lunes, 19 de noviembre de 2018

"Una sociología de la globalización", de Saskia Sassen (2007)

Resumen del libro "Una sociología de la globalización", de Saskia Sassen (2007)

Resumen actualizado y original en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/10/una-sociologia-de-la-globalizacion-de.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, globalización, economía internacional

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Ficha técnica

Título: "Una sociología de la globalización"

Subtítulo:

Título original: A sociology of globalization

Autora: Saskia Sassen

Edición en inglés: Nueva York, 2007

Edición en español: Katzeditores, Madrid, 2007

Número de páginas: 323

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Biografía oficial de la autora Saskia Sassen (hasta el 2012)

Saskia Sassen (La Haya, Holanda, 1949) nació en Holanda pero creció en Buenos Aires, ciudad a la que su familia se trasladó en 1950. Parte de su juventud transcurrió en Italia y, en 1966, se instaló en Francia, donde estudió durante un año en la Universidad de Poitiers, luego en la Universidad de "La Sapieza", de Roma, y más tarde en la Universidad de Buenos Aires, donde se tituló en Filosofía y en Ciencias Políticas. Desde 1969 estudió Sociología y Economía en la Universidad de Notre Dame, Indiana (Estados Unidos), donde obtuvo un master y un doctorado en 1971 y en 1974, respectivamente. También en 1974 obtuvo un master en filosofía en Francia. Realizó un postdoctorado en el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard. Ha desempeñado diversas posiciones académicas en universidades de los Estados Unidos y de Europa y actualmente es profesora de sociología en la Universidad de Chicago y profesora visitante en la London School of Economics.

En su célebre libro The global city: New York, London, Tokio publicado en 1991 (edición en español: La ciudad global, Buenos Aires, 1999) Saskia Sassen desarrolla el concepto de ciudad global, categoría novedosa para estudiar la ciudad como lugar de intersección entre lo local y lo global. Otro aspecto fundamental de la obra de Sassen reside en los estudios sobre las cuestiones del poder y la desigualdad derivados de los procesos de globalización.

A mayores, en el 2013 obtuvo el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales.

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Texto de la contraportada y solapa

"Procesos transnacionales como la globalización política, económica y cultural enfrentan a las ciencias sociales con una serie de desafíos teóricos y metodológicos, que surgen debido a que lo global (ya sea una institución, un proceso, una práctica discursiva o un imaginario) transciende el marco exclusivo del Estado-nación y al mismo tiempo habita parcialmente los territorios y las instituciones nacionales. Es así que aun cuando la mayoría de los procesos y las entidades que se encuentran en el interior de lo nacional son nacionales, cada vez resulta más necesaria la investigación empírica para determinar si todos ellos lo son, pues cada vez existen más casos de localización de lo global y de desnacionalización de lo nacional. Vista de esta manera, la globalización no se limita ya a la noción convencional que la define como un proceso de formación de instituciones exclusivamente globales y de interdependencia creciente entre los estados-nación del mundo.

En el marco de ese horizonte de reflexión, esta obra de Saskia Sassen aborda el análisis de dos dinámicas diferenciadas. Por un lado, la formación de procesos e instituciones explícitamente globales. Por otro lado, los procesos que no pertenecen necesariamente a la escala global y que, sin embargo, forman parte de la globalización porque, aun inmersos en territorios y dominios institucionales que en gran parte del mundo se consideran nacionales, incorporan redes o entidades transfronterizas que conectan múltiples procesos y actores locales o "nacionales".

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ÍNDICE

1. Elementos para una sociología de la globalización

2. El Estado frente a la economía global y las redes digitales

3. Ciudades globales: la recuperación del lugar y las prácticas sociales

4. La conformación de los movimientos migratorios internacionales

5.  Nuevas clases globales

6. Los actores locales en la política global

7. Nuevas formaciones sociales

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RESUMEN

El libro arranca explicando que lo global (una institución, un proceso, una práctica discursiva o un imaginario) trasciende el marco exclusivo del Estado-nación y al mismo tiempo habita parcialmente los territorios y las institucionales nacionales. Lo global no es solo la interdependencia y la formación de instituciones exclusivamente globales. Afirma que el hecho de que un proceso o entidad se encuentre dentro del territorio de un Estado soberano no necesariamente supone que sea un proceso o entidad nacional sino que puede ser una localización de lo global (una entidad nacional que fue desnacionalizada).

Por un lado estudia la globalización desde el punto de vista de las instituciones (OMC, mercados financieros, cosmopolitismo, tribunales internacionales) y por otro los procesos que no necesariamente pertenecen a la escala global pero están inmersos en territorios de todo el mundo (están incorporados en redes transfronterizas de activistas como las oenegés, la organización de defensa del medio ambiente o de los derechos humanos, así como las políticas  monetarias y fiscales impuestas por el FMI o el uso de leyes internacionales por los tribunales nacionales).

La autora estudia la noción de jerarquía de escalas con el objetivo de desestabilizar, a la luz de las nuevas dinámicas y tecnologías, la jerarquía tradicional centrada en el Estado-nación. Aquí se refiere a poderosos actores económicos como el mercado global de capitales, el régimen mundial del comercio o la internacionalización de la producción industrial. Se está produciendo una multiplicación de actores no estatales y de procesos transfronterizos que generan cambios en el alcance, la exclusividad y la competencia de la autoridad estatal sobre el territorio nacional. También ve un proceso "multiescalar" (una entidad local forma parte de un mercado electrónico perteneciente a la escala global).

Sassen define el modelo de ciudad global, la cual cuanto más se globalizan y digitalizan las operaciones y los mercados empresariales, más complejas y estratégicas se vuelven las funciones de gestión centralizada y de servicios especializados, con lo que las empresas se benefician de las economías de aglomeración.

Luego, examina el significado de lo subnacional en un mundo global y parcialmente digitalizado.

Luego, analiza el modo en que las entidades subnacionales pueden superar el modelo de jerarquía anidada que se organiza en torno del Estado-nación y su función como único actor en las relaciones internacionales (el análisis se concentra en las redes de transacciones que conectan a las 40 ciudades globales; estas redes interurbanas tienen filiales de la empresa, redes transnacionales de inmigrantes y redes del terrorismo internacional).

Finalmente, señala las consecuencias que tiene para los Estados-nación  la articulación de lo global en el interior de lo nacional y lo subnacional. Por un lado, el Estado se limita a reducir su autoridad (con la privatización, la desregulación y la disminución de la intervención gubernamental) a la vez que produce nuevos reglamentos y leyes (menciona el derecho anglosajón, la autonomía de los bancos centrales). Además, los estados se están des-nacionalizando (dando paso a un orden institucional privado). Teme que estas tendencias agraven el déficit democrático en el interior del Estado y fortalezca la "legitimidad"  de normas y reclamos de grandes actores económicos globales.

Ve una tensión entre la inserción necesaria, si bien parcial, de la globalización en los territorios y las instituciones nacionales y el complejo sistema jurídico y administrativo que ha construido la autoridad exclusiva de los estados soberanos sobre su territorio nacional, ha sido en parte negociada mediante procesos de desnacionalización institucional parcial en el interior del Estado y de la economía nacional. Además, alerta de la formación de un orden institucional privado intermediario que se ubica solo parcialmente dentro del sistema interestatal y que se está transformando en un ámbito institucional paralelo donde se manejan las operaciones transfronterizas.

También estudia el Estado frente a la economía global y las redes digitales. Señala que el Estado puede concebirse como la representación de una facultad técnica administrativa que posibilita la implantación de la economía global corporativa. Recalca que solo dos estados, EE.UU. y el Reino Unido, están diseñando las nuevas normas y la nueva legalidad necesaria para garantizar los derechos y la protección de las empresas y los mercados globales (normas que derivan del derecho comercial y las prácticas contables angloamericanas).

Respecto a la división del trabajo entre naciones (Wallerstein), la autora cree que la diferencia entre centro y periferia ya no se refiere a la cadena de producción sino a una diferenciación "funcional". Dice que el centro está en el Atlántico Norte (en menor medida China y Japón), y en núcleos tecnológicos como Silicon Valley.

Indica que la inversión extranjera directa (fusiones y adquisiciones transfronterizas) y el mercado global de capitales y el comercio conforman el núcleo de los cambios estructurales constitutivos de la globalización y de las actividades tendentes a regularla.

Recalca que "hoy se ve un nuevo mapa de transacciones económicas que se superpone a los modelos geoeconómicos anteriores".

Señala que la digitalización ha posibilitado el fortalecimiento tanto de viejos actores y espacios no-estatales como de la formación de otros nuevos, capaces de competir con la autoridad estatal en materia de jurisdicción, alcance y exclusividad. La digitalización ha cumplido una función transformadora pero puede estar inmersa en otras dinámicas. Recuerda que Internet tiene la capacidad de mejorar la democracia pero también de ejercer un control importante o imponer límites al acceso. Recuerda que está regulada por leyes, por empresas de software o el ICANN. Las redes ayudaron a situar el mercado global de capitales en una posición distintiva respecto de otros componentes de la economía global. Recuerda que la desregulación de los mercados financieros nacionales, la integración global de un número cada vez mayor de centros financieros, las computadoras y las telecomunicaciones han contribuido al crecimiento explosivo de los mercados financieros. Se pregunta si el mercado global de capitales, como concentración de poder, tiene el poder de "disciplinar" a los gobiernos nacionales y de someter al menos a algunas políticas fiscales y monetarias a criterios que antes no se aplicaban y hacer lo "adecuado". Destaca que los mercados electrónicos (el espacio supranacional del mercado financiero global) operan en parte fuera de la jurisdicción exclusiva de los estados y, en realidad, constituye solo uno de los espacios de este sector digitalizado (el otro espacio es el real a nivel nacional donde operan los centros financieros).

Indica que el espacio digital privado del mercado global de capitales se intersecta al menos de dos maneras específicas en el ámbito de la autoridad estatal (con nuevas normas que reflejan la lógica del mercado global) y con el derecho.

La autora se pregunta si realmente se están formando nuevas configuraciones en medio de las viejas condiciones sociales. El poder, la movilidad del capital, las desventajas económicas y políticas, el desamparo de los sin techo y las pandillas son fenómenos que son antiguos o si han mutado. La autora se centra en estudiar la ciudad porque resurge como espacio estratégico para entender tendencias críticas en la reconfiguración del orden social (la globalización, el auge de las nuevas tecnologías informáticas, la intensificación de las dinámicas transnacionales y translocales y una mayor presencia y voz de instancias específicas de diversidad sociocultural).

Menciona a ciudades como Nueva York, Londres, Tokio, París, Frankfurt, Zurich, Amsterdam, Los Angeles, Sidney, Hong Kong, así como Shanghai, Bangkok, Taipei, Sao Paulo y México DF. Se ha registrado un aumento considerable en la intensidad y magnitud de las transacciones entre estas ciudades (a través de los mercados financieros, el comercio de servicios y las inversiones), así como un aumento de la desigualdad. Paralelamente a estas nuevas redes jerárquicas globales y regionales existe un vasto territorio que se vuelve más periférico y más excluido de los procesos que alimentan el crecimiento económico de la nueva economía global. Se observa una decadencia y una pérdida de funciones en los centros industriales y en las ciudades portuarias que antes eran importantes. Y en el empleo se sobrevaloran servivios especializados frente a otros trabajadores "innecesarios". Los habitantes marginados van ganando presencia política en estas ciudades y hacen sus demandas, por lo que las ciudades se polarizan.

Añade que el espacio formado por la red mundial de ciudades globales es un nuevo espacio estratégico para la formación de nuevos tipos de identidades y comunidades, incluso transnacionales.

También estudia los movimientos migratorios internacionales, que relaciona con los lazos económicos creados por la internacionalización económica, los vinculos coloniales y neocoloniales, la contratación directa de mano de obra extranjera por redes internacionales de inmigrantes, gobiernos o empresas, así como la exportación organizada de mano de obra y tráfico de hombres, mujeres y niños.

