Feminismo, economía e igualdad de la mujer. Resúmenes de libros

FEMINISMO, ECONOMÍA E IGUALDAD DE LA MUJER


RESÚMENES DE LIBROS SOBRE EL TEMA


1. "Mujeres y poder", de Mary Beard (2017)

Resumen del libro en este link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/05/mujeres-y-poder-de-mary-beard-2017.html


2. "Teoría King Kong", de Virginie Despentes (2006)

Resumen original y actualizado en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/08/teoria-king-kong-de-virginie-despentes.html

3.  "¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?", de Katrine Marçal (2012)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/05/quien-le-hacia-la-cena-adam-smith-de.html

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Resumen del libro "Mujeres y poder", de Mary Beard (2017)

Link original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/05/mujeres-y-poder-de-mary-beard-2017.html

Resumen realizado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, estructura social, feminismo, empoderamiento de la mujer, diversidad de género

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Título: "Mujeres y poder"

Subtítulo: Un manifiesto

Autora: Mary Beard

Título original en inglés: Women & Power. A manifesto

Fecha de publicación en inglés: 2017

Editorial: Crítica, Planeta SA, Barcelona, 2018

Páginas del libro: 111

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Biografía oficial de Mary Beard (hasta 2018)

Mary Beard es catedrática de Clásicas en Newnham College, Cambridge. Es editora en The Times Literary Supplement y autora del blog  "A Don's Life". Es miembro de la Academia Británica y de la Academia Americana de Artes y Ciencias. Entre sus libros publicados se incluye The Parthenon (2003), El triunfo romano (Crítica, 2008), Pompeya (Crítica, 2009), ganador del Premio Wolfson, La herencia viva de los clásicos (Crítica, 2013) y SPQR, Una historia de la antigua Roma (Critica, 2016). Fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2016.
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Texto de la solapa

Con irónico ingenio, la conocida erudita británica del mundo clásico muestra el modo en que la historia ha tratado a las mujeres poderosas. Los ejemplos que ofrece van desde el mundo clásico hasta nuestros días, desde Medusa y Atenea hasta Theresa May y Hillary Clinton. Bead examina los cimientos de la misoginia mientras reflexiona sobre la voz pública de las mujeres, sobre nuestros supuestos culturales acerca de la relación de las mujeres con el poder y sobre las mujeres poderosas que no se doblegan al patrón masculino.

Tras recapacitar acerca de las agresiones sexistas y de género experimentadas personalmente en la red, Mary sostiene que si no se percibe a las mujeres dentro de las estructuras de poder, entonces lo que hay que redifinir es el propio poder.

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ÍNDICE

- La voz pública de las mujeres

- Mujeres en el ejercicio del poder

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RESUMEN

La autora Mary Beard  relata cómo la mujer, como género, ha sido silenciada por las instituciones patriarcales desde la Antigüedad hasta los parlamentos actuales, donde hay escasa representación femenina en la política nacional y una relativa mudez en la esfera pública.

Empezando por Grecia, donde solo la idea de que ellas gobiernen un reino causa hilaridad entre el público. Para colmo, algunas de las mujeres con poder son "destructivas", caso de la Medusa, de mirada petrificante y otras actúan como hombres (Atenea guerrera, las amazonas). Recuerda que en la Odisea el hijo adolescente Telémaco ordenó a su madre Penélope que subiera a tejer porque él y sus pretendientes estaban hablando de "cosas serias" (el "mythos" masculino). En las tragedias, salen gobernantas como Medea, pero en el papel de usurpadoras. También menciona la comedia de Aristófanes, Lisistrata, que es clásico y femenista a la vez, pacifista y chistes verdes. Las mujeres atenienses hacen huelga de sexo para que los hombres pongan fin a la guerra con Esparta. Pero la obra concluye que la fantasía de poder de las mujeres queda aplastada.

 Lo mismo pasó en Roma. E incluso, Thatcher, primera ministra británica, usó un timbre de voz más grave para parecer andrógina porque el de mujer, más agudo, ha sido ridiculizado por los comentaristas antiguos como balbuceo o murmullo o gimoteos (aquí también se incluyen a los entrenadores de fútbol). Una idea recogida en Las Bostonianas, donde el pretendiente de la protagonista femenista que da discursos la va anulando y silenciando.
 La autora también aprecia discursos de Isabel I donde dice que tiene el cuerpo débil pero "el corazón y el estómago de un rey". Esta faceta andrógina se repite en otros ejemplos pero equivale a "disfrazarse de hombre sin resolver el problema".
Añade que los discursos de mujeres, como Hillary Clinton, dentro de la ONU, tratan "de mujeres". Lo mismo las feministas o las exesclavas.

Mary Beard recuerda que las arrugas en la mujer se consideran señal de que "se le ha pasado la fecha de caducidad" mientras que en el hombre es madurez y sabiduría. O cuando la mujer defiende ideas impopulares, le contestan "lo siento, cariño, es que no lo entiendes".

La autora también examina los "tuits" escritos por "trolls" haciendo despreciables comentarios sexistas. Ella lo atribuye a que muchos se sienten frustrados por las falsas promesas de democratización de Internet pues la gente creía que iba a tener un cara a cara con los políticos y resulta que los comentarios del público no los leen y los textos del presidente los escribe otro. Le quedan dudas de que el Papa quizás sí conteste personalmente algún tuit. Dice que los insultos de los "trolls" es para ahuyentar a las mujeres del ámbito del discurso masculino. Se queja de que la consigna es callar y "bloqueadlos", "la vieja consigna que invita a las mujeres a aguantar y callar".

