martes, 26 de julio de 2011

"Libertad de elegir", de Milton Friedman (1979)

Resumen: "Libertad de elegir", de Milton Friedman  (1979)


Resumen original y actualizado en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/07/libertad-de-elegir-de-milton-friedman.html

Sociologia, estructura económica

Resumen y comentarios de E.V.Pita (2011)

Título: "Libertad de elegir"
Título original:  "Free to choose"
Autor: Milton Friedman (y Rose Friedman)
Fecha de publicación: 1979
En España: Ediciones Orbis, 1983

[Notas del lector: antes de leer este libro, sería conveniente familiarizarse con "La riqueza de las naciones", de Adam Smith y "Sobre la libertad", de Stuart Mill, porque el autor Friedman hace continuas referencias a estos dos economistas clásicos del libre mercado, sobre el que basa gran parte de sus razonamientos. El interés de este libro "Libertad para elegir" y del anterior "Capitalismo y libertad" reside en que son la biblia del neoliberalismo que propugno la Escuela de Chicago y cuyas tesis monetaristas moldearon el mundo globalizado entre 1980 y 2008, una vez que comenzó a desmantelar la sociedad de bienestar que propugnaba Keynes y sus seguidores desde 1935. Es por tanto, digno de lectura para comprender los puntos de vista que tanto han influido en la sociedad actual].

En las primera páginas introductorias, Milton Friedman recuerda que en "Capitalismo y libertad" definió el papel que debería desempeñar el gobierno estatal en una sociedad libre y añade que la competitividad del capitalismo es una condición necesaria para una sociedad libre. Ese libro sentó las bases de la política monetaria y fiscal, el papel del gobierno en la educación, el capitalismo y la discriminación y la reducción de la pobreza. Cree que el Gobierno solo debe actuar cuando es imposible la iniciativa privada y que en todo caso hay que hacer un balance con las ventajas y desventajas.
Añade que Libertad de Elegir, tema del que se hizo una serie de televisión, trata al sistema político de modo simétrico al económico. "Ambos se consideran mercados en los que el resultado se determina a través de la interacción de personas que persiguen sus propios intereses individuales en ve de los objetivos sociales que los participantes juzgan ventajoso enunciar".

En las páginas siguientes, Friedman se refiere a los fabricantes de lápices, una metáfora que usó Adam Smith para explicar la complejidad de la economía que se basa en el libre intercambio de bienes, donde todos tienen algo que ganar. ¿Alguien sabe cómo se fabrica un lápiz? Participan leñadores, tratantes de caucho, etc...y posiblemente nadie sepa exactamente cuál es el producto final que su tarea. Friedman continúa con otro ejemplo: la subida del petróleo en 1973, cuando la OPEP cuadriplicó sus precios, influye en el precio de los lápices, lo que puede estimular la demanda de leñadores porque sus salarios suben. Es decir, como Adam Smith, viene a decir que una mano invisible regula el mercado, al fijar los precios en función de la oferta y la demanda.
Friedman escribió el libro en tiempos de la URSS, durante la Guerra Fría, y arremete contra la economía planificada, a la que acusa de ser poco eficiente y de tener que recurrir a la economía en negro y finalmente permitir que los trabajadores participen en una economía sumergida que se rige por las reglas clásicas de Smith. Dice que si no fuese por ese capitalismo encubierto, la economía oficial no podría abastecer ni satisfacer las necesidades básicas de los habitantes. 

(próximamente continuará el resumen)

jueves, 21 de julio de 2011

"Teoría de los precios", Milton Friedman (1960)

Resumen de "Teoría de los precios", Milton Friedman (1960)

http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/07/teoria-de-los-precios-milton-friedman.html


Sociologia, estructura económica

Resumen y comentarios por E.V.Pita (2011)

Título:" Teoría de los precios"
Autor: Milton Friedman
Editorial: Alianza editorial

El libro es muy teórico y son apuntes y lecciones que el gurú del monetarismo, Milton Friedman, impartió en su curso sobre precios desde los años 40 en la Universidad de Chicago.

