lunes, 30 de marzo de 2015

"¿Quién controla el futuro?", de Jaron Lanier (2013)

Resumen de "¿Quién controla el futuro?", de Jaron Lanier (2013)


Resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2015/03/quien-controla-el-futuro-de-jaron.html


Resumen y anotaciones por E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho.


Sociología, redes sociales, Internet, comunicación, consumo, sociedad de masas

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Título: "¿Quién controla el futuro?"


Título original: "Who Owns the Future?"


Autor: Jaron Lanier

Edición en inglés; Penguin Random, 2013

Edición en castellano: Penguin Random - Debate, 2014

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Biografía oficial del autor Jaron Lanier (hasta 2014)

"Jaron Lanier es experto en informática, músico, artista gráfico y escritor. Una de las cien personalidades más influyentes del mundo en 2011, según la revista Time, es muy conocido en el campo de la informática por sus trabajos sobre la realidad virtual - expresión acuñada por él -, que le valieron el galardón al Lifetime Career del IEEE en 2009. En un artículo de la revista Wired se le define como "la primera figura de la tecnología que ha logrado el estrellato en la cultura contemporánea". Ha trabajado tanto en entornos académicos, sobre todo en relación con Internet 2, como en el sector privado, y ha participado en la creación de empresas que acabaron compradas por Oracle, Adobe y Google. Obtuvo un doctorado honoris causa del Instituto de Tecnología de New Jersey en 2006. La Enciclopedia Británica le ha incluido en la lista de los trescientos inventores más importantes de la historia. Su libro Contra el rebaño digital (Debate, 2011) fue un éxito internacional".

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Indice (resumido)

Parte I Primer asalto

1. Motivación

La ley de Moore altera la forma de valorar a las personas
La playa que bordea la ley de Moore
El problema no es la tecnología sino nuestra manera de pensar en ella.
El progreso es obligatorio / nunca es ajeno a la política

2, Una idea sencilla

Primer interludio: una visión antigua de la Singularidad
¿Merecen las personas que se les paguen si no padecen?
La parcela

Parte II  La tempestad cibernética

3. El dinero visto a través de los ojos de un informático
El dinero, Dios y la antigua tecnología del olvido

4. La construcción ad hoc de la dignidad de las masas
¿Son las clases medias algo natural?
Pequeños retoques en el diseño de la red pueden alterar los resultados
Dejemos que las distribuciones gaussianas sean gaussianas
Los sistemas del estrellato se axfisian a sí mismos, las curvas gaussianas se renuevan
El absurdo ideal de un mercado completamente puro
Ingresos y riqueza son cosa distinta

5. Los servidores sirena

No puede haber complejidad sin ambigüedad

6. El espectro de la inversión perfecta
Nuestra comida gratis
Caramelo
El riesgo de irradiación
El servidor ve de ti más de lo que tú puedes ver de él
El autocojetamiento a la autoconfabulación

7. Algunos de los primeros servidores sirena
Mi pequeña ventana
Wal-Mart como softeware
La perspectiva de la cadena de suministro
Servidores sirena financieros

Segundo interludio: Si la vida de da "Eulas", haz limonada

Parte III    Dos puntos de vista sobre el devenir del siglo

8. Episodios de desempleo de masas
¿Seguirá habiendo trabajo en la industria?
Napsterizando a los conductores
La enseñanza no es lo suficientemente abstracta
Una fábula farmacéutica que podría hacerse realidad este siglo

9. Desde lo alto: hacer mal uso del big data para hacer el ridículo
Tres "neerds" entran en un bar
Lo que para uno es falta de privacidad para otro es fuente de riqueza
El big data en la ciencia
La naturaleza del Big data desafía a la intuición
Kickstarter

Tercer interludio: La modernidad imagina el futuro

Parte IV   Mercados, paisajes energéticos y narcisismo

10. Mercados y paisajes energéticos
La tecnología del engaño ambiental
Experimentalismo y percepción política
Keynes como pionero del Big Data

