lunes, 1 de julio de 2019

Encíclica "Laudatio si", del Papa Francisco (2015)

Resumen de la carta encíclica "Laudatio Si" del Papa Francisco (2015)

Subtítulo: Sobre el cuidado de la casa común


La Conferencia Episcopal Española aporta este resumen.
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El texto que sigue recoge solo las líneas argumentales sobre Ecología y Globalización
El texto está atravesado por algunos ejes temáticos, vistos desde variadas perspectivas, que le dan una fuerte coherencia interna: «la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de  entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida.» (16).
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Capítulo primero 
Lo que le está pasando a nuestra casa
I. Calentamiento global y contaminación Contaminación, basura y cultura del descarte 
 El clima como bien común 
II. La cuestión del agua 
III. Pérdida de biodiversidad 
IV. Deterioro de la calidad de la vida humana y decadencia social 
V. Inequidad planetaria 
VI. La debilidad de las reacciones 
VII. Diversidad de opiniones 
Capítulo tercero 
La raíz humana de la crisis ecológica 
I. La tecnología: creatividad y poder 
II. La globalización del paradigma tecnológico 
III. Crisis y consecuencias del antropocentrismo moderno
4.1. El relativismo práctico 
4.2. La necesidad de preservar el trabajo 
4.3. La innovación biológica a partir de la investigación 
Capítulo cuarto Una ecología integral (137)
1. Ecología ambiental, económica y social (138-142)
2. La ecología cultural (143-146)
3. La ecología humana y el espacio de la vida cotidiana (147-155)
4. El principio del bien común (156-158)
5. Una justicia intergeneracional bien entendida (159-162)
Capítulo quinto Algunas líneas de orientación y acción (163)
I. El diálogo sobre el ambiente en la política internacional (164-175)
II. El diálogo hacia nuevas políticas nacionales y locales (176-181)
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Capítulo 1 – «Lo que le está pasando a nuestra casa»
El capítulo asume los descubrimientos científicos más recientes en materia ambiental como manera de escuchar el clamor de la creación, para «convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar» (19). Se acometen así «varios aspectos de la actual crisis ecológica» (15).
EI cambio climático: «El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad» (25). Si «el clima es un bien común, de todos y para todos» (23), el impacto más grave de su alteración recae en los más pobres, pero muchos de los que «tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas» (26): «La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil» (25).
La cuestión del agua: El Papa afirma sin ambages que «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos». Privar a los pobres del acceso al agua significa «negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable» (30).
La pérdida de la biodiversidad: «Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre» (33). No son sólo eventuales “recursos” explotables, sino que tienen un valor en sí mismos. En esta perspectiva «son loables y a veces admirables los esfuerzos de científicos y técnicos que tratan de aportar soluciones a los problemas creados por el ser humano», pero esa intervención humana, cuando se pone al servicio de las finanzas y el consumismo, «hace que la tierra en que vivimos se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris » (34).
La deuda ecológica: en el marco de una ética de las relaciones internacionales, la Encíclica indica que existe «una auténtica deuda ecológica» (51), sobre todo del Norte en relación con el Sur del mundo. Frente al cambio climático hay «responsabilidades diversificadas» (52), y son mayores las de los países desarrollados.
Conociendo las profundas divergencias que existen respecto a estas problemáticas, el Papa Francisco se muestra profundamente impresionado por la «debilidad de las reacciones» frente a los dramas de tantas personas y poblaciones. Aunque no faltan ejemplos positivos (58), señala «un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad» (59). Faltan una cultura  adecuada (53) y la disposición a cambiar de estilo de vida, producción y consumo (59), a la vez que urge «crear un sistema normativo que […] asegure la protección de los ecosistemas» (53).
Capítulo tercero – La raíz humana de la crisis ecológica
Este capítulo presenta un análisis de la situación actual «de manera que no miremos sólo los síntomas sino también las causas más profundas» (15), en un diálogo con la filosofía y las ciencias humanas.
Un primer fundamento del capítulo son las reflexiones sobre la tecnología: se le reconoce con gratitud su contribución al mejoramiento de las condiciones de vida (102-103), aunque también da «a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero» (104). Son justamente las lógicas de dominio tecnocrático las que llevan a destruir la naturaleza y a explotar a las personas y las poblaciones más débiles. «El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política» (109), impidiendo reconocer que «el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social» (109).
En la raíz de todo ello puede diagnosticarse en la época moderna un exceso de antropocentrismo (116): el ser humano ya no reconoce su posición justa respecto al mundo, y asume una postura autorreferencial, centrada exclusivamente en sí mismo y su poder. De ello deriva una lógica “usa y tira” que justifica todo tipo de descarte, sea éste humano o ambiental, que trata al otro y a la naturaleza como un simple objeto y conduce a una infinidad de formas de dominio. Es la lógica que conduce a la explotación infantil, el abandono de los ancianos, a reducir a otros a la esclavitud, a sobrevalorar las capacidades del mercado para autorregularse, a practicar la trata de seres humanos, el comercio de pieles de animales en vías de extinción, y de “diamantes ensangrentados”. Es la misma lógica de muchas mafias, de los traficantes de órganos, del narcotráfico y del descarte de niños que no responde al deseo de sus padres (123).
Desde esta perspectiva, la Encíclica afronta dos problemas cruciales para el mundo de hoy. En primer lugar, el trabajo: «En cualquier planteo sobre una ecología integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo» (124), pues «Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad» (128).
En segundo lugar, los límites del progreso científico, con clara referencia a los Objetivos Generales del Milenio (132-136), que son «una cuestión ambiental de carácter complejo» (135). Si bien «en algunas regiones su utilización ha provocado un crecimiento económico que ayudó a resolver problemas, hay dificultades importantes que no deben ser relativizadas» (134), por ejemplo «una concentración de tierras productivas en manos de pocos» (134). El Papa Francisco piensa en particular en los pequeños productores y en los trabajadores del campo, en la biodiversidad, en la red de ecosistemas. Es por ello necesario asegurar «una discusión científica y social que sea responsable y amplia, capaz de considerar toda la información disponible y de llamar a las cosas por su nombre», a partir de «líneas de investigación libre e interdisciplinaria» (135).
Capítulo cuarto – Una ecología integral
El núcleo de la propuesta de la Encíclica es una ecología integral como nuevo paradigma de justicia, una ecología que «incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea» (15). De hecho no podemos «entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida» (139). Esto vale para todo lo que vivimos en distintos campos: en la economía y en la política, en las distintas culturas, en especial las más amenazadas, e incluso en todo momento de nuestra vida cotidiana.