Hay un capítulo que es menos técnico y que puede resultar de interés sociológico. Friedman cree que tanto los colegios profesionales (médicos como abogados) como los sindicatos tienen la facultad de alterar los precios y subirlos por encima del mercado porque se las ingenian para reducir la entrada de nuevos profesionales, algo que ya sospechábamos muchos. Si hay menos profesionales en el trabajo, los puestos se cotizan más y los salarios suben. Al parecer, en el caso de USA, algunas empresas están obligadas a contratar trabajadores sindicados que lógicamente deben pagar unas altas cuotas a su sindicato. Tanto colegios como sindicatos eligen a sus miembros entre los candidatos a trabajar, lo que irrita a Friedam porque restringe la libertad de las empresas para la libre contratación y están distorsionando el mercado.

lunes, 18 de julio de 2011

"La sociedad opulenta", de John K. Galbraith (1958)

Resumen de "La sociedad opulenta", de John K. Galbraith (1958)


El resumen original y actualizado está en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/07/la-sociedad-opulenta-de-john-k.HTML


Sociología, sociedad de consumo, estructura económica

Resumen, comentarios y anotaciones por E.V.Pita (2011)

Título: "La sociedad opulenta"
Titulo original: "The affluent society"
Autor: John Kenneth Galbraith
Fecha de publicación: 1957

Valoración personal: el libro está escrito en un lenguaje llano y comprensible, y es muy ameno. Explica cosas que todavía vemos 50 años después en relación a los recortes sociales para reducir el déficit público. Se anticipa a las doctrinas monetaristas de Milton Friedman que prevalecerán entre 1980 y 2008.

Resumen: Galbraith observa en los años 50 que hasta los conservadores han abrazado la doctrina keynesiana de un estado que gasta en servicios públicos y estimula la demanda, la producción y el consumo. El problema es que los conservadores no protestan por la subida de impuestos porque el Estado se gasta el dinero en armas para proteger a los más ricos de la amenaza comunista. Guerras como la de Corea, o la futura de Vietnam, movilizaron millones de dólares del sector público, lo que no deja de ser pura doctrina keynesiana [nota del lector: es la misma receta keynesiana que aplicó la Alemania totalitaria entre 1933 y 1939 para reducir el paro mediante un programa de rearme y construcción de autopistas].

Sin embargo, Galbraith considera que ese gasto en armas podría dedicarse a mejorar las escuelas públicas o la sanidad, porque en el país hay muchas bolsas de pobreza que no han sido eliminadas. "La gente cree que es una cuestión de si son blancos o negros, diferencias difíciles de arreglar, pero nadie piensa en que la solución es hacer una buena escuela", dice. [Nota del lector: últimamente, las propuestas de los recortes fiscales siempre inciden en la sanidad o la educación, raramente en el gasto militar. Galbraith considera que los altos costes armamentísticos que gasta el Estado, con el consiguiente aumento de impuestos, son aceptados por los ricos porque sirve para defender su sistema de libre mercado de otros].