11. Narcisismo
La locura del giro local / global
Los servidores sirena creen que el mundo gira a su alrededor

Cuarto interludio: los límites son para los "muggles"

El riesgo mortal de no ser una criatura cambiante

Parte V - La lucha por ser el más "meta"

12. La historia perdida

13. Coacción en piloto automático, Efectos de red especializados.

14. Ocultar el elemento humano

15.La historia encontrada

Quinto interludio: El viejo sabio en las nubes

Parte VI Democracia

16. Basta con no quejarse
Los Gobiernos han aprendido los trucos de los servidores sirena

17. Para que los derechos persistan, deben basarse en la capacidad de influencia.

Sexto interludio: El protector de bolsillo en la túnica de color azafrán
Monjes y nerds
La evolución de la abundancia

Parte VII . Ted Nelson

18. La primera y la mejor idea
Derecho a remezclar no es lo mismo que derecho a copiar
Enlaces bidireccionales


Parte VIII Las imágenes comprometedoras

19. El proyecto
Una economía de la información sostenible

20. Necesitamos algo mejor que unos diques ad hoc
En los árboles no crece el dinero suficiente

21. Algunos principios fundamentales
Simetría comercial
Solo ciudadanos de primera
Evitar los servidores sirena zombis
Solo identidad de primera

22. ¿Quién hará eso?
Realismo biológico
La psicología del merecimiento

23. Las grandes empresas

24. ¿Cómo gasteremos el dinero?

25. Riesgo

26. Identidad financiera
Simetría economica interpersonal
Neutralidad de red economica
La simetría como método disuasorio contra los intentos de engañar al sistema

27. La mitad inferior de la curva

28. La interfaz con la realidad
¿Qué podemos hacer con el big data y el problema de la realidad?
Por qué el combate contra el fraude implica la lucha contra los chanchullos

29. Desasosiego
El paraíso de los hacker
La red nos vigila
Varias buenas razones para dejar que nos rastreen en la nube
El desasosiego no está en la tecnología sino en el poder que otorgamos a los servidores sirena
La pirámide del chantaje de Maslow

30 Un intento de mitigar el desasosiego
Los derechos comerciales escalan online, los derechos cívicos, no
Los derechos comerciales tienen consecuencias prácticas
El precio ideal de la información equivale a la minimización del desasosiego

Séptimo interludio: Los límites son para los mortales
De la red social a la inmortalidad
La inmortalidad de dos niveles planificada para este siglo

Parte IX Transición

31. La transición
¿Puede haber una regla de oro digital?
Avatares y crédito
El precio de la antenimbosia

32, Liderazgo
Mil geeks
Startups
Multitud de servidores sirena
Facebook o algo similar
Confederaciones de solo unos pocos servidores sirena gigantes

Octavo interludio: El destino de los libros
Los libros inspiran la maquinación obsesiva
No es una cuestión de papel frente a libro electrónico
El libro tal y como le gustaría a Silicon Valley

Conclusión: ¿Qué debemos recordar?
La economía del futuro es el diseño de interfaces de usuario
¿Hay alguna manera de determinar si una economía de la información es humanista?

Epílogo
Una clase imprevista de la economía de la información humanista
Silicon Valley adapta una idea alternativa y supuestamente simple de la economía humanista
El valor actualmente oculto de los datos

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Texto de la contraportada

"Desde hace unas décadas, Lanier ha aprovechado su experiencia para reflexionar acerca de cómo la tecnología transforma nuestra sociedad y nuestra cultura. "¿Quién controla el futuro?" es la perspectiva de un pensador visionario sobre la cuestión económica y social más importante de la actualidad: la perniciosa concentración de dinero y poder en las redes digitales. Lanier piensa que el auge de las redes digitales ha conducido nuestras economías a la recesión y ha diezmado las clases medias. A medida que las tecnologías destruyen más y más sectores - desde medios de comunicación hasta la medicina o la industria -, afrontamos mayores desafíos al empleo y la prosperidad individual.
Pero hya una alternativa a permitir que la tecnología se apropie de nuestro futuro. En esta obra tan ambiciosa como sensible al devenir humano, Lanier dibuja el camino hacia una nueva economía de la información que respetará a la sociedad y le permitirá crecer. Es hora de que la gente común sea recompensada por lo que crea y lo que comparte en red. Lúcido, original y provocador, "¿Quién controla el futuro¿" es una lectura necesaria para todos los que vivimos en un mundo parcialmente digital."