Culpa a la cultura clásica de parte de "nuestras arraigadas convicciones de género en lo relativo al discurso público, el "mythos" masculino y el silencio femenino. Añade que "por más que retrocedamos en la historia occidental, vemos siempre una separación radical - real, cultural e imaginaria - entre las mujeres y el poder. Añade que la Medusa es usada en caricaturas y chistes conservadores para ridiculizar a Hillary Clinton o de otros contra Merkel. Especialmente critica el meme de Trump cortando la cabeza de la Medusa-Hillary y la palabra "Trump" (en juego de palabras con "Triumph". "Si todavía tenéis duda de hasta qué punto está culturalmente integrada la exclusión de las mujeres del poder o si receláis de la fuerza que ejercen las formas clásicas a la hora de formularla y justificarla, os dejo a Trump y a Clinton, a Perseo y a Medusa".

La autora recuerda que algunas mujeres "lo han conseguido" y llegaron al poder sin tener que copiar expresiones masculinas. Añade que fue a su entrevista de trabajo con medias azules (bluestocking) para que sus jefes meditasen: si pensáis que soy una "marisabidilla" (bluestocking).

Recuerda que en el Parlamento de Inglaterra hay un 33 % de mujeres y que en Ruanda o Arabia Saudí rondan el 60 % o mayor porcentaje que en EE.UU. pero se pregunta si allí donde hay más mujeres es precisamente dónde está el verdadero poder.

Añade que el poder, desde el punto de vista femenino, significa separarlo del prestigio público. y pensar de forma colaborativa, en el poder de los seguidores y no de los líderes, pensar en el poder como atributo o como verbo (empoderar), y no como propiedad. Añade que Black Lives Matter consiguió el poder de hacer cosas de otro modo. También hay una secuela de Dellas, una obra satírica donde las mujeres gobiernan y tres hombres aparecen a montar lío. Al final, uno de los protagonistas se casa con la jefa y tienen un niño. Los lectores no tienen dudas de quién va a mandar 50 años después.
Acaba su libro con el hecho de que si las mujeres meten la pata son tratadas con mayor severidad. Finaliza diciendo que la reprimenda de Telémaco a su madre cuando se atreve a abrir la boca todavía es común hoy en día, 3.000 años después.

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Resumen del libro "Teoría King Kong", de Virginie Despentes (2006)

Resumen original y actualizado en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/08/teoria-king-kong-de-virginie-despentes.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, feminismo, derechos de la mujer, estructura social, posfeminismo

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Título: "Teoría King Kong"

Título original: "King Kong Theory"

Autora: Virginie Despentes

Edición original: Éditions Grasset & Fasquelle, París, 2006

Edición en español: 2007,  Barcelona, 2018 , Penguin Random House GE

Páginas: 175

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Biografía oficial de la autora (hasta el 2018)

Virginie Despentes (Nancy, Francia, 1969) es novelista y directora de cine. A los 17 años dejó el instituto y se marchó a vivir a Lyon, donde encontró empleo en una tienda de discos, colaboró en revistas musicales, cantó en un grupo de rap y trabajó en un peepshow. La popularidad le llegó con su primera novela, Fóllame, que fue llevada a la gran pantalla. Desde entonces, ha publicado Perras sabias, Lo bueno de verdad, Teen Spirit, Bye Bye Blondie, Apocalyse bebé y la trilogía Vernon Subutex, un retrato demoledor de la sociedad contemporánea francesa que la ha reafirmado como una voz imprescindible de las letras de su país. Publicado por primera vez en 2006, Teoría King Kong la convirtió en uno de los referentes del posfeminismo. 

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Texto de la contraportada

"Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica, pero también para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no son ambiciosos, ni competitivos, ni la tienen grande. Porque el ideal de la mujer blanca, seductora, que nos ponen delante de los ojos es posible incluso que no exista".

"Teoría King Kong - con la espléndida traducción revisada de Paul B. Preciado - es uno de los grandes libros de referencia del feminismo y de la teoría de género, un incisivo ensayo en el que Despentes comparte su propia experiencia para hablarnos sin tapujos ni concesiones sobre la prostitución, la violación, la represión del deseo y la pornografía, y para contribuir al derrumbe de los cimientos patriarcales de la sociedad actual".

"Despentes se ha convertido en una especie de heroína de culto, una santa patrona de las mujeres invisibles"

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ÍNDICE

Tenientas corruptas

¿Te doy o me das por el cul?

Imposible violr a una mujer tan vicisa

Durmiendo con el enemigo

Brujas porn

King Kong Girl

Buena suerte, chicas

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RESUMEN



Comentarios previos: la autora del libro defiende una tesis feminista y no se corta nada pues habla con un lenguaje coloquial muy crudo y sin eufemismos, directo al grano y llamando al pan pan y al vino vino. Dice las cosas claras para que todos y todas la entiendan. Habla de la vida misma y de su experiencia personal, brutal. A veces, recurre a la ironía o hace comparaciones algo forzadas, pero lo importante del libro es el mensaje feminista que quiere transmitir examinando las situaciones de violencia a las que son sometidas las mujeres por parte de los hombres y contado desde su propia experiencia: multiviolación (como joven víctima), prostitución (como joven ejerciente de lujo), cine porno (como directora), o el propio matrimonio patriarcal.

