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domingo, 16 de octubre de 2022

"El amanecer de todo", de David Graeber y David Wengrow (2022)

Resumen del libro "El amanecer de todo", de David Graeber y David Wengrow (2022)

Resumen original y actualizado en: 

https://evpitasociologia.blogspot.com/2022/10/el-amanecer-de-todo-de-david-graeber-y.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación Contemporánea y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, historia de la humanidad, arqueología, antropología

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500 RESÚMENES DE LIBROS  DE ECONOMÍA Y SOCIOLOGÍA

"DE ADAM SMITH A LA INFLACIÓN EN POSTPANDEMIA (1776-2023)"

por E.V.Pita (2023)

Link al compendio de resúmenes:

Descargar en PDF en este enlace:
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Ficha técnica:

Título: "El amanecer de todo"

Subtítulo: Una nueva historia de la Humanidad

Título en inglés: The Dawn of Everything: A New History of Humanity

Autores: David Graeber y David Wengrow 

Primera edición en inglés: 2021-2022

Edición en español: Ariel, editorial Planeta, Barcelona, 2022

Número de páginas: 841

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Biografía de los autores David Graeber y David Wengrow  (hasta el 2022)

David Graeber (fallecido en el 2021, tres semanas después de terminar el libro) fue doctor en Antropología y profesor del Goldsmiths College de Londres. Con un largo historial de activismo y compromiso político, colaboró en medios como The Nation, The Guardian o Harper's Magazine, entre otros. En 2006, la London School of Economics le reconoció como un destacado antropólogo que transformó radicalmente el estudio de la cultura. Entre sus libros destacan: En Deuda, La utopía de las normas, y Trabajos de mierda, todos publicados por Ariel.

Ver resúmenes a obras de Graeber

En Deuda,

La utopía de las normas

 Trabajos de mierda

David Wengrow es profesor de Arqueología comparada en el University College de Londres. Entre el 2001 y 2004, obtuvo la beca Henri Franckfort del Warburg Institute y la del Christ Church College de Oxford. Ha realizado excavaciones arqueológicas en África y Oriente Próximo, y entre sus libros destaca What Makes Civilization? 

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Texto de la contraportada

"Una mirada inédita y desafiante que desmonta las principales teorías evolutivas de la historia. Durante generaciones hemos visto a nuestros antepasados más remotos como seres primitivos, ingenuos y violentos. Se nos ha dicho que solo era posible alcanzar la civilización sacrificando libertades o domesticando nuestros instintos. En este ensayo, los reconocidos antropólogos David Graeber y David Wengrow demuestran que estas concepciones, que surgieron en el siglo XVIII, fueron una reacción conservadora de la sociedad europea y destacan, por tanto, las aportaciones de las culturas indígenas.

Partiendo de la crítica a los principales pensadores de la Ilustración, este libro defiende que las comunidades de la prehistoria eran mucho más cambiantes de lo que se ha pensado: un planteamiento que desarticula los relatos fundacionales más arraigados, desde el desarrollo de la agricultura y las ciudades hasta los orígenes del Estado, la desigualdad y la democracia.

El amanecer de todo es una obra monumental que cuestiona las ideas de autores como Jared Diamond, Francis Fukuyama y Yual Noah Harari. Porque la suposición de que las sociedades se vuelven menos igualitarias y libres a medida que se hace más complejas y "civilizadas" no es más que un mito."

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ÍNDICE

1. Adiós a la infancia de la humanidad

2. Maldita libertad

3. Descongelando la Edad del Hielo

4. Gente libre, el origen de las culturas y el advenimiento de la propiedad privada

5. Hace muchas temporadas

6. Los jardines de Adonis

7. La ecología de la libertad

8. Ciudades imaginarias

9. Oculta a plena vista

10. ¿Por qué el Estado no tiene origen?

11. Completar el círculo

12. Conclusión

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RESUMEN

Los autores critican a esos pensadores que hablan del progreso creciente de la Humanidad, entre los que se incluyen Pinker (dice que ahora ya no hay tantas guerras como antes y la Humanidad es más pacífica), Harari (el hombre hizo un mal negocio con la agricultura y ha sido esclavizado por el trigo), o los pensadores de la Ilustración (¿por qué tras la revolución francesa que proclamaba igualdad, libertad y fraternidad surgió el Terror de la guillotina). También mencionan a Diamond (habla del colapso de la civilizaciones al agotar sus recursos de agua o bosques). 

Critican que, desde hace siglos, solo se plantean dos posibles evoluciones del mundo: la hoobesiana (el Estado o Leviathan impone orden en un mundo salvaje y caótico donde el hombre es un lobo para el hombre) y la rousseauniana (la civilización corrompió al buen salvaje que vivía en paz y armonía). 

Los autores exploran otras vías: mencionan a las naciones nativas de EEUU que eran democracias y repúblicas y cuyo gobierno de libertad inspiró a los ilustrados franceses. También nos recuerdan que la democracia griega era muy parcial: las mujeres no tenían derechos y la sociedad era esclavista.

David Graeber y David Wengrow proponen otra visión del mundo. Recuerdan que cada día que desayunamos nos beneficiamos de una decena de inventos prehistóricos, incluida la levadura que hizo fermentar el pan o la cerveza. Creen que la prehistoria, de la que apenas se sabe nada, no era precisamente una época de tinieblas y luchas del más fuerte, sino que había bastante innovaciones y creatividad (fue cuando se inventó la agricultura, la domesticación y todas las técnicas agropecuarias).

Por ejemplo, los autores consideran que los ilustrados se sintieron fascinados por las confederaciones indias de las colonias americanas y existen relatos de indígenas que visitaron Europa (sobre todo, Francia) y criticaron todos sus males, frente a su sociedad india que consideraban más sana, y que inspiró a los ilustrados y generó gran debate. Lo mismo pasa con la ciudad azteca de Teotihuacán, la capital azteca fundada sobre un lago y con 200.000 habitantes y que, según explican los autores, estaba mejor planificada que las ciudades europeas, con amplios espacios para vivir. 

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Libros para el debate


2013 - "Sapiens: De animales a dioses", de Yuval Noah Harari (2013)

Resumen original y actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2015/01/de-animales-diosesde-yuval-noah-harari.html

2011.....  "Los ángeles que llevamos dentro", de Steven Pinker (2011)

Resumen original y actualizado en el link:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/12/los-angeles-que-llevamos-dentro-de.html


2005.... "Colapso", de Jared Diamond (2005)

***. Obra excelente. Diamond examina por qué grandes civilizaciones como la maya, las colonias vikingas en Vinland y Groelandia, o los habitantes de la isla de Pascua se extinguieron. En general, agotaron los recursos y no se pudieron adaptar a los cambios climáticos u otro tipo de catástrofe.

Ver el resumen en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2011/09/collapse-colapso-de-jared-diamond-2005.html


2018.... "Trabajos de mierda", de David Graeber (2018)

***. El autor hace una diferencia entre "shitbull job" (trabajos de mierda) y "shit job" (trabajo basura). En el primer caso, se refiere a trabajos que no son necesarios y el empleado es consciente de que su esfuerzo es inútil y su tiempo se está desperdiciando (burócrata chupatintas, auxiliar financiero...). En el segundo caso, se trata de empleos útiles y necesarios pero mal pagados o con condiciones precarias (camarero, basurero, repartidor de comida rápida, peluquero, secretaria, recepcionista, conductor de bus o metro, periodista...). El libro tiene cierto sesgo hacia los trabajadores de altas finanzas y abogados corporativos que, anteriormente, fueron bohemios y artistas y que se sienten desgraciados con su empleo inútil para la sociedad aunque ganen mucho dinero.