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Resumen y comentarios:

Lanier se encuadra entre los nuevos autores que describen el  mito artúrico de Silicon Valley: la inmortalidad a través de la computación del cerebro, guardar la memoria biológica en un cerebro artificial. Cuando se alcance este logro, la Humanidad habrá alcanzado la Singularidad. Este concepto ha sido tratado por historiadores recientes como en "De animales a dioses",de Yuval Noah Harari (2013) y "¿Por qué manda Occidente... por ahora?", de Ian Morris (2010).
Lanier sostiene que los ingenieros de Silicon Valley están obsesionados con esa idea de la inmortalidad informática y que ya casi se ha convertido en una religión. [nota del lector: la verdad es que tiene todos los ingredientes]. Lo que deduce el autor es que tarde o temprano va a haber dos clases de personas: las que puedan permitirse el lujo de pagar por almacenar sus vivencias en un programa de Inteligencia Artificial y, por tanto, reproducirlas después de que su cuerpo físico fallezca y los que tendrán que conformarse con morir como todo el mundo. Esta inmortalidad informática es en la que están volcando sus esfuerzos los genios de Silicon Valley. Es algo que se sabe desde hace un lustro porque han salido varios libros que mencionan este avance humano, que coincidiría con la eliminación de todas las enfermedades y el alargamiento de la vida, quizás hasta los 200 años. Larnier ya anticipa un estancamiento económico al ser gobernado el mundo por una gerontocracia inmovilista. [nota del lector: tengo mis dudas de que la inmortalidad informática o la Singularidad funcione incluso si se lograse que un cerebro electrónico reprodujese todas las vivencias de un humano fallecido y tuviese consciencia como si fuese él. La cuestión es que una vez que el tipo se despierta en esa nueva vida y descubre que está atrapado en un "disco duro", que él solo es "pensamiento cibernético" ¿no se iba a enfadar o sentirse deprimido? Sería una consciencia dentro de una caja que podría leer los periódicos on line y enterarse de lo que pasa en el mundo, hablar con sus seres queridos o mover "avatares" para hacer recados. También es posible que se pudiese implantar ese cerebro artificial en un "cyborg" al más puro estilo Darth Vader o Robocop. Sería un triste consuelo, una especie de fantasmas vivientes que saben que se esfumarán al primer apagón y que los vivos son los que tienen el control].