Además, analiza las nuevas clases sociales globales como fuerzas sociales emergentes (aunque están ligadas al ámbito nacional). Por un lado, está la nueva clase profesional transnacional. Luego, hay una clase compuesta por la fusión de distintos sectores desfavorecidos. También hay redes de funcionarios públicos especializados. Las tres clases son cosmopolitas y confluyen en las ciudades porque demandan tanto altos profesionales especializados como trabajadores de bajo salario. Los gobiernos tienen dos marcos normativos desconectados: una cultura política neoliberal para atraer a los profesionales y otra inmigratoria que cierra la puerta a los circuitos inferiores del mercado global. Estas desigualdades generan una segmentación en la sociedad del capitalismo avanzado.

Los activistas políticos han encontrado en las redes digitales un aumento de su potencial escala y generan comunidades globales. Hay también prácticas locales (micropolítica) que se repiten en otras partes del mundo.

Finalmente, concibe la digitalización como un medio para aumentar la movilidad del capital y cambiar la relación entre las empresas móviles y los estados-nación territoriales. Por ello, hay una desmaterialización de muchas actividades económicas (adquiere hipermovilidad). La autora sostiene que la hipermovilidad del instrumento financiero es algo "producido" que requiere capital fijo: profesionales de primera línea en el lugar del trabajo, computadoras, sistemas jurídicos y autopistas y aeropuertos. A esto se suman las lógicas sociales que lo organizan (las tecnologías digitales están marcadas por los intereses financieros). Hay cuatro dinámicas financieras que no las han creado las redes digitales pero sí las han favorecido.





"Renta básica", de Guy Standing (2017)

Resumen del libro "Renta básica", de Guy Standing (2017)


Ver resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/11/renta-basica-de-guy-standing-2017.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, renta básica, estructura social, ayuda social, Estado del bienestar, política económica

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Ficha técnica

Título: "Renta básica"

Subtítulo: "Un derecho para todos y para siempre"

Título en inglés: "Basic Income: And How We Can Make It Happen"

Autor: Guy Standing

Fecha de publicación: 2017

Publicación en español: Ediciones del Pasado y Presente SL, Barcelona, 2018

Hay un epílogo de Daniel Raventós y David Casassas

Número de páginas: 317

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Biografía oficial del autor Guy Standing (hasta 2018)

Guy Standing es investigador asociado y antiguo profesor de Estudios del Desarrollo en la Universidad de Londres. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Cambridge y miembro de la Academia de Ciencias Sociales del Reino Unido, ha enseñado en la Universidad de Bath y en la Monash, de Melbourne. Entre 1999 y 2006 fue director del Programa de Seguridad Socieconómica de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra. El profesor Standing es miembro fundador y copresidente honorífico de BIEN (Basic Income Earth Network), una oenegé internacional que promueve la renta básica. En 2014 fue nombrado doctor honoris causa por el Colegio Europeo de Economía y Dirección de Empresas. En Pasado & Presente ha publicado Precariado. Una nueva clase social (2014) y La corrupción del capitalismo (2017). En el 2018, publica Renta básica.

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Texto de la contraportada

Solo incluye tres reseñas. Tampoco hay nada en la solapa.

"Ha llegado el momento de una propuesta como la renta básica y Guy Standing ha sido el pionero en divulgarla y mejorar nuestro conocimiento sobre ella" (Paul Mason)

"La renta básica tal vez sea la idea más prometedora de nuestro tiempo y Guy Standing ha encabezado el movimiento en su defensa durante cuatro décadas. En este acercamiento soberbio y concienzudo nos explica cómo funciona y por qué tiene el potencial de revitalizar la vida y la democracia en nuestras sociedades, Este es un libro esencial" (Brian Eno)

"Para que una idea radical sea aceptada finalmente como sentido común a menudo se necesita una guía práctica para concebirla e implementarla. Este libro supone una contribución indispensable para el necesario encumbramiento de la renta básica desde idea periférica a política central de una desafiante economía en constante cambio" (John McDonnell)

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ÍNDICE

1. La renta básica: significado y orígenes históricos

2. La renta básica como justicia social

3. Renta básica y libertad

4. Reducir la pobreza, la desigualdad y la inseguridad

5. Los argumentos económicos

6. Las objeciones clásicas

7. La viabilidad económica

8. Las implicaciones para el trabajo remunerado y no remunerado

9. Las alternativas

10. Renta básica y desarrollo

11. Las iniciativas de renta básica y las pruebas piloto

12. El reto político: cómo llegar allí desde aquí

Apéndice: Cómo llevar a cabo una prueba piloto de renta básica

Epílogo: La viabilidad de la renta básica en el Reino de España. Lista de organizaciones afiliadas al BIEN.

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RESUMEN

Comentarios previos: Se han escrito muchos libros sobre renta básica pero este analiza pormenorizada y exhaustivamente todos los argumentos a favor y en contra de implantarla, sus posibles refutaciones y los escenarios en los que se desarrollaría, así como las experiencias piloto desarrolladas.

La idea del autor es que el libro guíe al lector respecto a los argumentos a favor y en contra de la implantación de una renta básica como un derecho, pagada en metálico (o algo similar) a todos los individuos sin consideración de edad, género, estado civil, estatus laboral o historia laboral. Justifica la renta básica en cuestiones de justicia, libertad y seguridad. Explica también su viabilidad económica, el impacto en la oferta laboral y su implementación.

Una de las príncipales críticas que se hace a la renta básica es que llevaría a la gente a la "vagancia" (la imagen del típico tío que se pasa el día surfeando en Malibú) y a una menor oferta de la mano de obra. El autor replica que la mayoría de la gente querría ganar más dinero si pudiera y muchas mentes "ociosas" fueron brillantes artistas gracias a la herencia de sus padres.

En el libro habla de los "libertatarianos", que se trataría de gente que no quiere interferencias del Estado en su vida.

Define la renta básica como "una cantidad modesta de dinero pagado incondicionalmente a los individuos de forma regular (por ejemplo, mensualmente). A menudo se la llama renta básica universal (RBU) porque está diseñada para proporcionársela a todo el mundo"

[nota del lector: un ejemplo de renta básica sería cuando el presidente José Luis Zapatero devolvió 400 euros del IRPF a todos los ciudadanos entorno al año 2009; muchos ni lo notaron y a otros les vino muy bien. Esos 400 euros serían cada mes, con la renta básica]

El autor explica que en l986 un grupo de economistas, filósofos y científicos sociales de Europa Occidental crearon en Lovaina (lugar donde se publicó "Utopia" de Tomás Moro) la red internacional Basic Income European Network (BIEN). Uno de los fundadores fue Guy Standing. En el 2004, la palabra "European" se sustituyó por "Earth". Ya hizo 16 congresos internacionales.

El autor señala que el interés por la renta básica es un reconocimiento de que las políticas sociales y económicas actuales "están produciendo injusticias y desigualdades insostenibles". Añade que el sistema de redistribución de la renta del siglo XX "ha colapsado" a medida que la globalización ha avanzado, que la economía neoliberal ha hecho su trabajo y que la revolución tecnológica ha facilitado cambios transformadores en los mercados laborales. El resultado ha sido el "precariado" con millones de personas con trabajos inseguros e inestables, además de una falta de identidad ocupacional, a salarios reales en declive y crecientemente volátiles, a la pérdida de prestaciones sociales y al endeudamiento crónico.

Señala que en la segunda década del siglo XXI "el crecimiento y el nivel de desigualdad no tienen casi precedentes; la inseguridad económica está generalizada; el pleno empleo ha sido redefinido en torno al 5 % de desempleo con mucho "subempleo" (oculto en las estadísticas laborales deliberadamente inadecuadas) y el creciente precariado ha sido olvidado por la política".

Añade que, hasta el 2008, vivimos una "Segunda Edad Dorada" [nota del lector: no sé si hace referencia a la "Belle Epoque" (1873-1914) o bien a los "30 gloriosos" (1945-1973)] en la cual cada vez más ingresos están yendo a parar a las manos de una minoría de rentistas que prosperan gracias a las ganancias de la propiedad (física, financiera, intelectual) sin justificación moral ni económica. Esa falta de equidad aumenta el "resentimiento" y genera ansiedad, anomia (ver Durkheim), alineación y rabia, lo que crea una tormenta perfecta para los politicos populistas. Dice que si no se crea un nuevo sistema de distribución de la renta (hará una deriva a la extrema derecha, el Brexit, Donald Trump). La renta básica, dice el autor, es el ancla de un sistema más emancipatorio.

El autor explica que una renta básica no es una prestación que se otorgue a cambio de unas condiciones como demostrar que se es pobre. Es la forma de evitar caer en la trampa de la pobreza.

Señala que una renta básica eliminaría los desincentivos a aceptar trabajos de renta baja que plantean las trampas de la pobreza y de la precariedad, aumentaría las horas de empleos pagados o presionaría para que subieran los salarios. Este "riesgo moral" (quitarle los incentivos a la gente para hacer lo que de otra manera les gustaría hacer) tiene un coste triple: la continuidad de la dependencia respecto a las bajas prestaciones estatales, el resultado económico perdido y la pérdida de cotizaciones en impuestos y a la Seguridad Social que irían al Tesoro.

Como argumentos a favor estaría, un poco siguiendo la línea del pensamiento económico keynesiano y el efecto multiplicador de las rentas redistribuidas, que la renta básica fomentaría el crecimiento económico, sería un estabilizador automático sobre el ciclo económico, sería como una flexibilidad cuantitativa para los banqueros pero también para la gente, incluso generaría euro-dividendos a pagar a toda la población, supondría una retroalimentación económica (los pagos mejoran la nutrición y salud).

Habla de experimentos piloto de renta básica como el de:

- Namibia, donde casi todas las actividades económicas aumentaron después de implementarse.

- Madhya Pradesh, el trabajo remunerado y no remunerado entre los adultos creció porque los perceptores (mayormente mujeres) iniciaron actividades económicas secundarias por cuenta propia. Y los niños dejaron de trabajar tanto para volver más a la escuela.

Capítulo 2

Es una política que mejora la justicia social.

Los principios son:

- Diferencia de seguridad: una política es socialmente justa solo si mejora la seguridad de los grupos menos seguros en esa sociedad

- El principio del test del paternalismo: una política es socialmente justa solo si no impone controles sobre ciertos grupos que no son impuestos al mismo tiempo sobre los grupos más libres en esa sociedad.

- El principio de "derechos sí, caridad no": es socialmente justa si mejora los derechos de los perceptores de prestaciones o servicios y limita el poder discrecional de los que proporcionan la prestación.

En el capítulo 9 añade dos más:

- El principio de la restricción ecológica: es una política socialmente justa solo si no se impone un coste ecológico sobre la comunidad o sobre los directamente afectados.

- El principio del trabajo dignificado: una política es socialmente justa solo si no impide que la gente busque trabajo de una forma digna y si no coloca en situación de desventaja a los grupos más inseguros en relación a esto.

Capítulo 3

Ofrece una forma mejor de promover la libertad, en el sentido republicano

Capítulo 4
Reducir la pobreza, la desigualdad y la inseguridad

Dice que los modelos de seguridad social del británico Beveridge y del prusiano Bismarck "sencillamente no funcionan en economías abiertas y flexibles con un enorme y creciente precariado".

Añade que la renta básica puede ayudar a mejorar la salud mental, especialmente en los niños, en circunstancias donde la ansiedad sobre el dinero es una causa próxima de aquella.

Considera que reduce la desigualdad.