La perspectiva integral incorpora también una ecología de las instituciones. «Si todo está relacionado, también la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: “Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales”» (142).
Con muchos ejemplos concretos el Papa Francisco ilustra su pensamiento: hay un vínculo entre los asuntos ambientales y cuestiones sociales humanas, y ese vínculo no puede romperse. Así pues, «el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma» (141), porque «no hay dos crisis separadas, una ambiental y la otra social, sino una única y compleja crisis socio-ambiental» (139).
Esta ecología ambiental «es inseparable de la noción de bien común» (156), que debe comprenderse de manera concreta: en el contexto de hoy en el que «donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos», esforzarse por el bien común significa hacer opciones solidarias sobre la base de una «opción preferencial por los más pobres» (158). Este es el mejor modo de dejar un mundo sostenible a las próximas generaciones, no con las palabras, sino por medio de un compromiso de atención hacia los pobres de hoy como había subrayado Benedicto XVI: «además de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional» (162).
La ecología integral implica también la vida cotidiana, a la cual la Encíclica dedica una especial atención, en particular en el ambiente urbano. El ser humano tiene una enorme capacidad de adaptación y «es admirable la creatividad y la generosidad de personas y grupos que son capaces de revertir los límites del ambiente, […] aprendiendo a orientar su vida en medio del desorden y la precariedad» (148). Sin embargo, un desarrollo auténtico presupone un mejoramiento integral en la calidad de la vida humana: espacios públicos, vivienda, transportes, etc. (150-154).
También «nuestro propio cuerpo nos sitúa en una relación directa con el ambiente y con los demás seres vivientes. La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común; mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio» (155).
Capítulo quinto – Algunas líneas orientativas y de acción
Este capítulo afronta la pregunta sobre qué podemos y debemos hacer. Los análisis no bastan: se requieren propuestas «de diálogo y de acción que involucren tanto a cada uno de nosotros como a la política internacional» (15) y «que nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendo» (163). Para el Papa Francisco es imprescindible que la construcción de caminos concretos no se afronte de manera ideológica, superficial o reduccionista. Para ello es indispensable el diálogo, término presente en el título de cada sección de este capítulo: «Hay discusiones sobre cuestiones relacionadas con el ambiente, donde es difícil alcanzar consensos. […] la Iglesia no pretende definir las cuestiones científicas ni sustituir a la política, pero [yo] invito a un debate honesto y transparente, para que las necesidades particulares o las ideologías no afecten al bien común” (188).
Sobre esta base el Papa Francisco no teme formular un juicio severo sobre las dinámicas internacionales recientes: «las Cumbres mundiales sobre el ambiente de los últimos años no respondieron a las expectativas porque, por falta de decisión política, no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces» (166). Y se pregunta «¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo? (57). Son necesarios, como los Pontífices han repetido muchas veces a partir de la Pacem in terris, formas e instrumentos eficaces de gobernanza global (175): «necesitamos un acuerdo sobre los regímenes de gobernanza global para toda la gama de los llamados “bienes comunes globales”» (174), dado que «“la protección ambiental no puede asegurarse sólo en base al cálculo financiero de costos y beneficios. El ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente”» (190, que cita las palabras del Compendio de la doctrina social de la Iglesia).
Igualmente en este capítulo, el Papa Francisco insiste sobre el desarrollo de procesos de decisión honestos y transparentes, para poder “discernir” las políticas e iniciativas empresariales que conducen a un «auténtico desarrollo integral» (185). En particular, el estudio del impacto ambiental de un nuevo proyecto «requiere procesos políticos transparentes y sujetos al diálogo, mientras la corrupción, que esconde el verdadero impacto ambiental de un proyecto a cambio de favores, suele llevar a acuerdos espurios que evitan informar y debatir ampliamente» (182).
La llamada a los que detentan encargos políticos es particularmente incisiva, para que eviten «la lógica eficientista e inmediatista» (181) que hoy predomina. Pero «si se atreve a hacerlo, volverá a reconocer la dignidad que Dios le ha dado como humano y dejará tras su paso por esta historia un testimonio de generosa responsabilidad» (181).
Capítulo sexto – Educación y espiritualidad ecológica
El capítulo final va al núcleo de la conversión ecológica a la que nos invita la Encíclica. La raíz de la crisis cultural es profunda y no es fácil rediseñar hábitos y comportamientos. La educación y la formación siguen siendo desafíos básicos: «todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo» (15). Deben involucrarse los ambientes educativos, ante todo «la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis» (213).
El punto de partida es “apostar por otro estilo de vida” (203-208), que abra la posibilidad de «ejercer una sana presión sobre quienes detentan el poder político, económico y social» (206). Es lo que sucede cuando las opciones de los consumidores logran «modificar el comportamiento de las empresas, forzándolas a considerar el impacto ambiental y los patrones de producción» (206).
No se puede minusvalorar la importancia de cursos de educación ambiental capaces de cambiar los gestos y hábitos cotidianos, desde la reducción en el consumo de agua a la separación de residuos o el «apagar las luces innecesarias» (211). «Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo» (230). Todo ello será más sencillo si parte de una mirada contemplativa que viene de la fe. «Para el creyente, el mundo no se contempla desde afuera sino desde adentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres. Además, haciendo crecer las capacidades peculiares que Dios le ha dado, la conversión ecológica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo» (220).
Vuelve la línea propuesta en la Evangelii Gaudium: «La sobriedad, que se vive con libertad y conciencia, es liberadora» (223), así como «la felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida» (223). De este modo se hace posible «sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos» (229).
Los santos nos acompañan en este camino. San Francisco, mencionado muchas veces, es el «ejemplo por excelencia del cuidado por lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría» (10). Pero la Encíclica recuerda también a san Benito, santa Teresa de Lisieux y al beato Charles de Foucauld. Después de la Laudato si’, el examen de conciencia –instrumento que la Iglesia ha aconsejado para orientar la propia vida a la luz de la relación con el Señor– deberá incluir una nueva dimensión, considerando no sólo cómo se vive la comunión con Dios, con los otros y con uno mismo, sino también con todas las creaturas y la naturaleza.

