viernes, 24 de mayo de 2019

"Las consecuencias económicas de la paz", de John M. Keynes (1920)

Resumen del libro "Las consecuencias económicas de la paz", de John M. Keynes (1920)


Resumen original y actualizado en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/05/las-consecuencias-economicas-de-la-paz.html

Resumen elaborado por E. V. Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, economía internacional, historia económica, geopolítica

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Ficha técnica

Título: "As consecuencias económicas da paz"

Título original en inglés: "The Economic Consequences of the Peace"

Fecha de publicación: Nueva York, 1920

Autor: John Maynard Keynes

Publicación en gallego: Universidad de Santiago y Fundación BBVA, 2015,

Número de páginas: 248

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Texto de la contraportada

Traducción

"Al final de la Primera Guerra Mundial, los países vencedores, desigualmente afectados por la devastación bélica, dirigieron reclamaciones indemnizatorias contra Alemania, lo cual no era raro pues la avidez expansionista y belicismo del Reich fue determinante en la provocación del conflicto.

Pero, además de las indemnizaciones, en cantidades valoradas con absoluto exceso, el Tratado de Versalles de 1919 imponía duras limitaciones a la reconstrucción de la economía alemana, arrebatándole yacimientos, recursos, instalaciones productivas, medios de transporte e instrumentos jurídicos y políticos, que elevaban de raíz la reconstrucción del país.

John Maynard Keynes, que formaba parte del grupo de asesores del gobierno británico en las negociaciones de la Conferencia de Paz de París, advirtió a sus representantes gubernamentales de que tan excesivo comportamiento, además de romper el futuro económico de Alemania, tendría graves consecuencias para el futuro de Europa en su conjunto. Las consecuencias económicas de la paz, publicado en el mismo  año de la firma del Tratado de Versalles y que constituyó un clamoroso éxito editorial y pronto publicado a once idiomas, contenía la exposición de sus argumentos al respecto.

No se trata de un ensayo académico de lecciones de economía sino, más bien, de un alegato al sentido común, en el que se mezcla la pasión, la erudición, la crítica, la política y, sobre todo, la economía real. Keynes refleja, con elegancia, dominio de la lengua y dotes para la descripción, su malestar y preocupación sobre las duras y, en algún caso también, ambiguas disposiciones económicas del Tratado, que acabarían, según él, desmantelando la economía de Alemania y, en última instancia, socavando las perspectivas de la paz y la reconciliación.

Cuando el III Reich invade Polonia el 1 de septiembre de 1939, el valor profético de la obra de Keynes adquiere toda su trágica dimensión".

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ÍNDICE

Prólogo por Jaime  García-Lombardero y Viñas.

Las consecuencias económicas de la paz

1. Introducción

2. Europa antes de la guerra

Población

Organización

La psicología de la sociedad

La relación del Viejo Mundo con el Nuevo

3. La conferencia

4. El Tratado

5. Reparaciones

Compromisos adquiridos antes de las negociaciones de la paz

La Conferencia y las condiciones del Tratado

Capacidad de Alemania para pagar

La comisión de reparaciones

Las contrapropuestas alemanas

6. Europa después del Tratado

7. Los remedios

La revisión del Tratado

El arreglo de las deudas entre los aliados

Un préstamo internacional

Las relaciones de Europa Central con Rusia

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RESUMEN

Comentarios iniciales: La Primera Guerra Mundial supuso una enorme masacre que acabó casi en tablas y desgastó a toda Europa. Alemania, la principal potencia industrial de Europa, tuvo que pedir la paz a los aliados (Inglaterra, Francia, Italia, Benelux y Estados Unidos) a finales de 1918 para replegar a su Ejército al interior y evitar una revolución social como en Rusia. El kayser Guillermo II aceptó los once puntos del presidente de Estados Unidos para parar la guerra mediante un armisticio e iniciar la ronda de negociaciones.

Francia era las más interesada en hundir económicamente a Alemania porque lo tenía al otro lado de la frontera. Lo ideal para París era convertir a su poderoso vecino industrial en un pintoresco país pastoril lleno de praderas donde pastasen las ovejas. Por eso, el presidente Clemenceau presionó para imponer draconianas condiciones en los tratados que no les parecieron justas a los derrotados. Alemania sufría pérdidas territoriales en la Lorena y Alsacia, el estrecho de Danzing, parte de Chequia y debía devolver las tierras ganadas a los bolcheviques tras la firma de la paz en Brest-Litotwsky en 1917. También perdía sus colonias en África y el Pacífico. A todo ello se suma, la imposición de cuantiosas indemnizaciones de guerra y la intervención de sus minas de carbón en el Rhur e hierro, que eran la base industrial de Alemania. También perdía su mercado tradicional en Centroeuropa porque su aliado, el Imperio Austrohúngaro, se troceó en diversos países (Austria, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Checoslovaquia, Serbia...) y los hundió económicamente conformando un paupérrimo patio trasero. Además, Alemania perdía toda su flota y Ejército y solo quedaba con efectivos suficientes para mantener el control interno del país y evitar una revolución. Las enormes indemnizaciones de guerra, entre ellas al país neutral Bélgica y los pueblos franceses ocupados, hundieron a Alemania, disparó la hiperinflación y generaron protestas que fueron oportunistamente aprovechadas por Hitler y los nazis en la década de 1920.

Desde el punto de vista geopolítico, el mapa europeo posterior a 1918 era un puzzle salteado de estados pequeños e inestables y supuso la desaparición de cuatro imperios: el Reich alemán (que se transformó en la República de Weimar y perdió sus colonias en África, como Namibia, y el Pacífico), el imperio Austrohúngaro de los Habsburgo (dividido en una miríada de pequeños países), el Imperio Otomano (reducido a Anatolia y Constantinopla, y la liberación de Arabia, Egipto, Siria y Palestina, algunos de ellos protectorados británicos, franceses y rusos) y el Imperio Ruso (reconvertido en la URSS y sus repúblicas satélite).

Keynes, economista y diplomático, llegó con la delegación británica a París en 1919. Había grandes expectativas de cerrar un buen acuerdo de la mano del presidente Wilson. Pero Keynes prontó caló a los principales protagonistas:  Wilson parecía ser el alma mater de la paz pero estaba totalmente desorientado y perdido en medio de las intrigas europeas. Mientras, el presidente francés Clemenceau  y sus astutos consejeros movían los hilos por detrás para inflingir un castigo ejemplar a Alemania y anular durante generaciones a su rival. Según Keynes, los franceses retorcían el lenguaje para que, a ojos de Wilson, pareciese un tratado justo pero estaba finamente atado en los detalles y cláusulas ambiguas para hundir más a Alemania.

En el caso de Clemenceau, Keynes da de él un relato espeluznante. Lo describe de tal forma que en nuestros días recordaría a un siniestro oficial de La Estrella de la Muerte (de la saga Star Wars). Keynes se para a describir sus guantes y frías manos, así como su personalidad engreída y soberbia. Clemenceau había vivido la guerra con Prusia de 1873 que derrotó a Napoléon III y tenía en la cabeza la revancha. Retrataba perfectamente a los militares franceses que enviaban fríamente oleadas de millones de franceses a morir en las trincheras para ganar un kilómetro de tierra. Keynes repara en que Clemenceau es un político profesional que cuenta con asesores que le están trayendo continuamente noticias de todo lo que se mueve en los salones de la Conferencia de Paz. Es un político curtido al que no se le escapa detalle pues tiene oídos en todas partes y un equipo de habilidosos consejeros que se dedican a conspirar y tramar cláusulas ventajosas para Francia, por no decir abusivas.

Otra de las grandes descripciones de Keynes es la del presidente Wilson, el artífice de la paz pero que en París aparece como un pobre predicador presbiteriano al que nadie le hace caso. A todo ello, se suma que Wilson no acudió con consejeros y fue sin preparar un plan de paz por lo que no tenía un guion. Lo dejó todo a la improvisación y la providencia. Por eso, solo se fijaba en las grandes frases del tratado pero no en las consecuencias ocultas que habían introducido los franceses. 

Keynes recoge por ejemplo que los colonos alemanes en África perdían todas sus tierras y tenían que sufragar gastos de mantenimiento. Además, analizó la produccion de carbón de Alemania antes de la guerra y después (120 millones de toneladas y 90 respectivamente). Francia y Bélgica se llevaban parte de la producción de carbón (además de explotar los yacimientos del Ruhr). Según los cálculos de Keynes, Alemania solo podrían producir para consumo interno 60 millones y no era suficiente. Sus aliados, sobre todo Austria, quedarían descolgados y arruinados. Keynes consideraba que Alemania no podría sostener su industria y que las condiciones de los aliados eran abusivas (precisamente, esa era la intención de Francia, de alejar el problema de Alemania durante varias generaciones). 

Para Keynes, las cláusulas del Tratado eran humillantes para una Alemania que tenía atadas las manos para relanzar su industria (justo lo que quería Francia). Acusó a Wilson de ser un pobre ingenuo al que le habían colado, bajo la apariencia de hermosas frases sobre la paz, unas abusivas cláusulas que volverían nuevamente inestable a Europa con una Alemania llena de tensiones. 

La clave de Keynes está en la población: Alemania era un gigante de 60 a 80 millones de habitantes (frente a los 40 o 50 de Francia), por lo que si se presionaba la caldera, podía estallar. Vio la importancia del potencial de crecimiento de la población en Alemania ligado a problemas económicos para generar un gran conflicto.





lunes, 13 de mayo de 2019

"Miedo. Trump en la Casa Blanca", de Bob Woodward (2018)

Resumen del libro "Miedo. Trump en la Casa Blanca", de Bob Woodward (2018)

Resumen original y actualizado del libro en:

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, política, Estados Unidos, populismo

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Ficha técnica

Título: Miedo

Subtítulo:  en la Casa Blanca

Título en inglés: Fear. Trump in the White House

Autor: Bob Woodward

Año de publicación: 2018

Edición en español: Roca Editorial, Barcelona, 2018

Páginas: 454

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Biografía oficial del autor Bob Woodward (hasta 2019)

Bob Woodward es editor adjunto de The Washingtong Post, donde ha estado trabajando durante 47 años. Ha conseguido dos Premios Pulitzer, uno por la cobertura del escándalo Watergate para el Post junto a Carl Berstein, y otro, en 2003, como principal reportero que cubrió los ataques terroristas del 11 de septiembre. Es autor y coautor de 18 libros y todos ellos han llegado a ser best-sellers de no ficción. Doce de ellos han llegado al primer puesto de los más vendidos en Estados Unidos.