En los primeros capítulos de la obra, Galbraith analiza a los clásicos Adam Smith, Ricardo y Malthus y su explicación de la pobreza. Smith explica que la libre competencia es mejor que el control del Estado porque el mercado fija los precios reales y permite una distribución más racional de los recursos. Esta idea la aplica Ricardo a los salarios, que afirma que la ley de la oferta y la demanda hará bajar el salario del trabajador hasta el límite de subsistencia, lo que se ha denominado la Ley de Bronce de los salarios. O sea, ganar lo justo para vivir y un poco más para mantener a la familia. Por su parte, Smith explica que el crecimiento económico conllevará un aumento de la población, lo que volverá a ajustar los precios. Otros añaden que puesto que hay que maximizar el beneficio para formar capital y reinvertirlo, los salarios deben ir a la baja.
Y Malthus advierte que el crecimiento exponencial de la población no se compagina con la producción alimentaria y, por tanto, el mundo está condenado al hambre. Galbraith explica que los economistas clásicos contagiaron su pesimismo a todo el siglo XIX al creer que no hay salida para la pobreza y suponiendo que la riqueza generada por los formadores de capital se extendería al resto de la población por filtración.
Lo que ha ocurrido, según Galbraith, es que no se cumplíó la ley de bronce por tres motivos: porque los trabajadores que podían aportar un rendimiento marginal, aportar algo nuevo a la empresa, mejoraron su salario porque la empresa les reconoció sus costes de formación. Y, en todo caso, siempre habría un competidor dispuesto a contratar a un trabajador que va a producir más de lo que cuesta.
En segundo lugar, los que eran incompetentes y su producción era baja, fueron despedidos, y ocuparon puestos en la economía sumergida o fuera del mercado. Un tercer motivo fue que era necesario que los trabajadores se reprodujesen porque si no, al cabo de una generación, quedarían extinguidos, motivo por el cual los salarios tenían que haber aumentado hasta el punto de permitir criar a un hijo. Estas fueron las razones por las que los salarios se mantuvieron siempre por encima del nivel de subsistencia y la ley de bronce.
Lo que lamenta Galbraith es que a ningún economista clásico, que fueron quienes mejor interpretaron el mundo en que vivían, se le ocurrise dar una solución para reducir la pobreza, algo que consideraban inevitable.
Respecto a Veber y su libro sobre "Teoría sobre la clase ociosa", Galbraith le critica que se limita a describir como los más afortunados despilfarran esos beneficios que tanto ha costado acumular y que se supone que iban destinados a la inversión.

Otro clásico siniestro es Spencer, el que aplicó el darwinismo social a sus teorías de que solo sobreviven las empresas más fuertes y los trabajadores más competentes. Los negligentes y las empresas sin inicitiava serán inexorablemente barridas del mercado. No se debe alimentar con limosnas a los pobres porque eso es subvencionar la pereza. Los pobres también forman parte del sistema que no debe ser alterado. Los herederos de las grandes fortunas tienen derecho a ellas porque han heredado los genes triunfantes de sus padres. Galtbraith lamenta que la teoría de la economía clásica haya sido tan despiadada porque la realidad ha mostrado otra cara: monopolios que alteran el mercado, y personas compasivas que han fomentado políticas públicas de ayuda social a los más desfavorecidos.

En el capítulo 6 dedicado a Karl Marx, Galbraith reconoce su gran influencia como economista porque interpretó la economía de su tiempo desde distintos puntos de vista: imperialismo, mercado, lucha de clases, Estado... Galbraith comenta que Marx supo prever los monopolios y las depresiones economicas, aunque esta última no llegó a poder estudiarla con detenimiento. Sin embargo, aclara que sus estudios no pueden ser tomados como un dogma ya que si bien acertó en su época eso no quiere decir que lo vaya a hacer en el futuro, algo que les cuesta entender a sus más ortodoxos seguidores.
Hay algo que llama la atencion en Marx: este critica a Ricardo que vea inevitable que haya un ejército de parados expulsados del mercado. La solución es evidente: que el Estado cree puestos de trabajo, algo que luego pondría de actualidad Keynes.
Marx también anticipa una revolución que cambiará las clases dirigentes. Galbraith responde que Marx siempre fue un teórico que llevaba mucha ira dentro.

