sábado, 26 de marzo de 2011

"Caída libre" (Freefall), de Joseph Stiglitz (2010)

Resumen: "Caída libre" (Freefall), de Joseph Stiglitz (2010)

Sociología / Materia: estructura socioeconómica, cambio social.

Resumen y comentarios de E.V.Pita, licenciado en Derecho y Sociología (2011)

Resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/03/caida-libre-de-joseph-stiglitz.html

Título: "Caída libre. El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial"
Título original: "Freefall, America, Free Markets, and the Sinking of the World Economy"

Autor: Joseph E. Stiglitz

Fecha de publicación: 2010
Editorial: Taurus


CAPITULOS


1. LA GESTACIÓN DE UNA CRISIS.

2. LA CAIDA LIBRE Y SUS REPERCUSIONES

3. UNA RESPUESTA FALLIDA

4. EL FRAUDE DE LAS HIPOTECAS

5. EL GRAN ATRACO ESTADOUNIDENSE

6. LA AVARICIA ROMPE EL SACO

7. UN NUEVO ORDEN CAPITALISTA

8. DE LA RECUPERACIÓN MUNDIAL A LA PROSPERIDAD MUNDIAL

9 REFORMAR LAS CIENCIAS ECONOMICAS

10. HACIA UNA NUEVA SOCIEDAD


Nota introductoria:

Para comprender "Caída Libre" es necesario entender el concepto de "riesgo sistémico".


En finanzas, riesgo sistémico es el riesgo común para todo el mercado entero. Puede ser interpretado como "inestabilidad del sistema financiero, potencialmente catastrófico, causado por eventos idiosincráticos o condiciones en los intermediarios financieros".[1] Se refiere al riesgo creado por interdependencias en un sistema o mercado, en que el fallo de una entidad o grupo de entidades puede causar un fallo en cascada, que puede hundir el sistema o mercado en su totalidad / Extraído de la Wikipedia.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Riesgo_sist%C3%A9mico

RESUMEN

Resumen: Stiglitz habla de que la Gran Recesión del 2008 es una crisis sistémica. Introducción: Stiglitz coincide con otros autores en que entre 1970 y 2008 hubo una época neoliberal que prometía el crecimiento ilimitado, con un elevado crédito para consumir y un elevado apalancamiento.



Algunas notas: Reagan contrató a Greenspan porque no tenía escrúpulos para desregularizar el sistema financiero. El nuevo gurú no hizo nada por evitar la burbuja de Internet ni la inmobiliaria. A lo largo de los años 90, hubo discretos rescates del sistema financiero en países de Asia y Latinoamérica, se dejaba creer que todo lo regulaba la mano invisible del mercado libre cuando era evidente que el estado tenía que intervenir para rescatar a los bancos en apuros.


Pero el problema no es un hombre sino el propio sistema. El 2008 dejó en entredicho la doctrina del neoliberalismo y, según el diagnóstico de Stiglitz, creó una crisis del sistema y que no es de tipo cíclica, lo cual suena a que la cosa va para largo.


En el capítulo 2 da una pista sobre la recuperación de los precios de las acciones, lo que no tiene que implicar que las cosas van bien. Puede ser porque los bancos centrales inundan el mercado de liquidez y los tipos de interés están bajos, por lo que las acciones son más atractivas que los bonos. Este dinero se supone que debería ir a aumentar el crédito de las empresas pero podría también alimentar una miniburbuja en la Bolsa. El aumento del precio de las acciones podría reflejar también el premio a las empresas que reducen costes con despidos y bajando salarios, lo que sería contraproductivo porque los trabajadores reducirían el consumo (supone el 70% del PIB)


Causas de otras recesiones: los bancos centrales aumentaban los tipos pero luego los corregían, había una acumulación excesiva de inventarios. En la Gran Depresión, el sistema financiero se desmoronó (la recuperación fue difícil). Stiglitz dice que las decisiones que se tomaron para estimular la economía solo han logrado retrasar más de lo necesario la recuperación.