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Texto de la solapa

"La historia del presidente Trump desde dentro, como solo Bob Woodward podría contarla. Con ese forma de comunicar tan autoritaria, perfeccionada durante ocho presidencias desde Nixon a Obama, el autor Bob Woodward revela con una minuciosidad sin precedentes la tormentosa vida del presidente Donald Trump dentro de la Casa Blanca, así como los detalles intrínsecos sobre la toma de decisiones en política nacional e internacional.

Miedo es el retrato más íntimo que se haya publicado sobre un presidente en el poder durante su primer año de mandato.

Woodward extrae su información de cientos de horas de entrevistas con fuentes de primera mano, anotaciones de reuniones, diarios personales, archivos y documentos. Lleno de detalles del día a día, diálogos y documentación, Miedo hace un recorrido por las decisiones trascendentales en asuntos de ámbito internacional y nacional, y nos ofrece vívidos detalles de las negociaciones entre los abogados de Trump y Robert Mueller, el fiscal especial en las investigaciones sobre Rusia, exponiendo públicamente por primera vez las discusiones y estrategias que se fueron planteando reunión tras reunión. Revela cómo los altos cargos de la Casa Blanca de Trump tuvieron que organizarse para robar proyectos de decreto del Despacho Oval del presidente para que no creara normativas que pusieran en jaque operaciones de inteligencia cruciales.

"Era, prácticamente, un golpe de Estado administrativo - escribe Woodward-, una crisis nerviosa del poder ejecutivo en el país más poderoso del mundo"

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ÍNDICE

El libro tiene 42 capítulos pero no constan sus títulos

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RESUMEN

El libro arranca cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, exige a sus subordinados que redacten un borrador para abandonar el acuerdo de protección y comercio de Corea del Sur porque Estados Unidos tiene que pagarlo todo y los asiáticos son protegidos gratis. En un despiste, un ayudante retira el borrador de la mesa y lo destruye. Trump no se da cuenta y se olvida del tema.

El autor se pregunta si los colaboradores de Trump han dado un golpe palaciego con el objetivo de salvar el país de la ruina económica, al retirarse de tratados clave como los acuerdos Nafta (tratado comercial de EE.UU,, Canadá y México), el Tratado de París sobre el Cambio Climático o bien de otros como el de Corea del Sur, la retirada de Afganistán.

El libro arranca con la campaña electoral en la que Trump, a punto de arrojar la toalla decide seguir adelante, después de meter la pata con unos comentarios machistas y vejatorios hacia las mujeres, lo que le costó una bronca de su esposa, la cual lo defendió en público diciendo que ese no era el marido que conocía. Es ahí cuando sus colaboradores ven que él no quiere retractarse jamás porque lo ve como signo de debilidad. Echó la bronca a un ayudante porque se disculpó por él en la televisión: "Te has mostrado débil". Y lo echó del equipo. El estratega Steve Bannon logró la victoria de Trump animándole a seguir y centrándose solo en tres cuestiones: hacer América más grande, el problema de la inmigración y el muro y el regreso de las manufacturas. Sorprendentemente, Trump ganó las elecciones contra Hilary Clinton, algo que él ni se esperaba.

Uno de los personajes clave y que aparece como el más sensato es Cohn, un antiguo directivo de Goldman Sachs. El colaborador le intenta convencer de que la economía de Estados Unidos ha cambiado: donde antes había una sastrería ahora hay un Starbucks, las manufacturas se han ido a países más baratos porque a cambio producen bienes más baratos a los estadounidenses. Al irse las manufacturas, ahora hay más empleos en el sector servicios. Cohn sería un globalista que está en contra del proteccionismo y que intenta convencer al presidente de que retirarse de los tratados internacionales les hará perder comercio.

Otro frente de los colaboradores es Corea del Sur, importante socio comercial y aliado de Estados Unidos. Trump quiere retirarse del tratado comercial porque pierden dinero pero sus generales le convencen de que es necesario que EE.UU. siga en Corea porque sus bases detectaría el envío de misiles continentales desde Corea del Norte a Estados Unidos y podrían destruirlos a tiempo. Estar en Corea del Sur saldría más barato que enviar tres portaaviones a hacer el mismo trabajo. Del mismo modo, Trump argumenta que su amigo el presidente de China le está ayudando a controlar al dictador de Corea del Norte.

Respecto a Afganistán, Trump quiere retirar las tropas porque el Ejército no está ganando dinero allí. Los militares le convencen de que no se puede ir porque parecería que los talibanes han ganado la guerra (un empate técnico, en realidad) y por otra que no pueden permitir que el país se vuelva a convertir en un nido de terrorismo internacional. Trump acepta el argumento de evitar que Afganistán se desestabilice, por lo que manda un aviso a los talibanes para decirles que ni ellos han ganado la guerra ni los americanos tampoco.

En cuanto a Siria, una de las primeras órdenes de Trump fue eliminar al ISIS en Siria. Acusa a Obama de ser demasiado blando, lo que generó 400.000 fallecidos por no haber intervenido antes. Trump bombardea una base siria cuando el presidente sirio ataca con gas letal a unos bebés, según unas fotos que le mostró indignada su hija Melania. Un congresista (Graham) le recomienda a Trump: "Diles que tampoco tolerarás que lancen bombas barril a los niños".

Sobre Oriente Medio, el yerno de Trump lo convenció para organizar una cumbre con el favorito de Arabia Saudí, conocido como MSB, el príncipe heredero del trono. La cumbre se organizó en un tiempo récord y reforzó el papel del delfín. El plan era aislar  más a Irán, potencia rival en la zona. De todos modos, Trump no tiene claro por qué EE.UU. debe estar metido en el avispero de Oriente Medio.

En el libro se refleja la personalidad de Trump, que no da su brazo a torcer y que nunca admite estar equivocado, ni siquiera cuando el ataque racista de Charlotville. El presidente decía que había violencia entre los dos bandos pero sus colaboradores le convencieron para retractarse apelando a la unión del país. Al leer el comunicado, parecía un rehén leyendo a punta de pistola el comunicado.

El autor también menciona la preocupación de Trump por la trama rusa y cómo intentó echar a los fiscales que le estaban investigando. Se obsesionó con el tema y llamó al mejor abogado de la ciudad, que le cobraba un precio de amigo de 100.000 dólares al mes.

Otro aspecto de Trump es su falta de empatía con sus colaboradores. Cuando no lograron aprobar la derogación del Obamacare, despidió sin tapujos al responsable. Pasado un tiempo, lo llamó a ver qué tal le iba como si hubiera pasado nada. El autor supone que Trump no tenía conciencia de haber herido a su ayudante debido a su egoísmo y falta de empatía.

En cuanto al círculo más cercano de Trump, los que han visitado la Casa Blanca definen a cuatro personas (Ivanka Trump, Steve Bannon y otros dos) como depredadores naturales. "Es como meter un tiburón y una foca en un zoo sin paredes, o una serpiente y un ratón", dice. Se trata de asesores que entran y salen del despacho del presidente o se quedan a oír las conversaciones sin que nadie les pueda decir nada. Tras el cambio de personal y la llegada de Kerry, no se cortó esta anomalía.

El autor también se refiere al gatillo fácil de Trump respecto al envío de "tuits", incluso informando de destituciones un minuto después de hablar con el interesado y nombrando a su sucesor sin avisarle. Sus comentarios han causado dolor de cabeza.


(en preparación)





lunes, 6 de mayo de 2019

"El fin de la banca", de Jonathan McMillan (2014)

Resumen del libro "El fin de la banca", de Jonathan McMillan (2014)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/04/el-fin-de-la-banca-de-jonathan-mcmillan.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, finanzas, capitalismo, riesgo sistémico, sistema financiero, banca

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Ficha técnica

Título: "El fin de la banca"

Subtítulo: El dinero, el crédito y la revolución digital

Título en inglés: "The End of Banking"

Autor: Jonathan McMillan (nombre ficticio)

Fecha de publicación: 2014

Edición en español: Barcelona, 2018, editorial Penguin Random House Grupo Editorial

Páginas: 315

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Biografía del autor Jonathan McMillan (nombre ficticio)

Jonathan McMillan (nombre ficticio) es un seudónimo detrás del cual hay una extraña pareja. Uno trabaja para un gran banco global. Es un experto en finanzas a quien nada le gusta tanto como bucear entre balances, diagramas de flujo y datos de transacciones. En el desempeño de sus cargos ha obtenido información de primera mano sobre el funcionamiento de los centros financieros de Londres y Nueva York. El fin de la banca se publica bajo un seudónimo para proteger su identidad.

El otro autor es Jürg Müller, que optó por una trayectoria académica. Tiene un M.Phil. en Economía por la Universidad de Cambridge y es doctor en Económicas por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich. Su investigación ha abarcado el impacto de la regulación bancaria sobre la estabilidad macroeconómica y el bienestar. Actualmente es redactor de Economía en el Neue Zürcher Zeitung.

Se conocieron en la universidad, pero perdieron contacto al tomar distintos caminos. En 2011, volvieron a encontrarse en un pub londinense. Decepcionados ante el modo en que sus pares, desde la banca y el mundo académico, habían lidiado con la crisis, se decidieron a emprender juntos este libro, en el que comparten sus puntos de vista, complementarios, sobre el funcionamiento de la banca.

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Texto de la contraportada

"Hay vida más allá de los bancos.
En este revelador libro, Jonathan McMillan sortea la complejidad de las finanzas modernas para explicar cómo la banca ha estado a punto de acabar con nuestro sistema financiero. La banca ya no funciona, y la revolución digital es el elemento que permitirá dejarla atrás. Basándose en una profunda investigación y con un enfoque riguroso pero accesible, proporciona una alternativa a la banca innovadora y realista.

Jonathan McMillan, seudónimo de dos autores que conocen de primera mano los vericuetos de la banca, protagonizó un impresionante fenómeno de autopublicación y tienen el don de volver abordable y divertida la complejidad de los mecanismos financieros. El fin de la banca identifica la raíz de los problemas actuales y presenta un plan de acción valiente, original y adaptado al futuro".

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ÍNDICE

Primera parte. La banca en la era industrial

1. La necesidad de la banca

2. La mecánica de la banca tradicional

3. Los problemas de la banca

Segunda parte. La banca en la era digital

4. La actividad bancaria no es solo asunto de los bancos

5. La mecánica de la banca en la sombra

6. La crisis financiera de 2007-2008

7. El sistema financiero después de 2008

Tercera parte. Un sistema financiero para la era digital

8. La banca ha dejado de ser necesaria

9. Una contabilidad para el futuro: acabemos con la banca

10. El papel del sector público

11. Un panorama general

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RESUMEN

Comentarios iniciales: El libro estudia las tres fases de la banca: la banca tradicional de la era industrial, la desrregulada que conllevó la "banca en la sombra" o "banca paralela" mediante la creación de dinero con el crédito interno y que desembocó en la crisis del 2008, y finalmente, la banca digital.