En el capítulo 7 sobre la desigualdad de la renta, Galbraith se pregunta por qué ningún pensador clásico ni actual se ha esforzado en buscar fórmulas para redistribuir la renta. Casualmente, la mayoría de las teorías se esfuerzan en explicar por qué es  buena la desigualdad, porque así maximiza los estímulos para mejorar y competir y dar todo de si. Cuando a alguien se le ocurre la idea de subir los impuestos a los ricos, siempre aparecen teorías que prueban que eso sería contraproducente para todos porque es bueno que una clase acapare el capital y el ahorro para invertir, etc... Galbraith sospecha que lo que hay detrás de estas teorías es la vulgar realidad de que a nadie le gusta desprenderse de su dinero.
Galbraith indaga en las políticas redistributivas de la renta y recuerda que un pais como Noruega, bastante igualitario, goza de una alta renta media mientras que Oriente Medio, la zona más desigual, está lastrado por la miseria. No se cree la teoría de que la acaparaciòn de capital en pocas manos beneficia a todos. Y también examina los salarios y su evolución entre 1900 y 1960. También estudia la concentración de la riqueza entre los más ricos y el porcentaje de pobres a lo largo de los años.
[Nota del lector: la redistribución de la renta es un concepto clave porque es un indicador de cómo se reparten los impuestos; si se dedican a eliminar la pobreza y aumentar el nivel de vida de la población o se gasta en otros asuntos que no mejoran la situación económica de los contribuyentes]

Posteriormente, en el capítulo 8, Galbraith examina las razones que han llevado a implantar la seguridad social en muchos países. La principal razón es que las sociedades industriales avanzadas generan riesgos de alto desempleo o de obsolescencia técnica. Las empresas buscan seguridad mediante estudios de mercado e invierten en publicidad para asegurar sus ventas y compiten para no ser superadas técnicamente por novedosas innovaciones. Y los empleados reclaman seguros de desempleo por indemnizaciones por despido para mitigar el riesgo de acabar en la calle y no ingresar dinero. Tras la Gran Depresión, entre 1933 y 1938, los gobiernos se dieron cuenta de que los electores acogían muy favorablemente las políticas de seguridad social porque todos tenían algo que perder en un clima de incertidumbre y riesgo. [ nota del lector: justo lo contrario que en 2008-2012 donde el riesgo vuelve a estar presente].
Galbraith dice que Ford no tenía nada que perder al construir un coche barato pero que su nieto sería un manirroto si se arriesgase con una aventura similar.
Y como dice Galbraith, en los años 50 se pensaba que la aplicación de las recetas keynesianas suavizaron o eliminaron para siempre los efectos adversos de los ciclos económicos de producción y recesión. [nota del lector: los ciclos volvieron a ser una pesadilla a partir de los años 90, cuando se cuestionaron las recetas de Keynes].

Los críticos de la protección social sostienen que el progreso tiene un doble estímulo: el éxito y el garrote (quedarse en paro, arruinarse). Dicen que los agricultores europeos, cebados con subvenciones y asegurados, tienen miedo a competir en precios, panorama que no estimula la producción. Según ellos, la inseguridad económica se supera mediante mejoras tecnológicas. Sin embargo, Galbraith replica que la eliminación o reducción de la incertidumbre ha disparado la producción. El conflicto entre progreso y seguridad ya no existe en los años 50 y 60 del siglo XX.El autor también cuestiona las criticas que dicen que la cobertura de paro genera trabajadores perezosos o aprovechados pero este tipo de ociosidad también se da en la universidad y, sobre todo, dice Galbraith, entre los altos directivos de las empresas.
El escritor advierte que lo peor para la producción es caer en una depresión económica aunque sea ligera pues una leve disminución respecto al anterior ejercicio aboca a millones de empleados al paro forzoso. En un párrafo clave del libro, Galbraith recuerda el argumento keynesiano de que el subsidio del paro o la pensión de vejez también contribuye a sostener la producción. Los mismos efectos producen los subsidios a la agricultura o los gastos sociales. Dice que una alta producción beneficia a todos porque da seguridad económica y, por tanto, no deben permitirse las recesiones ni exponer a alguna gente al paro forzoso. Por eso, dice, las antiguas preocupaciones por la igualdad, la seguridad y la productividad se han reducido a una sola preocupación por la productividad y la producción. Pero de aquí surge una paradoja por la preocupación por la producción a metida que esta crece.