En el capítulo 4, examina cómo se otorgaron las hipotecas a miles de ciudadanos sin exigirles una garantía. Lo preocupante es que los financieros olvidaron su sensatez y se vieron con decenas de casas devueltas cuando el precio de la hipoteca era mayor que la casa.

En el capítulo 5, señala que la Reserva Federal de EEUU concedió dinero del contribuyente para tapar los agujeros de los bancos, con un cheque en blanco y sin dar explicaciones. Stiglitz sospecha que muchos bancos y aseguradoras inflaron sus pérdidas para obtener más dinero del rescate. Los bancos obtuvieron la liquidez deseada pero no concedieron los créditos a las empresas como hubiera deseado el Gobierno. Además, este compró bonos-basura y activos tóxicos y dejó en manos de los bancos aquellos que se podían salvar. Las pérdidas las asumió el contribuyente.

El capítulo 7 es un varapalo a los gobiernos Bush y Obama porque las medidas que adoptaron no castigaron a Wall Street y a la Reserva Federal por provocar una crisis sino que le regaló más dinero en subvenciones y aumento de poder y competencias a la vez que reducía los salarios, recortaba las pensiones y el déficit a la vez que los bonos de los banqueros se incrementaban, lo que considera injusto. Insiste en la idea de que los mercados sin regulación son ineficientes porque hay monopolios, asimetrías en la información. Es favorable a que el Gobierno regule e invierta sabiamente el dinero de los contribuyentes, no en subvenciones a la agricultura [nota del lector: lo que ya dijo el autor de "El economista camuflado"] viviendas, sino en infraestructuras, investigación, tecnología y protección social.
Pide un Nuevo Capitalismo: "Si queremos recuperar una prosperidad sostenida, necesitamos una nueva serie de contratos sociales basados en la confianza entre todos los elementos de nuestra sociedad, entre ciudadanos y gobiernos, y entre esta generación y las futuras".

Algo en lo que insiste es que la mano invisible del mercado sabe que si un banco "demasiado grande para caer" está a punto de quebrar, el gobierno lo va a rescatar. Lo que ya se ha dicho multitud de veces: privatizar los beneficios y socializar las pérdidas, todo ello a costa del bolsillo del contribuyente.

En el capítulo 8 critica la globalización por injusta ya que el FMI tuvo un doble rasero según los países eran desarrollados o en desarrollo. El libre mercado global no fue tal, ya que EEUU financiaba a sus agricultores y ponía trabas al tercer mundo, a quien exigía fuerte reducción del déficit, problema que no hubo para rescatar a los bancos. Las recetas para privatizar la economía de los países pobres, según Stiglitz, equivale a malvender los recursos de un país a empresas de paises desarrollados, las desregularizaciones del sector financiero recomendadas por la escuela de Chicago acabaron en un colosal aumento de la deuda y bancarrotas, como ocurrió en el 2008.
Hace una comparación de las economías de EEUU y China (con una gran tasa de ahorro y reacia a prestar más dinero a EEUU). Propone la creación de una moneda de reserva mundial, recuperando una idea de Keynes.

El capitulo 9 es muy interesante desde el punto de visto teórico porque analiza La Riqueza de las Naciones de Adam Smith (1776) y demuestra que existen fallos de mercado y que su funcionamiento ni es eficiente ni perfecto. Habla del fracaso del modelo neoclásico, tanto sobre la desiguldad de los salarios, la financiación de las empresas con deuda, la demanda de trabajo no es duradera.


El capitulo 10, insiste en la crisis moral, de que esta crisis la sufren más los contribuyentes, de que existe un feroz individualismo (no sé si fue él o Paul Krugman quien lo denominó "pensamiento cruel"). Dice que el PIB es una mala medida del bienestar social. Que la crisis es peligro pero tambien oportunidad (el símbolo chino representa eso mismo).

