domingo, 11 de enero de 2015

"Desigualdad y cambio industrial", de James K. Galbraith (y Maureen Berner) (2001)

Resumen del libro: "Desigualdad y cambio industrial", de James K. Galbraith (y Maureen Berner) (2001)

Ver el resumen original y actualizado en: 

Autor del resumen y comentarios: E.V.Pita (2015), licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, desigualdad, cambio social, estructura social

Título: "Desigualdad y cambio industrial"
Subtítulo: Una perspectiva global

Título original: Inequality & Industrial Change. A Global View.

Autores: James K. Galbraith y Maureen Berner

En colaboración con otros autores, aunque la mayor parte de los capítulos corresponden a Galbraith y otros autores.

Edición en inglés: 2001

Edición en español: 2004, Ediciones Akal SL, Madrid

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Biografía oficial de los autores y editores (hasta 2004)

James K. Galbraith es profesor en la Lyndon B. Jonhson School of Public Affairs y en el Departamento de Gobierno de la Universidad de Texas en Austin. También es senior scholar en el Jerome Levy Economics Institute y presidente nacional de Economist Allied for Arms Reduction, En 1981-1982 fue director ejecutivo del Comité Económico Conjunto del Congreso de Estados Unidos y en 1985 guest scholar en la Brookings Institution. Entre sus obras destacan Created Unequal, The Crisis in American Pay (1998) y Balancing Acts; Technology, Finance and the American Future (1989).

Maureen Berner es assistant professor en el Instituto de Gobierno de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. Galardonado con el Excellence in Teaching Award de la Universidad de Texas (1996-1997), enseñó en la Public Service Academy de la Universidad del Sudoeste del Estado de Texas y trabajó en la Accounting and Information Management Division de la US General Accounting Office, Autora de diversos artículos en gran número de publicaciones de investigación y política económica, su tesis doctoral recibió en 1999 el premio de la National Association of Schools of Public Affairs and Administration.



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Texto de la contraportada: 

"El presente libro ofrece un análisis global de la distribución de la remuneración salarial, aportando nuevas medidas sistemáticas. Sus distintos capítulos abarcan desde la estructura salarial estadounidense de 1920 a 1998 hasta la desigualdad de la remuneración y el desempleo en Europa desde 1970, pasando por la evolución de la desigualdad, el crecimiento industrial, la liberalización, las crisis financieras, la violencia estatal y la política industrial en más de 50 países desarrollados.
En sus páginas, en las que se evalúan los principales debates sobre el incremento de la desigualdad, se apoya la existencia de una poderosa dinámica macroeconómica de la desigualdad en la remuneración, tanto en los países ricos como en los pobres, un punto de vista que se remonta a Keynes y Kutnets. Algunos capítulos presentan descripciones detalladas de un nuevo conjunto de datos sobre la desigualdad global de la remuneración basado en el estadístico T de Theil, mientras que los dedicados a la teoría y la metodología permiten acceder a las medidas y técnicas estadísticas no paramétricas fundamentales en estos estudios.

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ÍNDICE

Parte I. Introducción a la teoría y el método

1. La teoría macroeconómica de la distribución de la renta

2. Midiendo la desigualdad y el cambio industrial


Parte II. Desigualdad, desempleo y cambio industrial

3. La estructura salarial estadounidense: 1920-1947

4. Desigualdad en los salarios manufactureros estadounidenses: 1920-1948: una estimación revisada

5, Estructuras salariales interindustriales: nuevas evidencias en la OCDE

6. Desigualdad y desempleo en Europa: el remedio estadounidense

7. Hacia una nueva hipótesis de Kuznets: teoría y evidencia sobre crecimiento y desigualdad

8. Midiendo la evolución de la desigualdad en la economía global

9. Regionalización económica, desigualdad y crisis financieras

10. Desigualdad y violencia estatal: un breve informe

11. Valorando el comportamiento de los regímenes latinoamericanos: 1970-1995

12. La evolución de la desigualdad en los ingresos industriales en México y Brasil.

13. El legado de la industrialización pesada: un análisis empírico de la política industrial coreana.

14. Desigualdad y desarrollo económico: reflexiones a modo de conclusión


Parte III. Métodos y técnicas

15. Construyendo series temporales de la desigualdad largas y densas a partir del índice de Theil

16. El análisis clúster y discriminante de las series temporales como una herramienta de investigación.

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Motivo de la elección del libro:

 James K, Galbraith ha publicado en el 2014 el libro: "The End of the Normal". Esta era su obra más reciente que he encontrado disponible. A ello se suma el interés que ha despertado la desigualdad salarial tras la obra de Piketty El capital del siglo XXI.

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Resumen:

Mejor la T de Theil que el Indice de Gini

El primer interés del libro es distinguir entre la medición de la desigualdad con el método del índice de Gini o de la T de Theil. El autor señala que el conjunto de datos industriales en manos de los economistas ha permanecido como un recurso infrautilizado, en parte, debido a que normalmente no están adaptados a las técnicas estadísticas diseñadas fundamentalmente para operar con encuestas muestrales. Precisamente, el autor y sus colaboradores han elegido sus técnicas con las características de los datos industriales agrupados, jerárquicos y evolutivos en mente. El estadístico de Theil les ha dotado de un método para explotar estos conjuntos de datos con el objeto de obtener evidencias sobre el cambio en la desigualdad a lo largo del tiempo. El análisis cluster les ha permitido dotar de algún significado a las pautas subyacentes del cambio salarial. Y el análisis de funciones discriminantes les ha permitido delimitar, en cierto modo, las causas de la variación intergrupal con el objeto de obtener alguna intuición sobre los acontecimientos macroeconómicos, políticos o externos que han desarrollado los principales papeles en la determinación de los cambios en la distribución de las rentas industriales.

Proceso histórico de desigualdad

Al final de la Primera Guerra Mundial, la estructura de los salarios en la economía estadounidense era muy similar a la que existiría una generación más tarde. Pero tras el breve periodo de prosperidad que sucedió a la guerra, este alineamiento salarial relativamente igualitario se desintegró bajo el peso de la recesión de 1920-1922, en el que el desempleo subió vertiginosamente. Una recuperación al comienzo de los años 20 dio paso a una meseta durante el resto de la década hasta el crash de 1929.

La Gran Depresión de 1929-1932 elevó la desigualdad, según se derrumbaba el salario en el sector agrícola, que aún representaba el 40 % del desempleo total. La depreciación del dólar frente a la libra esterlina agravó este efecto. Durante los años 30, los movimientos en los tipos de cambio provocaron un incremento en la desigualdad por medio de dos vías: el dólar cayó y permaneció bajo en relación con la libra esterlina, pero creció frente a las divisas de países con bajos salarios, por lo que presionaban al incremento de la desigualdad en ambos frentes. Unicamente las políticas de pleno empleo y los controles directos de la Segunda Guerra Mundial, acompañados de un fuerte empuje hacia una mayor igualdad salarial en el interior del movimiento sindical, devolvieron a la estructura salarial, hacia 1946, a algo que se parecía a la de 1920.

De hecho, el incremento en los salarios más bajos en el periodo de guerra fue tan poderoso que el mercado laboral entero comenzó a cambiar en una forma que no se explica satisfactoriamente en el estudio de los autores. Según se disparó el precio del trabajo no cualificado, los empleadores comenzaron a aceptar y en muchos casos a reclutar nuevas fuentes de empleo no cualificado. Dependiendo de la naturaleza del proceso de trabajo, la localización de la producción y otras variables, empezaron a contratar a numerosas mujeres, afroamericanos, mexicanos y puertorriqueños. El pleno empleo sostenido reestructuró el mercado de trabajo no cualificado. Y muchos de los mayores beneficiarios fueron grupos que habían sido excluidos en buena medida del empleo manufacturero y de la educación antes de la guerra.

