generalmente económicos o geopolíticos), por lo que suelen disfrazar toda guerra como una "causa justa" (un concepto que se remonta  a los monjes-guerreros de las Cruzadas y ahora a los "muhaidines"). Eso ha dado pie a guerreros fanatizados por una total fidelidad a una religión, del signo que sea, y que le han venido muy bien a algunos gobernantes. El autor recuerda la película de Rambo III, quien lucha junto con los talibanes (los "buenos") contra los soviéticos (los "malos") en los años 80 y 20 años después, se invierten las tornas, y son estos guerreros de las montañas con un férreo control del honor los "malos" porque pelean contra EE.UU.

Del mismo modo, remover demasiado un avispero lleno de exaltados guerreros fanáticos no es una buena idea, según explica el autor. Recuerda que si un enemigo débil no tiene salida para la derrota puede actuar a la desesperada, caso de la población que se suicidó en Numancia (cercada por los romanos) y de otras ciudades que siguieron la misma suerte para no claudicar. Eso lleva a la figura del terrorista suicida que actúa a la desesperada para defender su país o echar a los invasores más fuertes: se han visto muchos casos a lo largo de la Historia, desde los judíos kamizaces (zelotes) contra los romanos a las mujeres cargadas de explosivos que atentaban contra los alemanes en Varsovia, los ataques japoneses contra los portaaviones, los vietnamitas o los terroristas globales "muhaidines" de las torres del 11-S y otros cientos de ataques.

El autor también comenta cómo se divide el mundo en los "buenos" y "malos". Si un país no rinde pleitesía al más dominante, o no hace lo que él quiere, pasa a entrar en la lista de los "malos" y se convierte en un paria internacional si es que no lo invaden directamente. También está la técnica del "portero de discoteca" (solo un puñado de países tienen derecho de veto en la ONU, solo unos pocos son admitidos en el distinguido club del G-8, o no tienen por qué someterse a los dictados del FMI sino que reciben préstamos amistosos por otras vías). China usa ese poder de veto para "vender" a sus socios comerciales que si tienen algún problema con Occidente, puede bloquear cualquier decisión de la ONU.

Otro factor es la influencia cultural y la presión en la opinión pública. El autor relata tantos ejemplos de cómo las grandes potencias interfirieron en la opinión pública de otros países y lo siguen haciendo (para amoldarlos a sus intereses crean institutos de opinión, financian partidos que defiendan estos intereses) que no le cabe más que concluir que "todos lo hacen". Un caso paradigmático es el del magnate de la prensa Hearst que lanzó en 1898 una campaña mediática contra España (que les tocaría hacer el papel de los "malos") para convencer con todo tipo de falsedades a los estadounidenses de que había que declarar la guerra para liberar a los cubanos de la opresión. En una guerra rápida, EE.UU. se hizo con el control de Cuba, Filipinas y Puerto Rico mientras que España, que desde 1808 era una potencia menor, perdió sus últimas colonias oceánicas. Ningún país europeo se atrevió a desafiar a USA, convertida ya en una gran potencia.

La conclusión del autor es que el mundo sigue siendo inestable y es probable que aumenten los "microestados" y las fragmentaciones de países por una sencilla razón: son más fáciles de controlar por los grandes (en concreto EE.UU., Rusia y China). En vez de haber grandes estados medianos o incluso continentales (como la UE), o un poder fuerte de la ONU, existe un mosaico de países débiles o instrumentales (caso de Panamá o Yemen) que tienen importancia geoestratégica y tienen que amoldarse a lo que digan los países más poderosos. A todo ello se une que entre los propios aliados se espían (como se ve en los papeles y cables diplomáticos de Wikileads, etc...) por lo que conviene ir con precaución en el mundo global.


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Resumen del libro "El dominio mundial", de Pedro Baños (2018)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/04/el-dominio-mundial-de-pedro-banos-2018.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología.