Capítulo 5
Los argumentos económicos

El autor indica que hay una ciencia económica unilateralmente sesgada porque ignora el impacto probable del poder adquisitivo extra sobre la oferta de bienes y servicios. En los países en desarrollo y en las comunidades con baja renta en los países ricos, los efectos sobre la renta podrían de hecho bajar los precios de los bienes y servicios.
Analiza las preocupaciones sobre un futuro "sin trabajos", según las predicciones de los pesimistas tecnológicos en las que relegarían a la marginalidad cualquier cambio probable provocado por la renta básica en la oferta laboral.

Capítulo 6 
Objeciones clásicas

Entre las objeciones clásicas están las tres reglas de Hirschmann sobre cualquier nueva idea de política social: Futilidad (no funcionaría), Perversidad (tendría consecuencias imprevistas no deseadas) y Riesgo (pondría en peligro otros objetivos). Estos argumentos se emplearon contra el seguro del desempleo y la Seguridad Social pero luego fueron sustituidos por su "inevitavilidad" y su "sentido común".

Cita los siguientes argumentos en contra  de la renta básica y su réplica:

1)  Es utópica, nunca se ha implantado anteriormente.

Réplica: Se podría decir lo mismo de cualquier política nueva. Todas las políticas para proporcionar seguridad económica a la gente se han intentado ya y se han mostrado insuficientes. Ahora hay medios para hacerlo.

2) No sería viable económicamente.

Réplica: ¿Apoyaría la renta básica si se pudiese financiar o se opone por razones inconfesables?

3)  Llevaría a desmantelar el Estado de Bienestar

Réplica: la renta básica no implica el desmantelamiento de servicios públicos ni el reemplazo por otras prestaciones de bienestar.

4) Distraería la atención de las políticas progresistas, como el pleno empleo

Réplica: Esos empleos que tanto preocupan deben ser los de burócratas mal pagados que se entrometen en la vida de los solicitantes de las prestaciones condicionadas para determinar si las "merecen" o a los que sancionan por llegar cinco minutos tarde a las degradantes reuniones creadas para probar que los perceptores cumplen las condiciones. ¿Dónde está la presión para materializar otras políticas progresistas? ¿Por qué debería considerarse el pleno empleo como una política progresista, tener tanta gente subordinada a sus jefes? ¿por qué la renta básica no iba a dar substancia a otras políticas progresistas?

5) Los defensores de la renta básica presuponen que a los pobres solo les falta dinero.

Réplica: Nadie cree que el dinero lo resuelve todo, no es una panacea para todos los males. Además, las enfermedades sociales y las vulnerabilidades deberían ser abordadas por servicios sociales entramados y no con políticas de protección social (todos podemos necesitar apoyo algún día).

6)  Es algo tan estúpido como dar dinero a los ricos y a los pobres

Réplica: La renta básica es un "dividendo social" que va a parar a cada ciudadano porque es su derecho universal y no solo va a las rentas bajas que más lo necesitan. Administrativamente, es más fácil pagar a todos (se eliminan arbitrarias y complejas reglas como los test de comprobación de recursos que no llegan a todas las personas o a unas que no están acreditadas para ello; el ciudadano teme el estigma y este sistema burocrático impone trampas a la pobreza y mayor precariedad). Además, los sistemas "focalizados" tienen más probabilidad de aumentar la desigualdad.

7) Le daría a la gente algo a cambio de nada

Réplica: Este argumento moralista e "hipócrita" lo recogieron los políticos de la Tercera Vía que exige a los perceptores una búsqueda activa de empleo o programas de rehabilitación ("workfare"). El autor replica que algo a cambio de nada es lo que la sociedad da en rentas heredadas por 70 años en derechos de autor, recortes selectivos de impuestos y programas de subsidios por los que los ricos "no han hecho nada por ganárselos", herencias de grandes fortunas, medios de evasión fiscal...

8)  Llevaría a más gasto en "productos nocivos"

Réplica: El argumento "paternalista selectivo" dice que la gente se gastaría su renta básica en tabaco y alcohol en vez de en sus hijos o bienes básicos como comida, ropa o calefacción. Replica que "¿por qué un rico podría comprar un "producto nocivo" y un pobre no, por qué el lujo del obrero es censurable? ¿Por qué pagar impuestos por armas nucleares y carreteras y no en protección social? Finalmente, replica que "las pruebas piloto de renta básica y los programas de transferencias monetarias han mostrado que, de forma aplastante, la gente gasta el dinero en "bienes privados".

9)  Reduciría el trabajo

Réplica: No hay evidencia empírica y el impacto es mucho más complejo.

10) Bajaría los salarios

Réplica: El argumento dice que la renta básica actuaría como un subsidio a los salarios (presionándolos a la baja) y que los empresarios no tendrían necesidad de pagar tanto como pagan pero los defensores de la renta básica replican que "una renta básica daría a la gente mayor capacidad para rechazar las ofertas de empleos con salarios explotadores y también les daría más seguridad para negociar unos mayores salarios". Habría mayor poder de negociación salarial y los peores puestos de trabajo que nadie quiere tendrían que mejorar su sueldo. En cuanto a los "subsidios al salario", los detractores también tendrían que oponerse a créditos fiscales vinculados al empleo.

11) Sería inflacionaria

Réplica: El argumento dice que habría más dinero en la economía, con precios desorbitados, por lo que nadie acabaría mejor que antes. Replica que la idea de mayor inflación solo sería válida en una economía cercana al pleno empleo (hay pocas o ninguna en esa situación y su lucha contra la deflación es cara e inefectiva) pero en los países pobres, los precios con mayor elasticidad de la oferta podrían bajar porque habría más productores (que aumentarían la oferta y, por tanto, bajarían los precios) a la vez que reactiva la demanda. Y si la renta básica estuviese financiada por un cambio en el gasto público (en vez del gasto adicional), el efecto inflacionario sería mínimo. La renta básica, aunque fuese levemente inflacionaria, ayudaría a superar la actual deflación.

12)  Incentivaría la inmigración ("turismo del bienestar")

Réplica: El temor al "efecto llamada" llevó a los votantes de Suiza a votar "no" a la renta básica en su referéndum del 2016. Lo refuta diciendo que la actual asistencia social ayudó a los "más necesitados" (que eran los extranjeros pobres recién llegados) y esto generó frustración y resentimiento en los nativos porque "los forasteros se saltaban la cola". La renta básica, dice el autor, sería más justa y ayudaría a reducir los sentimientos anti-inmigración porque el derecho a prestaciones podría ser priorizado por la duración de la residencia legal en la comunidad, los inmigrantes tendrían que cumplir los criterios de "residentes permanentes" o esperar dos años (p.ej.) y habría una asistencia social residual para los marginados. No habría competencia por los recursos con los inmigrantes.

13) Sería manipulada por los gobiernos justo antes de las elecciones generales

Réplica: El Gobierno "compraría" al electorado subiendo la cantidad de la renta básica antes de la reelección. La solución sería hacer "ajustes automáticos" de la cuantía de la renta básica según la renta nacional para evitar populismos.


El autor también examina la viabilidad económica. Se estima que la renta básica costaría tanto como lo que gasta el mismo país en Seguridad Social pero el autor replica que la renta básica tiene un efecto multiplicador.

Capítulo 7

Viabilidad económica

El autor cita a varios economistas (Tim Harford, Financial Times) que hacen sus cálculos caseros en servilletas para probar que la renta básica no sería viable, lo que ha generado quejas de los expertos que sí lo han investigado. Por ejemplo, Harford estima que si se pagase una renta básica de 10 libras a cada británico al día (300 libras al mes, 450 euros al mes), costaría 234.000 millones de libras al año algo más que los 217.000 millones que cuesta la Seguridad Social).

Las estimaciones de The Economist

Estos cálculos se hacen tomando como referencia un cambio del gasto de transferencias no relacionadas con la salud, dejando los ingresos fiscales y otras partidas del gasto sin tocar. Según estos cálculos, algunos países de la OCDE podrían pagar 10.000 dólares (8.000 euros) al año, Corea del Sur (2.200 dólares) y México (900 dólares).

Otro método es calcular qué subida de impuestos sería necesaria para pagar una renta básica (para pagar un tercio de la renta per cápita, habría que subir la recaudación fiscal un 15 %).

El autor ve estos puntos débiles:

1) Los cálculos no permiten recobrar la renta básica mediante impuestos a las rentas más altas.

2) No tienen en cuenta los ahorros en gastos administrativos provenientes de eliminar las exigencias de comprobación de recursos y comportamientos.

3) Comparan el coste de una renta básica con el presupuesto social actual y asumen que todas las demás áreas del gasto público se quedarán sin tocar. Pero los Gobiernos siempre pueden elegir realinear las prioridades de gasto (gasto nuclear, "bienestar empresarial" como subsidios a compañías, subsidios agrícolas).

4) Ignoran la enorme variedad de exenciones fiscales y concesiones que han llegado a conformar el sistema fiscal actual (desgravaciones fiscales en la renta personal...). Estas exenciones fiscales selectivas incluyen los impuestos locales y estatales, intereses hipotecarios y donaciones benéficas y cuyo coste en Estados Unidos suman 185.000 millones de dólares al año (lo que daría para pagar una modesta renta básica).

Estudios de viabilidad económica en el Reino Unido

Estos estudios contemplan una "estricta neutralidad sobre el ingreso público" (que la renta básica sea financiada exclusivamente mediante ajustes en los tipos y las desgravaciones del impuesto personal de la renta junto con los ahorros en el gasto anual en bienestar). También calculan el impacto sobre los hogares según tipos y rentas.
Se critica a estos estudios que el presupuesto social actual llevaría a empeorar la situación de muchos hogares de renta baja porque obtendrían menos de una renta básica de lo que obtienen con los actuales subsidios. Una solución es un "programa híbrido" que pague una renta básica además de las prestaciones actuales.

El think-tank Compass comparó el coste de un programa híbrido de transición (61 libras a la semana (90 euros) y las prestaciones ya percibidas como pensiones y ayudas a la vivienda). Costaría 700 millones de libras anuales aboliendo las desgravaciones personales sobre el impuesto de la renta, aumentando la tasa de cotización a la Seguridad Social de las rentas altas y subiendo un 3 % los impuestos a la renta en todos los tramos. Creen que este programa y otro de 10 libras extra a la semana reduciría la pobreza infantil en un 38 % y un 45 % (con las diez libras extra).

Otro programas, como el de Malcolm Torry, estimó el coste híbrido en 50 libras a la semana para gente de 25 a 65 años. Tiene de novedoso que hay un ingreso ciudadano para adultos jóvenes, en la cohorte de 16 a 24 años, de 40 libras a la semana y previa comprobación de recursos).

En estas simulaciones hay "perdedores" en la fase de transición pero recortarían la pobreza infantil en un tercio y beneficiaría a los "exprimidos estratos medios".

La Royal Society of Arts (RSA) ofrece 71 libras a la semana a adultos de 25 a 64 años, 143 libras para mayores de 65 años, 82 libras para el primer niño, 65 para los siguientes de 0 a 5 años y 56 libras para niños y jóvenes de 5 a 24 años. Estas cantidades reemplazarían la mayor parte de las prestaciones actuales. El apoyo a la discapacidad y las ayudas a la vivienda quedan fuera.

El autor señala que estas simulaciones, en las que algunos perceptores de subsidios de renta baja saldrían perdiendo con el cambio, demuestran que "moverse hacia un sistema de renta básica podría ser algo factible y viable económicamente". Incluso si se financiase con el impuesto de la renta y con ahorros compensadores en el gasto social, los incrementos en los tipos impositivos podrían mantenerse dentro de límites razonables y podría reducirse el número de "perdedores" con el cambio.

Costes de la vivienda

Las simulaciones en el Reino Unido también ponen suplementos a la renta básica por discapacidad pero tienen dudas sobre el coste de la vivienda, que se haría separado de la Seguridad Social. Hay un "problema del alquiler" por los altos precios.

Las soluciones de la RSA al alquiler son 1) limitar la reducción 2) transferir el gasto de vivienda a las autoridades locales 3) pagar una renta básica de alquiler a todos los inquilinos financiada con el impuesto al valor del suelo.

