miércoles, 11 de mayo de 2011

"El crash de 1929", de John Kenneth Galbraith

Sociología, estructura económica

Resumen con anotaciones de E.V.Pita (2011)
Resumen original y actualizado en el siguiente link: /2011/05/el-crash-de-1929-de-john-kenneth.html

Título: "El crash de 1929"

Título original: "The Great Crash 1929"

Autor: John Kenneth Galbraith

Año de publicación: 1954, y revisiones hasta 1983

Publicación en España: 1983, 1985, 2007 y 2008.


INDICE
-La perspectiva desde los noventa
 -Ilusión, esperanza ilimitada y optimismo
-¿Era necesario hacer algo?
-"In Goldman, Sachs We Trust"
-Crepúsculo de la ilusión
-El crash
-Se agrava la situación
-Primera cosecha de consecuencias
-Segunda cosecha de consecuencias.
-Causa y efecto

Resumen:

Galbraith bromea sobre que su libro siembre se iba a descatalogar y, de repente, se salvaba porque surgía una nueva crisis. Un día preguntó en una tienda de un aeropuerto por qué no vendían su libro "The Great Crash" y la dependienta le contestó: "Ese tipo de libros nunca se va a vender en un aeropuerto".

Galbraith, fallecido hace años, advierte en su prólogo más actualizado que está viendo una burbuja y que va a estallar como otras muchas veces.

Galbraith describe los felices años 20 como una época de crecimiento moderado aunque feliz para las clases más acomodadas. El número de coches fabricados llegó en 1929 a los 5,3 millones, casi tantos como en 1957, cuando escribió el libro. Entre 1925 y 1927 se produjo la burbuja inmobiliaria de Florida, con una fiebre especuladora y de subida disparatada de los precios del suelo, que fue la antesala del crash del 29. La fiebre de la soleada Florida acabó estrepitosamente cuando un huracán barrió numerosas urbanizaciones y dejó a su paso 400 fallecidos.

En los siguientes capítulos aborda el frenesí de la Bolsa, en el que se llegaron a negociar 8 millones de dólares en un mismo día. Alguien que hubiese invertido en 1927 había quintuplicado en 1929 lo invertido. Se crearon cientos de trust, empresas de compra de valores, algunos de empresas que ni siquiera existían, y grandes compañías que no competían entre ellas se fusionaron, lo que calentó el parqué. A ello se añadieron los holdings, conglomerados de decenas de empresas en red. Los diarios económicos hacían todo tipo de predicciones al alza y cuando el presidente de EEUU, Colididge, le cedió el cargo a su sucesor Hoover se despidió con un: "Las acciones están a buen precio".  La burbuja era evidente, los altos cargos lo sabían y Galbraith acusa a la Reserva Federal y al presidente Colididge de no haber hecho nada para frenar la expansión que inevitablemente iba a reventar. La Reserva podía haber guardado su dinero en un cajón para que los bancos no pudieran prestarlo para comprar más acciones. De haber avisado, algunos habrían vendido a tiempo pero la Reserva Federal siguió la corriente y prometió acudir al rescate para evitar una quiebra financiera. Los avisos "morales" que lanzó en marzo de 1929 apenas hicieron efecto. Pero luego lanzó otro mensaje de que no iba a acudir en ayuda de todos. En el verano del 29, un demócrata dijo: "Todos los ciudadanos deben ser ricos, si invierte 15 dólares ahora ganará 80.000 en 20 años". Cualquier analfabeto podría haberse hecho rico en dos años porque todos los valores subían disparados. Los trust dispararon el valor de las acciones ordinarias con el mecanismo de la palanca y uno destacó entre todos: Golmand Sachs. El auge del mercado se contagió a Boston, San Francisco o Chicago.