lunes, 24 de junio de 2019

"Come on!", de Ernst von Weizsäcker y Anders Wijkman / Club de Roma (2019)

Resumen del libro "Come on!", de Ernst von Weizsäcker y Anders Wijkman / Club de Roma (2019)

Resumen actualizado y original del libro en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/06/come-on-de-ernst-von-weizsacker-y.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, Club de Roma, sostenibilidad, recursos, ecología, crecimiento económico

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Ficha técnica

Título: "Come on!"

Subtítulo: Capitalismo, cortoplacismo. población y destrucción del planeta

Autores: Ernst von Weizsäcker y Anders Wijkman

Promotor: Club de Roma

Año de publicación: 2019 (escrito a finales del 2017)

Editorial en español: Deusto

Páginas: 390

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Biografía de los autores

Ernst von Weizsäcker (Zürich, 1939) es presidente honorario del Club de Roma y antiguo decano de la Escuela Bren de Ciencias Ambientales y Gestión de la Universidad de California. Ha desempeñado, entre otros cargos, el de director del Centro de Desarrollo para la Ciencia y la Tecnología de la ONU y director del Instituto para la Política Ambiental Europea. Además, ha sido miembro del Bundestag alemán, donde presidió su Comité de Medio Ambiente y recibió el Premio Alemán de Medio Ambiente en 2008. Es autor de numerosos libros, de los cuales se han traducido al español Política de la Tierra (Sistema, 1993) y Factor 4 (Galaxia Gutenberg, 1997).

Su web es www.ernst.weizaecker.de

Anders Wijkman (Estocolmo, 1944) fue copresidente, junto a von Weizsäcker, del Club de Roma entre los años 2012 y 2018. Actualmente es presidente de la Asociación Sueca de Industrias de Reciclaje y miembro del consejo de la Agencia Sueca de Desarrollo. Es miembro de la Real Academia de Ciencias de Suecia, del Consejo para el Futuro del Mundo y del Panel Internacional de los Recursos. Fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Linköping en 2011.

Su web es www.wijkman.se

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Texto de la contraportada

"Debemos actuar ahora: el planeta no puede esperar"

"Las tendencias globales actuales no son sostenibles. Así lo ha venido advirtiendo durante largo tiempo el Club de Roma, uno de los laboratorios de ideas más respetados y vibrantes del mundo. Cuando se publicó, hace casi 50 años, Los límites del crecimiento, su llamada de atención sobre la falta convicción de que la economía puede crecer de manera infinita a costa del planeta causó conmoción y, aún hoy, sus conclusiones siguen siendo válidas. Sin embargo, gran parte de las medidas políticas que la gente está dispuesta a asumir tienden a empeorar las cosas. Parece, pues, que nos hallamos ante una crisis filósofica, una crisis de la que depende el futuro de nuestro hogar común.

Partiendo de un gran trabajo de análisis, este libro aborda la necesidad de una "nueva Ilustración". Una ilustración que no sólo se base en la doctrina, sino que aborde un equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza, así como entre los mercados y el Estado, y el corto y el largo plazo. Para hacerlo, tenemos que dejar de trabajar en "silos" y favorecer un enfoque más sistemático, lo cual nos exigirá repensar cómo organizamos la ciencia y la educación.

Pero debemos actuar ahora. El mundo no puede esperar a que esta nueva ilustración llegue a los 7.700 millones de personas que habitan el planeta. Come on! aborda numerosos casos de estudio y optimistas propuestas políticas que pueden devolvernos a una trayectoria sostenible".

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ÍNDICE

(resumido)

El informe Comen on! y el Capítulo Español del Club de Roma

Sección mexicana

Prólogo del comité ejecutivo del Club de Roma


Parte 1 .... Las tendencias actuales no son en absoluto sostenibles

1.1. Un mundo confuso

1.2. ¿Cuál es en la actualidad la relevancia del mensaje?