En opinión de J,K, Galbraith y otros, los teóricos que consideran que la evolución de la desigualdad está dominada por la educación y por el cambio en los niveles de cualificación corren el riesgo de situar el carro delante de los bueyes. Las G1 Bills llegaron justo al final del periodo analizado y las National Defense Education Acts y los programas de educación de la Gran Sociedad tardarían todavía bastante en llegar. A pesar del éxito de las escuelas públicas, el acceso a la educación entre 1921 y 1947 permaneció muy lejos de ser igualitario, De hecho, es probable que el gran incremento en los niveles de educación que siguió a la guerra se debiera a la nivelación anterior de la estructura salarial y a las nuevas estructuras políticas que surgieron del New Deal. El autor sospecha que los grupos empresariales que aceptaron las G1 Bills, pero que trabajaron duro para evitar que la Ley de Empleo de 1946  se convirtiera en lo que sus promotores pretendían que fuera - una ley del pleno empleo - entendieron bien que el Gran Nudo podía ser desemarañado. Sabían que ninguna política pública consigue reducir tan fielmente la desigualdad como un esfuerzo deliberado y simultáneo para combinar el pleno empleo con los derechos de negociación colectiva y los incrementos en los niveles salariales.

Las nuevas medidas mensuales de la desigualdad en la estructura de los salarios manufactureros desde 1947 e incluso desde 1939 permiten al autor refinar y extender las medidas anteriores de la desigualdad en la tasa salarial hasta 1920. También le permiten calcular la evolución de la desigualdad en la tasa salarial hasta fechas recientes. Piensa que estas nuevas medidas respaldan una interpretación keynesiana y macroecónomica de la evolución en las distribuciones salariales, según la cual, la tasa de desempleo se erige como el principal determinante de la distribución de la tasa salarial. Sostiene que aún queda trabajo por hacer para desarrollar la relación entre la desigualdad en la tasa salarial manufacturera y la desigualdad en el resto de la economía. En especial, el autor cree que hay que explicar la estabilidad de las desigualdad en las rentas de los hogares de Estados Unidos durante los años 50 mientras que la desigualdad en las tasas salariales creció rápidamente. Lo que ha visto el autor hasta ahora respalda el sentido común de aquella época: lo que produjo esta distribución de la renta estable durante esos años fue el crecimiento del gobierno y del Estado de Bienestar, no la igualdad en las tasas salariales privadas.

En el estudio de la distribución de los sueldos y salarios en los sectores industriales, en la OCDE, existen modelos comparativamente sencillos de diversidad intergrupal que explican una gran parte del cambio total en los salarios relativos interindustriales en el tiempo. Dice que llegar a una opinión firme sobre la naturaleza de las fuerzas detrás del cambio industrial es una tarea más difícil, cuya culminación deberá contar con los esfuerzos de otros investigadores armados de conjuntos de datos nacionales más detallados y de un mayor conocimiento de las economías nacionales individuales que el que se posee. No obstante, el autor considera que ha demostrado la utilidad de esos métodos para los investigadores que quieran ir más allá en los análisis microeconómicos convencionales del cambio salarial.

Desempleo en Europa

Señala que para erradicar el desempleo en Europa habría que restablecer a los gobiernos nacionales individuales las herramientas necesarias para reducir la desigualdad y el desempleo a escala nacional (establecer los Estados de Bienestar de los que todavía carecen los países más pobres de Europa. Además, los europeos podrían estimular a los países para que adopten la solución portuguesa de permitir a las personas que se trasladen a los Estados con mayor bienestar (eso daría una presión a los más ricos). Otra solución es una política de pleno empleo a escala continental, lo que implica transferencias, ya no a los gobiernos sino fundamentalmente a los individuos, y en niveles continentales comunes. El autor cree que eso es posible y podemos ver su funcionamiento en Estados Unidos ( 1) EE.UU. llevó a cabo una política de intereses bajos en favor de la igualdad desde 1995 junto a una estructura bancaria y una política crediticia muy favorables a la acumulación privada de deudas; los hogares alimentan el pleno empleo al tomar dinero prestado 2) Estados Unidos tiene un sistema de Seguridad Social, principal agente para reducir la pobreza entre los ancianos desamparados 3) A diferencia de Europa, EE.UU ha incrementado en 1996 las rentas de los trabajadores con bajos salarios en los últimos años. Los recortes en el bienestar cortaron programas sociales pero en un contexto de pleno empleo no incrementaron la pobreza).

Un programa de pleno empleo en Europa consistiría en 1) establecer tasas de interés más bajas, creíbles y permamentes con el objeto de promover usos del crédito privado para los negocios y los gobernantes locales 2) expandir los bienes de consumo público de la clase media, en particular la sanidad, los servicios urbanos y la educación. 3) Comenzar a expandir los sistemas de seguridad social de los países europeos ricos - sobre todo los sistemas de pensiones - a los países más pobres de Europa, incrementando así la demanda y la igualdad, ayudando a los ancianos en primer lugar y de forma preferente. 4) El aumento gradual del salario mínimo de los países más pobres de la UE podría subsidiar la consecución de un ingreso mínimo continental en la Europa de rentas bajas, a través de un programa con financiación europea parecido al ETC.

El autor dice que la receta es un estado de bienestar verdaderamente europeo con un programa de pensiones europeo, incrementando los salarios bajos y con un salario mínimo denominado en euros así como un estado del bienestar continental modelado a partir de la socialdemocracia comparativamente exitosa de Estados Unidos.

Kutnets predijo que la desigualdad debería decrecer con el crecimiento de la mayoría de las economías manufactureras.
J.K.Galbraith se pregunta cómo supera la hipótesis de Kuznets la confrontación con los datos de Deininger y Squire. Ve relaciones sistemáticas entre el crecimiento y la desigualdad. Dice que la desigualdad ha crecido en los últimos años y de forma muy pronunciada en los más ricos (en forma de "U" entre la desigualdad y el crecimiento) antes que una "U" invertida.
Cree que la hipótesis de Kuznets es válida para las economías cuyos sectores manufactureros estén esencialmente dominados por la producción en serie de bienes de consumo (los que están en desarrollo y muchos industriales). Pero tras un cierto momento, la desigualdad en la renta aumenta con el crecimiento de los países con rentas más altas [nota del lector: doce años después, Piketty escribió "El capital del siglo XXI" donde explica porqué crecen las rentas más deprisa que los salarios en los países ricos].
Galbraith saca cuatro conclusiones:
1) El crecimiento rápido reduce la desigualdad en la mayoría de los países en desarrollo pero las crisis y recesiones las aumentan.
2) Los gobiernos populistas y sustitutivos de importaciones suelen tener mayores registros de desigualdad que los regímenes liberalizadores y promotores de las exportaciones.
3) Las crisis financieras, especialmente las depreciaciones de moneda, incrementan la desigualdad en la mayoría de los países en desarrollo.
4) Las diferentes formas de violencia estatal, incluidos golpes de Estado, son preludios de un rápido crecimiento de la desigualdad. Y las revoluciones la reducen.

Tras examinar la evolución de la economía global (a través de la T de Thirel), el autor dice que hay una tendencia al aumento de la desigualdad pese a que los países ricos logran mantener el control de sus estructuras salariales. Asegura que las liberalizaciones han provocado un empeoramiento y solo unos pocos países en desarrollo han escapado a este efecto mediante la mejora de la estructura de su empleo. Sostiene que el mayor crecimiento global solo puede lograrse si está liderado por las naciones comparativamente exitosas, estables y ricas del centro global, y por las instituciones financieras internacionales que controlan. No se puede lograr a través de las reformas liberalizadoras en las pequeñas naciones de la periferia.

Respecto a Asia, el autor señala que el comovimiento del crecimiento del PIB en Asia no se debió a similitudes fundamentales en la política económica o en las etapas del desarrollo económico entre aquellos países sino que más bien tuvo lugar a pesar de sus grandes diferencias. Una vez que los países  asiáticos liberalizaron sus sistemas financieros, sus crisis fueron más duras que en América Latina y en ambas regiones supusieron un mayor riesgo que en Europa y el conjunto de la OCDE puesto que la diversificación de las instituciones financieras asiáticas en otros mercados de la región les expuso a riesgos sistémicos que no podían valorar de forma apropiada y contra los que no estaban protegidos.