Viabilidad económica en otros países
Menciona el "rompecabezas" del profesor de Harvard Greg Mankiw, donde establece dos políticas: 1) dar 10.000 dólares a cada persona (cobrando un 20% en impuestos) y 2) Se dan 10.000 dólares a todo el que lo necesite pero se le quitan 20 centavos a cada dólar que gane. Obviamente, ambos programas son lo mismo (sacarte 20 centavos de cada dólar que ganes es lo mismo que financiar la renta básica con un impuesto a la renta del 20 %).

Efectos dinámicos y de retroalimentación
Se refiere a que la comprobación de recursos crea un "riesgo inmoral" porque tienta a la gente del precariado a entrar en la economía sumergida (y elude cotizar). Pero con una renta básica, habría menos incentivos para ocultar los ingresos extra.
Respecto a la retroalimentación, se refiere a una mejora en la salud mental y física mejor, reduciendo la demanda de servicios sociales y de salud. Esto debería liberar ahorros en los costes y liberar fondos para la renta básica o para servicios públicos mejorados.


Fondos de riqueza social y dividendos sociales
Al final del capítulo, el autor enumera otras formas de financiar la renta básica como aplicar una tasa al carbón, impuestos sobre la renta de la tierra, de transacciones financieras, robotización, herencia o que Google o Facebook paguen por los datos o incluso un fondo de emprendimiento social (en Suecia, salario mixto con renta básica).

El autor dice que su forma preferida de financiar la renta básica sería mediante la construcción de fondos de riqueza soberana (Fondo Permanente de Alaska o Fondo de Pensiones noruego). Se inspira en el trabajo Agathatopia, del premio Nobel James Meade (un país da un dividendo social a sus ciudadanos). No hay que desmantelar la Seguridad Social ni subir los impuestos a la renta al trabajo.

También Peter Barnes propone el "Sky Trust", que cobra impuestos por usar recursos universales (aire, agua, minerales), así como los "construidos socialmente" como el régimen de propiedad intelectual y la infraestructura legal y financiera.

Otra idea (Stewart Lansley) es el "fondo de riqueza social" financiada sobre una carga sobre la propiedad de acciones.

Además, se propone un fondo que reciba el 10 % de los ingresos generados por el "fracking" (lo que parece un soborno para autorizar operaciones que dañen el medioambiente).

El autor concluye que la viabilidad económica es "una cuestión política" porque los impuestos están muy bajos y además hay "gigantescas" exenciones mientras que el programa de protección social es ineficiente.

Capítulo 8

Las implicaciones para el trabajo remunerado y no remunerado

El autor distingue entre trabajo remunerado (profesión) y no remunerado (hogar y ocio, cuidar a los hijos y los ancianos, trabajo doméstico, voluntario de la comunidad). Distingue otros trabajos no pagados: rellenar el formulario del impuesto de la renta, comprar on line, buscar trabajo, y los precariados deben hacer colas, esperar por llamadas...

Standing opina que una renta básica incrementaría tanto la cantidad como la productividad del "trabajo" y podría incrementar también la calidad del ocio (schole, en griego, estar liberado de trabajar). El autor añade que muchas horas extra son "contraproductivas" y dañinas para la salud.

El autor recuerda que en la era terciaria (servicios) el trabajo y el empleo se desdibujan y se hacen fuera de los lugares de trabajo oficiales y del tiempo de trabajo estipulado (y hace que la medición de los horarios sea más arbitraria).

¿La renta básica aumentaría o reduciría la cantidad de trabajo?

Dice que los críticos que afirman que una renta básica reduciría el trabajo remunerado raramente reconocen hasta qué punto los programas actuales ya provocan esto.

Indica que una renta básica resolvería la trampa de la pobreza que surge de al retirada de las prestaciones condicionadas y la trampa de la precariedad asociada a esta (miedo a ser incapaz de recuperar el acceso a las prestaciones si hiciera falta). Animaría a la gente con baja cualificación a entrar en el mercado laboral legal, evitando la economía sumergida y aceptar empleos parciales sin miedo a perder las prestaciones (por ejemplo, gente que cuida a sus padres ancianos).

Experimentos de 1968 a 1980 en Estados Unidos y el Mincome de Canadá revelaron que la renta básica redujo el trabajo pero porque se hizo mediante un "impuesto negativo sobre la renta". Lo que la gente hizo fue reducir sus horas de trabajo de las madres para cuidar ancianos o niños o mejorar sus vidas estudiando o abriendo negocios. Además, el impuesto negativo recompensa la ocultación de empleos (menos ingresos declarados, mayor renta recibida).

La mayoría de la gente dice que ellos seguirían trabajando pese a cobrar una renta básica pero que los demás no lo harían porque "son vagos". Pero la evidencia muestra que los multimillonarios Bill Gates, Warren Buffet y Mark  siguen trabajando pese a ganar millones. Lo mismo ocurre con los ganadores de lotería, que la mayoría siguen trabajando en algo en lo que realmente disfrutaban. Incluso solo el 2 % de los suizos del referendum del 2016 dijeron que dejarían de trabajar si cobrasen una renta básica de 2.500 francos suizos al mes (una suma holgada).

El autor concluye que una renta básica incrementaría la cantidad y "calidad" del trabajo, y aumentaría el trabajo cooperativo.

Respecto al precariado, dice que mejorarían su situación.


Capítulo 9.

Las alternativas

Los Gobiernos, en un contexto de globalización y la precariedad, han propuesto estas alternativa a la renta básica.

1) Salario mínimo legal y "salarios de subsistencia".

Tras restringirse la negociación colectiva y limitado el poder de los sindicatos, como parte de la agenda para hacer los mercados más flexibles, los gobiernos instauraron un "suelo salarial" (salario mínimo) pero esto funciona bien en un mercado con empleos estables a tiempo completo pero no en un sector terciario flexible (donde es difícil o imposible medir el trabajo remunerado).
Los salarios mínimos son difíciles de monitorizar.

Dice que, en términos de principios de justicia social, los salarios mínimos no satisfacen el principio de diferencia de seguridad (no ofrecen mucha seguridad a los grupos más vulnerables de la sociedad y no mejoran la libertad)

2) Seguridad social o nacional

Basados en los programas de Beveridge o Bismarck, se subvenciona de forma cruzada a gente con una baja probabilidad de riesgos asegurados (riesgos contingentes como desempleo, enfermedad, accidentes, discapacidad o embarazo) junto a aquellos que tenían una mayor probabilidad.

El autor dice que estos programas no fueron tan solidarios ni tan universales como se dijo (porque depende de la base de cotizantes pero ahora hay mucho precario y ahora los de rentas altas son reacios a subvencionar a aquellos con riesgos altos).

3) La asistencia social condicionada

Está focalizada en las personas que son pobres.

Ve problemas como que la medición de renta es compleja e implica reglas arbitrarias al fijar los límites.

4) Comida subvencionada y cupones

Se trata de subvencionar alimentos y son políticas focalizadas a los pobres. En la India hay un programa PDS y en Estados Unidos el SNAP (vales de comida). El Estado solo les da lo imprescindible que les falta y solo eso y les protege de las fluctuaciones de los precios.

Hay diversas objeciones: son programas paternalistas, los cupones son caros de suministrar y monitorizar por la burocracia, son menos valiosos que su equivalente monetario (los cupones solo se aceptan en ciertos sitios), requieren comprobaciones de recursos, estigmatizan a los perceptores, promueven la provisión de bienes y servicios de baja calidad, se prestan a la corrupción o a comportamientos rentistas por intereses especiales, y algunos grupos vulnerables se quedan fuera del programa.

5)Trabajo garantizado

Se argumenta se basa en que un desempleado es más infeliz que un trabajador y que, por tanto, el empleo tiene algún tipo de valor intrínseco más allá del ingreso que reportan (sentido de identidad, contribución a la comunidad, estructuración del tiempo, interacción con los trabajadores). En Inglaterra, lo defendió Lord Layard, el "zar de la felicidad" de Tony Blair. Otros proponen "redistribuir" la jornada y reducir los horarios.

Las objeciones son el trabajo garantizado "es un engaño" e irrealista prometer un empleo que encaje con la persona, aproveche sus capacidades, esté bien pagado. Por contra, sería un "trabajillo" de baja productividad y mal pagado (limpiar las calles, reponer estanterías...). Estarán localizados entre la gente joven para prevenir su "marginación". E ignoran la "tasa natural de desempleo" en el que la inflación se mantiene estable.

6) Workfare

El "workfare" es una evolución natural de reformas del estado de bienestar desde los años 80 (que introdujo la condicionalidad en las ayudas). Por ello, hay pobres que "no son culpables" y quienes eligen serlo por errores y fallos personales. Y solo quienes aceptan el trabajo ofrecido por el Estado deben ser "merecedores" de la prestación o será "sancionado". El mantra de la Tercera Vía fue "bienestar solo para el dispuesto a trabajar". Esto hundió la solicitud de prestaciones a cambio de que muchas familias cayeran en una pobreza más profunda.

Las principales objeciones, además del paternalismo, es que aceptar malos empleos rompe la propia búsqueda de empleo. Y tiene efectos distorsionadores sobre el mercado laboral real porque presiona a la baja los salarios e incluso poner en peligro empleos reales.

7) Créditos fiscales

Los créditos fiscales complementan los bajos salarios, deteniéndose en el umbral del ingreso ganado.
Fueron la opción preferida por los gobiernos socialdemócratas en los países industrializados en la ola de enormes presiones a la baja sobre los salarios vinculados a la globalización y los mercados laborales "flexibles". Es un programa muy caro (en EE.UU. cuesta 80.000 millones de dólares que ayudó a 26 millones de solicitantes). En Reino Unido se ligaron al empleo y a hijo para padres.

Las objeciones es que se vuelve a caer en la trampa de la pobreza con tipos impositivos marginales sobre los ingresos del 80 % o más, lo que desincentiva mejorar los ingresos a medida que el crédito fiscal empieza a ser retirado. Son un subsidio al capital (ya que el empleador gana algo por pagar menores salarios) y disuaden de hacer innovaciones. Solo ayudan a las personas con empleo. Hay errores y fraudes.

8) El Crédito universal

Es específico del Reino Unido. Los individuos y los hogares reciben una transferencia mesualmente para complementar la que recibieron el mes anterior, calculado sobre un día particular.

Las objeciones son que no es universal ni un crédito porque trata de integrar seis prestaciones condicionadas y créditos fiscales distintos (solo está diseñado para rentas bajas) y hay condicionalidad de la conducta. Además, los ingresos varían hasta un 30 % de mes a mes y de semana a semana. Caben la trampa de la pobreza (se va retirando si suben los ingresos) y de la precariedad porque hay que esperar 42 días para cobrarlo y los solicitantes se endeudan. Hay que comprometerse a buscar empleo y horas extras y los solicitantes serán monitorizados por "tutores".

9) El impuesto negativo sobre la renta

Fue una idea de Milton Friedman, que él mismo veía como una renta básica. Estaría vinculado a los ingresos o rentas familiares y, como los créditos fiscales en EE.UU., sería pagado por personas de rentas bajas retrospectivamente, después de que acabase el año fiscal. Sería un programa condicionado selectivo.

La cantidad de pago no sería conocida de antemano. Se parecería a un dinero caído del cielo (o a una subvención de capital anual), más que a una fuente regular de seguridad en renta básica.

El autor dice que no sería un vehículo de justicia social porque no se aplicaría a las personas sin empleo o con ingresos demasiado bajos como pagar impuestos (solo en EE.UU. hay 20 millones de personas que no rellenan las declaraciones).

10) Caridad privada

Algunos opinan que el Estado debería retirarse de toda forma de gasto social y dejar que los individuos y las "organizaciones benéficas" cuidasen de la gente necesitada. Dice el autor que "a los libertarianos de derechas les gustaría idealmente confiar en la caridad de forma completa pero no se atreven a sugerir esto" porque una generosidad masiva es esperar demasiado.