En el capítulo 9, sobre la importancia de la producción de bienes, ya que con ella se mide la prosperidad de un país. A pesar de las quejas sobre la falta de espiritualidad, la producción sigue presente en las mentes. La producción se aunenta mediante cinco maneras: eliminando la ociosidad de los recursos disponibles, mayor eficiencia en la combinación de trabajo y capital, aumentando la oferta de trabajo y la de capital, y con innovaciones técnicas. Pero de estos cinco métodos, los economistas solo se concentran en aumentar uno o de pasada dos o tres. Raramente se concentran los esfuerzos en invertir en innovaciones técnicas o está mal repartida, con mejoras en las grandes industrias del petróleo o motor pero otras, pymes de construcción o textil, que apenas invierten. Nadie da importancia a que algunas industrias no innoven.
Galbraith llama la atención sobre el distinto rasero con que se considera la producción. Si es privada, nadie cuestiona que esta sea eficiente y de calidad mientras que si es pública, siempre flota la duda sobre su calidad cuando no tiene por qué ser así. Le parece una percepción interesada para desprestigiar lo público y ensalzar cualquier producto que sea fabricado por el sector privado. [ nota del lector: diversos autores han estudiado la privatización del ferrocarril en Inglaterra durante el Gobierno de Thatcher y se vio que la gestión privada tampoco era más eficiente que la pública y en caso de pérdidas, el Estado acudía al rescate porque el tren es un servicio esencial]. Pero lo que interpreta Galbraith es que estos ataques tienen como objetivo reducir los niveles de tributación y pagar menos impuestos.

Lo que viene a decir Galbraith en ese capítulo es que nadie debe olvidar que la producción también contribuye a aumentar la producción total, lo que aporta un crecimiento adicional de la producción es lo que actualmente se toma como referencia para evaluar la marcha de la economía de un país. [ nota del lector: hasta el momento Galbraith no menciona específicamente el PIB, que hoy en día determina la fortaleza económica de un país]. Además, señala que la producción no es ni mucho menos eficiente y que todavía se puede subir varios puntos con una mejor estrategia para distribuir los recursos, algunos de los cuales quedan ociosos. Pero esto no se hace ni se persigue de una forma total ni racional por unas razones que Galbraith expone en el resto de su libro. Cree que existe un gran mito respecto a la demanda de bienes y que no nos damos cuenta de necesidades que no tenemos mientras que damos importancia a cosas que tenemos pero que es producción marginal y superflua.

En el capítulo 10, examina los imperativos de la demanda del consumidor. Según Galbraith la elevada producción ha garantizado una seguridad económica pero Galbraith destaca que esa producción no tiene por qué estar relacionada con la reducción de la desigualdad o el aumento del empleo. La urgencia es satisfacer las demandas del consumidor. Si antes las personas tenían interés es proveerse de alimentos, casa y vestido ahora la preocupación es tener coches más elegantes, vestidos más románticos o diversiones más sofisticadas. La moderna economía trata de abastecer eses deseos tan terrenales. Pero Galbraith dice que la teoría que defiende esos deseos de consumo y la producción que los fabrica quizás esté bien vista pero "es ilógica y descocada hasta extremos que llegan a ser peligrosos".

Galbraith analiza la teoría de la demanda del consumidor (y la satisfacción de sus deseos más urgentes y luego los secundarios) y para ello retoma la definición de Adam Smith sobre valor de uso y de cambio. El agua tiene un alto valor de uso y el diamante ninguno pero las piedras preciosas son mucho más escasas que el agua y por tanto su precio es mayor, lo mismo que la satisfacción del comprador. Galbraith cree que la distinción fue finalmente aclarada por los economistas Menger, Jevons y Bates Clark a través de la utilidad de la utilidad marginal decreciente y que hace decrecer la producción en condiciones de abundancia creciente. Una vez que el abastastecimiento de pan llegó a todo el mundo, las preocupaciones de consumo se volvieron menos urgentes. Galbraith dice que esta es una teoría clave de la economía pero que, en el siglo XX, fue "convenientemente" olvidada porque científicamente no era posible asegurar que la satisfacción estaría completamente cubierta algún día y porque tal concepto contradecía el paradigma que abogaba por un consumo sin límites.
Galbraith dice que hay unas necesidades urgentes, como comer, y otras secundarias como ir al hipódromo una vez por semana. Las segundas solo son cubiertas con una combinación de las urgentes (renuncias a más calorías para gastar el dinero en el cine). Para Keynes, en sus Essays, era fácil en 1930 cubrir las necesidades básicas y resolver el problema económico. [ nota del lector: en 2012, en el libro Repensar la Pobreza, los autores descubren lo mismo: que un pobre que gana 1 dólar al día si gana un poco más no destina ese dinero a comer màs sino a ocio o bebida].