Recalca que las crisis tienden a aumentar la desigualdad y la incrementan más en los mercados laborales más desregulados y menos en los fuertemente regulados. Así las crisis tuvieron más efectos en los trabajadores de América Latina que en Asia y a su vez estos más que en los trabajadores organizados de la OCDE.
Sostiene que los proponentes de los planes de ajuste estructurales para las naciones en desarrollo tienden a pasar por alto que las economías ricas, avanzadas y exitosas son las que cuentan con los trabajadores mejor pagados, estructuras salariales más estables y las formas más poderosas de aislamiento frente a las perturbaciones económicas, incluyendo las financieras y cree que eso no es accidental.

Crítica al libro de Robert Barro (1997) donde dice que el capitalismo global se caracteriza por la convergencia condicional: los países más pobres suelen crecer más rápidamente y convergen con sus vecinos y socios más desarrollados "siempre que" se doten de las instituciones y políticas adecuadas. Galbraith añade que una de las claves, además de educación, esperanza de vida o democracia, es una remuneración justa y estable. Añade que los ricos no son abejas ahorrativas que reinvierten su dinero, y dado que no necesitan seguridad social para ellos es tentador evitar pagar impuestos o eludirlos. Sus excedentes acaban a buen resguardo en el extranjero, lo que genera un déficit de inversión pública crónico y de demanda. En cambio, las sociedades igualitarias operan sobre la base de una carga compartida y un beneficio común (sus instituciones generan estabilidad).

Concluye que el mundo está dividido en dos grupos, uno democrático que vive en paz y prosperidad y otro semidesarrollado inmerso en guerras, crisis y desigualdad. Dice que aunque existe una economía global pero es de un tipo que favorece a los fuertes, ricos, estables, industrialmente diversificados y democráticos. Los países pequeños "vuelan" según los precios, mercancías...

Dice que hubo dos décadas (los 60 y 70) con un crecimiento de la igualdad y otras dos décadas (80 y 90) con aumento de la desigualdad [nota del lector: podemos añadir del 2000 al 2015]. J.K.Galbraith sostiene que con la globalización y la liberalización, los países han quedado más expuestos a las condiciones globales precisamente cuando han empeorado. Tras las inversiones que generó la época del petróleo hasta los años 70, nos encontramos con que la globalización desencadenó una crisis de coordinación global. La crisis de 1997 demostró, en opinión del autor, que ni siquiera se han ideado formas para establecer un crecimiento estable y una bajada de la desigualdad en el mundo liberal. J.K.Galbraith sostiene que "a largo plazo el orden mundial neoliberal no puede, no podrá y probablemente no deberá perdurar".

"La agonía del Eros", de Byung-Chul Han (2012)

Resumen de "La agonía del Eros", de Byung-Chul Han (2012)


Resumen original y actualizado en:


Autor del resumen y anotaciones: E.V.Pita (2015), licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, cambio social

Títulos: "La agonía del Eros"

Título original: "Agonie des Eros"

Autor: Byung-Chul Han

Fecha de publicación: 2012, Berlín, MSB Matthes & Seitz

Publicación en español: 2014, Barcelona / Herder

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Biografía oficial del autor (hasta 2013)

Byung-Chul Han, de origen coreano, estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994, se doctoró por la primera de dichas universidades con una tesis sobre Martin Heidegger. En la actualidad es profesor de Filosofía y Teoría de los medios en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe. Autor de más de una decena de títulos, entre ellos La sociedad del cansancio y La sociedad de la transparencia.


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Texto de la contraportada del libro:

"La proclamación neoliberal de la libertad se manifiesta en realidad como un imperativo paradójico: sé libre. Domina una economía de la supervivencia en la que cada uno es su propio empresario, El neoliberalismo, con sus desinhibidos impulsos narcisistas del yo y del rendimiento, es el infierno de lo igual, una sociedad de la depresión y del cansancio compuesta por sujetos aislados.

Los muros y las fronteras ya no excitan la fantasía, pues no engendran al otro. Dado que el Eros se dirige a ese otro, el capitalismo elimina la alteridad para someterlo todo al consumo, a la exposición como mercancía, por lo que se intensifica lo pornográfico, pues no conoce ningún otro uso de la sexualidad. Desaparece así la experiencia erótica. La crisis actual del arte, y también de la literatura, puede atribuirse a esta desaparición del otro, a la agonía del Eros.

Con toda seguridad no habrá una política del amor. Sin embargo, las acciones políticas comunican con el Eros, pues suponen el deseo común de otra forma de vida. El amor interrumpe la perspectiva del uno y hace surgir el mundo desde el punto de vista del otro, de la diferencia. Así, el Eros constituye una fuente de energía para la protesta política. Se manifiesta como aspiración revolucionaria a una sociedad completamente diferente. Es más, mantiene en pie la fidelidad a lo que está por venir.

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ÍNDICE

Melancolía

No poder poder

La mera vida

Porno

Fantasía

Política del Eros

El final de la teoría

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[Nota del lector: Aunque el libro tiene numerosas referencias filosóficas, las paso por alto y resumo solo aquellos párrafos relacionados con la Sociología]

El autor dice que se ha proclamado el final del amor por la ilimitada libertad de elección, por las numerosas opciones y la coacción de lo óptimo. En un mundo de posibilidades ilimitadas no es posible el amor. Byung-Chul Han añade que además del exceso de oferta de "otros" otros hay una erosión del "otro" (algo que va unido a un excesivo narcisismo de la propia intimidad). En estos tiempos,  en la cultura actual del constante igualar no permite ninguna negatividad del "atopos" (sin lugar, el otro). La sociedad de consumo aspira a eliminar la alteridad atópica a favor de diferencias consumibles, heterotópicas. 
Byung-Chul Han dice que vivimos en una sociedad que cada vez se hace más narcisista (el mundo se le  presenta solo como proyecciones de sí mismo). La depresión es una enfermedad narcisista (una relación consigo mismo exagarada y patológicamente recargada). El sujeto narcisista-depresivo está agotado y fatigado de sí mismo, es lo contrario del Eros. Añade que el sujeto narcisista del rendimiento está abocado, sobre todo, al éxito (y desarrolla una depresión del éxito). En cambio el Eros hace posible una experiencia del otro, en su alteridad, que saca al uno de su infierno narcisista. En el infierno de lo igual, la llegada del otro atópico puede asumir "una forma apocalíptica".
Menciona la película Melancolía, que empieza con un desastre (de des-astrum).Explica la obra, en la que aparecen cuadros clásico (Brueghel, Caravaggio) y óperas como Tristan e Isolda. Dice que El país de Jauja, de Brueghel, le recuerda la sociedad actual en la que los hombres yacen con apatía aquí y allá con sus cuerpos repletos, agotados por la saciedad.

Añade que la sociedad del rendimiento está dominada en su totalidad por el verbo modal poder, en contraposición a la sociedad de la disciplina, que formula prohibiciones y utiliza el verbo deber. A partir de un determinado punto de productividad, la palabra "deber" se topa pronto con su límite y es sustituida por "poder". Dice que "la llamada a la motivación, a la iniciativa, al proyecto, es más eficaz para la explotación que el látigo y el mandato". El sujeto del rendimiento, como empresario de sí mismo, sin duda es libre en cuanto que no está sometido a ningún otro que le mande o lo explote, pero no es realmente libre pues se explota a sí mismo, por más que lo hanga con entera libertad. Recueda que Foucault dijo que el "homo oeconomicus" neoliberal no mora en la sociedad disciplinaria pero, replica Byung-Chul Han, se explota a sí mismo, no se ve como sujeto sometido sino como desarrollo de un proyecto. "Se le escapa por completo la estructura de poder y coacción que hay en la proclamación neoliberal de la libertad; se proclama con un imperativo paradójico: sé libre". Precipita alsujeto del rendimiento a la depresión y el agotamiento, hay detrás una "violencia de la libertad" con frases como "tú puedes" (más coactivo que el "tú debes"). Quien fracasa es culpable y no hay posibilidad de excusa o expiación. Además de la crisis de culpa hay una crisis de gratificación y deuda. Viene a concluir que "el capitalismo no es ninguna religión (como decía Walter Benjamin) pues todas las religiones tienen deuda (culpa) y desendeudamiento (perdón) y el capitalismo es solo "endeudador" porque no tiene ningún mecanismo que libere al deudor de su deuda [Nota del lector: justo lo que pasa en Grecia, que son culpables de su deuda y no se les quiere dejar reestructurarla por las buenas].