Añade que la caridad está basada en un sentimiento de "lástima" (según Hume, es desprecio).

El autor recuerda que la extensión de la caridad refleja los fallos de la asistencia social condicionada, la injusticia de la condicionalidad, las sanciones deliberadas contra la gente vulnerable y por retrasos en las prestaciones,

En definitiva, dice el autor, que la mayoría de las alternativas a la renta básica fallan gravemente en la mayor parte de los principios de justicia social. Se pregunta por qué, a pesar del gasto público creciente, las tasas de pobreza están altas y la movilidad social parece reducirse. Los 126 programas contra la pobreza existentes han producido pocas mejoras, dice el autor.

A partir del capítulo 10

En los siguientes capítulos, el autor estudia los distintos programas de ayuda a los países en desarrollo mediante transferencias monetarias condicionadas o, bien, mediante transferencias incondionales pero solo para ancianos o niños en hogares pobres.

El autor dice que estas medidas están focalizadas hacia los pobres y el umbral de pobreza (algo que fluctúa). En el caso de las transferencias monetarias, se centran en los pobres, exigen condiciones de conducta, se pagan al hogar y no al individuo, y son experimentos a corto plazo.

Standing menciona varios experimentos piloto con renta básica:

- En Namibia (en el pueblo de Otvijero-Omitara). Hubo más asistencia al colegio, cayeron los delitos e incluso se montó un comité asesor de renta básica.

- En la India, hubo tres pruebas coordinadas por SEWA. A familias con la tarjeta BPL le daban dinero para comprar trigo, azúcar o queroseno.

Según el autor, las pruebas piloto de renta básica en Namibia y la India proveyeron de historias convincentes. El pago era básicamente en efectivo, mensual, sobre una base individual, a todo el mundo y de forma incondicional. Eso permitió identificar los efectos individuales, domésticos y comunitarios.

Capítulo 11.

Menciona las pruebas piloto de:

- la Seguridad Social en Finlandia promovidas por KELA para promocionar el empleo

- los municipios holandeses (lo ve como ingeniería social paternalista porque impone condiciones más duras de empleo que las actuales)

-la provincia canadiense de Ontario (parece el más prometedor pero excluye a niños y ancianos)

- Y Combinator, de California. Se aplica en Oackland y se dan 20 millones de dólares a 100 familias seleccionadas aleatoriamente durante cinco años. Es promovido por Sam Altman, joven inversor de capital riesgo.

- GiveDirectly, Kenia (promovido por una organización benéfica de California) para dar 30 millones de dólares en los pueblos de dos condados keniatas.

- Renta financiada por "crowdfunding".

El autor dice que las pruebas piloto no pueden comprobar y evaluar las justificaciones fundamentales de la renta básica (la justicia social, la libertad y la seguridad económica). Dice que estos programas deberían ser llevados a cabo con gobiernos. Ve tácticas moralmente dudosas extraídas de la economía conductual. Sería una cobertura de algo así como el "workfare" porque las pruebas piloto probarían los "incentivos al trabajo" y los tipos de condicionalidades. El autor insiste en que la verdadera renta básica es universal, incondicional e individual.

Cree que la presión pública ayudaría a implementar este programa.

Apéndice

Estas son las ideas para implantar una prueba piloto de renta básica "de verdad"

- Los pagos deben ser en efectivo, universal, de forma predecible y estable, no focalizada, no selectiva, a cada individuo, no hacer cambios de políticas

- El diseño de la prueba debe ser claro y sostenible, debe mantenerse constante

- El piloto debe ser lo suficientemente grande

- La duración debe ser lo suficientemente larga

- Deberían emplearse grupos de control aleatorios

- Deberían existir encuestas de referencia

- Deben llevarse a cabo encuestas de evaluación regularmente

- Debería emplearse información clave

-El análisis debería abordar los efectos multinivel

- Las evaluaciones deberían cubrir tanto los efectos de actitud como los conductuales

- Deberían explicitarse las hipótesis antes de que se lance el piloto

- El coste y el presupuesto deben ser realistas

- La muestra debe ser tan constante como sea posible

- Se debe monitorizar el mecanismo de transferencia

- Deberían tenerse en cuenta los efectos sobre la agencia a la "voz"

Epílogo
Sobre la viabilidad en España (Daniel Raventós y David Casassas)

Consideran, en un estudio en el que coparticiparon, que en España la implantación de la renta básica debe autofinanciarse sin generar un déficit neto estructural, que su impacto distributivo sea altamente progresivo, que más del 50 % de la población con menos ingresos gane renta neta con respecto a la situación actual, que los tipos impositivos reales o efectivos tras la reforma del modelo (es decir, una vez considerados no solo los nuevos tipos nominales del IRPF, sino también el efecto de la renta básica) no sean excesivamente elevados.
Otorgarían 7.471 euros anuales (622 euros mensuales) a los adultos, un 20 %  a los menores (124 euros al mes), lo que está dentro del umbral de pobreza. El 80 % de la población saldría ganando.

Dicen que la renta básica en España se puede financiar.

lunes, 12 de noviembre de 2018

"La sociedad del descenso", de Oliver Nachtwey (2017)

Resumen de libro "La sociedad del descenso", de Oliver Nachtwey (2017)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/11/la-sociedad-del-descenso-de-oliver.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, estructura social, clases sociales,
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Ficha técnica

Título: "La sociedad del descenso"

Subtítulo: "Precariedad y desigualdad en la era posdemocrática"

Título en alemán: "Die Abstiegsgesellschaft"

Autor: Oliver Nachtwey

Fecha de publicación: Berlín, 2017

Publicación en español: Espasa Libros, Paidós, Estado y Sociedad, Barcelona, 2017

Número de páginas: 233

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Biografía del autor Oliver Nachtwey (hasta el 2017)

Oliver Nachtwey, nacido en 1975, es "fellow" del Instituto de Investigaciones Sociológicas de Fráncfort. Ha enseñado e investigado en las universidades de Jena, Tréveris, Darmstadt y Fráncfort.

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Texto de la contraportada

"El ADN político de las protestas actuales lo constituyen los derechos sociales y políticos; la democracia y la igualdad de derechos son el motor principal del nuevo conflicto democrático-social" (Oliver Nachtwey)

"El ascensor social parece haber frenado, los títulos universitarios ya no dan seguridad y los trabajos son cada vez más precarios. Pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué la movilidad social ha sufrido un revés y ya no va en ascenso sino en descenso? ¿Es la nuestra una sociedad regresiva, precaria y polarizada?

El prestigioso analista Oliver Nachtwey revisa las causas de esta tendencia y analiza los conflictos que ello genera. Si bien la salida de la crisis parece estar llegando, los enfrentamientos que están afectando a toda Europa son cada vez más evidentes: nuevos movimientos de izquierda y luchas obreras por un lado y, por el otro, protestas xenófobas y populismo de derechas. Un análisis certero y agudo de la realidad social que estamos viviendo".

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ÍNDICE

1. La modernidad social

2. Un capitalismo (casi) sin crecimiento

3. La modernización regresiva

4. El descenso social

5. (Re)acciones en contra

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RESUMEN

Comentarios iniciales: Certero diagnóstico de la época 1971-2018 en el que el autor explica de forma clara y concisa cuestiones como el estancamiento del crecimiento económico, la precariedad, el desmoronamiento del Estado del Bienestar, el aumento de la desigualdad y otras cuestiones.

El autor dice que entre 1945 y 1971 hubo una época dorada impulsada por el Estado del Bienestar (un producto del keynesianismo económico y patriarcal) donde todos los trabajadores tenían su vida resuelta. Había un crecimiento anual del 4,8 %, un Estado del Bienestar que ofrecía educación y sanidad gratis para todos, pleno empleo, salarios en continuo aumento, un ascensor social gracias al que el obrero subía de categoría y sueldo y su hijo entraba en la universidad,  empleo seguro para toda la vida, pero con algunos puntos oscuros como el hecho de que las mujeres quedaban confinadas como amas de casa y las minorías étnicas y otros colectivos quedaban marginados. Pero a efectos generales suponía un gran avance respecto a épocas pasadas porque ofrecía una gran estabilidad a los trabajadores y las familias y oportunidades de ascenso y una mayor igualdad vertical entre clases (no había igualdad horizontal, ya que las mujeres quedaban relegadas). Se llegó a decir que el sistema de clases había desaparecido pero, según el autor, siguió latente hasta que volvió a aflorar a partir de la crisis del 2008.

Este sistema basado en el Estado del Bienestar (y los 30 años gloriosos) se comenzó a desmontar a partir de 1971, cuando el presidente Nixon renunció al sistema económico diseñado en Bretton Woods en 1945 [nota del lector: a Nixon no le quedó otro remedio para relanzar la economía]  y que supuso un cambio del patrón dólar. A partir de ahí comenzó un periodo de inestabilidad financiera debido a la mayor flexibilidad de los mercados y desregulación del sector, con lo que hubo una cadena de borrascas o crisis concatenadas (1973, 1979, 1980, 1987, 1992, 1999-2000, 2008) y con un desempleo mayor, así como mayor precariedad laboral, estancamiento,  falta de crecimiento económico (solo un 2 % o un 3 %), así como una mayor desigualdad entre clases.

La idea del "estancamiento secular" (parón económico entre 1971 y 2016) se remonta a Keynes (en el contexto de la Gran Depresión) pero la más reciente procede del expresidente del Banco Mundial y exsecretario del Tesoro estadounidense Larry Summers y el premio Nobel de Economía Paul Krugman. Definen así a la fase actual de desarrollo capitalista. Según el autor, temían que los Estados industrializados estuvieran sometidos a un periodo perdurable (de ahí lo de "secular") de crecimiento económico muy bajo. Por ello, un capitalismo (casi) sin crecimiento podría convertirse en la "nueva normalidad" y, de hecho, afirma el autor, "en el octavo año de la gran crisis (2008-2016), la economía no ha reflotado todavía. El banco HSBC pronostica que por ahora no va a haber un retorno al camino del crecimiento autosostenido, cree que las naciones industrializadas han llegado al final de una larga área de expansión y espera un periodo de estancamiento. "Los pasados de los pasados decenios (pensemos en la liberalización del comercio mundial, las innovaciones tecnológicas, un "capital humano" mejor formado o la integración de la mujer en el mercado laboral ya se han agotado" (King, 2013). Estamos, por tanto, ante un "capitalismo poscrecimiento".


A efectos de la mejora de vida de los trabajadores (la llamada "modernidad social"), el autor admite que en el Estado del Bienestar había un "ascensor social" en el que el rico y el pobre subían juntos en el mismo elevador (el hijo del obrero entraba en la Universidad) pero que en el nuevo sistema desrregulado actual funciona una "escalera mecánica" donde los más ricos van en la parte delantera y una vez que llegan primeros a la primera planta pueden hacer allí sus "compras" o subir a una planta más alta. En cambio, los que vienen detrás no solo nunca llegan a la planta primera sino que, encima, la escalera mecánica cambia de sentido y empieza a bajar, por lo que la movilidad social es en descenso, hacia puestos de trabajo precarios y con salarios próximos a la pobreza (el hijo del obrero que se tituló en la Universidad ahora trabaja en horario partido como cuidador en una guardería).

Respecto a las crisis, el autor dice que entre 1971 y 2016 (época de la regresión social y de estancamiento) hubo una especie de oasis de mejora económica (entre 1980 y 2008) pero sin que esto alterase la nueva estructura basada en la precariedad y el renacer de las clases y la desigualdad ya preconfigurada.

