lunes, 26 de diciembre de 2016

"La leyes de la economía", de Dani Rodrik (2015)

Resumen del libro "La leyes de la economía", de Dani Rodrik (2015)


Resumen actualizado y original en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2016/12/la-leyes-de-la-economia-de-dani-rodrik.html

Autor del resumen: E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, teoría económica, economía política, modelos económicos

.....................................................................................................

Título: "La leyes de la economía"

Subtítulo: Aciertos y errores de una ciencia en entredicho

Título original en inglés: "Economic Rules"

Autor: Dani Rodrik

Edición en inglés; Nueva York, 2015, Norton & Company

Edición en español: Centro Libros PAPF SLU, Barcelona, 2016

Páginas: 218

........................................................................................................

Biografía del autor Dani Rodrik

Dani Rodrik (Estambul, Turquía, 1957) está considerado uno de los cien economistas más influyentes del mundo por el Ideas/RePec, uno de los principales índices de investigación en Economía,

Procedente de una familia sefardí que emigró de España a finales del siglo XV, obtuvo su licenciatura en Artes (Summa Cum Laude) en  la Universidad de Harvard, así como un doctorado en Economía y un máster en Administración Pública (MPA) por la Universidad de Princeton.

Actualmente es profesor de Política Económica Internacional en la Escuela del Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, donde enseña el programa de Master en Administración Pública (MPA)

......................................................................................................................

Texto de la contraportada

A raíz de esta última crisis financiera y de la subsiguiente gran recesión, la economía ha llegado a parecer cualquier cosa menos una ciencia. En este libro, magistralmente argumentado, Dani Rodrik deconstruye la ciencia económica para examinarla de cerca y analizar en qué casos son válidos sus postulados y en cuáles se quedan cortos o resultan vanos.

Basándose en la historia de la economía y en su dilatada experiencia como economista y profesor, Dani Rodrik argumenta que la ciencia económica puede ser una poderosa herramienta para mejorar el mundo pero sólo cuando los economistas dejen de perseguir teorías universales y se centren en definir un contexto de análisis adecuado.

Las leyes de la economía es, a la vez, una crítica contundente y una defensa de esta disciplina, y abre un camino hacia una ciencia más humilde pero, al tiempo, más eficaz.

Texto de la solapa

Demasiado a menudo los economistas han considerado que un mismo modelo era válido para todas las situaciones y momentos. En este libro, Dani Rodrik, un economista crítico con su propia disciplina, muestra cómo, en realidad, diversas situaciones requieren diferentes aproximaciones.

En su análisis de la ciencia económica desde los tiempos de Adam Smith a la actualidad, Rodrik muestra cómo cada modelo cuenta una historia parcial acerca de cómo funciona el mundo. De este modo, si queremos analizar la desigualdad global, las consecuencias del libre comercio, la crisis del 2008 o bien el déficit público, necesitaremos utilizar el modelo adecuado para poder ofrecer una respuesta que incluya todos los matices.

Asimismo, el autor sostiene que los modelos matemáticos, tan denostados por los economistas, son, en última instancia, la verdadera fortaleza de la economía, pues hacen de ella una verdadera ciencia.

......................................................................................................................

INDICE 

Introducción: El uso y abuso de las ideas económicas

1. ¿Para qué sirven los modelos?

2. La ciencia en el diseño de los modelos económicos

3. Navegar entre modelos

4. Modelos y teorías

5. Cuando los economistas se equivocan

6. La economía y sus críticos

......................................................................................................................

Resumen

Dani Rodrik cuestiona la ciencia económica y sus modelos teóricos y el abuso que, supuestamente, los economistas hacen de ellos. Es sabido que cualquier situación puede explicarse por un modelo económico y su contrario, y que los economistas muchas veces se equivocan o abusan de sus modelos y que la mayoría de las leyes de la economía son sencillas y de sentido común pero los economistas introducen todo tipo de fórmulas matemáticas para darle más "glamour".

Propone algunos tipos de modelos.

- El modelo para la política económica mundial es el originado en Bretton Woods de 1944 y que fue ideado por Keynes. En esencia, limitaba los flujos de capital especulativo, garantizaba la estabilidad y promovió el crecimiento y el estado de bienestar, que a día de hoy sigue siendo la base del sistema económico de muchos países.