[Conclusiones del lector: mi teoría es que Stiglitz defiende el libre mercado y, por ello, denuncia las "perturbaciones" que le restan libertad como la falta de información en los mercados, los monopolios, el excesivo peso del sector financiero o la intervención del Estado cuando esa acción no ayuda a que el mercado funcione libremente como sería lo justo].

[Nota del lector: comparto algunas ideas de Stiglitz. Tuve la intuición de que la crisis era sistémica porque, en mi opinión, el elevado consumo no podía mantenerse indefinidamente. No es eficiente cambiar de coche cada tres años si los recursos son escasos, y en creencias como esas de crecimiento indefinido se basan muchas industrias. Es probable que la crisis dure 10 años, que toque fondo en junio del 2011 y que hasta 2015 no se recupere la actividad previa al 2008. Se basa en la teoría de ciclos. Si la crisis no es cíclica, durará más porque requerirá un ajuste del sistema de producción.]


PARA SABER MÁS SOBRE "FREE FALL":

Web del autor:  http://www.josephstiglitz.com/


Excerpts from Freefall



Selected reviews of Freefall


Interviews with Professor Stiglitz about Freefall


Online Media about Freefall and related book events

lunes, 21 de marzo de 2011

"Indignaos", de Stéphane Hessel (2011)

Resumen: "Indignaos", de Stéphane Hessel (2011)


Materia: sociología, pensamiento político, cambio social.

Resumen original y actualizado en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/03/indignaos-de-stephane-hessel.html


Autor del resumen: E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

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Título: "¡Indignaos!"
Subtítulo: Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica.
Autor: Stéphane Hessel.
Editorial: Destino, imago mundi
Título original en francés: "Indignez-vous!"
Año de publicación: 2011

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INDICE
-Prólogo de José Luis Sampedro
-INDIGNAOS
-El motivo de la resistencia es la indigación
-Dos visiones de la historia
-La indiferencia: la peor de las actitudes
-Mi indignación a propósito de Palestina
-La no violencia, el camino que debemos aprender a seguir
-Por una insurrección pacífica
-Notas del editor de acuerdo con el autor
-Posfacio del editor

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RESUMEN


El autor, de 93 años (y que falleció unos años después de escribir este libro, antes de cumplir los cien), luchó en la resistencia francesa y se queja de que el siglo XXI ha supuesto un retroceso en cuanto a libertades civiles y políticas, así como de derechos sociales. La frase clave del libro es: "el nazismo ha sido vencido [...] pero esta amenaza no ha desaparecido totalmente y nuestra cólera respecto a la injusticia sigue intacta. [...] Apelamos todavía a una "verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el consumo de masas, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos".


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Crítica de Alain Finkielkraut a Hessel

 El autor de "Lo único exacto",  Alain Finkielkraut (2015), no está de acuerdo con Hessel sobre su librito Indignados. Recalca que "la resistencia no es la indignación, es el valor" (página 38). Dice que Hessel (ya fallecido pero que fue un adolescente hasta su muerte con casi cien años) les ahorra a los jóvenes ese miedo y esas blasfemias: no hay que ser heroico, con la indignación ya basta e inventa el turismo de la indignación: un paseo ético y sin marearse mucho la cabeza. Nos invita a tomar partido por el crucificado, el sin techo, el sin papeles, el sin defensa. El autor también critica a Hessel por cebarse con Israel, como ejemplo del conflicto entre Occidente y el Islam. Recuerda que los palestinos también tienen defectos, que en muchos sitios también se pisotean los derechos humanos y que no se puede comparar la ocupación de los territorios palestinos con la ocupación nazi. 

miércoles, 9 de marzo de 2011

"Algo va mal", de Tony Judt (2010)

 Resumen: "Algo va mal", de Tony Judt (2010)