1.3. Los límites planetarios

1.4. El Antropoceno

1.5. El desafío climático

1.6. Hay muchas más amenazas diferentes

1.7. Crecimiento de la población y la urbanización

1.8. Agricultura y alimentación

1.9. Comercio contra medio ambiente

1.10. La Agenda 2030 de Naciones Unidas

1.11. ¿Nos gusta la disrupción? La revolución digital

1.12. Del mundo vacío al mundo lleno

Anexo de la parte 1. Materiales: Más allá del cambio climático, por Antonio Valero.


Parte 2..... Hacia una nueva Ilustración.

2.1. Laudato si: Habla el papa Francisco

2.2. Otra narrativa, otro futuro

2.3. Año 1991: "La primera revolución global"

2.4. Cómo el capitalismo se volvió atrevido

2.5. El fracaso de la teoría del mercado

2.6. Errores filosóficos del dogma del mercado.
   
  2.6.1. Adam Smith: Profeta, moralista, hombre de la Ilustración

  2.6.2. David Ricardo: El capital permanece estacionario

  2.6.3. Charles Darwin se refería a la competencia local, no al comercio global

2.7. La filosofía reduccionista es plana e insuficiente

  2.7.1. Reduccionismo

  Los polinizadores como víctimas del reduccionismo

  2.7.2. Abuso tecnológico y "Homo Deus"

2.8. Divorcio entre teoría, educación y sociedad

2.9. Tolerancia y perspectivas a largo plazo

2.10. Necesitamos una nueva Ilustración

    2.10.1. Nueva Ilustración, no racionalismo renovado

     2.10.2. Yin y yang

     2.10.3. Filosofía del equilibrio, no de la exclusión


Anexo de la parte 2. Reflexionar sobre cómo reflexionamos, por Carlos Álvarez Pereira.


Parte 3..... Un emocionante viaje a la sostenibilidad

3.1. Una economía regenerativa

3.2. Sensación en la India rural

3.3. "La economía azul" de Gunter Pauli

3.4. Energía descentralizada.

3.5. Algunas historias agrícolas de éxito

3.6. Urbanización regenerativa: La ecópolis

3.7. El clima: buenas noticias, pero tareas aún mayores

3.8. Economía circular

3.9. Productividad de los recursos quintuplicada

3.10. Disrupción positiva

3.11. Reformar el sistema económico

3.12. Invertir de manera sostenible

3.13. Medir el bienestar, no el PIB

3.14. Sociedad civil, capital social  y liderazgo colectivo

3.15. Normativas a escala mundial

3.16. Actuar en el ámbito nacional: China y Bután

3.17. Educación para una civilización sostenible

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RESUMEN


Para ver el resumen del libro "Los límites del crecimiento", de Dennis L. Meadows / Club de Roma (1972), picar en el siguiente link:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/06/los-limites-del-crecimiento-de-dennis-l.html

Comentarios iniciales: El libro es un sucesor de Los límites del crecimiento, publicado en 1972 por el Club de Roma. El título "Came on" (¡Vamos! o ¡Venga!") tiene un doble sentido: por un lado, se refiere a la necesidad de actuar unidos y por otra de escepticismo ante quienes niegan el cambio climático.

En esencia, señala que el capitalismo y la Ilustración se desarrollaron en el siglo XVIII en un mundo "vacío" (con escasa población y abundante en recursos naturales, solo 1.000 o 1.500 millones de habitantes) pero que ahora estamos en otro escenario: un mundo "lleno" con 9.000 millones de habitantes en el 2050. Hay que tener en cuenta que en 1972, cuando se publicó el informe, había 3.500 millones. Por ello, gestionar un mundo sostenible en un mundo "lleno" es más difícil y el humano está dejando una huella ecológica mayor.

Los autores ilustran el bienestar en un mundo vacío y otro lleno. En el vacío, la economía ocupa un lugar mediano en el ecosistema (una caja cerrada y finita) y sustrae materia (que recicla) y energía a la naturaleza. La mayor parte del bienestar social procede del ecosistema. En un mundo lleno, la Economía ocupa casi todo el ecosistema y es la que genera el mayor bienestar social. Una economía más humana equivale a un medio ambiente menos natural. Lo que dice es que tanto la economía neoclásica como la keynesiana se desarrollaron en un mundo vacío pero, tras la gran aceleración, la población humana se ha triplicado y el ganado y la soja han crecido más rápido, por no decir los coches, neveras y teléfonos. Son estructuras "disipativas" (porque generan desechos). Un error del PIB ha sido ignorar los impactos físicos y no tener en cuenta que los costes no son beneficios (un vertido de petróleo que hay que limpiar aumenta el PIB pero una comida familiar, no).



También hace numerosas referencias al texto de la encíclica del Papa Francisco Laudato si 
(ver el resumen de la Conferencia Episcopal en el siguiente link:
https://www.conferenciaepiscopal.es/resumen-de-la-enciclica-laudato-si/)

y el texto completo en:
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

El Club de Roma toma como referencia esta encíclica porque aporta tesis ecológicas, humanistas,

El libro comienza haciendo un panorama general de la situación del planeta superpoblado y que, a pesar de las advertencias, sigue aportando como solución para la pobreza aumentar el crecimiento económico, lo que supone un mayor uso de los recursos no renovables, lo que a larga acabará por agotar los recursos del planeta sin posibilidad de renovarlos e insuficientes para una población gigante.