El autor habla de una "modernidad social" en referencia a que entre 1971 y el 2016 se mejoró la condición laboral de la mujer (que se reincorporó a los puestos de trabajo) y de las minorías étnicas, para las que hubo una discriminación positiva. Pero a nivel de crecimiento económico, cree que hubo un "parón" tecnológico. Señala que la revolución informática (Internet, smartphone) tuvo una incidencia e impacto mucho menor que otras tecnologías de consumo como la llegada del coche barato, la lavadora o el teléfono, que entraron en los hogares de forma masiva. Un ejemplo es que ahora aquel que es considerado un "pobre" tiene en su casa todo tipo de modernos aparatos electrodomésticos y cubre sus necesidades primarias básicas.

En las gráficas desde 1970 a 2016 se observa una tendencia a la baja que revela que el modelo está agotado por falta de crecimiento económico (es lo que llama capitalismo sin crecimiento). La solución para generar recursos fue privatizar todo el sector público, convertir en negocio la sanidad, crear nuevos "nichos" (educación, sanidad) que antes estaban gestionados por el sector público en aras de la eficiencia. Pero dice que el autor que el problema de esta ideología neoliberal es que se convirtió en "totalitaria" desde el momento en que la "ideología de mercado" se inmiscuyó e impregnó la vida privada de la gente y metió su discurso mercantilista en los hogares. Además, el contribuyente y ciudadano pasa a ser "cliente". Esto se ha generalizado tanto que incluso en la Administración Público los funcionarios deben tratar a los ciudadanos como "clientes". Al Gobierno de los mercados se le denomina ahora "posdemocracia".

En las gráficas se observa como en 1971, los salarios estaban ligados a la productividad pero, a partir de esa fecha, los salarios se quedan estancados mientras que la productividad aumenta. [nota del lector: esto podría deberse a los llamados efectos invisibles de la revolución informática: si un oficinista hacía un trabajo en una jornada, ahora lo hace en medio gracias a los ordenadores pero su salario sigue siendo el mismo o más bajo]

En una de las gráficas, se puede ver cómo el desarrollo del PIB en Alemania y la UE se desploma entre 1961 y el 2012 (a pesar de los altibajos, hay que fijarse en la progresión lineal, la línea que une ambos extremos del período, que es claramente descendente). En la OCDE, el resultado desde 1971 a 2010 es el mismo (la media de crecimiento baja del 4 % al 2 %).

En otra gráfica se ve como la tasa de beneficio empresarial también baja del 23 % al 15 %, o se mantiene estable entre el 11 y el 13 %.

A ello se suma, según otra gráfica, que el desarrollo de la tasa de inversión bruta a nivel mundial y la OCDE entre 1960 y el 2012 se hundió del 22 al 21 % (en el mundo) y del 21 al 19 (en la OCDE). En el caso de Alemania, cae del 25 % del PIB al 17.

Una de las matizaciones que hace el autor es que, aparentemente, el sector industrial disminuyó y ahora es prioritario el de servicios pero sospecha que la industria sigue ahí pero desmenuzada: antes una empresa automovilística se incluía como industrial (lo que incluía la cadena de montaje pero también las oficinas o la cantina) pero ahora la matriz se ha difuminado en miniempresas separadas (una para el I+D, otra para la cantina, otra para la contabilidad) que ya no son computadas como sector industrial sino como servicios.

En cuanto a los salarios, distingue entre salarios reales (99,1 %) y salarios del convenio (108), por lo que detecta un desfase.

Otra de las claves es la externalización y partición de una gran empresa en una miríada de sociedades, cada una sin convenio colectivo y salarios baratos, lo que supone una pérdida de estatus para los trabajadores.


El autor señala que en la "modernidad social" (1945-1971) se nivelaban hacia arriba las posiciones de clase, especialmente mediante la concesión de iguales derechos cívicos. Pero en la "modernidad regresiva" (1971-2016), en cambio, con la "sociedad del descenso" se constituye una multiplicidad de estructuraciones de clase orientadas hacia abajo. La mayor parte de los trabajadores "free lance" o interinos llevan una vida precaria. El autor indica que para unos pocos (por ejemplo, los especialistas en tecnologías de la información) es una ganancia de autonomía (sin jefes ni horarios). De ahí que no se produzca (como esperaban hasta hace bien poco algunas personalidades importantes (Standing, 2011), la formación de un "precariado" como nueva clase social. El autor añade que "hasta ahora no ha surgido ni un potencial de acción ni una conciencia de clase capaces de arrastrar a las masas". Como tampoco hay un precariado, sino muchos precariados (Bude, 2006).

Una de las cuestiones que plantea Nachtwey es si se puede dar un nuevo conflicto de clases ahora que ya no hay clases (tras finalizar la lucha obrera y canalizarla a través de los convenios de empresa creados en el Estado de Bienestar y luego alcanzar la ansiada clase media sin que apenas hubiese huelgas destacables a cambio de implantar un salario mínimo; y una vez que el debate se centró en las subidas del IPC o mejoras del convenio o cuotas políticas, el sindicalismo perdió parte de su caracter moral), o si va a haber otro tipo de conflictos ya que la afiliación a los sindicatos es muy baja. El propio concepto de clase parece trasnochado o una reliquia anacrónica pero resurge con el aumento de desigualdades entre ricos y pobres a partir del 2008. Por un lado, afirma, hay un grupo que siente rencor y resentimiento porque sabe que ya nunca más va a poder escalar socialmente y se verá relegado a puestos poco remunerados.
Por otro lado, la sociedad del descenso se caracteriza por una creciente desigualdad y los derechos sociales y económicos del ciudadano se ven una y otra vez pisoteados y no dejan de surgir nuevas estructuraciones de clase.
Añade que en la posdemocracia, los canales de articulación de los intereses se ven obstruidos por el consenso en cuanto a los condicionantes, lo que produce una "crisis de representación" de la democracia parlamentaria. Los problemas de legitimización se producen por las nuevas desigualdades sociales y democráticas que el "viejo" Estado tardocapitalista había conseguido reducir.

Menciona la Agenda 2010 como una nueva fase de la liberalización del mercado laboral en Alemania  (los minijobs).

El autor señala que, a partir del 2008, hay miniconflictos, como por ejemplo, las acampadas de los indignados de España (germen del partido Podemos). En el 2015, hubo una ola de huelgas en la Administración alemana e incluso en Amazon. Las luchas obreras ahora se han trasladado al sector servicios (donde los convenios colectivos fueron "perforados"). Los sindicatos, tras las privatizaciones, quedaron muy debilitados. Ahora las protestas son "flashmobs", consignas en la ropa, campañas de Internet y además se consulta a las bases. Incluso hubo una protesta de limpiadoras (las "invisibles"), los sanitarios (por razones de una ética profesional que no es atendida) o los comerciantes minoristas, en general para que el patrono les concediese su estatus de empleado. No solo eso sino que una mujer inmigrante tiene difícil aspirar a entrar en un convenio colectivo.

El autor comenta que los conflictos laborales están aumentando de nuevo pero con un contenido añadido (por ejemplo, un reparto más equitativo de las tareas del hogar y del cuidado de los hijos, la vivienda, la calidad de vida urbana). Esto se debe a que el sector que protesta es el de los servicios industriales, que están afincados en las ciudades. De ahí que también haya quejas por la "gentrificación" (la expulsión de los pobres de los barrios urbanos), o por la falta de guarderías.

Otro tipo de protestas se refieren a las acaecidas en el sur de Europa tras el colapso financiero del 2008 que incluyó drásticos programas de austeridad en los países en crisis. El Estado social quedó desmantelado y se recortaron las prestaciones en el sector sanitario y educativo. Curiosamente, un activista convocó una manifestación en Facebook contra la precariedad y fue más gente que a otra que organizaron fuerzas de izquierdas.

A todo esto se suman las revueltas urbanas en Francia o Reino Unido en barrios estigmatizados y deprimidos (las "banlieues" parisinas). Eran revueltas sin programa ni acción colectiva. Parecía más una descarga emocional o ira.

En el caso de Occupy Wall Street o los Indignados españoles, se ocuparon plazas y se hicieron acampadas a modo de laboratorios. Luchaban por los derechos civiles y la participación ciudadana. Eran movimientos urbanos que denunciaban el incumplimiento de la promesa del capitalismo moderno de garantizar tanto la igualdad en la prestación de servicios y oportunidades como el ascenso y la seguridad sociales mediante la educación y la formación. El autor dice que estos movimientos son el resultado de la "desinstitucionalización" del conflicto social y expresión del descontento porque al acabar la carrera a los estudiantes les esperaban trabajos precarios e infracualificados y el paro (es la "sublevación de los diplomados", según Kraushaar).

En el caso de la generación española, tienen un nivel de cualificación históricamente sin precedentes, domina varios idiomas extranjeros y asesora experiencias en el extranjero. Pero sus miembros, llegados a una cierta edad, no pueden fundar una familia y no tienen más remedio que seguir viviendo con sus padres, pues ni tienen derecho a prestaciones sociales ni se pueden alquilar una habitación en un piso compartido.

Posteriormente, el movimiento se reorientó (compromiso con los barrios, antidesahucios, solidaridad local con comedores) y surgió el partido populista democrático Podemos con su mensaje anti-casta, se gobierna por círculos aunque luego apostó por un liderazgo carismático, según dice el autor.

En la misma época surgieron la Primavera Árabe y Occupy Wall Street. [nota del lector: es evidente que estamos ante un conflicto generacional en varias partes del mundo debido a la presión demográfica, ya que casualmente los manifestantes de todos estos movimientos eran gente joven muy descontenta]

El autor señala que lo que aglutinaba a los manifestantes de Occupy Wall Street y a otras protestas a nivel internacional era el eslogan "somos el 99 %", ese enorme grupo de gente que quedó excluido del bienestar social y de toda posibilidad de influjo político. Pedían redistribución económica (la sociedad del descenso) y la del dominio público (la posdemocracia), así como a que esté representada la mayoría de la población.

Otro detalle es que estos nuevos movimientos sociales defendían una postura "posmaterial": para ellos, la autonomía, la participación y la autodeterminación eran tan importantes como la creatividad y la libertad. A mayores, Occupy Wall Street hizo crítica social y pidió más justicia social y una justa redistribución de la riqueza.

Estos nuevos movimientos defendían unos "proyectos en la sociedad" y no "la sociedad como proyecto" del movimiento obrero. Era un movimiento antisistémico que incluía como proyecto a toda la sociedad (criticaba el papel de los bancos en la crisis financiera como elementos relevantes del sistema, el capitalismo había experimentado un cambio sistémico y la democracia corría pareja al orden político. Surgió una especie de populismo democrático en contra del "establishment", se desmarcaban de los tradicionales partidos y sindicatos (las élites) y asociaban el conflicto social al llamamiento de una "verdadera democracia para toda la humanidad". Era un impulso radical-democrático que constituía una política antiinstitucional (la política de la primera persona y el rechazo a la figura de los delegados).

Populismos

El último capítulo está dedicado al populismo. Dice que hay una nueva figura que es el "ciudadano rabioso", entre los que abundan nostálgicos del mayo del 68 que ahora son burgueses, así como expertos (delegan las decisiones en profesionales y forman parte del proceso posdemocrático). Hay latente un "conato autoritario" que apuesta por una convivencia eficientemente conducida por expertos.

El autor añade que a esto se suma otro tipo de protesta ciudadana de los privilegiados  (pone como ejemplo a Pegida,  en Alemania oriental y sajona), que proclama: "somos el pueblo". Es una corriente neoautoritaria basada en el resentimiento. El autor dice que es la expresión de una clase media aquejada y radicalizada por el miedo al descenso y de una rebelión regresiva en contra de una democracia "configurada a imagen de los mercados".
 En el resto de Alemania hay los llamados movimientos "pro" (pro esto, pro lo otro) que se hacían pasar por movimientos ciudadanos pero que, según el autor, en el fondo alentaban un fuerte resentimiento antiislámico y pro extrema derecha.

