lunes, 16 de septiembre de 2019

"Problemas de legitimización del capitalismo tardío", de Jürgen Habermas (1973)

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Resumen del libro "Problemas de legitimización del capitalismo tardío", de Jürgen Habermas (1973)

Autor del resumen:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/08/problemas-de-legitimizacion-del.html

Resumido por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, capitalismo, estructura social, economía política, pensamiento económico

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Ficha técnica

Título: "Problemas de legitimización del capitalismo tardío"

Título original en alemán: "Legitimationsprobleme im Spätkapitalismus"

Autor: Jürgen Habermas

Fecha de publicación: Franfurk am Main, 1973

Edición en español: Ediciones Cátedra, Madrid, 1999, Colección Teorema

Páginas: 237

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Biografía oficial de Jürgen Habermas (hasta 1999)

No consta

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Texto de la contraportada

Jürgen Habermas emprende en esta obra un análisis de los fenómenos producidos por el capitalismo tardío o capitalismo de organización. Su exposición organiza en un cuadro conjunto todo lo que se ha dicho acerca de la índole del capitalismo de los países desarrollados. Un texto ya clásico, en el que el autor presenta un esbozo de una teoría de la evolución social y de sus elementos constitutivos (sistema económico, político, sociocultural). El libro concluye con una visión anticipadora de la crisis y con una toma de partido a favor de la razón.

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ÍNDICE

1. Un concepto de crisis basado en las ciencias sociales

1. Sistema y mundo-de-vida
2. Algunas instancias constitutivas de los sistemas sociales
3. Ilustración de los principios de organización de las sociedades
4. Crisis sistémica (dilucidada según el ejemplo del ciclo de la crisis en el capitalismo liberal)

2. Tendencias a la crisis en el capitalismo tardío

1. Un modelo descriptivo del capitalismo tardío
2. Problemas derivados del crecimiento en el capitalismo tardío
3. Una clasificación de posibles tendencias a la crisis
4. Teoremas sobre la crisis económica
5. Teoremas sobre la crisis de racionalidad
6. Teoremas sobre la crisis de legitimización
7. Teoremas sobre la crisis de motivación
Resumen

3. Acerca de la lógica de los problemas de legitimización

1. El concepto de legitimización, de Max Weber
2. El carácter veritativo de las cuestiones prácticas
3. El modelo de la represión de intereses generalizables
4. ¿El final del individuo?
5. Complejidad y democracia
6. Toma de partido en favor de la razón

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RESUMEN

Habermas dice en el prólogo que la aplicación de la teoría de la crisis, de Marx, a la realidad modificada del "capitalismo tardío" tropieza con dificultades. En el Instituto Max-Planck para las Investigación de las Condiciones de Vida del Mundo Técnico-científico exploraron ese camino.

En el primer capítulo admite que una teoría de la evolución social apenas se encuentra hoy esbozada aunque debería constituir la base de la teoría de la sociedad.

En el tercer capítulo, reconoce la estrecha conexión entre los problemas materiales de una teoría de la formación social del presente y problemas fundamentales que, según Habermas, pueden esclarecerse en el marco de una teoría de la acción comunicativa.

Con "capitalismo tardío" se refiere a que incluso en el capitalismo regulado por el Estado, los desarrollos sociales están sujetos a "contradicciones" y crisis (surgen cuando la estructura de un sistema de sociedad admite menos posibilidades de resolver problemas que las requeridas para su conservación. La crisis son perturbaciones que atacan la integración sistémica y se presentan como una desintegración de las instituciones sociales).
Respecto al mundo-de-vida, se refiere a las estructuras normativas (valores e instituciones).
En cuanto al aspecto sistémico, habla de acontecimientos y estados en su dependencia respecto de funciones de integración sistémica (se remite a Parsons) y los valores normativos se consideran datos.
"Cuando concebimos un sistema social como mundo-de-vida, ignoramos su aspecto de autogobierno; si entendemos una sociedad como sistema, dejamos de considerar el aspecto de validez, la circunstancia de que la realidad social conssite en la facticidad de pretensiones de validez aceptadas, a menudo contrafácticas", dice el autor. 
Añade que en sociedades diferenciadas, el sistema político (como centro diferenciado de autogobierno) tendría una posición subordinada respecto de los sistemas socioculturales y económico.

El autor señala, en el capítulo 2, que el rápido proceso de crecimiento de las sociedades del capitalismo tardío ha puesto a la sociedad mundial frente a problemas que no pueden considerarse fenómenos de crisis específicos del sistema. Se refiere a la ruptura del equilibrio ecológico, a la quiebra de los requisitos de congruencia del sistema de la personalidad (alienación) y a la carga explosiva de las relaciones internacionales. 

Habermas, en su propio resumen del capítulo 2, señala que el sistema económico fue despojado de su autonomía funcional respecto del Estado, y por eso, en el capitalismo tardío, los fenómenos de crisis perdieron su carácter espontáneo. Dice que respecto a la formación social, no cabe esperar una crisis sistémica. Recuerda que las crisis económicas cíclicas se han suavizado, trocándose en  una crisis permanente que aparece como una materia ya manipulada administrativamente y como un movimiento todavía no suficientemente controlado con medios administrativos.

Continúa Habermas diciendo que las tendencias a la crisis económica son desplazadas, por medio de la acción de evitación reactiva emprendida por el Estado, al sistema político. Lo son de manera que las provisiones de legitimización pueden compensar los déficits de racionalidad y el mejoramiento de la racionalidad organizativa, los déficits de legitimación. El Estado maneja la crisis dentro de unos límites a través del sistema tributario y el aprovisionamiento de motivaciones de parte del sistema sociocultural. 

Añade el autor que cuanto menos capaz se muestra el sistema cultural de proveer motivaciones suficientes a los sistemas político, educativo y profesional, tanto más debe reemplazarse el sentido escaso por valores consumibles. Y en la misma medida se ven en peligro los modelos de distribución que resultan de una producción socializada que se realiza en beneficio de intereses no generalizables. Los límites definitivos con que tropieza la procuración de legitimizaciones se encuentran en estructuras rígidas, que ya no aportan recursos ideológicos al sistema económico-político, sino que le plantean exigencias extremadas. 

Según su diagnóstico, en el largo plazo, solo podrá evitarse una crisis de legitimación si las estructuras de clase latentes del capitalismo tardío son reestructuradas, o bien, se deja de lado la necesidad de obtener legitimación para el sistema administrativo. A su vez, añade, esto último se alcanzaría si la integración de la naturaleza interior se realizase según otro modo de socialización (se desacoplase de normas que requieren justificación).

El teorema de la crisis de racionalidad

El Estado debe recolectar impuestos en detrimento de ganancias privadas pero ha de recoger suficientes impuestos y obtener rendimientos administrativos para legitimarse. Cuando el Estado fracasa en la primera de esas tareas surge un déficit de racionalidad administrativa y si fracasa respecto al segundo, se origina un déficit de legitimación. Un déficit de racionalidad administrativa surge cuando las oficinas, por su escasa capacidad de percepción y planificación, y su insuficiente coordinación, a menudo caen bajo la dependencia de sus clientelas, de manera que no pueden distanciarse lo suficiente para adoptar decisiones autónomas. La privatización reproduce la competencia entre particulares dentro del aparato estatal.

El autor señala que a medida que el Estado reclama para sí el papel de instancia planificadora responsable que ocasiona perjuicios a sus administrados y a la que estos pueden enfrentar con demandas de resarcimiento y protección. Tan pronto como los recursos económicos no bastan para satisfacer las necesidades de las víctimas del crecimiento capitalista, surge este dilema: o el Estado se inmuniza con relación a esas demandas, o se paraliza el proceso de crecimiento. La primera de esas alternativas, dice Habermas, lleva a una "aporía": para asegurar la continuidad del proceso de acumulación revierten al Estado funciones de planificación cada vez más precisas que no pueden admitirse como rendimientos administrativos que le sean imputables, puesto que en ese caso habría derecho a reclamarle compensaciones que estorbarían la acumulación, Por, ello el teorema de la crisis de racionalidad depende de supuestos empíricos acerca de los estrangulamientos económicos del crecimiento capitalista.

Habermas dice que el capitalismo tardío no necesariamente se deteriora cuando el medio de autogobierno por estimulación externa fracasa en ciertos ámbitos de conducta en que había funcionado hasta entonces.

Teorema sobre la crisis de legitimización

Habermas define este concepto como el hecho de que deben surgir imperativos contradictorios de autogobierno en las acciones, racionales con arreglos a fines, de los miembros de la administración (y no ya de los participantes en el mercado). Aparecerán contradicciones que pondrán directamente en peligro la integración sistémica y traerán una amenaza a la integración social.

Recuerda que no puede contarse con una crisis sistémica de carácter económico en la medida en que los conflictos políticos (luchas de clase) mantengan las condiciones marginales institucionales de la producción capitalista, sin transformar esta (movimiento cartista y jornada normal).

Recalca que cuando la crisis económica es amortiguada y transformada en un déficit sistemático de las finanzas públicas, desaparece el velo que hacía aparecer como destino natural las relaciones sociales. Cuando fracasa el manejo de la crisis por parte del Estado, este no alcanza a cumplir las exigencias programáticas autoimpuestas; es castigado entonces con un déficit de legitimización, de manera que el campo de acción se restringe justamente cuando debería ser ampliado enérgicamente. Dice que una identidad social que se determina a sí misma por el atajo de asegurar la integración sistémica es siempre vulnerable si se basa en estructuras de clase. En el núcleo de la recolección de impuestos (diferenciada según capas sociales) y el gasto (que favorece a sectores particulares) de la masa de recursos fiscales escasos (masa que una política de evitación de las crisis consume) se concentran los problemas que son consecuencia de la contradicción fundamental de una producción social que se realiza con miras a intereses no generalizables. En general, tanto a nivel de cultura (la tradición pasada por el filtro del discurso) y otros, la estructura de clases sigue latente y trasluce una "riqueza privada frente a la pobreza pública" (Galbraith).

El autor se pregunta ¿por qué el nivel de demandas no podría mantenerse dentro de los límites de la capacidad operativa del sistema económico-político? Dice que puede ser que la tasa de aumento de las demandas estuviese dosificada de tal modo que suscitase en el sistema impositivo y provisional los procesos de adaptación y aprendizaje posibles dentro de los límites del modo de producción existente. Es lo que sucede desde el desarrollo de las sociedades capitalistas avanzadas durante la posguerra. En la medida en que los programas de bienestar social, unidos a una conciencia tecnocrática ampliamente difundida que atribuye los estrangulamientos a coacciones inmodificables del sistema, logran mantener un grado suficiente de privatismo civil, las penurias de legitimización no necesariamente se agravan para convertirse en crisis.

Añade el autor, siguiendo a Offe, que la forma en que se procura la legitimización obliga a los partidos políticos a entrar en una puja de programas, por lo que las expectativas de la población se elevan más y, al final, produciría desilusión en el electorado. Se pregunta por qué el capitalismo tardío conserva la democracia formal pudiendo, teóricamente, sustituirla por un Estado de bienestar autoritario y conservador que redujese la participación política a niveles inocuos, o de un Estado fascista que promoviese un elevado nivel de movilización permanente en la población sin verse expuesto a déficit presupuestarios a causa de la política de bienestar. A largo plazo, dice, ambas variantes son menos compatibles con el capitalismo desarrollado que una democracia de masas basada en los partidos políticos (satisface mejor las demandas socioculturales). Por ello, piensa Habermas que solo un rígido sistema sociocultural, que no pueda ser fácilmente instrumentado para satisfacer necesidades administrativas, explicaría que una penuria de legitimización se convirtiese en una crisis de legitimización.

Teorema de la crisis de motivación

Se refiere a que el sistema sociocultural se altera de tal modo que su output se vuelve disfuncional para el Estado y para el sistema del trabajo social. La contribución motivacional más importante consiste en los síndromes de un privatismo civil (los ciudadanos se interesan por los rendimientos fiscales y de seguridad social del sistema administrativo) y un privatismo profesional centrado en la familia (orientan a las familias hacia los intereses del consumo conspicuo y del tiempo libre y de la carrera profesional para obtener un estatus: competencia del rendimiento).