Otro problema sobre el que alerta es el agotamiento de las "tierras raras" (como el litio, galio, cadmio, cromo y otros) para fabricar teléfonos móviles, baterías de coches eléctricos y placas solares. Aquí surge un callejón sin salida: la energías renovables necesarias para reducir el calor global dependen de unos metales que son escasos en la superficie del planeta y algunos países, como China, acaparan gran parte de ellos, por lo que tienen en su mano el desarrollo de la industria mundial renovable. La cuestión está en que no se sabe si habrá "tierras raras" suficientes para emprender proyectos a gran escala como sustituir el consumo de gas natural mundial por una granja de placas solares del tamaño del estado de Nevada (Las Vegas) o reemplazar el parque mundial de coches de gasolina por coches eléctricos y autónomos. El resultado podría desembocar en un parón tecnológico cuando hubiese un "pico" de demanda que agotase los recursos necesarios de metales raros.

Todo esto está conectado con el calentamiento global. Los esfuerzos mundiales necesarios para reducir la emisión de CO2 son ridículos frente a la magnitud del problema y, además, paradójicamente, la persecución de otros objetivos como eliminar la pobreza obligan a plantear propuestas de mayor crecimiento (y mayor emisión de gases). Esto plantea que los 17 objetivos de sostenibilidad del planeta no son compatibles entre sí porque el crecimiento económico, que a todo el mundo le parece bien y al que nadie quiere renunciar, genera, por lógica, más emisiones de gas a la atmósfera.

Otra de las cuestiones clave es la Ilustración 2.0, una forma de rescatar la ilustración del siglo XVIII (que defendió la racionalidad pero excluyó a las mujeres y a las minorías y explotó y colonizó a los países pobres, y generó externalidades como la contaminación y otros daños colaterales) pero para aplicarla al medio ambiente (con el uso de bombillas LED). "El Club de Roma quiere dirigirse a aquellos que buscan una nueva Ilustración, a los que el progreso y las buenas visiones les motivan, a los que defienden un humanismo que no sea primitivo ni antropocéntrico, sino uno que incluya también el entorno natural contemporáneo, a los que se atreven a pensar a largo plazo", dice. La idea es convertir el mundo "lleno" en sostenible y próspero.

El libro examina el crecimiento global de los ingresos entre 1998 y 2008 (antes de la crisis) de ricos y pobres. La curva se asemeja a la silueta de un elefante (en la pata trasera estarían los más pobres excluidos del crecimiento, en el lomo, los habitantes de los países emergentes que aumentaron sus ingresos sobre todo en China, en la boca del elefante o la pata delantera estaría la clase media de los países industrializados (que retrocedieron en sus ingresos) y en el hocico de la trompa erguida estaría la élite financiera mundial, que habría obtenido unos ingresos récord gracias a la financiarización de la economía y de convertir al planeta en un casino global. Esta distribución mundial de los ingresos se llama la "curva del elefante" y refleja cómo la globalización premió a las clases bajas de los países emergentes, que salieron de la pobreza, pero hundió a la clase media occidental. [nota del lector: es lo que se llama el proceso de convergencia mundial] El resultado salta a la vista: hay un auge del populismo y una pérdida de calidad de los índices de democracia (en diversos países a la vez se deterioran los derechos civiles, los procesos electorales libres y justos, libertad de expresión y de prensa, derecho de reunión y separación de poderes).

El libro continúa examinando la progresión (calculada en Los límites del crecimiento) desde el año 1900 a 2100 respecto a cinco factores: 1) reservas y materias primas (caen en picado a partir del 2000 y se agotan en el 2060), 2) población (los habitantes crecen sin parar hasta el 2050 y empieza a caer gradualmente), 3) consumo alimentario per cápita (crece hasta el 2020 y a partir de ahí se desploma) 4) la producción industrial per cápita (sigue una curva paralela al consumo de alimentos) 5) la contaminación ambiental (crece desde 1950 hasta el 2030 y luego se desploma en picado, porque se agotaron los recursos naturales). Una vez sobrepasados estos "picos" o puntos de inflexión, los daños pueden ser irreversibles (calentamiento de la tundra que dispara los gases de efecto invernadero. Otros puntos de inflexión son los "arrecifes de coral" o la selva amazónica).

Uno de los problemas es que aunque algunos minerales no se han agotado, su extracción es más difícil y requiere más dinero. La solución que plantean los economistas es sustituir capital natural por capital financiero (pero, como dice este libro, "nosotros no podemos comer dinero").

El libro también estudia cómo en el 2008 se dispararon los precios del petróleo, gas, electricidad y carbón; una década después, el petróleo estaba en mínimos y los demás algo más altos que en el 2008. Este argumento de la oferta y la demanda que baja los precios sirvió para criticar las advertencias de Los límites de crecimiento por pesimistas. Pero cuando China adquirió enormes cantidades de materias primas los precios se dispararon generando una nueva época de escasez pero, con la crisis del 2008, se desinflaron.

Los cambios planetarios sufridos son diversos: la combinación de cambio climático e integridad de la biosfera generó importantes cambios en la diversidad genética. También hubo contaminación química, desgaste de la capa de ozono, contaminación atmosférica que combinada con los ciclos biogeoquímicos generó importantes cambios en el nitrógeno y el fósforo (nutrientes de la agricultura). Otros factores estudiados fueron el consumo de agua dulce, los cambios en el uso del suelo que combinado con la integridad de la biosfera generó cambios desconocidos en la diversidad funcional.

El libro analiza las consecuencias del Antropoceno (una era dominada por los seres humanos; entre los humanos y sus animales de granja, criados de forma intensiva, suponen el 97 % del peso o biomasa de todos los vertebrados del planeta). Se cree que traerá más cambios que el Holoceno (Edad de Hielo, al menos a nivel químico; se habla de que ya estamos en la "sexta extinción masiva" y la ha causado el hombre por la degradación del suelo (pasan a ser terrenos de monocultivo), las sequías, las inundaciones y las especies invasoras, así como la pérdida de las abejas polinizadoras).