En el caso de Pegida se desmarca de la extrema derecha y hace hincapié en el carácter ciudadano de sus consignas derivadas de kos valores occidentales de la Ilustración, la democracia,  la libertad, la autodeterminación y el Estado de Derecho. Es una variante regresiva de la nueva protesta política. Al igual que con ocupa Wall Street, los ciudadanos salen para reclamar democracia, redistribución  de recursos y jerarquía social,  pero ahora estás consignas las gritan "enrabietados" ciudadanos de derechas. Las críticas también son contra los de arriba (políticos,  empresas, periodistas). También hay un movimiento social identitario por la integración cultural y los valores de un mundo que ha perdido el norte. No se trata tanto de una cuestión de reconocimiento o de diferencia étnica como del contenido de unos derechos consolidados.

Añade el autor que para la clase media baja, la dura competencia social y la lucha por el bienestar, así como las frustradas expectativas respecto al ascenso y a la seguridad son las principales factores que conducen a una "desnormativización" y "barbarización" de los conflictos sociales.

El autor ve detrás una reproducción del autoritarismo en la empresa que favorece la desvalorización de los demás.

Concluye que en el  capitalismo poscrecimiento cada vez hay menos grupos que avanzan en el plano social pues para los buenos puestos de trabajo hay demasiados solicitantes con alta cualificación. Ahora, uno tiene algo que perder, la precariedad no delata un fracaso personal sino que es una experiencia colectiva.por otra parte, las nuevas protestas son descentralizadasus y hay mayor participación democrática. Hay protestas a favor de la democracia y la igualdad de derechos. hay un conflicto democrático-social (algunos ven un peligroso desgarro).

Para el autor,  la modernidad social no va a volver.  Teme que la modernización regresiva y la política posdemocracia puedan generar una corriente autoritaria que se enajene y vacíe los fundamentos liberales de nuestra sociedad. Es el gemelo malvado de la rebelión democrática, alimentado por una mezcla de resentimiento antidemocratico y de pulsión religioso-identitaria. Por eso propone buscar alternativas para hacer una modernidad solidaria. 

lunes, 5 de noviembre de 2018

"El desmoronamiento", de George Packer (2013)

Resumen del libro "El desmoronamiento",  de George Packer (2013)

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/11/el-desmoronamiento-de-george-parker-2013.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Sociología y Derecho

Sociología, historia de Estados Unidos, economía, estructura social, movilidad social

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Ficha técnica

Título: "El desmoronamiento"

Subtítulo: "Treinta años de declive americano"

Título original: "The Unwinding: An Inner History of the New America"

Autor: George Packer

Edición en inglés: NYC, 2013

Edición en español: Barcelona, 2015, Debate, Penguin Random House Grupo Editorial

Número de páginas: 521

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Biografía oficial del autor George Packer (hasta 2015)

George Packer escribe para The New Yorker y es autor de Assasins' Gate: America in Iraq, que obtuvo varios premios y fue considerado uno de los diez mejores libros del 2005 por The New York Times Book Review. También ha escrito dos novelas, The Half Man y Central Square, y otras dos obras de no ficción, Blood of the Liberals, que ganó el premio Robert F. Kennedy en el 2001, y The Village of Waiting. Su obra de teatro, Betrayed, se representó en el off-Broadway durante cinco meses en el 2008 y obtuvo el Lucille Lortel Award a la mejor obra. Vive en Brooklyn.

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Texto de la solapa

"El Desmoronamiento narra los últimos treinta años de la historia de Estados Unidos, la época del declive americano, a través de las vidas de varias personas: Dean Price, hijo de granjeros, que se convierte en abanderado de la nueva economía en el sur rural; Tammy Thomas, una obrera del cinturón industrial del país que intenta sobrevivir al colapso de su ciudad; Jeff Connaughton, miembro del círculo político de Washington, que oscila entre el idealismo y el atractivo del dinero, y Peter Thiel, un millonario de Silicon Valley que cuestiona la importancia de Internet y construye una visión radical del futuro. Packer entrelaza estas historias personales con perfiles biográficos de las grandes figuras públicas de la época, desde Newt Gingrich hasta el rapero Jay-Z, y con collages de titulares del periódico, lemas publicitarios y letras de canciones, que captan la evolución de los acontecimientos y sus corrientes subterráneas.

El desmoronamiento es el retrato de una superpotencia a punto de derrumbarse, con élites que ya no son élite, instituciones que ya no funcionan y la gente corriente abandonada a su suerte. La historia narrativa y caleidoscópica de la nueva América es la obra más ambiciosa publicada en mucho tiempo".

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ÍNDICE

Primera parte

1978
Dean Price
La guerra total: Newt Gingrich
Jeff Connaughton

1984
Tammy Thomas
Hecha a sí misma: Oprah Winfrey
Jeff Connaughton

1987
El artesano: Raymond Carver
Dean Price
Tammy Thomas
El señor Sam: Sam Walton

1994
Jeff Connaughton
Silicon Valley

1999
Dean Price
Tammy Thomas

2003
El hombre institución (1): Colin Powell
Jeff Connaughton

Segunda parte

Dean Price
La reina del rábano: Alice Waters
Tampa
Silicon Valley

2008
El hombre institución (2): Robert Rubin
Jeff Connaughton
Tammy Thomas
Dean Price
Solo son negocios: Jay-Z
Tampa

Tercera parte

Jeff Connaughton

2010
Periodista ciudadano: Andrew Breitbart
Tampa
Dean Price
Tammy Thomas
Tampa
La populista de las praderas: Elizabeth Warren
Wall Street

2012
Silicon Valley
Jeff Connaughton
Tampa
Tammy Thomas
Dean Price

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RESUMEN

El libro escrito con estilo periodístico retrata desde un punto de vista moralizante las vidas, esperanzas y decepciones de varios personaje. Entre ellos, figuran madres de clase media-baja, varios obreros de la industria a los que golpeó de lleno la deslocalización, la de un abogado lobbista de Washington que se hizo rico, la del militar Collin Powell, hecho a sí mismo, la del libertario Peter Thiel que se hizo millonario en Silicon Valley, así como varios perdedores del medio Oeste. La idea es que en los últimos 30 años se desmanteló un medio de vida institucional en el que todo el mundo creía (General Motors, los partidos, las iglesias, etc...). En vez de tener resuelta su vida, una generación entera se estrelló contra otra realidad: los recortes y ajustes aplicados por los "brokers" de Wall Street, a lo que se sumó la deslocalización. Tampoco salen muy bien parados los políticos que, según  sus testimonios, van a Washington a medrar y hacer dinero aunque también hay políticos de buena fe.

El autor relata las historia de varios ganadores de clase baja y afroamericanos como la presentadora televisiva Oprah  o el rapero Jay-Z. Ambos procedían de familias desestructuradas de clase baja que salieron a flote. En el caso de Oprah, tras una adolescencia problemática empezó a destacar en las tertulias con un lenguaje sincero y directo que conectó con las mujeres de las clases medias y sus dramas románticos y vitales. Se hizo tan famosa que ganó mil millones y volaba en su avión privado desde su casa en el Golfo de México hasta Chicago para grabar los programas. Se hizo tan rica que quiso repartir dinero y regalos e incluso casas entre su público del programa. El autor dice que ella pensaba que si ella había llegado hasta arriba también lo podían hacer los demás o sería culpa de síndole mismos por no triunfar como ella.

Otro caso de éxito fue el de Jay-Z,  criado en los suburbios de Nueva York y que de muy niño aprendió a hacer rimas con una facilidad espantosa. Durante años se dedicó a traficar con drogas de gran calidad por lo que obtuvo muy buena clientela. Era serio y aprendió a hacer dinero. Cuando tuvo la oportunidad de ser músico de rap y hip-hop se convirtió en un gran triunfador aunque por el medio dejó a algún amigo. Solo le importaba la pasta.

El autor también examina el caso de una profesora de derecho que investigó las quiebras pensando que era culpa de las gente por no ser más sería.  Pero descubrió que en realidad entre 1945 y 1980 no hubo quiebras de bancos y que estas solo empezaron autor darse con la desregulación de Reagan al suprimir los controles a la banca.  Obama, tras la crisis del 2008, quiso ponerla al frente de una comisión reguladora pero la banca lo impidió echándole en cara sus desaires a la gente de Washington, ella se marchó para empezar una carrera política. 

Entre las cosas que comenta, el autor habla del caso de una hindú que emigró a Estados Unidos y quiso comprar un hotel. Luego, los bancos intentaron embargarle el negocio pero ella luchó contra uno de los grandes bancos (el BSCH) y ganó el pleito. Le ayudaron sus familiares repartidos por todo el mundo. El autor reflexiona: ella tenía familia solidaria que le ayudó pero si hubiese sido americana se habría quedado sola.

Otro detalle que cuenta es el de un joven universitario, Jeff  Connaughton, metido en política que se hizo seguidor de un senador de su Estado, Jon  Biden, el cual siempre participó en los debates de su campus. El joven se carteaba. Incluso viajó con unos amigos a Washington para pedirle ayuda. Aunque entró en el Capitolio, no  vio a su amigo político en su despacho se encontró con unos senadores, con aspecto de patricio, que salían bromeando de una sala. Pero después, el aspirante se mudó de Estado y le escribió desde allí a su amigo senador y jamás recibió respuesta: la razón era que, por motivos electorales, solo devolvía las cartas de la gente de su propio Estado e ignoraba las restantes.

Finamente, Connaughton prestó servicio como asistente a Biden y luego a otro juez que fue a trabajar a la Casa Blanca para Bill Clinton. Connaughton cuenta que un día lo llamó el presidente a su despacho privado, una ocasión única que no pudo retratar porque no había fotógrafos oficiales. Esa foto con el presidente era la típica que luego ponías en tu despacho para impresionar a amigos y clientes. En la reunión, pedía consejo sobre si autorizar las demandas colectivas contra la banca; al final, se llegó a una solución que dio la razón a Wall Street pero a Connaughton le pareció que Clinton era un político que actuaba de buena fe. La Casa Blanca no le gustaba mucho y regresó a los despachos de abogados hasta que le surgió una buena oportunidad.

El autor habla también en los 90, no solo del ascenso de Wall Street, sino también de Silicon Valley. Retrata a Peter Thiel, un alumno reservado pero muy competitivo (sacaba todo sobresalientes) y experto en matemáticas y ajedrez que tenía una ideología libertaria (leía La Rebelión del Atlas, de Ayn Rand). Montó una revista procapitalista y derechista en el campus de Standfor, situada en la península de California llamada Silicon Valley, donde se empezaba a oír de palabras como "start-up". Tuvieron problemas con los progresistas que defendían la corrección política y la igualdad de las minorías, la mujer y otros colectivos. Al graduarse, se fue a trabajar a bufetes de Nueva York pero no le gustaba o le aburría su trabajo y la ciudad era muy cara. Así que regresó a Silicon Valley para captar inversiones justo en el momento en que empezaba a surgir Internet y Netscape iniciaba la guerra de los navegadores, que duró hasta 1999. Venían inversores de todos lados a poner su dinero en las nuevas webs por extravagantes que fuesen. Thiel captó 225.000 euros para lanzar PayPal (transferir pagos desde el móvil o la cuenta de correo electrónico). Consiguió dinero y se fusionó con X.com (la empresa de Elon Musk) justo antes de que estallase la burbuja de Internet, la cual se olió, y fue de las pocas empresas que sobrevivió. Cuando eBay empezó a usar PayPal (que se empezó a asociar con pagos en negro), le compraron el negocio por 55 millones. Era tan rico que se mudó de un apartamento de dos habitaciones a un bungalow en el hotel Four Seasons de San Francisco. Años más tarde, apostó por Facebook, invirtió medio millón y vendió luego su paquete de acciones por 1.000 millones.

