jueves, 12 de junio de 2014

"Fueras de serie (Outliers)", de Malcom Gladwell (2008)

Resumen de "Fueras de serie (Outliers)", de Malcom Gladwell (2008)

El resumen original y actualizado está en la siguiente web:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2014/06/fueras-de-serie-outliers-de-malcom.HTML

Sociología, psicología social, éxito

Resumen comentado por E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.

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Título: "Fueras de serie (Outliers)"
Subtítulo: ¿Por qué unas personas tienen éxito y otras no?

Título original: "Outliers. The story of success"

Autor: Malcom Gadwell

Fecha de publicación: 2008

Publicado en español por: Taurus, Santillana

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Texto de la contraportada:

"Fueras de serie. Del autor de los best sellers: La clave del éxito (the tipping point) e Inteligencia intuitiva

¿Qué diferencia a quienes hacen algo en especial en la vida de quienes no lo hacen? Fueras de serie explora las curiosas historias de los grandes jugadores de fútbol, bucea en la peculiar infancia de Bill Gates, busca qué convirtió a los Beatles en el mejor grupo de rock y se pregunta qué distingue a los pilotos que estrellan aviones de los que no. A través de su viaje por el mundo de los "fueras de serie", los mejores, los más brillantes y famosos, nos convence de que nuestro modo de pensar en el éxito es erróneo.
Prestamos demasiada atención al aspecto de estas personas y muy poca al lugar de donde vienen, es decir, a su cultura, su familia, su generación y las singularidades de su educación. Brillante y entretenido, Fueras de serie es toda una referencia que al mismo tiempo iluminará y hará disfrutar".

Biografía oficial de Malcom Gladwell
http://www.gladwell.com

(Inglaterra, 1963), es escritor, periodista, crítico y agitador cultural. Entre 1987 y 1996 trabajó como periodista para The Washintong Post y desde 1996 escribe en la revista The New Yorker. Sus libros Inteligencia intuitiva (Taurus, 2005), y la clave del éxito (The Tipping Point) (Taurus, 2007) han ocupado el primer lugar en las listas internacionales de ventas.


ÍNDICE

Introducción
El misterio de Roseto
"Aquella gente solo se moría de vieja"

Primera parte
La oportunidad

Capítulo 1
El efecto Mateo

Capítulo 2
La regla de las 10.000 horas

Capítulo 3
El problema de los genios (1)

Capítulo 4
El problema de los genios (2)

Capítulo 5
Las tres lecciones de Joe Flom

Segunda Parte
La herencia

Capítulo 6
Harlan (Kentucky)

Capítulo 7
Teoría étnica de los accidentes aéreos

Capítulo 8
Arrozales y exámenes de matemáticas

Capítulo 9
El chollo de Marita

Epílogo
Una historia jamaicana

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RESUMEN

Comentarios generales.

El libro arranca espectacularmente con dos ejemplos en los que desmitifica la creencia de que el éxito llega incluso desde los más humildes orígenes por el talento y el esfuerzo, porque son hombres hechos a sí mismos. Dice que es mentira porque la suerte influye mucho más, así como otros factores como la edad, el año de nacimiento o la cultura.

El primer ejemplo es el de un pueblo americano, Rosetto, donde todos los vecinos son de una región italiana. Allí están sanísimos a pesar de llevar una vida normal, lo que intriga a los médicos. Tras examinar múltiples variables, los médicos descubren que el ritmo de vida comunitario y afable es lo que les permite tener una vida sin infartos ni otras dolencias.

El segundo ejemplo, sobre el que gira el libro, es sobre la final de hockey juvenil en Canadá. El autor nos muestra una tabla con las características físicas y ficha de los jugadores y pide al lector que descubra un patrón común de todos los jugadores. No se trata de que hayan estudiado en las mejores universidades, ni su ciudad natal sino su edad. Casualmente, la mayoría de los seleccionados para los equipos de la final nacieron entre enero y marzo. Son los mejores porque son los mayores del aula, y partieron con ventaja respecto a sus compañeros de clase de menos meses y menos corpulentos. Eso les dio oportunidad de entrenar más horas y avanzar puestos en las ligas infantiles.