Sociología, geopolítica, política internacional, dominio mundial, globalización, geoestrategia

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Ficha técnica


Título: "El dominio mundial"

Subtítulo: "Elementos del poder y claves geopolíticas"

Autor: Pedro Baños

Edición en español: Editorial Ariel, editorial Planeta, Barcelona, 2018

Número de páginas: 367

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Biografía del autor Pedro Baños (hasta 2019)

 El autor Pedro Baños es coronel del Ejército de Tierra y diplomado del Estado Mayor, actualmente en situación de reserva. Ha sido jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo. Ha participado en misiones en Bosnia-Herzegovina (Unprofor, Sfor y Eufor) y hoy es uno de los mayores especialistas en geopolítica, estrategia, defensa, seguridad, terrorismo, inteligencia y relaciones internacionales. Es autor de Así se domina el mundo, best-seller publicado también por Ariel.
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Texto de contraportada

"Si en su best-seller internacional Así se domina el mundo, Pedro Baños exponía cómo, para qué y con cuáles estrategias los poderosos intentaban, en dura pugna entre ellos, controlar a países y personas, en esta nueva obra da un paso más hacia la plena democratización de la geoestrategia y detalle cuáles son los instrumentos que se emplean para lograr ese predominio planetario.

Así, veremos cómo la potencia militar, la capacidad económica, la diplomacia, los servicios de inteligencia, los recursos naturales, el conocimiento y la comunicación estratégica, entre otros, se convierten en las herramientas de trabajo habituales de los grandes manipuladores geopolíticos. Además, el texto se complementa con los dos principales aspectos que el autor considera que van a modificar la geopolítica en los próximos años: la tecnología y la demografía. Y termina alertando de que se está viviendo un cambio de paradigma geopolítico sobre el que hay que estar prevenidos, pues a todos nos afectará de forma muy directa.

Una obra tremendamente visual, pues es prolija en detallados gráficos  a color, lo que sin duda facilita la comprensión de lo que se expone y hace más agradable la lectura.

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ÍNDICE

Los elementos del poder mundial

1. Potencia militar: el musco bélico

2.  Capacidad económica: el verdadero poder

3. Diplomacia: un poder no tan blando

4. Servicios de inteligencia: el poder de la información

5. Recursos naturales: la fuente del poder

6. Territorio y población: el poder tangible

7. Potencialidades intangibles: el poder etéreo

8. Conocimiento y tecnología: el poder de la sabiduría aplicada

9. Comunicación estratégica: el poder de la influencia y la persuación


Los grandes condicionantes geopolíticos

1. Tecnología: esos locos cacharros

2. Demografía: personas convertidas en gente


Hacia un nuevo orden mundial

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RESUMEN

Comentarios iniciales: Este libro es la segunda parte escrita por el experto Pedro Baños sobre el dominio mundial. Alerta de que se está viviendo un cambio de paradigma geopolítico "al que hay que prestar gran atención, pues repercutirá en todos nosotros".

Entre los autores más interesantes que menciona está Johan Galtung, matemático y sociólogo noruego, que anticipó en 1980 que en menos de diez años la Unión Soviética se desmoronaría víctima de sus contradicciones (la URSS cayó en 1991) e hizo otra predicción para el 2025: la caída del imperio estadounidense (aunque en el 2000, lo adelantó al 2020). El autor identificó en su libro La caída del imperio norteamericano las recetas del derrumbe: generacionales, culturales, militares, económicas, políticas, sociales... Si Washington no iniciaba un retraimiento suave y paulatino del contexto internacional, podría desplomarse como la URSS. Un poco lo que ya está haciendo Trump al iniciar la retirada estratégica de los viejos frentes ante una economía debilitada (tras el abandono de Bretton Woods en 1973 por Nixon y luego por la crisis del 2008).

O sea, según Baños, Estados Unidos asume ya un modelo de "multipolaridad excéntrica" (EE.UU. seguiría siendo la potencia dominante pero tendría que repartir su poder, en referencia a China (el gran rival tecnológico y económico) y Rusia). Los actores secundarios serían Europa, India, México y Brasil.

Según el autor, China se convierte ahora en un gigante aeroespacial, se extiende por África, Iberoamérica y mar del Sur de China e incluso compra tierras para cultivar, implanta una nueva Ruta de la Seda y compra sectores estratégicos en horas bajas en Europa.

Según la teoría de Baños, Trump estaría intentando "deconstruir" el mundo (sobre todo el económico) para crear otro nuevo orden mundial (que se parezca a aquel en que EE.UU. era el dueño del mundo en 1945 y en 1991).

El autor hace hincapié en que dos factores claves del cambio mundial son la demografía (nos encaminamos a un mundo de jóvenes que viven en países pobres) y la tecnología (un oasis de ciudades inteligentes y sostenibles en el Norte cercadas por chabolistas). A ello se suma que los más ricos creen ciudades-fortaleza, islas-refugio urbanas alejado de las desigualdades del resto del mundo, más automatizado y conectado.

Baños apela a un cambio de mentalidad, a un menor egoísmo y mayor moral, conciencia y valores, a una responsabilidad personal, pero su libro, precisamente, abre los ojos sobre cómo funcionan los entresijos de la política internacional y los intereses de quienes mandan en el mundo.

El control militar del mundo

En su libro, el autor explica quién controla militarmente el mundo. Estados Unidos tiene desplegados el 54 % de sus ejércitos exteriores haciendo un "tapón" en la frontera de Rusia y China a lo largo del corredor de Europa del Este (otro 16 % a mayores desplegado), Oriente Medio y el Cáucaso, Caspio y montañas afganas. Es un "cinturón" que contiene a sus dos grandes rivales mundiales. Sin embargo, EE.UU solo tiene el 8 % de sus tropas desplegadas en el Pacífico, el nuevo punto "caliente".

El autor dice que el poder radica en los océanos y brinda el control del tráfico internacional (razón por la cual EE.UU. tiene 19 portaaviones y sus rivales uno, tres o cuatro). En cuanto a las tropas, estas han disminuido a medida que aumenta la tecnología. El imperio español no movía a más de 3000.000 hombres mientras que la dinastía Ming, en una época cercana, movilizaba 1,5 millones (para luego reducir a solo 800.000). En la Primera Guerra Mundial, Alemania tenía a 5,3 millones de soldados (más que nadie) hasta que la URSS y Estados Unidos movilizaron a 11 y 12 millones cada uno y el Reich a otros 12 millones. Actualmente, el ejército más numeroso es el de Corea del Norte con 9,4 millones de soldados.

Pero tecnológicamente, EE.UU. es imbatible ahora: tiene 13.762 aviones y 19 portaaviones y gasta medio billón de dólares al año, así como 2,3 millones de soldados, 70 submarinos y 5.884 carros de combate.
 Su rival Rusia dispone de 3,3 millones de hombres, gasta diez veces menos dinero pero tiene 20.216 carros de combate, solo tiene 3.800 aviones, un portaaviones y 63 submarinos.
Y China dispone de 3,7 millones de soldados, gasta 161.000 millones, tiene 6.400 tanques, 2.955 aviones, un portaaviones y 68 submarinos. India tambiñen es una potencia bien armada.
La otra potencia es Corea del Norte, con 6,5 millones de soldados, 5.000 tanques, 950 aviones y 76 submarinos.
Japón tiene 4 portaaviones y 1.600 aviones y Alemania, 700 aviones y 500 tanques. Los ejércitos de ambos países oscilan entre 200.000 y 300.000 hombres.

Ahora mismo, EE.UU., China, Arabia Saudí, Rusia, India y Francia son los que gastan más dinero en armamento al año (siendo USA el triple que China y diez veces más que Rusia).

Tanto Rusia como EE.UU. tienne 6.500-6.800 cabezas nucleares cada uno mientras que Corea del Norte se cree que podría tener 10 o 20 e Irán ninguna. Francia y China tienen sobre 300.

Estas grandes potencias también emplean a compañías privadas (las CMP, mercenarios o subcontratas). Estas son las más conocidas: Dyncorp (EE.UU), Control Risk (UK), Academi (EE.UU.), Triple Canopy (USA), Grupo Constellis (USA) y GK Sierra (USA). Por su parte, los rusos tendrían sus propias subcontratas (Grupo RSB, Antiterror, Centrer, Cosacos, Wagner...)

Respecto a los robots-soldado (armas completamente autónomas), se sabe que lo están desarrollando EE.UU., Reino Unido, China, Israel, Rusia y Corea del Sur.

El control económico del mundo

El autor destaca la importancia de la "guerra económica" (desde los bloqueos napoleónicos, a la guerra del Opio o el bloqueo a Japón en la Segunda Guerra Mundial de combustible y cereales). También dice que EE.UU. fomentó la descolonización entre sus aliados para que no tuviesen acceso tan fácil a las materias primas tras la postguerra (a los que ancló con una ayuda de 12.000 millones de dólares con el plan Marshall). Además, los países recién liberados podían caer bajo su órbita
comercial (el llamado neocolonialismo).

Indica que la globalización se basa en la democracia, la economía de mercado, el liberalismo económico, la iniciativa privada y el capitalismo. Los otros pilares son el FMI (EE.UU. tiene el 17 % de la cuota y del voto y los miembros de la UE, el 32 de la cuota y el voto repartido / debe garantizar la estabilidad), el Banco Mundial (fuertemente controlado por Washington pues tiene veto, debe dar financiación a los países pobres) y la Organización Mundial del Comercio.

Otro aspecto de la guerra económica es la manipulación de los precios del petróleo. Los precios del barril se desplomaron en 1986 (para boicotear a Irán) y arruinó a la URSS y a Venezuela. En 1990, Sadam Husein se quejó de los bajos precios e invadió Kuwait. En el 2008 hubo otra posible manipulación: el precio estaba en máximos a 147 dólares y Rusia invadió Georgia (que quería entrar en la OTAN). De repente, el petróleo se hundió a 90 dólares y llegó a tocar los 35. Esta imprevista bajada hundió al venezolano Chávez y a Rusia. El nuevo sobresalto fue en el 2014, cuando el petróleo volvió a caer de 100 dólares a 50 (porque subió el "fracking", la crisis) y debilitó a Rusia en Ucrania y Crimea y Siria, y castigó a Venezuela. A los demás perjudicados, el FMI y BM les compensó.

El autor indica que EE.UU. puede influir en los precios del petróleo al poder manipular el valor del dólar, ya que las transacciones energéticas se realizan en dólares.

A todo ello se suman ahora los yacimientos de gas de enquisto, que están en China, Estados Unidos, México (está en una situación privilegiada), Argentina, Sudáfrica, Australia, Canadá, Libia, Argelia, Brasil y Polonia, principalmente.

Otro detalle importante es la deuda pública de Estados Unidos (el 55,9 está en poder de acreedores norteamericanos, el 9,5 % de China y Hong Kong, el 8 % de Japón y el 26 % del resto del mundo). Su deuda es de 21,3 billones de dólares pero como esta moneda está ligada a la producción de petróleo, le permite imprimir billetes para sobrevivir.

Otra clave es la divisa como fuente de poder (siendo el dólar ligada al patrón oro desde 1945 hasta que hubo inflación en 1971 hasta que el dólar no fue convertible con oro pero sí con petroleo y gas, los petrodólares (que son el 65 % de las divisas))
El dólar es un arma económica pero de doble filo ya que podría surgir una divisa alternativa (se intentó pero eso equivale a una guerra con EE.UU). Los rusos intentaron hacer un rublo-yuan y Venezuela propuso un Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos. Por su parte, el presidente Strauss-Kahn del FMI intentó buscar una reserva internacional (los Derechos Especiales de Giro) pero, al poco, lo echaron por un escándalo sexual. Otras propuestas de petromonedas fueron la caucásica "altyn".
Por su parte, el yuan (renminbi) chino es moneda de reserva del FMI y lanzó el "petroyuan" para comprar a Venezuela o Nigeria y Zimbabue. A China tampoco le interesa desvalorizar sus enormes reservas de dólares. Rusia y China están comprando oro (entre los dos suman 4.000 toneladas) para crear una supermoneda el rublo-yuan. En ese caso, EE.UU. lanzaría otra moneda, el "amero" (con Canadá y México e incluso fusionarse con el euro).

Europa también es un duro competidor económico para EE.UU (su "federador exterior", según De Gaulle) y además el continente quiere normalizar sus relaciones con Rusia (y acceder a su fabulosa riqueza material y su granero). Francia está muy preocupada por la pérdida de su soberanía al vender la empresa estratégica Alstom a General Electric, de EE.UU . Hay "zancadillas" para quitarse ventas y contratos.

El autor es escéptico con la idea de una UE convertida en un solo bloque político, con un liderazgo único y su propio ejército y sólidos instrumentos financieros. En Francia creen que a EE.UU. no le interesa una Europa unida políticamente, solo económicamente, a la que ve como un "escudero". Sospecha el autor que EE.UU. seguirá usando sus caballos de Troya en las instituciones comunitarias y nacionales europeas.

Otro apartado relacionado con la economía es la Nueva Ruta de la Seda, que conecta Yiwu (cerca de Cantón) en China con Madrid por tren de mercancías a través de Moscú y Polonia (con un ramal a Londres), y luego tiene varios brazos por Irán y Turquía, a la que se une la vía marítima por Suez hasta Roma (aunque el libro no lo menciona, la Ruta de la Seda seguiría hasta Lisboa). EE.UU. no ve con buenos ojos la ruta porque China es su competidor y una amenaza para sus intereses geopolíticos y económicos. Tampoco le gusta el corredor entre China y Pakistán, a través de la conflictiva Cachemira (eludiendo los puertos de la India).

Otro dato de interés es el poder de la industria alimentaria, monopolizado por Bayer-Monsanto (una controla los abonos y herbicidas y el otro los alimentos transgénicos).

El autor concluye que un país serio tiene que dotarse de un departamento específico de geopolítica económica.

Conflictos diplomáticos y espionaje

Pedro Baños localiza varios focos calientes

En el mar de China, las islas Senkaku, islas Pratas, Paracelso, Scarborough, Banco McClesfield, Islas Spratly. Si Japón protesta, China le corta el suministro de tierras raras.

También está la ciberdiplomacia. Los programas y apps de Facebook también sirven para transmitir el mensaje de EE.UU. al mundo. Se trata de diplomacia-marketing para "consumir".

El autor también comenta el dispositivo Echelon, el dispositivo global de vigilancia electrónico (operado por la NSA de USA y sus aliados) y con estaciones en Seattle, Canadá, Yorkshire, Comwall, Baviera, Australia y Nueva Zelanda. El autor dice que Occidente se hace la víctima con el espionaje de rusos, chinos o iranís y resulta que el más agresivo es EE.UU., a través de la red Echelon. Además, el autor dice que la NSA tiene potestad de su gobierno para espiar indiscriminadamente fuera de EE.UU. y monitorizar todas las comunicaciones electrónicas (e-mail, chat, vídeos, fotos, voz, transferencia de archivos, videoconferencias, detalles de redes sociales...)
Por su parte, la BND alemana estuvo espiando desde 1990 los correos de periodistas extranjeros, así como legaciones extranjeras.

Otro capítulo de interés son las operaciones encubiertas; como que la CÍA fomentó la Europa unida aportando 50 millones. El dinero lo vertió el Comité Americano para una Europa Unida (Ford y Rockefeller) que financiaba al Movimiento Europeo y a su rama juvenil. Aquellas opiniones contrarias eran "neutralizadas".
También habla de los complots contra Castro y las prisiones secretas de la CIA en Europa.

Los principales servicios de inteligencia extranjera son:

- China : Ministerio de Seguridad del Estado de China (MSS) que tiene 100.000 agentes.
- EE.UU. Cuenta con 17 agencias.
. Rusia: el Servicio Federal de Seguridad (FSB)
-Vaticano: tiene la red más extensa de inteligencia, la más opaca

También estudia los paraísos fiscales (hay 11 en Europa), en los que los servicios de inteligencia buscan información.

Recursos naturales

Otro capítulo trata sobre los recursos naturales y sus potenciales conflictos.

El autor menciona la desigual disponibilidad de agua en el 2025 (escasez en Levante y Cataluña), así como el norte de México y sur de EE.UU.
También menciona el interés de las grandes potencias por África y sus minerales, donde ya están China, Francia y Reino Unido obteniendo concesiones. En el caso de China, ya está en el Magreb, Sudán, Nigeria, Guinea, Angola, Zambia, Congo y Sudáfrica.

Otro foco de conflictos es el Ártico, ya que hay una ruta por la costa rusa (entrando por el mar de Bering) que le interesa a China. En total, hay cuatro rutas (noroeste, noreste, transpolar, puente ártico). Un portacontenedores de Maersk Line logró atravesar ya la ruta Noreste.

La Antártida es otra tierra de interés que se disputan los países del Cono Sur, así como Francia, Reino Unido y Noruega.

El autor también menciona el "Earth Overshoot Day" (indica la distancia que estamos del desastre ecológico y lo de más que gastamos y no producimos). En la tabla se puede ver que en 1970, los recursos de un año se habían agotado el 19 de diciembre y en el 2018 ya estábamos en julio.
El día del exceso terrestre en España es 11 de junio y el de China cuatro días después. EE.UU. agota todo en marzo y Alemania en mayo.

Población

El autor hace hincapié en los cambios demográficos. Señala que uno de cada cinco habitantes del planeta es chino o indio (China tiene 1.384 millones de habitantes y la India, otros 1.296 millones). El 5 % de la población mundial está concentrado en una pequeña extensión de la India, en el Ganges.

Poder etéreo

El autor explica cómo la gente en mayo de 1945 pensaba que el país que más contribuyó a derrotar a Hitler fue la URSS (57 % de los encuestados) y en el 2015, el 54 % pensaba que fue EE.UU. Esto se debe a las tácticas de publicidad de cada país. Razón por la cual, China se ha lanzado a controlar el cine extranjero para dar una buena imagen de su país.

Urbanización
Aumento exponencial

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