La autora Virginie Despentes representa la voz de una generación de mujeres que buscan un cambio social para alcanzar una igualdad de géneros. Despentes se alza como voz de las "feas", las perdedoras e invisibles en una sociedad machista y patriarcal que enfoca el éxito de la mujer en la belleza femenina y no en su bagaje intelectual, por ejemplo. Supone un soplo de aire fresco. Otro sociólogo francés, Lipovietsky, ya indagó en las consecuencias de la presión por la estética.


Despentes divide el libro en cinco partes: en primer lugar, habla de las mujeres feas, gordas, perdedoras, insatisfechas sexualmente por su hombre y vagas que no interesan a los hombres ni encajan en el prototipo femenino de mujer de éxito, blanca y emprendedora, y que, por tanto, quedan marginadas en la sociedad. Pero, en un potente discurso, las anima a salir adelante ya que el ideal femenino de mujer, ni siquiera existe en la realidad.

 En segundo lugar, cuenta que siendo muy joven ella y una amiga, que vestían en estilo punk y estaban alegres y borrachas, volvían de un festival de música y hacían autostop y las recogieron en coche tres amigos, que luego las violaron en un bosque amenazándolas con una escopeta y dándoles una paliza. Ella llevaba una navaja pero no la usó, lo que sorprendió a los chicos, que pensaron que entonces es que a ellas les había gustado. La autora comenta que tuvo que afrontar esta terrible realidad, que cometieron un error al no bajarse de inmediato al meterse en un coche con tres chicos, y que ellos quizás no vieron ningún delito ni culpabilidad en lo que hicieron debido a su cultura machista. Ella se queja de que las mujeres violadas son juzgadas por la gente por si hicieron algo provocativo, si en realidad les gustó o si no se resistieron lo suficiente ni recibieron una buena paliza o no murieron resistiendo.

En el segundo capítulo, cuenta su experiencia trabajando como prostituta durante dos años, mientras era una empleada precaria pero honesta en un servicio de revelado de fotos de Lyon. Dijo que se metió en el tema de las citas porque era dinero fácil, ganaba más que como trabajadora precaria y porque le sirvió para ganar experiencia en el sexo. Dice que usaba el Minitel (el antecesor de Internet en Francia en los años 90) para hacer contactos. Sus clientes eran sobre todo muchos sexagenarios solitarios y tristes con dinero que la trataban con suma amabilidad. El hecho de vestirse con tacones y minifalda (para ella, un disfraz) la convirtió en “supermujer” y “superfemenina” y se dio cuenta del poder que tenía ante los hombres al pasar por la calle. Sostiene que la prostitución siempre se ha presentado como algo rodeado de miseria (y no como una libre elección profesional de la mujer para ganar una buena suma de dinero). La razón de ilegalizar o hacer clandestina la prostitución, en vez de legalizar todo y poner unas condiciones dignas de trabajo, es que el verdadero motivo es ponérselo difícil al hombre para obtener sexo diario fuera del matrimonio. Parece una táctica para obligarlo a contraer matrimonio si quiere sexo gratis a diario, pues así lo estipula el contrato matrimonial. Se queja de los hombres pican en el matrimonio porque la prostitución es casi clandestina. Insiste en que la prostitución podría ejercerse con total normalidad y en buenas condiciones laborales, pero nadie se interesa ya que las propias mujeres prefieren que el hombre vea una imagen de clandestinidad, de inmigrantes ilegales secuestradas, que casi roce la ilegalidad, de forma que el matrimonio sea la opción más aceptable para tener sexo garantizado. En cuanto a la mujer, el matrimonio se convierte en otra trampa en la que su contrato le estipula obligaciones como hacer las labores domésticas gratis, cuidar a los niños gratis y dar una tarifa plana de sexo al marido. Comenta la cercanía entre una casada "mantenida" y rica y, salvando las distancias, una prostituta, ya que ambas han recibido una contraprestración económica por yacer con un hombre, una mediante un contrato matrimonial con un millonario (que incluye mansión, chófer, uso de tarjeta, sirvientes) y otra mediante un pago por servicio por parte de un cliente pudiente. Por eso, ve hipócrita criticar a quienes se dedican a esta profesión cuando, en su opinión, el matrimonio es algo parecido pero con duración indefinida o con tarifa plana.

En el tercer capítulo, la autora aborda las películas porno. Cuenta la anécdota de que Paris Hilton fue pillada “in fraganti” y un presentador televisivo quiso humillarla pero ella no se dignó a contestar, no porque fuese mujer sino porque ella era de “clase alta”, la heredera de una cadena de hoteles de lujo, y el presentador de clase media o baja, y por tanto, lo ignoró. Despentes señala que la élite puede hacer lo que quiera y le dé la gana y disfrutar de su vida sexual sin importarle lo que digan las clases bajas. En el tema de las películas X, la autora sospecha que los hombres espectadores de este género cinematográfico se ven a sí mismos como las mujeres a las que el macho o machos dominan en todas las escenas de la película. Esa promiscuidad parece coincidir más con la mentalidad masculina que con la femenina. Las actrices que se prestan a esto quedan "estigmatizadas" y etiquetadas de por vida a pesar de que en estas películas es todo ficción.  Encuentra cierta violencia hacia la mujer, lo que concuerda con la concepción del hombre como un ser violento. La teoría de Despentes es que las películas porno venden mucho, pero solo entre el público femenino, porque encontraron una fórmula que les da éxito, cree que su estructura tiene algo retorcido que le gusta a los hombres. Ella cree que a los hombres les gusta identificarse con el papel de mujer en las películas porno, pero estas películas llevan a la pantalla las fantasías más oscuras del subconsciente masculino ya que las mujeres ven las relaciones sexuales de otra manera distinta. Añade que los hombres han sido educados en la violencia porque son los cadáveres que necesita el Estado para sus guerras mientras que las mujeres son educadas como máquinas de engendrar nuevos soldados.