- Para el transporte: en 1952 surgió otro modelo propuesto por William Virkey: el de los precios por congestión (cobrar una tarifa más alta en el metro cuando hay más pasajeros).

-Para políticas antipobreza: En 1997, Santiago Levy hizo un nuevo avance teórico: propuso las subvenciones o transferencias monetarias condicionadas TMC (dar dinero a las madres pobres para que lo inviertan en salud de sus hijos).
Rodrik dice que estas son tres ideas aplicadas a tres áreas distintas.

Hay otros modelos:

- la teoría de juegos (para organizar subastas en telecomunicaciones; ver la obra del autor de El Economista Camuflado)

- Los modelos de diseño de mercado (asignar eficientemente a los médicos residentes en los hospitales)

- modelos de organización industrial (refuerzan la libre competencia)

- teoría macroeconómica (adopción de políticas antiinflación)


También ve dos definiciones de la economía:

- Como ciencia social dedicada al funcionamiento de la economía (economía estándar que intenta responder a las preguntas sobre por qué los mercados funcionan mal, qué hace que las economías crezcan, como puede aunarse el pleno empleo y la estabilidad de precios).

- Es una forma de hacer ciencias sociales sirviéndose de determinadas herramientas. (Frikieconomía de Steven Levitt)

El autor también habla de la tribu econ (una sátira de Alex Leinjonhufvud de 1972: "La vida entre los econs") y su obsesión por los "modlos". La realidad es que el estudio de la economía consiste en aprender una secuencia de modelos. Si quieres herir en lo más profundo a un economista basta con que le digas: "No tienes un modelo".

Rodrik advierte de que no se puede reducir la complejidad de la vida social a unas pocas relaciones simplistas ni obsesionarse con el rigor matemático por encima del realismo y que logran hacer complejo lo cotidiano que viste el sentido común con un disfraz de formalismo. Menciona a Ha-Joon Chang: "El 95 % de la economía es simple sentido común pero arreglado para parecer algo muy complicado mediante el uso de jerga y matemáticas".

Explica tres modelos de cómo funcionan los mercados

- El modelo económico más extendido es el de la oferta y la demanda (que incluye un mundo artificial llamado mercado perfectamente competitivo). Pero este modelo pasa por alto que la racionalidad se ve afectada por emociones, cortocircuitos cognitivos, los monopolios. También influye la elasticidad de precios (para absorber costes o impuestos, ya sea el consumidor o el productor). Y también se tiene en cuenta que una economía competitiva de mercado es eficiente si es imposible mejorar el bienestar de una persona sin reducir el de otra ("eficiencia de Pareto").  Describe escenarios con múltiples participantes.

- El dilema del prisionero es la piedra angular de muchos trabajos actuales de economía. (Se puede aplicar a la escalada de gasto publicitario entre dos compañías rivales para ver que se desperdicia dinero hasta alcanzar el equilibrio). Describe escenarios con dos participantes.

- El modelo de coordinación que genera equilibrio múltiple (empresas de sectores interralacionados (acerías y astilleros) ven las ventajas de situarse cerca entre sí. Si no hay inversión, el resultado será malo aunque haya equilibrio. Describe escenarios que no dependen del número de participantes.

Considera que la elección acertada del modelo es por aquel que se adapte al contexto. Así para saber si un aumento del salario mínimo reduce o aumenta el empleo hay que conocer el contexto: por ejemplo, si los empleadores se comportan de manera competitiva o no, por ejemplo, pero "el modelo estándar solo proporciona una respuesta convencional: el salario mínimo reduce el empleo, los flujos de capital incrementan el crecimiento y los recortes fiscales obstaculizan la actividad económica". Solo son ciertas en cuanto sus supuestos críticos (la realidad) (Rodrik, 2015:31).

El autor señala que algunos modelos funcionan como fábulas (relatos genéricos que buscan dar una lección de vida, moraleja o "implicación política") y que, en economía, concluyen con que los mercados libres son eficientes, el comportamiento oportunista en interacciones estratégicas puede empeorar la situación de todos los participantes, los incentivos importan...