La banca tradicional consiste en prestar dinero y guardarlo a salvo. La banca facilitó la creación de préstamos para el desarrollo industrial (que necesitaba una intensidad de capital cada vez mayor). El defecto de esta banca tradicional es que en un momento de crisis surge el pánico bancario y generan grandes recesiones como la de 1907 y 1929. Finalmente, el Estado estableció un marco regulador y establecía garantías para evitar pánicos y se establecieron requisitos de capital.

En la era digital, la banca se descontroló. El crédito fue registrado electrónicamente a partir de la década de 1970 y los bancos encontraron maneras de eludir las normas reguladoras. Se crearon fondos mutuos de inversión del mercado monetario (money market mutual fund, MMMF) que hicieron operaciones bancarias mediante una compleja red de balances lejos de la vigilancia de los reguladores. Esta banca no regulada se denomina "banca en la sombra" o "banca parelela" y, según los autores, en cuestión de decenios la banca paralela superó en importancia a la banca tradicional. Esta incapacidad para regular desembocó en la crisis financiera del 2007 y 2008.

Tras la crisis, el Estado rescató a los bancos "demasiado grandes para caer". Sin embargo, las entidades financieras siguen buscando agujeros en la regulación para escapar del control estatal. El autor considera que "en la era digital, la banca se ha descontrolado" y mientras el Estado ofrece garantías la regulación bancaria ya no es eficaz. Cree que la banca es un proyecto público-privado "disfuncional". "Las instituciones bancarias obtienen inmensos beneficios a base de asumir riesgos excesivos cuando las cosas van bien y los Estados absorben las pérdidas cuando llegan los malos tiempos".

En una tercera parte, el autor dice que la banca digital también permite otras salidas de "destrucción creativa" [nota del lector: en referencia al impulso emprendedor e innovador, como lo denominó Schumpeter] respecto al crédito y el dinero. Cita por ejemplo, los préstamos entre particulares (peer-to-peer, P2P), los mercados virtuales y las monedas digitales (que satisfacen la demanda doméstica de liquidez y de préstamos seguros) y proporcionan crédito a largo plazo para proyectos arriesgados. "La banca ya no es necesaria", dice el autor. "La tecnología de la información permite que el sistema financiero sostenga una economía descentralizada y del capital intensivo sin necesidad de recurrir a los bancos. Prescindir de ellos no pone en peligro la comodidad que supone para los particulares y las empresas no financieras administrar sus propios asuntos. En la era digital, la banca no solo se ha descontrolado, sino que ha perdido su razón de existir". dice el autor. Considera que la banca está obsoleta.

A ello se suman otros problemas como la asimetría de la información (la banca está mejor informada que el cliente que le pide un préstamo). Y hay intereses contrapuestos: el prestatario quiere grandes préstamos que venzan a largo plazo mientras que el prestamista prefiere dejar pequeños importes que venzan a corto plazo para arriesgarse lo menos posible. El "milagro de la banca" consiste en crear dinero interno con los depósitos que custodian de sus clientes, a los que también pagan intereses.

El autor insiste en que un Estado que de garantías totales a la banca es demasiado rentable pero caro para la sociedad. Por ello, propone acabar con la banca y liberalizar el préstamo. Las herramientas clave para liberarse de la banca y sostener un sistema de precios funcional serían la cuota de liquidez y la renta incondicional (renta básica). Explica que las funciones del dinero y del crédito (proporcionar un medio de pago instantáneo y uno aplazado) están relacionadas en un sistema bancario y las esferas pública y privada tampoco están separadas; lo que distorsiona los precios y provoca asignaciones erróneas de recursos en la economía real.

El autor insiste en que en un sistema financiero sin banca, las funciones del dinero y del crédito están separadas y corresponden al ámbito público (dinero) y al privado (crédito). Así, el sistema financiero podrá alimentar un sistema de precios funcional y sostener una economía descentralizada y de capital intensivo.

La creación de dinero interno

Una de las piezas clave de la banca es la creación del dinero interno. Por un lado, los prestatarios presta dinero a la banca y obtienen un interés a cambio; por otro, tienen rápido acceso a él. La cuenta corriente parece equivalente al dinero. La esencia de la banca, que funciona con una contabilidad doble (activo y pasivo) es diversificar sus inversiones; reciben el dinero de los impositores y conceden créditos a los prestatarios que cubren con ese dinero depositado. Pero, recalca el autor, también pueden conceder préstamos sin haber recibido antes dinero de ningún impositor pues al conceder un crédito, crean dinero.

El Estado crea al dinero externo y la banca, el dinero interno (y se puede utilizar como instrumento de cambio o como reserva de valor y tiene la misma unidad de cuenta que el dinero externo). El dinero interno son los depósitos, las cuentas bancarias pero con la transformación de activos los bancos pueden ofrecer unos depósitos que tienen el mismo valor que el dinero.

El autor explica este mecanismo con este ejemplo: Un banco abre una cuenta de 80 dólares de dinero externo (el real) con sus propios fondos y lo anota en el activo y como capital en el pasivo. Una clienta pide prestados 60 dólares y el banco expande el balance (en activos, un depósito y una cuenta de 60 euros a nombre de ella). Según el autor, esta es la forma de crear crédito de la nada pues pone dos contratos de crédito en la misma dimensión (un depósito y un préstamo de 60 dólares en las dos columnas del balance). Al pagar una compra, la clienta lo hace con un cheque a otro cliente del mismo banco, de forma que solo se hacen anotaciones sin que realmente circule dinero real. Poco a poco, el banco está transformando un crédito que había creado de la nada en dinero.

 El autor señala que en el actual sistema bancario, el dinero no es externo (el metálico) sino interno (fiduciario), lo que genera graves efectos secundarios (cuando no hay liquidez a causa de un pánico o estampida bancaria /  una crisis crediticia al no poder financiar la misma cantidad de crédito / la deflación o la destrucción de dinero interno). La solución ha sido las garantías del Estado, que a su vez tienen inconvenientes como el "riesgo moral" (asumir grandes riesgos sabiendo que el Estado va a ser el prestamista de última instancia y que va a ir al rescate con dinero público) por lo que los gobiernos tuvieron que hacer una regulación bancaria para evitar que nadie se aprovechase. Entre las regulaciones están los acuerdos de capital de Basilea I (requisitos de capital con ponderación de riesgos y fondos propios que establecen una cuota de capital para evitar la falta de liquidez pero fracasaron porque regulaban a los bancos pero no la actividad bancaria). El problema es que al regulador le cuesta ponderar si un banco tiene más riesgos y debe aportar más capital.

El Estado también puede hacer operaciones de mercado abierto como "reportos" (acuerdos de recompra con los bancos; es similar a un préstamo avalado a corto plazo) y se beneficia con el "señoreaje" (un beneficio de la creación de dinero externo).

La banca en la sombra

La banca en la sombra surgió con la revolución digital, que permitió diseccionar, desmenuzar y redistribuir el crédito en una cadena de balances con un coste mínimo.
El autor define la banca en la sombra como una serie de instituciones y redes financieras distintas pero solo la emplea para hablar de la creación de dinero a partir del crédito fuera del sector bancario tradicional y cuya actividad se ejerce fuera de la vista de los reguladores bancarios. En 1970, la banca en la sombra era inexistente pero en el 2007-2008 ya superaba a la banca tradicional.

La banca en la sombra surgió con los MMMF (dichos entes no eran considerados bancos porque no ofrecían depósitos y se dedicaban a emitir contratos similares a los del depósito (en pasivos) y contratos de crédito de bajo riesgo y vencimiento a corto plazo (en activos). Creaban dinero a partir del crédito sin estar sujetas a regulación. El truco, para eludir al regulador, era que los bancos transferían sus activos a hojas de balance separadas y mantenían el riesgo económico y sin someterse a los requisitos de capital sin jugarse más fondos propios (arbitraje regulatorio del capital).

El autor explica que con la tecnología digital se ha creado un sistema financiero virtual en el que es posible pasar los contratos financieros de una entidad a otra con unos cuantos de golpes de ratón o de pantalla generando dinero líquido.

El autor menciona tres tipos de transformaciones: del importe nocional, del riesgo crediticio (mediante diversificación, estructuración, avales y coberturas de seguro) y del vencimiento (mediante la oferta de liquidez contractual). Usando seis técnicas financieras de la banca (la puesta en común, la diversificación, la estructuración, la presentación de avales, la protección del seguro y la liquidez contractual) cualquier empresa con una hoja de balance puede crear dinero a partir del crédito. La banca en la sombra consiste en ejercer la actividad bancaria en una serie de balances interconectados. Había una serie de pasos en los balances para crear dinero interno.

Uno de los trucos fue la titulación (que combina la puesta en común, la diversificación y la estructuración). Primero, los  bancos crean una sociedad de responsabilidad limitada (entidad de cometido especial ECE), la cual no produce nada, solo es un balance separado que compra una cartera variada de préstamos sin liquidez a la institución patrocinadora. La ECE emite deuda en forma de bonos de titulación de activos (BTA) respaldados por una cartera diversificada de préstamos. Luego, los BTA se dividen en tramos para evitar riesgos por mala calidad y es puntuada con éxito por una agencia de calificación. Luego, el ECE emite otro título de obligación de deuda garantizada (CDO). Los BTA están respaldados por préstamos y las CDO están respaldados por BTA. Las CDO luego pueden volver a titulizarse (CDO2, CDO3...). Poco a poco, se diluye el riesgo del banco real y debe tener una cuota menor de liquidez. Todo esto se usa como aval y los "reportos" (recompras) transforman el riesgo crediticio.
El autor resume todo este proceso así: Los préstamos sin liquidez se titulizan para convertirlos en BTA y en CDO, que pueden emplearse como avales en los reportos. Los préstamos de riesgo a largo plazo se financian con créditos prácticamente sin riesgo y con liquidez contractual. Es casi crear dinero a partir del crédito.

En general, la banca en la sombra funciona como un multiplicador de dinero que depende de la percepción del riesgo crediticio que tengan los participantes en el mercado financiero. Por un lado, hay un colchón de capital necesario para la titulación y en el recorte aplicado por los prestamistas del reporto. Hay una rápida expansión del crédito y del dinero interno. Por otro lado, el círculo virtuoso de creación de dinero puede volverse vicioso pues la banca en la sombra tiene los mismos puntos débiles que la banca tradicional (pánico bancario, lo que pasó con la crisis del 2007-2008).

Las propuestas de un sistema financiero sin banca en la era digital

El autor define un sistema financiero sin actividad bancaria como un sistema financiero sin dinero interno, lo que no implica que un sistema financiero sin instituciones financieras que presten servicios de pago, asesoramiento sobre inversiones y gestión de activos. También debe haber instituciones que procesen las solicitudes de préstamos y ofrezcan a las empresas el acceso a los mercados de capital.