Resumen original y actualizado en:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/01/trabajos-de-mierda-de-david-graeber-2018.html


2018.... "En defensa de la Ilustración", de Steven Pinker (2018)

***. Bueno.  Steven Pinker se suma a los autores "positivos"  que destacan el progreso alcanzado en los últimos siglos por la Humanidad, y concretamente por los ilustrados y el liberalismo. Resaltan las grandes conquistas realizadas en materia de sanidad e higiene, crecimiento de la población acompañado de aumento de las productividad de las cosechas, mejora de la calidad de vida, etc...  Alerta de que en la segunda década del siglo XXI han surgido movimientos políticos que describen sus países como sociedades abocadas a una infernal distopía por facciones malignas a las que solo puede hacer frente un líder fuerte. Niega que la modernidad haya fracasado 

Resumen original y actualizado en el siguiente link:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/10/en-defensa-de-la-ilustracion-de-steven.html



2015...."Homo Deus", de Yuval Noah Harari (2015)

***. Interesante. El autor de "Sapiens",  Yuval Noah Harari, sigue la estela de otros autores como Kurzwell al abordar el problema de la "singularidad" (el momento en torno a 2040 en el que la inteligencia artificial supera en capacidad a los humanos y, debido a un crecimiento exponencial de su conocimiento, deja obsoletos a los seres humanos como especie).

Resumen original y actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2017/06/homo-deus-de-yuval-noah-harari-2015.html


2015..."La utopía de las normas", de David Graeber (2015)

***.Obra de interés. Graeber, que estudió la historia de la deuda, aborda ahora los problemas que está generando la burocracia y la obsesión por regularlo todo y poner normas, lo que entorpece el comercio.

Resumen actualizado en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2016/01/la-utopia-de-las-normas-de-david.html


2012...."En deuda, una historia alternativa de la economía", de David Graeber (2012)

***. Libro de interés. Graeber relata cómo desde la Antigüedad la deuda ha sumido en la pobreza a los agricultores, han tenido que vender a sus propias hijas para cancelarlas o han perdido sus tierras. Eso ha quedado como trasfondo de muchas economías agrícolas.

Ver el resumen en:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2012/12/en-deuda-una-historia-alternativa-de-la.html




martes, 1 de enero de 2019

"Trabajos de mierda", de David Graeber (2018)

Resumen del libro "Trabajos de mierda", de David Graeber (2018)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/01/trabajos-de-mierda-de-david-graeber-2018.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, Economía, empleo, precariedad

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Ficha técnica

Título: "Trabajos de mierda"

Subtítulo: Una teoría

Título original en inglés: "Bullshit Jobs"

Autor: David Graeber (2018)

Editorial: sello Ariel, Editorial Planeta, Barcelona, 2018

Número de páginas: 432

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Biografía oficial del autor David Graeber (hasta 2018)

David Graeber es profesor de Antropología en el Goldsmiths College de Londres. Autor de En deuda o La utopía de las normas, tiene un largo historial como activista y es uno de los líderes intelectuales del movimiento Occupy Wall Street. Colabora habitualmente en medios como The Nation, Mute, New Left Review y Harper's Magazine. En 2006 la London School of Economics le reconoció como "un destacado antropólogo que ha transformado radicalmente el estudio de la cultura".

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Texto de la contraportada

"¿Su trabajo tiene algún sentido para la sociedad? En la primavera de 2013, David Graeber hizo esta pregunta en un ensayo lúdico y provocativo titulado "Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda". El artículo se volvió viral. Con más de un millón de visitas en línea en 17 idiomas, la gente siguió debatiendo la respuesta. Este es ahora el libro.

Olvide a Piketty o Marx. es Graeber, uno de los antropólogos y activistas más influyentes del momento, quien dice alto y claro que muchas de las tareas que se realizan en una economía de esclavos asalariados son una forma de empleo tan carente de sentido, tan innecesaria o tan perniciosa que ni siquiera el propio trabajador es capaz de justificar su existencia y pese a ello se siente obligado a fingir que no es así.

Según el autor, los trabajos de mierda suponen cerca de la mitad de los empleos de la economía actual e incluyen categorías tan refinadas como los "lacayos", subordinados cuya tarea principal es hacer que sus superiores parezcan o se sientan importantes, supervisores que asignan labores innecesarias y se dedican a supervisarlas. Como dijo Orwell, "una población que está ocupada trabajando, aunque sea en tareas totalmente inútiles, no tiene tiempo para hacer mucho más". De ahí que, como afirma Graeber en este libro, "lo que tenemos es una mierda permanente"."

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ÍNDICE

Prefacio: Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda

1. ¿Qué es un trabajo de mierda?

2. ¿Qué tipos de trabajos de mierda hay?

3. ¿Por qué los que tienen trabajos de mierda suelen estar descontentos?

4. ¿Cómo es tener un trabajo de mierda?

5. ¿Por qué profileran los trabajos de mierda?

6. ¿Por qué no protestamos como sociedad ante el crecimiento de los empleos inútiles?

7. ¿Cuáles son los efectos políticos de los trabajos de mierda, y qué se puede hacer al respecto?

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RESUMEN

Comentarios iniciales: el autor David Graeber hace una diferencia entre "shitbull job" (trabajos de mierda) y "shit job" (trabajo basura). En el primer caso, se refiere a trabajos que no son necesarios y el empleado es consciente de que su esfuerzo es inútil y su tiempo se está desperdiciando (burócrata chupatintas, auxiliar financiero...). En el segundo caso, se trata de empleos útiles y necesarios pero mal pagados o con condiciones precarias (camarero, basurero, repartidor de comida rápida, peluquero, secretaria, recepcionista, conductor de bus o metro, periodista...). El libro tiene cierto sesgo hacia los trabajadores de altas finanzas que, anteriormente, fueron bohemios y artistas y que se sienten desgraciados con su empleo inútil para la sociedad aunque ganen mucho dinero. La solución que propone el autor es implantar la renta básica universal para que cualquiera elija trabajar en lo que le haga más feliz y huya de los trabajos inútiles para crear una distribución más eficiente del trabajo que la actual y mejorar la libertad humana. Augura una importante expansión del sector cuidados (lo que incluye el trabajo doméstico).

El autor se define como anarquista (pp. 355), lo que significa que "no solo espero impaciente la llegada del día en el que los gobiernos, las grandes corporaciones y organismos similares sean considerados una curiosidad histórica del pasado, como la Inquisición española o las invasiones de los pueblos nómadas, sino que prefiero buscar soluciones a los problemas inmediatos que no impliquen otorgar el poder a estos gobiernos o corporaciones, y que ofrezcan a las personas los medios para gestionar sus propios asuntos". Curiosamente, sus tesis defienden el adelgazamiento del Estado burocrático, lo mismo que los ultraliberales o libertarios que abogan por un libre mercado sin interferencia del Estado.

Graeber recalca que la distribución del trabajo (tan ineficiente) es como es pero no tiene nada que ver con la economía ni la naturaleza humana, sino que es "pura política". Proponer reformular el trabajo.