Ariel Rubinstein lo dijo así: "La palabra modelo suena más científica que fábula o cuento de hadas [pero] no veo mucha diferencia entre ellas" (figura en Dilemmas of an Economic Theorist, Econometrica, 74, julio del 2006)

En los siguientes capítulos, el autor describe los distintos modelos y teorías que se han elaborado y su conclusión de que ninguno ha funcionado al cien por cien porque la realidad es mucho más compleja que los modelos que simplifican los hechos. En concreto, su principal crítica se dirige a aquellos modelos que ensalzan la libertad de mercado, algo que respaldaría el 90 % de los economistas, como sistema más eficiente porque la realidad ha demostrado que surgen monopolios o que el Estado es necesario para regular algunas actividades comerciales y financieras. Recetas como "Los impuestos matan los incentivos" se han convertido en un mantra que no siempre funciona.

Especialmente crítico es con el Consenso de Washington, una serie de consejos y recetas económicas para aplicar a los países en desarrollo para una inmersión exprés en la economía de mercado y el librecambismo y que asumió como propia el FMI, quien además abogó por la libertad de circulación de capitales. En principio, solo bastaba con sentarse y ver cómo el mercado se autorregulaba solo y reordenaba todos los recursos, empleo y capitales, y los dirigía a los sectores más productivos. A primera vista, que un país en desarrollo liberalice su economía y use los mecanismos del libre mercado podría parecer una idea sensata pero Rodrik advierte que la realidad es tozuda y que esta inmersión estándar en el liberalismo ha demostrado que las industrias locales se hunden por la competencia de la globalización, las que podrían competir no disponen de la capacidad para entrar en el mercado mundial y el excedente laboral y los desempleados no hay dónde recolocarlos, por lo que engrosan las filas del paro, en contra de lo que predice la teoría. Para Rodrik, no hay tal autorregulación de los mercados, como sostiene la teoría estándar, o quizás esta autorregulación no se produce de inmediato.  Una razón es que el libre mercado ha de ir acompañado de seculares instituciones como el respeto a la propiedad privada o la justicia porque, sin seguridad jurídica, el capital se volatiliza. En cambio, el autor observa que el Este de Asia, sin tener unas instituciones especialmente democráticas, se ha integrado en la economía globalizada porque ha sido más cauto al aplicar el librecambio y ha protegido a la industria local más débil y poco competitiva mientras potenciaba las exportaciones [nota del lector: este proceso del proteccionismo astuto de Japón, China o Corea lo describen autores como Stiglitz o Krugman].

Rodrik recuerda que estas políticas liberalizadoras, sobre todo la de libre circulación de capitales, resultaron un fiasco que desembocó en graves crisis como las de México, Rusia, los países de Asia, Argentina, Turquía. Esto se debió a que los países aprovecharon el caudal de millones en préstamos internacionales que caía del cielo y luego se endeudaron hasta las cejas. El último ejemplo fue la crisis del 2008.

Una de las conclusiones del autor es que no se puede aplicar una sola teoría ni recetas mágicas ni mantras porque muchas de las teorías solo funcionan parcialmente (teoría de juegos, etc..) y no hay una teoría "única y universal" que lo explique y prediga todo. Recuerda que la autorregulación de los mercados fue un "mantra" hasta la Gran Depresión y que tuvo que ser un revolucionario conservador como Keynes quien estableciese la idea de que el Estado inyectase liquidez para potenciar la demanda, algo impensable hace años. Las ideas de Keynes quedaron desautorizadas a partir de 1970 por los monetaristas pero fueron rescatadas en el 2008 tras la crisis. Los estímulos fiscales y la inyección de dinero en el sistema para evitar la deflación fue decisiva para evitar que la recesión fuera mayor. En este caso, Rodrik cree que tanto la teoría keynesiana como la monetarista prestaron un gran servicio en esos momentos tan difíciles al recombinarse y entender mejor cómo funciona una crisis y los modos de atajarla, algo que no se entendía en 1929 y que los monetaristas ayudaron a comprender el papel que jugaba la inyección y circulación del dinero.

Una de las críticas más importantes que le hace a los economistas actuales es no haber sabido predecir la crisis del 2008. En especial los dardos van dirigidos a Lucas y, en menor medida a Eugene Fama. Señala que alguno de estos economistas fundamentalistas del mercado llegó a proclamar que nunca más habría reseciones porque la economía actual permitía controlarlas, lo que resultó ser un total desatino sobre todo al haberse dicho poco antes de la debacle del 2008. En cambio, Robert Shiller, que compartió el Nobel con Fama, fue de los pocos que avisó desde tiempo atrás de los peligros de la burbuja. El autor sostiene que las propias teorías de mercado predecían la crisis pero nadie prestó atención en medio de la fiesta.