El autor dice que a la élite le interesa un ciudadano pasivo, que participe poco y que se muestre deferente hacia las élites. Se invita al ciudadano a perseguir fines contradictorios: debe mostrarse activo pero pasivo; debe participar, pero no demasiado; debe influir, pero aceptar.

Añade que la burguesía, que funciona mediante la ética protestante y la autodisciplina, tiene que complementarse con el ethos del rendimiento profesional de la clase media y el fatalismo de la clase pobre (que se refugia en la religión). Los demás son víctimas de la racionalización burguesa, dice Habermas. Las contradicciones afloran constantemente: si se quiere hacer una educación competitiva, esta ha de resultar independiente mientras que la motivación profesional viene dada por la presión salarial y el ejército de reserva de desempleados. Por otra parte, la erosión del patrimonio de tradiciones preburguesas y burgués da lugar a estructuras normativas que son inadecuadas para la reproducción del privatismo civil y del privatismo familiar y profesional: el cientificismo, el arte posaurásico y la moral universalista.

También hay tendencias que debilitan los efectos de socialización del mercado: aumenta la población que no reproduce su vida mediante ingresos por trabajo (escolares y estudiantes, beneficiarios de los servicios de bienestar social, rentistas, enfermos, criminales, soldados). Además, la extensión de los campos de actividad en que el trabajo abstracto es reemplazado por trabajo concreto. Y la reducción de jornada (y aumento de ingresos reales) hace más importante el tiempo libre. También hace alusión a la cultura adolescente (propiciada por la larga escolarización).




lunes, 9 de septiembre de 2019

"Muerte y vida de las grandes ciudades", de Jane Jacobs (1961)

Resumen del libro "Muerte y vida de las grandes ciudades", de Jane Jacobs (1961)

Resumen original y actualizado del libro:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/09/muerte-y-vida-de-las-grandes-ciudades.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, urbanismo, ciudades, paisajismo, vida social

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Ficha técnica

Título: "Muerte y vida de las grandes ciudades"

Título original en inglés: The Death and Life of Great American Cities

Autora: Jane Jacobs

Fecha de publicación: 1961

Edición en español: Hay de los años 70 y 80.
Capitán Swing Libros SL lo reeditó, Madrid, 2011, 2013

Número de páginas: 487

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Biografía oficial de la autora Jane Jacobs (fallecida en el 2006)

"Jane Jacobs nació en Scranton en 1916 y falleció en Toronto en el 2006. Fue una divulgadora científica, teórica del urbanismo y activista político-social, su obra más influyente fue Muerte y Vida de las grandes ciudades (1961), en la que critica duramente las prácticas de renovación urbana de los años 50 en EE.UU., cuyos planificadores asumieron modelos esquemáticos ideales que condujeron a la destrucción del espacio público. Con métodos científicos innovadores e interdisciplinares, Jacobs identificaba las causas de la violencia en lo cotidiano de la vida urbana, según estuviera sujeta al abandono o, por el contrario, a la seguridad y calidad de vida.

Paralelamente, la autora destacó por su activismo en la organización de movimientos sociales autodefinidos como espontáneos (grassroots), encaminados a paralizar los proyectos urbanísticos que entendía que destruían las comunidades locales. Primero en EE.UU., donde consiguió la cancelación del Lower Manhattan Expressway; y posteriormente en Canadá, a donde emigró en 1968 y donde consiguió la cancelación del Spadina Expressway y la red de autopistas que pretendían construirse.

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Texto de la contraportada

"Cincuenta años después de su publicación, Muerte y Vida de las grandes ciudades es , según el New York Times, "probablemente el libro más influyente en la historia de la planificación urbana". Jane Jacobs, columnista y crítica de arquitectura de principios de los años 60, afirmaba que la diversidad y la vitalidad de las ciudades estaban siendo destruidas por algunos arquitectos y urbanistas muy influyentes.

Popular no solo entre profesionales, el libro es una fuente crítica de las políticas de renovación urbanística de los años 50, que destruían comunidades y creaban espacios urbanos aislados y antinaturales. Jacobs defiende la abolición de los reglamentos de ordenación territorial y el restablecimiento de mercados libres de tierra, lo que daría como resultado barrios densos y de uso mixto. Frecuentemente cita a Greenwich Village neoyorquino como ejemplo de una comunidad urbana dinámica. Riguroso, lúcido y deliciosamente epigramático, Muerte y vida es un programa para la gestión humanista de las ciudades. Sensato, documentado, ameno e indispensable".

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ÍNDICE

Apuntes sobre Jane Jacobs de Zaida Muxí y Blanca Gutiérrez

Prólogo de M. Delgado

1. Introducción

Primera parte. La peculiar naturaleza de las ciudades

2. Usos de las aceras: seguridad

3. Usos de las aceras: contacto

4. Usos de las aceras: incorporación de los niños

5. Usos de los parques vecinales

6. Usos de los barrios


Segunda parte. Las condiciones para la diversidad urbana

7. Los generadores de diversidad

8. Necesidad de la combinación de usos primarios

9. Necesidad de manzanas pequeñas

10. Necesidad de edificios antiguos

11. Necesidad de concentración

12. Algunos mitos sobre la diversidad


Tercera parte. Fuerzas de decadencia y fuerzas de regeneración

13. La autodestrucción de la diversidad

14. La maldición de los vacíos fronterizos

15. Subiendo y bajando barrios

16. Dinero gradual y dinero cataclísmico


Cuarta parte. Tácticas diferentes

17. Viviendas subvencionadas

18. Erosión de las ciudades o sacrificio de las ciudades

19. Orden visual: sus limitaciones

20. Salvemos el conjunto

21. Gobernar y urbanizar distritos

22. Qué tipo de problema es una ciudad


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RESUMEN

Según explican Muxí y Gutiérrez, Jane Jacobs defiende un modelo de seguridad basado en la confianza del vecindario, en el conocimiento mutuo frente al diseño de ciudades con suburbios residenciales, la simplificación que hace Le Corbusier de las callas como meras cintas transportadoras sin obstáculos ni vida y por las que solo pasan coches y las ciudades jardín de Ebenezer Howard donde los espacios verdes son espacios vacíos que tienden a degradarse. Jane Jacobs defiende una planificación basada en la experiencia cotidiana de las personas que les capacita para decidir qué tipo de espacio urbano quieren y necesitan.

Donde la existencia de espacios de socialización y encuentro ayudan a la creación de vínculos entre las personas. Ese sentimiento de comunidad hace que un sitio sea seguro. Por el contrario, se impone un modelo de ciudad donde impera la anomia social, donde se prima el individualismo y es la "autoridad" la encargada de mantener el orden. Añaden que para Jacobs, las cuestiones clave eran la importancia de la relación de las personas con el espacio público, considerar y apreciar las redes creadas por los diversos usos, entender la manzana como la unidad básica de la ciudad y la primacía de la calle como aglutinador de la vida en los barrios. Frente a ello, los planificadores hacen lugares de paso, mobiliario urbano que no se usa (no hay fuentes, son bancos para sentarse una sola persona...), donde hay una falta de conexión entre diseño y realidad, y donde prima el coche, por lo que los espacios para peatones quedan supeditados al coche. Jacobs también le da importancia al comercio

La autora escribe sobre los tipos de calle que son seguros y cuáles no, los parques urbanos que son maravillosos y otros son cepos y trampas mortales, los barrios bajos que siguen siendo bajos y otros se rehabilitan solos a pesar de resistencias oficiales y financieras, explica por qué el centro de una ciudad y las áreas comerciales se desplazan, qué es lo que hace una vecindad auténtica y qué labores hace. Escribe sobre "cómo funcionan las ciudades en la vida real" para conocer los principios urbanísticos y qué prácticas de rehabilitación pueden estimular la vitalidad social y económica de las ciudades.

Jacobs menciona los desastres del urbanismo en su época: barrios de viviendas baratas que se han vuelto centros de delincuencia, vandalismo y desesperanza social, promociones de viviendas de renta media sin vitalidad, barrios residenciales de lujo con insulsa vulgaridad, centros culturales sin librería, centros cívicos frecuentados por indigentes (porque es un sitio con techo), paseos que no van a ninguna parte y sin paseantes, vías rápidas que cruzan la ciudad. Añade que los barrios se etiquetan, se les pone un precio, se crean "islas hostiles" y los centros comerciales monopolistas y los centros culturales monumentales esconden la sustracción del comercio, la cultura, la vida cercana y relajada de las ciudades.

Cita barrios de Nueva York, como Morningside Heights, rodeados de campus universitarios y césped, con apartamentos espaciosos, "en los que la gente teme caminar por la noche" y se convirtió en un barrio bajo. Planificaron con más teoría de la urbanización y construyeron promociones de viviendas oficiales, salpicadas de luz y aire, sol y paisajismo, y con un centro comercial. Se vendió como un ejemplo de salvamento urbano pero se precipitó en la decadencia.

Por contra, barrios bajos de Boston,  como North End, que tenían mala fama (por tapar las ventanas con colchones) tenían las casas rehabilitadas, la salud era mejor que la media y la delincuencia más baja que en el resto de la ciudad. Los urbanistas (iban los profesores de Harvard y del MIT con sus alumnos a estudiarlo y elaborar proyectos para crear superbloques y avenidas arboladas) abogaban por tirar todo y sanear el barrio pero lo cierto era que se trataba de un espacio vivo y dinámico. Uno de los secretos es que, en los bajos de estas viviendas irregulares, había tiendas de comida, talleres, carpinterías, etc... y las calles rebosaban de vida con los niños alborotando, gente comprando, paseando y conversando. "La atmósfera callejera, dinámica, amable y sana, era tan contagiosa que empecé a preguntar direcciones a la gente solo por el gusto de charlar un poco", dice la autora. Incluso llamó a un urbanista y a un banquero para preguntarles su opinión.

lunes, 2 de septiembre de 2019

"Legados", de Alejandro Portes y Ruben G. Rumbaut (2001)

Resumen del libro "Legados", de Alejandro Portes y Ruben G, Rumbaut (2001)

Resumen original y actualizado del libro:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/08/legados-de-alejandro-portes-y-ruben-g.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, inmigración, segunda generación de inmigrantes, estratificación social, cambio social

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Ficha técnica

Título: "Legados"

Subtítulo: La historia de la segunda generación inmigrante

Título en inglés: "Legacies: the story of the immigrant second generation"

Autores: Alejandro Portes y Ruben G, Rumbaut

Fecha de publicación: The Regents of University of California, 2001

Editorial en español: Hipatia Editorial, Barcelona, 2009

Número de páginas: 427 (la 428 está en blanco)

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Biografía oficial de Alejandro Portes (hasta 2009 y 2019)

Alejandro Portes es profesor de Sociología en la Universidad de Princeton y docente afiliado a la Woodrow Wilson School for Public Affairs. Es coator de City on the Edge: The Transformation of Miami (1993) y de Latin Journey: Cuban and Mexican Immigrants in the United States (1985).

Biografía oficial de Rubén G. Rumbaut (hasta 2009)

Rubén G. Rumbaut es profesor de Sociología de la Universidad Estatal de Michigan. Es coautor, junto a Alejandro Portes, de Inmigrant America: A Portait (1996) y coeditor de Immigration Research for a New Century: Multidisciplinary Perspectives (2000) y de Origins and Destinies: Immigration, Race, and Ethnicity in America (1996).

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Texto de la contraportada

"Si Marx, Weber y Durkheim vivieran hoy, en los albores del siglo XXI, Legados sería el primer libro que tendrían qye leer para entender la importancia de la nueva inmigración", dice Marcelo M. Suárez-Orozco, profesor y codirector de The Harvard Inmigration Projects, de la Universidad de Harvard.

Hay otras reseñas, alabando la precisión analítica y elegancia del libro, y que no hay una única inmigración sino un "río" de historias vitales que se suceden a lo largo de varias generaciones.