El autor recopila en su libro testimonios de "brokers" quemados pero también de activistas de oenegés que tienen que ayudar a sintecho a hacer el papeleo burocrático y "kafkiano" para cobrar las ayudas que necesitan. La idea es que si todos los burócratas dejasen de hacer sus trabajos inútiles (como supervisar si los pobres se merecen las ayudas e imponiendo sanciones a los desempleados) y se les encomendasen tareas útiles (instalar paneles solares) o cobrasen la renta básica e hiciesen trabajos con los que sentirse felices (tocar el laúd hawaino o restaurar muebles...). Detrás subyace la propuesta de desvincular el sustento del trabajo (trabajar para comer).

Este libro surgió después de que David Graeber publicase un artículo en la primavera del 2013 en la nueva revista radical Strike!. Lo tituló: "Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda". Se refería a trabajos que no parecen servir de mucho: consultores de recursos humanos, coordinadores de comunicación, investigadores de relaciones públicas, estrategas financieros, abogados corporativos o los miembros de comités de expertos. El autor se preguntaba si estos trabajos son realmente inútiles y si quienes los llevan a cabo son conscientes de esto? Ve muy "desmoralizador" levantarse todos los días a las cinco de la madrugada para hacer algo que, en su fuero interno, considera que no hace falta, que es una pérdida de tiempo (exceso de dependientes en una oficina pública) o de recursos (excesiva burocratización ineficiente y absurda que encarece una actividad sencilla), o que incluso hace el mundo algo peor (sicario, traficante de armas o drogas, ladrón).

Su análisis de la actual sociedad se podría resumir así: ahora mismo, las grandes burocracias están en la educación (universidades), que forman la mente de los ciudadanos, y la sanidad (hospitales), que cuidan al ciudadano. Ni izquierda ni la derecha trumpiana van a poder cambiar las cosas, ni centrarse en retornar a la industria pesada o negar el cambio climático (atacar a las universidades). Según su análisis, la izquierda tradicional controla la mayor parte de la producción de los seres humanos y la derecha tradicional controla la mayor parte de la producción de las cosas. En este contexto surge la "financierarización" y la "mierdificación" del sector corporativo y del sector de cuidados, que genera unos costes más altos y mayor presión para los trabajadores de cuidados.

El libro arranca explicando que ha oído a mucha gente hablar del descontento de muchos trabajadores porque su empleo y actividad laboral no aporta nada al mundo ni la sociedad. En este caso, serían altos ejecutivos que están cobrando por no hacer nada, lo que recuerda a la creación de empleos burocratizados de la URSS donde había que pasar primero por tres dependientes para comprar una barra de pan. Los autores modernos, como Graeber, suponen que una economía planificada como la soviética habría necesitado de una tecnología eficiente para coordinar automáticamente un volumen de datos tan grande (para saber en cada momento qué productos eran los más demandados y fabricarlos).

El autor ve detrás del trabajo actual "una dinámica sadomasoquista" que genera la organización jerárquica del trabajo y que se exacerba cuando "todo el mundo sabe que el trabajo carece de sentido y que es la causa de gran parte del sufrimiento cotidiano de los trabajadores". Al contrario que en los juegos sadomaso, la gente "normal" no tiene una palabra "clave" para decirla al jefe y escapar del trabajo (menciona a Foucault, teórico del poder como juego de estrategia frente a la dominación, como forma de condicionar la conducta de otros). El problema, indica el autor, es que no puedes decir al jefe la palabra clave "dimito" para que cese el juego de sadismo gratuito sin sufrir consecuencias económicas. El autor indica que en un mundo de ingresos garantizados (renta básica), resultaría difícil imaginar que siguiesen existiendo puestos de trabajo chungos.

El autor sospecha que la creación de empleos inútiles está programada porque permite tener ocupada a la gente y evitar que monte conflictos si está muy ociosa o es feliz en su trabajo. Recuerda el augurio de Keynes en 1930 de que, dentro de cien años, entorno al siglo XXI, sus nietos solo trabajarían 15 horas a la semana y tendrían tiempo libre para disfrutar de su ocio o dedicarse a sus aficiones. A ello contribuiría la automatización y, según Graeber, ya sería posible tecnológicamente. Su predicción ha resultado ser justo la contraria porque actualmente la gente trabaja un mínimo de 7 u 8 horas al día (cuando no diez) a pesar de que tampoco hay pleno empleo y se podían haber repartido mejor las horas. [nota del lector: a lo mejor la gente compite por lograr largas jornadas laborales porque necesita ese dinero] La réplica general a porqué nunca se materializó la profecía de Keynes es que no contó con el enorme incremento del consumismo, lo que llevó a la gente a trabajar más para tener más dinero para comprar más productos de consumo (sushi, iPhone, zapatillas deportivas caras).

También observa otro fenómeno: mientras se redujo en un siglo el número de trabajadores en el servicio doméstico, industria y sector agropecuario, creció el triple el sector terciario de los profesionales, gestores, administradores, vendedores y empleados de servicios, en general. Los trabajos productivos se automatizaron, como predijo Keynes, pero no se redujeron las horas de trabajo porque aumentó el sector servicios (administración académica, venta a distancia, servicios financieros, relaciones públicas, derecho corporativo, pero también bañar a perros o servir pizzas a domicilio las 24 horas). Serían estos últimos los que denomina "trabajos de mierda" (trabajos sin sentido que parecen creados para mantenernos ocupados).

La tesis del autor es que se están creando empleos inútiles para generar trabajo, con un gran sesgo hacia los trabajos que las élites consideran "importantes", entre ellos los colaboradores financieros, burócratas, etc..., los cuales se aburren en su trabajo y se dedican a jugar on line o descargarse series (lo que lleva a que la gente trabaja realmente esas 15 horas de trabajo efectivo que pronosticó Keynes). Sin embargo, se desprecia y se pagan mal otros trabajos que sí son necesarios como el basurero, limpiador o repartidor. Cree que hay cierto "resentimiento" por parte de quienes hacen trabajos "inútiles" o trabajos que no les gustan respecto a quienes hacen un trabajo necesario aunque mal pagado. Añade que cualquier preso condenado a trabajos forzados prefiere construir un muro que sea útil que mover arena de un lado a otro sin ningún fin concreto salvo mantenerlo ocupado sin hacer nada útil.

Su teoría es que, al igual que los regímenes socialistas crearon millones de pseudotrabajos proletarios, los regímenes capitalistas han creado innumerables empleos inútiles de oficina con la única intención de tener ocupada a la gente para que no disfrute de su tiempo de ocio ni se ponga a pensar sistemas alternativos de gobierno. Lo que hacen estos trabajadores es mucho horario presencial en la oficina sin hacer mucha cosa más allá de acudir en horario laboral a seminarios de motivación, consultar el Facebook o descargar series [nota del lector: parece más lógico pensar que los trabajadores dediquen largas jornadas laborales por necesidad de ganar más dinero o, ya puestos, por avaricia o codicia en una sociedad en la que se valora mucho ganar montañas de dinero].