También estudian el fenómeno de la "Gran Aceleración" del Antropoceno registrada desde 1750. Aumentan 24 factores, 12 de ellos son socioeconómicos : la población mundial, el PIB real, inversión extranjera directa, consumo de energía primaria, grandes presas, consumo de agua, uso de fertilizantes, producción de papel, población urbana, transporte, telecomunicaciones, turismo internacional. Los otros doce factores que están subiendo son tendencias del sistema terrestre: CO2, óxido de nitrógeno, capa de ozono, temperatura de la superficie, acidificación de los océanos, pesca de captura marina, acuicultura de gambas, contaminación por nitratos en aguas costeras, destrucción de la selva tropical, uso del suelo por actividades humanas y deterioro de la biosfera terrestre.

La conclusión es que a medida que mejoran las condiciones socioeconómicas, el planeta se degrada. El problema es que el libre mercado que impulsa el crecimiento económico no va a resolver el problema energético del planeta. Por eso, en el libro dicen que "necesitamos un plan de choque" contra el cambio climático a gran escala y que ninguna tecnología por sí sola puede solucionar. Se trataría de aplicar de forma concertada varias tecnologías, energéticas y no energéticas, estrategia en la que tendrían que ponerse de acuerdo los gobiernos y no solo los mercados orientados al corto plazo. Proponen un impuesto global al CO2 y el barril del petróleo a 50 dólares como mínimo. Las alternativas son la geoingeniería y el uso de "emisión negativa" (enterrar CO2).

A la amenaza nuclear (hay unas 15.000 cabezas nucleares) se suman nuevos peligros: la biología sintética ("ganancia de funciones" y creación letal de nuevos virus), la geoingeniería, la inteligencia artificial o incluso todo combinado a la vez.

El libro insiste en que para las amenazas globales debe haber soluciones globales.

Al analizar el crecimiento de la población, lo relaciona con los países de crecimiento económico flojo (como el África subsahariana o Asia Occidental, donde la población casi se duplica, frente a Este de Asia, Cáucaso y Asia Central, con bajo crecimiento de hijos). Contemplan dos escenarios: en una población con un nivel educativo alto, la población alcanza los 8.500 millones de habitantes en el 2050 pero con un bajo nivel, se dispara a 10.000 millones).

En cuanto a la urbanización, los habitantes de las ciudades han pasado de ser el 30 % de la población mundial en 1950 (vivían 700 millones) al 45 % en el 2020 (viven 4.200 millones) y al 70 % en el 2050 (se cree que vivirán 6.000 millones de personas en las ciudades).

El libro también es crítico con el margen de beneficios que no contempla los costes ambientales. Si a las ganancias de dinero que un empresario obtiene con la fabricación de cemento le quitamos los costes medioambientales, quizás haya una pérdida neta. Es decir, a los costes operativos se les añaden las externalidades, muchos sectores producen pérdidas, siendo la agricultura la peor parada. Por ejemplo, la explotación de ganado bovino genera una rentabilidad del 3 % pero, si le restamos el daño medioambiental, genera pérdidas del 165 %. Esto se debe a que el consumo de carne genera la desaparición de bosques y otros hábitats. El cultivo de trigo da un margen de beneficios del 3 % pero, si se aplica el coste del capital natural, da pérdidas del 78 %. Eso se debe a que las nuevas variedades genéticas de semillas y los monocultivos necesitan más agua.
 El cemento genera beneficios del 9 % pero si se restan las externalidades crea pérdidas del  8%. El carbón pasa de ganancias del 11 % a pérdidas del 11 % y el hierro y el acero, que ya no era rentable, del 6 % de pérdidas. Solo da ganancias, descontado el daño al medio ambiente, tres sectores: la minería de plata, la explotación de bauxita y la fundición de metales no férricos.

Otro de los asuntos que aborda el libro es La Agenda 2030 de Naciones Unidas, que se alcanzó tres meses antes del Acuerdo Climático de París. La agenda 2030 consta de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas.

Los objetivos son: 1) Fin de la pobreza 2) Hambre cero 3) Salud y bienestar 4) Educación de calidad 5) Igualdad de género 6) Agua limpia y saneamiento 7) Energía asequible y no contaminante 8) Trabajo decente y crecimiento económico 9) Industria, innovación e infraestructura 10) Reducción de las desigualdades 11) Ciudades y comunidades sostenibles 12) Producción y consumo responsables 13) Acción por el clima 14) Vida submarina 15 ) Vida de ecosistemas terrestres 16) Paz, Justicia e instituciones solidarias 17) Alianzas para lograr los objetivos

Los once primeros objetivos son económicos y sociales pero si se basan en estrategias convencionales (más crecimiento económico) será imposible obtenerlos porque no se podrá reducir el calentamiento global, detener la sobrepesca en los océanos, la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad. Es decir, hay enormes contradicciones entre los objetivos socioeconómicos y los ambientales. De hecho, la Agenda 21 de la Cumbre de la Tierra de 1992 siguió por los mismos derroteros y se aceleraron la desestabilización del clima y la destrucción de los océanos. Según los autores, "la riqueza es el mayor contaminante". El efecto invernadero y la degradación de la tierra son los "ilustres acompañantes" de la riqueza (el 10 % de los hogares más ricos del mundo producen el 45 % de las emisiones de gases de efecto invernadero).