El autor explica cómo evitar la reaparición de la banca, cómo cambiar la política monetaria en un mundo sin dinero interno y cómo afectarán esos cambios a la economía.

Sostiene que la banca ya no es necesaria para emparejar a los prestatarios y los prestamistas a través del préstamo sin intermediarios (desintermediado). Sostiene que en la era digital se pueden emitir créditos por valores muy pequeños (diversificando los riesgos) y además los clientes pueden tener una relación crediticia con muchos acreedores.

 El autor argumenta que las plataformas de préstamos entre particulares P2P (peer-to-peer) demuestran que el préstamo desintermediado permite la puesta en común y la diversificación de riesgos para las personas y las pequeñas empresas. Los particulares pueden repartir sus ahorros en pequeñas cantidades y prestarlos a miles de prestatarios y tanto las pequeñas empresas como las personas pueden reunir dinero de miles de prestamistas. No se puede controlar a todos los prestatarios (lo que excluye el riesgo moral de la asimetría de la información).

Para vigilar la calidad de los solicitantes del crédito, dado que estos son individuos sin capacidad para emitir informes corporativos de una agencia de calificación, se puede usar la puntuación crediticia (que se realiza con antecedentes de pago, datos sobre ingresos) y son más fiables que la sensación basada en relaciones personales (el director del banco).

Otra posibilidad es que Internet coloca a los prestamistas en una posición todavía mejor para evaluar y comparar a los controladores delegados. Algunas plataformas de Internet dan datos sobre el rendimiento expost de los préstamos, los modelos de puntuación de crédito utilizados y los datos empleados para esos modelos. Estas asimetrías de la información se resuelven al igual que las plataformas de viajes donde los clientes puntúan la calidad y el servicio de hoteles, restaurantes o destinos turísticos.
"En la era digital, la actividad bancaria ya no aporta valor añadido en la resolución de las asimetrías de información y de los conflictos de intereses", dice el autor.

Otra ventaja es la liquidez de mercado de bienes y servicios (por ejemplo, ahora es fácil vender rápidamente en Internet un regalo que no gusta porque la red social funciona como un mercado virtual), Lo mismo podría funcionar para los bonos. Y además Internet disminuye la información privilegiada.

Respecto al sistema de pagos, Internet es muy cómodo porque permite hacer anotaciones contables sin dinero físico o a través de las monedas digitales (dinero externo virtual).

Otra figura que sustituye al banco (depósito) es el custodio (por ejemplo, un asesor financiero) que centraliza los pagos e inversiones.

El hecho de que la banca siga dominando el panorama financiero se debe a varios factores. Por ejemplo, está subsidiada y para las instituciones no bancarias es difícil competir. Los gobiernos han planteado alternativas a la banca como la "banca estrecha" (narrow banking), que las reduciría a solo guardar dinero. Otra idea es la banca de uso limitado que revisa las instituciones financieras (funcionan como fondos mútuos). Habría otras restricciones a las prácticas anteriores de la banca y propone instaurar una norma de solvencia sistémica.

Por parte del sector público, este tendría que inyectar dinero de forma incondicional a todos los ciudadanos (en vez de rescatar a los bancos, que tienen acceso privilegiado a los fondos públicos y que luego usan para comprar activos financieros en vez de dedicarlos a la economía real). El concepto de renta incondicional (da igual edad, sexo, empleo o desempleo) se parece a la renta básica garantizada pero es mucho menor y no es fija, solo se emite de forma constante y generalizada para que la gente consuma. A mayores, la política monetaria debería ser independiente del Gobierno para evitar que el dinero se dirija hacia a algún sitio en concreto.

Cree que hay que separar la banca del sector público para que esta no tenga que cargar con sus riesgos y no puede dedicarse a garantizar dinero interno porque así no es creíble la estabilidad de precios. El autor concluye que el riesgo debe asumirlo quienes también disfrutan de los posibles beneficios.

En resumen, el autor propone unos mínimos cambios legales para acabar con la banca, como una norma de solvencia sistémica al derecho de sociedades y ajustar la política monetaria. Dice que esto es más fácil de hacer que desenmarañar el complejo viejo sistema bancario, el cual está descontrolado y lleno de interdependencias financieras. La actual regulación es un desperdicio de recursos, según el autor. "Sí hay una alternativa", dice.

lunes, 29 de abril de 2019

"¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?", de Katrine Marçal (2012)

Resumen del libro "¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?", de Katrine Marçal (2012)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/05/quien-le-hacia-la-cena-adam-smith-de.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, economía política, libre mercado

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Ficha técnica

Título: "¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?"

Subtítulo: Una historia de las mujeres y la economía

Título en sueco: "Det enda könet"

Autora: Katrine Marçal

Publicado en Estocolmo, Suecia, 2012

El resumen se realiza de una segunda versión, posiblemente escrita en el 2014 o 2015.

Editorial en español: Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2016

Número de páginas: 220

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Biografía de la autora

Katrine Marçal es la jefa de opinión de Aftonbladet, el principal periódico de Suecia, donde escribe sobre política, economía y feminismo. Vive en Londres.

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Texto de la contraportada

"La economía vista desde un prisma totalmente distinto y feminista (...) Audaz e iluminador". Will Hutton

Adam Smith, el padre de la economía moderna, escribió que no era por la benevolencia del carnicero y el panadero por lo que podíamos comer cada noche, sino porque ambos se preocupaban por su propio bienestar, así, el ánimo de lucro hacía girar el mundo y nació el Homo economicus. Cínico y egoísta, el Homo economicus ha dominado nuestra concepción del mundo desde entonces y su influencia se ha extendido desde el mercado hasta la manera como compramos, trabajamos y flirteamos. Sin embargo, Adam Smith cenaba cada noche gracias a que su madre le preparaba la cena y no lo hacía por egoísmo, sino por amor.

Hoy la economía se centra en el interés propio y excluye cualquier otra motivación. Ignora el trabajo no remunerado de criar, cuidar, limpiar y cocinar. E insiste en que si a las mujeres se les paga menos es porque su trabajo vale menos, ¿por qué si no? La economía nos ha contado una historia sobre cómo funciona el mundo y nos la hemos creído hasta el final. Pero ha llegada el momento de cambiar esa historia. En esta atrevida mirada a la crisis actual, Katrine Marçal se enfrenta al mayor mito de la actualidad y nos anima a acabar con el Homo economicus de una vez por todas".

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RESUMEN

1. En el que nos adentramos en el universo de la economía y nos preguntamos quién era la madre de Adam Smith.

2. En el que nos presentan al hombre económico y vemos lo tremendamente seductor que es

3. En el que queda claro que el hombre económico no es mujer

4. En el que nos damos cuenta de que nuestro pacto con el hombre económico no ha dado los resultados que esperábamos

5. En el que añadimos las mujeres a la mezcla y agitamos

6. En el que Las Vegas y Wall Street confluyen

7. En el que la economía mundial se va al garete

8. En el que advertimos que los hombres tampoco son como el hombre económico.

9. En el que resulta que los incentivos económicos no funcionan de forma tan sencilla como pensamos

10. En el que razonamos que uno no es egoísta solo porque quiera más dinero

11. En el que constatamos que uno menos uno sigue siendo cero

12. En el que todos nos convertimos en emprendedores

13. En el que constatamos que un útero no es una cápsula espacial

14. En el que descubrimos en el hombre económico una profundidad y unos miedos insospechados

15. En el que observamos que el protagonista del gran relato contemporáneo tiene un único sexo

16. En el que concluimos que cada sociedad sufre en consonancia con su grado de estupidez. Y, con ello, nos despedimos

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RESUMEN

Comentarios iniciales: La autora considera que el "homo economicus" (el individuo racional que actúa egoístamente y en su propio interés de forma que la suma de egoísmos beneficia a toda la sociedad) es una falacia de la Ilustración y que la realidad es que hay un gran remanente de solidaridad y un trabajo no remunerado efectuado por las mujeres en el hogar y el cuidado de los niños. De ahí, el título del libro: "¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?". Era su madre, la cual no cobraba por servir la comida a su hijo, el cual disponía de tiempo libre para meditar y escribir sobre sus elucubraciones económicas. De fondo, trasluce una crítica al libre mercado, demasiado simplista, y que ignora el profundo papel desempeñado por la acción pública. La autora hunde la imagen del "Homo economicus" pues dice que, o bien es una falacia que no existe, o a lo sumo tendría la mentalidad egoísta de un niño de 4 años. De hecho, dice que el protagonista de su historia "no existe" ni se parece a nadie de la realidad. Al igual que otros autores, cree que esta visión seductora nos la han inculcado hasta formar parte de nosotros hasta permitir que predomine sobre otros valores en nuestra vida diaria.

Capítulo 1

La autora arranca el libro recordando que feminismo y economía van de la mano: la escritora Virginia Wolf quería una habitación propia y eso cuesta dinero. Indica que el objetivo del movimiento feminista fue hacerse con dinero y otros privilegios tradicionales acaparados por los hombres a cambio de cosas como "el derecho a llorar en público". 

Marçal recuerda el fatídico 15 de septiembre del 2008, cuando Lehman Brothers se declaró en quiebra y arrastró consigo a millones de empleados por todo el mundo. La autora recuerda que nos habían dicho que si estábamos callados y no dábamos la lata, el sistema funcionaría por sí solo, bastaba con que dejásemos la economía en manos de expertos, pero era mentira. Todo iba a cambiar pero, en el 2014, el sector financiero se ha recuperado y los beneficios, salarios, dividendos y primas volvieron a su nivel previo a la crisis.

La autora sostiene que los fondos islandeses dirigidos por mujeres lograron sobrevivir porque los hombres superhormonados asumieron riesgos excesivos. Dice que un mundo donde las mujeres dominasen Wall Street sería radicalmente diferente del actual (habría una Lehman Sisters que seguiría todavía en funcionamiento sin sobreesponerse al mercado sobredimensionado mercado inmobiliario estadounidense).

Marçal insiste en que la mujer ha trabajado siempre pero ahora ha cambiado el trabajo de casa por la oficina (la mitad de la población ha trasladado el grueso de su actividad de la esfera doméstica al mercado). Lo califica como un cambio social y económico enorme, "hemos saltado de un sistema económico a otro sin darnos realmente cuenta del salto".  De cuatro hijos se pasó a una ejecutiva con su bebé en el maletín o a una joven de clase obrera adolescente con un bebé en un piso de protección oficial. Pero incluso en Suecia las mujeres ganan menos que los hombres y hay pocas en puestos de mando. Ironiza con que el presidente de la FED suele ser nombrado "hombre del año" por bajar los tipos de interés y salvar la civilización occidental.