Materia: sociología de la estructura social, cambio social, política económica

Resumen y comentarios: E.V.Pita (2011), licenciado en Sociología y Derecho

Resumen original y actualizado en el siguiente link:
 http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/03/algo-va-mal-tony-judt.html

Título: "Algo va mal"
Titulo original: "Ill fares the Land"
Autor: Tony Judt
Editorial: Taurus
Publicación: 2010

CAPÍTULOS

-Introducción. Guía para perplejos.
Cap. 1 - Cómo vivimos ahora.
Cap. 2 - El mundo que hemos perdido.
Cap. 3 - La insoportable levedad de la política
Cap. 4 - ¿Adiós a todo esto?
Cap. 5 - ¿Qué hacer?
Cap. 6 -¿Qué nos reserva el porvenir?


Resumen: en los primeros capítulos, Judt explica que desde 1980, el Estado [socialdemocrata protector que surgió tras la Gran Depresión] se disuelve frente a una oleada de neoliberalismo que privatiza los servicios públicos al entender que no son rentables ni eficaces y que es mejor que los regule la "mano invisible del mercado".

Centra el problema en que la política ya no se hará en función de más Estado o más mercado, sino en qué tipo de Estado quieres, si muy intervencionista o el actual de bienestar.
También examina las diferencias entre Estados Unidos, individualista y con bajos impuestos, y Europa, socialdemócrata y con impuestos retributivos de la renta.

La cuestión es que desde los años 80, las desigualdades sociales, según Judt, han aumentado debido a esta política más centrada en el esfuerzo individual que en el colectivo.
La frase clave del libro es: "La nueva generación siente una honda preocupación por el mundo que va a heredar. Pero esos temores van acompañados de una sensación general de frustracción: nosotros sabemos que algo está mal y hay muchas cosas que no nos gustan. Pero ¿en qué podemos creer, qué debemos hacer?"

Anotación bibliográfica: muestra unas estadísticas que relacionan desigualdad de la renta y homicidios, transtorno mental y gasto en sanidad y esperanza de vida. Están extraídas de Wilkinson y Pickett, "The Spirit Level".

En el capitulo 1, Judt dice que la economía clásica consideraba que el individuo siempre adoptaba decisiones económicas racionales conforme a su interés y que busca la maximización del beneficio y que vinculaba libertad a libertad financiera, pero esto lleva a evaluar las decisiones con un vacío moral. Se pregunta qué pasa con otras componentes que influyen en el comportamiento como el altruismo o la colaboración gratuita.

Nota del lector: en Internet, vemos que hay altruismo y colaboración, donde el rendimiento
económico es cero. Efectivamente, no hay rentabilidad.