Los países nórdicos y centroeuropeos son los que están siguiendo mejor los ODS, mientras que EE.UU. está en el puesto 25, y los emergentes entre el 42 (Rusia), 76 (China) e India (110). Los últimos países son Afganistán (139), Nigeria (141), Chad (145), Congo (147) y República Centroafricana (149).

Del mismo modo, la huella ecológica de los países ricos es más alta que la de países en desarrollo (el Índice de Desarrollo Humano IDH). Además, la biocapacidad per cápita ha bajando entre 1961 y 2013.

Respecto a la disrupción y la revolución digital, los autores dicen que puede comenzar en un nivel malo de rendimiento pero, a la larga, alcanza niveles óptimos y desbanca a los competidores y crea mercados nuevos y propios. Además, ya tecnologías exponenciales (pensemos en cómo iPhone desbancó a Nokia o la cámara digital a Kodak) pero esto solo es viable por poco tiempo en los sistemas cerrados (como las bacterias rebosantes de nutrientes en las placas de Petri para disparar la población de la colonia y luego hundirse al agotarse el alimento). Del mismo modo, algunas TIC incrementan de manera exponencial el consumo de energía, agua y metales especiales.

Otro asunto que preocupa respecto a las nuevas tecnologías es el empleo. En EE.UU., el 47 % de los empleos tiene una alta probabilidad (del 70 %) de desaparecer por la digitalización.


















lunes, 17 de junio de 2019

"Nuestro universo matemático", de Max Tegmark (2012)

Resumen del libro "Nuestro universo matemático", de Max Tegmark (2012)

Link original y actualizado del libro:

Resumen del libro por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, sociología de la Ciencia, sociología del conocimiento, cosmovisión, teoría científica, multiverso, universo, mecánica cuántica y gravitación

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Ficha técnica

Título: "Nuestro universo matemático"

Subtítulo: En busca de la naturaleza última de la realidad

Título original: Our Mathematical Universe. My quest for the ultimate nature of reality

Autor: Max Tegmark

Publicado en el 2012

Edición en español: Barcelona, 2014, Antonio Bosch, editor

Nota: hay una edición más reciente del 2019

Número de páginas: 456

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Biografía del autor Max Tegmark (hasta 2014)

Mark Tegmark es autor de más de 200 artículos académicos. Ha aparecido en docenas de documentales científicos, y su trabajo sobre galaxias compartió el primer premio como "Revelación del año 2003" de la revista Science. Es doctor por la Universidad de California, Berkeley, y es catedrático de física en el MIT

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Texto de la contraportada

En Nuestro universo matemático, Max Tegmark, uno de los físicos en activo más originales, nos conduce por un asombroso viaje que explora los misterios revelados por la cosmología, permitiéndonos descubrir la naturaleza de la realidad. Parte historia del cosmos, parte aventura intelectual, Nuestro universo matemático viaja desde el Big Bang hasta el futuro distante a través de mundos paralelos, a lo largo de todas las escalas posibles - desde la subatómica hasta la intergaláctica -, mostrando cómo las matemáticas proporcionan respuestas a nuestras preguntas sobre el mundo. ¿De dónde venimos? ¿Qué hace que el universo sea como es? En definitiva, ¿por qué estamos aquí? Con claridad meridiana, Max Tegmark examina estos misterios profundos permitiéndonos adentrarnos en las más vanguardistas y alucinantes teorías de la física. Lo que propone es una idea elegante y fascinante a la vez: que nuestro mundo fisico no sólo puede ser descrito por las matemáticas sino que es matemáticas.

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ÍNDICE
(resumido)


Prólogo: 


1. ¿Qué es la realidad?


Primera parte: Perspectiva macro


2. Nuestro lugar en el espacio


3. Nuestro lugar en el tiempo


4. Nuestro universo en números


5. Nuestros orígenes  cósmicos


6. Bienvenidos al multiverso



Segunda parte: Perspectiva micro


7. Legos cósmicos


8. El multiverso del nivel III



Tercera parte: Vuelta atrás



9. Realidad interior, realidad exterior y realidad consensuada


10. Realidad física y realidad matemática


11. ¿Es el tiempo una ilusión?


12. El multiverso del nivel IV


13. La vida, este universo y todo


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RESUMEN


El autor dice que la teoría de la inflación (que generó una gran evolución del universo poco después del Big Bag hasta que el cosmos adquirió el tamaño de una manzana) pudo haber generado infinitos universos paralelos, en algunos de los cuales hay copias de nosotros mismos que viven sus propias vidas (en los que una afortunada copia aprueba ese examen definitivo que en nuestro universo no pudimos).


De esta forma, examina la teoría de los multiversos y sostiene que hay cuatro tipos de universos paralelos (el tipo I, contiguo al nuestro y lleno de copias de nosotros mismos; el de tipo II, donde los universos están separados y hay otras leyes físicas; el de tipo III, y el tipo IV, que reúne todas las ecuaciones matemáticas).


También aborda los distintos finales del universo: como el Gran Frío (la expansión es infinita y los átomos se dispersan y el universo se vacía); el Big Rip (gran desgarramiento a causa de la inflación que va más rápido que la expansión del espacio en algunos lugares del universo y desgarra el espaciotiempo), el Big Crunch (la energía oscura no es bastante fuerte para expandir el universo y la gravedad retrae toda la materia hasta concentrarse en una singularidad; una especie de Big Bang al revés)


La teoría de los multiversos se basa en la teoría de la inflación, la solución de Alan Guth para explicar porqué el universo es tan grande. Todo el mundo cree que es cierta porque se observa lo predicho por la teoría: un universo plano.