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Nota de Hipatia

Uno de los fenómenos que más está transformando las sociedades occidentales son las migraciones internacionales, siendo la multiculturalidad una de las características que las definen. Desde la comunidad científica internacional, autores como Alejandro Portes y Rubén G. Rumbaut profundizan en el análisis de los cambios sociales y su relación con la historia de la segunda generación inmigrante, especialmente en la sociedad estadounidense. La publicación de su obra en castellano representa una oportunidad excepcional para incorporar este tipo de análisis en nuestro contexto. La calidad científica y el rigor metodológico de la investigación de los autores han sido fundamentales para publicarla. Ambos elementos la hacen científicamente estimulante para avanzar en el conocimiento sobre esta temática.

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ÍNDICE

1. Doce historias.

Historias de Miami (entre 1993 y 1995)

Historias de San Diego.


2. Los nuevos estadounidenses: Panorama general

Inmigración ayer y hoy

Dimensiones y concentración de la segunda generación

Estudio de la nueva generación: El Children of Inmigrants Longitudinal Study (CILS)

La nueva segunda generación a grandes trazos

Resultados del censo

Resultados del CILS

3. No todos son elegidos: La asimilación segmentada y sus determinantes

Cómo se acoge a los inmigrantes: Modos de incorporación y consecuencias de los mismos.

Aculturación e inversión de roles

Dónde crecen: Factores que dificultan la adaptación de la segunda generación.
La raza.
Los mercados de trabajo.
Las contraculturas

Elementos con los que afrontar los obstáculos: El capital social inmigrante
El estatus parental, la estructura familiar y el género
La comunidad inmigrante

Conclusión

4. Triunfar en América

Adaptación inicial y éxito
Tendencias generales
Nacionalidad y éxito
Determinantes del éxito económico de los padres: Efectos aditivos
Determinantes del éxito económico de los padres: Efectos de interacción

Nacionalidad y composición familiar

Conclusión

5. A sus ojos: América desde el punto de vista de los inmigrantes

Pesimismo, permivisidad, ambición, comunidad y orgullo.

6. Lo que se pierde en la traducción: El idioma y la nueva segunda generación.

Bilingüísmo: Ayer y hoy

En lucha con un adversario imaginario: Mito y realidad de la aculturación lingüística

Tendencias generales

Diferencias nacionales

Aculturación a marchas forzadas.

¿Cómo se crea un bilingüe?

Juego de espejos: Instrucción lingüística y tipos de aculturación

7. Modos de definir la situación: Las identidades étnicas de los hijos de los inmigrantes

Sedes del sentimiento de pertenencia: las complejas lealtades de los hijos de los inmigrantes

¿Quién soy? Pautas de autoidentificación étnica

¿De dónde vengo? Nación, familia e identidad

Factores correlacionados con las autoidentificaciones
Estatus, influencia de las autoidentidades parentales y religión

Cuestión de raza.
Determinantes de las identidades étnicas y raciales.

Conclusión: de artistas de la traducción a paradojas vivientes

8. El crisol interior: la familia, las escuelas y la psicología de la segunda generación.

9. Éxito y fracaso escolar

10. Conclusión: Las ideologías de la mayoría y las perspectivas a largo plazo de las comunidades inmigrantes.

Dos ideologías de la mayoría.

Una tercera vía: Aculturación selectiva y bilingüismo

El caso mexicano

De vuelta a la teoría
La aculturación y el tiempo
La etnicidad reactiva y las consecuencias

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RESUMEN

Los autores entrevistan a doce familias inmigrantes de Estados Unidos, en Miami y San Diego, para mostrar la enorme complejidad y diversidad extrema de los flujos de extranjeros que llegan a cada localidad.

Señalan que hace 25 años, los inmigrantes venían a trabajar como mano de obra pero ahora forman parte de una red global de países interconectados que tiene su centro en Estados Unidos. Dicen que no ven lógico que los inmigrantes se desprendan de su idioma original (además de aprender el inglés, pues le da más recursos en un mundo global). A su vez hay un bilingüismo limitado, pues los hijos se distancian del idioma y la cultura de sus padres sin haber adquirido pleno dominio del inglés, con lo que se resienten su autoestima, sus expectativas educativas y su progreso académico.

Señalan que su análisis pone de relieve la importancia de los tipos de aculturación a la hora de enfrentarse a las dificultades de adaptación exitosa y a que hay un cáracter acumulativo del proceso. La asimilación descendente constituye una posibilidad real para aquellos pobres que crecen en la pobreza y carecen del apoyo de unas comunidades fuertes y solidarias. El tiempo acumulado de residencia en EE.UU. aumenta las posibilidades de progreso económico de los inmigrantes pero dichas oportunidades varían según los recursos y dotaciones individuales. El tiempo origina una mayor aculturación y con ello un aflojamiento del empuje inmigrante inicial (ganas de progresar) y pasan a ser habitantes nativos en cuanto a su esfuerzo en el trabajo, motivación y redes sociales.

Dicen que hay varios tipos de aculturación según cada generación.
- La consonante, en la que padres e hijos buscan su integración en la sociedad mayoritaria estadounidense, con una transición rápida de los hijos hacia el monolingüismo.
- La resistente consonante, donde hay un aislamiento dentro de la comunidad étnica y un probable retorno al país de origen.
- La disonante (I), en la que se rompen los lazos familiares y se abandona la comunidad étnica por parte de los hijos. Es un bilingüismo limitado o monolingüismo en inglés de los hijos.
-La disonante (II), en la que hay una pérdida de autoridad y el idioma parentales, una inversión de los roles y un conflicto intergeneracional.
- Aculturación selectiva, en la que se mantiene la autoridad parental, el conflicto intergeneracional es escaso o nulo y los hijos tienen un bilingüismo fluido.

A lo largo del libro, los autores muestran indicios evidentes, en sus propias palabras, de los efectos negativos sobre los inmigrantes adultos y jóvenes de todo modo de incorporación caracterizado por una acogida negativa de parte del gobierno y de la sociedad. Los adultos se ven incapaces (o menos capaces) de emplear su capital humano, y resulta también muy difícil forjar comunidades solidarias que puedan servir de apoyo al control parental y favorecer expectativas de futuro elevadas. En esta situación, continúan los mismos autores, los más jóvenes se forman una idea más amenazante de la sociedad que los rodea, sus aspiraciones y sus logros académicos se resienten, y se preocupan más de cuestiones relacionadas con la identidad y la reafirmación étnicas que de alcanzar metas elevadas a través del esfuerzo individual.

Recalcan que la primera generación de inmigrantes tiene gran ambición y marcado optimismo, elevadas expectativas, implicación y esfuerzo educativos de sus hijos e hijas, que mejoran las calificaciones generales y abandonan menos la escuela respecto a los nativos. Sin embargo, hay un efecto desalentador a medida que avanza la aculturación: disminuye el interés escolar de los hijos de inmigrantes ya nacidos en EE.UU., incluso en las comunidades cubanas que alcanzaron un estatus de clase media. La segunda generación es menos aplicada en los estudios.

Los autores explican que hay dos ideologías para integrar a los inmigrantes. Una es el "nativismo intrasigente" (representada por los redactores de la Proposición 187) cuyo propósito es frenar la inmigración, enviar a los inmigrantes no autorizados de vuelta a sus países de origen lo antes posible y dejar claro a los inmigrantes que permanezcan en EE.UU. que la suya es una posición inferior que no les da derecho a los privilegios de los que disfrutan los ciudadanos estadounidenses. Solo presta atención a los procesos que generan miedo y malestar en la población blanca suburbana. No arremete contra las fuentes de esos flujos de salida (las empresas agropecuarias) sino contra los propios inmigrantes. Restablecer la paz social es hacerlos invisibles de nuevo. Genera mayor discriminación y barreras a la culminación del proceso adaptativo, y genera una mayor "polarización" étnica como una profecía autocumplida.

Existe una segunda ideología, que es la del "asimilacionismo a la fuerza", representada por Unz y la Proposición 227. Su finalidad es encauzar a los inmigrantes y a sus hijos lo más rápidamente posible hacia la cultura dominante en la sociedad estadounidense, siguiendo el modelo de lo sucedido en su momento con madres como la de Unz, que fueron capaces de renunciar a su yidish natal y a su bagaje cultural previo en su deseo de dominar el inglés y conquistar una mayor aceptación social. Según esta propuesta, la medida reunificará de nuevo al estado y a la nación, con lo que evitará la influencia díscola de la multiplicidad de lenguas y culturas. La idea es que los inmigrantes mexicanos y vietnamitas también renuncien a su pasado cultural. Los autores consideran que es una "postura reaccionaria" porque quiere devolver Estados Unidos a los años 20 e ignoran que EE.UU. es ahora el centro de un sistema global.

Los autores señalan que ambos posicionamientos conllevan consencuencias para las familias inmigrantes y para sus hijos.

Hay una tercera vía que es la "aculturación selectiva y el bilingüismo". Consideran que el bilingüismo fluido conduce a una mayor autoestima, unas expectativas educativas y ocupacionales más elevadas y a un mejor rendimiento académico. Tienen un concepto más claro del lugar que ocupan en el mundo. Ni se enfrentan a sus padres ni se avergüenzan.
Pero esta aculturación selectiva no tiene una clientela política porque las dos ideologías quieren eliminar el "nativismo". Por eso la aculturación selectiva precisa de un entorno de apoyo social y político aunque los centros escolares tienden a desalentarla. En el caso asiático, hay gran apoyo solidario en sus comunidades, las familias vietnamitas funcionan como unas empresas y se prestan asistencia mutua.

En el caso mexicano, hay pocos lazos de apoyo comunitario que surgió en condiciones muy precarias al llegar y establecerse en el país y sus hijos tienen menores aspiraciones y tienen una menor autoestima que la media, y se identifican más como mexicanos que como americanos. Hay un gran falta de integración de la segunda generación de inmigrantes mexicanos e incluso un proceso descendente porque se acumulan las desventajas.

Cree que esa imagen de una sociedad integrada de ciudadanos educados y con la misma serie de valores se está alcanzando de manera errónea porque se presiona a los inmigrantes y a sus hijos para adaptarse a un único molde uniforme pese a que la primera generación trajo sus propios recursos culturales que le vale a los hijos para salir adelante. Y muchas familias inmigrantes logran lo que la sociedad de EEUU no es capaz de conseguir con sus métodos: educar a unos ciudadanos y ciudadanas respetuosos con la ley, deseosos de progresar y duchos en dos lenguas, a pesar de los obstáculos que nacen del nativismo intransigente y de la asimilación forzada.

Señalan que hay una carrera empujada por la ambición del inmigrante inicial y los resultados de esa competición, sobre todo si se integran en la clase media, serán decisivos para los recursos que puedan tener sus hijos, que gracias al viento favorable podrían ser también emprendedores. Hay unos claros efectos intergeneneracionales.La tercera generación ya está integrada Influye mucho el capital humano, la estructura familiar y los modos de incorporación para la movilidad intergeneracional. Por contra, la formación reactiva de la identidad a nivel individual (el caso mexicano) sirve para defender un grupo étnico pero no son tan positivas para los jóvenes porque la solidaridad juvenil los confronta contra las instituciones establecidas y les genera el dilema de rendir en la escuela o ser leales a su grupo étnico (es un gran obstáculo para adaptarse con éxito) e incluso las minorías de tercera generación pueden quedar atrapadas en la identidad reactiva (pues son normas niveladoras a la baja).

Los autores advierten: "Desgraciadamente, las ideologías que han calado en amplios sectores del electorado blanco de clase media producen los resultados justamente opuestos, con lo que ponen en peligro el futuro de la actual segunda generación inmigrante y perpetúan la situación de clase marginada de buena parte de las minorías autóctonas."

En ese sentido, indican que los resultados de su estudio apuntan a la necesidad urgente de informar a la mayoría dominante acerca de cuáles son sus auténticos intereses a largo plazo en toda esta situación para poder construir así una base amplia de apoyo a una serie de políticas alternativas. Añaden que "el futuro tanto de las áreas metropolitanas en las que se concentra la población inmigrante como de la sociedad estadounidense en su conjunto puede muy bien hallarse pendiente de un hilo".

viernes, 23 de agosto de 2019

"Todo el mundo miente", de Seth Stephens-Davidowitz (2017)

Resumen del libro "Todo el mundo miente", de Seth Stephens-Davidowitz (2017)

Resumen original y actualizado en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/08/todo-el-mundo-miente-de-seth-stephens.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Sociología y Derecho.

Sociología, análisis masivo de datos, Big Data, sociedad digital

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Ficha técnica

Título: "Todo el mundo miente"

Subtítulo: Lo que Internet y el big data pueden decirnos sobre nosotros mismos

Título en inglés: Everybody Lies: Big Data, New Data, and What the Internet Can Tell Us About Who We Really Are

Fecha de publicación en inglés: 2017

Publicación en español: Capitán Swing Libros, SL, Madrid, 2019

Número de páginas: 287

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Biografía oficial de Seth Stephens-Davidowitz (hasta el 2019)

Es escritor de opinión para el New York Times, profesor de The Wharton School, donde imparte un curso en el que explica cómo entender el comportamiento humano a través del big data, y excientífico de datos de Google. En la escuela secundaria, Stephens-Davidowitz, escribía obituarios para el periódico local, The Bergen Record, y fue malabarista en espectáculos teatrales. Se licenció en Filosofía por la Universidad de Stanford y tiene un doctorado en Economía por Harvard. Durante su trabajo como científico de datos en Google, investigó cómo combinar encuestas tradicionales con nuevas fuentes de datos de Internet. También ayudó a desarrollar nuevos métodos para medir la efectividad de la publicidad. Su trabajo se centra en el uso de fuentes de big data para descubrir comportamientos y actitudes previamente ocultos. A través de búsquedas de Google obtiene nuevos conocimientos sobre la psique humana que le permiten medir socialmente cuestiones como el racismo, el aborto autoinducido, la depresión, el maltrato infantil, las turbas de odio, la ciencia del humor, la preferencia sexual, la ansiedad, la preferencia del hijo y la inseguridad sexual, entre muchos otros temas. Sus investigaciones han aparecido en el Journal of Public Economics y en otras muchas publicaciones de prestigio. Vive en Brooklin y es un apasionado fanático de los Mets, los Knics, los Jets y Leonard Cohen.

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Texto de la contraportada

"En un día promedio de principios del siglo XXI, los seres humanos que buscan en Internet acumulan ocho billones de gigabytes de datos. Esta asombrosa cantidad de información puede decirnos mucho sobre quiénes somos, los miedos, deseos y comportamientos que nos impulsan y las decisiones conscientes e inconscientes que tomamos. De lo profundo a lo mundano, podemos obtener un asombroso conocimiento sobre la psique humana que hace menos de 20 años parecía insondable. Stephen-Davidowitz nos ofrece información fascinante, sorprendente y a menudo graciosa, sobre temas que van desde la economía hasta la ética, los deportes, el sexo, etc. Todo ello extraído del mundo del big data. A partir de estudios y experimentos sobre cómo vivimos y pensamos realmente, el autor demuestra en qué medida todo el mundo es un laboratorio. Con conclusiones que van desde lo extraño pero cierto hasta lo provocador y lo perturbador, explora el poder de este suero de la verdad digital y su potencial más profundo, revelando sesgos profundamente arraigados en nosotros; una información que sin duda podemos utilizar para cambiar nuestra cultura. La influencia del big data se está multiplicando exponencialmente, y Stephens-Davidowitz nos desafía a pensar de una manera diferente sobre el mundo y la forma en que lo vemos.

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ÍNDICE

Prólogo de Steven Pinker

Introducción: el perfil de una revolución

Primera parte. Datos grandes, datos pequeños

1. Malas corazonadas

Segunda parte. Las capacidades de los macrodatos.

2. ¿Tenía razón Freud?

3. Datos reinventados

Los cuerpos como datos

Las palabras como datos

Las imágenes como datos

4. Suero de la verdad digital

La verdad sobre el sexo,  el odio y el prejuicio, sobre internet, abuso infantil y aborto, los amigos de Facebook, tus clientes

¿Podemos soportar la verdad?

5. Más de cerca

¿Qué ocurre realmente en nuestros condados, ciudades y pueblos?

¿En qué ocupamos los minutos y las horas?

Nuestros dobles

Historias de datos

6. Todo el mundo es un laboratorio

El ABC de las pruebas A/B

Los experimentos crueles, pero iluminadores, de la naturaleza


Tercera parte. Macrodatos: precaución

7. ¿Macrodatos, macrochascos? Lo que no se puede hacer con ellos

La maldición de la dimensionalidad

El énfasis excesivo en lo medible

8. ¿Más datos, más problemas? Lo que no deberíamos hacer

El peligro del poder de las corporaciones

El peligro del poder de los Gobiernos

Conclusión: ¿Cuántas personas acaban los libros?

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RESUMEN

El autor Seth Stephens-Davidowitz comienza su libro explicando la victoria de Trump desde un análisis masivo de datos que se remonta al 2008, cuando el afroamericano Obama ganó la presidencia. Se habló de una era posracial en EE.UU., que resultó ser una utopía. En un rastreo por Internet se detectó que,en la intimidad de sus hogares, los internautas aumentaron escandalosamente las búsquedas en Google de chistes racistas o relacionados con "negratas" (un grave insulto en EE.UU.). Lo sorprendente es que las búsquedas, que reflejaban odio racial, se distribuían por el mapa del país de una forma diferente a la que se esperaría (los sondeos reflejan un Norte progresista y un Sur conservador). Lo hacían de otra forma: el Este (con frontera en el Misissipi)  era racista y el Oeste, no. Daba igual que un estado fuese republicano o progresista. Había una línea divisoria que nadie había imaginado y que no salía en las encuestas pero que afloró en los macrodatos de Google y en esas búsquedas privadas desde casa. El mapa coincidía casi una década después con los votantes de Trump.

El autor menciona que hay una herramienta llamada Google Trends que sirve para saber cuántas búsquedas se hacen de determinado tema (por ejemplo, "síntomas de la gripe", lo que puede alertar de una epidemia antes de que sea detectado oficialmente) pero también recoge las confesiones en solitario de los internautas que no se atreverían a confesar en una encuesta por vergüenza. El autor señala que el cuándo y dónde se buscan hechos, citas, lugares, nombres, cosas o ayuda pueden decirnos mucho más sobre los deseos, pensamientos y temores reales de lo que se creía. Añade que, además de decir cosas obvias, los datos de Google son poderosos porque la gente le cuenta al gigantesco motor de búsqueda cosas que no le contarían a nadie más.

El espíritu del libro se basa en un experimento antiguo donde los encuestadores pedían a los vecinos que dijesen si eran socios de la biblioteca, si hacían donaciones, etc... y resultó que exageraban todos los datos por miedo a quedar mal ante el encuestador. Lo mismo ocurre con los hombres que exageran su número de relaciones sexuales en el matrimonio ya que se contradice con el hecho de que en Google hay muchas quejas por falta de relaciones en pareja. O sea, que todo el mundo mentía en las encuestas (ya fuese cara a cara  o telefónicas) pero que luego desvela su verdadera personalidad al hacer búsquedas en Google, y cuyo análisis tiene un fuerte carácter predictor.

Otro truco que descubrió el autor fue que los electores ponen primero en las búsquedas en Google el nombre de su candidato preferido y después el de su rival (por ejemplo, Clinton-Trump o Trump-Clinton) lo que da pistas de quién se llevará los votos en cada estado.

Los macrodatos también sirven para saber las preferencias sexuales de la gente (los gays que no saben si salir del armario y consultan a Google, los esposos que se preguntan cómo solicitar cierta práctica sexual a su mujer, los hombres que hacen preguntas sobre el tamaño de su miembro o las mujeres sobre el olor de sus partes íntimas).

El autor insiste en que estos estudios de macrodatos siguen una lógica profunda y que el pionero fue John Snow, un intendente de Sanidad de Londres del siglo XIX que cubrió un mapa con cruces donde fallecía gente por cólera y descubrió que en el centro del círculo de cruces había una fuente con agua contaminada. El cólera, por tanto no era contagioso por el aire sino por el agua (que contenía gérmenes). Este espíritu es el que impregna las nuevas búsquedas.

Stephens-Davidowitz también hace un resumen de las palabras usadas en las búsquedas en las redes sociales por sexos. En el género femenino destacan palabras como "compras" y "pelo" y "excited" o "love" y los hombres de "fútbol" y "Xbox", "colegas" y "mi esposa". Las mujeres también usan la palabra "mañana" más que los hombres (poco dados a pensar en futuro) y alargar las vocales (so, soo, sooo). Los hombres incluyen muchos tacos.
Por edades, de 19 a 22 años destacan palabras como "beber", "estudiar", "semestre chungo" y "odiosas clases". De 23 a 29 años, se resaltan palabras como "en el trabajo", "día libre", "cerveza", "diversión", "nuevo empleo". De 30 a 65 años, "mi niño", "mis hijos", "hija".

Otro de los hallazgos de los científicos de datos de Facebook fue estimar la "felicidad nacional bruta" examinando textos. Se hicieron experimentos con libros como Harry Potter y las reliquias de la muerte (un tíovivo de momentos felices y tristes), la película 127 horas (un bajón a lo largo de la película y subidón al final) o El Rey Lear (dramón de principio a fin).
Los científicos de datos clasificaron las historias analizadas en varios prototipos: "De mendigo a millonario (ascenso)", "De millonario a mendigo" (caída), "Atrapado sin salida" (caída, luego ascenso), "Ícaro" (ascenso, luego caída), "Cenicienta" (ascenso, luego caída, luego ascenso), "Edipo" (caída, luego ascenso, luego caída).

Los análisis de textos periodísticos también sirvieron para ver si un diario era republicano (conservador) o demócrata (progresista). Mientras unos dicen "impuesto de bienes inmuebles" los otros dicen "impuesto a la muerte" (porque grava las herencias), y otros dicen "Seguridad Social privatizada" y sus rivales "Reforma de la seguridad Social"; unos dicen "gente pobre" y otros "gasto público". Gentzkow y Shapiro, tras analizar 433 diarios de EE.UU., constataron diferencias notables en el uso del lenguaje según cada periódico (The Washington Post fue progresista por usar "impuestos a bienes inmuebles"). El periódico más progresista resultó ser The Philadelphia Daily News y el más conservador, The Billings Gazette, de Montana.

Otro análisis se hizo respecto a la cara "estándar" de cada época, en las fotografías del siglo XX y principios del XXI en EE.UU. Década por década, hasta 1930, los retratados típicos apenas sonríen, por no decir que están serios; de 1930 a 1970, esbozan una leve sonrisa; en 1970, ya hay sonrisas abiertas, cada vez más hasta el 2010. No es que haya aumentado la felicidad de los americanos sino que Kodak hizo campañas para asociar las fotos con la felicidad y mostrarse sonrientes (lo mismo que se ve ahora en Instagram y Facebook).

Las fotos vía satélite de la luz nocturna también han servido para medir la felicidad o al menos el crecimiento económico. Zonas apagadas empezaron a brillar a medida que surgía la industria a su alrededor y generaba más riqueza. Otra empresa de datos, Premise, encargó a empleados de Nigeria sacar fotos de tiendas para calcular el verdadero PIB. Otros lo hicieron sacando fotos a las cajetillas de tabaco para saber si tenían etiquetas.


lunes, 19 de agosto de 2019

"Breve historia de la Economía", de Niall Kishtainy (2017)

Resumen del libro "Breve historia de la Economía", de Niall Kishtainy (2017)

Resumen original y actualizado en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/09/breve-historia-de-la-economia-de-niall.html

Resumen elaborado por E.V.Pita (2019), doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, historia de la Economía, pensamiento económico, teoría económica

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Ficha técnica

Título: "Breve historia de la Economía"

Título en inglés: "A Little History of Economics"

Autor: Niall Kishtainy, 2017

Edición en español: Malpaso Holdings SL, Barcelona, 2019

Número de páginas: 337

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Biografía oficial del autor Niall Kishtainy  (hasta el 2019)

Niall Kishtainy es profesor de Historia de la Economía en la London School of Economics y autor de The Economics Book y Economics in Minutes. También ha sido asesor de política económica del Gobierno del Reino Unido y de la Comisión Económica para África de las Naciones Unidas.

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Texto de la solapa

¿Cuáles son las causas de la pobreza? ¿Son inevitables las crisis cíclicas en una economía de mercado? ¿Es beneficiosa la intervención del Estado en la economía o, por el contrario, es fuente de problemas? Aunque las respuestas a estas preguntas básicas nos conciernen a todos, el vocabulario económico puede ser un obstáculo para muchos. Breve Historia de la Economía, escrito de forma amena y accesible, está pensado para todos aquellos lectores que quieran iniciarse en la teoría económica, y también para aquellos que, poseyendo ya conocimientos económicos, deseen tener una panorámica de la historia de la Economía y de sus ideas fundamentales".

"Niall Kishtainy inicia al lector en el pensamiento esencial de, entre otros, Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx y John Maynard Keynes, al tiempo que desarrolla temas como la invención de la moneda, el auge del capitalismo, la Gran Depresión, la iniciativa empresarial, la economía conductual, la desigualdad y las crisis financieras. Esta obra permite comprender las ideas, fuerzas y dilemas económicos que dan forma a nuestro mundo"

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ÍNDICE

1. Cabezas frías, corazones calientes

2. Cisnes de alto vuelo

3. La economía de Dios

4. En busca del oro

5. La abundancia natural

6. La mano invisible

7. Un encuentro entre el maíz y el hierro

8. Un mundo ideal

9. Demasiadas bocas

10. Obreros del mundo

11. Un equilibrio perfecto

12. Bloquear al sol

13. Las ganancias de la guerra

14. El trompetista ruidoso

15. ¿Coca Cola o Pepsi?

16. El hombre con un plan

17. La presunción de dinero

18. Por el desagüe

19. La destrucción creativa

20. El dilema del prisionero

21. La tiranía del gobierno

22.  El gran impulso

23. La economía de todo

24. Creciendo

25. La dulce armonía

26. Un mundo dividido

27. Llenemos la bañera

28. Un gobierno de payasos

29. La ilusión monetaria

30. La predicción del futuro

31. El ataque de los especuladores

32. Salvando a los desamparados

33. Conocerme, conocerte

34. Promesas rotas

35. Mujeres desaparecidas

36. Mentes en la niebla

37. La economía en el mundo real

38. La locura de los banqueros

39. Gigantes en el cielo

40. ¿Por qué ser economista?

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RESUMEN

El libro hace un repaso ameno por las grandes teorías económicas de la historia desde Aristóteles, partiendo de la idea de que la Economía (que procede del griego "oíkos" (casa) y "nomos" (ley) estudia la distribución de las cosas partiendo de la idea de que hay "escasez" (una definición de Lionel Robbins en 1930) mientras que los deseos de las personas son ilimitados (les limita el coste de oportunidad, lo que obliga a elegir). Usa ejemplos y anécdotas de cada autor para explicar sencillamente los argumentos económicos más importantes.

Los economistas también tienen en cuenta los sistemas financieros, el consumo y el crecimiento de la riqueza en cada país, así como el mercado y el capitalismo (compra de comida, tierra y trabajo). A ello se suma la "economía positiva" (búsqueda de leyes económicas ni buenas ni malas). Por su parte, la "economía normativa" dicta si una situación económica es buena o mala (justa). Según Alfred Marshall, los economistas necesitan tener la "cabeza fría y el corazón caliente" pues aunque son científicos han de sentir compasión por el sufrimiento humano e intentar cambiar las cosas.

El autor añade que además de "cabeza fría y el corazón caliente" los economistas necesitan "ojos autocríticos" ya que a comienzos del siglo XXI, hubo una gran crisis económica ocasionada por las actividades imprudentes de los bancos. Muchas personas culparon a los economistas de no haberla previsto y algunos sospechaban que la misma se debía a la influencia que los beneficiarios de una economía dominada por las finanzas y grandes bancos ejercían sobre ellos.

Platón y Aristóteles fueron los primeros en imaginar sistemas económicos. Platón proponía un Estado gobernado por los reyes-filósofos y los guardianes, y sostenido por los trabajadores en la base de la pirámide. En cuanto a Aristóteles, no entendía la razón de que la competencia genera un beneficio social y pensaba que el comercio era "antinatural". Dijo que la riqueza venía de actividades económicas naturales pero una vez cubiertas las necesidades del hogar, no se necesita más. En cambio, no hay límite natural en la acumulación antinatural de riqueza (por ejemplo, prestando dinero y cobrando una tasa de interés). A pesar de ello, los estados griegos triunfaron al comerciar.

En la Edad Media, San Agustín de Hipona decía que el dinero era necesario para que los pecadores pudiesen sobrevivir. Sentó las bases de una sociedad jerárquica feudal ("la cadena del ser"), donde los campesinos entregaban los cultivos al señor y guardaban algo para ellos. Por su parte, Tomás de Aquino dijo que vender algo por una ganancia era correcto mientras el dinero se usase de forma correcta (el "precio justo", el que se cobra normalmente en la comunidad sin engaños) y criticó la usura (pues cuando el dinero se usa para comprar y vender "agota" el dinero) y la Iglesia arremetió contra los prestamistas y los mercaderes. A pesar de ello, las empresas medievales empezaron a ganar mucho dinero en el nuevo mundo que se avecinaba.

El siguiente avance, ya en la era de los descubrimientos, fue el mercantilismo (que dice que un país es rico si tiene mucho oro y plata, una idea errónea conocida como la falacia del rey Midas). Los economistas modernos los critican por obsesionarse con el oro y no con los bienes que necesitamos para vivir. Un autor de la época Malynes dijo que una enfermedad de Inglaterra era el exceso de compras de bienes extranjeros y pocas ventas de bienes a los extranjeros. La solución era poner restricciones al flujo de oro. Otro autor, Mun, propuso vender a los extranjeros tantos bienes como fuese posible. Por tanto, los gobiernos de la época favorecieron las exportaciones y desalentaron las importaciones. Los economistas modernos rebaten que las importaciones son necesarias para el progreso económico.

En la Francia prerrevolucionaria (siglo XVIII), el fisiócrata François Quesnay propuso eliminar los impuestos a los agricultores de Francia y gravar a los aristócratas (idea que defendió Mirabeau en un libro polémico que le costó la cárcel). Los fisiócratas decían que la riqueza era el trigo y el ganado que la tierra produce y los agricultores usan sus cultivos o ganancias de sus ventas para alimentarse y venden el excedente (el producto neto). Creían que el Estado protegía a los mercaderes y gremios (que eran estériles al no generar excedentes) y les había quitado recursos a las granjas productivas. Quesnay creó una tabla económica que representaba la circulación de recursos en la economía. Los agricultores producían el excedente y lo pagaban en forma de renta a los aristócratas, los dueños de la tierra que luego compraban botones de seda y velas plateadas a los artesanos. Los artesanos, a su vez, compraban alimentos a los agricultores, completando así el ciclo. Cuando el excedente se incrementa, fluyen más recursos entre ellos y cuando disminuye, la economía se encoje. El problema era que si se ponían muchos impuestos a los agricultores, producían menos excedentes. Abogó por una política de "laissez-faire" (dejar hacer). Su modelo económica hacía hincapié en cosas reales (trigo, pescado) en vez de solo en dinero.

Adam Smith, en 1776, propuso el concepto de mercado y mano invisible. Argumentó que a la sociedad le va bien cuando las personas actúan por interés propio. "No es la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero de donde esperamos recibir nuestra cena, sino de la atención del interés propio", dijo. Añadió que nadie les dice cuánto pan o cerveza deben producir, lo deciden por su cuenta con base a lo que consideran que les dará dinero. La sociedad funciona bien así como si una "mano invisible" guiara la sociedad cuando las personas decentes tienen la libertad de intercambiar bienes entre sí, de comprar y vender cosas. A ello añadió el concepto de "división del trabajo" (que ilustró con las distintas fases para fabricar alfileres). La especialización se intensifica cuando también lo hacen los mercados. Para fabricar una camisa, miles de piezas se mueven como un reloj para que llegue al cuerpo del jornalero cuando él quiere. Por tanto, para Smith, la riqueza de una nación era la cantidad total de bienes utilizables (trigo, cerveza, camisas, libros) que produce la economía de un país para sus habitantes. Actualmente, la renta de una nación (renta nacional) es el valor de todos los bienes que producen los negocios de un país. Defendió el papel de los mercados como un ataque al sistema mercantilista (pues restringía las compraventas) pero se preocupó de que la división del trabajo hiciese a los obreros más ignorantes.

Ver el resumen del libro "La riqueza de las naciones", de Adam Smith en:
http://evpitasociologia.blogspot.com.es/2011/11/la-riqueza-de-las-naciones-de-adam.html


En 1830, ya estaba en marcha la Revolución Industrial y Alexis de Tocqueville se asombraba de las fábricas de Mánchester. En la misma época, David Ricardo usó su método lógico y se preguntó cómo dividir la creciente riqueza del país entre los terratenientes, los capitalistas y la masa de obreros pues los elevados precios de la comida encolerizaron a los peones. Ricardo propuso que eran los altos precios de la comida los que ocasionaban las rentas elevadas de los terratenientes. Lo explicó diciendo que cuando crece la población hay que arar las peores tierras para cultivar cereal, que se vuelve más difícil de producir y el precio se eleva. Los terratenientes estaban ganando mucho porque las leyes de Inglaterra prohibían comprar cereales baratos en el extranjero, lo que inflaba las rentas de los dueños de la tierra a la vez que disminuía las ganancias de los capitalistas y empobrecían a los obreros. Por eso, argumentó a favor del libre comercio y propuso eliminar las leyes del maíz por lo que habría un flujo de cereales baratos (y eso haría la comida más barata y los capitalistas pagarían menor salario, por lo que volverían a ganar dinero e invertir de nuevo). Es lo que se denomina "ventaja comparativa" (Rusia tiene una ventaja comparativa al cultivar cereal, que se le da muy bien, y Gran Bretaña en fabricar hierro, por lo que el comercio entre ambas es beneficioso). Defiende que es mejor abrir las fronteras que ser autosuficientes.

Ver el resumen del libro "Principios de economía política y tributación", de David Ricardo en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2012/06/principios-de-economia-politica-y.html


El siguiente pensador económico en analizar es Fourier, que ideó los falansterios (pequeñas comunidades con talleres y bibliotecas e incluso ópera, lugares donde cultivar la personalidad y la amistad). Por su parte, Robert Owen propuso un pueblo modelo donde la gente fabricaba en una jornada laboral más reducida y promover buenos hábitos laborales (los trabajadores recibían puntuaciones con cubos de colores). Fracasó otra colonia con granjas, talleres y escuelas pero todos se escaqueaban del trabajo y discutían. Otro pensador, Henri de Saint-Simon propuso crear una sociedad industrial que sería compasiva y libre de pobreza (creó una religión industrial). Todos creían que los mercados y la competencia no eran el camino a una buena sociedad. Se les considera inventores del socialismo (los individuos no son dueños de recursos en la forma de propiedad privada sino que son compartidas para tener un nivel de vida estándar) o utópicos (mundos ideales creados a partir de la razón y la buena voluntad). Defendieron que las personas no estaban condenadas a la pobreza y creían en el progreso.

El autor también estudia a Malthus (el Scrooge de la Economía), quien temía el crecimiento continuo de la población: más personas significaba más pobreza y una existencia precaria y si se intentaba ayudar a los pobres, eso solo empeoraría la situación. Dice que los humanos necesitan comida para sobrevivir y tener relaciones sexuales para reproducirse (algo que duplicará la población cada nueva generación). La población se expande geométricamente con el tiempo y en dos generaciones crece de 1.000 a 4.000 y, en seis, a 64.000. No es posible, dijo, duplicar la producción de comida tan rápido y si se conquistaban nuevas tierras, pronto se volvería al punto de partida. Pronto surgirían hambrunas y enfermedades y habría menos nacimientos de hijos (por infanticidio, abortos, anticonceptivos). El resultado es miseria y vicio. La idea de fondo es que los salarios deben ser de subsistencia para cubrir lo esencial (ley de hierro de los sueldos). Además, criticó la ayuda a los pobres y enfermos porque recompensaban la pereza y crea un mayor número de mendigos. Una idea que propuso fue reducir el impulso sexual de la gente y postergar el matrimonio. Sin embargo sus ideas fueron pronto rebatidas por el progreso: mejores medicamentos, anticonceptivos más eficaces, los mejores trabajos redujeron la tasa de fecundidad y las nuevas tecnologías elevaron los estándares de vida y más personas significan más cerebros para crear nuevas ideas sobre cómo producir riqueza.

Ver el resumen del libro "Primer ensayo sobre la población" de Malthus en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/10/primer-ensayo-sobre-la-poblacion-de.html



El siguiente autor es Karl Marx, autor junto con Engels, del panfleto El manifiesto comunista. Dicen que bajo el comunismo no habría propiedad privada y los obreros, y no los jefes, tendrían el control total. En 1848, vio una lucha de clases en Europa. Marx creía que los utopistas eran tontos por creer en la bondad humana. Pensaba que la historia se desarrolla por una serie de sistemas económicos y que el capitalismo será reemplazado a causa de cómo los capitalistas obtienen sus ganancias. Estudió el origen de la ganancia de hacer una camisa: exprimiendo al máximo el trabajo duro del obrero (la plusvalía, lo que excede al salario de subsistencia; por otra parte, los obreros compiten entre sí para no perder el trabajo y aceptan salarios bajos). Por ello, el conflicto entre la burguesía y el proletariado es la mayor contradicción del capitalismo. Si los obreros ganan menos y se vuelven miserables e infelices, no tienen dinero para comprar los productos del capitalista. El sistema colapsa y los trabajadores toman las fábricas e instauran un sistema comunitario o comunista que eliminaría la división de la sociedad en clases diferentes en continua lucha entre sí.
Añade que los capitalistas son dueños de la producción y pueden enriquecerse porque las leyes del país y el sistema político les permite ser dueños del capital y conservar como ganancia la plusvalía generada. Marx también desarrolló el concepto de enajenación del obrero, al estar conforme con su trabajo sin cuestionarse su explotación laboral.

Jevons desarrolló la idea de utilidad marginal (la satisfacción que un bien da al consumidor; por ejemplo, no sabe igual el primer caramelo que el décimo). La tendencia de la utilidad marginal es a disminuir conforme se consume más un bien (ley de la utilidad marginal decreciente). Sirve para explicar la manera en la que la gente gasta su dinero. Lo esencial es equilibrar de manera exacta las utilidades marginales de varios bienes. En la vida real, cada persona tiene una cantidad limitada de dinero y cientos de artículos que comprar.

Alfred Marshall continuó el argumento de Jevons y desarrolló la ley de la demanda. Un precio elevado conduce a una demanda reducida de un bien, un precio bajo a una demanda alta y la utilidad marginal decreciente muestra de dónde procede la ley. La ley de la marginalidad describe la manera en que se consume y cómo producen las empresas (produce un bien solo si tiene ingresos extra por venderla (renta marginal) y son más elevados que los costes de producirla (coste marginal). Cada vez es más costoso).
Marshall combinó al consumidor y la empresa en la teoría de la oferta y la demanda. La curva de demanda vincula el precio con la cantidad que el mercado demanda. La curva de oferta vincula el precio con la cantidad que producen las empresas. La oferta y la demanda determinan el precio en conjunto. El mercado está en equilibrio cuando la demanda de un bien es exactamente igual a la oferta. A ello se suma la competencia perfecta en la que ningún comprador ni vendedor puede alterar el precio. Eso hace suponer que hay un hombre económico racional, una persona que decide tras sopesar los costes y beneficios marginales. Ya no hay explotación del trabajador, sino un equilibrio de la utilidad marginal del tiempo de ocio y trabajo. Es la economía neoclásica.

Friedich List, por su parte, propuso proteger las nuevas industrias del siglo XIX de la competencia extranjera a través del arancel o impuesto sobre productos foráneos para permitir que la industria de un país pudiese crecer hasta poder competir en el libre comercio una vez alcanzada la misma etapa de desarrollo. Es la llamada política de protección. Pero los economistas modernos refutan a List y dicen que la protección recompensa la incompetencia y el desperdicio.
En la llamada disputa por el método, List defendió que la Economía debía basarse ante todo en la historia y en hechos concretos frente a quienes propugnaban teorías abstractas. Ambos tenían razón.


Ya en el siglo XX, Lenin (inspirado en Hobson) señaló tres tendencias: la interconexión entre países, el surgimiento de grandes empresas y bancos y el capitalismo de monopolio. A ello se sumaba la tendencia al imperialismo, donde las potencias europeas se apoderaban de territorios extranjeros para crear imperios. Pensaba que las tres tendencias estaban vinculadas. La queja de Lenin era que el capitalismo y la propiedad privada hacían que la guerra fuese inevitable por lo que las clases obreras debían de dejar de luchar entre sí y derrocar a los capitalistas. Pero, el autor del libro replica que los obreros que luchaban en la Primera Guerra Mundial disfrutaban de salarios más altos gracias al imperialismo y preferían mantener su trabajo antes que iniciar una revolución.

Hobson se oponía a que ahorrar era bueno y consideraba que el excedente de ingresos de los ultrarricos enriquecidos con el capitalismo de monopolio no se gastaban ni se invertían, se ahorraban en forma de inversión de nueva maquinaria para producir más bienes que los obreros empobrecidos ya no pueden comprar. La solución es invadir países y colocar allí los productos sobrantes. Hobson llamó al exceso de ahorros la raíz económica primaria del imperialismo. La expansión imperialista evitó el colapso del capitalismo pero era un signo de que este estaba muriendo. Años más tarde, las colonias se independizaron dando lugar a países en desarrollo.

En la postguerra, destacó el economista Arthur Cecil Pigou, alumno de Marshall. Pigou demostró que los mercados no siempre funcionan a la perfección e inauguró la llamada economía del bienestar, la cual examina el beneficio general para la sociedad que resulta de todas las decisiones tomadas por los consumidores en relación a las compras, ventas y trabajo, y aquellas que las empresas toman en relación a la producción y el empleo. La economía normativa analiza una situación económica, por ejemplo si un mercado presenta un buen o mal desempeño. Pigou argumentó que los individuos toman decisiones que los benefician pero que tienen efectos colaterales perjudiciales para otros (el ruido de la trompeta molesta a los vecinos). No se pueden ignorar los costes sociales. Pone como ejemplo una fábrica de pintura que vierte productos contaminantes al río y perjudica a los pescadores (que reducen sus ganancias). Del mismo modo, una empresa puede invertir mucho en una investigación y de cuyo invento se aprovecharán todos (externalidad positiva).
Los economistas llaman externalidades a la contaminación porque tiene efectos sobre personas o empresas que no son aquellas que las crearon. Pigou demostró que los fallos de mercado surgen cuando existe una diferencia entre los efectos sociales (impactos generales sobre todos) y los efectos privados.
Hay un ejemplo extremo que son los bienes públicos (el ejército o la policía benefician a todos, incluso a los que no pagan nada por ello, los free-riding).
El resultado es que la mano invisible de Smith no funciona cuando las personas generan externalidades o desean bienes públicos. Los mercados no aprovechan al máximo los recursos de la sociedad: se producen demasiadas cosas malas y no las suficientes buenas. Pigou dijo que el gobierno necesita dar un impulso a los mercados en la dirección correcta: alentar las externalidades positivas con subsidios o recaudando impuestos para promover bienes públicos y desalentar las negativas (a través de leyes antimonopolio para evitar que las empresas que controlan un mercado suban los precios).

En los años 30, la economista Joan Robinson, al mismo tiempo que Chamberlin, estudiaron las competencias imperfectas y monopolísticas. Combinaron aspectos del monopolio y la competencia (competencia monopolística o competencia imperfecta) en un mundo con gran variedad de empresas que necesitaban diferenciar su producto que es casi idéntico del de sus competidores a través de grandes campañas de publicidad. Los consumidores valoran la variedad de marcas que ofrecen las industrias con competencia monopolística (caso de Coca-Cola y Pepsi) pero estas no hacen el mejor uso de los recursos de la sociedad.
Robinson también ideó el concepto de monopsonista (un único comprador para toda la producción de un bien). Posteriormente, los economistas estudiaron el funcionamiento de los oligopolios (mercados provistos por un puñado de empresas que se asociaban entre sí para repartirse un mercado o hacían guerras de precios para expulsar a una).

En la misma época, surgió la economía planificada de los soviéticos (donde las fábricas no producían lo que el mercado exigía sino lo que imponía el Gobierno; y los sueldos no eran por esfuerzo y méritos sino iguales por decreto). Según el autor, el comunismo no puede funcionar porque crea incentivos equivocados. Los comunistas decían que en una sociedad comunista la gente es obediente y desinteresada y trabajan duro, no por su bien, sino por la nación.

Ludwin von Mises replicó, en su libro Cálculo económico en el sistema socialista, que las ganancias privadas ya no rigen la economía como en el capitalismo y eso suele involucrar una economía planificada que reemplazaba al mercado. En el comunismo, la comunidad es dueña de la propiedad, no los individuos. En todo caso, sería un fracaso porque es un sistema comunista es irracional que no pueden coordinar los deseos de miles de personas. En cambio, el capitalismo es racional, las personas siempre sopesan el coste y el beneficio (maximizan su utilidad y bienestar) y se organizan en base a los precios (si la gente quiere más relojes de cuco, el precio se elevará y los carpinteros se meterán en el negocio, lo que hará bajar el precio). Los mercados también le dan el mejor uso posible a las materias primas. Los precios distribuyen los recursos a sus usos más rentables: la producción de los bienes más deseados. Por contra, en la planificación centralizada esto está predeterminado por el Gobierno hasta en los detalles más nimios y establecía precios a ciegas. No solo había un exceso de información sino que en la economía de mercado los precios indican dónde se le da mayor uso a las materias primas.

Lange y Lerner replicaron a Mises que aunque la economía necesitaba la fijación de precios, los planificadores podían fijarlos y luego gestionar la economía racionalmente aplicando la ecuación de la oferta y la demanda y calcular los precios óptimos y reajustarlos (Leon Walras dijo en el siglo XIX que todos los mercados en conjunto, cada uno representado por una ecuación, mostraba cuándo estaba en equilibro los mercados para que designasen el mejor uso de los recursos económicos).

Otro autor comentado es Thorstein Veblen, un observador crítico de una sociedad cambiante en los años 20 durante la creciente industrialización de Estados Unidos, el nuevo líder mundial y que generó grandes fortunas y la llamada Época Dorada (Mark Twain) bajo la que yacía una sociedad fabulosamente rica y derrochadora e inmoral. Los escritos de Veblen eran como piedras candentes lanzadas contra las mansiones de los ricos, dice el autor. En La Teoría de la clase ociosa, Veblen dijo que los individuos no toman decisiones en torno a qué comprar y cómo gastar su tiempo mediante cálculos racionales. Para entenderlos, hay que observar sus hábitos, instintos y pautas sociales pues hay "costumbres primitivas" o tribales que perduran en la economía moderna. Por ejemplo, compramos un reloj caro para obtener la aprobación de los demás (en otras sociedades, trabajar era degradante) y en Estados Unidos los nuevos ricos y los herederos de sus fortunas vivían de las rentas sin tener que trabajar. La compra de mansiones, abrigos y viajes a la Costa Azul era consumo ostentoso para presumir. Llamó a esos pocos privilegiados la clase ociosa. (usaban fracs y corbatas de seda para recalcar que no trabajaban en nada productivo; la ropa femenina era incómoda para mostrar que nunca había pelado una patata). Los vestidos eran muy caros para presumir de estatus. El consumo ostentoso era un despilfarro pero las clases bajas intentaban imitarlo. Por otro lado, retrató a un grupo de magnates de la industria y el ferrocarril (Vanderbilt, Drew) conocidos como los "barones ladrones" por su instinto depredatorio, que se engañaban unos a otros. [nota del lector: la historia recuerda mucho a La rebelión del Atlas, de Rand]. Frente a ello, estaba el instinto del trabajo útil.

Ver el resumen del libro "La teoría de la clase ociosa" de Thorstein Veblen en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/05/sociologia-estratificacion-social.html


A partir de la crisis de 1929, el economista que tuvo más importancia fue el británico John Maynard Keynes (formaba parte del Círculo de Bloomsbury junto a Virgina Woolf). Dijo que la obra de los economistas del siglo XIX (se centraba en el empleo de recursos escasos y en producir todo lo máximo posible) no podía explicar por qué los países quiebran como en la recesión iniciada con la Gran Depresión de 1929. Keynes dijo que nadie tenía la culpa de que la economía fuese mal (en los años 30 se redujo la producción a la mitad) pues esta funcionaba como un todo. No era tanto problema de escasez como de usar los recursos ya disponibles (la conexión entre producción y consumo estaba rota).

Keynes criticó la ley de Say, la cual dice que todo lo que se produce se venderá porque a las personas les importan los bienes útiles que poseen, por lo que las recesiones son imposibles y la economía tiene un nivel de gasto en el que todas las fábricas trabajan a su capacidad máxima y todo el mundo tiene trabajo. Funciona como el nivel del agua de una bañera: si el consumidor ahorra, es como si el agua se fugase por el desagüe (y hay más quiebras y despidos). La solución a una recesión, según esta ley, es enchufar un empalme con una manguera y verter más agua (inversiones e inyección de dinero en la economía) para llenar otra vez la bañera. Otra idea es abrir el grifo (bajar la tasa de interés pues el precio de pedir un préstamo se abarata y genera inversiones y la Economía se pone en pie por sí sola como un muelle elástico). Pero Keynes replicó que la tasa de interés no ayuda a convertir los ahorros extra en inversión y que las recesiones tenían lugar cuando una cantidad mayor a la que entra en la bañera sale de ella (porque los comerciantes se sienten pesimistas y no invierten como en 1930). En una recesión que generaba millones de desempleados involuntarios, el dinero se iba por el desagüe.

A raíz de estos razonamientos de Keynes, la Economía se dividió en Macroeconomía (estudia la economía como un todo, como el desempleo) y Microeconomía (estudia cómo los consumidores y las empresas individuales toman decisiones).

Ver el resumen del libro "Teoría general de la ocupación y el empleo" de John Maynard Keynes en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/06/teoria-general-de-la-ocupacion-el.html


El siguiente autor es el austríaco Joseph Schumpeter, que plasmó sus ideas en el libro Capitalismo, socialismo y democracia. Dice que los frutos del capitalismo moderno (amplia gama de bienes y nuevas tecnologías para producirlos) los crean personajes heroicos cual caballeros andantes: emprendedores como Vanderbilt (ferrocarriles) o Carnegie (acerías). Al canalizar su energía hacia la industria y no la batalla habrían creado riqueza para la sociedad gracias a sus inventos. Son conquistadores que no están preocupados por el dinero, que es el cuerpo y el alma que fluye por el organismo económico. Debido a estos emprendedores con éxito, pronto salen imitadores. Pero ser emprendedor también puede ser ruinoso, por lo que hay ciclos fluctuantes con épocas de innovación, espíritu emprendedor e imitación. Según dicho autor, el capitalismo es una economía en eterno movimiento sin equilibrio y no estática como un retrato (Jevons, Marshall). Las nuevas tecnologías acaban con las nuevas, lo que denominó destrucción creativa. Creía que los monopolios ayudaban a avanzar la economía porque en algunos sectores es necesaria una inversión inmensa. El problema es que cuando las empresas crecen se convierten en aburridas burocracias y dejan de innovar y genera intelectuales insatisfechos en la cima. El capitalismo (es cambio sin punto final) tampoco llegó a su fin porque surgió la llamada economía mixta (se implicó el Gobierno pero con soluciones cortoplacistas).

Ver el resumen del libro "Historia del análisis económico" de Joseph Schumpeter en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2012/12/historia-del-analisis-economico-de.html


Posteriormente, el libro explica la teoría de juegos (una interacción estratégica donde la conducta del rival nos influye y decidimos nuevas acciones y que sirve para analizar mercados complejos y realistas) y el dilema del prisionero (inventada por los matemáticos del Rand y usada para comprender las confesiones de un crimen de dos gánsteres detenidos en la cárcel o la carrera armamentística). Esta teoría, en la que unos jugadores pueden competir o cooperar, se usó mucho en la Guerra Fría ante el peligro de un ataque nuclear. John Nash descubrió una solución al juego (pensando por Von Neumann) sin pactos ni promesas mutuas. El resultado era el equilibrio de Nash en el que cada jugador hace lo mejor teniendo en cuenta lo que el otro jugador hace. Los jugadores, al actuar racionalmente, dan su mejor respuesta pero terminan en una posición que no es la mejor que tienen a su disposición. El dilema del prisionero, donde la cooperación está siempre en riesgo por la ausencia de pactos, aparece constantemente en la economía (por ejemplo, cuando dos competidores de petróleo o cuando intentan cerrar el mercado a un nuevo rival emprenden una bajada alocada de los precios que les perjudica a los dos). A veces, la solución pasa por hacer amenazas creíbles (la llamada Máquina del Juicio Final, programada para lanzar sus misiles en caso de ataque nuclear).

Niall Kishtainy también analiza las tesis de Friedich Hayek (mentorizado por Mises y economista rival de Keynes, quien decía que el Gobierno podía desatascar la economía y solucionar el desempleo). Hayek escribió el libro Camino de servidumbre donde alertó de la creciente intervención del Gobierno en la economía y el fin de la libertad del individuo (algo que equiparaba a la tiranía nazi).
La primera alarma surgió a raíz del best-seller Seguridad Social y servicios afines, de William Beveridge, quien proponía que el Gobierno protegiera a los individuos de las incertidumbres de los mercados, de perder sus trabajos, de no poder alimentar a sus hijos... Debía luchar contra cinco males: escasez, enfermedad, miseria, ignorancia y desempleo. En la postguerra había una economía mixta (un punto intermedio entre capitalismo y socialismo).

Hayek rechazó ese sistema porque el control estatal de la economía privaría a las personas de su libertad. El progreso había empoderado al individuo mediante mercados que no fueron creados por nadie. El problema surge cuando se quiere acelerar el progreso e interfiere el Gobierno en los mercados para atender los variados deseos de los ciudadanos (más piscinas, más museos). Recordó que en una economía de libre mercado, el vago pierde su empleo y dinero y ser embargado pero en una economía controlada por el Estado, puede ir a la cárcel o incluso ser ejecutado porque todas sus posesiones le pertenecen al Estado, y eso deriva en una tiranía. Aseguraba que sin libertad económica, la libertad política era imposible. Sin embargo, admitió que el Gobierno debía cubrir el desempleo y actuar en mercados donde no está la iniciativa privada, lo que le granjeó crueles críticas de Ayn Rand por no haber ido demasiado lejos.

Ver el resumen de "Camino de servidumbre" de Hayek en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2012/04/camino-de-servidumbre-de-friedrich.html


Posteriormente, Niall Kishtainy estudia la descolonización (iniciada con la independencia de Ghana en 1957) y los países en desarrollo, lo que denomina el Gran Impulso. Un autor de la época es Arthur Lewis, quien dijo que las economías de los países pobres tienen contrastes entre lo tradicional (vendedores ambulantes) y lo moderno (tiendas de lujo). Fundó el campo de la economía del desarrollo (progreso y mejora), junto con Paul Rosenstein-Rodan. Ambos creían que las nuevas naciones estaban lejos de alcanzar su potencial económico y las llamaron países subdesarrollados o en vías de desarrollo (la idea era convertir las granjas en fábricas aunque los mercados no funcionaban bien y había que recolocar a campesinos como obreros). Rosenstein-Rodan propuso que el Gobierno podía dar el salto haciendo inversiones masivas en la economía a través del Gran Impulso. Pero al vincular economía y política se generaron proyectos ineficientes.

Algunos países en desarrollo como Corea del Sur tuvieron éxito porque organizó chaebols (grandes negocios como Samsung y Hyundai con vínculos con el gobierno que recibían préstamos baratos para invertir en áreas clave protegidas de la competencia externa y encaminados a volverse competitivos para exportar bienes). Se crearon así los Tigres Asiáticos: Corea del Sur, Singapur, Taiwan y Hong Kong). En África, los Gobiernos causaron muchas quiebras y en los años 90 optaron por la privatización (liquidación de compañías estatales), lo que también decepcionó.

Otro economista de interés es Gary Becker, quien derribó la diferencia entre económico y social, por ejemplo, al aceptar pagar una multa como si fuese una tasa por un servicio. Utilizó principios económicos convencionales (las personas tienen un conjunto claro de preferencias que no cambian mucho) para analizar toda clase de comportamientos humanos. Las personas son racionales y calculan la forma de actuar que satisface mejor sus preferencias. Becker estudió el racismo en el trabajo y calculó el coeficiente de discriminación (lo que el jefe racista tiene que subir el sueldo a un empleado blanco respecto a un negro). Además de ineficiente, era inmoral.
Otra de las ideas de Becker fue los consumidores de tiempo (ver una saga de Star Wars, tener un bebé...). El ingreso salarial al que uno renuncia cuando se queda en casa con un consumidor de tiempo. Otra idea de Becker fue el capital humano (la idea de que las personas contribuyen a la producción del mismo modo que las máquinas y pueden mejorar su capital humano mediante títulos y diplomas). Hoy en día, los universitarios estudian para graduarse y tener mejores trabajos.

Otro concepto de interés es el crecimiento económico, cuya teoría fue desarrollada por Robert Solow y Trevor Swan. Dicen que los países ricos son aquellos que tienen mucho capital en comparación con la población, lo que significa que pueden producir muchos productos por persona (producción per cápita), por lo que es crucial también el ingreso per cápita. El problema es que cada vez que se invierte más, el producto extra mengua (rendimientos decrecientes del capital). Esto implica que conforme una economía incrementa más sus existencias de capital y su producción, su tasa de crecimiento disminuye y todas las ganancias extras del capital se agotan.
En la teoría de Solow, hay unos inputs (telas, papel) que se convierten en productos (pantalones). La fórmula es el conocimiento: cómo cortar la tela. El progreso tecnológico permite que se produzca más con el capital y la mano de obra y genera bienes nuevos.
Solow dice que los países pobres tenderán a alcanzar a los ricos porque crece a mayor velocidad. La Edad de Oro del crecimiento fue entre 1950 y 1970, donde las familias europeas tuvieron coche, electrodomésticos, televisiones y teléfonos, y aumentó el consumo, aunque el resto del mundo seguía en la pobreza porque la tecnología no es exógena (de algún lado tiene que salir). Solow concluye que el crecimiento tiende a desacelerarse.

Por su parte, Paul Romer consideró la tecnología como algo endógeno que se produce dentro del propio sistema económico. La gente inventa mejores motores para coches porque pueden ganar dinero vendiéndolos. Cada vez que se descubre algo, ese conocimiento se puede usar una y otra vez, por lo que es un bien no rival y puede seguir creciendo, generando mayor riqueza. El problema es que hay poca investigación respecto a la necesaria y obliga al Gobierno a costearla. Los países pequeños no tienen capacidad tan grande para generar ideas.

En los años 50, Kenneth Arrow y Gerard Debreu intentaron responder a la pregunta de por qué la economía de libre mercado no es un caos constante y funciona con plena armonía, por lo que propusieron la teoría del equilibrio parcial (hay movimientos ascendentes y descendentes (ondas) del mercado petrolero, por ejemplo, como si solo dependieran del precio del mismo pero también hay interacciones entre diferentes mercados como el petrolero y el automovilístico).

Fue Leon Walras (siglo XIX) quien propuso el equilibrio general (expresado en una ecuación de oferta y demanda). Para Arrow y Debreu esto ocurre cuando las preferencias del consumidor son racionales y generan una economía consistente, en reposo y sin ondas.

Posteriormente, Wilfredo Pareto indicó que un resultado es indeseable o ineficiente si es posible mejorar la situación de al menos una persona más sin perjudicar a otra. Cuando hay un intercambio, hay una mejora de Pareto, pero si no hay intercambio, los recursos de la economía no se encontrarían en su punto óptimo de uso. Un resultado económico tiene eficiencia de Pareto cuando se llevaron a cabo todos los intercambios y es imposible que nadie esté mejor sin provocar que otro esté peor. Hay una excepción: un supermillonario tiene todo el dinero y dona algo a los pobres, por lo que todos ganan menos él, que está algo peor.

Según Arrow y Debreu, si hay un equilibrio general, este debe tener eficiencia de Pareto. Es el llamado Primer  teorema fundamental de la economía del bienestar (no hay recursos desperdiciados). En el libre mercado, hay armonía y los deseos de las personas se equilibran y nada se desperdicia. El autor del libro advierte de que los resultados de los mercados, aunque sean eficientes, pueden ser muy injustos y recalca que los fundamentos de Arrow distan mucho del funcionamiento real de la economía (pues un comprador podría afectar a los precios de un mercado y ya no sería competitivo; además, también influyen las economías de escala lo que obliga a las grandes empresas a expandirse para ocupar todo el mercado; o cuando la contaminación perjudica a otros). Parece que el mensaje del teorema es que es poco probable que los mercados sean eficientes y tal vez el gobierno tenga que intervenir para impulsar la economía hacia la eficiencia (desintengrando monopolios o poniendo impuestos a la contaminación).

En los años 60, con un mundo dividido por la Guerra Fría (crisis de Cuba), destacó André Gunder Frank. autor del libro El desarrollo del subdesarrollo, quien estudió el capitalismo mundial de las grandes empresas (que reemplazaron a los colonizadores en la explotación del Tercer Mundo) como un centro del sistema con un núcleo de países ricos en Europa y América del Norte, y en el borde del sistema (la periferia), los países pobres de América Latina, Asia y África. Según este autor, el núcleo gana a expensas de la periferia y el destino de los países pobres depende de los países ricos por enriquecerse. Se conoce como la teoría de la dependencia. Decía que las injusticias son una parte inevitable del capitalismo.

Por su parte, otro teórico, Prebisch, vio la diferencia entre los países que exportaban productos primarios (café, azúcar) y los ricos que exportaban manufacturas como televisores y coches (productos en los que se gasta más dinero; sin embargo, nadie compra mucho más azúcar del necesario). Por ello, propuso que los países pobres se diversificasen en vez de especializarse y creasen su propia industria automovilística.

Finalmente, los Chicago Boys (economistas de libre mercado latinoamericanos educados en la Escuela de Chicago) tomaron el relevo en Chile en 1973.

 Sin embargo, finalmente, muchos economistas admitieron diversas injusticias existentes en el mercado mundial como decían los teóricos de la dependencia: los países desarrollados solían imponer un sistema que hacía que sus exportaciones se vendieran libremente en los países pobres o EE.UU. intervenía en el comercio y la política de América Latina. Por contra, los Tigres Asiáticos se enriquecieron.

Tras Keynes, surgieron sucesores como Samuelson, Hansen y Hicks, que matematizaron la economía keynesiana, guía para estudiantes y gobiernos desde 1946 para asegurarse de que la economía seguiría creciendo, caso de Kennedy (que propuso recortar impuestos mediante una política fiscal para que los consumidores gasten más con un efecto multiplicador). Según Keynes, las recesiones tienen lugar cuando los ahorros no se invierten en fábricas y maquinaria, las personas ahorran en vez de gastar, los comerciantes no invierten, hay menos gasto general y la economía deja de crecer.

Hay otro tipo de política llamada política monetaria que advierte de que cualquier elemento que altere la cantidad de dinero en la economía o la tasa de interés que se cobra por tomarlo prestado. El tipo más simple es imprimir moneda o comprar bonos (certificados que generan intereses a quien es su propietario). Una tasa de interés más baja estimula los negocios y hay más gasto en la economía.
Por tanto la teoría keynesiana funciona así: mayor oferta de dinero - tasas de interés más bajas - mayor inversión - mayor renta nacional y empleo. Pero, en el fondo, admite la teoría clásica de que el dinero no tiene impacto real en la economía (el dinero solo se usaba para comprar y vender cosas).

Bill Phillips descubrió que cuando el desempleo era elevado (había muchos recursos sin ser utilizados), la inflación (la rapidez con que suben los precios) tiende a ser baja. Cuando el desempleo era bajo, la inflación tendía a ser alta. Una curva (la curva de Phillips) vinculaba ambos extremos: un poco menos de desempleo venía acompañado de un poco más de inflación. Si la economía se deprimía, los gobiernos gastaban más reduciendo el paro a costa de mayor inflación. Y a la inversa, subía los impuestos o recortaba el gasto para desacelerar la economía. Pero en 1970, la inflación se disparó y los keynesianos perdieron su encanto.

El teórico James Buchanan se valió de un libro de Knut Wicksell para poner en duda al Estado (compuesto de funcionarios y políticos que no eran héroes desinteresados sino que tenían sus propios intereses y que hacían sus elecciones en función de ello de forma miserable y egoísta). Denominó a este nuevo campo la elección pública. Acusó a los gobiernos de los años 60 de gastar mucho y dar privilegios a los fabricantes proteccionistas para mantenerse en sus cargos pero sin mejorar el funcionamiento de los mercados. Esta ganancia extra por no haber hecho casi nada alienta la búsqueda de rentas (las empresas gastan dinero para persuadir a los gobiernos para que les de privilegios, lo que perjudica a los consumidores). También acusó a los keynesianos de gastar dinero por encima de lo recaudado en impuestos y generar un déficit presupuestario, lo que es premiado por los votantes de forma que el gasto seguirá creciendo. Pero se critica que los votantes actúen como hombres racionales que sopesan su voto.

Otro autor monetarista es Milton Friedman, que escribió Capitalismo y libertad, donde criticó la intervención gubernamental (controles en las rentas y establecimiento de salarios mínimos). Friedman rechazó la postura keynesiana de que un aumento de la oferta del dinero estimularía la economía y prefirió la política fiscal (gasto gubernamental e impuestos). La teoría monetarista se basa en la teoría cuantitativa del dinero y la velocidad de circulación del dinero (ritmo con el que la moneda cambia de manos, lo que permite duplicar la renta nacional). Sin una velocidad estable, el vínculo entre el dinero y la renta nacional es débil. Si la velocidad se reduce, la renta es la misma pero el dinero tiene efectos reales a corto plazo al aumentar el gasto y subir la producción. Pero al generarse inflación, se crea una ilusión monetaria (los trabajadores confunden los salarios nominales con los reales y al darse cuenta de su error dejan de trabajar tanto y la economía regresa al nivel original).

El gobierno puede volver a intentar inflar la economía como un alcohólico y elevar los salarios y los precios más hasta que los empleados se percatan del error y trabajan menos. Para Friedman no era una sorpresa que la curva de Phillips se estuviese desmoronando. Propuso que el gobierno se comprometa con una tasa fija para la oferta de dinero (del 3 %), de acuerdo con el crecimiento de la economía. Cree que la economía tiende a estabilizarse sola y la intervención gubernamental (como en 1930 o 1970) tiende a perjudicarla. Había que mejorar la oferta y no la demanda. Las ideas de Friedman basadas en la economía de la oferta fueron adoptadas por Reagan y Thatcher en los años 80.

Ver el libro Capitalismo y libertad de Milton Friedman en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2014/06/capitalismo-y-libertad-de-milton.html


Otros autores más actuales que menciona el libro son:

- John Muth, por su teoría de las expectativas racionales.

- Eugene Fama, que aplicó las expectativas racionales a los mercados financieros y su baja capacidad de predicción. De él es la hipótesis del mercado eficiente, en la que los precios de la Bolsa reflejan toda la información disponible.

- Robert Lucas: representante de la escuela neoclásica, estudió la compensación del mercado (los trabajadores entienden que sus salarios no se elevarán más y no trabajarán más, por lo que es imposible que el Gobierno estimule más la economía)

- George Soros y Paul Krugman, en el estudio de la especulación cuando se atacan los precios fijos cuando los gobiernos gastan demasiado. Uno protagonizó la crisis asiática de los años 90 y el otro la estudió.

Ver el resumen del libro "El retorno de la economía de la depresión" de Paul Krugman:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/04/el-retorno-la-economia-de-la-depresion.html

Ver el resumen del libro "Acabad ya con esta crisis" de Paul Krugman:


- Amartya Sen, sobre el desarrollo social como expresión de las comunidades para evitar las hambrunas gracias al apoyo mutuo.

Ver el resumen del libro "La idea de la Justicia" de Amartya Sen en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2012/12/la-idea-de-la-justicia-de-amartya-sen.html


- George Akerlof como estudioso del mercado de los limones (venta de coches de segunda mano malos, denominada la selección adversa porque el comprador ignora información relevante). Revela que en la economía algunos saben más que otros y creó el nuevo campo de la Economía de la información.

Ver el resumen del libro "Animal Spirits" de Akerlof en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/11/animal-spirits-de-george-akerlof-y.html

Ver el resumen del libro "La economía de la manipulación" de Akerlof y Schiller en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2016/07/la-economia-de-la-manipulacion-de.html


- Joseph Stiglitz, quien señala que el buen funcionamiento de los mercados financieros depende de que los prestamistas puedan evaluar de modo fidedigno cómo de fiables son aquellos a quienes les prestan el dinero y de que los inversores entiendan el carácter arriesgado de los proyectos de los que ponen su dinero. Sugirió que o la mano invisible no existe o está paralizada.

Ver el resumen del libro "El malestar en la globalización" de Stiglitz en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/05/el-malestar-en-la-globalizacion-de.html

Ver el resumen del libro "El precio de la desigualdad" de Stiglitz en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2012/10/el-precio-de-la-desigualdad-de-joseph-e.html

Ver el resumen del libro "La gran brecha" de Stiglitz en:


- Finn Kydland estudió la inconsistencia temporal (la creencia de los alumnos vagos de que los profesores no cumplirán sus amenazas si no entregan los deberes porque los tutores no quieren quedarse en clase más horas).

Prescott estudió el mismo problema, aplicado a la economía keynesiana de los años 70. Por eso, propusieron la teoría de la libertad discrecional de decidir (pues el gobierno produce acciones contraproducentes debido a su propia libertad de acción).

- Varias economistas feministas que estudiaron la economía y el papel de la mujer, tanto a la hora de cuidar a los hijos (o pagar por sus cuidados) como por qué son los salarios más bajos.

- Daniel Khaneman, que influyó en el campo de la economía conductual, junto a Richard Thaler (que propuso dar un empujón para generar conductas positivas). Estos teóricos probaron que los financieros que provocaron la crisis no se estaban guiando por juicios racionales sino que tomaban decisiones desenfrenadas.

Ver un resumen del libro "Pensar rápido, pensar despacio" de Daniel Khaneman en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2017/02/pensar-rapido-pensar-despacio-de-daniel.html


Ver un resumen del libro "Un pequeño empujón" de Richard Thaler en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2017/12/un-pequeno-empujon-nudge-de-richard-h.html

Ver un resumen del libro "Todo lo que he aprendido con la economía" de Richard Thaler en el siguiente link:


- Robert Shiller, que aplicó la economía conductual a los mercados financieros en su libro Exuberancia Irracional.

Ver el resumen del libro "Exuberancia irracional" de Shiller en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/11/exuberancia-irracional-de-robert-j.html

Ver el resumen del libro "La economía de la manipulación" de Akerlof y Schiller en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2016/07/la-economia-de-la-manipulacion-de.html


- Alvin Roth  propuso estudiar cómo donar el máximo número de riñones mediante un intercambio ventajoso. Es un diseño de mercados. Tuvo en cuenta la teoría de la subasta de William Vickrey  y su desarrollo valió para organizar exitosas subastas de telefonía.

- Hyman Minsky que teorizó sobre el momento Minsky, aplicado a la crisis del 2008. Es el momento en que el capitalismo se vuelve inestable mediante avanza en su desarrollo y se vuelve más arriesgado y las innovaciones en el mercado financiero generan financiamiento especulativo.

- Thomas Piketty y la desigualdad del 1 % basado en la formula "g: r  > g", donde R es la tasa de rédito sobre la riqueza y G el crecimiento de la economía. El gobierno, si quisiese, puede jugar con esta fórmula para reducir la desigualdad.

Ver el resumen del libro "El capital en el siglo XXI", de Piketty en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2014/04/el-capital-en-el-siglo-xxi-de-thomas.html

- Anthony Atkinson dijo que un salario mínimo generoso podría reducir la desigualdad y mejorar la eficiencia.