La segunda cuestión que Lanier examina es la importancia y poder que están logrando los "servidores sirena", que pertenecen a grandes compañías que procesan todos esos datos que subimos al whapsapp o a Facebook. Lanier sostiene que la verdadera riqueza de Internet está en extraer patrones de esos datos y luego venderlos. [nota del lector: por ejemplo, saber que las personas que compran los viernes por la tarde zapatos de color negro por eBay suelen adquirir más entradas para el teatro a través de Facebook, o cosas así]. Es la comercialización de estos datos la verdadera riqueza de Google o Facebook, el verdadero negocio está en la explotación estadística de los datos de los usuarios, el llamado Big Data, porque la tarta publicitaria es un modelo económico que se agotará y en el que todos acabarían enzarzados en peleas por hacerse con algunas migajas más de los mismos trozos. Las enormes granjas de servidores, que requieren una gran energía, están acumulando y procesando datos de millones de personas que usan aplicaciones gratuitas de redes sociales y telefonía sin saber que hay un servidor que anota cada paso que dan y saben todo sobre ellos: a qué hora encienden su móvil y lo apagan, lo que da una pista de dónde duermen (y extraer muchas conclusiones....), cuando está más activo (por el trabajo), qué llamadas hacen (lo que reconstruye sus redes sociales)... El IP o identidad digital no es única y los usuarios pueden crear varios perfiles en Facebook para borrar pistas de su huella digital pero a estas alturas es más que probable que el Big Data, a base de correlaciones de patrones, ya sepa quiénes usan el mismo perfil y quién es el verdadero usuario. En definitiva, controlar el Big Data es el negocio del siglo XXI porque los comerciantes usan esos datos por encargo para mejorar su producto, afinar en la publicidad dirigida y hacer sus ventas. La cosa va a ir a más porque la automatización es imparable y, tarde o temprano, los coches conducirán solos y nuestras rutas serán procesadas. La versión más suave de lo que podría pasar es que cuando pasásemos por una carretera un cartel publicitario pondría la cara de un amigo y unas letras nos dirían: "Johny, no te olvides de comprar en Amazon tu entrada para la final de la NBA".
 El problema de los grandes servidores de Big Data es que acaban monopolizando su sector, por aquello de "el ganador se lo queda todo" y se convierten en imprescindibles para el usuario, que carece de alternativas. Lo mejor de todo es que numerosos usuarios están trabajando gratis y subiendo miles de datos a la Red como si fuese un hobby o una diversión (a través de blogs, comentarios en foros, vídeos caseros...) de forma que alimentan gratis a esos servidores sirena que luego sí saben explotar la información estadística que extraen. Es decir, la gente trabaja gratis y encantada, por eso el servidor funciona como las sirenas que llevaba a las rocas a la tripulación de Ulises. Hay millones de internautas trabajando gratis y llenando de contenido la Red se supone que, por el bien común, pero todos olvidan que detrás hay una compañía privada y unos inversores que quieren extraer un beneficio. El efecto más visible es que el valor de la información subida a la red se ha devaluado [nota del lector: lo vemos a diario en la prensa escrita] porque la oferta es muy amplia.
Algunos servidores son "servidores sirena", como los define Lanier, y solo hay un puñado de ellos pero tienen billones de datos procesados de los usuarios que requieren sus servicios gratuitos. Y ya se sabe que la información es poder. Los ciudadanos y los gobiernos pronto se podría ver superados por estos servidores sirena.
 Por otra parte, toda esta información "on line" es cierto que beneficia a todo el mundo y agiliza las comunicaciones pero también está destruyendo puestos de trabajo, no solo a los músicos, periodistas y fotógrafos si no a todos los sectores que dependen de la logística, transporte, pero incluso a los "yuppies" de Wall Street que se ven superados por máquinas que hacer millones de operaciones por segundo, algo inigualable. La economía se ha vuelto mucho más eficiente (al menos para especular y para fabricar más barato). El resultado es que, como advierte Lanier, la clase media está desapareciendo a ritmos agigantados y la clase media era la que sostenía la economía de masas porque ¿a quién le van a vender sus productos los fabricantes si no hay clase media y todo el mundo es pobre o no tiene manera de ganarse la vida?.

La propuesta de Lanier es que Internet tiene que pagar a todo el mundo por la información que sube o, por lo menos, por los datos que se extraen. Por ejemplo, si alguien hace un comentario en Twitter y eso genera visitas, debería haber algún micropago para compensarle. Actualmente, si alguien sube un vídeo que recibe millones de visitas eso le genera un subidón de ego pero poco dinero, salvo que le salga un patrocinador. En el mejor de los casos, de un millón de internautas, hay uno o dos que sacan algo de pasta. Los demás, reciben aplausos una temporada y luego caen en el olvido.
 Parte del libro se dedica a estudiar cómo monetizar Internet, qué es lo que se debería hacer para que cualquier producto subido a Internet genere ingresos de forma que la economía digital genere una nueva clase media a partir de micropagos que se podrían cobrar unos años después para compensar al pionero. Lo cierto es que al desaparecer los derechos de autor, o ser apropiados por los servidores sirena en esos contratos on line que nadie lee, el usuario trabaja gratis para hacer fabulosamente ricos a otros a medida que se empobrece el resto de la población.


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