Thiel menciona el libro The Soverign Individual, de lord William Rees-Mogg y James Dale Davidson, que describe un mundo futuro en el que la revolución informática mermaría la autoridad de los estados-nación, la lealtad de sus ciudadanos y las jerarquías de las profesiones tradicionales, capacitando al individuo a través del comercio electrónico glogal, descentralizando la economía al virtualizarla, a través del dinero electrónico, y hundiendo al Estado de Bienestar, a la vez que aumentaría las diferencias entre ricos y pobres. Y las mafias locales tendrían carta blanca para ejercer la violencia de manera aleatoria. Es una especie de "apocalipsis libertario". Eso inspiraría, en parte, la creación de Pay Pal, dice el autor. La idea era que PayPal daría mayor control sobre las divisas al individuo impediría a los gobiernos corruptos quedarse con el dinero de sus ciudadanos (mediante la inflación o la devaluación).

A lo largo del libro, el autor explica el cambio de carácter del supermillonario Thiel, cada vez más interesado en temas filosóficos y políticos. A su casa lo visitaban candidatos presidenciales republicanos como Rotmey. A sus empleados les decía que no comprasen casa y que alquilasen. A pesar de ser un supergurú, su empresa Quantum, que había logrado grandes hazañas de inversión, cometió el error de mudarse a Nueva York para invertir en fondos solo unos meses antes del crack inmobiliario del 2008. Primero vendió baratas sus acciones y luego compró otras con el mercado a la baja, por lo que sus acciones cayeron más, y sus 7.000 millones de dólares se esfumaron y solo le quedaron 350. Regresó a Silicon Valley a reflexionar.

La teoría de Thiel era que desde 1973 hubo un "parón tecnológico" causado por la burocracia (lo único que estaba desrregulado era Internet y las finanzas hasta el 2008, razón por la que los libertarios tenían que hacer otro mundo virtual sin tantas leyes para eludir al Estado) . Inventos como Internet o el iPhone eran meros cachivaches comparados con grandes logros industriales como el cohete que llevó al hombre a la luna pero Internet eran solo números virtuales y apenas creaba puestos de trabajo (como Twitter). Según la teoría de Thiel, hubo un verano de San Martín entre 1982 y el 2008, dos décadas radiantes, para luego continuar con el declive. La fecha exacta del inicio del desmoronamiento fue 1975, cuando finalizó la carrera tecnológica con la cita espacial de los rusos y americanos. A partir de ahí, las instituciones se desmoronaron, la educación pública se degradó por falta de fondos y aumentaban las desigualdades. En Estados Unidos, todo seguía funcionando pero sin que nadie estuviese al timón. Incluso la educación universitaria era una burbuja, los profesores de Stanford todavía les decían a sus alumnos recién ingresados: "Enhorabuena, tenéis la vida solucionada". Eso era en la década de los 70 pero no ahora. Finalmente, Thiel apostó por dos nuevas tecnologías: la cura del envejecimiento y la inteligencia artificial, de forma que apostó por "start-ups" dedicadas a la "singularidad" (cuando la máquina se hace más lista que el hombre) y el "transhumanismo" (inmortalidad tecnológica). También concedió becas a estudiantes que abandonasen la Universidad para emprender sus propias empresas para cambiar el mundo (pero los proyectos presentados eran muy mediocres: videojuegos, etc... ). El autor concluye que a Thiel le gustaba dar charlas y cenas en su mansión de San Francisco y los invitados veían las luces de Silicon Valley al anochecer en la zona de la ciudad donde iban bien las cosas; al sur, no les iban tan bien.


También habla de un industrial y hostelero, Dean Price, del medio oeste que volvió a su destartalado pueblo (mitad feo, mitad bonito) e inventó un tipo de gasolina alternativa que estaba funcionando pero con la crisis del 2008 se fue todo abajo, en el banco no le concedían créditos y tuvo que vender sus negocios, primero los de hostelería. Se fue todo al garete.

En el caso de Tammy Thomas, esta mujer se quedó embarazada a los 16 años y entró a trabajar en una fábrica. Tuvo tres hijas, la primera de las cuales se graduó. Ella soñaba a los 40 años con un retiro pausado pero, llegaron los tiburones que troceaban empresas, y despidieron a miles de empleados, siendo ella uno. Lo que parecía inimaginable en los años 80 o 90, fue una realidad en el 2000. Los ejecutivos buscaban valor para sus accionistas y despedazaron General Electric (en Delphi, y otros) para que, por separado, estas firmas valiesen más en Bolsa. Además, apostaron por reducir costes, lo que incluía tener plantillas más jóvenes y baratas. En cambio, los directivos que hacían estos recortes sacaban pluses de 35 millones en operaciones y créditos que gestionaban por valor de 4.500 millones. De esta forma, aquel lema de estudiar y entrar a trabajar se volatilizó para generaciones como la de Tammy Thomas, una madre soltera, que luego estuvo dos años con su novio de bachillerato hasta que ella lo dejó con la casa hipotecada, que tenía que sacar adelante a sus hijas. Finalmente, ella misma, a los 40, barajó irse a la Universidad a estudiar.

 Jeff Connaughton, que trabajaba como abogado en Washington, con muchos contactos en su agenda, acabó especializándose como lobbista conectando a sus clientes con peces gordos del Senado o el Congreso. El sueldo de 400.000 euros al año le daba para comprar varias casas, incluso en una playa de México, en el Caribe, pero otros colegas se quejaban de que no tenían bastante para los colegios de élite de los niños y las hipotecas y que no conseguían ahorrar. Organizaba desayunos y eventos de altos jefazos políticos. Su agencia la compró otro gigante y él se hizo rico.

También hay un capítulo dedicado a Collin Powell, el general afroamericano clave en la guerra del Golfo. Se metió en el ejército porque era una institución más meritocrática que la sociedad sureña en la que vivía. Sobrevivió en Vietnam a la caída en una trampa de pinchos, a una batalla de morteros y rescató a unos compañeros tras accidentarse su helicóptero en medio de un combate. En cambio, cuando volvió a su casa, en la hamburguesería cercana a la academia se negaron a servirle por ser negro. Asesoró a Nixon, a Reagan e incluso Gorbachov le preguntó: "¿Qué harán ahora que se quedan sin su mejor enemigo?". Más guerras sin las manos atadas, fue la respuesta de EE.UU., con la invasión de Panamá. También sirvió a Bush padre (con el ataque quirúrgico de cuatro días a las tropas de Sadam Husein en Kuwait pero dejaron solos a los chiítas y kurdos). En el 2001, tras el atentado de las torres gemelas el 11-S, fueron requeridos sus servicios de nuevo para ayudar a perseguir a Obama Bin Laden. En el 2003, tuvo que leer por televisión el discurso de declaración de guerra a Irak aunque ya había avisado de que aquellos informes de los servicios secretos tenían muchas cuestiones confusas. Decían que Bush durmió como un niño esa noche y Powell respondió: "Yo también dormí como un niño, con pesadillas cada dos horas".

Otra de las historias-río se refiere a la ciudad de Tampa, en Orlando, donde del día a la mañana se levantaron cientos de casas en nuevas urbanizaciones, como una especie de bum del ladrillo, a las que fue a vivir la clase media-baja.

(en preparación)


jueves, 1 de noviembre de 2018

Economistas optimistas (la lista de Steven Pinker)

Economistas optimistas (la lista elaborada por Steven Pinker)

Link a este "post":
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/11/economistas-optimistas-la-lista-de.html

Steven Pinker se suma a los autores "positivos"  que destacan el progreso alcanzado en los últimos siglos. En general, resaltan las grandes conquistas realizadas en materia de sanidad e higiene, crecimiento de la población acompañado de aumento de las productividad de las cosechas, mejora de la calidad de vida, etc...

El propio Pinker hace una lista de los autores o libros "optimistas"

Sitios Web:

- Our World in Data , de Max Roser

- Human Progress , de Marian Tupy

- Gapminder , de Hans Rosling

Libros:

- The Progress Paradox (La paradoja del progreso)

- Infinite Progress (Progreso infinito)

- The Infinitive Resource (El recurso infinito)

El optimista racional, de Matt Ridley

Resumen original y actualizado en:
 http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/07/el-optimista-racional-de-matt-ridley.html

´-The Case for Rational Optimist (En defensa del optimismo racional)

Utopía para realistas, de Rutger Bregman

Resumen original y actualizado en:
 http://evpitasociologia.blogspot.com/2017/05/utopia-para-realistas-de-rutger-bregman.html


- Mass Flourishing (La prosperidad de las masas)

Abundancia, de Peter H. Diamandis y Steven Kotler.

Resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2015/07/abundancia-de-peter-h-diamandis-y.html


- The improving State of the World (El estado de mejora del mundo)

- Getting Better (Mejorando)

- The End of Doom (El final de la fatalidad)

- The Moral Arc (El arco moral)

- The Big Ratchet (El gran trinquete)

El Gran Escape , de Angus Deaton

Resumen original y actualizado en:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2016/07/el-gran-escape-de-angus-deaton-2013.html

- The Great Surge (La gran explosión)

- The Great Convergence (La gran convergencia)

En esta lista falta, inexplicablemente, Progreso, de Norberg , autor y libro al que Pinker cita varias veces.

-Progreso, diez razones para mirar el futuro con optimismo, de Johan Norberg

Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/02/progreso-diez-razones-para-mirar-al.html

Y el propio libro de Pinker:

- "En defensa de la Ilustración", de Steven Pinker

Resumen original y actualizado en el siguiente link:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/10/en-defensa-de-la-ilustracion-de-steven.html

Estos autores elogian los grandes avances que ha hecho la Humanidad gracias a la razón y la ciencia desde el siglo de las Luces, lo que ellos relacionan con las virtudes del modo de vida liberal, democrático y capitalista. Como dice Pinker: "La información sobre el progreso humano, aunque ausente de los principales medios informativos y foros intelectuales, es fácil de hallar. Los datos no están sepultados en áridos informes sino en maravillosos sitios web. El argumento se ha defendido en libros bellamente escritos, algunos de ellos premios Nobel (en referencia a Angus Deaton)".


Hechos y razones para el optimismo económico:

En su libro En defensa de la Ilustracción, Steven Pinker se queja de que los telediarios dan continuamente malas noticias a pesar de que el mundo progresa y está mejor que hace 50 años, ya que la violencia se ha reducido mucho desde 1945 (a pesar de rebrotes con la seguridad ciudadana entre 1970 y 1990).

Resumen original y actualizado de En defensa de la ilustracción, Steven Pinker, en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/10/en-defensa-de-la-ilustracion-de-steven.html


Estos son algunos de los artículos en medios informativos que dan buenas noticias:

- Five Amazing Pieces of Good News Nobody is reporting 
(Cinco buenas noticias increíbles que nadie está contando)

http://www.cracked.com/article_20731_5-amazing-pieces-good-news-nobody-reporting.html

Five Reasons Why 2013 Was the Best Year in Human History
(Cinco razones por las que 2013 fue el mejor año de la historia humana)

https://thinkprogress.org/5-reasons-why-2013-was-the-best-year-in-human-history-392c4888e603/

Seven Reasons the World Looks Worse Than It Really Is
(Siete razones por las que el mundo parece peor de lo que es en realidad)

http://www.cracked.com/blog/7-reasons-news-looks-worse-than-it-really-is/

29 Charts and Maps That Show the World is Getting Much, Much Better
(29 gráficos y mapas que muestran que el mundo está mejorando muchísimo)

https://www.vox.com/2014/11/24/7272929/global-poverty-health-crime-literacy-good-news

40 Ways the World is Getting Better
(40 formas en las que el mundo está mejorando)

https://reason.com/archives/2017/07/18/40-ways-the-world-is-getting-better

-50 Reasons We're Living Throught the Greatest Period in World History
(50 razones por las que estamos viviendo el período más grande de la historia mundial)

https://www.fool.com/investing/general/2014/01/29/50-reasons-were-living-through-the-greatest-period.aspx