En septiembre, algunos pesimistas mostraron preocupación por los préstamos bursátiles (137 millones en una semana de los agentes y 64 de los bancos) y el influjo de los fondos procedentes de las sociedades, lo que generó protestas de los banqueros y periodistas. Un banco dijo que no había razón para preocuparse hasta que los préstamos alcanzasen los 12 billones. Quienes alertaban eran censurados por conspirar contra el American way of Life. Hasta Irving Fisher dijo que los valores habían alcanzado un valor permanentemente alto. Solo la Hardvard Economic Society detectó síntomas de recesión pero el retroceso no se producia y confesó su error. Fue Paul M. Warburg quien advirtió de que sobrevendría una depresión general pero no le tomaron en serio. Por su parte, algunos periodistas económicas cobraban de los intermediarios por recomendar valores. Otros como Poor, advirtió del "espejismo de las acciones" mientras que ningún lector de The New York Times podía tener duda de que venían tiempos de ajuste.

A partir del 3 de septiembre, cesó el mercado alcista de los años 20 y a los pocos días empezó el retroceso. Los "blue chips" se mantuvieron que se negociaron 5 millones de acciones en un día. Babson advirtió de una inminente y terrorifica depresión pero lo ignoraron (por sus métodos mágicos para predecir la Bolsa) y luego denunciaron por alarmista.
En junio las cotas de producción industrial (acero, ferrocarril, vivienda) alcanzaron su cota máxima y empezaron a decaer. Las quiebras de las empresas empezaron en septiembre. La depresión ya estaba en marcha y Wall Street fue su espejo. Pero no había razón para temer un desastre. Según Galbraith, la depresión no se produjo porque el mercado se diese cuenta de que se avecinaba una gran crisis, cuando el mercado se contrayó no podía prever una depresión. En octubre se dieron noticias de problemas de algunos magnates para encontrar dinero para arreglar su yate. La retirada del mercados comenzó el lunes 21 de octubre y en la siguiente semana empezaron las pérdidas. El jueves 24 se desató el pánico con ventas de 12 millones de acciones y empezaron los rumores, y la gente a arremolinarse. El martes 29, el hundimiento fue general, con ordenes para vender 33 millones de acciones. Hubo reunión de banqueros.

Al final del libro, Galbraith explica las causas de la depresión: la cesión de la actividad industrial en 1929 y el proceso que siguió después y que agudizó la crisis. Los beneficios industriales se gastaron en bienes de capital. No se pudo enderezar la situación por los escasos conocimientos de la época y otros fallos técnicos. La economía funcionaba de modo incorrecto, concluye Galbraith.

[Nota del lector: Roubini, en el libro "Cómo salimos de esta" (2010), apunta que algunos creen que la Gran Depresión se debió a una súbita subida de los tipos de interés que reventó la burbuja].


Conceptos:
-SEC: sociedad reguladora
-Call market
-Trust: agencias de inversión. Por ejemplo: Goldman Sachs
-Holding: conglomerado de trust de inversión
-El mecanismo de la palanca (crack-the-wip (latigazo)):  Es una progresión geométrica de valores en cartera. En un trust de inversión, el papel de la palanca lo desempeña la emisión de obligaciones, acciones preferentes y acciones ordinarias, lo cual permitía adquirir una cartera de acciones ordinarias. Cuando el valor de las acciones ordinarias asi compradas aumentaba, lo cual se daba siempre por supuesto, no se alteraba el de las obligaciones y las acciones preferentes del trust. Estos tenían un valor fijo debido a que su rendimiento había sido fijado de antemano. Todo el aumento del valor de la cartera se concentraba en las ordinarias que prosperaban maravillosamente, se triplicaban en cosa de meses. Si esos títulos ordinarios eran detentados por otro trust con otra palanca, el valor se multiplicaba por ocho. El costo era nulo para el que ponia en marcha un trust y conservaba el paquete de acciones ordinarias.

Notas bibliográficas:
-Paul C. Cabot, artículo publicado en The Atlantic Monthly en marzo de 1929.

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