Para entender su teoría, pone como ejemplo el caso de una base de un ejército occidental. Un oficial tiene que cambiarse de despacho a otro situado dos puertas más allá. Para la mudanza, el militar tiene que rellenar diversos formularios, el ejército subcontrata a una empresa privada que se encarga de mover el material de oficina, en concreto un ordenador portátil. Un operario tiene que viajar 400 kilómetros para desenchufar el portátil y enchufarlo en la cercana oficina. Luego, rellena varios formularios para cobrar el servicio, que incluye 8 horas de viaje y cuyo coste supera los 400 dólares. Detrás subyace la teoría privatizadora de los servicios públicos. La idea de fondo es que al privatizar ciertas actividades (como mover un portátil de una oficina a otra) se está generando crecimiento económico y, efectivamente, es así pero en una gama de trabajos inútiles o innecesarios y excesivamente burocratizados, por lo que no se acaba de ver dónde está el beneficio para la sociedad aunque sí para la empresa privada de mudanzas. Lo paradójico es que se defiende la privatización porque la empresa privada es más eficiente que la pública, según la tesis liberal, pero por qué iba a pagar una empresa privada a trabajadores que realmente no necesita. Recuerda que los despidos masivos recaen en los trabajadores productivos (reemplazados por máquinas) y no en los chupatintas, que suelen aumentar.

Graeber menciona una encuesta de YouGov en la que los hombres confiesan que tienen la sensación de que sus trabajos carecen de sentido (42 %) mientras que las mujeres son el 32 %. Sostiene que casi la mitad del mundo cree que su trabajo es absurdo.

Tipos de trabajos de "mierda"

El autor cita, al menos, cinco tipos básicos (pp.222) :

1) Los lacayos... Se crean porque los que ocupan un puesto de poder en una empresa ven a los subalternos como símbolos de prestigio.

2) Los esbirros... Se contratan por un deseo de superioridad (si nuestros rivales contratan a un prestigioso bufete de abogados, nosotros también deberíamos hacerlo)

3) Los parcheadores.... Existen porque a veces a las empresas les resulta más difícil arreglar un problema que lidiar con las consecuencias.

4) Los marca-casillas.... Estan ahí porque en muchas grandes empresas son más importantes las pruebas de que una acción se está llevando a cabo que la acción en sí misma.

5) Los supervisores.... Son básicamente los efectos secundarios de diversas formas de autoridad impersonal.

El autor añade otra categoría especial de aquellas empresas que enredan continuamente (con mala formación a sus empleados para que haya que repetir la misma tarea pero con otros contratados nuevos e igualmente poco formados) con la misión de alargar lo máximo posible el tiempo facturado en un servicio a su cliente (lo que vale también para retardar el pago de indemnizaciones, devolver dinero a clientes, etc...)


El autor dice que hay que reconocer que los seres humanos son básicamente un conjunto de metas y objetivos, por lo que sin propósitos definidos apenas existimos. Si el trabajo es desagradable, eso es un gesto de autosacrificio y abnegación. Los trabajadores se sienten dignos porque "odian" su trabajo. El sadomaquismo (las desagradables cadenas de mando) es un componente que otorga validez al trabajo. El sufrimiento es parte de ser ciudadano. Y el hecho de que un trabajo tenga "valor social"  (como cuidar niños) supone que estará mal pagado porque la gratificación de ayudar a los demás es recompensa suficiente. Lo que ayuda a pagar las facturas son los trabajos carentes de sentido y degradantes que destruyen nuestra mente, afirma el autor.

Dice que en los años 70 y 80, surgió el "feudalismo gerencial" (en la que grandes ejecutivos llevaban a una corte de ayudantes y asistentes que no hacían un trabajo efectivo pero tampoco lo hacía el jefe, que se movía en helicóptero de una reunión a otra posponiendo siempre las decisiones). Este modelo de trabajo es visible en Hollywood donde se tardan meses en tomar una decisión sobre un guión de una película, ya que debe pasar por muchos filtros, reuniones, revisiones, recordatorios, sin llegar a tomar nunca una decisión porque si la película fracasa, la culpa será del superejecutivo, el cual quiere eludir esa responsabilidad. Por tal motivo, se reúne con una corte de asesores para que le den informes en los que basar sus decisiones. Para Graeber, todo este montaje de cortesanos no es más que espectáculo para resaltar la importancia del superejecutivo.

El autor indica que "existen razones éticas de peso para pagar a todos [una renta básica], independientemente del tipo de trabajo que realicen" (aunque requeriría burocracia para controlar que los receptores sí trabajan aunque no evalúen su productividad o esfuerzo).

Teoría del valor-trabajo

La teoría del valor-trabajo entronca directamente con los autores clásicos (desde Smith a Marx). En este caso, Graeber comenta que las teorías del valor se han utilizado para explicar los precios de los productos (variaciones de oferta y demanda que gravitan sobre el precio natural que debería tener un producto, el precio justo). La idea de trasfondo es que el mercado puede sobrevalorar o infravalorar las cosas. Este razonamiento lo aplica al trabajo productivo e improductivo. El autor ve una segunda dimensión del valor (el moral: honestidad, integridad). De ahí llega a que el trabajo no remunerado son labores domésticas y cuidado de niños son ensalzados como valores familiares, lo mismo que los artísticos. La diferencia es que el valor de mercado se puede comparar con otros pero los valores molares o artísticos no. De ahí, señala que habría que medir el valor social (pues ve una relación inversa entre utilidad y sueldo).
Entre los trabajadores que añaden más valor social están los investigadores clínicos (añaden 9 dólares por cada dólar de sueldo) y los que menos los asesores financieros (sustraen 1,5 dólares por cada dólar cobrado).



En sus páginas aborda la moral del trabajo y su valor (como sacrificio y disciplina), algo que surgió tras la Revolución Industrial. Dice que antes la gente trabajaba en sus casas y los libros buscaban cómo hacer mejores personas, no cómo organizar la sociedad para crear las condiciones necesarias para generar el máximo nivel de riqueza global.

Ve un resurgimiento del "puritanismo" (un evangelio de la riqueza, una como forma de decir que el trabajo forma el carácter, una fusión de la maldición bíblica de Adán y Eva y la noción noreuropea de que el trabajo remunerado convierte a uno en adulto, un autosacrificio, un autocastigo que obliga a renunciar a la alegría y el placer y a ver el trabajo como una forma de ayudar a los demás). Pero hay otro cambio y que ya no se evalúa a uno por lo que produce sino por lo que consume (consumismo), de forma que el trabajo da sentido a las vidas y el desempleo tiene efectos psicológicos devastadores.

Ve una paradoja del trabajo moderno: Por un lado, los trabajadores dicen que con el trabajo se ganan la vida, lo que les da sentido de dignidad y de propia valía. Por otro, la mayoría de la gente odia su trabajo. Según el sociólogo Al Gini, el trabajo es ahora considerado menos como un medio para conseguir un fin (obtener recursos para hacer proyectos) y más como un fin en sí mismo (lo que la gente encontraba nocivo, degradante y opresivo).

Automatización
Graeber también aborda la crisis actual provocada por la automatización. Positivamente, las máquinas podrían eliminar un gran porcentaje de las actuales tareas mecánicas más monótonas y tediosas (habrá menos trabajo productivo y más de cuidados). Pero, en la realidad, muchos trabajos fabriles se exportaron a países pobres en donde la mano de obra era barata.

Respecto a los trabajos a sustituir por las máquinas, el autor se pregunta por qué siempre salen profesiones como sociólogos o periodistas pero nunca el puesto de "emprendedor, inversor, financiero o directores capitalistas que buscan formas óptimas de invertir recursos para responder a la demanda presente y futura". Añade que es difícil imaginar un sistema económica más irracional que aquel que considera un "problema" el eliminar los trabajos pesados, monótonos y/o penosos.

También estudia la posibilidad del llamado "comunismo de lujo automatizado por completo" en el que los futuros robots y replicadores deberían ser propiedad de la humanidad. Las fábricas públicas automatizadas harían la vida más fácil pero sin eliminar trabajos necesarios como "buscar niños perdidos y calmar a los borrachos" (como hacen las taquilleras de Londres). Considera que el auténtico valor de la automatización es incluir el "trabajo de cuidados". Los robots clasificadores de frutas darían tiempo para que la gente decidiese qué curso de Historia podría hacer.

El autor recalca que la automatización ha creado un desempleo masivo pero fue ocultado creando empleos ficticios para que no se note (y que la tasa de desempleo no pase del 3 al 8 %; pero si se eliminan los trabajos de "mierda", el desempleo subiría al 50 o 60 %, según el autor).


Renta básica
Una de sus conclusiones es que la renta básica universal serviría para separar el trabajo de la remuneración y poner fin a los dilemas que el autor describe en el libro. El autor recalca que se ocupa de temas como una reducción masiva de las horas de trabajo o una política de renta básica universal pero Graeber recalca que no da soluciones concretas sino que indaba en un "problema que la mayoría de la gente ni siquiera reconoce que existe". El autor señala que "no existen movimientos antitrabajos de mierda" y recuerda que aunque se redujesen las jornadas a 15 horas semanales sería difícil eliminar rápidamente eliminar los trabajos y los sectores laborales innecesarios. Y dice que la nueva burocracia del gobierno para evaluar la utilidad de los trabajos generaría más trabajos inútiles. Su solución pasaría por la renta básica universal.

La carrera por la renta básica entronca con las ONG que guían a los ciudadanos por la carrera de obstáculos para dificultar "lo más posible" que los desempleados o los que carecen de ingresos puedan acceder al dinero que el propio gobierno afirma que reserva para ellos. (pp. 356) La solución de estos activistas pasa por eliminar todo el sistema a través de la implantación de la renta básica universal (una prestación única que recibirían equitativamente todos los residentes en el país).

Otros activistas son las feministas (mencionan a Wages for Housework y a su sucesor Global Women's Strike), que criticaba que la "máquina global de trabajo" (diseñado para extraer más esfuerzo) considerase el trabajo masculino como trabajo "real" mientras que el de las mujeres hacían "trabajo no real" (doméstico y gratuito, hecho por "amor" y sin mercantilizar pero sin riqueza se carece de poder real). Reclamaron dinero para aquellos que hacen cuidados (pero el cuidarse a sí mismo lleva de nuevo a la renta básica). Una tesis del feminismo es que las mujeres entraron en el mercado laboral no para empoderarlas sino para disciplinar a los hombres.

Mencionan una experiencia piloto en la India en la que las niñas recibieron la misma comida que los niños; los discapacitados tuvieron mayor aceptación en las actividades locales y las mujeres empezaron a dejarse ver con hombres. La tesis de la renta básica es que todo el mundo merece tener como mínimo lo necesario para vivir, sin condiciones (para eliminar las trabas burocráticas). La idea es separar el sustento vital del trabajo (y reducir la burocracia que hace que los pobres se sientan mal consigo mismos; un juego moral muy caro).

Graeber analiza las distintas versiones de la renta básica:

- La conservadora ofrece un modesto estipendio a cambio de eliminar todas las prestaciones del Estado de bienestar (educación, atención sanitaria gratuitas) y someterlo todo al mercado.

- La radical ve la renta básica como la forma de promover la expansión de los servicios públicos.


Señala que aquellos adictos al trabajo que deseen trabajar y ganar más dinero podrán hacerlo ya que la mayoría de la gente no desea pasarse el día ganduleando y viendo la tele y aunque hubiese algún parásito, no sería una carga significativa para la sociedad. Al decidir libremente en qué trabajar, las calles se llenarían de malos poetas y mimos ambulantes pero también habría gente dedicada a pensar cómo trabajar para ayudar a la Humanidad. Aquellos que dedicasen su actividad a la política podrían intentar cambiar las cosas y arreglar la situación.







(en preparación)

domingo, 3 de enero de 2016

"La utopía de las normas", de David Graeber (2015)

Resumen de "La utopía de las normas", de David Graeber (2015)


Referencia APA: Graeber, David (2015): La utopía de las normas. De la tecnología, la estupidez y los secretos placeres de la burocracia. Barcelona: Editorial Ariel.

Ver el resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2016/01/la-utopia-de-las-normas-de-david.html

Sociología, economía, burocracia

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Título:  "La utopía de las normas"

Subtítulo: "De la tecnología, la estupidez y los secretos placeres de la burocracia"

Título en inglés: "The Utopia of Rules. On Technology, Stupidity, and the Secret Joys of Bureaucracy"

Editorial en inglés: Melville House, 2015

Editorial en español: Ariel (Planeta), Barcelona, 2015

Número de páginas: 223
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Biografía del autor ( hasta 2015)

David Graeber es doctor en Antropología y profesor del Goldsmith College de Londres. Tiene un largo historial de activismo y compromiso político y es conocido mundialmente por su libro En deuda y por ser uno de los líderes intelectuales del movimiento Occupy Wall Street. Colabora habitualmente en medios como The Nation, Mute, The New Left Review y Harper's. En 2006, la London School of Economics le reconoció como "un destacado antropólogo que ha transformado radicalmente el estudio de la cultura".

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Texto de la solapa

"¿Cuál es el origen de ese afán por regular, imponer normas y burocratizar todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida? Y lo más importante ¿hasta qué punto nos arruina la existencia toda esa cantidad de formularios, procedimientos y documentación? No sólo en lo público, también en el trabajo y en la vida privada.

Para responder a estas preguntas, David Graeber, uno de los pensadores más provocadores e influyentes del momento, pone el foco sobre las distintas formas en que la burocracia se inmiscuye en nuestro día a día y revela hasta qué punto llega a determinar nuestras vidas. Un interminable y abominable papeleo que anula la creatividad y consume gran parte del tiempo.

El avance tecnológico, la gran promesa del capitalismo, se ha descubierto como otro mecanismo más de control, mucho más poderoso, al que sin embargo nos hemos doblegado sin oponer resistencia, seducidos por sus encantos.

Navegando desde el influjo de la economía liberal de la segunda mitad del siglo XX hasta el significado oculto tras personajes como James Bond, Sherlock Holmes o Batman, este libro es un notable trabajo de teoría social en la tradición de autores como Foucault, Marcuse o el mismo Marx, si bien la presencia en su análisis de la cultura popular y su accesabilidad lo acercan también a las obras de Zizek.

Un libro imprescindible para los tiempos que vivimos, que nos arma de argumentos en el debate presente sobre el cambio de modelo y que nos enseña el camino hacia un mundo mejor y más justo".

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ÍNDICE

Introducción; La Era de Hierro del Liberalismo y la era de la burocratización total

1. Zonas muertas de la imaginación: un ensayo sobre la estupidez estructural

2. De coches voladores y el índice de declive de ganancias

3. La utopía de las normas, o por qué en realidad, después de todo, amamos la burocracia.

Apéndice: De Batman y el problema del poder constituyente

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Resumen

El autor retoma la tradición de Max Weber, estudioso de la burocracia, y de J.K, Galbraith, estudioso de los grandes conglomerados o multinacionales y del complejo político-militar (La sociedad opulenta) que obligó al Estado a gastar mucho dinero en grandes proyectos militares como la carrera espacial o Internet (la red Arpanet). Los hombres de gris se erigieron en directivos de grandes corporaciones donde era posible hacer carrera toda la vida, nada que ver con las grandes empresas actuales (donde "queman" a sus directivos y ponen a otros, y donde un empleado no puede esperar que su empleo dure toda la vida).

Graeber dice que la ley de hierro del liberalismo "dicta que toda reforma del mercado, toda iniciativa del gobierno dirigida a reducir trámites burocráticos e impulsar las fuerzas del mercado tendrá, como efecto final, el aumento del número total de regulaciones, la cantidad total de papeleo y la cantidad total de burócratas que emplea el gobierno".

David Graeber sostiene que el grado de burocratización ha aumentado en el mundo en vez de disminuir tras las protestas de los años 60 contra esa complicidad que había en las corporaciones por mantener todo como estaba, sobre todo los puestos de trabajo en detrimento de la eficacia. A partir de los años 80 nos encontramos con gobiernos que apuestan por la "desregulación" para ser más eficaces pero que, en realidad, han generado más normas para todo. La banca de tamaño medio se ha convertido en gigantescas corporaciones de alcance global que rinden cuentas al accionista y no a los burócratas y que, por tanto, no le importa despedir a miles de empleados (pues la conservación de los empleos ya no es ningún objetivo "per se").

La globalización también ha jugado un papel importante en la burocratización del mundo porque prometió un libre comercio donde mandan los mercados, algo que a todo el mundo le parecía bien, y de repente, se topan con toda una serie de organismos burocráticos (FMI, Banco Mundial,...) que acompañan todo el proceso y que exigen recortes salariales o el desmantelamiento del estado del Bienestar, algo que nadie había pedido. Por otra parte, estas grandes corporaciones (FMI, Banco Mundial) han permanecido ahí desde los años 40, tras la posguerra, y han creado una extensa red o malla para controlar el mundo.

Toda esta liberalización estaría destinada a generar deuda y transferir dinero de los contribuyentes (que antes recibían gratis los servicios) a los bancos. Y pone como ejemplo la exigencia de "credenciales" para trabajar: títulos de licenciado, másteres, diplomas que hay que comprar, que son el "abracadabra" de la profesión, que antes se adquiría con la práctica. Por ejemplo, llama la atención con lo que ha pasado con los títulos educativos, como los másteres. Ya no basta con estudiar una carrera para encontrar trabajo, ahora hay que pagarse o pedir un crédito para hacer un máster y otros estudios de postgrado.

El autor, en calidad de antropólogo, recuerda los estudios realizados con los mapuches, una tribu que fue colonizada por los franceses. Estos usaban el francés para dar órdenes y el mapuche para sus conversaciones privadas y de buen rollo.

El escritor se pregunta porqué en el 2015 no hemos visto coches voladores por las calles, bases lunares o cañones de rayos láser, algo que se daba por hecho en los años 50 del siglo XX. No acertó en la predicción ni la película Regreso al futuro. Sostiene que, por alguna extraña razón, el progreso acelerado de los años 50 se estancó en los 80 y 90 y lo más que tenemos ahora son microondas, tablets y teléfonos inteligentes. Le parece decepcionante e indaga en las causas de esta ralentización del progreso.

David Graeber  dice [en las páginas 115-121] que la carrera espacial contribuyó a dar la sensación de que se trataba de una época de rápidos avances y la percepción popular predominante durante la década de los 60 era que el ritmo de cambio tecnológico se estaba acelerando de maneras incontrolabres y aterradoras. "Eso se puede ver en el rompedor libro superventas El shock del futuro, de Alvin Toffler, como una especie de luz roja de alerta de esta línea de pensamiento. Con una mirada retrospectiva, se trata de un libro fascinante y revelador".
Graeber recuerda que el sociólogo industrial Toffler argumentaba que casi todos los problemas sociales de los años 60 podían remontarse al acelerado ritmo de cambio tecnológico. A medida que un torrente continuo de nuevos descubrimientos científicos transformaba día a día las bases mismas de nuestra existencia cotidiana, escribía Toffler, los estadounidenses quedaban a la deriva, sin una idea clara de lo que suponía que debía ser la vida cotidiana: en el tema familiar, la píldora, la fertilización "in vitro", bebés probeta y la donación dejaría obsoleta la maternidad. Los humanos no estaban psicológicamente preparados para el cambio, el llamado "impulso acelerador", que comenzó en 1850: todo estaba cambiando y lo hacía a un ritmo exponencial. La solución era crear un control democrático (Graeber lo interpreta como "control burocrático") que evaluaran las tecnologías y prohibieran las tendentes a la excesiva disrupción social y guiar el desarrollo en direcciones que aseguraran la armonía. Graeber dice que en 1972 se creó la Oficina de Evaluación Tecnológica (OTA) pero fue suprimida por el congresista republicano Newt Gingrich (un protector de Toffler) en 1995.

Graeber dice que Toffler escribió el libro en 1970, casualmente cuando decrecía el avance científico: empezaron a publicarse menos artículos científicos, libros y patentes, lo mismo pasó en otros campos, que se ralentizaron. Por ejemplo, el récord de velocidad de los aviones (Concorde) y cohetes (Apollo XI). "El que Toffler estuviese equivocado no tuvo efectos negativos en su carrera. Los profetas carismáticos rara vez sufren mucho cuando sus profecías fracasan", dice Graeber.
El autor señala que el argumento de El Shock del Futuro "es la esencia misma del pensamiento conservador. El progreso siempre se ha presentado como un problema a resolver". Compara a Toffler con Comte (s. XIX), el fundador de la sociología (para adaptar el orden social a las nuevas tecnologías). Toffler compartía la sensación de que la tecnología estaba llevando a los humanos al borde de una gran ruptura histórica, "el mismo miedo a la fractura social y, en realidad, la misma obsesión con la necesidad de conservar el sagrado papel de la maternidad".

También arremete contra George Gilder ("Riqueza y pobreza", 1981), quien propuso la economía de la oferta porque aseguraría que las inversiones se dedicarían a cosas útiles como la informática o la medicina y no a despilfarrarlo en la carrera espacial. Graeber dice que estos "excéntricos personajes" pusieron de relieve el temor de que los patrones de desarrollo tecnológico llevaran a una subversión social, la necesidad de guiar el desarrollo tecnológico en direcciones que no desafiaran las estructuras de autoridad existentes y que, en realidad, en las altas esferas del poder ya llevaban tiempo pensando en lo mismo.

Respecto a la Tercera Ola, David Graeber dice que tomó el título de otro autor: "La tercera revolución tecnológica" de Mandel (este decía que implicaría la desaparición del capitalismo y Toffler que duraría siempre).

Las tesis de Graeber sobre esta ralentización es que "parece haberse dado un profundo desplazamiento, que comenzó en la década de los setenta, de una inversión en tecnologías asociadas a la posibilidad de futuros alternativos, a otra inversión en tecnologías que promovieran la disciplina laboral y el control social". Aquí considera que entran en juego las nuevas tecnologías de la información aplicadas al trabajo.

Sostiene que los grandes estados de los años 30 a 50, como Estados Unidos o su rival la URSS, invirtieron inmensos recursos en la carrera espacial (que concluyó con la llegada a la Luna en 1969, por lo que se cambiaron las prioridades). Señala que la URSS estuvo gobernada por burócratas que planificaban la economía pero que estos también tuvieron grandes sueños "cósmicos" aunque muchos se quedaron en el cajón de los bocetos (cosechas de bacterias comestibles en lagos y océanos o poner paneles solares en órbita para generar electricidad y enviarla a la Tierra).
Interpreta que la federación de Star Trek no está basada en un sistema democrático sino en otro burocrático-militar (que recuerda al régimen comunista de la URSS en plan "soft-power")

Graeber dice que una vez que el Estado abandonó la carrera tecnológica, el capitalismo pudo invertir su dinero en proyectos más útiles (como habían hecho los Bell Labs) pero como los impuestos a las empresas desaparecieron en la era Reagan, por lo que los ejecutivos destinaron el dinero dedicado a la investigación o a subir salarios a pagar más dividendos a sus accionistas. El Estado no abandonó del todo la investigación militar, tanto en misiles, a robótica o Internet. Pero las fábricas robotizadas que se soñaban en los 50, ni rastro. A lo mucho se inventaron los drones, que no son más que maquetas de aviones dirigidas por control remoto (se mofa Graeber). A día de hoy seguimos sin la cura del cáncer ni del catarro pero sí hay mucho Prozac.

El autor dice que los ordenadores no nos liberaron sino que ha permitido una financialización del capital que ha llevado más y más a una situación de deuda desesperada de los trabajadores mientras se creaban condiciones laborales más "flexibles" que destruían la seguridad laboral y aumentaban las horas de las jornadas. La deslocalización de los trabajos fabriles acabó con los sindicatos. La sospecha de Graeber es que las reformas neoliberales de los años 80 y 90 lo único que han conseguido es hundir la demanda (salarios más bajos y más paro es igual a menos consumo) y ralentizar el crecimiento económico, a la vez que despilfarró los recursos públicos al privatizarlos (más policía y servicios de seguridad privados que, según Graeber, son excesivos o innecesarios).

Una posibilidad, dice Graeber, es que esos campos de la ciencia y la tecnología que sí recibieron inversiones a gran escala pero no han dado los descubrimientos originalmente esperados.

La idea es que el Estado en los años 60 abandonó la carrera espacial para centrarse en objetivos relacionados con el control social: tecnología militar, médica y de la información. Pero incluso así, los resultados son decepcionantes en el 2015 (sigue sin haber las armas láser y sigue el AK-47 e Internet no deja de ser una biblioteca, correo y catálogo de compras ultrarrápidos). Ni un solo robot que piense. Y todo ello a pesar de millonarias inversiones estatales en tecnología e investigación básica. La teoría de Graeber es que ese dinero se está metiendo en "gestión y burocracia", comités que evalúan a qué proyectos se van a conceder los proyectos, que suelen recaer en temas "seguros", por lo que quedan excluidos las ideas innovadoras o rupturistas (y esto se ve en las becas de las universidades, por ejemplo), a pesar de que se vende que se está fomentando la "imaginación" pero lo que hay detrás es una "timorata burocracia". Los profesores dedican cada vez más tiempo a rellenar informes burocráticos en vez de investigar y dar clases. Esto no tiene nada que ver con el siglo XIX, lleno de avances rupturistas: teléfono, radio, mecánica cuántica... La época de estancamiento empieza en 1945, con el triunfo de la burocracia estadounidense poco amiga de cualquier idea que tenga implicaciones revolucionarias (según Graeber).

La síntesis del autor es que vivimos en una sociedad profundamente burocrática, que los ordenadores han agravado (en vez de liberarnos del trabajo, nos han metido más horas de jornada). Todo el mundo pierde horas rellenando formularios (para pedir plaza para el hijo en la escuela, metiendo claves en el teléfono para gestionar cuentas bancarias, y hacer tareas propias de agencias de viajes y brokers...).

Dice que una vez derrotado el socialismo burocrático y llegado el triunfo del libre mercado, nos encontramos con más burocracia (la ley de hierro de la burocracia del sociólogo Max Weber, en el que la burocracia tiende a perpetuarse y extenderse), la creatividad se pone al servicio de la administración en vez de ser al revés.

Graeber critica el capitalismo, considerado como progresista, porque haberse convertido en una máquina burocrática que anula ideas rupturistas. Rechaza los tres mantras del capitalismo: que ha impulsado un rápido desarrollo científico y tecnológico, que la riqueza generada para unos pocos acaba distribuyéndose a los demás y que hace un mundo más seguro y democrático. Para el autor, en el siglo XXI no se cumple ninguna de estas premisas. Por eso, sus partidarios han acabado por decir que es el único sistema posible. Sigue habiendo iPhones... pero Graeber advierte que el gran avance innovador no lo vamos a ver con el capitalismo corporativo y burocrático. El autor propugna por una sociedad altamente tecnológica y robotizada pero que sea más igualitaria y redistributiva que la actual.

En posteriores capítulos estudia el funcionamiento de las oficinas de correos nacidas en los ejércitos y dirigidas por grandes Estados, lo mismo que Internet. Pero una vez que estos inventos acaban en manos de la gente común surgen cosas como las cartas de amor, etc... totalmente alejados de su propósito inicial. Graeber dice que las tecnologías poéticas (aquellos grandes proyectos que permiten cumplir sueños como llevar un hombre a la Luna) son "burocracia buena" y a todos les gusta esa aplicación de la racionalidad. Sin embargo, dice el autor, la racionalidad implica una mecánica lógica que excluye las conclusiones ilógicas (porque son incorrectas). En el último capítulo, Graeber advierte de la introducción de reglas en los juegos de rol como Dungeons & Dragons  (que los jugadores aceptan pensando que podrán ignorarlas cuando quieran) porque anulan la libertad.

Dice que el Estado no es único sino que está dividido en soberanía, administración y política.





viernes, 21 de diciembre de 2012

"En deuda, una historia alternativa de la economía", de David Graeber (2012)

 Resumen: "En deuda, una historia alternativa de la economía", de David Graeber (2012)


Sociología, economía política, estructura social, cambio social, historia económica, estructura económica

Resumen, comentarios y anotaciones de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

Ver el resumen original y actualizado en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2012/12/en-deuda-una-historia-alternativa-de-la.html


Título: "En deuda, una historia alternativa de la economía"
Título original: "DEBT: The first 5.000 Years"
Autor: David Graeber
Fecha de publicación:  2012
Editorial en español: Ariel

Texto de la contraportada: 

"De la mano de David Graeber, antropólogo y líder del movimiento Occupy Wall Street, llega este libro provocador, sugerente e incisivo que desmonta muchas de las creencias y aseveraciones que el capitalismo ha logrado convertir en mantra".

INDICE

Capítulo 1... De la experiencia de la confusión moral
Capítulo 2...El mito del trueque
Capítulo 3...Deudas primordiales
Capítulo 4... Crueldad y redención 
Capítulo 5.... Breve tratado sobre las bases morales de las relaciones económicas 
Capítulo 6... Juegos con sexo y muerte
Capítulo 7... Honor y degradación, o las bases de la civilización contemporánea. 
Capítulo 8... Crédito contra lingote y los ciclos de la historia
Capítulo 9... La Era Axial (800 a C - 600 dC)
Capítulo 10....La Edad Media (600-1.450)
Capítulo 11....La era de los grandes imperios capitalistas (1450-1971)
Capítulo 12.... (1971 - Inicio de algo aún por determinar)

Resumen 

Graeber empieza su libro con una anécdota en un cóctel. Una abogada que trabaja para una oenegé se sorprende porque él aboga por la condonación de que las deudas y ella le replica: "Pero las deudas hay que pegarlas". A partir de ahí, Graeber reflexiona sobre la creencia general de que di alguien pude prestado debe devolver hasta el último céntimo sin percatarse de que el prestamista también debe correr un riesgo, pues de lo contrario prestaría montones de dinero a cualquiera que entrase por la puerta del banco para pedir un crédito para cualquier disparate o fantasía. Aquí habla del concepto de "riesgo moral" [nota del lector: Stiglitz y Krugman lo han abordado con profundidad en sus libros] que permitió a los bancos comerciar con hipotecas basura en la creencia de que los inversores nunca perderían sus ahorros porque el Gobierno correría a socorrerlos con dinero público.
Otro concepto es el de "préstamo" internacional de una potencia a un país pobre  entendido como "tributo" como hacía Roma con sus pueblos sometidos.