Capítulo 2.
Judt recuerda los grandes desastres de l914 a 1945, lastrados por dos devastadoras guerras, epidemias, dictaduras o cracks financieros. Dice que en 1945 el principal problema era cómo asegurar la democracia y evitar que la experiencia se repitiese. El Estado liberal de libre mercado y "laissz-faire" fue barrido. Y ensalza a Maynard Keynes como la persona que más esfuerzos dedicó a ese desafío.
Keynes estudió el problema de la incertidumbre y la inseguridad que corroían la confianza en el liberalismo. La intervención del estado, se decía, había librado a Alemania del paro, a la URSS de la Gran Depresión y en Italia los trenes eran puntuales. [nota del lector: recuerdo las palabras de Hayek en esos años sobre el riesgo de que el Estado interviniese en los asuntos del individuo porque este se convertía en deudor o súbdito]. Keynes vio que había cosas positivas en las políticas contracíclicas y el Estado de la Seguridad Social. El Estado liberal se había visto obligado a salvar al capitalismo con políticas que parecían entonces socialistas [nota del lector: nuevamente Hayek puso objeciones]. Pero hubo consenso (Butler + Gaitskell= butskelismo]. Defendían la planificación económica e inversión a gran escala.Judt dice que "la seguridad del bienestar en que se vivía y la futura prosperidad suavizaron las injusticias del capitalismo". Entre 1945 y 1975 hubo prosperidad, seguridad en el empleo y movilidad social ascendente a escala sin precedentes. La clase media recibió educación gratuita, atención médica barata o gratis, pensiones públicas y seguro de desempleo. Se abrió la élite cultural a las masas.
Si el estado movilizó a las masas para la guerra también podía hacerlo para la paz mediante la planificación a través de incentivos fiscales. Se insistió en que las instituciones resolvían lo que el mercado no podía hacer o hacían controles de divisas, regulaciones salariales o precios límite, y se aumentaron los impuestos. Se redistribuyó la riqueza como algo beneficioso para todos. Pero Judt advierte que a ojos de hoy esas metas eran ineficaces y que ponían peligrosamente enormes recursos sociales en manos de burócratas, políticos y grandes gobiernos. Se hizo porque los contribuyentes tenían confianza en su comunidad porque era igualitaria. Esto se notó mucho en países pequeños y homogéneos que generaron confianza y cooperación pero que rozaba el egoísmo cuando entran otros colectivos a los que mantener.
Judt cree que no es demasiado alto el precio pagado por la confianza, la tributación progresiva y el Estado intervencionista de 1945-1975, en general socialdemócratas que crearon el Estado del Bienestar. Pero ahora se piensa en términos de destrucción creativa (Schumpeter). Para la generación más vieja el bienestar les pareció milagroso, nada que ver con los empleos basura de hoy, dice el autor. Pero a finales de los 70 hubo alertas sobre el desequilibro del gasto social y público a medida que envejecía la generación del baby-boom a la vez que se ralentizaba el crecimiento. Ello conllevó el declive de la "Gran Sociedad" pero por sí solos no explican la transición radical a nuestra época.
Capitulo 3.

Menciona a Le Corbusier y la planificación de las ciudades tras la posguerra, asi como la creacción de pisos-colmena y la destrucción de centros históricos en aras de la modernidad, sin contar con la opinión de los ciudadanos.

[Nota del lector: esto recuerda a toda la fase de desarrollismo de los años 60 y a la ley del suelo que permitía derribar cascos históricos para construir bloques de hormigón en aras del progreso.]

La escuela austríaca. Judt menciona a cinco economistas austríacos de la escuela de Chicago de libre mercado (Chicago boys): Von Mises, Hayek, Schumpeter (descripción de la creatividad destructiva del capitalismo), Karl Popper (defensa de la sociedad abierta) y Drucker (gestión empresarial). Todos trataron de explicar en los años 30 la debacle de la izquierda frente a los totalitarismos por la intervención del estado en la economía, frente a las recetas contracíclicas de Keynes. Para ellos, la planificación no tenía sentido porque se basa en cálculos y predicciones poco realistas.

Hayek en "Camino de la servidumbre" advierte de que el estado de bienestar deviene en totalitarismo, lo que fue desmentido en los prósperos años 50 a 70.

Para Judt, los cinco economistas de la escuela de Chicago, que tanto influyó en Reagan o Thatcher, estaban continuando un debate sobre los mercados libres y las libertades occidentales que se remonta al siglo XIX.

Capítulo 4 - ¿Adios a todo esto?

Judt señala que la caída del muro no supuso el fin de la historia, fue una oportunidad perdida de reconfigurar el mundo en torno a instituciones y prácticas internacionales consensuadas y perfeccionadas.

1989 y el final de la riqueza
Desde la Revolucion Francesa había una fe secular por el progreso con doctrinas como el positivismo (uso político de datos sociales para remediar el mundo, ver a Beatrice Webb). Esta idea fue desmontada en el siglo XX por los totalitarismos. La caída del comunismo en 1989 dejó a la socialdemocracia (su discurso era que ellos estaban a favor de la libertad, igualdad, justicia social y mercados regulados) sin una doctrina ni narración de democracia frente al conservadurismo. Ahora, apenas se distinguen. Todos somos demócratas.

Las ironías del poscomunismo
El Estado no es tan malo si se compara con los estados fallidos. La caída de la URSS supuso el fin de la planificación y el control central pero no los desacreditó. El desafío, dice Judt, es organizarnos en beneficio común.

El párrafo clave del libro: "¿por qué íba a parecernos mejor que unos empresarios codiciosos salgan enriquecidos del derrumbamiento de un Estado autoritario es mucho mejor que el propio autoritarismo? Ambas situaciones sugieren que algo falla seriamente en nuestra sociedad. La libertad es la libertad. Pero si conduce a la desigualdad, la pobreza y el cinismo, deberíamos decirlo con claridad en vez de ocultarlo bajo la alfombra en nombre del triunfo de la libertad sobre la opresión".

El problema de los impuestos: tras la llegada del paro en 1970, los que aún trabajaban tuvieron que pagar más impuestos, lo que generó quejas. Nadie recordaba por qué se instauró ese sistema tras la Gran Depresión de 1929. La socialdemocracia no sobrevivió más de una generación porque a los hijos de los primeros beneficiarios les indignaba el coste de la subvención a la cultura, transporte público o las piscinas.

Judt propone el retraso de las jubilaciones como mal menor pese a que sea una medida impopular que los Gobiernos pusilánimes no quieren tomar.

La lógica del Estado protector preservó su forma democrática.

¿Qué hemos aprendido? [de 1989]
La socialdemocracia tuvo su momento con el New Deal y la Gran Sociedad (nota del lector: no sé á qué se refiere) y el neoliberalismo tuvo su momento en 1970 hasta que se desacreditó con la crisis financiera de 2008.
Para Judt, 1989 supuso el redescubrimiento de la libertad.
Otro párrafo clave del libro: "¿Por qué estamos tan seguros de que cierta medida de planificación o la tributación progresiva o la propiedad colectiva de lo bienes públicos son restricciones intolerables de la libertad mientras que las cámaras de circuito cerrado, los rescates estatales de bancos de inversión "demasiado grandes para dejarlos caer", las escuchas telefónicas y las costosas guerras en otros países son cargas aceptables que la gente debe aceptar?".
Se pregunta ¿qué hacer?

Capitulo 5. ¿Qué hacer?

En defensa de la disconformidad.
Judt dice que la conformidad en las comunidades tiene un precio: no puede responder a los nuevos desafíos. Estados Unidos, como observó Tocqueville, se inclinó hacia la conformidad y los que dicen lo que quieren son marginados o sus palabras silenciadas. Y la tolerante Gran Bretaña descalifica al que no esté de acuerdo con la corrección política o los tipos impositivos.

Fuentes de disconformidad: diferencias teológicas, de clase, intelectuales (primero contra los abusos del poder y luego contra la opinión pública). Los debates han caído en manos de think-tanks.

Cláusulas de exclusión en debates de EEUU sobre el papel activo del Gobierno: Impuestos bajos, el Gobierno no se entrometa en asuntos, y nada de socialismo. En Europa, la tolerante Inglaterra llena sus calles de cámaras de videovigilancia que invaden la intimidad.

Duda que los intelectuales (que no se opusieron a la guerra de Irak) ni los políticos puedan cambiar nada. Según Judt, lo harán los jóvenes si no caen en el apoliticismo.

Aquí hay un párrafo muy interesante: "Lo primero que se le ocurre a un joven que quiere "comprometerse" es afiliarse a Amnistía Internacional o Greenpeace o a Human Rights Wacth o a Médicos sin Fronteras". Pero si renuncian a la política, abandonan su sociedad a los funcionarios más mediocres, sin la talla de un Churchill o un Roosevelt. "Políticamente, nuestra época es de pigmeos", dice Judt. Los sondeos dicen que hay desilusión con los politicos que no afrontan problemas como el calentamiento global.