En el cuarto capítulo, la autora habla del cine de acción como King Kong y lo compara con su película y libro "Follam..,", una obra que escandalizó a la sociedad francesa porque mostraba a una víctima de una violación que disfrutaba. Dice que la heroína de King Kong estaba segura con él (un animal presentado como asexuado) y se decepcionó al darse cuenta de que los hombres la habían utilizado para capturar al gorila gigante. Califica de “mentiroso” al director de la producción que visitó la isla de King Kong y que señaló a su actriz como la culpable de que los aviones lo abatieran al escalar Nueva York. Despentes replica que quienes dispararon a King Kong fueron los aviones y no la heroína, como si ella como mujer fuese culpable de algo.  Añade que la heroína estaba a gusto con King Kong, su protector, pero tuvo que contentarse con el héroe humano convencional, un mediocre e integrado en el sistema que fue a "rescatarla" y "protegerla".

En cuanto al matrimonio, la autora es bastante crítica con esta institución. Cree que al final hay que dejar hacer a la mujer para que la cosa funcione, ya que de por sí, el matrimonio, según opina, es una institución que enjaula a la mujer a cambio de dinero y seguridad económica. Lo ve como un mero contrato de intercambio: el hombre obtiene sexo en tarifa plana para toda su vida con la misma mujer mientras que la mujer logra seguridad económica, explica. Pero todo está pensado para que la mujer sea esclavizada en el hogar cuidando a los niños, trabajando si hace falta... el problema es que al Estado no se le ocurre cambiar los horarios ni poner más guarderías para contabilizar la vida personal y el trabajo, lo que no sabe si se hace a propósito para someter a la mujer o ahuyentarla del mercado de trabajo.

En la parte final, aborda el mito de la mujer blanca, dulce, sumisa, guapa y con éxito, como esencia de la feminidad. Advierte que las mujeres de cine solo existen en la imaginación de los hombres, pero esa belleza superfemenina no es la mujer real porque tal mito superfemenino no existe. Recuerda que ella era una punk y le preguntaban por qué con lo guapa que era no se ponía más linda para gustar a los hombres. Recuerda con horror que el mero hecho de ser mujer la situaba en un plano social más bajo y que un hombre, aunque fuese un barrigudo de 50 años con un miembro pequeño, se permitía piropearla por la calle por el mero hecho de ser él hombre y ella mujer.

Añade que las mujeres sumisas y feminizadas, al gusto de los hombres, triunfan en la sociedad y tienen éxito porque funcionan como otros hombres, en armonía con una sociedad patriarcal que ensalza la agresividad y la ambición, y que además compaginan la maternidad y el cuidado del hogar con dulzura. Pero que la mayoría de las mujeres no se prestan a eso y, por tanto, las mujeres reales no coinciden con las idealizadas, por lo que hay un conflicto con los hombres que esperan ciertas cosas.

A todo ello se suma la presión de la satisfacción sexual. La autora recuerda que hasta los años 60 nadie había oído hablar del orgasmo o no se le daba la menor importancia. Ahora, todo el mundo está preocupado por ese tema, las mujeres porque no lo alcanzan, como se supone que debería ser, y los hombres porque les angustia no estar a la altura de las exigencias. El sexo ya no es algo informal sino que exige un rendimiento y unas metas, y ocasiona angustia porque hay ganadores y perdedores, según explica la autora. Los adolescentes se angustian por estas cosas.

Sospecha que a los hombres ni siquiera les gustan las mujeres pero que se ven obligados a estar con ellas, intentando disimular su decepción con frases bonitas y cortesías, y que lo que realmente desearían era estar con otros hombres, igual de machos y viriles que ellos. Dice que los hombres se ven obligados a hacer de carne de cañón para los Estados y ellas deben alimentar a la familia y sostener el hogar, y que ambos sexos están obligados a casarse, motivo de que haya tantos conflictos entre géneros porque ninguno de los dos congenia con el otro. Ella sospecha que ninguno de los géneros es feliz, y considera que lo mejor es que los hombres dejen a las mujeres en paz y hacer lo que les dé la gana.  

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Resumen del libro "¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?", de Katrine Marçal (2012)

Resumen original y actualizado en:

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, economía política, libre mercado

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Ficha técnica

Título: "¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?"

Subtítulo: Una historia de las mujeres y la economía

Título en sueco: "Det enda könet"

Autora: Katrine Marçal

Publicado en Estocolmo, Suecia, 2012

El resumen se realiza de una segunda versión, posiblemente escrita en el 2014 o 2015.

Editorial en español: Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2016

Número de páginas: 220

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Biografía de la autora

Katrine Marçal es la jefa de opinión de Aftonbladet, el principal periódico de Suecia, donde escribe sobre política, economía y feminismo. Vive en Londres.

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Texto de la contraportada

"La economía vista desde un prisma totalmente distinto y feminista (...) Audaz e iluminador". Will Hutton

Adam Smith, el padre de la economía moderna, escribió que no era por la benevolencia del carnicero y el panadero por lo que podíamos comer cada noche, sino porque ambos se preocupaban por su propio bienestar, así, el ánimo de lucro hacía girar el mundo y nació el Homo economicus. Cínico y egoísta, el Homo economicus ha dominado nuestra concepción del mundo desde entonces y su influencia se ha extendido desde el mercado hasta la manera como compramos, trabajamos y flirteamos. Sin embargo, Adam Smith cenaba cada noche gracias a que su madre le preparaba la cena y no lo hacía por egoísmo, sino por amor.