Recuerda que en 1973 hubo un exceso de capital por los altos precios del petróleo y los bancos concedieron créditos ilimitados al Tercer Mundo. Los intereses eran bajos pero luego se dispararon al 20% y los países se quedaron entrampados. El FMI fue el brazo ejecutor de los acreedores que reclamaron reformas estructurales, generalmente contra programas públicos de educación, sanidad y ayuda social. Graeber dice que su movimiento lucha por la condonación de una deuda que ven injusta pero al menos ha logrado que el FMI deje de exigir políticas de austeridad. [nota del lector: Stiglitz y Krugman también han explicado los mecanismos del FMI para imponer políticas de austeridad que llevan a los países a la recesión].

Por otro lado, Graeber analiza la relación entre el deudor y el prestamista, que se vuelve desigual y asegura que muchos levantamientos populares desde la Antigüedad se producen para cancelar una deuda onerosa y repartir de nuevo la riqueza. Incide en que el acreedor impone la cuantía de la deuda y que algunos países pobres como Haití han sido boicoteados con la invención de deudas tan injustas y absurdas como el pago de la invasión fallida de Napoleón a la isla.

Capitulo 2 El mito del trueque

Graeber, como antropólogo, cuestiona el mito del trueque como antecesor de la economía. Dice que surge de un capítulo de la riqueza de las naciones de Adam Smith donde dice que el dinero es anterior al crédito y los préstamos y surge como medio de pago para facilitar los intercambios que eran difíciles con el primigenio sistema de trueque ya que siempre tendrías que encontrar a alguien que quiera lo que tu ofreces por lo que buscas. 

Sin embargo, Graeber sostiene que Adam Smith se ha inventado lo del trueque porque las sociedades del neolítico y de cazadores-recolectores  ya tienen otros sistemas más funcionales que consisten en el "me llevo esto y ya te lo pagaré" o "cógelo del fondo común" o "tienes un collar o unos zapatos muy bonitos, me los llevo". El trueque no se usa porque, efectivamente, no vale para los intercambios salvo excepciones (cambio de sal por pieles, tabaco por vestidos, donde la sal y el tabaco funcionen como moneda).

A donde quiere llegar Graeber es a que estos intercambios primigenios funcionan mediante el préstamo y el crédito, en la confianza de que lo que hoy se lleva uno lo apunta el otro para cobrarselo algún día. Y, según Graeber, nadie prestó atención a que la deuda y el préstamo son mas antiguas que el dinero  ( un medio de pago aceptado por todos).

Capítulo 4.
Concepto: La curva de Laffer representa la relación existente entre los ingresos fiscales y los tipos impositivos, mostrando cómo varía la recaudación fiscal al modificar los tipos impositivos. Fue difundida por el economista Arthur Laffer en 1980, aunque cinco siglos antes el economista nor-africano Ibn Jaldún ya había teorizado sobre la relación entre los tipos impositivos y la recaudación, y también John Maynard Keynes unos pocos años antes. (extraído de Wikipedia).

Reagan la puso en práctica y no funcionó.Lo importante aquí es que Laffer es considerado el padre de la economía de la oferta (de incremento de trabajo).

Capítulo 12
Una de las ideas más importantes del libro es que mucha gente quiso hacer posible la utopia de Adam Smith, como ilustrado, sobre el libre mercado como una forma de crear un enriquecimiento general. Luego se extendió la idea de que todo asalariado podría tener casa y  seguridad social y pensión de por vida. Sin embargo, Graeber admite que tal idea es insostenible en la práctica como tan poco lo es el crecimiento ilimitado necesario para que sea realidad. Y recuerda que la imagen del obrero inglés en una fábrica en la que cobra su cheque puntualmente y su hijo se convierte en doctor se consiguió muy tarde, en el siglo XX, y que nadie se acuerda de los otros millones de peones de las colonias que trabajaban en condiciones de semiesclavitud para los británicos, lo mismo que ahora lo hacen los niños de las fábricas de los países emergentes. [nota del lector: ver No logo, de Naomi Klein]. 

En este sentido critica a apóstoles de la globalización como Thomas Friedman o Nial Fergunson por creer que la globelización o los microcréditos van a erradicar la pobreza. Este cree que el capitalismo está agotado desde 1975, cuando se hizo evidente que el crecimiento ilimitado era imposible, lo mismo que pagar altos salarios por alta productividad, y que la economía solo podía crecer con deuda, salarios bajos y alta productividad. Es decir, que los préstamos fáciles para comprar casas y las tarjetas de crédito crearon en las décadas siguientes la ilusión de que cualquiera podría tener su casa. Lo que ha generado es una montaña de deuda y, tras las quiebras bancarias, solo se le ha perdonado a los bancos pero no a los deudores. Estos son pecadores por haberse endeudado. Graeber  cree que hay un cambio de ciclo y que al capitalismo tal y como lo conocemos le quedan dos décadas [nota del lector: lo mismo dice Niño Becerra en su libro sobre la crisis de 2010].


Hay dos curiosidades que comenta Graeber: que en 1971, Nixon desvinculó el dólar del patrón oro, lo que a su vez generó una elevada inflación [nota del lector: esto da algo de sentido a la razón por la que aparece repentinamente la inflación y que los monetaristas atribuyeron al efecto de las políticas  keynesianas ]. El dólar siguió aceptándose en el mundo porque era respaldado por el poderío militar.
La otra curiosidad es que, según el autor, el Irak de Sadam Husein fue invadido en 2003 porque desvinculó su moneda del dólar y la asoció al euro. [nota del lector: habría que comprobar esto en las hemerotecas]. Y la tercera curiosidad es que miles de lingotes de oro de la reserva federal están guardados en pasadizos subterraneos a escasas manzanas de las Torres Gemelas destruidas el 11-S del 2001. Cuando un país le paga a Alemania, por ejemplo, una carlinga robotizada cambia un lingote de sitio, del deudor al acreedor.

Por último, Graeber considera que la deuda por préstamos  contratados por los países emergentes es, en realidad, un tributo que se paga al país más poderoso. Aquellos países que no quieren pedir prestado se les sugiere que lo hagan. Y luego, para devolver el préstamo, aprieta las tuercas el FMI. [nota del lector: En línea con otros autores, como Stiglitz, Graeber considera que el FMI es un instrumento para garantizar que los acreedores internacionales cobran puntualmente]

En conclusión, Graeber viene a decir que a lo largo de la historia hubo varias crisis de deuda que llevaron a la esclavitud a muchos deudores insolventes hasta el punto de que los gobernantes borraron la "pizarra" y anularon las deudas como en el año del Jubileo de la Biblia, donde se perdonan las deudas. A lo largo de la historia también ha habido cambios de moneda real por "virtual", lo que pasó en la Edad Media (donde se operaba con monedas romanas inexistentes) y en la actual era electrónica.


(en próximas semanas continuará el resumen)