Capítulo 11

Galbraith dice que afirmar que repugna al sentido común que las necesidades no se hacen menos urgentes al aumentar el abastecimiento básico. Y lo que no se puede hacer es crear necesidades artificiales o crear otras nuevas con el único propósito de que la producción crezca más. La producción viene a crear un vacío que ella misma ha creado. Se trataría de un tipo de economía funciona como una noria impulsada por una ardilla. Se pregunta si es necesario un producto que necesita ser promocionado con millones para venderse. No hace falta publicidad para venderle comida a un hambriento pero sí para promocionar una marca de cereales del desayuno.
Ve una relación con "efecto dependencia" entre la producción y una demanda que ya no se basa en necesidades reales sino que es alimentada por un consumo avivado por la publicidad. Dice Galbraith que ahora da igual que la producción sea alta para que haya mayor bienestar porque las necesidades a satisfacer también son mayores.
Galbraith recuerda que en el capítulo 8 habló de que lo importante del crecimiento de la producción es que genera empleo. El consumo es instigado para elevar la demanda e incrementar la producción lo que quiere decir que si no hubiese publicidad el aumento de demanda sería cero. O sea, que la utilidad marginal del producto agregado actual menos la publicidad y la técnica de ventas es cero. El sistema consumista de la sociedad opulenta de los años 50 estaba afianzado en unas "raíces tortuosas". Termina con esta frase: "creo que se ha roto el lazo que nos ataba a la obra de Ricardo y nos enfrentamos con la economía de la opulencia propia del mundo en que vivimos".


(el resumen continuará en fechas próximas)

viernes, 15 de julio de 2011

"El estallido de la burbuja", de Robert J. Shiller (2008)

 Resumen: "El estallido de la burbuja", de Robert J. Shiller (2008)

Sociología, estructura económica

Resumen con anotaciones de E.V.Pita (2011)

Resumen original y actualizado en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/07/el-estallido-de-la-burbuja-de-robert-j.html


Título: "El estallido de la burbuja"
Súbtitulo: Cómo se llegó a la crisis y cómo salir de ella

Autor: Robert J. Shiller

Título original: "The subprime solution"
Publicado en 2008
Edición en español: 2009
Editorial: Ediciones Gestión 2000

Introducción: Shiller promovió el concepto de "exuberancia irracional", un comportamiento impulsivo de los inversores que explica en parte las burbujas, la creencia de que "todo va a subir y crecer eternamente" con una generación de beneficios que no cesa de expandirse. La idea de un crecimiento ilimitado del valor de las casas convenció a los inversores de pagar más dinero por las casas en venta.
Hay una frase de Shiller que es importante: este dice que "las hipotecas subprime, a pesar de su atractivo democratizador que amplió de un modo efectivo el derecho a la propiedad de activos de millones de personas de ingresos medios y bajos, se ha estrenado con un triste batacazo que denota una incapacidad para comprender los riesgos intrínsicos del sector".
Como otros autores, piensa que este tipo de crisis son psicológicas sobre todo ante el riesgo moral.