Al final del libro, se plantea algunas dudas sobre si la inflación es correcta porque genera infinitas soluciones, y esa no parece ser la mejor solución para resolver un tema.


En principio, la clave del libro es la inflación eterna porque puede crear un universo infinito dentro de lo que desde fuera parece un volumen subatómico. Una observadora situada en su interior vería el suceso A simultáneo al B, el suceso C simultáneo al D, vería la superficie infinita en forma de U donde acaba la inflación como su tiempo cero, la superficie infinita en forma de U donde se forman los átomos como su tiempo 400.000 años, etc... 


El inventor de los universos paralelos fue Everett, pero lo hizo como una predicción y no como teoría.


Una de las cuestiones importantes que aborda es el hecho de que el tejido del espacio y el tiempo tenga una serie de botones que pueden adoptar distintas posiciones en diferentes partes del multiverso del nivel II. El actual universo tiene 32 botones que admiten un ajuste continuo aparte de otros mandos adicionales como una cantidad distinta de posiciones para controlar el tipo de partículas que pueden darse en él. 


Por ejemplo, la densidad de la energía oscura varía de un universo a otro, de forma que las galaxias, planetas y la vida solo surgirán en eses universos donde sea más baja. La fracción habitable sería del 20 % en un test rápido pero en la realidad quizás se acerque a 10x-120 (una posibilidad de tener un universo como este entre quintillones de trillones de posibilidades).


Del mismo modo, si la densidad de la energía oscura, la materia oscura y los neutrinos experimentasen variaciones sustanciales dentro de un multiverso del nivel II, la mayoría de los universos estarían desprovistos de vida y las probabilidades serían muy estrechas.



En el capítulo 5, indica que la teoría más aceptada sobre lo que ocurrió en los primeros instantes recibe el nombre de inflación cosmológica y defiende que el espacio no solo es verdaderamente colosal, sino que es infinito y que alberga una cantidad infinita de copias exactas de usted e incluso una cantidad mayor de reproducciones similares a usted que viven todas las variantes posibles de su vida en dos clases diferentes de universos paralelos. Añade que si esta teoría se demostrase cierta, significaría que habría otra gente igual a mí viviendo la misma vida con ligeras variaciones.


En el capítulo 8, el autor explica que si una versión de mí mismo en dos lugares diferentes, una sobrevirá. Como mi conciencia solo existe allí donde estoy vivo ¿significa esto que subjetivamente me sentiré inmortal? En tal caso, ¿se sentirá también usted subjetivamente inmortal y, con el paso del tiempo, la persona más anciana de la Tierra?


En el capítulo 11, el autor recalca que los descubrimientos de la física desafían algunas de nuestras ideas esenciales sobre la realidad, tanto cuando observamos de cerca el microcosmos como cuando enfocamos al macrocosmos. Indica que el empleo de la neurociencia para ahondar en el funcionamiento del cerebro cuestiona muchas ideas relacionadas con la realidad incluso a la escala intermedia humana.


En los capítulos 10 y 12 indaga sobre las relaciones entre la computación, las matemáticas, la física y la mente, y explorará la posibilidad de que nuestro mundo físico no solo se describe mediante matemáticas sino que es matemáticas, lo que nos convierte en partes conscientes de un objeto matemático gigante. Esto conduce a un conjunto nuevo y definitivo de universos paralelos tan vasto y exótico que todas las extravagancias mencionadas con anterioridad se quedan raquíticas a su lado, "lo que nos obliga a renunciar a muchas de las nociones más arraigadas que tenemos sobre la realidad".


Según el autor, la relatividad general precide el interior de agujeros negros, mientras que la inflación predice universos paralelos del nivel I, la inflación y el paisaje predicen el universo paralelo de nivel II, la mecánica cuántica sin colapso genera universos paralelos del nivel III y la hipótesis de la realidad exterior predice universos paralelos del nivel IV.


En el multiverso de tipo I, que tuviese dos partículas con 24 disposiciones posibles, hay que mirar 16 universos para encontrar una repetición de un universo en particular. Si nuestro universo real puede contener 10x10x116 partículas dispuestas de 10x10x116 formas distintas, habrá que recorrer 10x10x116 universos paralelos antes de llegar a una copia idéntica.


En el multiverso  de tipo II, la inflación eterna crea regiones infinitas pero es imposible viajar entre ellas porque la inflación sigue creando espacio nuevo entre nosotros y nuestro destino más deprisa de lo que se puede viajar por él. Según sostiene, la expansión del espacio y el hecho de que la inflación siga acabando en ciertos lugares confiere al multiverso de tipo II una estructura en forma de árbol. La inflación continúa en la parte gris de aspecto arbóreo del espacio y el tiempo, y cada región en forma de U donde la inflación ha concluido es el multiverso infinito del nivel I.


El universo del nivel III se basa en la función de onda cuántica y la clonación. En un mundo de infinitas posibilidades, solo se haría uno real mediante la decoherencia (el colapso de la función de onda, de forma que las probabilidades pasan a ser un resultado real). En el multiverso de nivel III, los universos paralelos están aquí mismo y en ellos los sucesos cuánticos hacen que la realidad clásica se divida y diverja en hilos históricos paralelos, sin añadir más hilos.


El universo matemático (nivel IV) tiene relación con los espacios de Hilbert (puros objetos matemáticos) y con el hecho de que la naturaleza de las partículas sea definida solo de forma matemática (posición, carga).


Distingue entre la realidad exterior (descripción matemática), realidad consensuada (descripción de la física clásica) y realidad interior (percepción subjetiva).


Para describir el lugar donde estamos del universo matemático necesitaríamos una descripción numérica enorme.