Hoy la economía se centra en el interés propio y excluye cualquier otra motivación. Ignora el trabajo no remunerado de criar, cuidar, limpiar y cocinar. E insiste en que si a las mujeres se les paga menos es porque su trabajo vale menos, ¿por qué si no? La economía nos ha contado una historia sobre cómo funciona el mundo y nos la hemos creído hasta el final. Pero ha llegada el momento de cambiar esa historia. En esta atrevida mirada a la crisis actual, Katrine Marçal se enfrenta al mayor mito de la actualidad y nos anima a acabar con el Homo economicus de una vez por todas".

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RESUMEN

1. En el que nos adentramos en el universo de la economía y nos preguntamos quién era la madre de Adam Smith.

2. En el que nos presentan al hombre económico y vemos lo tremendamente seductor que es

3. En el que queda claro que el hombre económico no es mujer

4. En el que nos damos cuenta de que nuestro pacto con el hombre económico no ha dado los resultados que esperábamos

5. En el que añadimos las mujeres a la mezcla y agitamos

6. En el que Las Vegas y Wall Street confluyen

7. En el que la economía mundial se va al garete

8. En el que advertimos que los hombres tampoco son como el hombre económico.

9. En el que resulta que los incentivos económicos no funcionan de forma tan sencilla como pensamos

10. En el que razonamos que uno no es egoísta solo porque quiera más dinero

11. En el que constatamos que uno menos uno sigue siendo cero

12. En el que todos nos convertimos en emprendedores

13. En el que constatamos que un útero no es una cápsula espacial

14. En el que descubrimos en el hombre económico una profundidad y unos miedos insospechados

15. En el que observamos que el protagonista del gran relato contemporáneo tiene un único sexo

16. En el que concluimos que cada sociedad sufre en consonancia con su grado de estupidez. Y, con ello, nos despedimos

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RESUMEN

Comentarios iniciales: La autora considera que el "homo economicus" (el individuo racional que actúa egoístamente y en su propio interés de forma que la suma de egoísmos beneficia a toda la sociedad) es una falacia de la Ilustración y que la realidad es que hay un gran remanente de solidaridad y un trabajo no remunerado efectuado por las mujeres en el hogar y el cuidado de los niños. De ahí, el título del libro: "¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?". Era su madre, la cual no cobraba por servir la comida a su hijo, el cual disponía de tiempo libre para meditar y escribir sobre sus elucubraciones económicas. De fondo, trasluce una crítica al libre mercado, demasiado simplista, y que ignora el profundo papel desempeñado por la acción pública. La autora hunde la imagen del "Homo economicus" pues dice que, o bien es una falacia que no existe, o a lo sumo tendría la mentalidad egoísta de un niño de 4 años. De hecho, dice que el protagonista de su historia "no existe" ni se parece a nadie de la realidad. Al igual que otros autores, cree que esta visión seductora nos la han inculcado hasta formar parte de nosotros hasta permitir que predomine sobre otros valores en nuestra vida diaria.

Capítulo 1

La autora arranca el libro recordando que feminismo y economía van de la mano: la escritora Virginia Wolf quería una habitación propia y eso cuesta dinero. Indica que el objetivo del movimiento feminista fue hacerse con dinero y otros privilegios tradicionales acaparados por los hombres a cambio de cosas como "el derecho a llorar en público". 

Marçal recuerda el fatídico 15 de septiembre del 2008, cuando Lehman Brothers se declaró en quiebra y arrastró consigo a millones de empleados por todo el mundo. La autora recuerda que nos habían dicho que si estábamos callados y no dábamos la lata, el sistema funcionaría por sí solo, bastaba con que dejásemos la economía en manos de expertos, pero era mentira. Todo iba a cambiar pero, en el 2014, el sector financiero se ha recuperado y los beneficios, salarios, dividendos y primas volvieron a su nivel previo a la crisis.

La autora sostiene que los fondos islandeses dirigidos por mujeres lograron sobrevivir porque los hombres superhormonados asumieron riesgos excesivos. Dice que un mundo donde las mujeres dominasen Wall Street sería radicalmente diferente del actual (habría una Lehman Sisters que seguiría todavía en funcionamiento sin sobreesponerse al mercado sobredimensionado mercado inmobiliario estadounidense).

Marçal insiste en que la mujer ha trabajado siempre pero ahora ha cambiado el trabajo de casa por la oficina (la mitad de la población ha trasladado el grueso de su actividad de la esfera doméstica al mercado). Lo califica como un cambio social y económico enorme, "hemos saltado de un sistema económico a otro sin darnos realmente cuenta del salto".  De cuatro hijos se pasó a una ejecutiva con su bebé en el maletín o a una joven de clase obrera adolescente con un bebé en un piso de protección oficial. Pero incluso en Suecia las mujeres ganan menos que los hombres y hay pocas en puestos de mando. Ironiza con que el presidente de la FED suele ser nombrado "hombre del año" por bajar los tipos de interés y salvar la civilización occidental.

La autora se pregunta ¿cómo llegamos a tener nuestra comida en la mesa? Se pregunta por qué recorrimos al egoísmo en vez del amor (un bien escaso). Adam Smith indicó que "No de la benevolencia del carnicero, el cervecero y del panadero, sino de sus miras al interés propio, es de quién esperamos y debemos esperar nuestro alimento". Mientras el interés propio es inagotable, el amor es un bien escaso (mejor guardarlo para usos privados). "Adam Smith nos contó el cuento de por qué el libre mercado era la mejor manera de crear una economía eficaz, introducía las ideas radicales de libertad y autonomía". Eliminando aranceles y regulaciones, la economía marchará sobre ruedas y el pan nos esperará todos los días en la estantería del supermercado (y no en las estanterías vacías de la Unión Soviética). La idea es que la gente hace lo que hace para obtener algún beneficio, no es muy halagador pero es la realidad, es el principio rector que cohesiona la realidad "como una mano invisible". Esa es la paradoja, dice la autora.

Respecto a la "mano invisible" (todo lo mueve, lo controla todo, lo decide todo sin verla ni percibirla) es algo que surge de las acciones y decisiones individuales (una mano que hace girar el sistema desde el interior). Está en sintonía como que lo dijo el físico Newton y sus leyes del Sistema Solar (un dispositivo automático que giraba solo). En realidad, una vez descifradas estas leyes, la sociedad sería un reloj que funcionase a la perfección. De ahí surgió una economía lógica, racional y predecible.

La autora indica que "muchos queremos vivir en una economía de mercado pero no en una sociedad de mercado aunque lo uno va con lo otro". 

"Cuando Adam Smith se sentaba a cenar, pensaba que si tenía la comida en la mesa no era porque les cayera bien el carnicero y al panadero, sino porque estos perseguían sus propios intereses por medio del comecio. Era, por tanto, el interés propio el que le servía la cena. Sin embargo, ¿era así realmente? ¿Quién le preparaba, a la hora de la verdad, ese filete a Adam Smith? Él nunca se casó. El padre de la ciencia económica vivió la mayor parte de su vida con su madre, que se encargaba de la casa mientras un primo gestionaba las finanzas". La autora añade que la madre se mudó a vivir con su hijo a Edimburgo y que lo cuidó siempre. "Ella es la parte que Adam Smith pasó por alto", dice Marçal. El carnicero, el panadero y el cervecero tenían esposas, madres o hermanas que dedicaban horas a cuidar a los niños, limpiar el hogar, preparar la comida, lavar la ropa, servir de paño de lágrimas y discutir con los vecinos. "El mercado se basa siempre en otro tipo de economía que raramente tenemos en cuenta", dice la autora. Se queja de que nadie reconoce en el PIB el trabajo de la niña de 11 años que recorre todos los días 15 kilómetros para recoger agua o leña para su familia. El trabajo femenino en el hogar no se considera "trabajo productivo" en los modelos económicos estándar. "Fuera del alcance de la mano invisible se encuentra el sexo invisible", dice. Así como hay un "segundo sexo" hay una "segunda economía" que ayuda a hacer "el trabajo que cuenta".

La autora recalca: "Adam Smith logró responder la pregunta fundamental de la Economía solo a medias. Si tenía asegurada la comida no era solo porque los comerciantes sirvieran a sus intereses propios sino que también la tenía asegurada porque su madre se encargaba de ponérsela en la mesa todos los días". La economía se cimienta no solo en una "mano invisible" sino también en un "corazón invisible" (una visión demasiado idealizada de los deberes de la mujer, según dice Marçal). El cuento de Smith es que el egoísmo y la codicia, gracias a la mano invisible, se puede transformar en armonía y equilibrio.

Capítulo 2

La autora compara al "hombre económico" con el náufrago Robinson Crusoe como un emprendedor moderno libre de la opresión que tomaba decisiones óptimas: vive aislado (el consabido "ceteris paribus" de los economistas para aislar una variable sin que cambien las demás) y no se haya sujeto a leyes ni códigos sociales. Actúa solo movido por el interés propio. En el mercado, somos libres e independientes como Crusoe. Pero la autora replica que el náufrago usaba herramientas (hechas previamente por fabricantes) para hacer cosas en la isla y dominar la naturaleza. James Joyce lo describió como "terquedad, inteligencia lenta pero eficaz, apatía sexual y cálculo taciturno". La autora añade: "Robinson Crusoe es ante todo un paradigma del hombre económico, el Homo economicus.

Según la autora, la ciencia decidió que su objeto de estudio iba a ser el individuo y precisó crear un relato simplificado acerca de cómo este individuo actuaba. Así nació el modelo de conducta humana que ha definido nuestro pensamiento económico". El hombre económico es seductor, se guía por el sentido común y es racional y tiene un deseo ilimitado de poseer cosas y elige ante la escasez según un coste de oportunidad o preferencias, y también es enormemente predecible (lo que se puede expresar matemáticamente) y preverse su comportamiento. Lucha y dice: "Esto es mío". Los modelos estándar de los economistas dicen que esta persona, básicamente, es la esencia de lo que somos. "Al final de la película, el hombre económico cabalga siempre solitario hacia el atardecer". Por ello, critica la autora, "los sentimientos, el altruismo, la compasión y la solidaridad no forman parte de las teorías económicas estándar". Sin abejas egoístas no hay miel. El egoísmo y la codicia como valores morales. No hay sociedad, solo individuos.

La autora lamenta que el "cuento bonito" del mercado que iba a traer paz y armonía gracias al comercio impulsado por el egoísmo desembocó en dos guerras mundiales, experiencia que demuestra que el hombre no es tan simple.