La autora se pregunta ¿cómo llegamos a tener nuestra comida en la mesa? Se pregunta por qué recorrimos al egoísmo en vez del amor (un bien escaso). Adam Smith indicó que "No de la benevolencia del carnicero, el cervecero y del panadero, sino de sus miras al interés propio, es de quién esperamos y debemos esperar nuestro alimento". Mientras el interés propio es inagotable, el amor es un bien escaso (mejor guardarlo para usos privados). "Adam Smith nos contó el cuento de por qué el libre mercado era la mejor manera de crear una economía eficaz, introducía las ideas radicales de libertad y autonomía". Eliminando aranceles y regulaciones, la economía marchará sobre ruedas y el pan nos esperará todos los días en la estantería del supermercado (y no en las estanterías vacías de la Unión Soviética). La idea es que la gente hace lo que hace para obtener algún beneficio, no es muy halagador pero es la realidad, es el principio rector que cohesiona la realidad "como una mano invisible". Esa es la paradoja, dice la autora.

Respecto a la "mano invisible" (todo lo mueve, lo controla todo, lo decide todo sin verla ni percibirla) es algo que surge de las acciones y decisiones individuales (una mano que hace girar el sistema desde el interior). Está en sintonía como que lo dijo el físico Newton y sus leyes del Sistema Solar (un dispositivo automático que giraba solo). En realidad, una vez descifradas estas leyes, la sociedad sería un reloj que funcionase a la perfección. De ahí surgió una economía lógica, racional y predecible.

La autora indica que "muchos queremos vivir en una economía de mercado pero no en una sociedad de mercado aunque lo uno va con lo otro". 

"Cuando Adam Smith se sentaba a cenar, pensaba que si tenía la comida en la mesa no era porque les cayera bien el carnicero y al panadero, sino porque estos perseguían sus propios intereses por medio del comecio. Era, por tanto, el interés propio el que le servía la cena. Sin embargo, ¿era así realmente? ¿Quién le preparaba, a la hora de la verdad, ese filete a Adam Smith? Él nunca se casó. El padre de la ciencia económica vivió la mayor parte de su vida con su madre, que se encargaba de la casa mientras un primo gestionaba las finanzas". La autora añade que la madre se mudó a vivir con su hijo a Edimburgo y que lo cuidó siempre. "Ella es la parte que Adam Smith pasó por alto", dice Marçal. El carnicero, el panadero y el cervecero tenían esposas, madres o hermanas que dedicaban horas a cuidar a los niños, limpiar el hogar, preparar la comida, lavar la ropa, servir de paño de lágrimas y discutir con los vecinos. "El mercado se basa siempre en otro tipo de economía que raramente tenemos en cuenta", dice la autora. Se queja de que nadie reconoce en el PIB el trabajo de la niña de 11 años que recorre todos los días 15 kilómetros para recoger agua o leña para su familia. El trabajo femenino en el hogar no se considera "trabajo productivo" en los modelos económicos estándar. "Fuera del alcance de la mano invisible se encuentra el sexo invisible", dice. Así como hay un "segundo sexo" hay una "segunda economía" que ayuda a hacer "el trabajo que cuenta".

La autora recalca: "Adam Smith logró responder la pregunta fundamental de la Economía solo a medias. Si tenía asegurada la comida no era solo porque los comerciantes sirvieran a sus intereses propios sino que también la tenía asegurada porque su madre se encargaba de ponérsela en la mesa todos los días". La economía se cimienta no solo en una "mano invisible" sino también en un "corazón invisible" (una visión demasiado idealizada de los deberes de la mujer, según dice Marçal). El cuento de Smith es que el egoísmo y la codicia, gracias a la mano invisible, se puede transformar en armonía y equilibrio.

Capítulo 2

La autora compara al "hombre económico" con el náufrago Robinson Crusoe como un emprendedor moderno libre de la opresión que tomaba decisiones óptimas: vive aislado (el consabido "ceteris paribus" de los economistas para aislar una variable sin que cambien las demás) y no se haya sujeto a leyes ni códigos sociales. Actúa solo movido por el interés propio. En el mercado, somos libres e independientes como Crusoe. Pero la autora replica que el náufrago usaba herramientas (hechas previamente por fabricantes) para hacer cosas en la isla y dominar la naturaleza. James Joyce lo describió como "terquedad, inteligencia lenta pero eficaz, apatía sexual y cálculo taciturno". La autora añade: "Robinson Crusoe es ante todo un paradigma del hombre económico, el Homo economicus.

Según la autora, la ciencia decidió que su objeto de estudio iba a ser el individuo y precisó crear un relato simplificado acerca de cómo este individuo actuaba. Así nació el modelo de conducta humana que ha definido nuestro pensamiento económico". El hombre económico es seductor, se guía por el sentido común y es racional y tiene un deseo ilimitado de poseer cosas y elige ante la escasez según un coste de oportunidad o preferencias, y también es enormemente predecible (lo que se puede expresar matemáticamente) y preverse su comportamiento. Lucha y dice: "Esto es mío". Los modelos estándar de los economistas dicen que esta persona, básicamente, es la esencia de lo que somos. "Al final de la película, el hombre económico cabalga siempre solitario hacia el atardecer". Por ello, critica la autora, "los sentimientos, el altruismo, la compasión y la solidaridad no forman parte de las teorías económicas estándar". Sin abejas egoístas no hay miel. El egoísmo y la codicia como valores morales. No hay sociedad, solo individuos.

La autora lamenta que el "cuento bonito" del mercado que iba a traer paz y armonía gracias al comercio impulsado por el egoísmo desembocó en dos guerras mundiales, experiencia que demuestra que el hombre no es tan simple.

Capítulo 3

La autora indica dónde encaja la mujer en el libre mercado: "Mientras el hombre ha representado el interés propio, la mujer ha venido a representar el frágil amor que debe ahorrarse y preservarse. Mediante su exclusión". Criar a hijos o lavar la ropa no eran bienes tangibles que se pudiesen intercambiar por lo que el trabajo femenino (tareas del hogar cíclicas) se volvió invisible. Gary Becker empezó a cuantificar ese trabajo doméstico, la discriminación y la vida familiar en sus modelos económicos (algo que criticó el filósofo Foucault). Los economistas de Chicago razonaron: ¿Por qué la mujer se casa? Para maximizar sus beneficios ¿Por qué la gente se divorcia? Para maximizar sus beneficios. ¿Por qué trae hijos al mundo? Para maximizar sus beneficios. Si las mujeres ganaban menos era porque merecían cobrar menos pues el mercado siempre tenía razón (tenían salarios bajos porque eran menos productivas porque en vez de ver la tele como el hombre tras volver del trabajo se dedicaban a hacer tareas domésticas y se cansaban más). La autora replica que muchas mujeres estudiaron pero siguieron ganando menos y ve discriminación. Añade que no hay nada que la haga más adecuada biológicamente para el trabajo doméstico. Aunque se piense que especializar los trabajos y dedicarse la mujer al hogar para maximizar la utilidad familiar tiene un pero: el hombre trae el dinero y hay un desequilibrio de poder.

El hombre económico (racional y conquistador del mundo) se contrapone a la mujer (con sentimientos. dependiente, afectuosa, abnegada): "Alguien tiene que cocinar ese filete para que Adam Smith pueda decir que quien cocina el filete no importa", dice la autora.

Capítulo 4

La autora examina el "crecimiento económico", una solución a la crisis impulsada por Keynes. El objetivo era salir de la pobreza y luego dedicarnos al arte de vivir bien y deshacerse del hombre económico, al que veía como un individuo con tendencias criminales y patológicas que daban escalofríos. Pero una vez que fuimos ricos, el sueño no se ha cumplido y la sociedad sigue obsesionada con la economía (el hombre económico no se ha hecho a un lado, ha tomado el mando).

La autora critica libros como Freakonomics, donde explica la vida cotidiana (como encontrar pareja) desde los incentivos económicos. El libro defiende que la lógica del mercado explica todos los aspectos del ser humano, nuestro pensamiento y conducta. Se aplica a todo: al placer, al arte... en vez de examinar cómo funcionan realmente los mercados (demasiado inclinados hacia los más ricos, dice la autora). Ser libre es como decir que no se tiene nada que perder.
 A pesar de todo ello, los problemas económicos en el mundo están lejos de ser resueltos (países ricos y otros en extrema pobreza, donde se defiende que países pobres acepten industrias contaminantes o residuos tóxicos porque es lo "más racional". Pero aunque la lógica económica es impecable y aplastante, el razonamiento es demencial).

Capítulo 5

La autora examina el trabajo femenino. Al entrar en el mercado remunerado, la mujer se ha liberado de parte de las tareas domésticas (que aunque requieren un gran esfuerzo, como carretar 10 kilómetros un cubo de agua o buscar leña para el fuego, no son incluidas en las estadísticas del PIB. Hay un chiste de economistas: Si un hombre se casa con su ama de llaves, disminuye el PIB). Allí, la mujer también se convierte en un hombre económico y demostrar su valía, lo que es una forma de excluirla. En Canadá, calcularon que el trabajo no remunerado en casa supone el 30 % del PIB.

A ello se suma la depresión de las amas de casa ricas y de las estudiantes con más altas calificaciones por la sensación de no estar a la altura, las mujeres de Occidente se sienten más desgraciadas en las últimas décadas (Se les dice: sé más firme y enérgica en tu trabajo, reduce tu jornada laboral, encuentra la pareja adecuada, organízate mejor, simplifica tu vida, vacía y ordena tu bolso, practica tu yoga y mira el reloj). [ nota del lector: y ahora ordena tu armario según las técnicas de la japonesa Mari Kondo] La autora añade: La mujer se convierte en una bomba de fertilidad que estalla justo cuando va a ser ascendida en su trabajo. O lo haces todo o eres una inúltil, parece ser el mensaje. Se las incitó a competir (como haría un hombre) en vez de dejarlas ser ellas mismas.

Capítulo 6

Examina la introducción de los cálculos y modelos matemáticos en la guerra (calcular la posición futura de un avión para derribarlo a cañonazos) o en la economía (actividad financiera convertida en casino, teoría de juegos en la que el mercado es puro azar y no tiene memoria, de forma que no se pueden formar burbujas porque el mercado las corregirá). Pero la autora replica que la economía no es física pura pues los mercados dependen de personas que tienen sentimientos y las hace impredecibles.

Este razonamiento se basa en tres axiomas: 1) los inversores y compradores son racionales 2) todo el mundo tiene acceso a la misma información y la interpreta de las misma manera 3) ambas partes adoptan sus decisiones de forma independiente sin influencia mutua.
Por tanto, el mercado es eficiente se erige como una inteligencia colectiva superior que nos dirige, disciplina y no puede estar equivocado. La teoría matemática lo expresa como una oferta y demanda. Pero todo esto funciona en un mundo estático, solo es una historia reconfortante para no tener que hacer colas como en la antigua URSS, dice la autora. "El mercado eficiente es el mayor error de la historia económica financiera", dice. Hasta George Soros dice que el mercado funciona mal "siempre". El 15 de septiembre del 2008 se acabó con esas teorías del mercado.



Capítulo 7

La autora echa un vistazo a cómo se desarrolló la crisis del 2008 en la que la economía financiera estaba automatizada por programas robotizados. Recordó que la economía se basa en "el cuerpo humano; hay cuerpos que trabajan, cuerpos que necesitan cuidados, cuerpos que crean otros cuerpos, que nacen, mueren, tienen sexo y una sociedad que organiza esto".

Capítulo 8

La autora comenta que psicólogos como Kahneman y Tversky que estudiaron cómo el hombre se preocupa más por minimizar los riesgos y las pérdidas que por maximizar los beneficios. Preferimos que las cosas sigan igual y no ganemos nada. "Las personas reales estamos dispuestas a cooperar, el hombre económico solo lo hace cuando sale ganando algo", dice. Recalca que las personas reales no son egoístas. Solo los niños de parvularios agarran todo lo que pueden, como el hombre económico. "No existe sociedad humana cuya fuerza sea la codicia y el miedo, el interés propio y la racionalidad; una sociedad así nunca funcionaría", dice. Dice que el mercado (tras las crisis de los 90 y del 2008 que nadie previó) ha generado muchos fallos y "está lejos de ser un armonioso reloj sino que es más complicado. En el mejor de los casos es una simplificación, en el peor, una alucinación total".

Capítulo 9

La autora relata cómo "los mercados" son una parte más del mundo y "hablan" y se pronuncian como si tuvieran emociones humanas sobre cualquier cosa.Si están deprimidos, la sociedad les hace ofrenda de dinero (inyección de capital público) para que sigan funcionando. El consumo es su sangre.
El mercado se aplica incluso para explicar el comportamiento de una esposa y un marido: ella puede "incentivarle" con 3 noches de pasión para que él llegue más contento del trabajo. Pero la autora dice que la sexualidad es un juego y no un sistema de recompensas ni un instrumento para hacer feliz al hombre. Se puede "disfrazar" pero es algo muy antiguo. Estas compensaciones pueden dar resultados perversos y cambiar la naturaleza de la situación (padres que llevan más tarde a los hijos a la guardería, profesores que inflan las notas de sus alumnos porque cobran por resultados, accionistas que recompran sus acciones porque les pagan por subir su valor y vecinos de Suiza que aceptan por compromiso ciudadano instalar una planta nuclear en su barrio pero que se niegan si se les ofrece dinero). "El hombre económico acaba con las consideraciones morales, emocionales y culturales; los principios de mercado no explican las cosas importantes de la vida", dice la autora.

Capítulo 10

La autora enumera diversas acciones solidarias de las mujeres, como las enfermeras británicas de la guerra de Crimea. Aunque trabajaban por solidaridad también querían cobrar un salario sin pensar que eso fuese indecoroso. Pero el cuidado de los demás puede desaparecer como satisfación si se añade la motivación del dinero. Pero también es cierto que el dinero es una forma de valorar ese trabajo, y por ello, las mujeres trabajadoras también quieren cobrar lo mismo que los hombres. Para preservar el amor y los cuidados hay que apoyarlos con recursos. Deberían haber reorganizado la economía en torno a lo que era importante para la gente.

Capítulo 11

La autora relata que distintas teorías neoliberales (como la curva de Laffer de desempleo e inflación y la teoría del goteo: si a los ricos se les rebaja impuestos, a los pobres les irá bien aunque en realidad aumentó la desigualdad) se vendieron como la "única alternativa" pero ella replica que "efectivamente no hay ninguna alternativa si seguimos intentando parecernos al hombre económico.


Capítulo 12

Relata el éxito de Dubai, país que funciona como una empresa y donde los políticos se adaptan a lo que piden las empresas. Más que "laissez-faire" (que el Gobierno no interfiera en la economía), lo que quieren los neoliberales es guiar al Gobierno para que apoye la economía y difunda unas instituciones y leyes favorables que faciliten la competición y el comportamiento racional. Los políticos deben estar ocupados satisfaciendo las necesidades del mercado. Se introdujo el concepto de "capital humano", donde el obrero que recibe formación es una inversión (para Foucault, el obrero ya no vende su trabajo sino que se convirtió en un emprendedor de sí mismo, en una máquina) . En el neoliberalismo no hay trabajadores sino individuos. Si tienes éxito: invertiste bien, si fracasas, invertiste mal. Ha cambiado la noción de lo que significa ser un humano.

Capítulo 13

Decir que el hombre es un individuo está solo (un feto que flota en el espacio) es una fantasía. No es autosuficiente ni concuerda con la realidad.


Capítulo 13, 14, 15 y 16

En definitiva, la teoría económica actual es la visión corcondante con la élite dominante. Una visión en la que no hay mujeres. La economía más que ciencia es una religión y los economistas son sus sacerdotes que nos dicen que hay que tener fe respecto a sus ciegas suposiciones.

Sostiene que la teoría económica es más de lo mismo: el hombre económico domina gracias a su masculinidad. Todo lo demás (justicia, igualdad, servicios sociales) está subordinado a los beneficios. Es una visión discriminatoria hacia la mujer.

Concluye que el enfoque feminista es útil al buscar una solución a nuestros la desigualdad, al crecimiento de la población, las prestaciones sociales, la cuestión medioambiental, la escasez de cuidadores y va mucho más allá de la exigencia de los derechos de la mujer. Dice que la revolución feminista solo se ha consumado a medias y la economía debe ajustarse a la realidad.


lunes, 22 de abril de 2019

"Jugarse la piel", de Nassim Nicholas Taleb (2018)

"Jugarse la piel", de Nassim Nicholas Taleb (2018)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/04/criticas-piketty-de-nassim-nicholas.html

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Ficha técnica

Título: "Jugarse la piel"

Subtítulo: Asimetrías ocultas en la vida cotidiana

Título original en inglés: "Skin in the game"

Autor:  Nassim Nicholas Taleb

Edición en español: Paidós, Editorial Planeta, Barcelona, 2019

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RESUMEN

Comentarios iniciales: Hay que tener en cuenta que en este libro Taleb (el exejecutivo de Bolsa que habló del azar, las probabilidades y el Cisne Negro) arremete contra los intelectuales que hacen sus teorías sin salir del campus ni haberse jugado la vida nunca en el campo de batalla ni las chabolas. Su lenguaje parece medio resentido con la clase intelectual que no le reconoce sus aportaciones económicas. Se queja de que él, un emigrante que vivió en la guerra del Líbano, trabajaba duro durante el día en Wall Street y por la noche estudiaba y escribía sus libros hasta caer extenuado mientras que esos "estúpidos" académicos redactan sus teorías mirando al jardín de rosas desde la ventana de su cómodo despacho del campus. El problema, dice, es que si luego esas teorías no valen para nada, ellos se enfadan y llaman "incultos" a los demás.

En el libro, el autor examina numerosos casos prácticos, en los que viene a decir que quienes se enriquecen con el riesgo también se arruinan con el riesgo. 

En el libro arremete contra los teóricos universitarios de Economía, a los que denomina IPI (intelectuales pero idiotas), y no habla contra algún petulante sino contra los gurús de Harvard y la Ivy League y destacados premios Nobel. También le da caña a Hillary Clinton, a la que menciona como la "cabildera" Hillary Monsanto-Malmaison (Monsanto es un gigante de las semillas modificadas genéticamente y Malmaison, una cadena de hoteles de lujo francesa). Taleb cree que Hillary Clinton representa al "cabildeo de Washington", a la vieja clase política y, por extensión, a ese grupillo de intelectuales (los IPI) que "te dicen lo que tienes que comer, hacer, pesar y cómo hacerlo". Dice que apenas son el 1 % pero se escandalizan o atacan a todo el mundo que no les da la razón o no sigue sus sabios consejos. 

Define al IPI como el intelectualoide que lee el New Yorker y marca tendencia de forma farisea. Se trata de gente que jamás se ha ensuciado las manos ni bajado al mundo real y que teoriza desde su burbuja académica estrecha de miras. Ellos triunfan porque son los únicos capaces de ocupar los selectos puestos en Harvard. Ridiculiza a Pinker (el que dice que la violencia está disminuyendo) y a Thale (el Nobel del "empujoncito"). Lógicamente, dice Taleb, estos señores destacan por saber estudiar y moverse por el mundo académico pero jamás han ido a una zona pobre, ni pisado un frente de guerra ni hablado con los oprimidos que estudian en sus teorías psicológicas o económicas por las que reciben el Nobel.

En sus páginas, Taleb resume sus ideas con este ejemplo: a usted le dan a elegir a dos cirujanos: uno es un médico de gafas de pasta, pose pensativa y traje y corbata, el típico actor que escogeríamos para hacer una película de cirujanos. El otro es un tipo con cara de carnicero, desaliñado, con el cuello mal puesto, que habla a gritos con acento neoyorkino y dice tacos (sería el típico doctor House). ¿A cuál elegiría? Según Taleb, el médico-actor es el que más da el pego pero él se fiaría más del cirujano-carnicero, precisamente porque no tiene nada que demostrar, ninguna apariencia que presentar pues él es un cirujano eficiente que habla por sus propios méritos e historial profesional. 

El autor dice que hay muchos más ejemplos de profesionales eficientes que no tienen que demostrar una apariencia: cuenta que los "brokers" que hacen compras de valores son una atracción para los visitantes de un fondo de inversiones porque no paran de decir groserías y tacos por teléfono sentados ante su ordenador. Ellos no necesitan aparentar, son rentables. Y esa es la clave, según Taleb: mientras seas rentable, la empresa tolerará tu independencia. Pero como dice Taleb, eso es jugar con riesgo y cuando se te acaba la suerte, al día siguiente estarás despedido. Ser independiente es jugarse la piel y eso solo sirve mientras la ruleta de la fortuna gire a tu favor.

Entre sus múltiples ejemplos, pone el caso de los fabricantes de productos "kosher" (comida pura, que sigue un ritual de pureza) que han puesto la "U" a todos los productos posibles (hasta los zumos de naranja llevan la "U") porque la idea es abarcar a un público muy amplio (absorbiendo a los que quieren productos khoser).

También dice que la escena de Diógenes (el filósofo que vivía en un barril) diciéndole a Alejandro Magno que se apartase porque le daba sombra "es una leyenda".


Críticas a Piketty de Nassim Nicholas Taleb

Nicholas Taleb, en las páginas 191-196 de su libro "Jugarse la piel" (2019), hace una crítica  a Piketty y su libro El capital del siglo XXI. Dice que el texto plantea unas "agresivas afirmaciones" sobre el "alarmante" aumento de la desigualdad en el mundo y una teoría que explica por qué el capital tiende a exigir una tasa de retorno tan elevada con relación al trabajo y cómo la falta de redistribución y de expropiaciones puede hacer que el mundo se venga abajo. Taleb cree que la teoría  del aumento de la "tasa de retorno del capital con relación al trabajo es "manifiestamente errónea", "como sabe cualquiera que haya observado lo que se da en llamar la economía del conocimiento (o cualquiera que haya invertido en Bolsa)".

Según Taleb, "resulta evidente que si uno afirma que la desigualdad cambia de un año para otro habrá que demostrar que quienes ocupan la parte superior del escalafón social son siempre las mismas personas", algo que Piketty no hace. "Pronto descubrí que no solo extraía conclusiones de unos parámetros que únicamente medían la desigualdad estática sino que además aplicaba métodos erróneos: con esas herramientas era imposible demostrar el aumento de la desigualdad". Asegura que el rigor matemático brillaba por su ausencia.

Naleb escribió dos artículos de crítica a Piketty (uno con Raphael Douady y otro con Andrea Fontanari y Pasquale Cirillo) para ver cómo se mide la desigualdad a partir del 1 % más rico y ver sus variaciones. "El error está en que si se aplica este criterio a Europa en su conjunto, resulta que la desigualdad en el continente es superior a la desigualdad media de cada uno de los países que lo integran y el sesgo aumenta cuando hay algún proceso que en sí mismo entraña un elevado grado de desigualdad.

El autor asegura que los economistas no entendieron los fallos de Piketty porque no están familiarizados con la desigualdad (lo ve como la desproporción entre los primeros de la cola, los ricos y mayor posibilidad hay de que el ganador se lo lleve todo).

Según el autor, los "mandarines" (en referencia a los profesores universitarios que viven cómodamente pero envidian a los más ricos pero menos inteligentes que ellos; sin embargo, a los profesores no les afecta el riesgo como a un empresario porque tienen su plaza docente asegurada de por vida) se opusieron a cualquier crítica a Piketty, al que consideraban un erudito por citar a Jane Austen y a Balzac. Asegura que quienes ensalzan a Piketty "son esas personas que adoran teorizar y que muestran su falsa solidaridad con los oprimidos mientras consolidan sus propios privilegios".

lunes, 15 de abril de 2019

"El valor de actuar", de Ben S. Bernanke (2015)

Resumen de "El valor de actuar", de Ben S. Bernanke (2015)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/04/el-valor-de-actuar-de-ben-s-bernanke.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, crisis económica, política económica, finanzas, banca

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Ficha técnica

Título: "El valor de actuar"

Subtítulo: Memoria de una crisis y sus secuelas

Título original: "The Courage to Act"

Autor: Ben S. Bernanke

Fecha de publicación: 2015

Publicación en España: Ediciones Península, Grup Editorial 62, Planeta, Barcelona, 2016

Número de páginas: 671

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Biografía del autor Ben S. Bernanke

(Augusta, Estados Unidos, 1945) fue presidente del Sistema de la Reserva Federal entre 2006 y 2014. En 2009 la revista Time lo nombró "persona del año". Antes de dedicarse a la actividad política, trabajó como profesor de Economía en la Universidad de Princeton.
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Texto de la contraportada

"Un relato excepcional, escrito desde dentro, de la forma en que la política americana y, por contagio, la mundial encararon la mayor crisis desde la Gran Depresión.

En 2006, Ben S. Bernanke fue nombrado presidente del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos, el inesperado colofón de un viaje personal que había tenido como punto de partida un pequeño pueblo de Carolina del Sur, vivió un interludio sembrado de prestigiosos cargos académicos y parecía haber culminado con varios años de servicio en los pasillos del poder en Washington.

No hubo demasiado tiempo para celebraciones. En 2007 estalló la burbuja inmobiliaria, dejando al descubierto las vulnerabilidades escondidas del sistema financiero global y llevándolo al borde de la catástrofe. Bernanke y su equipo de la Reserva Federal tuvieron que enfrentarse a la implosión del banco de inversiones Bear Stearns, al rescate financiero del gigante de los seguros AIG y al consiguiente contagio de los mercados.

Como responsable del banco central estadounidense, Bernanke convivió con dos presidentes del Gobierno distintos, trabajó entre el fuego cruzado en el Congreso a la contra y aguantó la presión de una opinión pública indignada por el comportamiento de Wall Street. Al cabo, el organismo que presidía, codo a codo con el departamento del Tesoro, consiguió estabilizar el titubeante sistema financiero, evitando un derrumbe de inimaginable escala".

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ÍNDICE


Prólogo: Todavía puedo frenar esto

Primera parte

1. Main Street
2. En el mundo académico
3. Gobernador
4. En la orquesta del Maestro
5. El chispazo de la subprime
6. Primera temporada

Segunda parte

7. Primeras convulsiones, primera respuesta
8. Un paso adelante
9. El fin del principio
10. Bear Stearns, Antes de que abran en Asia
11. Fannie y Freddie: Un verano largo y caluroso
12. Lehman: El dique se rompe
13. AIG: "Me enfurece"
14. Acudimos al Congreso
15. "Cincuenta por ciento, ¡demonios, no!
16. Un viento frío
17. Transición
18. De la crisis financiera a la crisis económica

Tercera parte, repercusiones

19. Expansión cuantitativa: El final de la ortodoxia
20. La construcción de un nuevo sistema financiero
21. QE2: Falso amanecer
22. Vientos en contra
23. Taper Capers

Epílogo: Mirando atrás, mirando hacia adelante


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RESUMEN

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), Ben S. Bernanke, sitúa el origen de la crisis en el 2007, seguido del rescate de Bear Stearns en la primavera del 2008 y el hundimiento del mercado inmobiliario. Ya había problemas año y medio antes de que empezase la Gran Recesión en septiembre del 2008. Él considera en sus memorias que la crisis fue peor que la Gran Depresión, califica la del 2008 como la mayor crisis económica de la historia de la Humanidad. Bernanke era conocido como "Mr. Helicóptero", en alusión a la idea de Milton Friedman y Anna Schwartz de lanzar billetes desde un helicóptero como forma de inyectar liquidez a la economía y rescatar al sistema bancario. En realidad, ese fue el truco para salir de la crisis del 2008: inyectar capital público a manguerazos para resolver el problema de liquidez. Milton Friedman y otros monetaristas habían descubierto que la Gran Depresión de 1929 se debía en parte a que dejó de circular capital, lo que Bernanke resolvió inyectando millones de dólares a los bancos (a cambio de que le devolviesen los préstamos; lo que generó ganancias a las arcas públicas).

La estrategia empleada por la FED para luchar contra la crisis se podría calificar, en mi opinión, de híbrida entre la teoría keynesiana (estimular la demanda) y la monetarista (dar liquidez financiera al sistema con manguerazos de dinero barato). Bernanke admite que cuando le preguntan qué fue lo que más le sorprendió de la crisis o más le pilló por sorpresa responde: "La crisis". Admite que él no la había visto venir aunque es cierto que algunos consejeros estaban advirtiendo sobre el colapso de la burbuja del ladrillo. Se esperaban pérdidas en las inmobiliarias, que sería lamentable pero no peligroso, pero nadie pensó en el hundimiento del sistema financiero global.

Bernanke fue el sucesor de Alan Greenspan (el Maestro), al agotar este sus 8 años de mandato en la Reserva Federal (FED) en torno al 2006. El propio Greenspan sacó poco después su libro de memorias "La era de las turbulencias", un título irónico justo antes de comenzar la crisis. Así que mientras Greenspan lideró una era dorada de crecimiento y desregulación financiera en los años 90 y 2001, año en el que los atentados del 11-S obligaron a la Reserva Federal a bajar los tipos de interés para reanimar la economía. Tras unos años de bonanza, en el 2007 empezaron los problemas, cuando un banco de tamaño medio se quedó sin liquidez y pasó algo parecido en Inglaterra, al que hubo que rescatar o nacionalizar.

El primer detonante o aviso fue el anuncio realizado en agosto del 2007, tras años de bum crediticio, por el BNP Paribas en que indicó que no permitiría retirar el dinero de los inversores de tres de sus fondos. Los inversores comprendieron que las hipotecas subprime y los productos crediticios estructurados en los que iban empaquetados podrían sufrir pérdidas importantes a pesar de sus altas calificaciones crediticias (parecían activos seguros pero su fallo es que los flujos de efectivo que ponían en manos de los inversores dependían de los resultados de cientos o miles de diversos créditos o valores).

En su libro, explica las razones por las que cayó Lehman Brothers en el 2008, la cual ya estaba totalmente quebrada, sin dinero y no encontraba comprador. Cuenta la semana de infarto que le siguió  a Lehman Brothers para salvar al menos a AIG (que recibió una línea de crédito de entre 85.000 millones de euros y 100.000), que tenía un mayor riesgo sistémico pero también activos valiosos que la respaldasen. Otra de las soluciones de la FED comprar activos tóxicos de los bancos para sanearlos (inventaron el "banco bueno, banco malo"). Actuó en coordinación con el Tesoro y el FDIC.

 El quiz de la cuestión de los bancos al borde de la quiebra radicaba en que sus inversiones de hipotecas subprime y otras innovaciones bancarias habían perdido su valor y a ello se sumaba un problema de liquidez (fondos disponibles para devolver el dinero a las sociedades que retiraban fondos y tampoco se podían pedir préstamos porque nadie los daba por temor a quedarse sin liquidez o no recuperar su dinero; por esta razón el Estado tuvo que adoptar el papel de prestamista de último recurso e inundar el mercado de dinero, capital a muy bajo interés).

Entre los primeros rescates destaca el de Bear Stearns (que se vendió a un grupo más grande justo horas antes de que abriera la Bolsa y anunciase su quiebra; lograron darle dinero para que llegase vivo al fin de semana) y también el de Fanni y Freddie (una inmobiliaria semiestatal de hipotecas que se había excedido con sus activos tóxicos). Muchos de estos bancos tenían más de un siglo de historia pero se habían metido en riesgos excesivos y no podían devolver el dinero ni nadie les compraba sus bonos ni acciones, que perdían valor continuamente ante la sospecha del público de que estas entidades en dificultades serían insolventes.

La recesión pasó de un desplome del 2 % en el tercer trimestre del 2008 al 8,2% en a finales de año (hundimiento histórico de la economía), y un 5,4% a primeros del 2009. La inflación se hundió, rozando la deflación, y el petróleo pasó de 140 dólares a solo 30. El contagio fue mundial y tuvieron que ayudar a los países emergentes y a economías avanzadas y al Banco Central Europeo (BCE). "Nos enfrentábamos a lo que parecía que iba a ser una profunda y prolongada recesión, que exigía decisiones audaces", dijo.

La FED optó por aplicar bajadas de interés para animar el mercado y no sembrar el pánico entre los prestamistas. Luego, cuenta cómo convencieron al Congreso de EE.UU. para que les facilitase un potente presupuesto (800.000 millones de dólares) para refinanciar todo el sistema bancario y ayudar a Europa. Los congresistas estaban enfadados, algunos con una "falsa ira", porque no querían usar dinero del contribuyente para rescatar a los bancos privados y por el "riesgo moral" de que los bancos se arriesgarían con operaciones alocadas sabiendo que serían rescatados por el Estado y el dinero de los ciudadanos. Pero Bernake les convenció de que dejar caer el sistema financiero aún sería peor sino catastrófico ya que generaría un paso masivo, hundiría el valor de las compañías y se reduciría aún más la confianza de los inversores. Esta vez Main Street (la calle principal, la plaza pública, el pueblo) tenía que salvar a Wall Street para evitar el colapso de todo el sistema.

Hubo un momento que parecía que se venía todo abajo porque el Congreso rechazó en una votación aprobar unos estímulos multimillonarios (decisión que hundió a la Bolsa), razón por la que en una segunda votación se aprobó el rescate de todo el sistema financiero con una lluvia de millones. No se trataba solo de Lehman o AIG, Merrill Lynch y Citygroup y otros gigantes estaban al borde del abismo. A través de compras de bancos y fusiones, el sistema se fue reestructurando, todo ello en reuniones hasta el domingo por la noche con negociaciones contrarreloj antes de que abriese Wall Street. Realmente, había que salvar a aquellos bancos y sociedades financieras "demasiado grandes para caer". Otros hablaban de que los continuos rescates generaban tantos trastornos como hacer de "bombero incendiario".

 También se tomaron medidas para ayudar a los hipotecados que no podían pagar sus casas aunque a veces las condiciones eran tan endiabladas que parecían un boicoteo.
Otra de sus tareas fue convencer a todos los bancos centrales del mundo y al G-7 para actuar al unísono y rebajar los tipos de interés. En el caso de España, Bernanke dice que el país "cumplió".

El relato histórico de Bernanke tiene bastantes semejanzas con el libro "Crack", que también cuenta las historias clave del colapso financiero. Por ejemplo, la versión de la reunión de los bancos más grandes de USA para que aceptasen dinero "a un interés regalado" es similar en "Crack" y en Bernanke.

En el libro, Bernanke cuenta sus inicios como estudiante de Harvard que vivía en un pueblo de Carolina del Sur, Dillon. Su padre era farmacéutico y procedían de una familia judía. Bernanke logró entrar en Harvard sin apenas estudiar en el instituto y, cuando se dio de bruces con la realidad y suspendió varias asignaturas, volvió en Navidad a encerrarse en su pueblo y solo salió para comer. Más tarde se casó con una estudiante de otro campus cercano y entró a trabajar como investigador y profesor en Princeton, especializándose en la Gran Depresión de 1929. Fue asistente presidencial y luego entró en la FED. El autor relata la sorpresa que se llevó su padre cuando, en un acto oficial, Bernanke le presentó al Alan Greenspan, el mítico presidente del FED.

También comenta que su hija estudiante se fue a tomar un café en la Universidad de Harvard con un compañero y este le preguntó a qué se dedicaba su padre. Ella le dijo que era "presidente de la FED" y el compañero abrió los ojos como platos: "¿Tu padre es Alan Greenspan?". Bernanke fue el sustituto de Greenspan y le tocó lidiar con una de las crisis globales más duras de todos los tiempos.

En los chistes publicados en prensa, hay una viñeta en la que se ve a Bernanke en su casa sentado en la mesa esperando la cena mientras su mujer le grita desde la cocina: "¿Iba usted a decir algo, Señor Mr. Reserva Federal?". Los humoristas bromeaban con el hecho de que el presidente de la FED cada vez que habla hace temblar los mercados pero en su casa tiene que tener aún más cuidadín con lo que dice. Lo cierto es que la FED hacía declaraciones con enrevesadas frases para evitar malas interpretaciones al enviar su mensaje a los mercados. Otro chiste pone a Bernanke disfrazado del doctor Frankestein dándo chispazos de electricidad a un monstruo que lleva un cartel que pone "Economía" mientras su creador dice: "Más estímulos". Lo cierto es Bernanke había llegado a un pacto con su mujer para dedicar las tardes de los domingos y festivos exclusivamente a la familia pero cuando comenzó la crisis tuvo que olvidar esa promesa para empezar negociaciones alocadas con su consejo para salvar a bancos que podían quebrar al lunes siguiente. Cuenta que necesitaban cinco votos favorables y como la crisis ocurría en fines de semana, uno de los miembros siempre estaba haciendo escalada en medio de las montañas o de viaje por Asia, por lo que siempre se perdía las decisiones clave. Entre el 2007 y el 2009 vivieron muchas jornadas alocadas intentando negociar rescates con bancos y prestatarios.

La alianza de la FED con los grandes bancos fue clave para comprar muertos vivientes como Wachovia (una mejor oferta superó a la de Citi cuando ya solo faltaba firmar el contrato). Algunas sociedades bancarias de Wall Street fueron listas y, tras mirar la legislación, se reconvirtieron en bancos de la noche a la mañana para poder ser rescatadas por el FED. Bernanke dice que los blindajes de Citi y Bank of America no costaron ni un dólar al Tesoro (pese al rescate, sus acciones se desplomaron un 80 % en el 2009 y un 50 % en el resto debido a los costes de asegurar la deuda de los grandes bancos contra impagos).

Los fondos TARP (dotados con 800.000 millones de dólares, que se concedían en varios tramos por si acaso, para capitalizar bancos por la excepción del riesgo sistémico y que se convirtieron en el sostén de los rescates progresivos) fueron una de las claves para suministrar dinero, tranquilizar a los inversores y reducir la presión a las firmas con riesgo sistémico, a la vez que el Estado obtenía dividendos por la compra de acciones preferentes. En general, diversificaban entre varios compradores (privados y públicos) los riesgos de pérdidas y aunque, en el tema de las hipotecas, había hipotecados que inclumplían, el Estado lo compensaba por los ingresos de comisiones.

Bernanke pasó del gobierno de Bush al de Obama, una transición en medio de la crisis del 2008. Cuenta que en el 2009, la crisis financiera parecía haberse superado pero empezaba otra crisis, la crisis económica. Explica que, siguiendo las tesis keynesianas, el colapso de la demanda privada (los gastos consuntivos, la compra de viviendas, la inversión de capitales) habían afectado a la producción y el empleo. "Con la economía en caída libre y con los tipos de interés a corto plazo situados casi en cero, la economía necesitaba un impulso fiscal, en forma de incremento del gasto público, de rebajas fiscales para promover el gasto privado o ambas cosas.

Obama firmó en el 2009 la Ley de Recuperación y Reinversión de Estados Unidos (dotado con 787.000 millones de dólares, de los que 288.000 eran reducciones de impuestos para fomentar el consumo y la inversión,  40.000 iban a prestaciones de desempleo y 105.000 millones para inversiones en infraestructuras. Bernanke dice que esto contribuyó a ralentizar la crisis pero la recuperación fue lenta porque el paquete de estímulos fue demasiado pequeño para detener la peor recesión en 60 años en una economía con un PIB de 15 billones de dólares. Quizás este rescate fue escaso pero, según dicen, políticamente no se podía hacer más. Y parte de sus efectos se diluyeron (porque otras instituciones locales aumentaron los impuestos). Había preocupación por el déficit y algunos votantes sospechaban que el paquete de estímulos era un "árbol de Navidad" que apoyaba los proyectos favoritos de los políticos. Se ayudaron a propietarios de viviendas en problemas para reducir sus mensualidades. Todo se complicó con movimientos como el Tea Party que se enfurecieron con los rescates de hipotecados.

A mediados del 2009, ya se estaba estudiando la posibilidad de crear un "banco malo" y de nacionalizar algún banco, lo que la FED descartaba tras "seminacionalizar" Fannie, Freddie e AIG.

Bernanke finaliza su libro con unas reflexiones: "A mi juicio, como estudioso de la historia financiera y monetaria, la mejor manera de abordar la crisis del 2007-2009 es entenderla como heredera de los pánicos financieros del siglo XIX y comienzos del XX. La reciente crisis apareció en un sistema financiero mundializado que se había vuelto mucho más complejo e integrado, y nuestro sistema regulador, en su mayor parte, no había seguido el mismo ritmo que los cambios". Añade que la severidad del propio pánico (y sus desencadenantes: los abusos de las hipotecas subprime y la burbuja inmobiliaria) fue responsable de los enormes costes financieros y económicos de la crisis. La FED, el Tesoro y el FDIC aplicaron recetas clásicas contra el pánico y calmaron la crisis. "La experiencia histórica indica que el país habría experimentado un colapso económico mucho peor que la durísima crisis que padecíamos", dice.

El autor explica el contagio como fichas de dominó cuando cae un banco y la vía más peligrosa de contagio es la venta masiva de activos a precios rebajados (el perjudicado necesita obtener rápidamente efectivo para satisfacer al depositante o a acreedores). Si no consiguen préstamos, tienen que vender activos. Primero se deshacen de los bonos del Estado (fáciles de vender), después los créditos a negocios particulares (más difíciles). Si muchas entidades lo hacen a la vez, los activos se desploman y genera temor, lo que lleva a retiradas masivas de dinero al sospechar que el banco pueda ser insolvente y no cumpla sus compromisos de pago. Dice que las grandes crisis de pánico acarrean falta de liquidez y de solvencia y para acabar con la crisis hay que emitir empréstimos a corto plazo e implantar inyecciones de capital.

"Lo peor de todo era que la crisis y sus consecuencias económicas supusieron un revés tan fuerte para la confianza de los estadounidenses que amenazó con convertirse en una profecía autocumplida. Los mercados estaban más serenos en el 2009 pero aún quedaba mucho que hacer", indica.

La última parte del libro se refiere al fin de la ortodoxia y los años de apalancamiento y a las reuniones de Basilea III, así como la crisis del 2010 que afectó a Grecia a causa de su deuda pública, a lo que luego siguieron los rescates de Irlanda, Portugal, entre otros. Pactaron con el BCE la permuta de divisas. Solo en el 2015, Mario Draghi logró implementar un programa de expansión cuantitativa como habían hecho EE.UU. y Reino Unido seis años antes.