Respecto al amor, dice que la sexualidad está sometida al dictado del rendimiento y la sensualidad es un capital que hay que aumentar. "El cuerpo, con su valor de exposición, equivale a una mercancía, el otro es sexualizado como objeto excitante, al ser un objeto sexual no es posible una relación con el otro", dice. Añade que "hoy se pierden cada vez más la decencia, los buenos modales y también el distanciamiento. A través de los medios digitales, intentamos hoy acercar al otro tanto comosea posible pero lo hacemos desaparecer. En vez de cercanía (tensión) surge una falta de distancia (positividad)".

Añade que el amor se ve hoy como una fórmula de disfrute que engendre sentimientos agradables (una excitación sin consecuencias, no hay sitio para la herida o la pasión). Pone como ejemplo la novela 50 sombras de Grey en la que los protagonistas firman "acuerdos" como hacer mucho deporte y comer sano.

"La sociedad de la transparencia", de Byrung-Chul Han (2012)

Resumen de "La sociedad de la transparencia", de Byrung-Chul Han (2012)


Resumen original y actualizado en:


Resumen y anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho,

Sociología, crítica social, política, cambio social, sociedad digital, redes sociales, cultura digital

Título: "La sociedad de la transparencia"
Título original: "Transparenzgessellschaft"

Autor: Byrung-Chul Han

Fecha de publicación: Berlín, 2012 (MSB Matthes & Seitz Verlag)

Publicación en español: Herder Editorial SL, Barcelona, 2013

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Biografía oficial del autor (hasta 2013)

Byung-Chul Han, de origen coreano, estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994, se doctoró por la primera de dichas universidades con una tesis sobre Martin Heidegger. En la actualidad es profesor de Filosofía y Teoría de los medios en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe. Autor de más de una decena de títulos, entre ellos La sociedad del cansancio.

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Texto de la contraportada del libro:

"Ningún otro lema domina hoy el discurso público tanto como la transparencia. Según Han, quien la refiere solamente a la corrupción y a la libertad de información, desconoce su envergadura. Esta se manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la sociedad apuesta por la vigilancia y el control. Se trata de una coacción sistémica, de un imperativo económico, no moral o biopolítico. Las cosas se hacen tranasparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y se despojan de su singularidad. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.
Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico, el centro penitenciario imaginado por Bentham en el siglo XVIII, donde el vigilante puede observar ocultamente a todos los prisioneros. El cliente transparente es el nuevo morador de este panóptico digital, porque no existe ninguna comunidad sino acumulaciones de Egos incapaces de una acción común, política, de un nosotros. Los consumidores ya no constituyen ninguna fuerza que cuestionara el interior sistémico. La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad, Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose, exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez".

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ÍNDICE


La sociedad positiva

La sociedad de la exposición

La sociedad de la evidencia

La sociedad porno

La sociedad de la aceleración

La sociedad íntima

La sociedad de la información

La sociedad de la revelación

La sociedad del control

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Comentarios previos: El tema está bien elegido porque más que nunca oímos la importancia de la transparencia en la política. De hecho, hay leyes como la de la Transparencia que obliga a los políticos a revelar sus bienes, sus viajes, regalos y otro tipo de beneficios para evitar casos de corrupción. Más o menos, a todo el mundo le parece una medida razonable. Pero el autor dice que tenemos que ver más allá, por ejemplo, en el botón "Me gusta" de Facebook. ¿Por qué no hay uno que diga "No me gusta"? Han dice que la positividad ayuda a la comunicación y la negatividad no, y lo que se hace es fomentar la comunicación. 

En el antepenúltimo capítulo habla de la sociedad de la información. Primero reflexiona sobre el mito de la caverna de Platón en el que la luz brota de una fuente o un origen y desarrolla una negatividad.
Añade que la sociedad de la transparencia es sociedad de la información porque a la información le falta toda negatividad. Es un lenguaje positivizado y operacionalizado. Cree que la información no debería equiparse con el engranaje de Heidegger (colocar, encargar, representar y confeccionar son figuras de poder y dominio) porque no coinciden poder y captación de atención. La teoría de Heidegger de la imagen (medio por el que nos apodaramos del ente y lo tenemos a disposición) "no explica las imágenes mediáticas de hoy pues estas son simulacros que ya no representan a ningún ente". Concluye que la masa multimedia de la información y la comunicación es más un "amalgama" que un "engranaje".
Añade que la sociedad de la información no solo carece de verdad sino también de apariencia (hay que llenar el vacío). No genera verdad y cuanta más información hay, más intrincado se hace el mundo. "La hiperinformación y la hipercomunicación no inyecta ninguna luz en la oscuridad", dijo.

En el penúltimo capítulo estudia la sociedad de la revelación. Alude a las Confesiones de Jean-Jacques Rousseau y su corazón cristalino y la dictadura del corazón. En tiempos de Rousseau se exigía transparencia: pelucas con pinturas de escenas históricas o sentimientos y no unas poses. Byrung-Chul Han dice que en esos tiempos la moral de una transparencia se trueca necesariamente en tiranía (rompe todos los velos, saca todo a la luz) en los que están prohibido el teatro y la mímesis. La sociedad de la transparencia de Rousseau se muestra como una sociedad de control y vigilancia totales. Dice que hoy en día, el "viento digital" de la comunicación lo penetra todo y lo hace transparente. Dado que la red digital no tiene corazón ni ética ni moral, la transparencia digital es pornográfica (sigue los dictados del provecho máximo, atención máxima).

En el último capítulo estudia la sociedad del control. Byrung-Chul Han dice que el "panóptico digital" del siglo XXI carece de perspectiva en el sentido de que "no es vigilado desde el único centro por la omnipotencia de la mirada despótica". Al contrario que el correccional de Bentham, no hay centro ni periferia. En el panóptico digital, los moradores no están aislados entre sí sino que se conectan y colaboran de manera activa en su construcción y conservación porque se exhiben ellos mismos su propia esfera privada y se desnudan (el exhibicionismo y el vouyerismo alimentan las redes). David Brin habla de una democratización de la vigilancia (todos se vigilan entre sí). Sostiene que la vigilancia permanente y el control total aniquila la libertad de acción y conduce a una uniformidad. Cree que la transparencia deshace la confianza y que es un imperativo económico (iluminación es explotación). El cliente transparente es el nuevo morador, el hombre sagrado del panóptico digital. Dice que en la sociedad de la transparencia no hay ninguna comunidad sino agrupaciones de individuos aislados de egos que se agrupan entorno a una marca (Brand communities). Hay una expliotación de lo social, lo social se degrada, es un elemento funcional de la producción. Añade que Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de la libertad, adoptan formas panópticas. "Hoy la vigilancia no se realiza como ataque a la libertad sino que cada uno se entrega voluntariamente a la mirada panóptica. A sabiendas, contribuimos al panóptico digital en la medida en que nos desnudamos y exponemos. El morador del panóptico es víctima y actor a la vez. Ahí está la dialéctica de la libertad, que se hace patente como control", dice el autor Byrung-Chul Han.



jueves, 8 de enero de 2015

"¿Por qué manda Occidente... por ahora?", de Ian Morris (2010)

Resumen: "¿Por qué manda Occidente... por ahora?", de Ian Morris (2011)

Resumen original y actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2015/01/por-que-manda-occidente-por-ahora-de.html

Autor del resumen y comentarios: E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

Sociología, Historia Universal, ciclos de la economía, Civilización

Título: "¿Por qué manda Occidente... por ahora?"
Subtítulo: Las pautas del pasado y lo que revelan sobre nuestro futuro.