Cree que ha una regla que dice que es necesario entrenar 10.000 horas para ser un virtuoso en cualquier oficio, ya sea genio de la informática como violinista. Quien trabaje más horas llegará con más posibilidades de aprovechar la oportunidad. Y eso se aplica a los Beatles, cuando tocaban toda la noche en un local de Hamburgo por cuatro pavos, a Bill Gates encerrado toda su adolescencia ante un ordenador, y otros programadores de la misma edad que se hicieron los reyes de la informática.

La edad también es la clave para analizar a los grandes millonarios de Silicom Valley. Por ejemplo, los multimillonarios Bill Gates y Steve Job nacieron en 1955, el año en que mejor estaban situados para llegar con 20 años a la revolución informática porque tenían a sus espaldas 10.000 horas de programación. A ello se suman otras casualidades como vivir en el país que desarrolló las computadores, tener la suerte de acceder a computadoras públicas o privadas siendo un crío de 14 años y seguir perfeccionándose en el negocio.

Por otra parte, Gladwell estudia la influencia del coeficiente de inteligencia ( CI). Cree que es importante pero no decisivo para tener éxito. La razón es que también influyen cuestiones como el entorno familiar y económico en el que nace un niño y unas pizcas de sentido común. Por ejemplo, de una lista de los mayores CI del país en 1920, un tercio llegó a altos cargos en los negocios, otro tercio ocupaba puestos medios y otro tercio dormitaban en el sofá o sus oficios eran humildes. Generalmente, quienes procedían de una familia rica seguían ricos y el resto pobres. En todo caso, tener el mayor CI de la clase no garantizaba nada, pero para tener éxito bastaba con tener más de 130, una inteligencia suficiente para salir airoso. Ese es el caso del hombre más inteligente de Estados Unidos, que vivía en la miseria, con un padrastro maltratador, y que ni siquiera pudo licenciarse en la Universidad, no porque fuera tonto sino por decisiones erróneas. Acabó trabajando en su casa sobre una teoría del Universo que nadie le va a publicar por no ser catedrático.

También estudia el caso de Joe Flom, uno de los abogados más exitosos de Nueva York Tuvo la suerte de nacer en 1930, cuando hubo un bache demográfico por la Gran Depresión. Los niños iban a escuelas nuevas sin masificar. La anterior generación no tuvo tanta suerte, pues sufrió todo tipo de penalidades. De este forma, Flom no logró entrar en un bufete de "zapato blanco" por sus antecedentes étnicos pero montó otro que se especializó en opas hostiles y fusiones en los años 60 y 70, lo que le hizo rico. Fue su largo entrenamiento, de coger casos que no querían los grandes despachos, lo que le hizo estar preparado cuando llegó la ocasión. Para entender su éxito, se remonta a los  emigrantes judíos de Brooklin en los años 20, que montaron negocios de ropa porque tenían trabajos relacionados con ese sector en su país de origen.

Los factores culturales también influyen. Madwell pone como ejemplo el pueblo de Harlan,en Kentucky, donde dos familias se tiroteaban por cuestiones de honor. Los investigadores descubrieron que la mayoría procedía del pastoreo en Europa, en tierras limítrofes de Irlanda y Escocia con Inglaterra. En el sur de Estados Unidos, la cultura del honor estaba más implantada que en el norte, y eso les hacía más propensos a enfadarse o tener propensión a la violencia, según demostró un experimento en el pasillo de una biblioteca en el que un tipo insultaba a los becarios. Los del sur se mosqueaban más.

Madwell también estudia la cultura de los pilotos. Examina el caso de dos pilotos colombianos de Avianca que se estrellaron por falta de combustible. Lo curioso es que el piloto insinuó varias veces a la torre de control que el combustible no les llegaba pero, al tratarse de un subordinado, no se atrevió a contradecir a su capitán ni a los bruscos controladores aéreos. Lo mismo pasó en Corea, donde había muchos accidentes porque el copiloto no hablaba claramente con el capitán si este se equivocaba sino que daba rodeos o lanzaba indirectas, y por supuesto no se atrevía a tomar el mando pese a ver claros indicios de que se iban a estrellar. El autor recuerda que hay un índice mundial que mide la distancia jerárquica entre individuos. Por ejemplo, los países asiáticos, Portugal y Guatemala los subordinadas siguen estrictamente el procedimiento mientras que en Dinamarca, hay más margen para la improvisación. Cambiar esos factores culturales en la aviación fue clave para reducir los accidentes, de forma que los copilotos hablaran de tú a tú a su capitán.