Otra de las cuestiones que aborda Rodrik es la creciente tendencia a apoyar los estudios teóricos de Economía con un estudio de campo o trabajo empírico, las llamadas pruebas controladas aleatorizadas (RTC), así como la economía del comportamiento y las instituciones. 

El trabajo empírico ha servido para detectar diferencias de calidad y productividad de las empresas del comercio internacional y ha dado lugar a innovaciones en políticas sobre sanidad, educación y finanzas que mejoran la vida de las personas. [nota del lector: no sabemos todavía cómo se puede multiplicar el campo empírico de la economía con los descubrimientos que surjan del análisis de datos del Big Data].
Entre los trabajos ha funcionado el sistema RTC de reparto aleatorio para tratamientos a individuos (mosquiteras). Sin embargo, algunos críticos dicen que se ha exagerado lo que se puede extraer de los conocimientos adquiridos en pruebas realizadas en países subdesarrollados, generalmente.

La economía del comportamiento debilita el supùesto fundamental de los modelos económicos: que los individuos son totalmente racionales (ideal para hacer predicciones de preferencias de los consumidores, ahorro de los hogares, inversiones de las empresas, búsqueda de empleo de los parados). Destaca el trabajo de Daniel Kahneman (Nobel en el 2002) que indicó que la gente tiende más a valorar más un objeto cuando debe renunciar a él que cuando lo adquiere (adversión a las pérdidas), generaliza en exceso a partir de un número reducido de datos (exceso de confianza), desestimar la evidencia empírica que contradice sus creencias (sesgo de confirmación), a ceder a tentaciones a corto plazo aun siendo conscientes de que son perjudiciales (escaso autocontrol), a valorar la equidad y la reciprocidad (egoísmo limitado). Al introducir estas anomalías en los modelos de mercados se pudo explicar anomalías inexplicables hasta entonces.

Al final del libro, Rodrik incluye un epílogo con los diez mandamientos del economista.

1) La economía es un conjunto de modelos: abrazamos la diversidad

2) Es un modelo, no el modelo

3) El diseño de cada modelo debe ser lo suficientemente simple como para ser capaz de aislar las causas específicas y su funcionamiento, pero no tanto como para no incluir las interacciones fundamentales entre las causas.

4) Los supuestos poco realistas son aceptables; los supuestos críticos poco realistas no lo son.

5) El mundo es (casi) siempre la segunda mejor opción

6) La aplicación de un modelo al mundo real requiere evaluaciones empíricas explícitas, que son más un arte que una ciencia.

7) No se debe nunca confundir el acuerdo alcanzado entre economistas con la certidumbre de cómo funciona el mundo

8) Es perfectamente aceptable responder "No lo sé" ante cualquier pregunta relacionada con la economia o la política económica.

9) La eficiencia no lo es todo

10) La sustitución de los valores propios en lugar de los del gran público es un abuso de autoridad

..................................................................

También aporta 10 mandamientos para los no economistas

1) La economía es una colección de modelos sin conclusiones predeterminadas; todo argumento en contra es sencillamente falso.

2) No se debe criticar un modelo económico por sus supuestos, sino preguntar de qué forma cambiarían los resultados si determinados supuestos problemáticos fuesen más realistas.

3) Los análisis requieren la mayor simplicidad posible; mucho cuidado con aquellas incoherencias que se hacen pasar por complejidad.

4) Las matemáticas no deben causar temor; los economistas no las usan porque sean más listos, sino porque no lo son lo bastante como para no usarlas.

5) Cuando un economista ofrece una recomendación, hay que preguntarle por qué está tan seguro de que el modelo subyacente es aplicable al caso en cuestión,

6) Cuando un economista emplea el término bienestar económico, sería muy conveniente preguntarle qué quiere decir con ello.

7) Cuidado con los economistas que en público dicen una cosa y en privado otra diferente.

8) Los economistas no adoran (a todos) los mercados, pero en la mayoría de los casos conocen mejor su funcionamiento que los no economistas.

9) Si se piensa que todos los economistas del mundo son iguales, basta con asistir a alguno de los seminarios para desengañarse.

10) Si se piensa que todos los economistas del mundo son particularmente groseros con los no economistas, basta con asistir a alguno de los seminarios para desengañarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario