lunes, 12 de octubre de 2026

Premio Nobel de Economía 2026 para Robert E. Hall y Michael Woodford (sentaron las bases del neokeynesianismo)

 El Banco Central Sueco (Sveriges Riksbank) ha concedido el premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel 2026 a Robert E. Hall y Michael Woodford por los "fundamentos de la microeconomía para la estabilización económica".

Link original: https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/2026/summary/

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BIOGRAFÍAS


Michael Woodford
– Biografía – 2026. NobelPrize.org. Nobel Prize Outreach 2026. Mon. 12 Oct 2026. https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/2026/woodford/facts/

Blog de la Universidad de Columbia: https://blogs.cuit.columbia.edu/mw2230/biography/

Robert E. Hall – Biografía – 2026. NobelPrize.org. Nobel Prize Outreach 2026. Mon. 12 Oct 2026. https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/2026/hall/facts/

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MINI-RESUMEN

Comentarios-resumen de E. V. Pita:  Sentaron las bases del Neokeynesianismo

https://evpitasociologia.blogspot.com/2026/10/premio-nobel-de-economia-2026-para.html

Ver otras reseñas de premios Nobel de Economía en: 

https://evpitasociologia.blogspot.com/2011/12/resumen-de-libros-de-premios-nobel-de.html

Robert E. Hall y Michael Woodford  son dos teóricos (de Stanford U. y Columbia University, respectivamente) que sentaron las bases del neokeynesianismo. 

Su reforma matemática mejora el modelo keynesiano de los años 30. La nueva fórmula que plantearon (guiándose por el gasto microeconómico de los hogares y su nivel de consumo) permitía controlar la inflación y superar el descrédito del gasto público. El keynesianismo perdió apoyo por no poder frenar las crisis del petróleo de 1973 y 1978 (el gasto público fue contraproducente porque generó desempleo y elevada inflación). El modelo de Woodford recomienda medidas de enfriamiento, como el aumento de los tipos de interés, para evitar una inflación descontrolada. Su enfoque ha permitido responder a los recientes choques de oferta de manera más eficaz que durante las crisis del petróleo de los años setenta.

 En el 2003, Michael Woodford escribió el manual teórico: Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy,

El libro fue premiado en 2003 por la Association of American Publishers Award for Best Professional/Scholarly Book in Economics.

Sus recetas fueron la base para superar la crisis del 2008 (la llamada Gran Recesión, donde se conjuró una crisis de demanda con otra de deuda y de bancarrota). Esta vez se tuvo en cuenta la microeconomía (el consumo de los hogares y las perspectivas de futuro) para entender los ciclos de estabilización económica (puede haber un parón de los hogares para consumir, razón por la que los bancos centrales estimulan el consumo para reactivarlo). Si los hogares seguían demandando consumo, se generaba inflación; si se enfriaba esta demanda con tipos de interés alto, se podría frenar la inflación y acortar una crisis larga. La misma fórmula se empleó para la crisis global del 2020 por el confinamiento por covid.

Su explicación científica y matemática en: https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/2026/advanced-information/

Otros libros de interés de Woodford

Woodford también escribió o editó manuales de Macroeconomía: Handbook of Macroeconomics (con John B. Taylor), Handbook of Monetary Economics (con Benjamin M. Friedman), The Inflation Targeting Debate (con Ben S. Bernanke), and el manual International Macroeconomics (con Stephanie Schmitt-Grohé ay Martin Uribe).

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RESUMEN (Banco de Suecia)

extraído de https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/2026/popular-information/ 

El desarrollo económico se caracteriza por una alternancia de fases de contracción y expansión. Estimular o desacelerar la economía en el momento oportuno puede aportar estabilidad y permitirnos evitar recesiones prolongadas o una inflación desbocada. Las investigaciones de Robert E. Hall y Michael Woodford han generado un cambio de paradigma en la política de estabilización. Los modelos neokeynesianos, fruto de sus investigaciones, permiten explicar y cuantificar cómo la política de estabilización afecta a los ciclos económicos, y son utilizados actualmente por bancos centrales y ministerios de finanzas de todo el mundo.

«El banco central debe reducir su tasa de política monetaria para reactivar la economía».


«El gobierno debería estimular la economía aumentando la renta disponible de los hogares e impulsando el consumo».


«¡Es necesario aplicar tipos de interés más altos o reducir el gasto para enfriar la economía; de lo contrario, perderemos el control de la inflación!».


Declaraciones como estas se escuchan con frecuencia en los debates públicos sobre política económica. Todas ellas ejemplifican instrumentos de la política de estabilización, es decir, las medidas que los gobiernos y los bancos centrales implementan para suavizar las fluctuaciones económicas. Esto puede implicar que el banco central ajuste su tasa de política monetaria, o que el gobierno aumente o reduzca impuestos o transferencias —como las ayudas por hijo a cargo— para influir en el poder adquisitivo de los hogares. El objetivo de la política de estabilización es reducir las fluctuaciones económicas —las variaciones en el desempleo y el crecimiento económico— para evitar que la economía caiga o permanezca en una situación de desempleo muy elevado o de inflación descontrolada. Un desarrollo macroeconómico estable y constante es más beneficioso tanto para los hogares como para las empresas que una evolución tipo «montaña rusa», con profundas caídas y picos elevados. Los hogares con menos recursos y márgenes financieros reducidos suelen verse especialmente perjudicados por las fluctuaciones económicas excesivas.

Las investigaciones de Robert E. Hall y Michael Woodford nos han dotado de mejores herramientas para gestionar las recesiones económicas. Ellos sentaron las bases del paradigma neokeynesiano, en el que los modelos se construyen a partir de microfundamentos; es decir, desde abajo hacia arriba. Los resultados económicos son el fruto de millones de decisiones tomadas a nivel micro por los hogares y las empresas. Al utilizar modelos basados ​​en este enfoque —en lugar de limitarse a estudiar la economía desde una perspectiva macro, como una visión de conjunto o a vista de pájaro—, las investigaciones de Hall y Woodford han generado un cambio de paradigma en la teoría de la política de estabilización.

La política de estabilización perdió eficacia

La idea de que la política de estabilización puede reportar grandes beneficios se remonta a la obra de John Maynard Keynes, escrita hace casi un siglo. Su planteamiento —que sigue siendo la base de la política de estabilización— sostenía que la demanda agregada de bienes y servicios por parte de los hogares y las empresas no se ajusta automáticamente a la capacidad productiva de la economía. Si la demanda es insuficiente, se produce un elevado desempleo y un crecimiento bajo; si es excesiva, la economía se sobrecalienta y la inflación aumenta. Es posible suavizar los picos y valles del ciclo económico estimulando la demanda (acelerando) cuando esta es baja y frenándola cuando es excesiva.

Los modelos keynesianos tradicionales se basaban en la supuesta estabilidad de las correlaciones estadísticas entre variables macroeconómicas clave, como la inflación, el consumo, el desempleo y la producción. Un ejemplo es la relación entre inflación y desempleo —la curva de Phillips—, que muestra que la inflación tiende a ser baja cuando el desempleo es alto, y viceversa. Otro ejemplo es la determinación del consumo en función de la renta disponible total de los hogares: a mayor renta disponible, mayor consumo. Se asumía que las relaciones entre estas variables eran aproximadamente lineales, de modo que, si una variable cambiaba, la otra lo hacía en proporción. Bajo esta premisa, resultaba sencillo calcular en qué medida acelerar o frenar la economía; sin embargo, este enfoque resultó ser demasiado simplista para funcionar de manera consistente.

Durante las crisis petroleras de la década de 1970, las relaciones entre las variables macroeconómicas se volvieron mucho más inestables de lo que investigadores y responsables de la toma de decisiones habían supuesto. La inflación aumentó a pesar del incremento del desempleo, y el vínculo entre ingresos y consumo resultó no ser tan fiable como se había asumido. Esto significó que la política de estabilización no funcionó: hubo un exceso de estímulo en el momento inadecuado, lo que acarreó consecuencias a largo plazo en forma de muchos años de bajo crecimiento y elevada inflación.

Economistas influyentes como Robert E. Lucas, Jr. (galardonado con el premio de economía en 1995) argumentaron que el problema de la política de estabilización keynesiana residía precisamente en la suposición de que la relación entre las variables macroeconómicas era estable. Para que estos modelos funcionaran, debían contar con fundamentos microeconómicos; es decir, debían basarse en relaciones microeconómicas sólidas. La inflación viene determinada por las decisiones de fijación de precios de miles de empresas individuales. El consumo privado total se basa en las decisiones de millones de hogares, y las decisiones de empresas y trabajadores individuales determinan el volumen de producción. Los fenómenos macroeconómicos solo pueden comprenderse estudiando el comportamiento de los agentes individuales y agregando sus acciones.

La crítica de Lucas ganó terreno, pero construir modelos con microfundamentos resultó más fácil de decir que de hacer. Estos modelos debían resolver los problemas que los modelos keynesianos tradicionales no lograban solucionar y, al mismo tiempo, ser lo suficientemente simples y comprensibles para su uso generalizado.


Un problema de especial relevancia para la política de estabilización es determinar cómo se fija el consumo privado. Investigaciones teóricas previas sostenían que el consumo depende tanto —o más— de las expectativas de ingresos futuros de los hogares que de sus ingresos actuales. Esto complica la política de estabilización, ya que las expectativas de los hogares sobre el futuro no son constantes, sino que se ven afectadas por variaciones en factores como los impuestos, los tipos de interés o la inflación. Sin embargo, la hipótesis sobre la importancia de las expectativas resultaba difícil de contrastar y cuantificar, dado que las expectativas de los hogares no son directamente observables.


Muchos investigadores intentaron hallar indicadores de las expectativas de ingresos futuros de los hogares para ver si era posible predecir las decisiones de consumo, pero ninguno tuvo éxito, hasta que Robert E. Hall comenzó a plantear el problema desde una perspectiva totalmente nueva.


Hall revoluciona la investigación

La idea central de Hall era que, si el consumo de los hogares está determinado por sus expectativas de ingresos futuros y otras consideraciones relevantes, entonces sus decisiones de consumo constituyen el indicador perfecto de dichas expectativas: si son optimistas, consumirán más que si son pesimistas. Esto implica también que solo ajustarán su consumo si modifican su valoración del futuro, lo cual requiere la aparición de información nueva y relevante. Dado que, por definición, la información nueva no puede predecirse —pues de lo contrario no sería nueva—, tampoco pueden predecirse los cambios en el consumo, siempre que la teoría sea correcta. Hall había dado así un vuelco al enfoque de la investigación: en lugar de buscar indicadores capaces de pronosticar el consumo de los hogares, los investigadores debían contrastar la hipótesis de que no es posible predecir los cambios en el consumo.


Resultó que la hipótesis de Hall era correcta. No se identificó ninguna variable que fuera decisiva para predecir los cambios en el consumo. Incluso sus colegas más escépticos quedaron convencidos; el hecho de contar ahora con un punto de referencia natural resultó tan importante como demostrar la validez de la teoría. Los cambios previsibles en el consumo deben depender de desviaciones respecto a los supuestos de la teoría —como el hecho de que algunos hogares no puedan endeudarse o carezcan de ahorros, viéndose así obligados a vivir al día—. Tomando como referencia dicha teoría, los investigadores pudieron estimar la proporción de consumidores que se encontraban en esta situación.

Hall presentó sus resultados en un artículo de 1978, lo que supuso una especie de momento «eureka» para la investigación. Su trabajo resultó clave para el desarrollo de la investigación moderna sobre el consumo. Otro artículo importante fue escrito por Hall y Fredric Mishkin en 1982. Utilizaron microdatos de diversos hogares individuales y demostraron que alrededor del 80 % de ellos tomaban sus decisiones de consumo en consonancia con la teoría, mientras que el resto vivía al día. Estas proporciones varían con el tiempo y entre países, pero es posible estimarlas. La idea de que algunos hogares tienen una visión de futuro al decidir cuánto consumir, mientras que otros no, constituye un elemento importante de los modelos macroeconómicos que utilizan actualmente los bancos centrales y los ministerios de finanzas.


Al comprender el impacto de las expectativas en las decisiones de consumo, Hall resolvió un problema que durante mucho tiempo había desconcertado a los investigadores. Sus aportaciones fueron decisivas para el cambio de paradigma hacia el nuevo keynesianismo en la macroeconomía.


El modelo de Woodford

En un libro publicado en 2003, Michael Woodford presenta un modelo macroeconómico neokeynesiano completo basado en fundamentos microeconómicos. La obra resume los resultados de artículos anteriores escritos por el propio Woodford y otros autores. Este modelo macroeconómico, compuesto por tres ecuaciones, sirve de prototipo para todos los modelos neokeynesianos que han seguido su estela. Su objetivo es funcionar como una especie de laboratorio para los responsables de la política económica. ¿Qué ocurre con el PIB y la inflación si se reduce el tipo de interés? ¿Cuánto deben subir los tipos de interés para estabilizar la inflación en una situación económica concreta?


Los modelos keynesianos tradicionales ofrecían respuestas a estas preguntas, pero resultaron poco fiables. Los nuevos modelos incorporaban fundamentos microeconómicos —describiendo cómo los agentes individuales toman decisiones sobre consumo, producción y precios de los productos— y proporcionaban respuestas más fiables.


Un elemento importante del modelo de Woodford es la descripción de cómo se determina el consumo. Este componente representa la mayor parte de la demanda total de bienes y servicios en la mayoría de los países. Si bien la importancia del consumo ya se reconocía en el enfoque keynesiano tradicional, lo revolucionario fue la incorporación del resultado de Hall: que el consumo depende de las expectativas de los hogares sobre sus ingresos futuros. El consumo también depende del tipo de interés. Si el banco central reduce su tipo de interés oficial, el ahorro se vuelve menos rentable y el consumo actual será mayor de lo que se prevé que sea en el futuro. Solo cuando el tipo de interés se sitúa en un nivel intermedio —un tipo de interés neutral (o natural)—, este no estimula ni reduce el consumo. El concepto de tipo de interés natural fue introducido a finales del siglo XIX por Knut Wicksell, uno de los economistas suecos de mayor influencia internacional. Inspirándose en Wicksell, Woodford demostró que los bancos centrales pueden estimular o frenar la actividad económica ajustando los tipos de interés, en lugar de mediante la cantidad de dinero en circulación. Esta fue una contribución importante que hizo que los modelos neokeynesianos resultaran más útiles en la práctica.

Otro elemento del modelo describe cómo se determina la inflación. Se basa en que las empresas fijan sus precios sabiendo que resultaría demasiado costoso ajustarlos cada vez que varíen la demanda o los costes de producción; por tanto, los precios presentan rigidez. Esta fricción en la fijación de precios es la razón fundamental por la que la demanda resulta tan importante para la producción, según el razonamiento de Keynes. Si la demanda cae pero los precios no lo hacen, se produce un exceso de oferta —y, en consecuencia, un desequilibrio entre oferta y demanda— que puede conducir a una desaceleración económica. Al analizar la decisión de precios de una empresa individual, se hace evidente que, cuando esta ajusta un precio, debe tener en cuenta las perspectivas futuras. Si la empresa prevé que los precios de sus competidores y sus propios costes aumentarán, lo más conveniente es fijar un precio más alto que si tuviera expectativas contrarias. Así pues, las decisiones empresariales también están condicionadas por sus expectativas.


Dado que las empresas miran hacia el futuro, las expectativas sobre los tipos de interés futuros son importantes para la inflación. En consecuencia, la credibilidad y la transparencia son atributos clave para un banco central. Esta idea, que no formaba parte del enfoque keynesiano tradicional, ha cobrado gran importancia práctica para los bancos centrales; una comunicación clara y creíble sobre sus razonamientos y planes de actuación se ha vuelto vital para sus operaciones.


El segundo factor que determina la inflación es la brecha de producción (*output gap*), un concepto introducido por Woodford para describir la presión de la demanda en la economía. Si la presión de la demanda es elevada —lo que implica una brecha positiva, típica de una fase expansiva—, los precios tienden al alza y la inflación se sitúa por encima de lo normal. Si la presión de la demanda es demasiado baja —lo que implica una brecha negativa, habitual en fases de contracción—, los precios tienden a la baja y la inflación se sitúa por debajo de lo normal (véase más adelante). Formalmente, la brecha representa la diferencia entre la producción real y la producción natural; esta última se define como el nivel de producción que existiría si los precios de mercado fueran totalmente flexibles y la demanda estuviera, por tanto, perfectamente alineada con la oferta. Así, la magnitud de la brecha de producción puede considerarse una medida de la distancia que separa a la economía de una utilización eficiente de los recursos, y la función de la política de estabilización consiste en conducir dicha brecha hacia cero.

El nivel de producción natural puede variar con el paso del tiempo. Los cambios repentinos se denominan «shocks de oferta»; ejemplos de ello son las rápidas subidas de los precios de la energía, las perturbaciones en las cadenas de suministro internacionales u otros acontecimientos que afectan bruscamente al potencial de producción de una economía. Si un shock de oferta negativo provoca una caída de la producción natural sin que disminuya la demanda, se genera una brecha de producción positiva. Esto puede ocurrir si las empresas, a pesar del aumento de los costes, no incrementan sus precios en la medida adecuada. En tal caso, la demanda resultará excesiva, aun cuando no haya aumentado.

Aunque la demanda —y, por ende, la producción— disminuya ligeramente a raíz de un choque negativo de oferta (quizás debido a un mayor pesimismo de los hogares, que reducen así su consumo), la brecha de producción podría seguir siendo positiva si la producción natural cae más que la producción efectiva. Este tipo de choque de oferta puede provocar inflación, una reducción de la producción y un aumento del desempleo. A diferencia de los modelos keynesianos tradicionales, el modelo de Woodford recomienda medidas de enfriamiento, como el aumento de los tipos de interés, para evitar una inflación descontrolada. Su enfoque ha permitido responder a los recientes choques de oferta de manera más eficaz que durante las crisis del petróleo de los años setenta.

El modelo de Woodford parece sencillo, pero fue necesaria una investigación fundamental —realizada por él y otros macroeconomistas— para desarrollar este nuevo modelo basado en microfundamentos. Su simplicidad, sumada a su gran ajuste a la realidad, hizo que rápidamente ganara aceptación entre los responsables de formular políticas en bancos centrales y ministerios de finanzas. Además, el modelo permite refinamientos y adaptaciones a las circunstancias específicas de cada país; por ejemplo, el banco central de Suecia cuenta con su propio modelo neokeynesiano, adaptado a las condiciones suecas.


Un modelo adaptable

Como ocurre con todo cambio de paradigma, el neokeynesianismo marcó el inicio de una fructífera línea de investigación económica, no la última palabra al respecto. La investigación sigue avanzando y, desde la publicación de los trabajos de los galardonados, los modelos se han desarrollado y perfeccionado; cabe esperar que este proceso continúe a medida que nuestras economías sigan transformándose. Estos modelos pueden adaptarse fácilmente a las diversas situaciones que afrontan los hogares y las empresas.

En la actualidad, los ministerios de finanzas y los bancos centrales de todo el mundo utilizan modelos neokeynesianos, lo que les ayuda a tomar decisiones fundamentadas y equilibradas en materia de política de estabilización. Sencillamente, no existen otras alternativas viables. Por ello, la próxima vez que su banco central fije los tipos de interés, puede tener la certeza de que uno de los elementos que sustentan esa decisión se basa en cálculos realizados mediante un modelo neokeynesiano con microfundamentos.

Las investigaciones de los galardonados han permitido gestionar las grandes crisis macroeconómicas con mucha mayor eficacia que en el pasado. Han resultado enormemente beneficiosas durante la pandemia y las crisis energéticas de los últimos años, las cuales no han acarreado consecuencias a largo plazo para el crecimiento y la inflación tan graves como las observadas en los periodos críticos de la década de 1970. No nos hemos visto atrapados en una depresión económica catastrófica como la de los años treinta. Si bien las recesiones y los episodios de inflación elevada no han desaparecido, su duración es menor.

El texto continúa en: 

https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/2026/popular-information/ 

Nivel avanzado en : 

https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/2026/advanced-information/

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Ver otras reseñas de premios Nobel de Economía en: 

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lunes, 13 de octubre de 2025

Premio Nobel de Economía de 2025: Joel Mokyr / Resumen de "La palanca de la riqueza", de Joel Mokyr (1990)

 Premio Nobel de Economía de 2025: Joel Mokyr (junto a Peter Howitt y a Philippe Aghion)

Resumen de La palanca de la riqueza (Joel Mokyr, 1990, Alianza Editorial)


Resumen original y actualizado en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2010/11/la-palanca-de-la-riqueza.HTML



Sociología del crecimiento económico y el cambio social.

Título: La Palanca de la Riqueza. Creatividad tecnológica y progreso económico.ç
Título original: The Lever of Riches. Technological Creativity and Economic Progress.
Autor: Joel Mokyr.

Resumen y comentario: E.V.Pita (2010-2011)


El libro, escrito en 1990, estudia el avance de las nuevas tecnologías y su relación con el crecimiento económico.



Primera parte. Crecimiento económico y progreso tecnológico.
Mokyr hace distinciones entre el crecimiento schumpeteriano (expansión económica mediante un proceso continuo de innovación tecnológica financiado por la extensión de créditos) y el smithiano (crecimiento de la actividad comercial).
Dice que las tecnologías evolucionan en el sentido darwiniano de supervivencia y progreso del diseño mejor adaptado. También que una "macroinvención" (como la carretilla o el alumbrado de gas) es seguida de "microinvenciones" que lo mejoran.
Habla del "almuerzo gratis": una tecnología como la noria hidráulica o el molino de viento genera energía extra a cambio de ningún esfuerzo.

El crecimiento económico puede darse por cuatro procesos: Inversión (aumento del capital social), expansión comercial (Adam Smith, el comercio es ejemplo de almuerzo gratis), efectos por escala o tamaño (aumento de la población genera aumento de la renta per cápita no siempre), aumento del caudal de conocimientos (crecimiento schumpeteriano).


Segunda parte.


2. La antigüedad clásica.

Uno de los planteamientos es que el Imperio Romano conocía la tecnología del vidrio, los molinos de agua, el vapor y el hierro pero apenas la desarrolló: no hizo altos hornos, ni a nadie se le ocurrió fabricar gafas, la innovación fue baja incluso en tiempos de crisis, cuando se agotó la agricultura. Solo después, en la Edad Media, en torno al año 1000, esas tecnologías se emplearon masivamente y llegaron a los campesinos (como las herramientas de hierro) o los arados de doble reja, así como la rotación de cultivos más intensiva.

Respecto a las gafas en Roma, hay un texto clásico(¿Plinio el Viejo?) que habla de que Nerón, que era miope, usaba una gema para ver mejor los juegos de gladiadores.

Sobre las calzadas, tenían finalidad militar y no comercial.

Habla del mecanismo de Antikythera (que demuestra el uso de engranajes en Grecia Clásica) y que los astrolabios eran bastante sofisticados. Pero era un aparato científico, no económico.

En Grecia, a partir del 300 aC dejó de haber innovación tras las poleas, roscas. El hierro era malo y pobre mientras que en China conocían el arte de fundir hierro desde el siglo III aC.

En agricultura, no sabían como alimentar mejor al ganado. Alguien inventó una cosechadora pero el logro no se difundió. Las velas de sus barcos eran poco eficaces.

Los celtas eran buenos en maquinaria y ruedas. Pero el mayor logro de Roma fue la invención de la noria hidráulica de engranajes para moler harina. Eran de corriente baja. Las de corriente alta llegan al final del siglo III. En algunos barcos, llegó a haber cojinetes de bola y manivelas, pero sus inventores se llevaron el secreto a la tumba o fueron inventos que no tuvieron repercusión en la economía antigua.

Los romanos intensificaron la tecnología que ya existía previamente.

Mokyr se pregunta cómo es posible que una economía comercial y compleja como la antigua, que tenía transporte animal, producción artesanal e industria alimentaria, no halló soluciones obvias a los problemas técnicos.

La explicación podría estar en que se tarda un plazo en asimilar las nuevas tecnologías antes de sacarles todo el rendimimiento.

La extrapolación es que en economías como la Internet, no se le esté sacando todo el provecho a la Red, o que estos usos se queden estancados en un futuro.

3. La Edad Media
Una propuesta es considerar que la Edad Moderna empezó en el año 1000 y que la Edad Media solo cubre los siglos V a X. Otros autores, Cameron y Neal, dicen que la Edad de Hierro realmente empezó en la Edad Media, cuando se popularizó el uso de herramientas de labranza de hierro o las herraduras, y no solo el metal usado para espadas o corazas de los romanos.

Del 500 al 800 dC, hay atraso, la economía mundial se redujo pero a partir del 900 surgen inventos prácticos que aumentan el bienestar así como la población. Lo importante es que el invento funcionase, sin importar su origen.

El primer logro fue el arado de metal arrastrado por bestias de tiro. El problema era alimentar a los animales pero se hizo un tercer cultivo permitió a los animales pastar en el barbecho y obtener fertilizante para plantar avena para forraje. El segundo logro fue sacarle provecho a las ruedas hidráulicas: fuelles, prensas de vino, aserraderos. En el año 1086 ya había 5.624 molinos al sur de un río de Inglaterra.

Otro gran avance fue la herradura de clavos (frente al calzado romano), habitual en el siglo IX. El otro gran avance fue el estribo, petral, balancín y collera de las monturas (son correcciones del arreo romano que perdía 80% de eficacia). Por último, se inventó el arado con ruedas

En el siglo XII aparecieron las pastillas de jabón.

La movilidad en el mundo musulmán permitió viajar. Perfeccionaron la vela latina, los tejidos (algodón), perfumes y química, e introdujeron el papel (Occidente en el siglo XIII usó la energía hidráulica para procesar la pulpa). Al Jazari escribió El Libro del conocimiento de ingeniosos artefactos mecánicos. Pero su nueva tecnologìa perdió impetú por falta de mejoras.

Entre 1200 y 1500, Occidente despega con el molino de viento, el barco de tres palos, la carabela, e instrumentos de navegación (los vikingos eran víctimas de la hafvilla, la pérdida del rumbo en el mar), el compás (mencionado en 1180 en De Utensilibus), la traducción de la geografía de Ptolomeo y su latitud (que promovió el uso del astrolabio).

El otro progreso vino de la metalurgia en Alemania, Austria y Bohemian (altos hornos más baratos que fraguas) y la separación del cobre de la plata.

El reloj de pesas data del siglo XIII (fue una macroinvención). En el s. XIV, Dondi fabricó uno que imitaba los movimientos celestes. Todos los pueblos querían tener un gran reloj. Se le considera la máquina fundamental de la industria moderna. En el s. XIV se empezó a dividir las horas en 60 minutos de 60 segundos. Aumentó la productividad, exactitud y la eficiencia.
El último gran invento fue la imprenta.

Otro invento fue el volante para el torno de hilar y creó una industria de lana en el siglo XII (y anticipó la correa de transmisión).

Las gafas datan del siglo XIII, se inventaron en Italia en 1285.
El botón apareció en Alemania en 1230.
En los Países Bajos se inventaron las esclusas para los canales.
El uso de pólvora en armas fue otro "avance".

Europa sabía menos en 1500 que Arquímedes en 22o AC pero su tecnología era superior.
A diferencia de la Antigüedad, la tecnología de la Edad Media no fue grandiosa pero sí práctica y en manos privadas. Cameron dice que los labriegos medievales tenían herramientas propias y por eso buscaban las mejores y más prácticas, lo que impulsó la industria del hierro.


4. El Renacimiento y la tecnología de 1500 a 1750.

Fue un periodo de desarrollo tecnológico pero no de revoluciones tecnológicas.

En 1500, la tecnología china estaba agotada porque sus relojes de agua y sus imprentas no se difundieron a gran escala.
En Europa hubo microinvenciones pero no grandes macroinvenciones.
Los Países Bajos lanzaron la "nueva agricultura": nuevos cultivos, alimentación en establos y eliminación del barbecho (se sustituyó por el abono y la tierra arable). Los molinos de viento giratorios mejoraron. Se empezó a usar el carbón como energía y el coque, los altos hornos mejoraron el rendimiento, hornos de reverbero, trompa para soplar aire en la fragua, talleresde laminado de hierro.

Libros: Agrícola: De Re Metallica en 1556 (ingeniería minera).

Da Vinci: era un gran mecánico pero legó 5.000 páginas llenas de diseños sin publicar. Produjo pocos beneficios y ninguna idea práctica. El papel de los grandes científicos como Newton, Galileo o Boyle fue mínimo para el avance tecnológico, según Mokyr.

Pascal construyó una máquina que podía sumar y restar. Se introdujeron los número arábigos (ya desde el XII por Fibonacci)

5. Los años de los milagros: La Revolución Industrial, 1750 a 1830

-Tecnología de la energía.
-Metalurgia
-Tejidos
-Servicios.

Otto von Guericke hizo en Magdeburgo el experimento de las yuntas de caballo que no pudieron separar dos hemisferios que encerraban un vacío ( en 1691 ya se probó el primer pistón).
El primer motor de vapor data de 1698 (Papin).
Thomas Newcomen logra una bomba de agua mecánica de vapor para las minas y se difundió por toda Europa y colonias.
Watt

La clave de los avances es que los ingenieros resolvieron problemas muy difíciles y también hubo un gran esfuerzo colectivo.


6. Finales del siglo XIX: 1830 a 1914.

Adam Smith: beneficios de la división del trabajo.
Producción en masa.
Tercera parte. Análisis y comparaciones.

El acero
El convertidor Bessemer.

La industria química especializada fue un "almuerzo gratis" (Bayern).
Químicos alemanes.
Leblanc y la producción de sosa.

La electricidad

7. La comprensión del progreso tecnológico.

¿Por qué hay cambio tecnológico en unas sociedades y otras no?
Es una demanda del consumidor.
Los costes se abarataron.
La esperanza de vida
La nutrición
La disposición a aceptar riesgos
El medio ambiente geográfico
La dependencia de la trayectoria
Los costes de la mano de obra
Ciencia y tecnología
La religión
Los valores
Las instituciones y los derechos de propiedad
La resistencia a la innovación
La política y el Estado
La guerra
La apertura e información nuevas
Los factores demográficos

8. La tecnología clásica y medieval.

9. China y Europa.

China encabezó el avance tecnológico mundial hasta 1300 y llegó a explorar el Indico en 1400-1430 y las costas africanas pero luego el país se replegó sobre sí mismo, justo cuando los navegantes portugueses iniciaban la exploración africana en busca de un paso a Oriente.

10. La Revolución Industrial: Gran Bretaña y Europa.

Cuarta parte. Dinámica y progreso tecnológico.

11. La dinámica del cambio tecnológico y la evolución.

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Comentarios respecto a la porcelana y el textil

Por E.V.Pita (2010)

El libro "La palanca de la riqueza", de Joel Mokyr, Alianza Editorial 1993, explica en un capítulo los avances que experimenta la tecnología de la industria textil del hilado en Inglaterra a lo largo del siglo XVIII, y cómo la instalación de unos rodillos móviles permitieron automatizar el proceso de hilado y hacerlo mucho más preciso. Lo mismo ocurrió con la fabricación de porcelana en Delf (Holanda) y en Alemania, e incluso en Sargadelos. Estas innovaciones chocaron con los sistemas artesanales de producción de hilado a mano que en el XIX supusieron una debacle en regiones periféricas. La pregunta es que entre la aparición de las primeras máquinas y la ruina de las hilanderas, para las que esta actividad era un complemento a su actividad agraria, pasaron entre 50 y 100 años pero durante ese periodo en algunas regiones nadie hizo nada por modernizar el proceso y evitar la ruina. Si lo sabían, por qué no hicieron nada para probar, comprar o diseñar aparatos similares aunque fuesen de tecnología básica, y si dieron el paso a la innovación, por qué no lograron hacerse con un hueco en el mercado.

La cuestión que planteo es la siguiente: se supone que esa innovación (Carmona, 1990) no se llevó a cabo porque faltó capital e incentivos. La pregunta que hago es que el entorno rural es cooperativo y comunitario y que por tanto no sería difícil que algún viajante que fuese a la feria con frecuencia pudiese memorizar y copiar el diseño de una de estas máquinas y que con los planos un artesano de la madera de una aldea periférica la reprodujese a escala real gratuitamente, en su tiempo libre y como hobby. Las piezas de metal serían más difíciles de conseguir pero podrían sustituirse por madera, menos eficiente. La mayor dificultad era deducir los principios que animaban esa tecnología textil. Sin esos conceptos, sería una tentativa tan fallida como que en una aldea intentasen fabricar un robot de madera sin tener en cuenta otras nociones como la transmisión de información electrónica. Pero, a groso modo, las imitaciones de bajo coste comunitarias eran viables. En la mayoría de los casos, los artesanos debieron disuadir a las personas que se lo propusieron al considerar que el proyecto era inviable porque no disponían de una fuente de energía que animase la máquina, aunque ese problema técnico también era resoluble con los molinos de agua. Incluso si hubiese oposición de la comunidad rural o de las autoridades a la fabricación de aparatos textiles, se podría haber llevado a cabo discretamente por familias que contasen con artesanos e hilanderas.

En cuanto a la porcelana, tenemos el caso del promotor que fundó la fábrica de porcelana de Sargadelos a finales del siglo XVIII y que fue destruida por la oposición de sus trabajadores y de los estamentos clericales, entre otros, e incluso por las tropas aliadas para dejar a la España controlada por Napoleón sin tejido industrial.

domingo, 21 de enero de 2024

"Sin energía", de Antonio Turiel (2022)

 Resumen del libro "Sin energía", de Antonio Turiel (2022)

Resumen original y actualizado en:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2024/01/sin-energia-de-antonio-turiel-2022.html

Resumen elaborado por E.V. Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, crisis energética, decrecimiento, crecimiento, combustibles fósiles, energía renovable

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Ficha técnica

Título: "Sin energía"

Subtítulo: Pequeña guía para el Gran Descenso

Autor: Antonio Turiel

Fecha de publicación: 2022

Editorial: Alfabeto, Madrid, 2022

Páginas: 105

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Biografía de Antonio Turiel

Antonio Turiel (León, 1970) es científico y un conocido divulgador de los problemas de sostenibilidad de nuestra sociedad. Licenciado en Física, en Matemáticas y doctor en Física Teórica, es investigador científico en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona, CSIC. Su investigación se ha centrado en la turbulencia y en la oceanografía por satélite, aunque también es experto en el ámbito de los recursos naturales. Su blog, The Oil Crash, es una de las grandes referencias en castellano sobre el problema del cenit del petróleo. Es también autor de Petrocalipsis (2020), igualmente publicado por Editorial Alfabeto.

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Texto de la contraportada

"Pandemia, crisis de suministros, falta de chips, inflación, guerra, sequía, cambio climático, crisis energética... Las noticias son cada día más preocupantes; parece que hemos entrado en una espiral de decadencia y miseria. ¿Cuánto más podremos aguantar? ¿Es cierto que el colapso es inevitable?

Tal como anunciaba Antonio Turiel en su primer ensayo, el Petrocalipsis ya está aquí. Lo notamos al llenar el depósito del coche, cuando nos lo pensamos dos veces antes de encender el aire acondicionado, cuando cierran negocios; pero, sobre todo, lo notamos a final de mes. Y esto no se ha acabado: estamos entrando en una fase de aceleración. El descenso energético es una realidad apremiante y que anticipa un futuro muy oscuro. Si queremos prevalecer, si queremos evitar el colapso, necesitamos hacer muchos cambios, desde el sistema productivo hasta el modelo de sociedad. Y tener una guía para entender qué está pasando ahora mismo, por qué y cómo evitar lo peor".

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ÍNDICE

1. Prólogo

2. Crisis anidadas

3. Crisis del diésel

4. Crisis de materiales

5. Crisis alimentaria

6. Espiral inflacionaria

7. El (último) asalto del REI

8. El Gran Apagón

9. Neocolonialismo energético

10. Construyendo alternativas

11. Biografía escogida

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RESUMEN

El autor Antonio Turiel sostiene que la crisis energética empezó en el 2019 (antes del 2020, como se piensa) porque ya hemos llegado al pico de producción del petróleo (2005-2015) y que ha comenzado el descenso de producción, por lo que cada vez habrá menos petróleo y diésel disponible, lo que ya se ha visto desde la crisis postpandemia, y no ve alternativas (el "fracking" no da para más, el hidrógeno verde es más caro producirlo que el uso que se le puede dar, la eólica y la solar generan problemas de estabilidad en la red eléctrica). Prevé una lenta fase de decrecimiento involuntario por falta de combustible y de opciones disponibles. Sostiene que mediante el ahorro (o un obligado recorte) en los consumos de alimentos y transporte (coche invidual, barco) se podrían estirar unas décadas más el modo de vida actual. Si en su libro Petrocalipsis se centraba en la crisis energética de fin de siglo, en este aborda la próxima década, o en el horizonte del 2025, con un descenso de la producción que va parando la economía (a no ser que surjan soluciones).

El autor prevé un Gran Apagón antes del 2025 (ya lo preveía en el 2023, lo que no ocurrió) por problemas eléctricos de tensión en distintos países como Alemania o Austria al tener que estabilizar la red por la producción de las eólicas (el suministro de electricidad en Europa del Norte no es estable, hay muchos picos con subidas y bajadas en función de la fuerza del viento; en España, sería en función de la luz solar). Se intenta estabilizar la red eléctrica con la producción de las térmicas.

El libro arranca con el parón del 2021 y 2022 (la postpandemia) y la crisis de materiales, en la que las fábricas han sufrido escasez de materiales (incluidos los chips). El autor dice que el encarecimiento de las materias primas es muy difícil de atribuir a la pandemia y cree que tiene que ser algo "más estructural" y todas estas crisis son distintas caras de la misma moneda. Dice que en el 2005 la producción de petróleo crudo tocó máximos (70 millones de barriles diarios). Estuvo una década estancada y ahora empieza a caer (no se sabe cuánto, porque se presentan conjuntamente con los llamados "petróleos no convencionales").Dice que da igual cuántas reservas queden (muchas no son explotables económicamente) porque para mantener nuestro nivel de vida hace falta un flujo constante de petróleo.

Otra teoría económica (la infinita sustituibilidad de los factores de producción) no se puede mantener porque aunque el petróleo se sustituyese por carbón o gas, hay un tope que no se puede quedar. Por encima de 120 dólares, causaría recesión, por lo que es el precio más caro para pagar. Según el autor, aunque las productoras culpan a la "regulación verde", en realidad "el negocio hace agua".

Hay un efecto contagio que afecta al petróleo, el diésel (tocó su techo en el 2015 y ya hay muchos países que están haciendo restricciones, y la escasez será cada vez más evidente), y aunque hay intercambiabilidad (pasar del fueloil al gas), esto lo que genera es que todos estén alcanzando su cénit. Cree que habrá efecto rebote al fuel oil y generará "pobreza energética" en Europa.

Respecto a la crisis de los chips, el autor explica que los chips no eran los de los ordenadores sino los de los coches (cuyas ventas bajaron de 100 millones a 75 en pocos años), no hay exceso de demanda sino falta de oferta y también a los problemas en la cadena de suministros (porque los camioneros están cobrando menos de lo normal porque las empresas intentan recortar gastos). Los costes de producción encarecen la explotación de los materiales (cobre, etc... que gastan mucha energía). En el caso del cobre, podría llegar a su techo en el 2035 pero es precisamente el material que más se necesita para la electrificación de la economía. Y por otra parte, para los chips se necesita zafiro azul (controlado por Rusia) y láseres de xenón (producidos por Ucrania).

La crisis alimentaria podría estar relacionada con los problemas de la explotación agrícola por la caída de la producción de fertilizantes nitrogenados y el diesel, a lo que se suma un clima inestable e impredible, dice el autor. Si los precios de los alimentos siguen subiendo, el autor teme revueltas en los países más pobres.

Respecto a la espiral inflacionaria, el autor comenta que es cierto que si falta alguna materia, los precios de los combustibles suben pero, como ya comentó antes, luego se estancan porque nadie está dispuesto a pagar más, buscan un sustituto (efecto reemplazo) y empiezan a bajar. Eso es lo que ha ocurrido en todas las crisis de petróleo. Además, la alta volatilidad ahuyenta a los inversores. Cree que en períodos de escasez, no es tanto los precios altos como la falta de asequibilidad. A finales del 2022, el presidente de Francia, Macron, anunció a los franceses "el fin de la era de la abundancia", lo que supone una importante intervención en el mercado para contrarrestar la falta de asequibilidad.

La solución parecía venir de la energía Renovable Eléctrica Industrial (REI). El autor dice que intentar concentrar la energía renovable (que es dispersa) equivale a "fosilizar" las renovables. Y aún así hay un 70 % de energía que va a ser difícil electrificar y, además, el 50 % de lo que cuesta hacer el cambio habrá que devolverlo porque cree que el REI ha fracasado estrepitosamente (porque cuando hace sol todas producen a la vez o hace viento, lo mismo, y esa energía no se puede almacenar a la vez, y cuando hay un parón no se puede producir) y que se necesitan infraestructuras más resilentes.

El vaciado de los embalses del 2022 no se debió tanto al precio del gas sino a que era necesario estabilizar la red eléctrica con la energía procedente de las renovables. Esto podría dar lugar a averías y a un Gran Apagón (el autor predecía alguno para el 2023, que no hubo). Augura importantes problemas eléctricos.

Finalmente, el autor, habla del neocolonialismo energético (por ejemplo, que Alemania importe hidrógeno verde como pilar del REI y elogiado por Jeremy Riffkin; la idea es encargárselo a países pobres que lo compra a precio por debajo del coste, porque generar hidrógeno es más caro que los combustibles fósiles que se usan).

Las alternativas de Antonio Turiel serían :

- Reducir el transporte de combustible (se gasta el 40 % en transportarlo), lo que se puede lograr reduciendo el consumo.

- Recuperar alimentos (el 30 % va a la basura intactos)

- Reducir el uso del coche particular (el 25 % de la gasolina va al coche)

- Reducir el transporte por carretera

- Reducir el consumo de ropa

- Acabar con la obsolescencia programada en la electrónica

El autor dice que el problema del metabolismo energético y material de la sociedad no es un problema de recursos sino del modelo de crecimiento económico (tanto capitalista como otros sistemas, donde lo importante es subir el PIB)








jueves, 11 de enero de 2024

"Cómo no ser esclavo del sistema", de Alexandre Lacroix (2021)

 Resumen del libro "Cómo no ser esclavo del sistema", de Alexandre Lacroix (2021)

Resumen original y actualizado en:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2024/01/como-no-ser-esclavo-del-sistema-de.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, Economía, modernidad conectada, sociedad digital, utilitarismo, capitalismo, filosofía, felicidad

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Ficha técnica

Título: "Cómo no ser esclavo del sistema"

Título original en francés: Comment ne pas être esclave du système?

Autor: Alexandre Lacroix

Fecha de publicación en francés: 2021

Fecha de publicación en español: Arpa & Alfil Editores SL, Sant Andreu de la Barca, 2023

Número de páginas: 106

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Biografía de Alexandre Lacroix (hasta el 2023)

Alexandre Lacroix (Poitiers, 1975) es escritor, filósofo y periodista. Es licenciado en Economía y máster en Filosofía por la Sorbona, y graduado en Sciences-Po París. Actualmente, es director de Philosophie Magazine, premiada en 2010 como la "Mejor Revista del Año" por el Sindicato de Editores de Revistas de Prensa de Francia. Además, es profesor de Escritura creativa y Humanidades políticas en Sciences-Po París y confundador de la escuela de escritura Les Mots.

Ha publicado más de veinte ensayos y novelas para adultos traducidas al inglés, alemán e italiano, entre ellas Ce qui nous relie (2016), Devant la beauté de la nature (2018), La Naissance d'un père (2020) y Aprender a hacer el amor (2022). También es autor de ocho libros infantiles, entre ellos, Un asunto de dragones (2016).

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Texto de la contraportada

"Una filosofía de acción clara y concisa para ayudarnos a encontrar un sentido profundo a nuestra vida en comunidad: hallar un término medio entre la adhesión y la huida del sistema.

Cada vez somos más los que soñamos con escapar del sistema. Escapar de esa maximización del beneficio que nos rodea por todas partes, devastando nuestras sociedades y el planeta. Pero romper con la forma de vida convencional requiere sacrificios que pocos de nosotros estamos dispuestos a hacer. Entre la pertenencia plena y la fuga ¿hay un camino?

Sí, responde Alexandre Lacroix, que ahora en las raíces de nuestro malestar al desvelar la lógica de nuestra modernidad conectada. Este mundo donde el emprendimiento, el teletrabajo y las verdades alternativas de las redes sociales borran las fronteras entre lo público y lo privado, jornada laboral y tiempo libre, explotador y explotado, verdadero y falso.

Desnudar este mecanismo proporciona nuevos puntos de referencia a cada uno de nosotros y nos permite introducir un poco de juego. Al liberarnos del utilitarismo dominante y al adoptar un ideal no negociable que guíe nuestra acción, es posible retomar las riendas de nuestra existencia".

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ÍNDICE / SUMARIO

Prefacio

1. Los orígenes del sistema

2. Descodificar nuestra época

3. Dandis y crédulos

4. Dominante, dominado

5. Cuando es hora de actuar

6. Por un posutilitarismo

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RESUMEN

Lacroix dice que en cada uno de nosotros hay un capitalista y un marginal, un dominante y un dominado. Cree que la solución es el "postutilitarismo", en el que la parte marginal formula un ideal (hacer muebles o menús ecológicos) y la parte capitalista y calculadora la lleva a cabo "sin perder dinero". Afirma que cada "postutilitarista" se declara responsable de un "pedacito del mundo". El "postutilitarista" no es un héroe de película que salva el mundo sino alguien que hace mejor su parcela y, si se suman todas, "las cosas podrían avanzar". Deposita sus esperanzas en la ordinaria existencia.

El autor quiere dar una nueva visión a las críticas sobre la economía globalizada y la política contemporánea que recomiendan ralentización, sobriedad y frugalidad feliz. Afirma que todo el mundo ve que la competencia de intereses egoístas lleva al mundo al desmoronamiento, el productivismo y el consumismo hacen estragos, generan desigualdades inaceptables, provocan un sufrimiento intolerable y destrozan los ecosistemas terrestres. Pero la gente se hace esta pregunta: "Yo tengo que comer, pagar los estudios de mi hija mayor, si me voy al aire libre a producir queso de cabra pondré en peligro a mis hijos, Francia será vasalla de China e India". El autor dice que la postura del alma bella que rechaza categóricamente la economía de mercado y la tecnología no es creíble, la gente es parte del engranaje de la gigantesca maquinaria económica y social objeto de virulenta denuncia pero ignora cómo salir de ahí.  Alexandre Lacroix quiso dar la respuesta en el libro y cuya solución pasaría por el "postutilitarismo" (anteponer un objetivo ideal a uno material) y su propuesta consiste en cambiar el proyecto utilitarista y "maximizar el beneficio con sujeción a un ideal". Por ejemplo, el razonamiento actual de un carpintero es vender la mayor cantidad de muebles posible con el mayor margen de beneficio mientras que un "postutilitarista" diría: hacer los muebles más bonitos que pueda diseñar, que tengan una huella ecológica razonable (no usar maderas exóticas), destinados a una población necesitada (niños, ancianos, discapacitados), o hacer solo muebles para jardines o barcos por su amor al aire libre o el mar. El autor cree que establecido ese horizonte idealista nada le impide obtener beneficios y mejorar sus ingresos poco a poco, pero siempre con un ideal presente ya desde la línea de partida.

Lacroix insiste en que el "postutilitarismo" "nos invita a comprender que no es necesario hacer grandes renuncias ni ser un ferviente asceta para perseguir un propósito ético, para sentir el impulso de un ideal". "Cualquiera puede llevar una existencia ética, en cuanto profesional y ciudadano, sin ser ideólogo ni un santo", dice el autor. En realidad eso ya existe: el escritor de best-sellers frente al escritor de "libros de autor" (que no permiten que las búsquedas de beneficios desvirtúen las cualidades literarias de sus escritos ni su inexpugnable santuario de "ideal-sujección" [un ideal-ancla]). 

El autor culpa a Jeremmy Bentham, el filósofo del siglo XVIII creador de la "exorracionalidad" utilitarista. Durante dos siglos han gobernado las ideas del utilitarismo, desde la visión de los economistas que se decantan por la utilidad o el bienestar como "mayor número de bienes poseídos" (riqueza, comodidad, adquisición de bienes). La escuela neoclásica consideraba la "maximización del bienestar" y la "maximización del beneficio" como términos intercambiables a efectos de modelar el comportamiento, por lo que se impuso una definición material de la felicidad (el equivalente a un billete de cien euros, pues este lleva unida una cantidad fija de bienestar). Además, la acumulación de bienes no está limitada por la fisiología.

Dentro de esta lógica, el hombre moderno supercomputerizado e interconectado se ve obligado a maximizar sus comportamientos de producción y consumo y sus relaciones sociales a fin de maximizar su bienestar material.
El autor considera que su estrategia de ruptura del sistema va dirigida a los que se levantan por la mañana para trabajar para que aplique su "teoría de la acción" a su propia escala sin adoptar un discurso extremo o sacrificado. Ideas simples que dé libertad para hacer cambios que tengan efecto en la vida.

La maximización del beneficio siempre se realiza con sujeción a algo, generalmente el capital y el trabajo. Propone cambiar la perspectiva y maximizar el beneficio en función de la "aspiración personal fundamental".

Dice que los utilitaristas quieren maximizar la utilidad pero discrepan sobre si es una cierta cantidad de placer o bienestar, una cualidad del ser. La propuesta de Lacroix es jerarquizar las utilidades y anteponer una a la otra. Su método del "postutilitarismo" consiste en proponerse un objetivo ideal primero y un objetivo material después.

El autor admite que el trabajador de una cadena de palitos de pescado automatizada y cronometrada no es precisamente un artista o un artesano que buscan el trabajo bien hecho y quizás tenga que buscarse otra motivación. Lacroix dice que la pertenencia a la comunidad es fuente de satisfacción y que las relaciones sociales pueden alegar al trabajador de la fábrica de palitos de pescado y hacer deporte o tener aficiones (autorrealización) o apoyar a los recién llegados o el compromiso sindical para escapar del asilamiento y la tragedia.

Lacroix recalca que trabajar en una ONG o en una escuela Montessori, que parecer oficios de propósito de acción virtuosa, no tiene porqué ser mejor. No  niega que en estas nobles entidades haya luchas de poder, espíritu de competición, carrera por la financiación o hacer expedientes falsos para lograr mayores subvenciones. El autor incide que el "postutilitarismo" es individual y que cada uno debe poner su ideal-límite, que será innegociable y no se podrá renunciar a él porque da sentido a tu búsqueda de beneficio.

El autor busca los orígenes del Sistema en los inicios de la modernidad, en Descartes, quien inició una "desconexión radical" que separa el mundo de los sentidos del de la mente pero también promueve "ideas claras y distintas", o sea, el blanco y negro de toda la vida, un "régimen de separación" que influyó en la civilización occidental, pues le siguió la desconexión de poderes (Montesquieu y "El Espíritu de las Leyes") en 1748 (origen de las actuales constituciones). Descartes también inauguró el antiecologismo al insistir en la necesidad de dotarnos de una ciencia y técnica capaces de "convertirnos en dueños y señores de la naturaleza" (un anuncio de un programa que desembocó en una crisis ecológica y que define a los seres humanos como animales desconectados de la naturaleza). A pesar de la alerta de Rousseau sobre la nefasta "desconexión del estado de naturaleza", esa fue la tendencia de los pensadores modernos y es la base de la propia modernidad.
 
A esta separación mente-cuerpo le siguió después la división del trabajo (Adam Smith, 1776), Condorcet (1791) con la distinción de la instrucción (verdades de hechos, cálculo) y la educación (se desconecta la adquisición de competencias y el cuestionamiento del sentido de la vida), Jonh Stuart Mill (1859) disoció la esfera pública y la esfera privada (soy yo el único que juzga lo que está bien), y Karl Marx (1844), propone la alineación del trabajador por la barrera de clase infranqueables y "vampirizado" por la mercancía, y la posterior experiencia política del materialismo desembocó en nuevas divisiones.

Esta "lógica de la desconexión" es propia de la primera modernidad y generó múltiples divisiones bipolares en la metafísica (yo/los demás, etc..), la ciencia (verdadero/falso...), la política (estado/ciudadano...) y la economía (trabajo/ocio, división del trabajo, productor/producto, capital/salario, burgués/proletario).
 
El autor dice que esta primera modernidad separadora, compartimentada y segregacionista concluyó en 1989 y "hemos de repensar el mundo bajo nuevos auspicios". El autor dice que el régimen de separación merecía ser rechazado porque "apostaba excesivamente por la independencia soberana de juicio". Lejos de ser un yo aislado, la sociedad digital del siglo XXI es una "telepatía asistida por las máquinas" (recibes mensajes constanmente de otros por WhatsApp, móvil, email...), lo que se llama la "intersubjectividad", que se ha convertido en nuestra condición existencial porque somos un nodo entroncado en una red inmensa. Es la segunda modernidad, la modernidad "conectiva", que tiene un razonamiento en árbol, en hipertexto, un viaje al conocimiento en más de dos dimensiones, una lectura multidimensional.

Como ejemplos de la modernidad "conectiva" cita la Naturaleza (civilizada por los humanos, por el Antropoceno y la propia naturaleza humana modificada por la manipulación genética), o la división del trabajo (reemplazada por el "multitasking"; trabajar mientras se leen los emails auxiliado por la telepatía de las máquinas). A ello se suma que muchos empleados son ahora propietarios de sus herramientas de producción (el ordenador, el smartphone porque el trabajo ya no es cautivo), y el producto ahora es inmaterial (interfaces que conectan al usuario).

Afirma que oponerse a la conexión es hipócrita (dandismo de desconexión) porque para los trabajadores el teléfono es una herramienta indispensable para vivir, como se vio en el confinamiento. Pero cree que la "ofensiva conectiva" podría conducir a la pérdida de pensamiento crítico y de la independencia de juicio, al fin del tiempo libre, a la imposibilidad de escapar del control, etc... Atisba un horizonte de "totalitarismo digital" (espionaje masivo, sistemas de crédito social en algún país de Asia).

Cree que apoltronarse en la modernidad separativa es un error por ser algo ya nostálgico pero que aferrarse a la modernidad conectiva es "dar carta blanca a las peores dominaciones del porvenir". Para colmo, las tensiones externas se juegan en nuestro interior (ahora eres un emprendedor, deseas compartir en las redes para tener publicidad). El hecho de que aún nos quede algo de control supone que todavía podemos inclinar la balanza hacia una tercera vía, dice el autor.

lunes, 11 de diciembre de 2023

"Emperador de Roma", de Mary Beard (2023)

 Resumen del libro "Emperador de Roma", de Mary Beard (2023)

Resumen original y actualizado del libro:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2023/12/emperador-de-roma-de-mary-beard-2023.html

Resumen elaborado por E. V. Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, Historia Antigua, Imperio Romano, Roma

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Ficha técnica

Título: "Emperador de Roma"

Subtítulo: Gobernar el Imperio Romano

Título en inglés: Emperor of Rome. Ruling the Ancient Roman World

Autora: Mary Beard

Fecha de publicación en inglés: 2023

Editorial: Crítica, Barcelona, 2023

Número de páginas: 565

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Biografía de Mary Beard

Mary Beard es catedrática emérita de clásicas en Cambridge y editora de clásicas del Times Literary Supplement. Ha recibido elogios académicos en todo el mundo. Entre sus libros publicados se incluye El triunfo romano (2008), Pompeya (2009), ganador del premio Wolfson, La herencia viva de los clásicos (2013), SPQR, Una historia de la antigua Roma (2016), Mujeres y Poder (2018) y Doce Césares (2021), todos ellos publicados en Crítica. Fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2016.

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Texto de la solapa interior

"¿Cómo era realmente gobernar y ser gobernado en el antiguo mundo romano?

"Emperador de Roma" explora la realidad y la ficción de los gobernantes del antiguo mundo romano preguntándose qué es lo que hicieron, por qué lo hicieron y por qué el relato de sus historias ha transcendido de forma tan extravagante y, a veces, escabrosa. El libro atiende a importantes cuestiones de poder, corrupción y conspiración, pero también se ocupa de los aspectos prácticos y cotidianos de sus vidas. ¿Qué y dónde comían? ¿Con quién dormían? ¿Cómo viajaban?

A lo largo de esta obra conoceremos a muchas personas que no fueron emperadores ni aspiraban a ello, pero que hicieron posible el sistema imperial: aristócratas cautelosos, cocineros esclavos, secretarios diligentes, bufones de la corte e incluso un médico que trató a un joven príncipe de amigdalitis.

Sin embargo, si el Imperio romano hubiera estado gobernado por una serie de autócratas perturbados, su supervivencia no se entendería. Mi interés se centra en cómo surgieron estas historias de locura, en cómo se gestionaban de verdad los asuntos del Imperio y en los temores de los romanos de que el gobierno de los emperadores no solo estuviera manchado de sangre (esto se dada por descontado), sino que fuera una extraña e inquietante distopía construida sobre el engaño y la falsedad". Mary Beard

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ÍNDICE

Los protagonistas principales

Bienvenidos

Prólogo: Cena con Heliogábalo

1. Gobierno de un solo hombre: conceptos básicos

2. ¿Quién es el siguiente? El arte de la sucesión

3. Banquetes de poder

4. ¿Qué hay en un palacio?

5. Gente de palacio: El emperador en su corte

6. En el trabajo

7. ¿Tiempo libre?

8. Emperadores en el extranjero

9. Cara a cara

10. "Creo que me estoy convirtiendo en un dios"

Epílogo. El fin de una era

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RESUMEN

El libro está muy bien pensado porque no aborda una sucesión cronológica de emperadores con la historia de sus mandatos, sino que la autora Mary Beard examina cuestiones como los palacios en los que vivían, cómo se realizaba la sucesión, la mala prensa que había detrás de ellos y el trabajo que tenían que hacer, con audiencias a plebeyos, resolución de casos y justicia, crímenes palaciegos, etc...  La autora solo eligió como emperadores ("uno de nosotros") a los que van desde Augusto hasta Alejandro Severo, en el año 235, ya que los siguientes gobernantes apenas duraban unos meses o años y generalmente accedían al poder mediante golpes militares o se repartían el poder por regiones. No tienen el poder ni el nivel de un Marco Aurelio o un Adriano. Hubo grandes emperadores posteriores como Constantino, pero que la autora no incluye. Una de las razones, es que muchos se volvieron cristianos o ya lo eran (como Teodosio) y montaron una nueva imaginería (donde sus iconos centralizaban el poder y se identificaban con Jesús).

Arranca la historia con el distópico Heliogábalo, el emperador adolescente que servía comidas de color azul o negro en su palacio, o daba comida falsa a los más pobres, y lanzaba pétalos rosa a sus invitados en las cenas hasta asfixiarlos, según dicen. La autora insiste en que, a pesar de la mala prensa por su superficialidad o psicopatía, los emperadores, en general, eran bastante rutinarios, tenían una agenda diaria que cumplir y tramitaban numerosos asuntos muy serios de los que dependía el Imperio, razón por la cual esta institución duró 400 años. Otra posibilidad es que el Imperio fuese una máquina burocrática bien engrasada que funcionaba con o sin ellos.

El primer emperador, Augusto, fue el que finiquitó la República Romana al instaurar el gobierno de un solo hombre, marcó la tendencia de tener al Senado subordinado, aunque guardando las apariencias de humildad, pero fue él quien marcó la línea sucesoria a través del hijo de su esposa Livia, Tiberio, y la familia Julia-Claudia. Ellos convirtieron el Imperio en una dinastía que ocupó el trono de Roma durante décadas, para ser sustituidos por los Flavio, aunque sin ostentar oficialmente el título de reyes. La autora cree que sí eran reyes y tenían reinados. Pero la sucesión no siempre era la de un familiar cercano sino la del más óptimo y muchos eran asesinados por ineptos o déspotas, o por rencillas personales.

Respecto a Augusto, la autora cuenta cómo logró el poder tras la batalla naval que perdieron Marco Antonio y Cleopatra, y reinó durante cuatro décadas junto a Livia. Dice que el retrato que hace Suetonio de su fallecimiento lo retrata como buen emperador: murió en la cama (emperador bueno), recibe en su lecho a unos amigos (era "uno de nosotros"), se preocupa por la salud de su niestrasta (era un hombre de familia), recibe a su esposa Livia (marido leal, aunque corren rumores malintencionados de que ella le envenenó la fruta) e incluso tuvo una premonición: 40 jóvenes se lo estaban llevando (así fue, 40 soldados acompañaron su cadáver hasta Roma). Este sería el modelo de buen emperador. Y luego están los malos como Calígula (dice la autora que lo de nombrar cónsul a su caballo fue una broma con los senadores que se volvió en su contra y lo asesinaron unos guardas pretorianos), Nerón (tras una rebelión se quedó solo, acompañado de su leal ama de cría, y se suicidó), Domiciano (que fue el que inició la construcción del palacio del monte Palatino y que, a pesar de su mala prensa, la autora cree que fue un emperador bastante responsable; pero en todo caso, era muy desconfiado y, pese a todas sus precauciones como poner espejos en sus habitaciones para evitar ataques por la espalda, acabó asesinado) o Cómodo (el falso gladiador).

La autora se detiene en detalles como el palacio del Palatinado, en una colina con vistas al foro, y que sustituyó a la fastuosa Domus Aurea de Nerón (que el sensato Vespasiano recicló como Coliseo y devolvió a Roma ese espacio como zona pública). El Palatino se convirtió en una "prisión" para los emperadores, muchos de los cuales (como Domiciano,  Cómodo o Geta) fueron asesinados en sus corredores privados por sus propios guardias o por allegados y gente próxima, o directamente por sus familiares. Lo cierto es que para entrar había que subir por un corredor cubierto con una elevada cuesta en forma de serpiente y con guardias en las esquinas [nota del lector: que recuerda a una torre de la realeza en el centro de Copenhague]. 

La autora cuenta que es difícil imaginarse cómo eran estos palacios cubiertos de mármol, ni las partes de arriba, y donde estaban amontonadas todo tipo de mercancías. No se trataban de palacios asépticos y vacíos, sino que su aspecto recuerda al bullicio de pequeños bazares a donde todos los días llegaban aristócratas y plebeyos a "saludar" al emperador (la "salutatio") y pedirle favores. En todo caso, había más bullicio por los corredores subterráneos, por donde caminaban los esclavos para no ser vistos por la élite de arriba que disfrutaba del lujo del mármol. Algunos esclavos dejaron escritos en el yeso sus "graffitis", incluida una burla escrita sobre un esclavo cristiano que rezaba a un asno crucificado (la autora recuerda que los primeros cristianos de la época romana identificaban así al salvador).

Eso sí, los clientes y la élite llegaban hasta el trono del emperador después de recorrer unos laberínticos pasillos. La autora añade que muchos emperadores, como Tiberio o Adriano, huyeron de ese palacio para disponer de privacidad en sus propias villas, uno en Capri, y otro a las afueras. Las malas lenguas decían que así, en la lejanía, ocultaban sus perversidades de los ojos del Senado pero la autora cree que las cortes, por sí mismas, eran insanas, que los emperadores huían de allí y que el propio Trajano o Antonino Pío se "fugaban" a la campiña en el verano, y desde ese cómodo lugar, seguían con su trabajo diario, que incluía juicios.

El Senado quedó convertido en un espacio donde refrendar las decisiones del emperador. Critica al noble y escritor Plinio el Joven, cuando fue cónsul por dos meses, por adular a Trajano en un largo discurso (el Panegírico), pero cree que este no tenía otro remedio, ya que contrariar al emperador podía tener muy malas consecuencias.

La creación de un Estado romano con un solo hombre en el poder (intentaba compaginar el ser "princeps" (líder) y "uno de nosotros"), iniciada por Julio César, también conllevó la difusión de estatuas, bustos, retratos e imágenes del emperador desnudos o con toga, o atuendo militar, por doquier (la disposición de los mechones del pelo dan pistas de qué emperador es, porque se hacían en cadena en base a modelos de yeso o cera como "imagen oficial"), así como su "divinización" (soltaban un águila en la pira funeraria del emperador o su muñeco de cera y esta salía volando para simbolizar el ascenso de su alma a los cielos). Solo de Augusto había 50.000 imágenes, en general de aspecto juvenil (frente a los retratos de viejos con verrugas de la República o la de Vespasiano, para distanciarse del derrochador Nerón). Muchos emperadores adoptivos copiaban a los anteriores, por lo que se parecían bastante entre ellos o se ponen barba y bigote como los adolescentes Heliogábalo o Alejandro Severo. Por su parte, los retratos de emperatrices destacaban por sus bellos peinados.

La autora concluye que nada se puede aprender de los romanos (ya que sus soluciones no nos valen). Recalca que era un pueblo sangriento y cruel que dirimía sus disputas con asesinatos. Prueba de ello eran los espectáculos circenses donde los gladiadores y los animales salvajes (ellos) se jugaban la vida para divertir al público (nosotros). Cuando los que acabaron en la arena fueron los cristianos, en vez de miserables criminales fueron considerados héroes y mártires, y los juegos perdieron sentido. A los emperadores los "indulta" porque ellos eran hombres de su tiempo. Considera que todo autoritarismo lleva en parte la aceptación del pueblo y que Roma no fue una excepción: todos representaban una farsa, una obra de teatro o una comedia (como dijo Augusto), y el Imperio era eso, un juego de espejos y reflejos (de ahí todas esa imágenes del emperador).

lunes, 27 de noviembre de 2023

"El mundo según China", de Elizabeth C. Economy (2022)

Resumen del libro  "El mundo según China", de Elizabeth C. Economy (2022)

Resumen del libro original y actualizado en:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2023/11/el-mundo-segun-china-de-elizabeth-c.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, China, economía internacional

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Ficha técnica

Título:  "El mundo según China"

Título en inglés: The world acording to China

Autora: Elizabeth C. Economy

Publicación en inglés: 2023

Publicación en español: La Esfera de los Libros, SL, Madrid, 2023

Número de páginas: 372 + 2

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Texto de la contraportada

"En pocos años, el tamaño de la economía china superará a la de Estados Unidos, su población ya es cuatro veces mayor y su desventaja militar se está reduciendo con mucha rapidez. En Pekín se considera que el cambio en el equilibrio de poder será inevitable, y Xi Jinping está decidido a fortalecer la ambición del gigante asiático para reformular el orden mundial. ¿está China preparada para la hegemonía mundial? ¿Cuál puede ser el próximo paso el régimen chino?"

"Elizabeth Economy, experta en asuntos chinos y asesora de la administración Biden, ha escrito un documentado análisis sobre la perspectiva de los dirigentes chinos y sus agresivas políticas de soft, sharp y hard power. Sostiene que China, fruto de las contradicciones de su autoritarismo, se está encontrando con enormes dificultades para sus intereses internacionales, pero en ningún caso ha abjurado del uso de la fuerza en el futuro. Sin embargo, Estados Unidos no puede permitirse una escalada de rivalidad directa y fuerza bruta. Necesita abandonar su repliegue y liderar un nuevo multilateralismo ampliado, basado en los valores de la democracia liberal.

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Biografía de la autora Elizabeth C. Economy (hasta 2023)

Elizabeth C. Economy es senior fellow de la Hoover Institution en la Universidad de Stanford, así como del Council Foreing Relations para estudios sobre China, donde antes ejerció como directora de Estudios Asiáticos durante más de una década.

En la actualidad, está en excedencia y trabaja como asesora principal en el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Economy es una reconocida experta en política interior y exterior china, autora de libros como The Third Revolution; Xi Jinping and the New Chinese State (2018). By All Means Necessary: How China's Resource Quest is Changing the World (2014) o The River Runs Black: The Environmental Challenge to China (2004). Ha escrito numerosos artículos en revistas académicas y publicaciones especializadas como Foreing Affairs, Harvard Business Review y Foreing Policy, o en periódicos como The New York Times, The Washington Post y The Wall Street Journal.

Forma parte del Consejo de la Administración de la Asia Foundation y del Comité Nacional de Relaciones entre Estados Unidos y China, entre otros organismos e instituciones. También fue miembro del Consejo de la Agenda Global del World Economic Forum (WEF) sobre China entre 2008 y 2014, y sobre Estados Unidos entre 2014 y 2016. 

Ha impartido clases en la Universidad de Columbia, la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados Paul H. Nitze de la Universidad Johns Hopkins y la Escuela de Estudios Internacionales Jackson de la Universidad de Washington.

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ÍNDICE 

1. Poder y pandemia

2. Poder, poder y poder

3. La reunificación de la madre patria

4. La mordedura del dragón

5. De los ladrillos a los microprocesadores

6. Reescribiendo las reglas de juego

7. El reajuste de China

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RESUMEN

La autora Elizabeth C. Economy estudia el resurgir de China como gran potencia mundial del siglo XXI. Pone como ejemplo las inversiones de China en el puerto del Pireo, en Grecia, país que acogió encantado sus inversiones después de que la UE la castigase con la austeridad, o las grandes obras en África o en la nueva Ruta de la Seda. Todo el mundo debería felicitarse por estas inversiones, que generarán mayores ingresos y negocios a todos los participantes, sino fuese porque detrás hay.otro tipo de añadidos., A esos países llega después un proyecto cultural, con muchos centros de enseñanza de idiomas gratis, que, según sospecha la autora, están bajo la sombra de un gobierno que vigila a sus habitantes, y le siguen puertos comerciales de aguas profundas que, en si fuese necesario, pueden funcionar como bases militares y acoger flotas de guerra. A la autora le llama la atención un detalle: cuando fue el covid, China donó mascarillas pero luego a todo el mundo le sorprendió que exigiese agradecimiento público, como tuvo que hacer Italia, dado que el agradecimiento se da pero no se pide. Ese gesto empañó la imagen de la futura potencia. ¿Acaso lo habría exigido un donante como Holanda en las mismas circunstancias? Por eso, hay algo que le preocupa porque es una potencia industrial que intenta ganar influencia en el mundo mediante el "soft power", lo que podía atraer simpatías, pero luego los beneficiarios ven detrás la larga mano del poder político. Es decir, deja a las claras que los favores no son por nada, que hay un interés detrás, y que las deudas se pagan con intereses. Razón por la que algunos países beneficiarios se han preocupado porque no hay que olvidar que, después de todo, se trata de un gobierno autoritario que funciona con sus propias estrategias de poder.

Y, por otra parte, la autora refleja el temor de EE.UU. al ver en directo cómo, paso a paso, se despliega sobre el tablero mundial una nueva potencia que con gran paciencia monta puertos estratégicos por todo el mundo, centros culturales, genera deudas en muchos países, que le deben favores, y crea dependencia inversora.... Algunos autores replican que lo que China intenta es montar una estructura defensiva para proteger su inmenso patrimonio.

La autora indica que la pandemia demostró que había surgido una nueva potencia internacional pero que, a la vez, la conducta de este país era como el "canario en la mina", la señal de alarma del desafío, ambición y presagio de una influencia cada vez mayor en el sistema internacional y los valores que continuaron durante 75 años. Elizabeth C. Economy cree que asistimos al gran renacimiento de la nación china en la que la idea principal es que recupere la centralidad en la escena internacional: "Ha reclamado territorios en disputa, ha asumido una posición preeminente en la región Asia-Pacífico ("una gran familia") como una nueva potencia regional, se ha asegurado de que otros países  se alineen con sus intereses políticos, económicos y de seguridad, ha proporcionado al mundo la infraestructura tecnológica para el siglo XXI y ha forzado normas, valores y criterios en las leyes y las instituciones internacionales", dice la autora. Ese camino de centralidad exige enfrentarse a la potencia dominante mundial, Estados Unidos, y a instituciones y acuerdos internacionales que funcionan desde la Segunda Guerra Mundial, añade la autora.

Por un lado, esta centralidad se manifiesta en un gran despliegue internacional, en un control de la información y sospecha que se ha infiltrado en sociedades y economías extranjeras para moldear  a su gusto las decisiones internacionales. El hecho de que sea un gran mercado interior hace que otros países interesados en comerciar acepten sus ideas.

Algunos expertos, sostiene la autora, se creen que China logrará ser la líder mundial, la número uno, si no lo es ya por varias dinámicas que le favorecen: la globalización, el cambio tecnológico y la supuesta decadencia de Estados Unidos. En China confían en que el cambio en el equilibrio de poder ya se está produciendo y que el resultado es inevitable. Pero a largo plazo, la autora cree que la comunidad internacional tiene un poder de decisión inaudito que convierte el escenario global en un terreno de juego distinto.

La autora señala que la influencia china se expande por el mundo gracias a sus infraestructuras, puertos, ferrocarriles, corredores de fibra óptica, comercio electrónico y sistemas de satélites. Las empresas compiten por liderar el siglo XXI. Pero se empaña porque va unido a un modelo político que no sigue las pautas de los gobiernos liberales occidentales. La respuesta es que cada país escoge su camino y que occidente generó un modelo lleno de enfrentamientos partidistas, malestar social, pueblos sin patria y desarraigados. Algunos expertos quieren evitar la confrontación ideológica con Occidente ni ensalzar la superioridad de un modelo concreto para no crispar a la comunidad internacional.

Elizabeth C. Economy advierte también sobre frases vacías sobre la gobernanza global como "una nueva relación entre las grandes potencias", "una comunidad de futuro compartido (o un destino común) para la humanidad", que encierran una promesa de cambio radical en los valores actuales de las instituciones internacionales sobre temas que preocupan a Occidente (derechos,comercio, gobernanza de internet, inversiones). Para muchos observadores internacionales, la estrategia y su sistema político presentan un panorama complejo y preocupante de lo que podría suponer un futuro liderazgo global de China.

Según la autora, hay una hoja de ruta de la política exterior china que 

1) busca mantener la soberanía y la estabilidad social a corto plazo y conseguir la reunificación de China a largo plazo

 2) China  está exportando elementos de su modelo político (y cada vez pone más "líneas rojas" a la comunidad internacional, motivo que afecta incluso a actores o jugadores americanos que opinan de más). A medida que extiende la Nueva Ruta de la Seda (BRI) y el despliegue del 5G en África, Latinoamérica y Asia la autora dice que va colocando las piezas en esos países anfitriones de las piezas para controlar la sociedad civil y un tipo de desarrollo básico o "low cost" (poca transparencia, falta de garantías de derechos laborales, medioambientales, etc...), a lo que se une que esos países se quedan endeudados y otros se han visto desilusionados por las escasas inversiones o con deficiencias (siempre según la autora). Intentan alinear las instituciones internacional con sus intereses locales [¿y qué país no?]. 

3) Su estrategia internacional funcionó a corto plazo y ha dado frutos pero es dudosa a largo plazo porque nobles iniciativas quedaron desvirtuadas por posible propaganda. 

4) El ejercicio del "sharp power" (fuerza aguda o incisiva) y "hard power" (poder fuerte o militar) en la zona de Asia-Pacífico solo ha servido para fortalecer las alianzas lideradas por Estados Unidos y sus socios, más que debilitarlas, preocupados por la diplomacia del "lobo guerrero".

5) Añade la autora que China no parece preparada para sustituir a Estados Unidos como única superpotencia mundial (porque busca que los intereses internacionales estén alineados con sus intereses locales) al no asumir sus cargas.

Asegura que entender el problema de un enfrentamiento bilateral y paralizante (suma cero) entre una potencia en declive y otra en auge es entenderlo mal dado que lo que la gente quiere es un orden internacional sustentado por la ley internacional.

En los últimos capítulos, la autora examina el potencial de grandes tecnológicas, no solo las BAT (Badiu, Alibai, Tencent) sino también gigantes como Huawey. Comenta cómo el Gobierno apostó por una gran inversión, para no depender de la industria de microprocesadores (aunque la autora dice que es imposible ser autosuficiente en todo porque para eso ya existe el comercio internacional). Otra apuesta fue la captación de talentos que estaban trabajando en el extranjero para que volviesen a realizar su investigación a China. Algunos de ellos volvieron porque el dinero que iban a tener para la investigación ni lo podían soñar en el extranjero, pero también se dieron cuenta de que a cambio había mucho control político y que cualquier comentario negativo que hiciese le acarreaba problemas. Cuenta cómo algunos estudiantes extranjeros que usaban WeChat perdían su cuenta por criticar alguna política o hacer comentarios poco amables, y no solo estos alumnos sino también sus amigos por darle un "like".  La autora dice que los usuarios de WeChat saben de esta falta de privacidad y la existencia de un control de sus comentarios, pero aún así es usada por millones de usuarios porque es muy práctica ya que permite hacer compras, chatear, etc... [nota del lector: las enormes ventajas de WeChat ya las comentó Kai-Fu Lee]. Lo que la autora quiere hacer ver es que a pesar de todos esos millones de inversión en desarrollo de nuevas tecnologías, la verdadera innovación requiere cierto margen de libertad porque de lo contrario solo se idearán mediocridades o solo lograrán mejoras de productos ya existentes, que a fin de cuentas, no son nada nuevo. 

Otra de las preocupaciones de la autora son la enorme influencia que ejercen los institutos de lenguas (similares a los Institutos Cervantes de la lengua española, la Alliance Française, etc.. ), que dependen del gobierno y dan clases gratis de chino, lo que le encanta a muchos países, pero que, según la autora, a su vez funcionan como grupo de presión contra cualquiera, ya sea ciudadano chino o extranjero, que emita comentarios negativos sobre el país o más bien sobre sus políticas respecto a asuntos "sensibles". Eso ha metido en problemas a jugadores o entrenadores de la liga deportiva de EE.UU. (la NBA) que han visto cómo un comentario en Twitter (ahora X) u otra red a favor de un asunto sensible como el de los activistas que reclaman democracia. El que habló de más fue víctima de una "cancelación" ya que, como castigo, su equipo perdió millonarias inversiones publicitarias a pesar de pedir disculpas, y puso en peligro su carrera profesional por un asunto ajeno. No solo eso, sino que el ofensor quedó marcado como un paria y siguió siendo perseguido (publicitariamente, hablando) en  los nuevos equipos a los que iba, que eran castigados sin inversiones.

 Por otra parte, la autora sospecha que algunos de esos institutos de lenguas y cultura se excedían de su función y preparaban boicots a las universidades extranjeras donde organizaban charlas de personas contrarias al gobierno o presionaban a los campus para que cancelasen esas conferencias (bajo amenaza de retirarles la subvención). En realidad, esto supone que en países donde había libertad de expresión y cada uno decía lo que quería dejó de haberla por todas estas presiones en asuntos sensibles de política internacional que afectan a un país extranjero. [nota del lector: a decir verdad, pasaría casi lo mismo que si alguien se mete con una marca comercial, pues se arriesga a la retirada de publicidad, cancelaciones, inversiones,...]. Esta obsesión por vigilar la imagen, la marca, acaba pasando factura porque genera antipatías, trasluce un fondo poco tolerante con la opinión libre; no se trata solo de hacer una queja o mostrar enfado, sino de aplastar al ofensor, que a fin de cuentas es un don nadie, cancelarlo allí donde vaya y convertirlo en un paria. Y a la autora, esto le parece un detalle o síntoma preocupante.

La solución que propone la autora va dirigida al papel de Estados Unidos como potencia líder y adalid de la democracia. Cree que dicho gran país aún puede afianzar su liderazgo en el mundo tratando bien a sus aliados y gestionando nuevas alianzas (sobre todo en el Pacífico) para ganarse el favor, de tú a tú, de nuevos países aliados, para contrarrestar el avance de su nuevo rival geoestratégico o retrasarlos. 

Ahora, recuerda la autora, China tiene negocios en toda África y Latinoamérica, e incluso en Grecia, porque ha invertido mucho dinero que fue bien recibido ante el desinterés y las promesas vacías de Occidente. Sin embargo, la autora recuerda que cada nueva inversión de la nueva potencia supone un mayor control de zonas estratégicas de esos países, donde se acaba imponiendo una cultura ajena y basada en el control y la vigilancia. En el caso del puerto de Pireo, Grecia estuvo tentada a recibir importantes inversiones para ampliar el puerto pero sospechó que el país se iba a convertir en la "cabeza del dragón" de China en Europa y empezó a parar proyectos de crecimiento desmesurado en sus aguas que ya no podría controlar.