En otro capítulo, el autor examina por qué los chinos o coreanos son tan buenos en matemáticas y tienen tanta memoria con los números. La solución es sencilla: en chino, los números solo tienen una sílaba mientras que en Occidente, tienen una pronunciación más larga. Dado que solo podemos memorizar un número durante dos segundos, los chinos memorizan 8 números y los occidentales la mitad. Pero esto también funciona con las sumas, ya que las decenas en chino son fácilisimas de aprender : por ejemplo, 21, es dosdiezuno y 31, tresdiezuno. Para sumar, cincodiezdos (52). Eso le da mayor agilidad a los niños asiáticos frente a los occidentales, que ven las matemáticas como un proceso más ilógico.
Este éxito lo relaciona con la cultura del arroz, que dice que "Si te levantas 360 días al año antes del amanecer, tu cosecha verás prosperar". Madwell explica que esos campos de arroz exigen la máxima eficacia para intensificar la producción de las cosechas en el mínimo espacio, todo lo contrario que los campesinos europeos de la Edad Media, que durante el invierno hibernaban mientras los chinos se dedicaban a hacer artesanía para vender.

También habla del caso de una señora que era capaz de resolver problemas matemáticos del último curso de la ESO que un niño, por contra abandonaría si no veía rápido una solución. La clave del éxito de esa aprendiz de matemáticas era que trabajaba 22 minutos en el problema matemático hasta que daba con la solución. Pone como ejemplo una escuela de los barrios marginales de Nueva York que se tienen que levantar a las 5.45 horas para empezar las clases a las 7.45. Son niños pobres pero que se pasan el día en clase y luego hacen deberes hasta las 23.00 horas. Con esa mentalidad su nivel de matemáticas es igual a la media de un colegio privado, lo que les abre oportunidades. Este esfuerzo supletorio se basa en la creencia de que los niños pobres en verano se dedican a jugar en la calle o ver la televisión mientras que los ricos hacen actividades y leen más en casa, por lo que en septiembre, los más acomodados llevan ventaja y rinden más en los test de rendimiento escolar. Los niños coreanos y japoneses tienen hasta 243 días de clase frente a los 180 occidentales.

Finalmente, Madwell recuerda la historia de su madre jamaicana, que vivió en un entorno humilde y luchó por estudiar, y le apoyó su abuela cuando no lograba una beca. Llegó a lo máximo pero con mucha suerte, lo mismo que Bill Gates, Joe Bill y otros magnates.

Comentarios del lector:
Leyendo el libro le dan ganas a uno de ponerse a estudiar 10 horas al día. El libro es muy entretenido y se lee rápido. Emociona el saber que hay gente que ha conseguido éxito a costa de trabajar y una pieza de suerte como el hecho de estar en el sitio y momento adecuado y aprovechar esa oportunidad.
Pero a pesar de esta historia rosa y edulcorada hay algo preocupante en el libro y es ese afán de competitividad que elogia a los obsesionados con el estudio. No sé hasta qué punto es justo que un niño que vive en un entorno marginal tenga que poner los codos como un infeliz para superar el bache respecto a los más ricos, que tienen un ambiente más centrado en el estudio. Y ese es parte del debate que suscitan las becas que obligan a los alumnos pobres a superar el 6,5. Es cierto que se premia el esfuerzo pero no tener dinero te obliga a estudiar más que otro que tenga medios.
Creo que el libro ensalza la competitividad y el trabajo duro pero no aborda cuestiones más profundas como la redistribución, de forma que una persona pobre y otra rica se tengan que esforzar lo mismo para obtener el mismo resultado. Y, en algunos países, ni siquiera el hecho de hacer méritos en los estudios garantiza un trabajo (pensemos en el enchufismo).

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