Capítulo 3

La autora indica dónde encaja la mujer en el libre mercado: "Mientras el hombre ha representado el interés propio, la mujer ha venido a representar el frágil amor que debe ahorrarse y preservarse. Mediante su exclusión". Criar a hijos o lavar la ropa no eran bienes tangibles que se pudiesen intercambiar por lo que el trabajo femenino (tareas del hogar cíclicas) se volvió invisible. Gary Becker empezó a cuantificar ese trabajo doméstico, la discriminación y la vida familiar en sus modelos económicos (algo que criticó el filósofo Foucault). Los economistas de Chicago razonaron: ¿Por qué la mujer se casa? Para maximizar sus beneficios ¿Por qué la gente se divorcia? Para maximizar sus beneficios. ¿Por qué trae hijos al mundo? Para maximizar sus beneficios. Si las mujeres ganaban menos era porque merecían cobrar menos pues el mercado siempre tenía razón (tenían salarios bajos porque eran menos productivas porque en vez de ver la tele como el hombre tras volver del trabajo se dedicaban a hacer tareas domésticas y se cansaban más). La autora replica que muchas mujeres estudiaron pero siguieron ganando menos y ve discriminación. Añade que no hay nada que la haga más adecuada biológicamente para el trabajo doméstico. Aunque se piense que especializar los trabajos y dedicarse la mujer al hogar para maximizar la utilidad familiar tiene un pero: el hombre trae el dinero y hay un desequilibrio de poder.

El hombre económico (racional y conquistador del mundo) se contrapone a la mujer (con sentimientos. dependiente, afectuosa, abnegada): "Alguien tiene que cocinar ese filete para que Adam Smith pueda decir que quien cocina el filete no importa", dice la autora.

Capítulo 4

La autora examina el "crecimiento económico", una solución a la crisis impulsada por Keynes. El objetivo era salir de la pobreza y luego dedicarnos al arte de vivir bien y deshacerse del hombre económico, al que veía como un individuo con tendencias criminales y patológicas que daban escalofríos. Pero una vez que fuimos ricos, el sueño no se ha cumplido y la sociedad sigue obsesionada con la economía (el hombre económico no se ha hecho a un lado, ha tomado el mando).

La autora critica libros como Freakonomics, donde explica la vida cotidiana (como encontrar pareja) desde los incentivos económicos. El libro defiende que la lógica del mercado explica todos los aspectos del ser humano, nuestro pensamiento y conducta. Se aplica a todo: al placer, al arte... en vez de examinar cómo funcionan realmente los mercados (demasiado inclinados hacia los más ricos, dice la autora). Ser libre es como decir que no se tiene nada que perder.
 A pesar de todo ello, los problemas económicos en el mundo están lejos de ser resueltos (países ricos y otros en extrema pobreza, donde se defiende que países pobres acepten industrias contaminantes o residuos tóxicos porque es lo "más racional". Pero aunque la lógica económica es impecable y aplastante, el razonamiento es demencial).

Capítulo 5

La autora examina el trabajo femenino. Al entrar en el mercado remunerado, la mujer se ha liberado de parte de las tareas domésticas (que aunque requieren un gran esfuerzo, como carretar 10 kilómetros un cubo de agua o buscar leña para el fuego, no son incluidas en las estadísticas del PIB. Hay un chiste de economistas: Si un hombre se casa con su ama de llaves, disminuye el PIB). Allí, la mujer también se convierte en un hombre económico y demostrar su valía, lo que es una forma de excluirla. En Canadá, calcularon que el trabajo no remunerado en casa supone el 30 % del PIB.

A ello se suma la depresión de las amas de casa ricas y de las estudiantes con más altas calificaciones por la sensación de no estar a la altura, las mujeres de Occidente se sienten más desgraciadas en las últimas décadas (Se les dice: sé más firme y enérgica en tu trabajo, reduce tu jornada laboral, encuentra la pareja adecuada, organízate mejor, simplifica tu vida, vacía y ordena tu bolso, practica tu yoga y mira el reloj). [ nota del lector: y ahora ordena tu armario según las técnicas de la japonesa Mari Kondo] La autora añade: La mujer se convierte en una bomba de fertilidad que estalla justo cuando va a ser ascendida en su trabajo. O lo haces todo o eres una inúltil, parece ser el mensaje. Se las incitó a competir (como haría un hombre) en vez de dejarlas ser ellas mismas.

Capítulo 6

Examina la introducción de los cálculos y modelos matemáticos en la guerra (calcular la posición futura de un avión para derribarlo a cañonazos) o en la economía (actividad financiera convertida en casino, teoría de juegos en la que el mercado es puro azar y no tiene memoria, de forma que no se pueden formar burbujas porque el mercado las corregirá). Pero la autora replica que la economía no es física pura pues los mercados dependen de personas que tienen sentimientos y las hace impredecibles.

Este razonamiento se basa en tres axiomas: 1) los inversores y compradores son racionales 2) todo el mundo tiene acceso a la misma información y la interpreta de las misma manera 3) ambas partes adoptan sus decisiones de forma independiente sin influencia mutua.
Por tanto, el mercado es eficiente se erige como una inteligencia colectiva superior que nos dirige, disciplina y no puede estar equivocado. La teoría matemática lo expresa como una oferta y demanda. Pero todo esto funciona en un mundo estático, solo es una historia reconfortante para no tener que hacer colas como en la antigua URSS, dice la autora. "El mercado eficiente es el mayor error de la historia económica financiera", dice. Hasta George Soros dice que el mercado funciona mal "siempre". El 15 de septiembre del 2008 se acabó con esas teorías del mercado.