-Una conversación pública renovada.
-Reabrir la cuestión local
-¿Una nueva narración moral?

Capítulo 6. ¿Qué nos reserva el porvenir?

-La globalización

Combina el crecimiento es bueno y es inevitable. Pero la expansion economica no garantiza ni igualdad ni prosperidad.

Aquí comenta algo muy interesante: en 1914, el mundo estaba globalizado pero tras las dos guerras, no se recuperó el comercio internacional hasta 1950.

En 2008, quedó dinamitada la idea de los estados corporativistas de mercado

Se pregunta: "¿Estamos seguros de que la globalizacion va a ser permanente?

-Pensar el Estado.

Las economías mixtas hicieron que la generación más joven diese por sentada la estabilidad y a exigir la eliminacion del obstaculo de los impuestos, las regulaciones y la interferencia del Estado.

Tras la liberalizaciónde 1980 a 2008, el Estado vuelve a intervenir pese a que oficialmente se rechaza su progagonismo. El problema, según dice Judt, es que el Estado genera desconfianza por el daño que causaron, porque ejerce coerción frente a la libertad política y que los Estados activistas pueden equivocarse a gran escala.

Paradoja sobre que no se puede tener Estados que presten servicios sociales o eficientes mercados libres. El problema es que si el estado es débil, intervienen otros jugadores como los monopolios o los trust, que se benefician excesivamente de una economía desregulada y las ganancias están mal distribuidas. Por eso recomienda actuar al estado para garantizar ciertas obras del bien público.

Demanda opcional: la cantidad que paga un individuo por tener un servicio a todas horas. Aquí no funciona la mano invisible del Estado.

-Los ferrocarriles, estudio de un caso

Los trenes son un monopolio. Pero su privatización lleva aparejadas varias condiciones: combinación de lo peor del control monopolista del mercado, interferencia estatal y albur moral.

En el transporte, Judt considera que el Estado debe dar un servicio aunque sea ineficiente y poco rentable a los más desfavorecidos (pueblos apartados de las ruta comerciales, jubilados...). Un economista propondría arrancar las vías para hacer las rutas poco rentables en coche.

Ejemplo de los ferrocarriles británicos privados, que recibieron importantes subvenciones. También se cerraron líneas para levantar autopistas, lo que generó un coste medioambiental.

Las estaciones de ferrocarril no envejecen como sistema de transporte, lo que entronca con el "individualismo" moderno y la aparición de la sociedad civil.

-La política del temor

La inseguridad vuelve a la vida política en las democracias occidentales, dice Judt, : terrorismo, cambio, paro, distribución de recursos, control de la rutina.

Ojo a esto que dice: "En Occidente hemos vivido un largo periodo de estabilidad, adormecidos en la ilusión de un progreso economico indefinido. Pero eso ya ha pasado".

Avecina una epoca de lideres locales y cree que un estado débil y un mercado libre no va a ayudar mucho (ver cleptocracias de Europa del Este). Dice que mucha gente prefiere un estado fuerte-autoritario pero estable a uno fallido y que ahora la socialdemocracia ya no tiene argumentos para captar a sus votantes. Advierte de que las democracias liberales pueden zozobrar. Y el conservadurismo ha abandonado la moderacion social.
Siente que la socialdemocracia abandonó los logros que tanto esfuerzo costaron conseguir.

Conclusión: Qué pervive y qué ha muerto de la socialdemocracia.

Los críticos preguntan si el estado de Bienestar debe permanecer. Y acusa a los socialdemocratas de no definirse o de guardar silencio ante atrocidades de Balcanes. A partir de los 90 se perdió la ilusion de la igualdad y volvió el egoísmo con el objetivo en la vida de tener éxito en los negocios.

Y finaliza: "Si pensamos que algo va mal, debemos actuar en congruencia con ese conocimiento".