Título original: Why the West Rules... for Now?

Autor: Ian Morris

Fecha de publicación en inglés; Farrar Straus and Giroux, 2010.

Fecha de publicación en español:  Editorial Ático de los Libros / Colección Ático Historia,  2014

Premios: Premio PEN de No Ficción 2011 y ha sido finalista del prestigioso Premio Orwell, que se concede a los mejores ensayos publicados en inglés.

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Texto de la contraportada

"Una historia de la civilización como nunca antes se ha escrito

Occidente desencadenó en su revoluciòn industrial la impresionante energía del vapor y el carbón, y, al hacerlo, cambió el mundo para siempre. Fábricas, ferrocarriles y barcos de guerra provocaron que Occidente se hiciera con el poder en el siglo XIX y el desarrollo de los ordenadores y las armas nucleares en el siglo XX garantizaron la supremacía global. Ahora, al inicio del siglo XXI, a muchos preocupa que el ascenso económico de China e India signifique el fin del dominio de Occidente. Para saber por qué manda Occidente y si seguirá mandando en el futuro, debemos estudiar el pasado.

Ian Morris nos acompaña en un viaje apasionante que se remonta al inicio de la civilización humana y reconstruye el surgimiento y caída de estados e imperios en busca de pautas y reglas que nos ayuden a comprender qué sucederá en el futuro inmediato. Ayudándose de la geografía, la sociología, la biología y la historia militar, Morris consigue elaborar una asombrosa teoría que cambiará para siempre cómo comprendemos la historia del mundo".

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Biografía oficial del autor (hasta 2011)

Ian Morris es doctor en Historia por la Universidad de Cambridge. Ocupa la cátedra Jean y Rebecca Willard de Clásicos y es el profesor de Historia en la Universidad de Stanford. Ha publicado diez ensayos académicos y ha dirigido excavaciones en Grecia e Italia. Es miembro fundador y ha sido director durante dos mandatos del Centro de Arqueología de la Universidad de Stanford. Entre 2000 y 2007 dirigió las excavaciones realizadas por este centro en Monte Polizzo, Sicilia. Vive en las montañas de Santa Cruz, en California, 
¿Por qué manda Occidente... por ahora? le valió el premio Pen de No Ficción de 2011 y ha sido aclamado de forma unánime.

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ÍNDICE

Parte I

1, Antes de Oriente y Occidente

2. Occidente toma la delantera

3. La medida del pasado

Parte II

4. Oriente recupera terreno

5. Igualados

6. Decadencia y caída

7. La era de Oriente

8. Alcance global

9. Occidente recupera terreno

10. La era de Occidente

Parte III

11, Por qué manda Occidente

12. ,,,, por ahora

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Comentarios previos:

Ian Morris se encuadra dentro de la línea, iniciada por Jared Diamond, que sostiene que las grandes diferencias económicas a lo largo de la Historia Universal se deben a cuestiones geográficas. La mayoría de los autores de Sociología estarían en contra de la tesis geográfica porque parece más probable que se deba a factores legales, sociales, de propiedad o políticos (de nada sirve nadar en petróleo si el sistema politico y legal no dinamiza la economía).

Resumen:

Morris establece una cronología humana basada en los siguientes cambios en periodos cálidos y fríos: Hace 18.000 años hubo el último máximo glaciar, en 14.000 se llegó al máximo de frío, en el 12.700 hubo un glaciar tardío que duró hasta el 10.800 y de nuevo bajaron las temperaturas hasta los 10.000 AC. A partir de ahí se produce un calentamiento global que coincide con la expansión de la agricultura (el llamado Dryas reciente que va del 10.800 al 9.600 AC) y luego el clima se estabiliza durante otros 14.000 años (que es el tiempo que ha durado la Humanidad hasta ahora). Dice que hay una "latitud con suerte" que va desde España a Oriente Medio, Sanghay y Japón. El núcleo central de esa latitud sería Oriente Próximo, territorio sobre el que bascularán los grandes imperios antiguos.

La zona más favorecida serían los Flancos Montañosos (en las montañas de Siria) y desde ahí se habría difundido la genética y la agricultura a Europa y parte de Asia.

Respecto a la divergencia Oriente-Occidente, Morris construye varias tablas. Ambas zonas parten con la misma puntuación de 4 puntos en el año 14.000 AC pero en el 11.000, Occidente tiene 6 puntos y Oriente, 4, en el 5.000 AC, Occidente ya alcanzó los 8 y Oriente los 6. El siguiente pico está en el 2000 AC, cuando Occidente llega a los 25 puntos y decae mientras que Oriente sigue su ascenso hasta los 20 (año 1000 AC). Del 1000 AC al 100 AC hay un crecimiento paralelo hasta los 30 puntos.
Una ruptura importante es en el año 100 DC, porque Occidente entra en caída libre desde su techo de 45 puntos hasta los 35 mientras que Oriente sube a los 35 y cae a los 30. Practicamente, en el año 500 hay una convergencia. El desplome de Occidente sigue hasta el año 700 y luego empieza a recuperarse hasta los 30 puntos en el 1100. Mientras, Oriente ya ha llegado a los 41 puntos y, por primera vez, Oriente se pone por delante de Occidente (imperios Wei Occidental y Oriental, Imperio Liang, y luego Imperio Tang). A partir del año 1000, Occidente recupera los 35 puntos en 1300, cae a los 30 en 1400 y vuelve a subir a 35 en 1500. Mientras, Oriente inicia su declive en 1200 y llega a 35 puntos en 1400 para luego recuperarse hasta 1500. Occidente con diez puntos en paralelo sigue detrás.



Ian Morris usa estudios estadísticos para examinar cómo evolucionaron las economías de Occidente (Europa y Oriente Próximo) y Asia (China, India, estepas). En su libro, sostiene que Occidente se adelantó 14.000 años a Asia (que solía llevar 3 siglos de retraso) porque las condiciones geográficas y climáticas de Oriente Próximo eran mejores [nota del lector: como señalan Jare Diamond en Armas, gérmenes y acero] para cultivar trigo o domesticar ganado (había muchas más especies). De ahí que surgiesen los primeros imperios que construyeron las pirámides o los canales de riego. Pero a partir del primer milenio antes de Cristo se colapsaron Mesopotamia, Creta y Egipto y Asia empezó a acercarse a Europa hasta que casi se igualaron en tiempos del imperio romano y la dinastía Han (entre el siglo 3 antes de Cristo y el quinto después de Cristo). Mientras Europa se hundía en la Edad Media, Asia, a pesar de sus guerras y la pista, pudo crecer económicamente hasta el año 1.100. Una ciudad destacaba entre otras: Kaifeng. Pero esta ciudad cayó en 1127 a manos de los guerreros manchúes jurchen.
En esa época fue destacado la creación de dos imperios, el imperio Song al sur, cuya capital era Hangzhou, y jurchen en el norte de China, cuya capital era Kaifeng, ambos con minas de carbón.
 En aquella época, China contaba con una potente industria del carbón, altos hornos y se dirigía a una incipiente revolución industrial que no llegó a cuajar. Hacía siglos que imprimía libros, incluso con tipos móviles, y disponía de bombas de agua capaces de secar grandes campos y usaba pólvora en las batallas. Sin embargo, las invasiones mongolas, a partir de 1162, acabaron con el sueño de la industrialización china porque los guerreros esteparios devastaron gran parte de China y Oriente Próximo, desastre que permitió a Europa empezar a ganar pulso porque mientras el núcleo musulmán se hundió sobrevivieron ciudades como El Cairo, Venecia y Génova, que ocuparon el sitio vacío.  En 1279, la dinastía Song cayó en manos de los mongoles y se arruinó para siempre el sueño de una China industrial en el medievo, pues también le asolaron epidemias. China cayó bajo los 4 jinetes del Apocalipsis: migraciones, fracaso del estado, hambre y enfermedades. La visita de Marco Polo en 1290 supuso un antes y un después por el mero hecho de ser él y no un chino el que hiciese la visita a Europa.