Capítulo 7

La autora echa un vistazo a cómo se desarrolló la crisis del 2008 en la que la economía financiera estaba automatizada por programas robotizados. Recordó que la economía se basa en "el cuerpo humano; hay cuerpos que trabajan, cuerpos que necesitan cuidados, cuerpos que crean otros cuerpos, que nacen, mueren, tienen sexo y una sociedad que organiza esto".

Capítulo 8

La autora comenta que psicólogos como Kahneman y Tversky que estudiaron cómo el hombre se preocupa más por minimizar los riesgos y las pérdidas que por maximizar los beneficios. Preferimos que las cosas sigan igual y no ganemos nada. "Las personas reales estamos dispuestas a cooperar, el hombre económico solo lo hace cuando sale ganando algo", dice. Recalca que las personas reales no son egoístas. Solo los niños de parvularios agarran todo lo que pueden, como el hombre económico. "No existe sociedad humana cuya fuerza sea la codicia y el miedo, el interés propio y la racionalidad; una sociedad así nunca funcionaría", dice. Dice que el mercado (tras las crisis de los 90 y del 2008 que nadie previó) ha generado muchos fallos y "está lejos de ser un armonioso reloj sino que es más complicado. En el mejor de los casos es una simplificación, en el peor, una alucinación total".

Capítulo 9

La autora relata cómo "los mercados" son una parte más del mundo y "hablan" y se pronuncian como si tuvieran emociones humanas sobre cualquier cosa.Si están deprimidos, la sociedad les hace ofrenda de dinero (inyección de capital público) para que sigan funcionando. El consumo es su sangre.
El mercado se aplica incluso para explicar el comportamiento de una esposa y un marido: ella puede "incentivarle" con 3 noches de pasión para que él llegue más contento del trabajo. Pero la autora dice que la sexualidad es un juego y no un sistema de recompensas ni un instrumento para hacer feliz al hombre. Se puede "disfrazar" pero es algo muy antiguo. Estas compensaciones pueden dar resultados perversos y cambiar la naturaleza de la situación (padres que llevan más tarde a los hijos a la guardería, profesores que inflan las notas de sus alumnos porque cobran por resultados, accionistas que recompran sus acciones porque les pagan por subir su valor y vecinos de Suiza que aceptan por compromiso ciudadano instalar una planta nuclear en su barrio pero que se niegan si se les ofrece dinero). "El hombre económico acaba con las consideraciones morales, emocionales y culturales; los principios de mercado no explican las cosas importantes de la vida", dice la autora.

Capítulo 10

La autora enumera diversas acciones solidarias de las mujeres, como las enfermeras británicas de la guerra de Crimea. Aunque trabajaban por solidaridad también querían cobrar un salario sin pensar que eso fuese indecoroso. Pero el cuidado de los demás puede desaparecer como satisfación si se añade la motivación del dinero. Pero también es cierto que el dinero es una forma de valorar ese trabajo, y por ello, las mujeres trabajadoras también quieren cobrar lo mismo que los hombres. Para preservar el amor y los cuidados hay que apoyarlos con recursos. Deberían haber reorganizado la economía en torno a lo que era importante para la gente.

Capítulo 11

La autora relata que distintas teorías neoliberales (como la curva de Laffer de desempleo e inflación y la teoría del goteo: si a los ricos se les rebaja impuestos, a los pobres les irá bien aunque en realidad aumentó la desigualdad) se vendieron como la "única alternativa" pero ella replica que "efectivamente no hay ninguna alternativa si seguimos intentando parecernos al hombre económico.


Capítulo 12

Relata el éxito de Dubai, país que funciona como una empresa y donde los políticos se adaptan a lo que piden las empresas. Más que "laissez-faire" (que el Gobierno no interfiera en la economía), lo que quieren los neoliberales es guiar al Gobierno para que apoye la economía y difunda unas instituciones y leyes favorables que faciliten la competición y el comportamiento racional. Los políticos deben estar ocupados satisfaciendo las necesidades del mercado. Se introdujo el concepto de "capital humano", donde el obrero que recibe formación es una inversión (para Foucault, el obrero ya no vende su trabajo sino que se convirtió en un emprendedor de sí mismo, en una máquina) . En el neoliberalismo no hay trabajadores sino individuos. Si tienes éxito: invertiste bien, si fracasas, invertiste mal. Ha cambiado la noción de lo que significa ser un humano.

Capítulo 13

Decir que el hombre es un individuo está solo (un feto que flota en el espacio) es una fantasía. No es autosuficiente ni concuerda con la realidad.


Capítulo 13, 14, 15 y 16

En definitiva, la teoría económica actual es la visión corcondante con la élite dominante. Una visión en la que no hay mujeres. La economía más que ciencia es una religión y los economistas son sus sacerdotes que nos dicen que hay que tener fe respecto a sus ciegas suposiciones.

Sostiene que la teoría económica es más de lo mismo: el hombre económico domina gracias a su masculinidad. Todo lo demás (justicia, igualdad, servicios sociales) está subordinado a los beneficios. Es una visión discriminatoria hacia la mujer.

Concluye que el enfoque feminista es útil al buscar una solución a nuestros la desigualdad, al crecimiento de la población, las prestaciones sociales, la cuestión medioambiental, la escasez de cuidadores y va mucho más allá de la exigencia de los derechos de la mujer. Dice que la revolución feminista solo se ha consumado a medias y la economía debe ajustarse a la realidad.

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