En el capítulo 2, Shiller aporta un estudio que se basó en el estudio de los precios de mercado de los pisos y casas en Estados Unidos desde 1900 al 2008. Hubo una zona sin estadísticas oficiales, de 1933 a 1953, por lo que sus colaboradores rebuscaron en anuncios de periódicos. Las gráficas pruebas que el precio de la vivienda oscila ciclicamente con importantes vaivenes y también muestra lo que nadie quería ver en el año 2005: a una fuerte e ininterrumpida alza desde 1995, le sigue una caída en picado a partir de 2006 que nos da una pista de dónde van a tocar suelo los precios para desconsuelo de los que pagaron el doble o triple de su valor.
Shiller también aporta 3 claves que deben abordar los líderes:
-Abordar el problema creado por la burbuja financiera y sus consecuencias.
-Fundar instituciones más sólidas de gestión del riesgo para impedir el crecimiento de las burbujas financieras.
-Ampliar el alcance de los mercados financieros para que cubran un vasto espectro de riesgo económico.
-Crear instrumentos financieros al por menor, que incluyan hipotecas continuas para personas con apuros y un seguro de vivienda con el fin de ofrecer mayores garantías a los consumidores.

Otro dato importante es que las casas, en contra de lo que se cree, tienden a abaratarse con el tiempo, aunque no el suelo, que es un bien escaso, sobre todo en zonas urbanas. (Eso es lo que encarece los precios si se especula con el suelo). Shiller estudia los materiales con que se construyen las casas y concluye que ninguno es escaso y que es fácilmente sustituible, por lo que no se explica los altos precios de las viviendas. Viene a concluir que no hay nada que justifique que el precio de la casa aumentará eternamente como creen muchas personas porque ni el suelo es escaso (el promotor siempre se puede ir a las afueras) ni los materiales son difíciles de sustituir.



Conceptos:

-Ley de Baumol: los costes de los bienes o servicios cuya producción dependa del progreso tecnológico tenderán a bajar con el paso del tiempo en relación a los costes de bienes y servicios que no estén, por su misma naturaleza, supeditados al progreso tecnológico. Ejemplo: la enseñanza magistral se encarece mientras la construcción de casas se abarata.




INDICE

1. Introducción
-Una crisis en una burbuja
-Arréglalo, no lo tire
-Lecciones de la última gran crisis inmobiliaria
-Tiritas para el estallido de la burbuja: respuestas actuales
-Establecer las reformas institucionales para el futuro
-De las hipotecas subprime a la democracia financiera
-Hoja de ruta de este libro

2. La historia de la vivienda
-Revelar los hechos de la historia
-Diversidad en la evolución de los precios

3. Problemas con la burbuja
-Un contagio de ideas
-Otras "causas" de la burbuja
-Cambios en la mentalidad que crea burbujas
-Entender la mentalidad popular en tiempos de burbujas
-Los previsibles precios de la vivienda

4. El mito del mercado inmobiliario
-Construir casas nuevas en ciudades que no están de moda
-Patriotismo urbano y provincianismo
-Costes de construccion: mito y realidad
-Urbanismo masivo
-Respuestas a corto y largo plazo

5. Llámalo un plan de rescate financiero
-Por qué algunos rescates financieros son necesarios
-Una nueva Sociedad de Préstamos Hipotecarios para la vivienda
-Soluciones acertadas a corto plazo

6. La promesa de la democracia financiera
-Se trata de la tecnología
-Una nueva infraestructura de información
-Asesoramiento financiero integral
-Un nuevo organismo de control financiero
-Planificación financiera como una opción por defecto
-Difundir la información financiera
-Mejoras en las bases de datos financieros
-Un nuevo sistema de unidades de medición económica
-Nuevos mercados para riesgos verdaderamente importantes
-Nuevos mercados para el sector inmobiliario
-Otros nuevos mercados
-Nuevas instituciones de gestión del riesgo
-Hipotecas de continua actualización
-Asegurar el valor líquido de la vivienda
-Seguro de subsidio
-Gestionar o evitar el riesgo
-¿Y si...? El efecto conjunto de los elementos de una solución a largo plazo.

7. Epílogo