En 1421, China dio un último impulso a su carrera hacia la modernidad al enviar una gran flota a Africa. Los portugueses, que se adentraron en el sur de África, apenas disponían de cuatro naves pero empezaron a tomar puertos en Asia a base de cañonazos. Aún así, Europa aún no era rival para una nación rica como China que, sin embargo, se cerró al extranjeros tras sus expediciones marinas. Ian Morris dice que los funcionarios chinos hicieron lo sensato y más razonable al suspender los caros viajes marítimos porque, geográficamente, América quedaba lejos y no había nada atractivo que adquirir ni manera de volver por el Pacífico mientras que Europa (Portugal y Castilla) lo tenían más fácil porque estaban situadas a medio camino del Nuevo Continente. Morris llama "idiota incompetente" a Cristóbal Colón por ser tan temerario de cruzar el Océano tras errar en sus cálculos sobre la extensión de la Tierra y pensar que había llegado a las costas de China. El mismo tratamiento da a Carlos V y Felipe II por meterse en una cadena de guerras para unir la Cristiandad y luchar a la vez contra los turcos, tarea que superaba la capacidad real del imperio de los Habsburgo. Si en aquel entonces, los Habsburgo no pudieron unir Europa, nadie lo podría hacer.

A pesar de ello, entre 1700 y 1773, Europa ya había superado al resto del mundo al poner en marcha la revolución industrial. En el año 1800, el adelanto ya era impresionante debido a la máquina de vapor. A partir de esa fecha, el desarrollo social de Occidente se dispara hasta alcanzar 900 puntos, algo inaudito si se tiene en cuenta que el Imperio Romano en su apogeo solo tenía 24 a 43 puntos, un techo que no pudo superar hasta 1700. Parte de este éxito se debe a un factor geográfico clave: Rusia y China cerraron las fronteras gracias a su potencia de fuego y cortaron la autopista de la estepa: los mongoles y otros nómadas dejaron de ser una amenaza y Europa y Asia ganaron en estabilidad.

Otro concepto que estudia es la "ventaja del aislamiento", que supone que tribus "salvajes" asumen las nuevas tecnologías de culturas superiores, las superan y las vencen. Entre los ejemplos que cita están los mongoles.

También explica que da igual si Oriente alcanzó a Occidente o si luego fue al revés, o si cayó el Imperio Romano y eso retrasó a Europa o que luego las invasiones mongolas hundiesen a China, porque lo importante es que todos esos inconvenientes y retrocesos supusieron un retraso de varios siglos pero no impidieron que  la historia avanzase en su dirección hacia la convergencia económica de ambos continentes.




El libro finaliza con una proyección del futuro. Ian Morris cree que pronto habrá una convergencia de Oriente y Occidente aunque en el fondo tampoco tiene mucho sentido en una sociedad global. También advierte que el mundo va a diverger hacia dos escenarios: el Crepúsculo y la Singularidad. El Crepúsculo sería un futuro devastado por las bombas atómicas en el que peligraría incluso la existencia misma de la humanidad. La Singularidad, por contra, es un futuro lleno de tantos avances tecnológicos que en el año 2103, el mundo tendrá 5.000 puntos de desarrollo social, casi seis veces más que ahora. Nadie sabe de dónde saldrá la energía para mantener tal consumo de energía que necesitarán los 10.000 millones de habitantes del planeta Tierra y que, además, estarían fusionados prácticamente con las máquinas.
 

miércoles, 7 de enero de 2015

"Sapiens: De animales a dioses",de Yuval Noah Harari (2013)

Resumen: "Sapiens: De animales a dioses",de Yuval Noah Harari (2013)



Resumen original y actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2015/01/de-animales-diosesde-yuval-noah-harari.html

https://resumendelibrosdehistoria.blogspot.com/2017/12/resumen-de-animales-diosesde-yuval-noah.html



Resumen y anotaciones por E.V.Pita (2015), licenciado en Derecho y Sociología

 Sociología, antropología, historia de la Humanidad, procesos macrohistóricos, ciclos económicos



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Título: "Sapiens: De animales a dioses"

Subtítulo: Breve Historia de la Humanidad

Título original: From Animals into Golds: A Brief History of Humankind

Autor: Yuval Noah Harari (2013)

Edición en inglés: 2013

Edición en español: Penguin Random House Grupo Editorial - Debate , 2014


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Biografía oficial del autor (2014)

Yuval Noah Hatari nació en 1976 y es profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se especializó en historia medieval e historia militar pero, tras doctorarse por la Universidad de Oxford, pasó al campo más amplio de la historia del mundo y los procesos macrohistóricos.



Sus libros incluyen Special Operations in the Age of Chivalry (1100-1550), The Ultimate Experience: Battlefield Revelations and the Making of Modern War Culture,1450-2000,The Concept of "Decissive Battles" in World History y Armchairs, Coffe and Authority: Eye-witnesses and Flesh-withnesses Speak about War, 1100-2000.

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Texto de la contraportada


"Hace 100.000 años, al menos seis especies de humanos habitaban la Tierra. Hoy solo queda una, la nuestra: Homo sapiens.
¿Cómo logró nuestra especie imponerse en la lucha por la existencia? ¿Por qué nuestros ancestros recolectores se unieron para crear ciudades y reinos? ¿Cómo llegaron a creer en dioses, en naciones o en los derechos humanos; a confiar en el dinero, en los libros o en las leyes? ¿Cómo acabamos sometidos a la burocracia, a los horarios y al consumismo? ¿Y cómo será el mundo en los milenios venideros?
En "De animales a dioses", Yuval Noah Harari traza una breve historia de la humanidad, desde los primeros humanos que caminaron sobre la Tierra hasta los radicales y a veces devastadores avances de las tres grandes revoluciones que nuestra especie ha protagonizado: la cognitiva, la agrícola y la científica. A partir de los hallazgos de disciplinas tan diversas como la biología, la antropología, la paleontología o la economía, Harari explora cómo las grandes corrientes de la historia han modelado nuestra sociedad, los animales y las plantas que nos rodean e incluso nuestras personalidades. ¿Hemos ganado en felicidad a medida que ha avanzado la historia? ¿Seremos capaces de liberar alguna vez nuestra conducta de la herencia del pasado? ¿Podemos hacer algo para influir en los siglos futuros?
Audaz, ambicioso y provocador, este libro cuestiona todo lo que creíamos saber sobre el ser humano: nuestros origenes, nuestras ideas, nuestras acciones, nuestro poder... y nuestro futuro.


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ÍNDICE

Parte 1. La revolución cognitiva
1. Un animal sin importancia
2. El árbol del saber
3. Un día en la vida de Adán y Eva
4. El Diluvio

Parte 2. La revolución agrícola
5. El mayor fraude de la historia
6. Construyendo Pirámides
7. Sobrecarga de memoria
8. No hay justicia en la historia

Parte 3. La unificación de la humanidad
9. La flecha de la historia
10. El olor del dinero
11. Visiones imperiales
12. La ley de la religión
13. El secreto del éxito

Parte 4. La revolución científica
14. El descubrimiento de la ignorancia
15. El matrimonio de ciencia e imperio
16. El credo capitalista
17. Las ruedas de la industria
18. Una revolución permanente
19. Y vivieron felices por siempre jamás
20. El final del Homo Sapiens

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RESUMEN


El libro comienza con una escena habitual de un hombre primitivo de hace 100.000 años que no se diferenciaba en nada del resto de los animales. Las armas que tallaba en piedra apenas le proporcionaron ventaja. Pero gracias a su desarrollo cognitivo (que le permitía extraer conclusiones de simples hechos como "hay un león cerca de una manada de búfalos" empezó a hacer planes y rivalizar con los leones para robarle sus presas). Pero lo que le confirió su mayor poder fue la manipulación del fuego, pues una sola humana podía quemar un bosque entero sin esfuerzo y recoger luego un montón de animales muertos. Aún así, esa habilidad de quemar algunos bosques y asustar a los leones tampoco eran demasiado impresionantes.

En este contexto, hubo seis tipos de humanos que se desperdigaron por todo el mundo: el neandertal se estableció en Europa y Oriente Próximo, el homo erectus se estableció en África, habilis llegó a Asia, el hombre de Flores quedó atrapado en una isla del Pacífico, el home devoneses en Siberia y el homo Sapiens partió de África hacia Europa y Oriente Próximo, donde chocó con los neandertales. Sospechosamente, a medida que el homo sapiens se extendía por el mundo, el resto de los grandes mamíferos (mamuts, etc...) se extinguían a su paso (en Australia, en América, etc...). En Europa, los neandertales también cayeron.


En posteriores capítulos examina la importancia que supuso la creación de conceptos ficticios para mantener unidas a grandes poblaciones o para ejercer dominio sobre ellas.  De este modo, se crearon grupos artificiales separados cada uno con su función, tanto por raza, como por castas, por riqueza o por género, algo que se definía por nacimiento, lo que se intentó justificar como un mandato divino desde tiempos de Hamurabi, y luego por razones pseudocientíficas (la raza dominante es más inteligente, más sabia, más trabajadora, más bondadosa). Señala que en Occidente aunque ahora no hay división entre amos y esclavos, ni escuelas ni barrios para negros y para blancos, casualmente los ricos viven en mejores barrios, tienen mejores escuelas y tienen mejor sanidad que los pobres, por lo que opina que la herencia crea una división entre ricos y pobres aunque legalmente no exista. Pero el hecho mismo de nacer ya determina prácticamente si uno va a ir a una buena universidad o si va a ser un pandillero del Bronx, o también el esfuerzo que requerirá para tener una buena educación.
Precisamente, las diferencias entre hombre y mujer son bastante significativas ya que a lo largo de la historia se han mantenido. Descarta que sea por razones físicas (el hombre es más fuerte, pero para ser médico o abogado no se requiere gran fuerza), por razones de mayor violencia (los hombres son más violentos y las mujeres prefieren la diplomacia y la pacificación, pero eso haría ejércitos llenos de soldados rasos violentos y mujeres dirigiéndoles con su astucia; generales como Wellington eran gestores que jamás pasaron por filas), y otras. 


En el capítulo sobre la religión hay algunos puntos nuevos. Primero, habría una fase religiosa animista (adoración a rocas, lagos...)  a la que siguió una fase politeísta (panteón egipcio, griego) dominado por un ser supremo (Júpiter, Destino) que se consolidó como un monoteísmo (cristianismo, islam). Algunas religiones evolucionaron hacia el dualismo (lucha entre el bien y el mal: maniqueos, zoroastrismo). También hubo religiones sin Dios como el budismo, el taoismo o el sintoismo, que más bien eran normas éticas. El laicismo occidental, a su vez, desembocó, según dice Yuval Noah Harari , en otras religiones que aunque tienen el nombre de ideologías funcionan como religiones: liberalismo (tener fe en la autorregulación del libre mercado), comunismo (promete el paraíso proletario y tiene sus festivos como el Día del Trabajo), socialismo (ensalza la igualdad) o nazismo (promueve la evolución hacia un superhombre). Insiste en que esas ideologías (que en realidad son religiones humanistas) han sido las más destructivas de la historia porque han dejado detrás millones de muertos en varios enfrentamientos globales a lo largo del siglo.


Según dice el autor, la religión cristiana es monoteísta pero adornada con santos para absorber el politeísmo de Roma y que contiene numerosas contradicciones: la principal es que si Dios es bueno, por qué permite que haya mal en el mundo. La respuesta sería que existe otra fuerza, el mal, pero entonces estaríamos ante una religión dualista, que a su vez genera una segunda contradición: si un Dios bueno creó el orden y las leyes físicas, por qué permite la existencia del mal, y si realmente tanto el mal como el bien obedecen a las mismas leyes físicas, ¿quién creó ese orden? Para el autor, existe una solución que resuelve esa doble contradición aunque aclara que nadie ha tenido estómago para plantearla en serio: Dios es malo (ese ser supremo creó el orden y las leyes físicas pero diseñó el Cosmos a propósito y de forma cruel y maléfica para inflingir y condenar a un gran sufrimiento a su propia creación).  


Cuando estudia la sociedad europea, el autor también niega que actualmente haya un choque de civilizaciones como sostiene Samuel Huntington en su libro. Cree que no se trata de una lucha entre Occidente y el Islam o China sino en una nueva versión del racismo que él denomina "culturalismo". Sostiene que en el siglo XIX, las naciones europeas que conquistaron el mundo ponían como excusa que la raza blanca aria era más inteligente y trabajadora que las otras razas degradadas. Científicos hacían estudios que lo avalaban y advertían que la evolución del más fuerte solo podría presagiar el triunfo de la raza blanca. Tras la Segunda Guerra Mundial esas teorías racistas quedaron desacreditadas, a lo que se sumó los estudios genéticos que revelaron que el ADN es el mismo, sin apenas diferencias. Según el autor, surgió otro camino que es el que usan ahora las fuerzas de extrema derecha: consistiría en el "culturalismo". Los inmigrantes no se adaptan a la cultura europea ni comparten sus valores sobre los derechos humanos, la democracia o la igualdad de género. Todo lo contrario, por lo que si no saben convivir con esta cultura deben marcharse, viene a ser el argumento del nuevo racismo, que nunca invoca al desacreditado concepto de supremacía de raza ni nada parecido.


Otro tema que aborda es el complejo científico-militar-político (del que alertó Eisenhawer y luego Galbraith) como estimulador del desarrollo en Occidente y principal razón de su despegue. Explica que expediciones científicas como la de Cook salieron adelante porque la Royal Navy iba a tomar posesión de nuevas tierras y explorar. Dice que los europeos han ligado guerra y ciencia como algo conjunto, sobre todo después de 1815. Los ejércitos de Napoleón tenían cierto parecido con los de Luis XIV pero su caballería de húsares no podría hacer nada frente a los tanques de la Primera Guerra Mundial. En apenas un siglo, se dio un salto inimaginable. Por el camino, han quedado pueblos nativos como los tasmanos, que se extinguieron tras vivir 10.000 años aislados, o en Australia quedaron diezmados los aborígenes. Sostiene que la expansión del colonialismo europeo avanzó con la ayuda de la ciencia y cuyo mayor exponente es la bomba atómica. Todo ese dinero y fondos para la ciencia ha sido canalizado para las necesidades del ejército, aunque también para beneficiar al comercio y al desarrollo económico. Dice que hasta los investigadores científicos se han dado cuenta de eso y "venden" sus proyectos como una forma de incrementar la producción y los beneficios (nadie habría financiado el viaje de Colón sino hubiese un interés económico).


Sobre la sociedad moderna, señala que triunfó el liberalismo sobre la base de que los banqueros y el Estado sustituyeron a la familia y a la comunidad, que antes proveía de todo al individuo: comida, alojamiento, tus vecinos te construyen una vivienda, préstamos, justicia y venganza de honor, búsqueda de esposa. Ahora, el Estado liberal deja al hombre la libertad para ser un individuo de forma que pueda trabajar donde quiera, aunque no pueda ir a las cenas familiares, casarse con quien quiera (y desafiar a los mayores). A medida que pasa el tiempo, la familia se desintegra y los menores desobedecen a sus padres para seguir su camino. El Estado pasa a ocupar el vacío dejado por la familia: la seguridad social cubre las enfermedades, el desempleo te da un subsidio si estás en el paro, te emplea en el sector público mientras que los bancos te dan ese crédito que tanto necesitas para comprarte una casa.


El otro aspecto de la sociedad liberal que analiza el autor se refiere a la reinversión de los beneficios, un pacto entre obreros y propietarios para que se permita a los capitalistas amasar fortunas pero no para gastarlas en lujos sino para reinvertir sus beneficios en ferrocarriles y otros negocios que generarán más empleo. La obsesión por los beneficios ha contribuido a un crecimiento sin igual apoyado por la Ciencia, sobre todo a partir de 1850.


En la parte final del libro examina, al igual que Ian Morris, un tema que empieza a ser recurrente: la Singularidad ( el momento en que el hombre se convierte en un ser biónico y deja de ser humano para convertirse en otra especie). Comenta por ejemplo que el desarrollo tecnológico permitirá crear en breve un cerebro artificial igual al humano, una copia perfecta pero digital, pero el problema es que nadie sabrá qué hacer con él (por ejemplo, podría volverse loco y si lo apagas ¿es un asesinato?). Del mismo modo, nos encontramos ante el dilema de que la ingeniería genética permite multiplicar la edad (hasta convertir al hombre en amortal, salvo accidente o crimen) e incluso crear superhombres (con supermemoria, amortales, sin conflictos psicológicos, etc...), con lo que se cumpliría el sueño racista de una raza superdotada que domina a seres inferiores. El autor sospecha que una persona rica que se pueda pagar un tratamiento de inmortalidad no va a dudar en hacerlo mientras que los pobres seguirán muriendo como hasta ahora: habrá una clara división entre dioses y animales.


También se pregunta si el hombre es más feliz ahora que cuando era cazador-recolector. Recuerda que los humanos estamos programados genéticamente para recolectar y cazar pero que desde hace 10.000 años el hombre vive anclado al suelo, con la espalda torcida para cavar la tierra y cosechar. La vida del agricultor fue más dura y el trigo se convirtió en amo del mundo: es la planta que más se ha difundido por el mundo gracias a su esclavo: el hombre. El autor lo compara con el concepto de "meme" cultural: la transmisión de un concepto cultural dando saltos de un lado a otro y propagándose como un virus (por ejemplo, un chiste con gran éxito, o un "selfie" de Twitter). [nota del lector: la misma pregunta se la puede hacer un currante: ¿tiene sentido levantarse todos los días a las 7 para ir a trabajar en vez de quedarse en la cama? ¿Por qué nos ganamos la vida de esta forma y no de otra forma más sosegada?". La contestación de Yuval Noah Harari viene a ser que quizás el hombre moderno no sea tan feliz como un cazador-recolector o un agricultor de la Edad Media que vivía en su aldea y hacía vida comunitaria pero, en todo caso, sí es cierto que vive más años, tiene más cosas, sus hijos crecen sanos y si tiene una enfermedad, lo curan gratis. Puede que el hombre siga estando insatisfecho pero es innegable que sí ha habido una mejoría. 


Una de las novedades que plantea es recuperar la sabiduría budista que renuncia a cualquier emoción, tanto externa como interna, para alcanzar el Nirvana. Dice que la gente tiene distintos niveles de felicidad, por ejemplo, uno de 5 a 7 y otro de 6 a 8, de forma que aunque en un mismo día le toque la Lotería, resuelva la paz mundial y encuentre a su hijo perdido hace varios años, no podrá superar el nivel 7-8 y al poco vuelve a niveles normales e incluso a la insatisfacción. Creen que pronto habrá pastillas para que la felicidad sea completa según el principio budista de eliminar esos altibajos psicológicos para ser feliz mucho más rato.


La visión  de Yuval Noah Harari es bastante pesimista porque considera que el hombre es malo y descontento se ha convertido en una especie bastante peligrosa, al menos para el medioambiente y el resto de los animales. Ahora, ha llegado un punto en que el hombre puede convertirse en un Dios (inmortal, superinteligente, con emociones equilibradas...) pero sostiene que "somos los más poderosos de lo que nunca fuimos, pero tenemos muy poca idea de qué hacer con todo ese poder. Pero todavía parecen ser más irresponsables que nunca. Dioses hechos así mismos, con solo las leyes físicas para acompañarnos, no hemos de dar explicaciones a nadie. En consecuencia, causamos estragos a nuestros socios animales y al ecosistema que nos rodea, buscando poco más que nuestra propia comodidad y diversión, pero sin encontrar nunca satisfacción". Y concluye: "¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?"


Tras la lectura del libro, surge una visión muy pesimista del humano como un animal bruto que arrasa su entorno. Yuval Noah Harari recuerda que la subsistencia de la especie humana se basa en los avances agrícolas y que hay millones de vacas, ganado porcino y pollos que viven en granjas industriales en aberrantes condiciones para producir la comida para todos sin preocuparnos por los sentimientos de esos animales. El hombre, señala, está acabando con la diversidad biológica como lo hicieron sus ancestros con el  Neandertal, el mamuth, el león con dientes de sable o los nativos de América (aquí también influyeron las enfermedades).



Epílogo: El animal que se convirtió en un dios



Sin embargo, el fuego permitió cocer los alimentos y emplear menos horas para ingerir los alimentos. La energía que se ahorró en esfuerzo de los intestinos se desvió al cerebro, que cada vez se hizo más grande.



Cuenta la anécdota de que cuando los americanos ensayaban los vuelos a la Luna en el desierto del Álamo, unos científicos nucleares se encontraron a un viejo indio y le contaron que el hombre iba a llegar a la Luna. Entonces, el indio les pidió que les entregasen un mensaje a los espíritus que moraban en la luna: "Digan lo que os digan estos, no los creáis, vienen a robaros vuestras tierras".



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RESEÑAS DE "SAPIENS" POR OTROS AUTORES


Manuel Rivas en "Contra todo esto" (2018)

Dice Manuel Rivas (página 216) que este libro nadie debería perdérselo, empezando por los que van por la vida como dioses. Tras rastrear la descomunal aventura de la especie, y cartografiar el régimen de los "sapiens" en la Tierra, Harari introduce una pregunta que en toda sencillez contiene una revolución óptica: "¿Hemos reducido la cantidad de sufrimiento en el mundo?". Y esta es su respuesta: "Una y otra vez, un gran aumento del poder humano no mejoró necesariamente el bienestar de los sapiens individuales y por lo general causó una inmensa desgracia a otros animales".

Rivas añade que "esa inmensa desgracia" causada a otros animales raramente figura en las historias humanas. ¿Cómo es posible tanto silencio?, se pregunta.


RESEÑA DE "SAPIENS" POR DAVID WALLACE-WELLS


David Wallace-Wells en "El planeta inhóspito"

El autor David Wallace-Wells cita a tres autores escépticos o "casandras". Dice que en Sapiens, Yuval Noah Harari dice que la historia se entiende mejor como una sucesión de mitos, empezando por la invención de la agricultura, pensando que supuso un avance ("pero no domesticamos el trigo, fue el trigo el que nos domesticó a nosotros", dice Harari). Añade que el mayor mito es que la sociedad permaneció unida cuando valores como el progreso y la racionalidad ocupan ahora el lugar de la religión y la superstición. Con su visión del mundo pretende dar un barniz científico al ya conocido escepticismo filosófico de disidentes como David Hume y John Gray, o Lyotard y Foucault. Harari avisa de que la historia liberal era una fábula sencilla y atractiva pero que ahora se está viniendo abajo y de momento no ha surgido ninguna historia nueva que vaya a llenar el vacío que deja.

En Againts the Grain, James C.Scott dice que el cultivo de trigo es responsable del poder estatal, la burocracia, la opresión y la desigualdad. La agricultura empezó con 12.000 años y acabó con la caza y la recolección.
Y Jared Diamond (en Armas, gérmenes y acero) ofrecía una explicación ecológica y geográfica de la irrupción del Occidente industrial y su obra anterior, Colapso, es una especie de texto precursor de esta ola de revisionismo pues ha llamado a la revolución neolítica "el peor error en la historia de la raza humana".
Los escépticos culpan a la agricultura de crear sedentarismo con asentamientos más densos pero no hubo un gran crecimiento poblacional porque fue contrarrestado por las enfermedades y guerras. Esto no fue un interludio breve para llegar a una era de abundancia sino que se prolongó milenios.
Estos autores recuerdan que la caza-recolección, tan despreciada como prehistoria, duró 200.000 años y supuso el 95 % de la historia del humano moderno. Eso hace que la industrialización sea un "parpadeo".